Antimemorias

Mardi 21 février 2012 2 21 /02 /Fév /2012 18:21

La propaganda pasa del aire a la red

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La propaganda pasa del aire a la redLa propaganda pasa del aire a la red
21/02/2012
Iliá Ber, RIA Novosti

La emisora de radio La Voz de América comenzó a transmitir en ruso y para todo el territorio de la Unión Soviética hace 65 años, el 17 de febrero de 1947.

No fue el primer servicio extranjero de radiodifusión en lengua rusa: un año antes la Corporación Británica de Radiodifusión BBC se dirigió a la audiencia soviética en su idioma materno. Seis años más tarde la Radio Liberty (Radio Libertad) y Deutsche Welle (Onda Alemana) se unieron a las primeras “voces enemigas” para a partir de entonces formar un coro que hoy en día prefiere transmitir por Internet.

Al principio el servicio en ruso de la Voz de América quedó a cargo del diplomático profesional y especialista en materia de las relaciones entre EEUU y la URSS Charles Thayer. Le ayudaba la hija del ex embajador de Estados Unidos en la Unión Soviética, William Averell Harriman, Catlin, y otros estadounidenses que hablaban ruso y estaban dispuestos a trabajar desinteresadamente movidos por la idea. El principal objetivo de la emisora estadounidense era, según sus fundadores, transmitir la información objetiva e imparcial a la que no tenían acceso los ciudadanos soviéticos que vivían al otro lado del 'telón de acero' y, asimismo, influir en el gobierno y la sociedad civil de la URSS para conseguir la transformación del régimen político, la democratización del país y el cumplimiento de los derechos humanos.

Sin embargo, los ideólogos soviéticos lo veían de otra manera. “El principal contenido de los programas extranjeros transmitidos por las emisoras de radio de los países imperialistas es la propaganda antisoviética y anticomunista, la divulgación de ideas reaccionarias”, rezaba la Gran Enciclopedia Soviética. En el artículo dedicado a la Voz de América el mismo diccionario informaba que “los programas de la emisora forman parte de la propaganda imperialista estadounidense dirigida contra la URSS y otros países socialistas”.

De la misma manera se calificaban otras “voces del extranjero” que no obstante no tardaron en hacerse con su audiencia, no muy amplia pero leal, entre los habitantes de la URSS.

Lucha contra “las voces”


Las autoridades soviéticas tampoco tardaron mucho en darse cuenta de que la información sobre los valores y el estilo de vida en EEUU podía representar una amenaza para la URSS. En 1947, criticando un reportaje de la emisora sobre la popularidad del chicle entre los niños estadounidenses, el famoso periodista soviético Iliá Erenburg decía indignado: “Si habéis inventado goma de mascar que hace globos, ¿por qué no hacéis pompas en paz en vuestra casa en lugar de intentar conseguir que las haga todo el mundo?”

En 1948 los servicios secretos empezaron a utilizar señales de interferencia para bloquear la transmisión de las “voces enemigas”. Pero los generadores de ruido electrónico tenían una capacidad limitada bloqueando la señal sólo en las ciudades, mientras fuera de ellas se podía captar sin problemas.

El auge de las transmisiones de emisoras de radio extranjeras en la URSS se produjo durante la década de los ochenta, cuando empezó el proceso de reformas conocido como 'Perestroika' y todo el mundo obtuvo acceso libre a las radiotransmisiones desde el extranjero. Los resultados de un estudio estadounidense arrojan que la audiencia semanal de la Voz de América alcanzaba 30 millones de oyentes, lo cual duplicaba el número de seguidores del servicio ruso de BBC según el mismo estudio. Es imposible, desde luego, comprobar estos datos hoy día.

En los 1990 empezó el paulatino ocaso de los servicios en ruso de emisoras extranjeras. El llamado “Imperio del Mal” representado por la URSS durante de la Guerra Fría se desmoronó, las fronteras se abrieron, desapareció la censura y aparecieron múltiples medios rusos que publicaban libremente cualquier información. Empezaron a transmitir emisoras musicales, mientras el liderazgo en el segmento socio-político pasó a la emisora rusa Eco de Moscú que se hizo famosa durante el fallido intento del golpe de estado en 1991.

Las emisoras extranjeras que daban servicio en ruso empezaron a reducir su presencia en las repúblicas de la antigua URSS, aunque a principios de 2000 muchos se dieron cuenta de que quizás este paso hubiera sido prematuro. Pero a pesar de todas las tentativas, las antiguas “voces enemigas” no consiguieron volver a conquistar a su público.

Tras recibir una negativa por parte del gobierno ruso a conceder a las emisoras extranjeras una frecuencia FM, la Voz de América cerró servicio en ruso en 2008, pasados tres años dejó de transmitir en ruso la británica BBC y el 30 de junio del mismo 2011 se quedó en silencio la Deutsche Welle. La lucha por los oyentes rusos continuó en Internet.

“Las voces” en Internet

Según Vasili Gátov, jefe del Laboratorio Mediático de RIA Novosti, la presencia de Radio Liberty y del servicio ruso de BBC en el Internet ruso es poco relevante,  mientras la influencia de la Deutsche Welle y Voz de América es nula.

El experto critica el propio principio de la radiodifución internacional, tanto de las empresas mediáticas extranjeras en Rusia, como de las rusas en el resto del mundo. “La radiodifusión internacional es el rastro que han dejado las guerras políticas entre los estados. Cuando los sistemas políticos de estos estados dejan de ser opuestos, estos mecanismos de propaganda resultan obsoletos, ya que el intercambio de valores es posible en otros niveles”, cree Gátov. “El hecho de que el cine de Hollywood tenga acceso al mercado cinematográfico ruso es más significativo para la difusión masiva de los valores estadounidenses que la presencia de la Voz de América en las ondas en Rusia”, subraya el experto.

Además, duda de que los recursos destinados a mantener y desarrollar este tipo de radiodifusión justifiquen el resultado. “El mecanismo ruso de propaganda es igualmente ineficaz”, opina Gátov.

El escritor y periodista londinense Andrei Ostalski, que durante 15 años trabajó para el servicio ruso de BBC, no está de acuerdo. Está seguro de que en muchos países del mundo todavía existen problemas para acceder a la información cierta, verídica y no manipulada por parte de los gobiernos de estos países.

Desde su punto de vista, es imprescindible que existan grandes medios internacionales que transmitan información en inglés y en las principales lenguas del mundo.

En cuanto a la situación en Rusia, Ostalski opina que la existencia de fuentes de información independientes como BBC en Internet impide a las autoridades rusas apretar las tuercas del todo al sistema aunque cierre, por ejemplo, la emisora Eco de Moscú.

En cualquier caso, la historia de la radiodifusión internacional por Internet acaba de empezar, mientras la de las 'voces' en directo queda definitivamente en el pasado.-

Par Verde - Publié dans : Antimemorias
Dimanche 19 février 2012 7 19 /02 /Fév /2012 18:05

Taibo II: El Álamo no fue
como te lo contaron

Marco Antonio Campos

Si bien ha escrito otra suerte de libros,
Paco Ignacio Taibo II ha destacado
especialmente en tres géneros: la novela
negra (Todo Belascoarán), la biografía
(Pancho Villa y El Che) y la crónica
histórica (El cura Hidalgo y sus amigos
–que también son viñetas–, Temporada de
zopilotes
, y ahora El Álamo). Sus libros
están escritos con pasión, humor, con una prosa
que tiene alas, y en el caso de los dos últimos géneros
mencionados, están armados con rigor exhaustivo. Salvo la biografía del Che, sus libros con nexos históricos son sobre personajes y episodios nacionales de los siglos XIX y XX.

Igual que José Emilio Pacheco, Taibo II es un verdadero maestro de la crónica histórica, y se ha ocupado ante todo de mostrar que hechos y actitudes tienen muchos más matices de los que se ven a primera vista. Después de leer su libro sobre la Decena Trágica (Temporada de zopilotes), más de un lector habrá dudado si Madero fue héroe o mártir, o ninguno de los dos, y percibirá todo el nudo de intrigas y traiciones de Bernardo Reyes, Félix Díaz, Manuel Mondragón, Aureliano Blanquet y de los terribles y siniestros Victoriano Huerta y el embajador estadunidense en México, Henry Lane Wilson.

Hace unos meses la editorial Planeta editó su crónica histórica sobre el sitio y la batalla de El Álamo, donde Taibo II muestra –demuestra– que la versión “mítico-imperial” no contiene en la gran mayoría de los casos “el menor espíritu crítico”. Sobre los acontecimientos, si bien hay historiadores estadunidenses objetivos, resultan muchos menos frente a aquellos que han dejado caer un alud de fabulaciones, tergiversaciones y añagazas, que si bien tienen una base en la realidad, no resisten ningún análisis riguroso. A éstos Taibo II los designa con humor como alamoístas. El autor ha estudiado todas las fuentes estadunidenses y las escasas que hay de la parte mexicana, sobre todo de los principales actores militares de la batalla.

Sin casi memoria histórica, los mexicanos tendemos a olvidar que la pérdida de Texas llevó después a la guerra de saqueo de 1846-1848 y a la “compra” bajo amenaza de La Mesilla en 1853, es decir, a la pérdida de más de la mitad del territorio nacional. En todos esos tajos territoriales el gran actor negativo fue Antonio López de Santa Anna. Como Taibo II ilustra a lo largo de su vívido libro, la derrota de El Álamo fue para los texanos un mito fundacional y para los mexicanos algo que se pierde en las brumas de los años treinta del siglo XIX. Los capítulos del libro donde el autor narra el asedio y la batalla se leen en particular como un centelleante thriller. La batalla de El Álamo, que ocurrió la madrugada oscura del 6 de marzo de 1836, luego de doce días de sitio, duró entre media hora y una hora, y salvo mujeres, niños y negros y tal vez un par de beligerantes, los demás murieron en la refriega o acabaron pasados por las armas. Entre ellos había 130 estadunidenses, veintidós europeos y diez anglo texanos y texano mexicanos.

Dentro de cientos de libros, filmes y series televisivas que los estadunidenses han hecho a lo largo de 175 años, no faltan la westernización a lo John Wayne en la película The Alamo, los filmes “aptos para Hollywood” y la waltdisneyzación de héroes que no lo fueron nunca. Una épica elementalísima que historiadores y escritores, cineastas y gente de la televisión han dado como proteínas a la media de los estadunidenses y en especial a los texanos. Taibo II muestra aquí que la verdad histórica es mucho más ardua, disímil y aun opuesta. Por ejemplo, que los héroes mayores de la resistencia en El Álamo (William Travis, Jim Bowie y David Crockett) eran estadunidenses, y que, como muchos otros de los defensores, tenían en la Texas mexicana menos de cinco años, en suma, eran tan texanos como Santa Anna cherokee. En la Texas mexicana, en la que por la Constitución de 1924 no había esclavitud, los tres “héroes” eran esclavistas y especuladores de tierras, y algo esencial: ninguno de los tres tuvo una muerte heroica como se ha querido mostrar. Travis murió de un disparo en la frente apenas iniciada la batalla; Jim Bowie, el del famoso cuchillo, tenía días enfermo y lo remataron en uno de los cuartos del fuerte, y David Crockett, que John Wayne elevó a la categoría de ángel de la independencia texana, estaba de paso en San Antonio, se refugió en el fuerte ante la inminencia de la batalla y, al terminar ésta, junto con otros pidió clemencia, pero Santa Anna enseguida los mandó fusilar. El cerco y la batalla terminaron con una carnicería. Las banderas rojas y el toque “a degüello” en los días del sitio ya amenazaban con lo que terminaría por pasar. Pero si de los sitiados no se salvó casi ni el perico, los mexicanos tuvieron mayores bajas, lo que llevó a exclamar a Santa Anna una frase digna de Pirro: “Con otra victoria como ésta nos lleva el diablo.” Una carnicería como la que haría poco después el general José Urrea, por órdenes de Santa Anna, con los rebeldes capturados en la batalla de Coleto, y la que harían las tropas de Sam Houston con los mexicanos en San Jacinto.

En cuanto a la guerra, el primer error gravísimo fue la locura o megalomanía de Santa Anna de atravesar el territorio en vez de ir por mar, lo que hubiera permitido al ejército llegar fresco. El segundo, que luego de las victorias de El Alamo y Goliad, Santa Anna creyó que vencer a las tropas de Sam Houston (quien tenía sólo setecientos combatientes) era “un paseo militar”, aunque a la verdad, si no hubiera pecado de exceso de confianza, jamás habría sido tomado por sorpresa y sufrido la derrota cerca del río San Jacinto. Y el tercero, que, cuando fue hecho preso por Sam Houston, ordenó la retirada más allá del río Bravo a los mandos de las tropas mexicanas (Urrea, Woll, Almonte, Filisola, Ramírez y Sesma y Tolsá, Ampudia y Gaona); Urrea fue el único que se opuso porque las tropas unidas eran superiores al escueto ejército texano. Nadie quiso oír. Texas se volvió república y un territorio legal para la esclavitud y para los especuladores de tierras. El 27 de diciembre de 1845 se convertiría en un estado confederado de EU.

