Esto y aquello

Lundi 20 février 2012 1 20 /02 /Fév /2012 18:31

Amitai Etzioni (1929), el fundador del comunitarismo contemporáneo, ha escrito que el único paradigma internacionalista que triunfó fue el sionismo. Y está en lo cierto. Porque los otros paradigmas naufragaron absolutamente todos, incluso el neoliberal que está sucumbiendo en los actuales momentos, ante nuestros ojos, a pesar de la globalización. Ésta, que como todos los procesos tiene diversas lecturas, ha evidenciado, empero, que una sociedad regida por el Estado, con partido único sedicentemente comunista, de férrea dictadura por tanto, deviene en primera potencia mundial eclipsando a los viejos imperios y potencias militares: China. También ha demostrado, es otra lectura, que una nación como la India, donde se mantiene todavía una diversidad en formas de opresión y explotación, siguiendo el patrón heredado de los británicos, que funge de ser la mayor democracia del mundo, a la usanza occidental, puede tranquilamente posicionarse entre las grandes potencias del nuevo siglo que apenas comienza.

Sin embargo el sionismo tiene algunas desventajas. En primer lugar, se basa en un Estado que encarna a una sociedad escindida por las pugnas religiosas, porque Israel no sòlo tiene el problema palestino sino también el de los fanáticos religiosos del judaísmo. En segundo lugar, si bien el sionismo ha crecido fuera de Israel, como se desprende del crecimiento cualitativo de la corriente cristiano-sionista en los Estados Unidos, una sociedad tan fiel a las creencias religiosas más retrógradas, su proyecto sigue enfrentando, en Oriente Medio, un serio peligro.

Por eso al sionismo le urge una periferia que diplomáticamente envuelva a sus adversarios en Oriente Medio, empezando por los palestinos, con la fatalidad de que Israel llegó para quedarse y que nada puede hacerse para impedirlo, salvo la guerra nuclear que, obviamente, liquidaría la vida en la faz de la Tierra.

Desplazando de este texto cualquier alusión a los Protocolos de los Sabios de Sión y demás basura antisemita, es evidente que por las características de las persecuciones desatadas contra los judíos, en tanto etnia y religión, éstos se vieron obligados a ejercer oficios condenados por la Inquisición o por las autoridades terrenales que, dicho sea de paso, durante siglos fueron, a la vez, autoridades eclesiásticas. Fue así como en muchas comunidades hebreas también se abrazó un dogmatismo paralelo pero de la misma intensidad y de sentido al contrario al que se aplicaba contra los judíos. Baruch Spinoza, el filósofo, por ejemplo, fue expulsado de la sinagoga por sus ideas ateas y revolucionarias…

El sionismo es por lo tanto otro fundamentalismo como el proveniente de cualquier idea religiosa o política. Con el agravante de que cuenta con colmillos nucleares y, sobre todo, con mucho capital, sin que esto último signifique que el capitalismo tiene un origen judío lo cual es, definitivamente, falso de toda falsedad.

Siendo, pues, un internacionalismo victorioso, debe administrar sus triunfos con sumo cuidado, y una de las formas que tiene para hacerlo es catapultar a gente de su sangre a los espacios en los cuales se toman las decisiones últimas. Tiene esa ventaja sobre los otros internacionalismos tanto de ayer como de hoy: se hereda genéticamente, según las creencias judaicas.

No es casual que el mismo Etzioni haya contribuido a crear una doctrina política sobre la base de las comunidades hebreas de la diáspora: el comunitarismo es, en gran medida, una lectura de la relación entre los sujetos, la sociedad y el Estado desde el ángulo de la cultura judía.

Si bien el sionismo tiene sus fortalezas también posee muchas debilidades. La primera de ellas, la más sobresaliente quizá, es que para poder lograr su objetivo de que el pueblo elegido de Dios sea, en toda regla, el verdadero pueblo elegido de Dios, está obligado a contribuir a que las otras tribus vivan en la barbarie permanente. Y esto es lo que ha hecho Israel bajo el pretexto de defenderse a sí misma, cuando el problema histórico no ha sido resuelto ni lo será, aparentemente, por la vía de la paz y de la convivencia de tribus distintas. Para Israel el derecho internacional está supeditado a su criterio que se fundamenta en su seguridad nacional por encima de cualquier otra consideración.

Ayer, su enemigo era Nasser; hoy, es el Irán de los ayatolas. Israel siempre tiene un enemigo predilecto. La propaganda sionista contra Irán ha recrudecido en las últimas semanas. Eso cuenta con que los países aliados de Irán, o que son simplemente socios comerciales suyos, como el caso de Venezuela, entran dentro del círculo de los objetivos de los servicios de inteligencia sionistas. Por eso, han montado toda una campaña para apuntalar a Radonski como candidato de una Venezuela que regrese al camino correcto, entendiendo por tal aquel que favorece los planes sionistas.

Hasta donde sabemos ya hemos visto ejemplos recientes de esos planes en los casos de Libia y Siria donde la barbarie impera bendecida por el sionismo y sus parapetos circunstanciales. ¿Será eso lo que quieren hacer en Venezuela en octubre de este año?

alirio46

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Lundi 20 février 2012 1 20 /02 /Fév /2012 00:49

El Imperio expropia del poder político a las poblaciones, por ejemplo en Grecia, y consuma la utopía globalizadora neoliberal de la abolición del Estado Nación previendo la desaparición del conflicto, base de la política.

Pero no se da la fórmula. Hay variables y constantes que se leen mal o no se han leído. El conflicto prosigue, la lucha de clases continúa, a pesar de que el Estado imperial lo ubique entre los malestares que impiden que la civilización se perpetúe, mientras hace todo lo posible, a la luz o a la sombra, porque la barbarie se erija como la gran equilibradora de la comarca, como en Libia, por ejemplo.

Como se ve, el Estado tiene diversos disfraces. Por comodidad llamamos Estado a cualquier cosa, como si fuera lo mismo el Estado del imperio británico que el Estado argentino. Como si fueran idénticos el Estado en los países centrales que en la periferia, donde más que Estados tenemos diversas manifestaciones del poder político, o sea, de la política. Aquí cabría parafrasear a Orwell, “todos somos Estados, pero algunos somos más Estado que otros”.

En la globalización neoliberal el Imperio, que es un Estado como Dios manda, hay Estados que son algo más que pulperías.

Así, lo que viene intentando hacer el chavismo es construir un Estado nacional con el objeto de salvaguardar los intereses colectivos de las poblaciones que habitan en esa área geográfica que llamamos Venezuela. Es aquí donde esa intención entra en contradicción con la globalización hegemónica neoliberal que supone, como axioma, que el Estado (el ajeno) es un obstáculo a la expansión del Mercado, prisma de la libertad liberal.