Para uno, como mexicano, es muy doloroso leer sobre la Conquista (1519-1521) y las guerras de Texas (1836) y la de Estados Unidos (1846-1848); esto me pasó con la lectura de El Álamo, de Taibo II, sobre todo con las páginas sobre la batalla de San Jacinto y la retirada del ejército mexicano que sellaron la pérdida.-

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Dimanche 19 février 2012 7 19 /02 /Fév /2012 17:29

Asesinan en prisión a presentadora de televisión pro-Gaddafi

19/02/12.- Hala Misrati, la presentadora de la televisión libia que saltó a la fama por su entusiasta propaganda a favor de Muammar Gaddafi y por su defensa radical de su régimen delante de las cámaras, ha sido asesinada en una cárcel de Libia.

Su nombre se une al de otras muchas víctimas de la violencia cometida por las milicias que, tras la caída y muerte de Gaddafi, dominan el país ante la impotencia del gobierno.

Según informan medios locales, el asesinato de Misrati, de 31 años, tuvo lugar el 17 de febrero, día del primer aniversario del levantamiento contra Gaddafi. No obstante, las autoridades no han comentado nada al respecto.

Hala Misrati apareció por última vez ante las cámaras el 30 de diciembre del año pasado. En la secuencia podía vérsela en silencio,sujetando con las manos una hoja con la fecha indicada,y con el rostro lleno de moratones. Los espectadores suponían que podrían haberle cortado la lengua. Después de aquello nadie supo nada de ella hasta que informaron sobre su asesinato.

El pasado mes de agosto, cuando los rebeldes combatían en Trípoli, Misrati dio el ‘do de pecho’ en su programa cuando, blandiendo una pistola y con la mirada desafiante clavada en la cámara espetó: “con este arma hoy moriré o mataré… No os haréis con el control del canal, ni con el de Trípoli, ni con el de Libia. Protegeré a mis compañeros y nos convertiremos en mártires”.

Cuando los rebeldes detuvieron a la periodista, su captura fue celebrada por la población como si se tratara de un familiar del dictador. Informes no confirmados difundidos por partidarios de Gaddafi aseguran que la periodista fue violada repetidamente en prisión por los soldados rebeldes.

El Consejo Nacional Transitorio (CNT) nunca anunció oficialmente qué cargos había contra ella ni se inició un proceso judicial. La organización pro-derechos humanos Amnistía Internacional subraya que el nuevo gobierno es incapaz de promover la democracia y controlar a las milicias, que mantienen a más de 8000 personas en centros de detención donde se ven sometidos a torturas.-

 

RNV

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Dimanche 19 février 2012 7 19 /02 /Fév /2012 16:30

Domingo, 19 de febrero de 2012

LA CRUEL HISTORIA DE UN CURA DESAPARECIDO Y LA RELACION ENTRE IGLESIA Y DICTADURA

El asesinato de “un mal ejemplo”

En 1976 se casó, después de pedir inútilmente su estado laico. El obispo de La Plata Antonio Plaza le advirtió sobre “las consecuencias”. En noviembre de 1976 lo secuestraron. Se sabe que fue torturado y fusilado.

Por Alejandra Dandan
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Federico Bacchini con su mujer, Elsa Paladino, después del bautismo de su hija Clara, en octubre de 1976.
 

Federico Bacchini era un sacerdote de La Plata que empezaba a tomar distancia de la Iglesia, que le cuestionaba su opción por los pobres. Como además era músico, conoció a la organista Elsa Paladino, que tocaba en un templo metodista. Enamorado, en 1974 empezó los trámites para recuperar su estado de laico, pero el expediente nunca llegó a concretarse. Igual se casaron, tuvieron una hija, Clara, y poco después de su bautismo el por entonces obispo de La Plata, Antonio José Plaza, lo conminó a dejar la ciudad por el “mal ejemplo” que significaba para los otros sacerdotes. El se negó a hacerlo y Plaza lo amenazó con las posibles consecuencias. Sabía de qué hablaba. Era noviembre de 1976, el terror dictatorial dominaba el país con el entusiasta apoyo de altos dignatarios de la Iglesia como el propio obispo de La Plata, y Bacchini, todavía formalmente un sacerdote, fue secuestrado por una patota policial apenas unos días después. La Iglesia nunca hizo nada por él.

Clara Bacchini ahora tiene 35 años y le pone sus palabras a esa historia. “Me bautizaron en octubre de 1976”, dice. “Lo hicieron abiertamente, en Nuestra Señora de Guadalupe. Después de mi bautismo, monseñor (Antonio José) Plaza lo hace llamar a mi papá. Le dice que tenía que irse de La Plata, que teniendo esposa e hija era un mal ejemplo para el cuerpo de sacerdotes platenses. Papá le dice que no, que no era mal ejemplo para nadie. Que no estaba engañando a nadie, que había pedido a la Iglesia lo que tenía que pedir. Que no tenía nada que esconder, que no se iba y Plaza le dijo: ‘Entonces atenete a las consecuencias’. Veinte días más tarde lo secuestraron.”

Clara habló mucho de la historia que logró armar de su padre, el lunes pasado en el juicio por el circuito Camps. Antes de entrar, le habían dicho que iba a tener unos tres segundos para verles las caras a los represores que están sentados adelante. Clara sabía que todo iba a ser muy rápido. Que podía mirar o no mirar.

“Es como que vas caminando hacia ellos y en vez de llegar hasta donde están, te sentás antes. Yo los miré. Y cuando miré a Etchecolatz, que lo reconocí enseguida porque se sienta adelante de todo, sentí a una persona sin vida, que no tiene ninguna vibración. El me miraba a mí y yo lo miraba a él. Pero cuando uno se mira a los ojos con alguien, siente algo, la presencia de otra persona, otro ser humano. Yo lo miré y era como un yeso: una persona sin alma, sin espíritu. Una cosa helada, inerte. Aunque no tan inerte porque en algunos momentos en los que yo decía algo escuché cómo tosió.”

Clara está convencida de que así como el entonces arzobispo de La Plata estuvo relacionado con el secuestro su padre, Miguel Etchecolatz tosió exageradamente, como diciéndole algo, cuando ella habló de un comisario, que alguna vez sacó a su padre del centro clandestino para darle una advertencia sobre Plaza.

“Estando en cautiverio en la comisaría 5ª, a mediados de enero de 1977, un jefe de policía, que no sabemos quién fue, se puso en contacto con papá. El le había hecho un favor a la familia y eso le había generado cierta estima por mi padre. Entonces lo llamó para decirle que le tire una soga para ver con quién podía hablar para terminar con esa situación, para poner a papá en libertad, alguna soga por fuera de los poderes policiales o militares. Y papá entonces le dice que lo llamen a Plaza y la respuesta fue: ‘Te pedí una soga para sacarte, no para que te ahorquen’.” Clara siempre pensó que ese jefe policial pudo ser Etchecolatz, “pero no sé si fue él, no sé si alguna vez lo vamos a saber”.

El rol de esa Iglesia de la que habló el dictador Jorge Rafael Videla en su última entrevista es parte de las imágenes de las que hablan una y otra vez los testigos de los juicios que se suceden en todo el país. Son obispos y adjuntos a los que los familiares acudieron para pedirles información, o una mediación con la dictadura, y en muchos casos dieron datos no precisos pero ciertos sobre los desaparecidos, no de lugares pero sí sobre si seguían vivos o no. O sobre los niños robados. Lograron saber si habían nacido o no, o decían que estaban con buenas familias. Mientras algunas de las fiscalías discuten qué hacer con esa información (ver aparte), el arzobispo de La Plata, que era un confeso colaborador de la dictadura, reapareció en la declaración de Clara iluminando cómo utilizó la Iglesia su asociación con la dictadura para sacarse problemas de encima.

Quien todavía es un cura para la Iglesia, porque nunca aceptó su renuncia y el pase al estado laical, nació en noviembre de 1937 en la ciudad de Buenos Aires, en una familia de abuelos italianos, un padre muerto en su adolescencia y una madre de la que Clara habla como una gran pianista, rodeada de músicos y tangueros y muy católica. Federico era el único varón de cuatro hermanos y Clara no sabe si entró en el monasterio benedictino cuando terminó el secundario porque las cosas “debían ser así” para el hijo varón de algunas familias. Del monasterio, Federico pasó al seminario de La Plata porque no lo convencía la introspección. Plaza lo ordenó sacerdote y él parecía uno de los cuadros más prometedores de la curia: fue director del Seminario Mayor sin saber que años después iba a estar prisionero en la comisaría de la esquina; fue profesor del Instituto de Teología y como dicen que era un músico excepcional estudió y enseñó en el Conservatorio de La Plata. Pasó por varias parroquias, pero todos hablan de su paso por Cristo Rey. Ahí armó un comedor y pese a la oposición expresa del arzobispo sumó a los más jóvenes en campañas de alfabetización. Entre ellos, Jorge Bonafini, uno de los hijos de Hebe, con su esposa.

“Mi papa quería vivir la experiencia de la fe junto con la gente, no dentro del monasterio. Ahí empezó a tomar contacto con otros, pensaba hacer una orden nueva en Berisso, pero al final no lo hizo. En Cristo Rey formó grupos de trabajo social y fue tal la movida, que Plaza le había prohibido que trabaje con jóvenes para que no fomente su línea de un Evangelio tan abierto.”

En ese momento, Elsa Noemí Paladino era cantante lírica y parte de la Iglesia Metodista. Se conocieron en ciclos de conciertos y ella tomó clases con él. “Cada uno por su lado eran muy respetuosos. Mi vieja era protestante, pero no dejaba de respetar que mi viejo era cura. Y mi viejo era hombre, pero tampoco dejaba de respetar que era cura. Eran muy dogmáticos en ese sentido y cuando vieron que entre ellos había algo más que un afecto de músicos, cada uno empezó a tomar decisiones para apartarse. Entre las diferencias que tenía con la jerarquía de la Iglesia por su concepción del Evangelio y su forma de desarrollarlo, y que el Evangelio que él sentía estaba en medio de la gente y no en la catedral, más los enfrentamientos con el arzobispo, más sentir que podía estar enamorándose de una mujer y eso no coincidía con sus votos sacerdotales, hizo los trámites para el estado laical y, mientras corrían, busca tomar distancia y pide una beca para España.”

Elsa, que a su vez intentaba alejarse, también decidió irse a estudiar afuera. No se pusieron de acuerdo, pero cuando se dieron cuenta, los dos estaban en un curso en Santiago de Compostela. Cuando volvieron se casaron y pasó todo lo que pasó hasta el 25 de noviembre de 1976. Clara, de dos meses y 20 días, dormía a la una y media de la madrugada. Oyeron un timbrazo en la casa de la calle 15. Federico se sobresaltó pero logró cambiarse, cuando intentó llegar a la puerta lo paró el grupo vestido de fajina que ya la había tirado abajo. Ellos vivían en la parte alta. Abajo estaban la madre de Elsa y una hermana. Todos salieron a un pasillo. Les dijeron que buscaban a Federico Bacchini para unas preguntas, pero nadie les creyó. Cuando vieron el movimiento violento de las puertas y el despliegue de armas, entraron en un estado de tensión que crecía minuto a minuto.

“No las apuntaban a ellas con las armas, apuntaban hacia arriba”, dice Clara. “Empezaron a mostrarse más enérgicos porque lo toman a mi papá de los brazos para que no se resista. Entonces uno de civil le dice a mi vieja que se lo iban a llevar, pero que nadie salga a la vereda porque al que salga le iban a disparar. Mi vieja se abalanzó lo mismo. ‘¡Federico! ¡Federico!’ gritaba llamando a mi viejo, pero en la puerta de la casa con la mente miró para arriba y me vio a mí: una bebita en el moisés. Entonces retrocedió y no salió. Nosotras somos evangélicas metodistas. Cuando entra mi mamá de nuevo a la casa, mi abuela le dice que se calme, que se pongan a rezar un Padrenuestro. Y mi mamá empieza a decir ‘Padre Nuestro’, pero su estado de shock era tan grande que no pudo decir más que eso, no le salía el resto de la oración.”

Clara cuenta que ésa fue la última vez que a Federico lo vieron con vida o que supieron algo de forma directa. Todo lo que siguió fueron hábeas corpus negativos. Una abuela intentó ver a Plaza, pero no la recibió. El cardenal Eduardo Pironio, en 1977, les dijo que estaba convencido de que él estaba afuera, aunque a esa altura, lo supieron después, su padre estaba muerto.

Con la democracia empezaron a llegar los datos de los sobrevivientes. Entonces conocieron a Carlos Alberto de Francesco, que consiguió salir con vida de la comisaría 5ª. Les habló del encuentro entre Federico y el comisario y cómo, cuando volvió, Federico les dijo a sus compañeros que si alguno volvía a ver a Plaza antes que él, lo manden “a la remilputa que lo parió”.

“Ahí hay que remarcar esta cuestión de que a papá hacía dos meses que lo estaban torturando y sin embargo llegó y no dijo mátenlo, extermínenlo, asesínenlo y déjenlo tirado en la calle como hicieron con él. No dijo tápenlo con tierra y que nadie sepa dónde esta enterrado, dijo: ‘Insúltenlo’”, contó Clara en la audiencia, y lloró como llora ahora.

De Francesco estuvo con Federico en la Navidad de 1976. Hacía tanto calor adentro de la 5ª que el piso de ese infierno se mojaba con la transpiración de los cuerpos y el pánico colectivo. El sobreviviente, que se define como ateo, cuenta que Federico tenía guardado un pedazo de pan o algo de la comida.