Lo que deviene en problema no es tanto el Estado sino el Mercado. La presunción de que el Mercado es un ente que se regula a sí mismo, que asigna más eficazmente los recursos públicos cuando, realmente, aprovecha los recursos producidos por el trabajo colectivo para abultar la riqueza en manos privadas. Esta discusión tiene más de un siglo, y ha producido dos guerras mundiales y muchas otras territorialmente circunscritas a continentes específicos. Así, pues, el Mercado es el Estado de la barbarie.

Por la guerra, por la crisis sistémica que ha generado él mismo, por la destrucción de los ecosistemas, el Mercado auto regulado es la utopía de los ricos. Ya que los intereses colectivos, su conservación y consolidación, los derechos colectivos, son la base de la existencia de los derechos individuales. Al contrario de lo que pensaron los teóricos del capitalismo, de que el interés egoísta de cada cual contribuiría al bienestar colectivo, que nunca ha sido cierto y en todas partes ha sido desmentido.

Las experiencias latinoamericanas de nuevas configuraciones del poder político, especialmente en las naciones que conforman el grueso del ALBA, sin embargo, no han podido soslayar definitivamente la entronización de la burocracia en tanto clase aspirante a monopolizar el poder político sustituyendo a la clase dominante del viejo régimen. Realmente dichas experiencias son un laboratorio de la política y atraviesan distintas transiciones, no sólo en lo que respecta a su inserción en una globalización probablemente contrahegemónica (contra la cual el Imperio no escatima ni armamento ni frentes de batalla) sino también en la construcción de una democracia que sea fiel a su sentido etimológico.

Entre esas experiencias está obviamente la del chavismo. Puede darse el caso que sean radicalmente ilusorias las presunciones de que puedan convivir en un mismo orden democrático tendencias que tienden a anularse en la globalización, es decir, que sea indispensable pasar de la hegemonía a la dictablanda, como sucedió en Cuba, en 1961. Recordemos que una situación parecida, y en condiciones mucho más jodidas (no había internet, por ejemplo) se produjo con la toma del poder por los bolcheviques, en Rusia, que, como señaló acertadamente Gramsci, fue una revolución contra El Capital.

Aquí, llegados a este punto, pensamos como Durruti, el revolucionario español surgido de las filas anarquistas que, ante la caída de los castillos de arena, tras el 19 de Julio de 1936, dijo aquello de que renunciamos a todo, menos a la victoria. Con todas las consecuencias que tuvo aquello. Nosotros, también, preferimos los riesgos de conservar lo andado antes que perder tanto el chivo como el mecate. Y que digan lo que les dé la gana gringos y demás catires.-

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Dimanche 19 février 2012 7 19 /02 /Fév /2012 03:30

Siempre hemos sostenido que la revolución bolivariana es fundamentalmente una revolución política en el marco muy adverso de la globalización hegemónica. Asimismo hemos dicho que el tránsito a una revolución social, manejada por el poder popular, no puede reducirse a las fronteras venezolanas porque sería fácilmente asfixiada por el Imperio. Entendiendo por Imperio esa superestructura global, formal e informal, que toma decisiones en los campos políticos, económicos y geopolíticos a escala global. Superestructura, dicho sea de paso, no territorializada; es decir, está y no está en Wall Street, puede estar en Europa, Londres, Berlín o Madrid, pero también incluye a la Rusia postsoviética y a la China capitalista de partido único.

La vanguardia de la revolución bolivariana es de origen cívico-militar, más de lo segundo que de lo primero, y si bien ha intentado construir un Estado Nacional, su fortaleza ha consistido en mantener el esquema de la democracia representativa de origen burgués como paradigma de la edificación de un Estado social y de derecho, un Estado de bienestar, o de buen vivir, en la periferia, lo que no ha significado su aceptación por los poderes centrales en el ámbito global.

Aunque esa revolución política ha instituido una legislación del poder popular, dándole tintes jurídicos (y constitucionales) a una antiquísima aspiración de las masas populares, los avances del poder popular se han visto lleno de obstáculos provenientes unos de los sectores de la burocracia con aspiraciones a nueva clase dominante y otros desde los sectores burgueses de oposición. No ha sido expropiada la burguesía sino en aspectos puntuales, y todo el sector financiero o está controlado por ella o por la burocracia que aspira a ser nueva clase dominante.

La revolución bolivariana, por tanto, está hoy ante una encrucijada. Porque los sectores populares creen estar bajo otro gobierno adeco populista (a partir de 2006 en adelante); porque no se ha expandido el poder popular, a pesar de la legislación favorable al mismo; porque ha falta el estímulo antigolpista que permitió las victorias electorales de 2004 y 2006, y su extensión a la reforma que permite la reelección indefinida. El proceso, pues, ha terminado dependiendo de un solo hombre, Chávez, que ha visto afectada su salud y que siempre ha sostenido que una revolución no puede depender de una sola persona.

Los anarquistas que hemos venido acompañando el proceso bolivariano porque lo estimamos mucho más conveniente que cualquier otra situación para la prédica de nuestra doctrina y para el logro de nuestros objetivos en tanto revolucionarios, debemos pues analizar la situación y los escenarios que se vislumbran para ilustración de nuestro pueblo y de la causa de la emancipación social del yugo del capital y del monopolio del poder político.

Hay dos escenarios básicamente: O Chávez es derrotado el 7 de Octubre de 2012 o Chávez gana las elecciones. En los dos casos, y tal como él mismo lo ha señalado recientemente, está sobre el tapete la sucesión de Chávez, que sería el tercer escenario.

1.- La derrota electoral de Chávez y el PSUV.

No la descartamos a partir de cualquier análisis racional. Es tan posible como su contraria. Evidentemente, el PSUV y el Gobierno harán lo indecible porque tal cosa no suceda. Pero también las fuerzas retrógradas del escualidismo están dispuestas a generar  cualquier situación con tal de salir del chavismo. Debemos tomar en cuenta que el antichavismo es una coalición de fuerzas reaccionarias de cobertura global. Están allí las diferentes formaciones del globalismo con todas sus tonalidades. No solamente el Imperio realmente existente sino los gobiernos en la sombra que manejan negocios de toda índole, petróleo, drogas, trata de blancas, especuladores financieros, ejércitos mercenarios, etc. Así que cualquiera de esos poderes globales puede incidir en las relaciones de fuerza internas con aliados cipayos locales.

2.- Chávez gana las elecciones del 7 de Octubre de 2012

Cualquiera sea el margen de la victoria, el chavismo será acusado por la oposición y por sus aliados de la globalización de haber hecho fraude, y se propiciaría en Venezuela una revolución de los colores encabezada por sectores de la clase media occidentalizada, que podría contar con apoyo de mercenarios o de fuerzas especiales de los Estados Unidos, en caso de que los organismos de inteligencia bolivarianos no los hubieran disuadido con antelación. Que pudiera presentarse en Venezuela escenarios como el de la actual Siria o el de Libia hace meses dependerá de la capacidad de disuasión anteriormente señalada.

Mientras que en los dos escenarios anteriormente descritos los revolucionarios debemos de optar por profundizar la revolución como única forma de defenderla; aprovechar el nivel de consciencia de las masas para acelerar la consolidación del poder popular desde abajo y la autogestión generalizada, sosteniendo un Estado pantalla que cumpla con los requisitos del sistema interestatal global.

En el tercer escenario, sin embargo, el movimiento popular deberá enfrentar a la burguesía del viejo régimen, por un lado, y a la burocracia con pretensiones de nueva clase dominante, por el otro.

3.- La sucesión de Chávez.

Si aquí no está suficientemente organizado el pueblo en el poder popular la sucesión de Chávez seguirá el viejo modelo de las sucesiones presidenciales en la historia de América Latina.

Y aquí merodea el peligro de un retroceso en todo orden.

Hay una alta probabilidad de que el escenario 1 no se dé. Seguramente se dará el escenario 2 con una brecha muy angosta que facilitará la denuncia de fraude por parte de los sionistas caprilistas. Si se diera con una brecha mucho más amplia, la denuncia de fraude se esfumaría, dependiendo de la fuerza violenta que dispusiera el sionismo caprilista para la ocasión.

Pero el escenario 3 podría acercar voluntades del chavismo y del antichavismo en desmedro de los objetivos populares, socialistas y revolucionarios.

Conclusiones: cualquiera de los escenarios sería un retroceso para la revolución social o un corte radical de la revolución política. Se impone, por tanto, organizar a las masas sobre la base del poder popular, porque eso impediría la hipotética alianza de la burocracia chavista con pretensiones de nueva clase dominante y la burguesía del viejo régimen. Y serviría como frente libertario de batalla contra una restauración burguesa. Y, como siempre, el ejército sigue siendo la gran caja de Pandora del proceso venezolano en lo que vamos de este siglo XXI.-

bandera rojinegra okinawa

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Vendredi 17 février 2012 5 17 /02 /Fév /2012 19:53

La globalización ha generado fragmentación. Un pensamiento fragmentado distingue a la socialdemocracia y al anarcoliberalismo, que no es clasista, sino que pasa por encima de las relaciones sociales reales y las convierte en parte de un reality show. Por eso es que los anarcoliberales locales se preocupan por el derrame petrolero habido en Monagas con desespero, insinuando vainas tan absurdas como que Chávez condenó el derrame de petróleo en el golfo de México, achacado a la BP, porque podía llegar a las costas cubanas. Este solo argumento evidencia que para los anarcoliberales venezolanos Chávez es un tipo malo, maluco, malvado…

El reality show anarcoliberal tiene sus decorados necrológicos, ya que hace de un desgraciado accidente en el cual fallece un joven estudiante un acto político y, naturalmente, achacable a Chávez, cuando los mismos familiares del fallecido piden públicamente que no se tome su deceso como parte de la comidilla política…

Y es que las dos neuronas jugando dominó que tienen los anarcoliberales en la cabeza no les da para más.

Es así como lo social se fragmente en lo individual, los buenos, los malos, los feos, etc. Se trata, en resumidas cuentas, de la ideología liberal arquetípica a la cual se ha disfrazado con léxico anarquista, pero que no tiene nada absolutamente que ver con el anarquismo. Liberales en moral; individualistas en política; auspiciadores del reality show en lo social; no tienen otro camino que ir a sufragar por el fascista Raroski.

Cuando entre en calor la campana electoral ya veremos como su discurso liberal devendrá en criptofascista, guardando siempre las apariencias ya se sabe para que el turismo anarquista no cese.-

guerra-cuarta-generacion

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Jeudi 16 février 2012 4 16 /02 /Fév /2012 20:15

La globalización sigue siendo un misterio, una palabra mágica que nos enviaron del Norte para consumo masivo, una más de las palabras hegemónicas que es antifaz de un sistema viejo y decrépito, el capitalismo. ¿O la globalización es otra lectura del imperialismo?

Hay quien prefiere globalización contrahegemónica para aceptar algo así como un internacionalismo proletario posmodernista. Pero la fuerza del imperio mediático impone el vocablo y su esencia neoliberal, es decir, es el Mercado a cuyos designios deben estar sometidos todas y todos. Relaciones sociales, incluidas. ¿Sólo es mediático?

No. Si la esencia del Mercado aduce que el Estado es inútil pues entonces habrán de hacerse inútiles los Estados, al menos empezando por los que geopolíticamente interesan y por los débiles, la soga siempre revienta por lo más delgado.

Si el fortalecimiento de la relación social Estado se logra en alguna parte pues habrá que acusarla de dictadura, tiranía, régimen, etc. Es decir, es la tiranía de los pueblos contra el Mercado, y eso no puede ser, es una improbabilidad desde todo punto de vista, y desde el neoliberalismo es un conjunto vacío: ¿cómo una masa de electores en determinada latitud puede ir contra las leyes del Mercado global, fortalecer la relación social Estado, y dotarla de contenidos nuevos? En otras palabras, ¿cómo la soberanía nacional puede reivindicarse en la era de la globalización y qué se ha creído ese pueblo altanero que ha cometido el desatino de creerse dueño de una riqueza que, por su misma razón, nos pertenece a todos, es decir, a todos los ricos del mundo?

Los Estados están, lo hemos visto, para socializar las pérdidas del Mercado, y de los Bancos, y para proteger a los ricos reflotándolos cuando pierdan dinero que siempre será dinero público. El Estado no ha desaparecido en absoluto, ni está de capa caída, simplemente hoy por hoy está al servicio de la globalización, tan simple como eso.

El Estado no es una cosa. No es un container que se transporta de un lado a otro. Es una relación social que es histórica, es decir, depende de las circunstancias de tiempo y de cultura. Entonces, lo que pasa con el Estado de la globalización es que sigue siendo sospechoso de representar a todos los habitantes de una determinada comarca cuando en realidad representa a los ricos de la comarca que, al negociar con los ricos de las otras comarcas, se vuelven más ricos.

Pronto comienza a disiparse esa sospecha, como en Grecia, Islandia o paulatinamente en Italia. O en los PIGS. O se rescata la relación social del interés general, de todos los habitantes de la comarca, o a tomar por el saco.