“Y entonces los trató de acomodar a todos para sentarlos, hizo una oración y les habló de la comunión. De lo que significaba para el mundo cristiano el nacimiento de Jesús. Los hizo calmarse. Agarró el pan, lo bendijo con una oración y repartió un pedazo a cada uno. Dicen que papá tenía una voz grave, muy dulce, no sé cómo tendría su voz, pero les cantó una oración que es sobre la base de un negro spiritual.”

La tortura del desaparecido

“Mirá, todas nosotras creíamos que papá seguía con vida hasta que me llamaron del Equipo (Argentino) de Antropología Forense para decirme que habían identificado los restos. Lo primero que sentí cuando me lo dijeron, fue que la tortura del desaparecido había terminado. Es que, en realidad, para los familiares, los hijos, las esposas, lo del desaparecido es la tortura permanente. No se sabe dónde está. No se sabe si lo mataron, cuándo. Entonces cualquier persona que se te cruza en la calle que tenga un rasgo parecido, pensás si no será él. Cualquier timbre inesperado, cualquier llamado telefónico, pensás si no será él. Eso es lo que te acompaña todos los días de tu vida hasta que de golpe te llaman del EAAF y te dicen que identificaron sus restos.”

El EAAf identificó los restos de Federico en 2010, al lado de víctimas que habían pasado por centros de otros circuitos como Marta Taboada, del Protobanco. Todavía no se sabe nada cierto sobre cómo era el procedimiento de distribución de los cuerpos, y algunos jueces como Daniel Rafecas se preguntan si había un grupo encargado específicamente de esa recolección.

“No tenemos precisión aún de cómo fue fusilado –cuenta Clara–. El EAAF nos dice que Federico Bacchini estaba enterrado en una tumba NN, mezclado con restos de 35 personas, en 25 bolsas porque fueron exhumados en los ochenta y pasaron por varios lugares. La identificación fue un trabajo titánico porque estaban los huesitos mezclados, han tenido que encontrar huesito por huesito, por eso inhumamos pocas partes de su esqueleto: el cráneo, una pierna completa, la otra no, y un pedacito de un brazo, nada más. Pobrecito. Pero ahora tiene una sepultura cristiana como todo cristiano tiene derecho a tener.”

Está en La Plata en el mausoleo de Memoria, Verdad y Justicia del cementerio municipal.-

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Samedi 18 février 2012 6 18 /02 /Fév /2012 16:52
  18-02-2012

 

El apoyo de los jóvenes peruanos al Movimiento por Amnistía y Derechos Fundamentales es un efecto de la campaña del Estado contra la memoria histórica
Las muchas caras del terrorismo de los derechos humanos

      Belén Fernández     
Al-Jazeera

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

En septiembre de 1991, el presidente peruano Alberto Fujimori acusó a Angélica Mendoza –una septuagenaria residente de la ciudad de Ayacucho– de ser la “embajadora en Francia del terrorismo Senderista”.

El hijo de 19 años de Mendoza, Arquímedes Ascarza, de quien se rumoreaba que colaboraba con la organización guerrillera maoísta Sendero Luminoso, había sido desaparecido por el ejército peruano en 1983. Además de ser su madre, las credenciales terroristas de Mendoza también incluían su ayuda en la fundación de la Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos del Perú (ANFASEP), así como un breve viaje a Europa, en conjunción con otros organismos terroristas como Amnistía Internacional, para dar a conocer abusos de los derechos humanos en la nación suramericana.

 

1992 –año de la acusación de Fujimori– también fue el año en el cual un profesor y nueve estudiantes de la Universidad Nacional de Educación de Lima fueron secuestrados del campus y asesinados por el escuadrón de la muerte Grupo Colina, formado por miembros de las fuerzas armadas peruanas. En 1991, el mismo grupo asesinó a un niño de ocho años y a otras 14 personas en una reunión social en el vecindario de Barrios Altos.

A pesar de los esfuerzos de Fujimori por “preservar los derechos humanos” de miembros del Grupo Colina promulgando una ley de amnistía, ambas masacres contribuyeron a su propia condena y encarcelamiento en 2009.

 

Che contra Jesús

Maribel Ascarza, hija de Angélica Mendoza, quien preside la oficina de ANFASEP en Ayacucho, me describió recientemente el violento secuestro nocturno de su hermano en su hogar. Según Ascarza, el ejército halló validación para su operación en la decoración interior elegida por Arquímedes, que incluía transcripciones en las paredes de su dormitorio de poemas de Pablo Neruda, así como un retrato de Che Guevara. El retrato aún más grande de Jesucristo no constituyó aparentemente una compensación suficiente por la presencia de los otros dos adalides, y Arquímedes fue sustraído del lugar mientras su madre sufría una golpiza.

Ascarza admitió con tristeza que a veces desearía que los soldados hubieran simplemente asesinado a Arquímedes en su dormitorio en lugar de imponer a la familia lo que ahora se acerca a tres décadas de incertidumbre sobre su suerte. Ex estudiante de derecho y ciencias políticas, afirma que si los jóvenes peruanos desaparecidos pertenecían a Sendero o no, era enteramente irrelevante frente a las responsabilidades de un Estado que se publicitaba como democrático – como ser la abstención de la participación en terrorismo de Estado y la asignación de poderes judiciales a los militares.

 

El hecho de que entidades como ANFASEP y la Comisión de Verdad y Reconciliación de Perú -posterior al conflicto armado- también condenen el terrorismo cometido por Sendero y subrayen el papel instigador que tuvo esta organización en el conflicto, no les ha ahorrado ser denunciadas como agentes senderistas.

De hecho, no se puede decir que Fujimori sea el único funcionario latinoamericano que ha detectado motivos insidiosos tras las instituciones orientadas a la defensa de los derechos humanos. El año pasado, la jefa de la Unidad de Derechos Humanos de la Oficina del Procurador General en Honduras fue acusada de facilitar la violencia de pandillas cuando objetó a la ejecución extrajudicial por la policía de siete ciudadanos hondureños. La acusación fue hecha por el Ministerio de Seguridad, el mismo ministerio que excusó la excesivamente elevada tasa de asesinatos de periodistas en el país argumentando que en todo caso la mayoría de los periodistas asesinados no poseían cualificaciones periodísticas adecuadas.

 

Así mismo, el ex presidente colombiano Álvaro Uribe decretó en 2003 que los grupos de derechos humanos son frecuentemente frentes para terroristas, aunque es posible decir lo mismo con más verosimilitud de la Oficina del Presidente de Colombia. A pesar de su supuesto enfoque terrorista, ninguno de los grupos de derechos humanos se ha pronunciado en apoyo a la práctica militar –aplicada durante el reinado de Uribe– de masacrar civiles y vestir los cadáveres con uniformes de las FARC a fin de recibir bonificaciones y más días de vacaciones.

 

Es posible que gracias al hábito de Israel de invertir la relación entre víctima y victimizador y de hablar de la coincidencia entre organizaciones de derechos humanos y terroristas, las firmas de seguridad israelíes hayan encontrado una recepción tan obsecuente por parte de los regímenes latinoamericanos. Los precisos ataques israelíes contra ambulancias de la Cruz Roja en el Líbano subrayan además la negativa del Estado de ser engañado por el discurso humanitario, como lo hace en la administración de controvertidas drogas contraceptivas a residentes etíopes de Israel.

 

El genocidio policial peruano

La implementación de una estrategia similar por el gobierno de Fujimori, para encarar el exceso en la tasa de natalidad de los pobres, llevó a la esterilización forzosa de varios cientos de miles de habitantes de Perú rural.

Casualmente, las acusaciones de genocidio contra Fujimori han sido reemplazadas desde entonces –gracias a la creatividad del oficialismo peruano– por la acusación de que manifestantes indígenas en la región del Amazonas dirigieron un genocidio de la fuerza policial peruana en 2009. Esta afirmación no cuadra con el hecho de que la policía no es ni un grupo étnico ni contaba entre los que sufrieron ataques de helicópteros por oponerse a la explotación irracional de los recursos naturales.

En vista de las actuales protestas en Perú contra la minería y otras formas de contaminación de los ecosistemas locales por parte de corporaciones transnacionales, parece que otras violaciones de los derechos humanos contra la policía y otros representantes del Estado peruano serían inevitables.

En cuanto a otras fuentes potenciales de conflicto que amenazan el futuro de Perú, Carlos Falconi– un renombrado músico y defensor de los derechos humanos en Ayacucho– me señaló el otro día que el nivel de apoyo entre jóvenes peruanos para el nuevo Movimiento por Amnistía y Derechos Fundamentales (Movadef), pro senderista, que trata de registrarse como partido político, es un efecto de la campaña del Estado contra la memoria histórica y su negativa de dar a conocer adecuadamente los resultados de la Comisión de Verdad y Reconciliación o de implementar sus recomendaciones.

Ya que la conformidad con la comisión requeriría que el Estado reconozca sus propios crímenes en el período del conflicto armado, dijo Falconi, prefiere consumirse con debates superficiales sobre qué fecha en el calendario debería ser asignada al “Día Nacional contra el Terrorismo”. Una de las fechas propuestas es el 22 de abril, que ya ha sido apodado “Día de los Defensores de la Democracia; fue en ese día, en 1997, cuando comandos peruanos, por orden de Fujimori, liberaron a rehenes retenidos por militantes del comunista Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA) en la residencia del embajador japonés en Lima.

El editor político del destacado periódico peruano El Comercio, culpó recientemente a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de facilitar la infiltración de la democracia peruana por Movadef, al denunciar la ejecución extrajudicial de militantes del MRTA que ya se habían rendido en la residencia del embajador, – evidencia adicional de que el 22 de abril debiera ser observado en el futuro como “Día Nacional contra el Terrorismo de los Derechos Humanos”.-

…………

Belén Fernández es editora en PULSE Media. Su libro: The Imperial Messenger: Thomas Friedman at Work está en venta en Verso, Amazon y muchos otros sitios. Sus artículos han aparecido en London Review of Books blog, CounterPunch, Guernica Magazine, y muchas otras publicaciones.

Síguela en Twitter: @MariaBelen_Fdez

Fuente: http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2012/02/20122137211331174.html


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Par Verde - Publié dans : Antimemorias
Samedi 18 février 2012 6 18 /02 /Fév /2012 15:43
  18-02-2012

 

Malvinas
Una guerra contra la decadencia del imperio británico

      Eric J. Hobsbawm     
El Puercoespín

Este artículo es una versión editada de una charla ofrecida en el programa de 'Izquierda en Movimiento' organizado por la revista Marxism Today meses después de la guerra. Fue publicado en enero de 1983 bajo el título: “Falklands fallout” (Consecuencias de las Falklands). Por supuesto, Hobsbawm se refiere a lo que los argentinos llaman Islas Mavinas como Islas Falklands, denominación utilizada en su país, Gran Bretaña.

Se ha hablado más de las Falklands que de ninguna otra cuestión reciente de la política británica o internacional y más gente ha perdido la chaveta por esto que por cualquier otra cosa. No quiero decir la gran mayoría de la gente, cuya reacción fue, con toda probabilidad, seguramente menos apasionada o histérica que la de aquellos cuya profesión es escribir y formular opiniones.

Quiero decir muy poco, de hecho, sobre los orígenes de la guerra de las Falklands porque esa guerra tiene, en verdad, muy poco que ver con las Falklands. Difícilmente alguien sabía algo de las Falklands. Supongo que la cantidad de gente de este país que tenía vínculos personales de algún tipo con las Falklands, o siquiera conocía a alguien que había estado allí, es minima. Los 1680 nativos de esas islas fueron casi los únicos que tenían un interés urgente en las Falklands, aparte, por supuesto, de la Falkland Island Company, que posee una buena porción de ellas, los ornitólogos y el Scott Polar Research Institute, dado que las islas son la base de todas las investigaciones en la Antártida. Nunca fueron muy importantes o, al menos, no lo han sido desde la I Guerra Mundial o quizás apenas al principio de la II Guerra Mundial.

Eran tan insignificantes y tan fuera del centro de interés que el parlamento dejó que el asunto fuera manejado por alrededor de una docena de miembros, el lobby de las Falklands, que era un amontonamiento muy, muy mezclado políticamente. Se les permitió frustrar todos los no muy urgentes esfuerzos del Foreign Office para arreglar el problema del futuro de las islas. Dado que el gobierno y todo el mundo carecían de interés en las Falklands, el hecho de que fueran de urgente interés en la Argentina, y hasta cierto punto en América Latina como un todo, fue pasado por alto. Estaban muy lejos, en verdad, de ser insignificantes para los argentinos. Eran un símbolo del nacionalismo argentino, especialmente desde Perón. Nosotros podíamos posponer el problema de las Falklands para siempre, o creíamos que podíamos, pero no los argentinos.

Ahora bien, no estoy emitiendo un juicio sobre la validez de la reivindicación argentina. Como muchas reivindicaciones nacionalistas similares, no resiste demasiada investigación. Está basado esencialmente en lo que uno podría llamar “geografía de escuela secundaria” –todo aquello que pertenece a la plataforma continental debería pertenecer al país más cercano–, pese al hecho de que ningún argentino ha vivido allí. No obstante, estamos obligados a decir que la reivindicación argentina es casi con certeza más fuerte que la británica y ha sido considerada como tal internacionalmente. Los norteamericanos, por ejemplo, nunca aceptaron la reivindicación británica, cuya justificación oficial cambió con el paso del tiempo. Pero el punto no es decidir qué reivindicación es más fuerte. El punto es que, para el gobierno británico, las Falklands estaban tan bajo como podían estar en su lista de prioridades. E ignoraba totalmente el punto de vista argentino y latinoamericano, que no era meramente el de la Junta (militar argentina) sino el de toda América Latina.