Y vamos viendo que también paulatinamente se abre paso la suspicacia de que para destruir el Estado de la globalización se requiere también del Estado, en tanto relación social históricamente determinada.

¿Un clavo saca otro clavo? Es posible.-

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Mercredi 15 février 2012 3 15 /02 /Fév /2012 22:58

El arcaico discurso tanto de la socialdemocracia como del anarcoliberalismo está desfasado absolutamente de la dinámica social global.

La primera optó por colaborar con el sistema capitalista o continuar dogmas cuasireligiosos ya desmentidos desde hacía décadas por el mismísimo Gramsci. El segundo abrazó el liberalismo descaradamente echando al olvido que la libertad sin igualdad es imposible, con lo cual se dedicó a militar en la Guerra Fría al lado del mal llamado “mundo libre”, o se ha dedicado a animar fantasías nihilistas.

Pero lo cierto es que el neoliberalismo desalojó de la escena a ambas corrientes de pensamiento que venían siendo masticadas desde el siglo XIX, más o menos. Adoptó del anarcoliberalismo la idea de que la libertad está asociada a la realización individual y de la socialdemocracia la de que la única forma de creación de riqueza es financiar con dinero público a la empresa privada.

Pero a partir de 2007 todo comienza a desmoronarse al entrar en crisis el sistema mundial. Los neoliberales abiertamente sostienen que se trata de una crisis en el sistema y no del sistema. Sin embargo, a todas luces se ve venir –al menos para los sobrevivientes de las luchas del pasado- un retorno a la esclavitud y nuevos ensayos de fascismo y de represión contra los de abajo. ¿Imposible?

Y, a pesar de la política acomodaticia de cierta izquierda, son las multitudes las que van sustituyen al sujeto histórico de los manuales, y la creciente proletarización se avizora como una realidad ineludible. Pero, a la vez, la guerra sigue siendo una forma de escape para el sistema de la dominación, y las multitudes no tienen esperanzas de paz más allá de la esclavitud.

¿Qué hay de nuevo bajo el sol?

Empezar otra vez, no hay otra.-

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Mercredi 15 février 2012 3 15 /02 /Fév /2012 00:53

José Alcina Franch (Valencia, 1922 - Madrid, 28 de octubre de 2001), antropólogo, arqueólogo, etnólogo e historiador español. Fue uno de los investigadores más destacados en el estudio del poblamiento humano de América. Ocupó el puesto de director del Departamento de Antropología y Etnología de América de la Universidad Complutense de Madrid, así como la cátedra emérita de Antropología Americana de la mencionada universidad.

De Alcina Franch hemos estado leyendo Evolución social (Akal ediciones, Madrid, 1999; pp.332), que es un viaje por la antropología de izquierda a partir de autores como Karl Polanyi (1886-1964) y V. Gordon Childe (1892-1957); un esbozo del materialismo cultural pero en la opción multilineal, es decir, a partir del evolucionismo que se produce tras la interrelación entre el sistema sociocultural, el ecológico, el ambiental y el de las organizaciones políticas en las sociedades antiguas.

Este autor, además, debido a razones profesionales, esgrime ejemplos de las sociedades precolombinas por lo cual para un lector de la periferia reviste doble interés.

La importancia de los temas tratados en este volumen es que los mismos están indisolublemente vinculados con los temas ideológicos que subyacen a los antagonistas de la realidad actual.

En efecto, el etnocentrismo ha sido hegemónico en el pensamiento emancipador occidental. De aquí que Alcina Franch lo relativice sobre la base de que el modo de producción asiático no fue debidamente estudiado por el marxismo. El modo de producción asiático “estaría caracterizado por la ausencia de propiedad privada del suelo; por la existencia de un sistema de aldeas autosuficientes y aisladas, con una unidad doméstica agro-artesanal como base del sistema; por la realización de grandes obras hidráulicas a cargo del Estad; por la concentración del excedente de producción y trabajo en manos del Estado; por el desarrollo de una burocracia estatal como fuerza dominante; y por la existencia del despotismo como sistema político”.

Ahora, el esquema anterior, retrata, en gran medida, lo que sería posteriormente el socialismo de Estado realmente existente. Lo que llama la atención es que los apuntes de Marx sobre las formaciones económicas precapitalistas sólo se dan a la publicidad tras la muerte de Stalin, es decir, después de 1953. Mientras que hay autores que sostienen que Marx y Engels sí se dieron cuenta de que el uso del Estado para la revolución conduciría a una variante del modo de producción asiático hay otros autores que sostienen que cometieron un “pecado contra la ciencia” al no explorarlo atentamente como otra línea de evolución distinta a la que se dio (y que ellos asumieron como paradigma) en la Europa occidental.

¿Adónde conduce Alcina Franch? Muy simple, a resaltar la insistencia del anarquismo en la conformación de la burocracia como clase dominante a partir del monopolio del poder político, y a que en absoluto se trató de un olvido de los autores del Manifiesto Comunista, ya que ellos mismos habrían de decir que:

“Todos los socialistas entienden por anarquismo lo siguiente: una vez que se consiga el objetivo del movimiento proletario, la abolición de las clases, el poder del estado, que sirve ahora para mantener a la gran mayoría productiva bajo el yugo de una pequeña minoría explotadora, desaparece y las funciones gubernamentales se transforman en simples funciones administrativas” (citado en p. 245).-

 

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Mardi 14 février 2012 2 14 /02 /Fév /2012 20:23

Venezuela es un objetivo imperial en la guerra de cuarta generación.

Esto se ha puesto de manifiesto en la última década, porque la dirigencia venezolana ha fortalecido su hegemonía interna y tal hecho va en contra del nuevo derecho imperial, fundamentado en que la periferia debe ser coto cerrado de las multinacionales de acuerdo a las directrices del mercado global. Esa misma dirigencia asimismo ha edificado unas reglas de juego que intentan correspondan a una democracia participativa y protagónica pero que siguen siendo reconocidas como de democracia representativa al menos constitucional y jurídicamente.

Las primigenias operaciones encubiertas contra la atípica democracia venezolana comenzaron a finales de 2001. Alcanzaron su clímax con el golpe de estado que derrocó a Chávez, el 2002, y continuaron con el sabotaje petrolero de 2002-2003; la guerra mediática en torno al referéndum; hasta que los enemigos se convencieron de que debido a la conservación de la fachada opositora (a decir verdad, las primeras operaciones encubiertas buscaban que el chavismo instaurara una dictadura, con lo cual hubiera incrementado enormemente su fragilidad en el sistema internacional de estados) hacía de las tácticas implementadas hasta ese momento elementos contraproducentes ante la meta propuesta: liquidar el chavismo y reconquistar el control imperial de Venezuela.

La derrota de las clases sociales antichavistas en el terreno de la violencia condujo a perfeccionar los nuevos escenarios sobre la base de enseñanzas extraidas de la Primavera Árabe, de la guerra de la OTAN en Libia y de los últimos acontecimientos sirios.

El aspecto mediático de las nuevas tácticas consiste en generar una matriz de opinión de una victoria irreversible de la oposición antichavista en las elecciones presidenciales pautadas para el 7 de octubre de 2012. Esto ya tiene un antecedente en la matriz de que realmente la oposición ganó las pasadas elecciones parlamentarias, pero que la legislación venezolana le impidió acrecentar el número de diputados nacionales.

Aquí calza los tres millones de votos, más o menos, que dice la oposición haber sido sufragados el domingo 12 de febrero próximo pasado. Como han venido demostrando diversos analistas, en ese acto comicial de las primarias oposicionistas se recurrió al voto múltiple con el objeto de inflar los resultados. Al parecer, se trata de la continuidad de la matriz de la opinión que intenta evidenciar que la oposición es mayoría respecto al chavismo. Se trataría, por tanto, de una operación encubierta, la primera entre varias que con toda probabilidad aflorarán de aquí en adelante.

El objetivo consiste en atacar el proceso electoral del próximo 7 de octubre como fraudulento, antes y después incluso del acto comicial. Con lo cual, obviamente, se podría desencadenar, en Venezuela, una serie de acciones encubiertas de diversa naturaleza.

Lo que está en juego es, por consiguiente, la situación del país como Estado soberano y reconocido por el resto de los Estados. El “Chávez, debe irse” le pica en la lengua no sólo a la señora Clinton y al señor Obama sino a otras potencias europeas, y quizá alguna latinoamericana.

Y esta última podría escenificar una operación de bandera  falsa, por ejemplo, fingiendo ser atacada por unidades de guerra “venezolanas” y coordinando, con bandas paramilitares reclutadas al interior del país, un ataque a su embajada, empresas o nacionales.-

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Lundi 13 février 2012 1 13 /02 /Fév /2012 17:40

En la transición de las bandas y las tribus a las naciones surge el problema del poder. Aparentemente, las bandas de cazadores-recolectores-pescadores dan origen a las jefaturas tras una revolución neolítica impulsada por la explosión demográfica. Y ésta, a su vez, surge de la tendencia al semisedentarismo a partir de determinada época, porque las jefaturas deben haber surgido tras la posibilidad de almacenar riqueza, es decir, víveres y otros elementos necesarios para la vida. Según los especialistas se da primero una fase de autoridad sin poder, y este último aparece con el surgimiento de las clases sociales. O a la inversa, quizá, el surgimiento de las clases sociales generaría el poder.

También hay antropólogos que sostienen que las jefaturas se dieron antes de la revolución neolítica, aunque el tema sigue siendo de los más espinosos acerca de la aparición del Estado, del Urbanismo y de la Civilización, y los debates se siguen hasta el infinito.

Pareciera, pues, que la evolución social no es un tema cerrado. Incluso con el tópico del Mercado, porque hay tramas sobre la reciprocidad, sobre el intercambio y sobre el comercio donde ni todo está dicho ni nada está seguro.

De aquí se desprende la infinita posibilidad de las utopías en el mundo contemporáneo pero sobre la base de las decisiones de las comunidades sin menoscabo de la autonomía de los sujetos. Se trata de un problema antiguo: el del sujeto y la sociedad, que ni está solucionado ni hay nada definitivo que pueda servir de asidero. No hay, pues, leyes de la evolución social, aunque haya evolucionistas que han querido ver en ella leyes.

Como los casos de Marx y Engels, aunque el primero ya advirtió, en su momento, que ciertas praxis de los pueblos podrían ser la base para la reconstrucción de una sociedad comunista, como pasaba con el mir (comunidad campesina) ruso.

Si es bastante cuesta arriba hablar de leyes con cierta rigurosidad no podemos sin más borrar los resultados de esa misma evolución social.

Y sus resultados están a la vista, hay Estado, hay Mercado; y toca a los comunistas libertarios enfrentarse a ellos sin plantearse un retorno a la supuesta comunidad comunista primitiva que, al parecer, dataría de más de 10.000 años. A todas luces es evidente que no podemos regresar al pasado, simplemente por el solo hecho de la explosión demográfica, y por las leyes del desarrollo desigual –estas sí, constatadas por la dinámica capitalista a partir, especialmente, del siglo XV- entre regiones, naciones y continentes. En el orden de la evolución social no podemos viajar en el tiempo.

El poder no acepta el vacío ni la sociedad tampoco. Quienes tenemos del poder político una concepción que, aunque democrática, difiere de la propuesta por todas las corrientes autoritarias y/o totalitarias, rechazamos su monopolio así como la primacía del gobierno sobre la comunidad o sobre la sociedad, ya que, errados o no, consideramos que el gobierno debe mandar obedeciendo a la comunidad, a la sociedad, pero sabemos que ni es simple y sencillo ni está zanjado el asunto con darlo por hecho.

Así, pues, como las clases sociales aparecen en casi el mismo momento en el cual aparece el poder asimismo es legítimo asumir que el comunismo sólo será dable en el mismo momento en que se extingan las clases y el poder sólo pase a ser la administración de las cosas. Pero esto es muy sencillo en el papel. ¿Cómo lograrlo en una sociedad global, altamente urbanizada y controlada por el Imperio bifronte, su Mercado global, el monopolio de la ciencia y la técnica –en tanto fuerzas productivas- por parte de las potencias bélicas, las multitudes desorganizadas y sometidas al permanente lavado cerebral de los medios de intoxicación de masas, etc.?

No podemos desandar la historia y la evolución social. Hacer uso de la resistencia al dominio debe revertir en el dominio de la resistencia. Reconstruir la sociedad democrática, sobre la base de su etimología, es parte de esa lucha de clases que por doquier repercute. Y eso, el comunismo sería la democracia en todos los terrenos.-

bandera rojinegra okinawa

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Dimanche 12 février 2012 7 12 /02 /Fév /2012 16:36

La explosión demográfica es una variable que muchos analistas minimizan en sus análisis coyunturales, así como lo hacen con el subsistema ecológico que toca a las comunidades humanas. Empero, ambas variables han sido desde hace décadas incorporadas en los estudios sistémicos de la antropología de la evolución social.