Como resultado, logró, al retirar el único barco de guerra, el Endurance, que siempre había estado allí como símbolo para indicar que no se podía tomar las Falklands, sugerir a la Junta argentina que el Reino Unido no se resistiría. Los generales argentinos, que eran palmariamente locos e ineficientes además de repugnantes, decidieron ir adelante con la invasión. Si no fuera por el mal manejo del gobierno británico, el gobierno argentino casi con certeza no habría decidido invadir. Calcularon mal y jamás deberían haber invadido, pero está perfectamente claro que el gobierno británico precipitó, en verdad, la situación, aunque no pretendiera hacerlo. Y así, el 3 de abril (de 1982), el pueblo británico descubrió que las Falklands habían sido invadidas y ocupadas. El gobierno debería haber sabido que era inminente una invasión, pero afirmó que no, o, en cualquier caso, si lo sabía no hizo nada al respecto. Esto, por supuesto, está siendo investigado actualmente por la Franks Commission.

Pero ¿cuál era la situación en Gran Bretaña cuando la guerra se desató y durante la guerra misma? Permítanme tratar de resumirlo muy brevemente. La primera cosa que ocurrió fue una casi universal indignación en un montón de personas, la idea de que uno no podía simplemente aceptarlo, de que había que hacer algo. Este era un sentimiento que se extendió hasta las bases sociales y era no político, en el sentido de que atravesaba todos los partidos y no estaba confinado a la derecha o la izquierda. Conozco mucha gente de la izquierda dentro del movimiento, incluso en la extrema izquierda, que tuvo la misma reacción que la de la derecha. Era una sensación general de indignación y humillación que fue expresada ese primer día en el parlamento cuando la presión para actuar vino, en realidad, no de (la primer ministra, Margaret) Thatcher y el gobierno, sino de todos los lados, la ultraderecha de los conservadores, los liberales y los laboristas, con sólo muy raras excepciones. Este, creo, era el sentimiento público que se podía palpar. Cualquiera que tuviera alguna sensibilidad a estas vibraciones sabía que esto es lo que pasaba y cualquiera de la izquierda que no fuera consciente de ese sentimiento en la base y de que no era una invención de los medios, al menos no en esta etapa, sino un genuino sentimiento de indignación y humillación, debería seriamente reconsiderar su capacidad para analizar la política. Puede no ser un sentimiento particularmente deseable, pero afirmar que no existió es carecer de realismo.

Ahora, bien, este brote nada tenía que ver con las Falklands en sí. Hemos visto que las Falklands eran simplemente un territorio remoto cubierto por la neblina fuera del Cabo de Hornos, acerca del cual no sabíamos nada y nos interesaba menos. Tenía todo que ver, cambio, con la historia de este país desde 1945 y la visible aceleración de la crisis del capitalismo británico desde fines de los ’60 y en particular la caída de fines de los ’70 y principios de los ’80. Mientras el gran boom internacional del capitalismo occidental persistió en los ’50 y ’60, incluso la relativamente débil Gran Bretaña fue, hasta cierto punto, llevada hacia arriba por la corriente que empujaba a otras economías capitalistas hacia adelante más rápidamente. Las cosas se estaban poniendo claramente mejor y no teníamos que preocuparnos demasiado, aunque había, obviamente, cierta nostalgia flotando en el aire.

Y, sin embargo, en cierto estadio se volvió evidente que la declinación y la crisis de la economía británica se hacían mucho más dramáticas. La depresión de los 70 intensificó esta sensación y, por supuesto, desde 1979 la depresión real, la desindustrialización del período Thatcher y el desempleo masivo, han subrayado la condición crítica de Gran Bretaña. Así que la reacción visceral que tanta gente sintió ante la noticia de que la Argentina había simplemente invadido y ocupado un pedacito de territorio británico podía haberse expresado con las siguientes palabras: “El nuestro es un país que ha ido barranca abajo por décadas, los extranjeros se han vuelto cada vez más ricos y avanzados que nosotros, todo el mundo nos mira con desprecio y acaso con lástima, ya no podemos siquiera vencer a los argentinos o a nadie al fútbol, todo anda mal en Gran Bretaña, nadie sabe realmente qué hacer al respecto y cómo arreglarlo. Pero ahora ha llegado al punto en que un montón de extranjeros piensan que pueden simplemente enviar unas tropas a territorio británico, ocuparlo y apropiárselo, y creen que los británicos están tan acabados que nadie va a hacer nada al respecto, nada va a ocurrir. Bueno, esta es la gota que rebalsó el vaso, hay que hacer algo. Por Dios, tendremos que mostrarles que no estamos para ser pisoteados”.

Una vez más, no estoy juzgando la validez de este punto de vista, pero creo que esto es, más o menos, lo que sintió en ese momento un montón de gente que no intentó formularlo en palabras.

Ahora bien, de hecho, nosotros, en la izquierda, siempre habíamos predicado que la pérdida del Imperio y la declinación general llevaría a alguna reacción dramática más temprano o más tarde en la política británica. No habíamos previsto esta reacción en particular, pero no hay dudas de que esta fue una reacción a la decadencia del Imperio Británico tal y como había sido predicho durante tanto tiempo.

Y es por eso que tuvo tan amplio respaldo. En si mismo, no fue mero patrioterismo. Pero, aunque este sentimiento de humillación nacional fue más allá del simple patrioterismo, fue fácilmente capturado por la derecha y controlado por lo que creo fue, políticamente, una muy brillante operación de Mrs. Thatcher y los thatcherianos. Déjenme citar su clásica declaración sobre lo que pensaba que probaba la guerra de las Falklands: “Cuando comenzamos, estaban los dubitativos y los débiles, la gente que creía que ya no podíamos hacer las grandes cosas que hicimos alguna vez, aquellos que creían que nuestra decadencia era irreversible, que no podríamos jamás ser lo que fuimos, que Gran Bretaña no era más la nación que había construido un imperio y gobernado un cuarto del mundo. Bien, estaban equivocados” (Comunicado de prensa de julio de 1982, después del fin de la guerra).

De hecho la guerra fue puramente simbólica, no probó nada de esto. Pero aquí pueden ver la combinación de alguien capturando ciertas vibraciones populares y volviéndolas hacia la derecha (vacilo, pero apenas, en decir hacia el semifascismo). Es por eso que, desde el punto de vista de la derecha, era esencial no sólo sacar a los argentinos de las Falklands, lo que era perfectamente lograble mediante una demostración de fuerza más una negociación, sino librar una guerra dramática y victoriosa. Es por eso que la guerra fue provocada por el lado británico, fuera cual fuese la actitud argentina. Hay pocas dudas de que los argentinos, tan pronto como descubrieron que esta era la actitud británica, buscaron una salida de lo que era una situación intolerable. Thatcher no estaba dispuesta a dejarlos, porque todo el objetivo de esta operación no era arreglar la cuestión sino probar que Gran Bretaña todavía era grande, aunque sólo fuera de modo simbólico. En virtualmente todas las etapas, la política del gobierno británico dentro y fuera de las Naciones Unidas fue de total intransigencia. No estoy diciendo que la Junta hiciera fácil llegar a un acuerdo, pero creo que los historiadores concluirán que una retirada negociada de los argentinos ciertamente no estaba fuera de discusión. No se intentó seriamente.

Esta política provocativa tenía una doble ventaja. Internacionalmente, dio a Gran Bretaña la chance de demostrar su equipamiento, su determinación y su poder militar. A nivel doméstico, permitió a los thatcherianos robar la iniciativa a otras fuerzas políticas, dentro y fuera del Partido Conservador. Les permitió una suerte de toma no sólo del campo conservador, sino de un gran espacio de la política británica. De modo curioso, el paralelo más cercano a la política thatcheriana durante la guerra de las Falklands es la política peronista que, por otro lado, había lanzado primero a las Falklands al centro de la política argentina. Perón, como Mrs. Thatcher y su pequeño grupo, trató de hablar a las masas por los medios de comunicación pasando por encima del establishment. En nuestro caso, esto incluía al establishment conservador así como a la oposición. Ella insistió en conducir su propia guerra. No fue una guerra conducida por el parlamento. No fue siquiera conducida por el gabinete; fue una guerra conducida por Mrs. Thatcher y un pequeño Gabinete de Guerra, que incluía al presidente del Partido Conservador. Al mismo tiempo, estableció relaciones laterales directas, que espera que no tengan efectos políticos duraderos, con los militares. Y es esta combinación de apelación demagógica directa a las masas, sobrepasando los procesos políticos y al establishment, y el forjar contacto lateral directo con los militares y la burocracia de la defensa, lo que es característico de la guerra.

N los costos ni los objetivos importaban, menos que todo, por supuesto, las Falklands, excepto como prueba simbólica de la virilidad británica, algo que pudiera ser colocado en un titular. Fue el tipo de guerra que existió para que hubiera desfiles victoriosos. Es por eso que todos los recursos simbólicamente poderosos de la guerra y el Imperio fueron movilizados en una escala de miniatura. El rol de la Armada era fundamental, de todos modos, pero la opinión pública, tradicionalmente, ha invertido mucho capital emocional en él. Las fuerzas enviadas a las Falklands eran un minimuseo de todo aquello que podía dar a la Union Jack una resonancia particular –los Guardias, los nuevos hombres fuertes de la tecnología, la SAS, los paras; todos estuvieron representados, hasta esos pequeños viejos gurkhas. No necesariamente se los precisaba, pero había que tenerlos justamente porque esta era, como fue, una recreación de algo así como los viejos durbars imperiales (NdT: grandes ceremonias para demostrar adhesión al Imperio Británico que se realizaban en la India mientras se halló bajo control colonial) o las procesiones fúnebres o la coronación de los soberanos británicos.

No podemos, en esta instancia, citar la famosa frase de Karl Marx de la historia se repite, primero como tragedia, luego como farsa, porque ninguna guerra es una farsa. Aún una pequeña guerra en la que murieron 250 británicos y 2.000 argentinos no es algo para hacer bromas. Pero, para los extranjeros que no comprendían el rol crucial de la guerra de las Falklands en la política doméstica británica, esta ciertamente parecía un ejercicio absolutamente incomprensible. Le Monde, en Francia, la llamó Clochemerle del Atlánico Sur. Puede que recuerden la famosa novela en la que la derecha y la izquierda de un pequeño pueblo francés llega a grandes enfrentamientos por la cuestión de dónde ubicar un baño público (NdT: Clochemerle, de Gabriel Chevallier, fue publicada en 1934). La mayoría de los europeos no podía entender a qué venía todo este lío. Lo que no apreciaban era que todo el asunto no se refería a las Falklands, para nada, ni al derecho de autodeterminación. Era una operación referida a la política británica y al humor político británico.

Dicho esto, déjenme decir muy firmemente que la alternativa no era hacer nada o la guerra de Thatcher. Creo que era absolutamente imposible en términos políticos en esta coyuntura, para cualquier gobierno británico, hacer nada. Las alternativas no eran aceptar simplemente la ocupación argentina pasándole el fardo a las Naciones Unidas, que habría adoptado resoluciones vacías o, por el otro lado, como pretendía Thatcher, la réplica de la victoria de Kitchener sobre los sudaneses en Omdurman. La línea pacifista era una minoría pequeña y aislada, si bien una minoría con una tradición respetable en el movimiento obrero. Esa línea, políticamente, no estaba en el juego. La misma debilidad de las manifestaciones que se organizaron en ese momento lo demostró. La gente que decía que la guerra carecía de sentido y que nunca debió haber comenzado, probó que tenía razón en sentido abstracto, pero no se benefició de ello políticamente y no es probablemente que lo haga.

El siguiente punto a señalar es más positivo. La captura de la guerra por Thatcher con la ayuda de(l diario) The Sun produjo una profunda división en la opinión pública, pero no una división política que siguiera la demarcación de los partidos. En términos generales, dividió al 80 por ciento que fue conmovido por una suerte de reacción patriótica instintiva y que, en consecuencia, se identificó con el esfuerzo de la guerra, aunque probablemente no del modo estridente en que lo hicieron los titulares del Sun, de la minoría que reconocía que, en términos de la política global realmente en juego, lo que Thatcher estaba haciendo no tenía sentido alguno. Esa minoría incluía a gente de todos los partidos y de ninguno, y muchos que no estaban en contra, per se, de enviar una Task Force. Dudo en decir que fue una división de los educados contra los no educados; aunque es un hecho que los principales bastiones contra el thatcherismo se hallaron en la prensa de calidad, más, por supuesto, el Morning Star (NdT: Periódico del Partido Comunista británico). El Financial Times, el Guardian y el Observer mantuvieron un firme tono de escepticismo respecto de todo el asunto. Creo que se puede decir que casi todo periodista político del país, esto va desde los conservadores hasta la izquierda, pensó que todo el asunto era loco. Esos eran los “débiles” contra los que despotricaba Mrs. Thatcher. El hecho de que hubo una cierta polarización pero que la oposición, aunque siguió siendo más bien una pequeña minoría, no se debilitó, aún en el curso de una guerra y, en términos técnicos, brillantemente exitosa, guerra, es significativo.

No obstante, la guerra fue ganada, por fortuna para Mrs. Thatcher, muy rápido y con un costo modesto en vidas británicas, y con ello vino una inmediata y vasta ganancia en popularidad. En consecuencia, el control de Thatcher y de los thatcherianos, de la ultraderecha, sobre el Partido Conservador aumentó enormemente de forma incuestionable. Mrs. Thatcher, mientras tanto, estaba en la nube de Úbeda y se imaginaba como la reencarnación del Duque de Wellington, pero sin ese realismo irlandés que el Duque de Hierro jamás perdió, y de Winston Churchill pero sin los cigarros y, al menos uno espera, sin el brandy.

Ahora déjenme tratar los efectos de la guerra. Debo mencionar aquí, apenas brevemente, los efectos de corto plazo, esto es entre ahora y la elección general.

El primero probablemente concernirá al debate sobre de quién es la culpa. La Franks Commission está indagando, en estos momentos, precisamente esto. Es seguro que el gobierno, incluída Mrs. Thatcher, saldrán mal parados, como merecen (NdT: La Franks Commision señaló varios errores en la política británica antes y durante la guerra, pero en última instancia absolvió al gobierno y a su primer ministra. Como conclusión, afirmó: “No tendríamos justificación para adjuntar crítica o culpa alguna al presente gobierno por la decisión de la Junta argentina de cometer su acto de agresión no provocado con la invasión de las Islas Falklands el 2 de abril de1982”. El informe fue señalado luego por la prensa como ejemplo de un “lavado de culpas”).

La segunda cuestión es el costo de la operación y el subsiguiente y continuo costo de mantener una presencia británica en las Falklands. La declaración oficial es que será de unos 700 millones de libras hasta ahora, pero mi propia estimación es que casi con certeza equivaldrá a miles de millones. La contabilidad es, como bien se sabe, una de las formas de la escritura creativa, así que cómo calcula uno el costo de una operación particular de este tipo es opcional, pero, lo que sea que fuere, resultará muy, muy caro. Seguramente la izquierda presionará sobre esta cuestión, y debería hacerlo. Sin embargo, desafortunadamente, las sumas son tan grandes que carecen de significado para la mayoría de la gente. Así que mientras las cifras serán citadas a menudo en el debate político, sospecho que esta cuestión no será muy prominente o muy efectiva en términos políticos.

La tercera cuestión es el peso de las Falklands en la política de guerra Británica, o la política de defensa, como ahora le gusta llamarla a todo el mundo. La guerra de las Falklands ciertamente intensificará la salvaje lucha intestina entre almirantes, brigadieres, generales y el Ministerio de Defensa, que ya ha producido la primera baja post-Falklands, el propio ministro, Nott. Hay muy pocas dudas de que los almirantes utilizaron el asunto de las Falklands para probar que una gran armada, capaz de operar en todo el planeta, era absolutamente esencial para Gran Bretaña –mientras todos los demás saben que no podemos costearla y, aún más, no vale la pena mantener una armada de ese tamaño para aprovisionar a Port Stanley. Estas discusiones ciertamente plantearán la cuestión de si Gran Bretaña puede costear una armada global y misiles Trident, y cuál, exactamente, es el rol y la importancia de un armamento nuclear independiente de Gran Bretaña. Así que, en esa medida, pueden jugar un papel en el desarrollo de la campaña para el desarme nuclear que no debería ser subestimado.

Luego, el futuro de las propias Islas Falklands. Esto, una vez más, es probable que sea de poco interés general, dado que las Islas dejarán de ser, de nuevo, de serio interés para la mayoría de los británicos. Pero será un enorme dolor de cabeza para los funcionarios, para el Foreign Office y para todos los involucrados, porque no tenemos política alguna para el futuro. No era el objetivo de la guerra resolver los problemas de las Islas Falklands. Estamos, simplemente, de regreso en la casilla inicial, o más bien más atrás, a la casilla menos uno, y algo habrá que hacer, más temprano o más tarde, para encontrar una solución permanente a este problema a menos que los gobiernos británicos estén contentos simplemente con mantener un enormemente caro compromiso que continuará por siempre, sin propósito alguno, allí abajo, cerca del Polo Sur.

Finalmente, permítanme tratar la más seria cuestión de los efectos de largo plazo. La guerra demostrá la fuerza y el potencial político del patriotismo, en este caso en su forma patriotera. Esto no debería, quizás, sorprendernos, pero los marxistas no han hallado fácil lidiar con el patriotismo de la clase obrera en general y con el patriotismo inglés o británico en particular. Británico, aquí, significa el lugar donde el patriotismo de los pueblos no ingleses viene a coincidir con el de los ingleses; donde no coincide, como es, a veces, en el caso de Escocia y Gales, los marxistas han estado más conscientes sobre la importancia del sentimiento nacionalista o patriótico. Incidentalmente, sospecho que mientras que los escoceses se sienten más bien británicos respecto de las Falklands, los galeses no. El único partido parlamentario que, como partido, se opuso a la guerra desde el comienzo fue el Plaid Cymru y, por supuesto, en tanto que de galeses se trata, “nuestros muchachos” y “nuestra sangre” no están en las Falklands sino en la Argentina. Son los galeses patagónicos que envían una delegación cada año al National Eistedfodd a fin de demostrar que uno puede vivir incluso en el otro extremo del planeta y ser galés. Así que, en lo que concierne a los galeses, la reacción, la apelación thatcheriana por las Falklands, el argumento de “nuestra sangre”, probablemente cayeron en saco roto.

Ahora bien, hay varias razones por las que a la izquierda y en particular a la izquierda marxista no le ha gustado realmente lidiar con la cuestión del patriotismo en este país. Hay una específica concepción histórica del internacionalismo que tiende a excluir el patriotismo nacional. Debemos, también, tener presente que la fortaleza de la tradición progresista/radical pacifista y contra la guerra, que es muy fuerte y que ciertamente ha penetrado, hasta cierto punto, en el movimiento trabajador. De allí que haya la sensación de que el patriotismo de algún modo entra en conflicto con la conciencia de clase, como en verdad hace a menudo, y que la clase gobernante y hegemónica tiene una enorme ventaja al movilizarla para sus propósitos, lo que también es verdad.

Quizás también está el hecho de que algunos de los más dramáticos y decisivos avances de la izquierda en este siglo fueron alcanzados en la lucha contra la I Guerra Mundial y que fueron alcanzados por una clase obrera que se sacudió el yugo del patriotismo y del patrioterismo y decidió optar por la lucha de clases; seguir a Lenin volviendo su hostilidad contra sus propios opresores en lugar de contra países extranjeros. Después de todo, lo que destruyó la Internacional Socialista en 1914 fue precisamente el fracaso de los trabajadores en hacer esto. Lo que, en un sentido, restauró el alma del movimiento obrero internacional fue que, después de 1917, en todos los países beligerantes los trabajadores se unieron para luchar contra la guerra, por la paz y por la Revolución Rusa.

Estas son algunas de las razones por las que los marxistas quizás fallan en prestar debida atención al problema del patriotismo. Así que déjenme sólo recordarles como historiadores que el patriotismo no puede ser desatendido. La clase obrera británica tiene una larga tradición de patriotismo que no siempre fue considera incompatible con una fuerte y militante conciencia de clase. En la historia del cartismo y de los grandes movimientos radicales de principios del siglo XIX, tenemos a remarcar la conciencia de clase. Pero cuando en 1860 uno de los pocos trabajadores británicos que escribieron acerca de la clase obrera, Thomas Wright, el “ingeniero jornalero”, escribió una guía sobre la clase obrera británica para lectores de clase media, porque a algunos de estos trabajadores se les iba a dar el voto, ofreció un interesante esbozo de las varias generaciones de trabajadores que había conocido como hábil ingeniero. Cuando llegó a la generación cartista, gente que había nacido a principios del siglo XIX, notó que odiaban todo lo que tenía que ver con las clases altas, y que no confiaban en ellas ni una pulgada. Rehusaban tener nada que ver con lo que llamaban la clase enemiga. Al mismo tiempo, observó que eran fuertemente patrióticos, fuertemente antiextranjeros y particularmente antifranceses. Eran gentes cuya infancia había ocurrido durante las guerras napoleónicas. Los historiadores tienden a subrayar el elemento jacobino en el movimiento obrero británico durante esas guerras y no el elemento antifrancés, que también tenía raíces populares. Digo, simplemente, que uno no puede borrar el patriotismo del escenario ni siquiera de los más radicales períodos de la clase obrera inglesa.

A todo lo largo del siglo XIX, hubo una muy general admiración por la Armada como institución popular, mucho más que el Ejército. Pueden verlo todavía en todas las casas públicas que llevan el nombre de Lord Nelson, una figura genuinamente popular. La Armada y nuestros marineros eran cosas de las que los británicos, y ciertamente el pueblo inglés, se enorgullecían. Incidentalmente, una buena parte del radicalismo del siglo XIX fue construido sobre la apelación no sólo a los trabajadores y otros civiles, sino a los soldados. Reynold’s News y otros periódicos radicales de esos días eran muy leídos por las tropas porque se ocupaban sistemáticamente de los descontentos entre los soldados profesionales. No sé cuándo esto en particular dejó de ocurrir, aunque en la II Guerra Mundial el Daily Mirror logró una vasta circulación en el Ejército precisamente por la misma razón. Tanto la tradición jacobina y la tradición mayoritaria antifrancesa son, así, parte de la historia de la clase obrera inglesa aunque los historiadores del movimiento obrero han subrayado una y minimizado la otra.

De nuevo, en el comienzo de la I Guerra Mundial, el patriotismo masivo de la clase obrera era absolutamente genuino. No era algo que fuera sólo manufacturado por los medios. No excluía el respeto por la minoría dentro del movimiento obrero que no lo compartía. Los elementos contra la guerra y los pacifistas dentro del movimiento obrero no fueron marginados por los trabajadores organizados. En este aspecto, hubo una gran diferencia entre la actitud de los trabajadores y la de los pequeños burgueses patrioteros. No obstante, permanece el hecho de que el mayor reclutamiento masivo voluntario del Ejército en toda la historia fue el de los trabajadores británicos que se enlistaron en 1914-1915. Las minas hubieran quedado vacías si no hubiera sido porque el gobierno eventualmente reconoció que si no tenía algunos mineros en las minas no tendría carbón. Después de un par de años, muchos trabajadores cambiaron de idea respecto de la guerra, ese brote inicial de patriotismo es algo que tenemos que recordar. No estoy justificando estas cosas, sólo señalando su existencia e indicando que al mirar la historia de la clase obrera británica y la realidad actual debemos lidiar con estos hechos, sea que nos gusten o no. Los peligros de este patriotismo siempre fueron y todavía son obvios, en no menor medida porque fue y es enormemente vulnerable al patrioterismo de la clase dominante, al nacionalismo antiextranjero y, por supuesto, en nuestros días, al racismo.

Estos peligros son particularmente grandes allí donde el patriotismo puede ser separado de otros sentimientos y aspiraciones de la clase obrera, o aún allí donde puede ser contrapuesto a ellos: donde el nacionalismo puede ser contrapuesto a la liberación social. La razón por la que nadie presta mucha atención al, digamos, patrioterismo de los cartistas es que estaba combinado con, y enmascarado por, una enorme y militante conciencia de clase. Es cuando ambas cosas son separadas –y pueden ser fácilmente separadas—que los peligros son particularmente obvios. Inversamente, cuando las dos van juntos, multiplican no sólo la fuerza de la clase obrera sino su capacidad de colocarse a la cabeza de una amplia coalición por el cambio social e incluso dan la posibilidad de arrancar la hegemonía a la clase enemiga.

Es por eso que en el período antifascista de los ’30, la Internacional Comunista lanzó un llamado a arrancar las tradiciones nacionales a la burguesía, a capturar las banderas nacionales por tanto tiempo ondeadas por la derecha. Así, la izquierda francesa trató de conquistar, capturar o recapturar la tricolor y a Juana de Arco y, hasta cierto punto, lo logró.

En este país no buscamos exactamente lo mismo, pero tuvimos éxito en algo más importante. Como la guerra antifascista demostró muy dramáticamente, la combinación de patriotismo en una genuina guerra popular probó ser un factor de radicalización política de un grado sin precedentes. En el momento de su máximo triunfo, el ancestro de Mrs. Thatcher, Winston Churchill, el incuestionado líder de una guerra victoriosa, y de una guerra victoriosa mucho más grande que la de las Falklands, se halló, para su enorme sorpresa, empujado a un lado porque la gente que había combatido esa guerra, y combatido patrióticamente, había sido radicalizada por ella. Y la combinación de un movimiento radicalizado de la clase obrera y un movimiento popular detrás de ella se demostró enormemente efectivo y poderoso.

Michael Foot (NdT: importante líder del Partido Laborista en el siglo XX) puede ser culpado de pensar demasiado en términos de recuerdos “churchillianos” –1940, Gran Bretaña alzándose sola, la guerra antifascista y todo lo demás, y obviamente estos ecos estaban allí en la reacción laborista a las Falklands. Pero no olvidemos que nuestros recuerdos “churchillianos” no son sólo de gloria patriótica –sino de la victoria contra la reacción, tanto en el exterior como en casa: del triunfo obrero y de la derrota de Churchill. Es difícil concebir esto en 1982, pero como historiador debo recordárselos. Es peligroso dejar el patriotismo exclusivamente a la derecha.