Así, por ejemplo, la revolución del Neolítico, según la acepción adoptada por V. Gordon Childe (1892-1957), con la cual se explica el paso del nomadismo de cazadores-recolectores-pescadores al sedentarismo de agricultores-ganaderos parece haber tenido su causa en el incremento de la población humana y en la disminución de los territorios de cacería. Esta revolución, además, aconteció hace unos 10.000 años, con lo cual es relativamente reciente si tomamos en cuenta que nuestra especie anda por esta nave espacial desde hace 2 millones de años.

Así, pues, es evidente que el mariscal demográfico es de los pocos que ganan batallas, como El Cid Campeador, después de muerto.

Si esto es así, por qué no pensar que la revolución a la cual estamos asistiendo está relacionada, en mayor medida de lo que suponemos, con el crecimiento de la población mundial, es decir, con la acción del mariscal demográfico en connivencia con una revolución tecnológica sin precedentes o, mejor, con una revolución científico-tecnológica sobre la cual muchos autores se han explayado.

Para los ilusos partidarios del individualismo metodológico, entre los cuales hay que contar a los mahomas anarcoliberales, una explicación sistémica a cambios sistémicos es tanto como si les habláramos en chino o en sánscrito. Este es quizá el gran drama del individualismo como intento de explicación de los acontecimientos sociales y humanos en general. Porque se sabe desde tiempos remotos que una golondrina no hace verano.

La teoría general de sistemas ha permitido vislumbrar aspectos de toda índole en los procesos de la vida terrestre. Es así como no podemos hoy día ensalzar tiempos idos, como los de los recolectores-cazadores-pescadores en los cuales el ser autónomo sin embargo, era a su vez, parte de un sistema. La idea de que el humano Robinson Crusoe pudo sobrevivir solitario en su isla es desde todos los ángulos una idea peregrina. En ninguna parte pudo darse esa idílica situación.

Al contrario, el individualismo es una construcción social capitalista, es el ideal burgués.

Por eso hoy habría que inquirir en qué medida la presión demográfica va generando nuevos fenómenos tanto geopolíticos como sociales a lo largo del Planeta. Y si las guerras diseñadas por los predictores de los sistemas de simulación virtuales no están pensadas con el objeto de derrotar al mariscal demográfico en cualquier continente o en cualquier océano.

Debe haber estudios secretos sobre el exceso demográfico aquí o allá. Las grandes potencias se esmeran en investigaciones sobre tales asuntos. Y, esas guerras que terminan despojando a pueblos de sus riquezas o hipotecándolos pueden tener sus causas más en la demografía que en la política. Recordemos que el Imperio global con su libre mercado y sus potencias militares tiene el monopolio de la ciencia y de la técnica. Y eso le da una gran ventaja, indudablemente. Condenar a los colonizados de ayer a vivir de nuevo en estado de necesidad –como en Irak, Afganistán, y Libia, por ejemplo- puede ser una táctica para alargar el poder imperial.-

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Samedi 11 février 2012 6 11 /02 /Fév /2012 19:08

El informe presentado ayer por el canciller argentino Héctor Timerman en la ONU revela mucho más de lo que afirma. En efecto, el uso de las islas Malvinas como base militar multiuso por parte del Reino Unido, como vigilante del Atlántico sur latinoamericano, es toda una operación colonial pero con el armamento moderno y más sofisticado que pueda haber. En cualquier punto de la historia futura, pues, se puede recolonizar América Latina, y a todas luces ese punto está cada día más cercano.

Ya se ha insinuado que los Estados Unidos podría verse en la necesidad de dar un golpe de timón en su aparente política inactiva frente a América Latina en los últimos tiempos, a pesar de que cuenta con bases en el Caribe, en Colombia y en Paraguay.

No cabe duda de que el imperio anglosajón (Estados Unidos + Gran Bretaña) no puede darse el lujo de perder el control geopolítico sobre el continente. A pesar de que en los últimos tiempos su interés vital parece estar situado en el área del Medio Oriente, la dificultad siria puede llevarlo a entretenerse en otras zonas del mundo.

El Imperio global no puede vivir sin la guerra. Es parte del aire que respira. Aunque Brasil se cuenta entre las potencias del BRICS, militarmente está muy a la zaga de sus proveedores de tecnología punta. Porque la guerra depende de la tecnología y ésta es monopolio de los anglosajones, fundamentalmente, y de Israel.

Rusia y sus aliados, obviamente, también tienen una industria bélica con tecnología muy avanzada, pero están obligados a incrementar sus inversiones en esa área para alcanzar la tecnología militar de la cual disponen tanto Gran Bretaña como Estados Unidos, esto es vox populi.

La hegemonía anglosajona se fundamenta en el poder que da tanto la ciencia teórica como la aplicada. Esto es casi obvio. Aunque en el variopinto escenario tecnológico Alemania y China destacan por sus avances en las últimas décadas, es evidente que no han podido todavía equipararse al que posee el imperio anglosajón.

De aquí, pues, la importancia de las revelaciones que hace Timerman en la ONU. Que naves de guerra, equipadas con misiles nucleares, y aviación de quinta generación, hayan sido desplazadas a las Malvinas, unos islotes donde apenas habitan menos de tres mil personas, debe ser más por imperativos geopolíticos a mediano plazo antes que por una defensa innecesaria de la zona (que es de soberanía argentina).

Esto significa entonces que los planes geopolíticos trazados a largo plazo por las grandes potencias incluyen objetivos militares en América Latina, así como la Primavera Árabe ya está teniendo una lectura que la ubica en la estrategia imperial militarista a nivel global.

Podríamos concluir, entonces, que la historia no es otra cosa que la implementación de los designios geopolíticos trazados por las grandes potencias, a corto, mediano y largo plazo. Ya no hay historia espontánea, si es que alguna vez la hubo. Y ya no hay tampoco fuerzas irregulares capaces de cambiar el curso de las cosas basándose en propósitos ideológicos, religiosos o trascedentes de cualquier índole.

Sin las guerras las que hacen la historia de la jungla global.-

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Vendredi 10 février 2012 5 10 /02 /Fév /2012 20:51

El caso Garzón es paradigmático y muy español. En efecto, la Transición española no significó la liquidación de la herencia dictatorial sino la supeditación de la sociedad a ella. Toda la izquierda radical, comunistas y anarcosindicalistas, fue arrumbada en el rincón de los trastos viejos e inservibles, mientras que el lugar zurdo de la política electoral quedó bajo el protagonismo de un PSOE previa y debidamente germanizado. Por eso cuando Garzón intenta levantar la lápida del franquismo la reacción no podía ser otra sino su condena al ocaso. Y, le va bien, en otras oportunidades, en la historia española, le hubieran fusilado. Así, pues, en España mandan los de siempre.