Actualmente, es muy difícil para la izquierda recapturar el patriotismo. Una de las más siniestras lecciones de las Falklads es la facilidad con la que los thatcherianos capturaron el brote patriótico que inicialmente no estaba, en sentido alguno, confinado a los conservadores, y mucho menos a los thatcherianos. Recordemos la facilidad con la que los no patrioteros podían ser etiquetados, si no directamente de antipatrióticos, al menos de “suaves con los argies”; la facilidad con la cual la Union Jack pudo ser movilizada contra los enemigos domésticos así como los extranjeros. Recuerden la fotografía de las tropas regresando en sus transportes, con una cartel que decía: “Terminen con la huelga ferroviaria o mandamos un ataque aéreo” (NdT: En inglés, es un juego de palabras entre strike como huelga y strike como ataque: ‘Call off the rail strike or we’ll call an air strike’). Aquí yace el significado de largo plazo de las Falklands en los asuntos políticos británicos.

Es una señal de un muy gran peligro. El patrioterismo hoy es particularmente fuerte porque actúa como una suerte de compensación de los sentimientos de decadencia, desmoralización e inferioridad, que la mayoría de la gente de este país siente, incluyendo a muchos trabajadores. Este sentimiento es intensificado por la crisis económica. Simbólicamente, el patrioterismo ayuda a la gene a sentir que Gran Bretaña no se está hundiendo sin más, que todavía puede hacer y lograr algo, puede ser tomada seriamente, puede, según dicen, ser “Gran” Bretaña. Es simbólico porque, de hecho, el patrioterismo thatcheriano no ha logrado nada en términos prácticos y no puede lograr nada. Rule Britannia se ha vuelto de nuevo, y creo que por primera vez desde 1914, algo así como el Himno Nacional. Valdría la pena estudiar un día por qué, hasta el período de las Falklands, Rule Britannia se había convertido en una pieza de arqueología musical y por qué ha dejado de serlo. En el mismo momento en que Gran Bretaña patentemente no gobierno ya las olas o un imperio, la canción ha resurgido y, sin dudas, tocado un nervio en la gente que la canta. No es sólo que hayamos ganado una pequeña guerra que tuvo pocas bajas, combatida allá a lo lejos contra extranjeros a los que ya no podemos vencer al fútbol, y que esto haya alegrado al pueblo, como si hubiéramos ganado el Mundial con armas. Pero ¿ha hecho algo más, a la larga? Es difícil advertir que haya logrado, o pueda lograr, algo más.

Y, sin embargo, hay un peligro. Siendo muchacho, viví algunos de los muy jóvenes y formativos años de la República de Weimar, con otro pueblo que se sentía derrotado, que había perdido sus viejas certezas y amarras, relegado en la liga internacional, compadecido por los extranjeros. Añadan depresión y desempleo masivo y lo que obtuvimos entonces fue Hitler. Ahora no nos tocará un fascismo del viejo tipo. Pero el peligro de una derecha populista, radical, que se mueve aún más a la derecha, es patente. Ese peligro es particularmente grande porque la izquierda hoy está dividida y desmoralizada y, más que nada, porque vastas masas de británicos, o en cualquier caso de ingleses, han perdido la esperanza y la confianza en los procesos políticos y en los políticos: cualquier político. La principal carta de triunfo de Mrs. Thatcher es que la gente dice que no es como un político. Hoy, con 3.500.000 de desempleados, 45% de los electores de Northfield, 65% de los electores de Peckham, no se molestan en votar. En Peckham, 41% del electorado votó por el Laborismo en 1974, 34% en 1979 y 19.1% hoy. No estoy hablando de votos emitididos, sino del electorado total en esos distritos.En Northfield, que se encuentra en el medio de la zona de devastación de la industria automotriz británica, 41% votó por el laborismo en 1974, 32% en 1979 y 20% hoy.

El principal peligro yace en la despolitización, que refleja una desilusión con la política nacida de una sensación de impotencia. Lo que vemos hoy no es un aumento sustancial en el apoyo a Thatcher o a los thatcherianos. El episodio de las Falklands puede haber hecho sentir mucho mejor a un montón de británicos temporariamente, aunque el “factor Falklands” es casi con certeza un capital que se reduce para los conservadores; pero no ha hecho mucha diferencia respecto de la desesperanza, la apatía y el derrotismo básicos de tantos en este país, el sentimiento de que no podemos hacer mucho respecto de nuestro destino. Si el gobierno parece retener el apoyo mejor de lo que podría esperase, es porque la gente (muy equivocadamente) no culpa a Thatcher por la miserable condición del país actual, sino, más o menos vagamente, a factores que están más allá de su control, o del de cualquier gobierno. Si el laborismo no ha recuperado suficiente apoyo hasta ahora –aunque puede hacerlo todavía—, no es sólo por sus divisiones internas, sino también, en gran medida, porque muchos trabajadores no tienen mucha fe en las promesas de ningún político de superar la depresión y la crisis de largo plazo de la economía británica. Así que ¿para qué votar por unos en lugar de otros? Demasiada gente está perdiendo la fe en la política, incluyendo su propio poder de hacer algo al respecto.

Pero supongan que aparezca un salvador en un caballo blanco. No parece probable, pero sólo supongamos que alguien apelara a las emociones, a hacer fluir la adrenalina movilizando contra los extranjeros en el exterior o en el interior del país, quizás mediante otra pequeña guerra, la cual podría en las presentes circunstancias encontrarse convertida en una gran guerra, la que, como bien sabemos, sería la última de las guerras. Es posible. No creo que ese salvador vaya a ser Thatcher, y en esa medida puedo terminar en un tono algo más optimista. La idea de la libre empresa, con la cual está comprometida, no es ganadora, como la propaganda fascista reconoció en los ‘30. No se puede ganar diciendo: “Dejen que los ricos se hagan más ricos y al cuerno con los pobres”. Las perspectivas de Thatcher son menos buenas que las de Hitler, porque tres años después de la llegada de éste al poder no quedaba mucho desempleo en Alemania, mientras que tres años después de la llegada de Thatcher al poder el desempleo es más alto que nunca antes y probablemente crecerá. Ella está silbando en la oscuridad. Todavía puede ser derrotada. Pero el patriotismo y el patrioterismo han sido utilizados una vez para cambiar la situación política en su favor y pueden ser utilizados de nuevo. Debemos estar alertas. Los gobiernos desesperados de la derecha intentan cualquier cosa.-

 

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Eric J. Hobsbawm es uno de los más grandes historiadores de la era moderna y uno de los intelectuales más destacados del último siglo. Nacido en Alejandría (Egipto) en 1917, se crió en Viena y Berlín, y emigró a Londres en 1933. En su vasta obra, universalmente reconocida por su calidad y brillantez, se destaca la serie dedicada al desarrollo de la modernidad y el capitalismo, del siglo XVIII a la actualidad: The Age of Revolution, The Age of Capital, The Age of Empire, The Age of Extremes ( La Era de la Revolución, La Era del Capialismo, La Era del Imperio, Historia del Siglo XX). En 2011, a los noventa y cuatro años, publicó “How to Change The World” (Cómo cambiar el mundo, Marx y el marxismo, 1840-2011), una brillante y erudita colección de artículos sobre la obra de Karl Marx y el marxismo, cuya herencia aún reivindica.-

  

Aquí se puede leer la versión original de este texto, en inglés.

Fuente: http://www.elpuercoespin.com.ar/2012/02/17/malvinas-una-guerra-contra-la-decadencia-del-imperio-britanico-por-eric-j-hobsbawm/
               
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Vendredi 17 février 2012 5 17 /02 /Fév /2012 15:33
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Vendredi 17 février 2012 5 17 /02 /Fév /2012 14:06

La operación en Libia fue una guerra colonial

Tema de actualidad: Actos de protesta contra el régimen de Gadafi en Libia

La operación en Libia fue una guerra colonial
17/02/2012
Konstantín Bogdánov, RIA Novosti

Hace un año, el 15 de febrero de 2011, estalló en Libia una rebelión contra el régimen de Muamar Gaddafi.

En breve empezó una operación militar con la participación de Francia y del Reino Unido que avanzaba a trompicones y precisó de un mayor grado de intervención del que se esperaba. De modo que los proyectos de una rápida campaña colonial no llegaron a hacerse realidad.

 

Las acciones de guerrilla acabaron funcionando

Las acciones de la guerrilla libia no parecían tener orden ni concierto y sólo lograron la victoria gracias a la intervención directa extranjera. Consistió en ataques aéreos y con misiles contra las tropas leales al coronel Gaddafi por parte de las fuerzas de la OTAN. También en operaciones secretas de distinta envergadura, empezando por el envío a Libia de instructores y consejeros militares y acabando por la participación de unidades de misiones especiales en el ataque a Trípoli, la capital del país.

En contra de lo que pueda creer la opinión pública en Rusia, Estados Unidos no estaba muy feliz de participar en la operación en Libia. Washington se empleaba a fondo para minimizar su presencia, limitándose a asumir la principal carga de los primeros ataques aéreos a finales de marzo de 2011 y disparando contra los objetivos libios más de 200 misiles Tomahawk.

Posteriormente, el protagonismo en la operación militar en Libia se desplazó de EEUU hacia la OTAN para convertirse más tarde, debido a las crecientes discrepancias entre los miembros de la Alianza, en una operación franco-británica.

En Libia no hubo una línea de frente continua, las acciones bélicas se concentraban en focos alrededor de ciudades importantes y objetivos militares y de infraestructuras clave para el régimen de Gaddafi. Los combates estallaban y se extinguían, sin que las partes fueran capaces de lograr avances luchando.

La inexperiencia del mando de los sublevados y la falta de formación militar de sus partidarios solo se podían compensar con la fuerte presión a la que sometía la aviación de la OTAN a las tropas de Gaddafi. De lo contrario, la guerrilla en apenas tres días habría acabado aplastada por los tanques, un desarrollo de los acontecimientos bastante típico para la región.

Sin embargo, ni con esa ayuda los rebeldes eran capaces de conseguir nada. Estados Unidos, tras preparar el terreno para sus “hermanos menores”, es decir, París y Londres, abandonó la operación a principios de abril del año pasado. El respaldo a distancia por parte de Francia y del Reino Unido fue insuficiente para que los guerrilleros se impusieran a las tropas leales a Gaddafi.

 

Corsarios bajo la bandera de Qatar

A finales de la primavera de 2011 los participantes de la coalición de repente se dieron cuenta de que la caída el régimen de Gaddafi no estaba cerca. Más aún, incluso en condiciones de incesantes ataques aéreos y del uso de los medios de reconocimiento más sofisticados, las tropas de Gaddafi se las ingeniaban para asestar golpes bastante duros a los sublevados.

Por lo tanto, había que hacer algo urgente con las tropas del llamado 'Consejo Nacional de Transición', porque de lo contrario la guerra duraría años y los costes diarios de aquella campaña militar ya les estaban pesando a París y a Londres. Mientras tanto, la Administración de Barack Obama se mostraba esquiva, no prometía sustancial apoyo militar, pero tampoco anunciaba su completo abandono de la operación.

Fueron los instructores de los servicios especializados de la coalición los que se encargaron de los sublevados. El objetivo era claro: inculcar a las tropas de la guerrilla nociones básicas de la disciplina y elevar su grado de coordinación en el campo de batalla, dado que no parecía posible conseguir un nivel digno de preparación. El segundo objetivo consistía en formar también a los comandantes de los sublevados y el tercero, en realizar tareas de reconocimiento y guiar a la aviación aliada en sus ataques contra las fuerzas de Gaddafi.

Los observadores coincidían en que en vísperas del ataque a Trípoli en Libia hubo verdaderas y no esporádicas muestras de la 'guerra de los Toyota'. Este tipo de acciones bélicas en el norte de África se basa en el principio de la movilidad, maniobras bruscas en terreno no transitado con el uso de camionetas. Las unidades, dotadas de ametralladoras de gran calibre, sistemas de lanzamiento de misiles antitanque y demás equipo infalible, mostraron ser altamente eficaces.

En su momento, esta idea fue aplicada con éxito por Francia precisamente contra las tropas de Gaddafi durante la invasión de Chad por Libia entre 1986 y 1987. Posteriormente la 'guerra de los Toyota' se convirtió en la principal forma de acciones bélicas durante las guerras en Chad y Sudán.

¿Fueron de utilidad todas estas medidas? Los resultados del ataque a Trípoli emprendido en la segunda quincena de agosto de 2011 demostraron que hasta cierto punto sí. Se logró coordinación en las acciones de las unidades de los insurgentes, apoyadas por las tropas de desembarco aliadas.

Hasta el día de hoy no se ha encontrado respuesta a la pregunta sobre el grado de participación en las acciones bélicas de los soldados y oficiales del 22 Regimiento del Servicio Aéreo Especial británico (SAS), siendo reconocido oficialmente que los oficiales de la unidad habían asumido las tareas de mando, así como de las tropas francesas de misiones especiales (aunque fueron vistos por muchos) y de las unidades de misiones especiales de los Ejércitos de Qatar y los Emiratos Árabes Unidos.

Los últimos, a diferencia de la supuesta participación de Francia y del Reino Unido, que no ofrecen comentarios oficiales, no ocultan haber tomado parte en las acciones bélicas.

Otra pregunta es ¿cuántos mercenarios de rasgos europeos, difíciles de camuflar ni siquiera con el intenso bronceado, que recorren el mundo desde la jungla del Congo hasta los más recónditos sitios del 'Triángulo de Oro', se escondían detrás de las banderas de Catar?

El año pasado, por ejemplo, el Gobierno de Emiratos Árabes Unidos firmó un contrato por 500 millones de dólares con la empresa privada del sector militar Xe Services, otro nombre de Blackwater tristemente conocido por ataques contra la población civil en Irak. El contrato era para un batallón de mercenarios listo para combate de más de 800 personas de procedencia europea. Se habla estadounidenses, sudafricanos blancos y colombianos, y es solo es la punta del iceberg.

 

El imperialismo barato de Europa

Una de las principales conclusiones de la situación de Libia tiene que ver con los dos países protagonistas de la operación, el Reino Unido y Francia, y con todos los Estados europeos en general. Y es triste, porque su disposición de sus ejércitos para el combate es en estos momentos bastante limitada.

En la pasada década se llegó a hablar mucho de los problemas con los que se estaban enfrentando las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en los puntos calientes, concretamente Irak y Afganistán. No obstante, no se cuestionaba la eficiencia de las operaciones militares del Ejército estadounidense contra enemigos más o menos organizados. Y un ejemplo de ello es la invasión de Irak en primavera de 2003.

Sin embargo, últimamente se hizo patente que los aliados más cercanos de Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, disponen de unos recursos insuficientes para llevar a cabo operaciones de castigo a distancia.

Al mismo tiempo, el ímpetu con la que la 'Nueva Triple Entente' se metió en la aventura de Libia deja vislumbrar grandes ambiciones. Tanto París como Londres se veían con ganas de “hacerse con su propio pequeño Irak” para poder llevar la voz cantante en vez de Washington.

El resultado fue una guerra colonial, sucia, mal coordinada y demasiado prolongada, que hubo de acabar con una operación terrestre, por muy breve que fuera ésta. Los antiguos dueños blancos del África, sin gozar del poderío militar de antaño, solo se deleitan con la memoria histórica y con las ambiciones coloniales, que nunca han dado ningún resultado brillante.-

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Jeudi 16 février 2012 4 16 /02 /Fév /2012 13:54

Jueves, 16 de febrero de 2012

Declaraciones del dictador Jorge Rafael Videla, condenado a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad

La voz del represor que confirma sus crímenes

El máximo responsable de la última dictadura militar habló con la revista española Cambio 16. Dijo que recibió la colaboración de la Iglesia y el empresariado. Justificó el golpe, la represión y se consideró víctima de “la venganza”.

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Jorge Rafael Videla está en prisión después de haber gozado años de libertad por el indulto de Menem.
 

Desde su celda en el penal de Campo de Mayo, Jorge Rafael Videla dio un largo reportaje a la revista española Cambio 16, a la que dijo que durante la dictadura tuvo “una relación excelente” con la Iglesia, que los empresarios “también colaboraron”, que días antes de tomar el poder Ricardo Balbín les preguntaba, ansioso, cuándo se iban a decidir, que los decretos de Italo Argentino Luder les habían dado “licencia para matar”, y que, a fin de cuentas, si hoy en la Argentina hay militares presos por los crímenes cometidos en aquellos años es porque el matrimonio Kirchner, por “un espíritu de absoluta revancha”, impulsó la reapertura de los juicios. Tras su reivindicación de la dictadura, Videla denunció que el problema que tiene hoy el país es que falta República: “Las instituciones están muertas, paralizadas, mucho peor que en la época de María Estela Martínez de Perón”.

El represor está desde octubre de 2008 en la Unidad 34 del Servicio Penitenciario Federal, la antigua cárcel militar ahora a cargo del Ministerio de Justicia y destinada a los procesados y condenados por crímenes de lesa humanidad. En aquella fecha, hace ya más de tres años, Videla perdió el beneficio de la prisión domiciliaria a raíz de un pedido que hizo un grupo de querellantes –Abuelas de Plaza de Mayo– en la causa por el plan sistemático de robo de bebés. Hasta entonces había logrado cumplir sus detenciones en dependencias militares o en su casa.

En la entrevista publicada por Cambio 16 se ocupó de remarcar que el golpe del 24 de marzo de 1976 tuvo apoyos civiles. “Había ‘vacío de poder, parálisis institucional y riesgo de una anarquía’, y frente a este estado de cosas el clamor ciudadano, con sus dirigentes a la cabeza, pidiendo la intervención de las Fuerzas Armadas”.

El dictador aseguró que mientras fue presidente de facto tuvo una buena relación con el empresariado y la Iglesia Católica. “Los empresarios colaboraron y cooperaron con nosotros. Nuestro ministro de Economía de entonces, Alfredo Martínez de Hoz, era un hombre conocido de la comunidad de empresarios de Argentina y había un buen entendimiento y contacto”, definió. En cuanto a la Iglesia, sostuvo que tuvo una relación “excelente, muy cordial, sincera y abierta”.

“No olvide que incluso teníamos a los capellanes castrenses asistiéndonos y nunca se rompió esta relación de colaboración y amistad. El presidente de la Conferencia Episcopal, cardenal (Raúl) Primatesta, a quien yo había conocido tiempo atrás en Córdoba, tenía fama de progresista, o sea proclive a la izquierda de entonces, pero cuando ocupó su cargo y yo era presidente del país teníamos una relación impecable.”

De Perón a Balbín

A las figuras políticas de la época, Juan Domingo Perón y Ricardo Balbín, les dedicó frases mordaces. Así, definió a Isabelita como “una buena alumna de Perón, ya que desde el punto de vista ideológico se situaba en la extrema derecha del peronismo”. Y de Balbín repitió que fue uno de los que golpearon las puertas de los cuarteles.

En ese contexto, Videla agregó que el terrorismo de Estado no fue una decisión tomada por las Fuerzas Armadas a espaldas de la dirigencia política, sino que tuvo el aval tácito de los radicales y el apoyo explícito del peronismo en el poder, ya que –prosiguió– el entonces presidente provisional Italo Argentino Luder convocó a los jefes de las Fuerzas Armadas (él lo era del Ejército), les pidió un plan a seguir “frente a las acciones terroristas”, aprobó la más dura de sus propuestas y luego firmó el decretos para “aniquilarlas”.

“Los decretos de Luder nos dieron todo el poder y competencias para desarrollar nuestro trabajo e incluso excedían lo que habíamos pedido; Luder, prácticamente, nos había dado una licencia para matar, y se lo digo claramente. La realidad es que los decretos de octubre de 1975 nos dan esa licencia para matar que ya he dicho y casi no hubiera sido necesario dar el golpe de Estado. El golpe de Estado viene dado por otras razones que ya expliqué antes, como el desgobierno y la anarquía.”

El dictador sostuvo que él y otros represores están presos, entonces, por puro “espíritu de venganza” del kirchnerismo. “Alfonsín cumplió a su manera (...) Menem también, a su forma, cumplió con los indultos. Así llegamos al matrimonio Kirchner, que vuelve a retrotraer todo este asunto a la década de los setenta, y vienen a cobrarse lo que no pudieron cobrarse en esa década”.

“Lo hacen con un espíritu de absoluta revancha, con el complejo, y ésta es una opinión personal, y con el agravante de quien pudiendo hacerlo no lo hizo en su momento. Estos señores eran burócratas que repartían panfletos y no mataron ni una mosca entonces. Y eso les da vergüenza, claro, y quisieron exagerar la nota de persecusión para sacar patente de corso, de malos de una película en la que no estaban.”

La conclusión de Videla, que en un tramo de la entrevista blanqueó que él hubiera querido que “el Proceso dejara su descendencia”, es de antología. “Hoy la República está desaparecida”, declaró el dictador, porque “no tiene Justicia”. “Las instituciones están muertas, paralizadas, mucho peor que en la época de María Estela Martínez de Perón.”

 

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Lundi 13 février 2012 1 13 /02 /Fév /2012 15:42

El Año del Gran Terror. Parte 2

El Año del Gran Terror
13/02/2012
Yulia Kantor, Moskovskie Novosti

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Niños “socialmente peligrosos”

Centenares de miles de personas en la Unión Soviética conocieron en carne propia la marca ChSIR, o “miembro de la familia de un traidor a la Patria”. La siniestra abreviatura escondía una tragedia ineludible, un drástico dilema moral: renegar de un esposo, padre o hermano ya condenados y,  con esa traición, aliviar un poco el futuro de los hijos y el suyo propio, o aceptar esa cruz armándose de valor para cuestionar las calumnias sobre sus familiares.

Tras las impronunciables siglas de ChSIR están, en el mejor caso, vidas truncadas, y en el peor, muertes que se camuflaban en la jerga de los fiscales bajo otra abreviatura, VMN, o pena máxima.

El Comisariado del pueblo para asuntos internos (NKVD) emitió el 15 de agosto de 1937 la orden número 00486, “Acerca de la operación de represalias contra esposas e hijos de traidores a la Patria”. Se ordenaba el arresto de mujeres a cuyos cónyuges la Sala de lo Militar de la Corte Suprema o los tribunales militares hubieran sentenciado después del 1 de agosto de 1936 al fusilamiento, penas carcelarias o internamiento en campos de trabajos forzados por la pertenencia a “organizaciones de espionaje y subversivas de la derecha trotskista”.

El documento imponía la obligación de “arrestar en adelante, simultáneamente con los cónyuges, a todas las esposas de traidores a la Patria desenmascarados y espías de la derecha trotskista”.

Las sentencias las dictaba un organismo extrajudicial, el llamado OSO, o Consejo Especial del NKVD. El plazo de reclusión, conforme a la orden ya citada, se establecía en “5-8 años como mínimo”. Los hijos de represaliados se enviaban a orfanatos. La Dirección General de Seguridad anexa al NKVD llevaba el registro de esos niños, si eran menores de 15 años o pertenecían a la categoría de los “socialmente peligrosos” independientemente de la edad.

Tampoco les dejaban en paz en los orfanatos. Al NKVD se le encomendaba “vigilar los ánimos políticos de los hijos de represaliados, su enseñanza y educación”.

A los cuerpos de seguridad les ayudaban en tal tarea informantes voluntarios: maestros, monitores y condiscípulos de los hijos de “enemigos del pueblo”.

Bastaba con que uno cuestionara la culpabilidad de los padres aunque fuese en voz baja, dejara de renegar de ellos, deplorara la brutalidad del castigo infligido o diera otras muestras de “ánimos hostiles” para que lo calificaran de “socialmente peligroso”.

Por decisión del OSO, los niños “socialmente peligrosos” podían ser internados en orfanatos “especiales” cuyas condiciones eran equiparables a las de una cárcel.

 

“Operaciones étnicas”

Además de las represalias contra los “enemigos del pueblo” y sus familiares, se implementaron en 1937-1938 las llamadas “operaciones étnicas” para neutralizar a los posibles “quintacolumnistas”.

La “operación polaca” fue una de las primeras y, también, la más amplia. La orden número 00485 del NKVD, del 11 de agosto de 1937, autorizaba un dispositivo contra la red de “inteligencia polaca”.

© RIA Novosti.

 

Unos 140.000 polacos, o ciudadanos que tuviesen algún vínculo con Polonia, fueron represaliados en 1937-1938.

Otro dispositivo a gran escala, el “alemán”, se inició en julio de 1937. El NKVD, en su orden número 00439 del 25 de julio de 1937, conminaba a arrestar a todos los alemanes que trabajaban en las plantas de la industria de defensa. Más tarde, las represalias se extendieron a decenas de miles de alemanes empleados en otros sectores a lo ancho de la URSS. Entre 37.700 y 38.300 personas fueron sentenciadas en el marco de la “operación alemana” en 1937-1938.

La orden número 00593 del 20 de septiembre de 1937 apuntaba contra “la actividad terrorista, de espionaje y subversiva de agentes de Japón” presuntamente reclutados entre los “harbineses” (Nota: nombre aplicado a miles de rusos que se repatriaron desde la ciudad china Harbin después de que la URSS vendiera al Gobierno de Manchukuo su parte en el ferrocarril transmanchuriano).

En 1937 se llevó a cabo la primera deportación a gran escala previa a la Gran Guerra Patria de 1941-1945: dos resoluciones del Politburó del partido comunista, del 21 de agosto y el 23 de septiembre de 1937, decidieron la suerte de los coreanos que fueron trasladados a la fuerza del Lejano Oriente de la URSS a Kazajstán y Uzbekistán. Fueron deportadas 171.781 personas bajo el pretexto de  “abortar la penetración de espías japoneses”. A lo largo de 1937 fueron arrestados en territorio soviético 52.906 “agentes de Japón”.

En 1937-1938 se organizó más de una quincena de “operaciones étnicas” en relación con las comunidades finlandesa, letona, estonia, rumana, griega, búlgara, china, afgana, etcétera. El terror estalinista no hacía distinción entre nacionalidades.

 

Cumpliendo los legados de Lenin

Uno de los principales ideólogos de aquella época, el secretario del Comité Central del partido comunista Andrei Zhdánov, manifestó en enero de 1938, durante una reunión conmemorativa del 14 aniversario de la muerte de Vladímir Lenin, que “1937 pasará a la historia del cumplimiento de legados e indicaciones leninistas como año de derrota de los enemigos del pueblo”.