Con la crisis sistémica global, y con la europea en particular, los sectores más dogmáticos de la izquierda arrumbada descubren que lo mejor, y lo único, que le queda es la unidad en la praxis anticapitalista. Esto se va abriendo paulatinamente, desde luego. Décadas de dogma no se desmenuzan en semanas.

En el caso del anarquismo dogmático la opción parece haberse adoptado sin una crítica del pasado reciente, y eso es grave. Porque España fue la única región del mundo en la que el anarquismo social, organizado y revolucionario estuvo sumamente implicado en la dinámica cultural y en el sistema sociocultural desde el siglo XIX. Al parecer, los intentos por salir del atolladero son sinceros pero tardíos, desgraciadamente.

De todas formas, hay que aplaudirlos. Porque sólo la praxis auspiciará nuevas tácticas o formas organizativas de acuerdo a los tiempos actuales y no de acuerdo a lo que pensaba Bakunin o Kropotkin en el siglo decimonónico.

Únicamente soleándose con las realidades circundantes es que las ideologías logran impactar en la historia. No hay dogmas imperecederos sino tácticas sobre la base de una estrategia que no puede ser otra que la libertad igualitaria y social de mujeres y hombres. Y esas finalidades son hoy compartidas por mucha gente que parte de principios aparentemente antagónicos, especialmente frente a esa crisis sistémica que nadie en sus cabales podría negar, ocultar o simular.

En este pequeño laboratorio que es la Venezuela actual vemos asimismo como hay sectores de diversa procedencia del pensamiento emancipador que confluyen en formas de ver el actual proceso.

Hemos descubierto que los anarquistas no éramos los portadores de la verdad absoluta y nos hemos deslumbrado ante la perspectiva que se abre ante semejante constatación.

Hemos descubierto que es preferible seguir siendo revolucionarios antes que idólatras de dogmas que nada dicen ni de la vida ni del mundo.

También hemos redescubierto que el anarquismo, bien entendido, no es otra cosa que socialismo o comunismo libertario, hecho y rehecho por las humanas y los humanos en cada circunstancia histórica, en cualquier meridiano.

Hacemos votos, pues, porque los compañeros que van abandonando la campana de cristal del anarquismo dogmático aprendan de los anarquistas de la periferia que, aparte de ser tan anarquistas como ellos, hemos aprendido a caminar por nuestra cuenta y riesgo.-

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Mercredi 8 février 2012 3 08 /02 /Fév /2012 22:04

Nunca hubo una teoría política del anarquismo hasta que se presentaron las excepcionales circunstancias de la guerra civil española y los anarquistas, luego de haber estado en la vanguardia de la respuesta popular contra el alzamiento fascista, decidieron aliarse con el Frente Popular, disolver el consejo de milicias antifascistas de Cataluña, incorporarse al gobierno de la Generalitat, primero, y al gobierno republicano de Largo Caballero semanas más tarde.

Esto causó una conmoción en las organizaciones controladas por los anarquistas, tanto en la CNT, en la FAI, como en las Juventudes Libertarias. Todo esto es historia. A partir de 1939, los anarquistas españoles siguieron debatiendo lo acontecido en el período 1936-1939. Hasta 1961, en que la CNT se reunificó a regañadientes en un congreso celebrado en Limoges (Francia).

A decir verdad, sólo Horacio Martínez Prieto, un militante muy activo de la CNT, intentó trazar una teoría política en sus folletos sobre posibilismo libertario, y al parecer fue el Maquiavelo del anarquismo colaboracionista durante la guerra civil, y su hijo César M. Lorenzo lo ha glosado en su interesante texto Los anarquistas españoles y el poder que pudimos leer editado por Ruedo Ibérico en Francia hará quizá más de treinta años.

La desventaja de esa teoría política prietista es que está dirigida exclusivamente a la situación española, tanto a la del interior como a la del exilio. Y, ningún otro movimiento anarquista desarrolló jamás una teoría política por la muy sencilla razón de que eran o muy débiles en sus respectivos países o atravesaron por circunstancias excepcionales en Europa, en México o en Argentina.

Una teoría política es una teoría sobre el poder político, entendiendo éste como autónomo del resto de la sociedad, Esto conlleva toda una discusión respecto al carácter de la sociedad, la ideología y las relaciones entre las clases sociales.

Pero tampoco Marx y Engels lograron pergeñar una teoría política, y todo lo que el marxismo ha tenido como tal ha sido simplemente el resultado de las circunstancias históricas en las cuales los marxistas han tenido hegemonía.

Porque curiosamente la disolución del Estado ha resultado tan fantasiosa como su liquidación tras el hecho revolucionario. En ninguna parte ha pasado ninguna de las dos cosas. Formas de gobierno, obviamente, han sido suprimidas en muchos casos, pero la política y la sociedad no aceptan el vacío y nuevamente se reconstituye un gobierno.

Es paradigmática, sin embargo, la teoría política de los zapatistas chiapanecos que rememora la práctica anarquista en los movimientos sociales del siglo pasado y del actual, donde la mayor parte de las entidades anarquistas sostienen la necesidad de un poder popular, autogestionario, democrático y desde abajo.-

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Mardi 7 février 2012 2 07 /02 /Fév /2012 17:28

El ejercicio del sufragio universal, directo y secreto es otro escenario de la lucha de clases, no cabe duda. Muy lejos están los dogmas sobre tácticas coyunturales, muy lejos.

Debemos votar por los candidatos más progresistas, y si hubiera más radicales, por ellos.

En el variopinto chavismo de hoy en día desde luego que hay candidatos nombrados a dedo pero hay otros que surgen de los movimientos populares. A estos últimos debemos votarlos.

Desde luego hay que votar por Chávez en las presidenciales porque parece ser garantía de que el proceso continúe y hasta se radicalice, el proceso debe pasar de la fase meramente política a la social, es decir, a cons0lidar el poder popular y la ampliación del sector de la economía autogestionada por los de abajo.

Esto no significa que votando estemos dando un espaldarazo al sistema de la democracia representativa sino que elegimos a candidatos proclives a enmendarlo, es decir, a reformarlo. A buscar formas de representación de democracia directa, es decir, popular, protagónica. La democracia venezolana también está en revolución. Las formas de representación ya no sirven, urgen otras, es decir, mucho más manejables por las ciudadanas y los ciudadanos de a pie.

Dentro del Estado venezolano el Gobierno debe ser ejercido por formas de democracia directa, esa es nuestra meta a mediano plazo.

Ningún voto a la derecha, obviamente.

Votar al chavismo es táctico. La estrategia anarquista se fundamenta en avanzar la sociedad para que los individuos autónomos tengan poder sobre sus vidas individuales y colectivas. Esto requiere de una nueva cultura de la solidaridad, el apoyo mutuo y la libertad igualitaria. Los anarquistas revolucionarios, proclives al proceso social que vivimos donde el ingreso del país (la riqueza social) se está destinando a mejorar las condiciones sociales del pueblo trabajador, estamos con esta revolución política que anhelamos convertir en revolución social a la izquierda y desde abajo.

Sería suicida cerrar los ojos ante la serie de variables y constantes geopolíticas, geoculturales y geoeconómicas que rodean a la revolución bolivariana. Los caminos a seguir en el orden interno dependen en gran medida de esas variables y constantes. No hemos inventado la realidad del mundo. Ya existía ahí.

Creer que el abstencionismo puede conducir a alguna parte es de una ceguera incurable. El abstencionismo sólo es siempre táctico, no estratégico, al igual que la participación en elecciones, especialmente en las presidenciales del 7 de Octubre de 2012. Otra cosa es que seamos una fuerza social y podamos plantearnos lanzar nuestros propios candidatos a escala local, en primer lugar. Los anarquistas revolucionarios debemos tener también un programa mínimo, es decir, un programa para la coyuntura, aparte del programa máximo basado en nuestras finalidades ideológicas que con la experiencia popular debe irse incrementando.

Contribuir desde todos los flancos al desmontaje del Estado burgués, porque sólo en el comunismo el Estado desaparecerá, y si el comunismo se organiza en vastas regiones. La fase socialista de transición de una sociedad neoliberal y neoliberalizada a una fase comunista requiere de la (con)federación de las asociaciones del poder popular, autogestionario y democrático, entendiendo esto último como democracia directa y no como democracia representativa.

De lo contrario, se consolidaría la contrarrevolución burocrática, la de la nueva burguesía…

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Lundi 6 février 2012 1 06 /02 /Fév /2012 19:09

En su estudio sobre el marxismo Eric Hobsbawn, el historiador británico especialista en historias laborales, sostiene que el viejo proletariado urbano se está replegando del Primer Mundo a los países de las llamadas economías emergentes, mientras que en aquél se afianza en la economía de servicios. De todas formas, la lucha de clases continúa porque los asalariados en todas partes comparten derechos y expectativas que no han sido colmadas, y que se han acentuado tras la prolongada crisis sistémica que se iniciara en 2008.

Ante los nuevos escenarios, ¿qué queda del marxismo? Orgánicamente, muy poco, ciertamente. Tanto la socialdemocracia como el comunismo han sufrido una metamorfosis que los ha puesto del lado del neoliberalismo o, en otro sentido, de la mano invisible del Mercado global.

Una izquierda anticapitalista sin arraigo en las masas es hoy prédica de intelectuales y gentes de clase media. Y gran parte de los despertares del anarquismo de comienzos de siglo recuerda mucho más a la leyenda negra de la propaganda por el hecho que al anarcosindicalismo. A pesar de que los comunistas anárquicos, por ejemplo Luigi Fabbri (1877-1935), siempre condenaron el nihilismo disfrazado de anarquista al cual endilgaba que no era otra cosa que influencias burguesas en el anarquismo. Pero el disfraz nihilista contemporáneo es partícipe de las modas posmodernistas donde todo asombro es posible.

Si bien el marxismo ha retrocedido orgánicamente al menos (y no en la infaltable cita bibliográfica de los manuales dogmáticos al uso, de ayer o de hoy) no ha llenado su vacío el anarquismo como en un momento se pudo haber pensado.

A decir verdad, el último baluarte bakuninista sucumbió con la entrada de las tropas del general Franco en Barcelona (Cataluña). A raíz de la experiencia española, el anarquismo no pudo superar sus propios dilemas teóricos, y lo que vino posteriormente con las modas anarquistas euronorteamericanas fue un simple liberalismo o ultraliberalismo que, tras el largo interregno keynesiano, había quedado en el baúl de la historia.

¿Hacia dónde apuntan las nuevas tendencias orgánicas y las dinámicas teóricas? Es evidente que cada día que pasa, al calor de esta crisis sistémica de la dominación a nivel global, la izquierda anticapitalista construye nuevas praxis dentro de la lucha de clases de manera empírica y desbordando cualquier pretensión de pensamiento único. Es decir, prescindiendo de guías teóricas concretas salvo las muy generales de democracia, justicia social y otro mundo es posible, es decir, formas de producción y distribución no capitalistas que son de momento fragmentarias y no a gran escala.

Ya las fronteras tajantes parecen ser orillas de un pasado muy lejano. Repetir en el 2012 los discursos apolillados de “reformismo” versus “revolución”, o de “acción directa” versus “acción parlamentaria”, parecen ser rechazados por la mayor parte de los activistas sociales actuales.

Todas las corrientes de izquierda están desbloqueándose y encontrando muchos más puntos en común entre ellas de lo que permitían los respectivos catecismos. Esta es la realidad, y no podemos ocultarla. Aparte de que las guerras imperiales del siglo XXI, así como las amenazas de las mismas, en todas partes, urgen más que nunca a insistir en aquella frase de Proletarios del Mundo, uníos.-

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Miguel Bakunin

 

 

Carl Sagan

Así, a medida que la ciencia avanza, Dios parece tener cada vez menos que hacer. Es un gran universo, desde luego, por lo que Él, Ella o Ello, podría estar ocupado provechosamente en muchos sitios. Pero lo que evidentemente ha ocurrido es que ante nuestros propios ojos ha ido apareciendo un Dios de los vacíos; es decir, lo que no somos capaces de explicar, se lo atribuimos a Dios. Después, pasado un tiempo, lo explicamos, y entonces deja de pertenecer al reino de Dios. Los teólogos lo dejan de lado y pasa a la lista de competencias de la ciencia.

 

Carl Sagan: “La diversidad de la ciencia” [2007]



 

Stepehen Hawking

"La estirpe humana no es más que un sustrato químico en un planeta pequeño, orbitando alrededor de una estrella mediana, en los suburbios de una galaxia del centenar de miles de millones que existen"

 

Carlos Marx

“Durante el curso de su desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo cual no es más que su expresión jurídica, con las relaciones de propiedad en cuyo interior se habían movido hasta entonces. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas que eran, estas relaciones se convierten en trabas de esas fuerzas. Entonces se abre una era de revolución social” (1859)

 

 

Albert Einstein

Si una idea no parece absurda

de entrada,

pocas esperanzas

hay para ella.-

 

Groucho Marx

"El secreto de

la vida es

la honestidad y

el juego

limpio, si puedes

simular eso,

lo has conseguido."  

  

MARX, Groucho (1890-1977) 
Actor estadounidense

 

 

 

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