Un millón 344 mil 923 personas fueron condenadas por “actividad contrarrevolucionaria y otros crímenes de extrema gravedad” en 1937-1938. De ellas, 681.692 personas fueron sentenciadas al fusilamiento. Son estadísticas muy incompletas, pues no incluyen la cifra de los fallecidos en los campos de trabajos forzados, ni tampoco a los represaliados en el marco de las “operaciones étnicas” y varias campañas más.

A los seguidores de Lenin, quien había insistido en “ampliar la práctica de fusilamientos” en 1921, les sobraban motivos para enorgullecerse: la ampliaron hasta un grado que ni él mismo habría imaginado.-

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Lundi 13 février 2012 1 13 /02 /Fév /2012 15:28

El Año del Gran Terror

Monumento en homenaje a las víctimas de la represión política
09/02/2012
Yulia Kantor, Moskovskie Novosti

Parte 1

Hace 75 años, en la Unión Soviética comenzaron las represiones políticas masivas más implacables y sangrientas ocurridas en toda la historia del país.

 

Para el poder soviético, 1937 fue un año conmemorativo porque coincidió con el 20º aniversario de la revolución bolchevique de 1917, y también con la institución de la Comisión Extraordinaria de Toda Rusia o Cheká, “la espada de castigo del partido”.

 

Los líderes bolcheviques crearon la Cheká para aplastar la contrarrevolución y el sabotaje en el país, y  en 1934, este organismo recibió el nombre de Comisariado del pueblo para asuntos internos (NKVD, por sus siglas en ruso).

 

Durante una reunión plenaria (pleno) del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) del 23 de febrero al 5 de marzo de 1937, el entonces líder soviético, Iósif Stalin, pronunció un discurso sobre “las defiencias de las medidas y del trabajo del partido para la liquidación de los trotskistas y sus secuaces”.

 

Como enemigos principales del estado soviético fueron declarados los trotskistas, que se convirieron en “una banda sin principios e ideales de saboteadores, espías y asesinos supuestamente financiados por los servicios de inteligencia extranjera", como dijo en una ocasión Stalin.

Ante el NKDV fue planteada la tarea de aniquilar a “los enemigos del pueblo”.

 

Durante todos los años de su existencia, el estado bolchevique estuvo acompañado de sangrientos procesos políticos, pero por primera vez desde los tiempos de la Guerra Civil en Rusia (1918-1920), el terror fue declarado como prioridad en la política interna de la URSS.

 

Stalin exigió sustituir los métodos de la discusión y el debate político por metodos nuevos, como la intransigencia total y la violencia.

Listas de condenados a la pena de muerte

© RIA Novosti.

 

En esa misma reunión, el jefe del NKVD, Nikolai Yezhov, presentó para su aprobación, la primera lista de “enemigos del pueblo” que a su juicio, merecían ser  fusilados, en procesos controlados por el Tribunal Supremo Militar Soviético.

Posteriormente, esto se convirtió en una práctica, tras el visto bueno del propio Stalin y sus colaboradores inmediatos, estas listas, aprobadas también por la cúpula del PCUS eran remitidas a los tribunales militares, que simplemente corroboraban las sentencias ya establecidas con anterioridad por Stalin y la cúpula comunista.

Entre 1937 y 1938, al menos 400 listas con los nombres de más de 40.000 personas fueron remitidas a tribunales militares.

El NKVD obtuvo atribuciones ilimitadas para “desenmascarar y aniquilar a los trotskistas y otros agentes fascistas” aplicándolos incluso sin ninguna compasión contra los comunistas que participaron en el Pleno comunista de 1937 que les otorgó esas atribuciones.

De 73 comunistas miembros del comité central que intervenieron con discursos, 56 fueron fusilados en el curso de los dos años siguientes.

En realidad, ya antes del Pleno, el 21 de febrero de 1937, el Departamento General de Seguridad del NKVD de la URSS aprobó una directiva sobre la necesidad de acelerar el proceso para desmantelar las organizaciones trotskistas, subversivas y de espionaje.

Considerados como un flagelo mayor, desprovistos de objetivos claros y fronteras concretas, y por esta misma razón, extremadamente peligrosos, los trotskistas debieron ser perseguidos en toda la URSS sin piedad.

“Camaradas, ciudadadanos del gran país soviético! en estos casos es poco con  aprobar resoluciones severas o tener mucha precaución. No es suficiente buscar con perseverancia a esos enemigos intrometidos en nuestras vidas. No necesito escuchar muchas palabras para reconocer al enemigo. Lo descubro porque tienen un brillo extraño en sus ojos!”, con esta frase respondió el escritor ruso Alexsei Tolstoi, la petición del partido de combatir a los emigos del pueblo.

Y su ejemplo fue seguido por muchos exponentes de la intelectualidad soviética que con todo ardor participaron en esta campaña. Los periódicos informaban sobre manifestaciones de apoyo a las acciones para desenmascarar a los enemigos del pueblo, sobre reuniones y resoluciones de trabajadores en las que pedían “fusilar como perros rabiosos” a los adversarios del poder soviético.

Y mientras en el país avanzaban procesos sonados como “el centro paralelo trotskista antisoviético”, el caso “Bujarin-Rikov", o la “Confabulación Fascista-Militar en el Ejercito Rojo”, sin mucha propaganda pero de forma mucho más amplia seguía en marcha la llamada “erradicación”.

Ningún otro año del gobierno de Stalin se pudo comparar a 1937 en la aprobación  y legalización de todo tipo de documentos para ampliar  y estimular las posibilidades del sistema de castigo y represión.

A juzgar por los documentos publicados, en 1937 aparecieron actas, instrucciones y directivas relacionadas con las represiones políticas, cada semana.

Pasado un mes tras el Pleno de febrero, los servicios de seguridad adoptaron medidas represivas en casi todas las esferas de la vida del pueblo soviético.

Finalmente, los “chekistas” (agentes del NKVD) obtuvieron la autorización oficial para aplicar torturas a partir de un telegrama cifrado aprobado por el mismo Stalin. “El Comité Central del PCUS explica que la aplicación de la fuerza física en la práctica del NKVD está autorizada desde 1937. La experiencia demuestra que ésta práctica da resultados y acelera el proceso para desmascarar a los enemigos del pueblo”.

El plan de las represiones

El 29 de junio de 1937, el paroxismo de denuncias antisoviéticas ocurrió durante otro Pleno del Comité Central del PCUS, en el que el jefe del NKVD Nikolai Yezhov denunció un “complot existente en todos los niveles del Partido y Estado”.

A consecuencia, se aprobó el decreto que autorizó a grupos compuestos por solo tres representantes de los organismos competentes (troikas) para dictar condenas a muerte.

El 2 de julio fue aprobado el decreto “Sobre los elementos antisoviéticos”, que estableció que las autoridades regionales debían registrar en un plazo de cinco días a todos los criminales y los ciudadanos que habían regresado a la URSS desde el extranjero, con el fin de ordenar el arresto inmediato y el fusilamiento de los “elementos más peligrosos”.

Mientras que los menos peligrosos, fueron deportados, según la disposición del NKVD.

Estas personas fueron consideradas como los principales ideólogos de sabotajes y la actividad antisoviética.

El 30 de julio de 1937, Yezhov firmó la directiva número 00447 sobre la represión de los “elementos antisoviéticos” y "criminales” que estableció dos categorías de ciudadanos soviéticos de tenían que ser sometidos a represión.

La primera categoría abarcaba a “todos los elementos antisoviéticos más hostiles”, que debían ser “arrestados inmediatamente” y posteriormente, condenados al fusilamiento por troikas.

La segunda categoría abarcó los “elementos menos peligrosos, pero hostiles”. Se estipuló la posibilidad de condenarles a ocho o diez años de prisión.

Las autoridades locales fueron las que trazaron la línea divisoria entre “los más hostiles” y “menos peligrosos”.

Se decidió iniciar esta operación en todas las repúblicas de la URSS el 5 de agosto de 1937 y finalizarla dentro de cuatro meses.

Según la directiva, el número de las personas que debían someterse a la represión planeada ascendió a 268.950, de las que se preveía condenar al fusilamiento a 82.700 personas.

Este número no incluía a los miembros de la familia de las víctimas de represiones, pues había otros documentos que estipulaban el destino de estas personas.

La directiva asimismo dio luz verde a las autoridades locales para aumentar el número de “enemigos del pueblo” en caso de que lo estimaran necesario y recibieran previa aprobación de Moscú.

Fue entonces cuando empezó una macabra competición. Los dirigentes regionales empezaron a solicitar la autorización de Moscú para someter a represión a más “elementos antisoviéticos”. El 8 de septiembre de 1937, Yezhov informó a Stalin sobre los primeros resultados de la operación.

Según los datos al 1 de septiembre de 1937, transcurrido menos de un mes desde inicio del cumplimiento de la directiva 00447, habían sido detenidas 146.225 personas (el 54,37% del número planeado). 31.530 de estas víctimas fueron condenadas al fusilamiento, 13.669 quedaron en la cárcel.

Desde los finales de octubre hasta el diciembre de 1937, Yezhov aprobó la represión adicional de 68.000 personas de la primera categoría y 47.000 personas de la segunda.

Según los datos oficiales, en virtud de la directiva 00447, en 1937, más de 790.000 ciudadanos soviéticos fueron sometidos a represión.
Pero el NKVD lo consideró insuficiente y el 31 de enero de 1938, se aprobó la propuesta de continuar las represiones de “elementos antisoviéticos”. -
 

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Dimanche 12 février 2012 7 12 /02 /Fév /2012 13:43

Domingo, 12 de febrero de 2012

Tras la suspensión de Garzón, se ilusionan con la causa abierta en la Argentina

Sigue la espera de víctimas del franquismo

Ante la imposibilidad de ser oídos en España, familiares de los miles de asesinados y desaparecidos durante la dictadura española reafirmaron la necesidad de que la jueza Servini de Cubría avance en la causa abierta en la Argentina.

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Apoyo a Garzón de las víctimas del franquismo frente al Tribunal Supremo de Madrid.
 

Los franquistas solían colgar en la plaza pública a los represaliados. Era una advertencia para el pueblo. Una forma sistemática de domesticar por el terror, de sembrar silencio. A lo largo de 40 años, la dictadura amontonó los cadáveres de al menos 114 mil fusilados desaparecidos. Hoy, en democracia, los poderosos encontraron una nueva forma de linchamiento. El Tribunal Supremo de Madrid condenó el jueves a Baltasar Garzón al fin de su carrera, en un claro mensaje de indiferencia para con los cientos de miles que habían depositado su esperanza en el jurista. El magistrado cometió un delito imperdonable: intentar hacer justicia por los crímenes del fascismo. Ante la imposibilidad de ser oídos en España, los familiares de víctimas que realizan la misma demanda pero desde la Justicia argentina dialogaron con Página/12 y reafirmaron la necesidad de que la jueza María Servini de Cubría avance en la investigación.

Silvia Carretero Moreno (57) sufrió en carne propia el terrorismo del Estado español. Militaba con su marido en una agrupación universitaria, integrante del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), que buscaba derrocar al régimen de Franco. En 1975, cuando llevaba dos meses y medio de embarazo, fue detenida, desnudada, interrogada, golpeada y torturada al punto de conservar cicatrices en las manos. “Nos importa tres cojones si abortas”, le dijeron sus carceleros, que incluso la amenazaron con hacerla copular con un perro, técnica usada por la Gestapo para destruir el útero de la mujer. Su marido, José Luis Sánchez-Bravo Solla, fue condenado a la pena de muerte, con la aprobación del mismo Franco.

“Si puse la demanda en los tribunales argentinos fue porque en España sabía que no iba a encontrar la reparación que les debemos a todos aquellos que murieron por la defensa de la República. Lo hice con la esperanza de que haya justicia para los niños que fueron robados durante la dictadura, para todos aquellos familiares que siguen buscando en las cunetas a sus seres queridos. Espero que la jueza Servini de Cubría tome medidas rápidas, pues todavía estamos a tiempo, aún siguen vivos muchos torturadores y asesinos de esa época. No demos tiempo a que se mueran más”, cuenta Carretero Moreno a este diario.

La demanda contra los crímenes del franquismo apela a los mismos principios de justicia universal que utilizó Garzón para investigar las dictaduras argentina y española, y detener en 1998 a Augusto Pinochet en Londres. La denuncia se basa en que los crímenes de lesa humanidad o genocidio no prescriben y pueden ser juzgados desde cualquier lugar porque son delitos contra la humanidad. Fue iniciada en Argentina ante la suspensión de Garzón en 2008 cuando se le inició el proceso por prevaricato, o sea haber aplicado erróneamente la ley a sabiendas.

El jueves pasado, el reconocido juez fue condenado a 11 años de inhabilitación por la Sala Penal del Tribunal Supremo, que lo halló culpable de intervenir las comunicaciones en prisión de los cabecillas de la trama Gürtel que salpica al Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy desde hace tres años. De ese modo, quedó expulsado de la carrera judicial a la que dedicó más de 30 años de su vida. “En España –asegura Carretero Moreno– nos amordazaron con la Ley de Amnistía de 1977 y más tarde con la Ley de la Memoria Histórica de 2008. El haber llevado a Garzón a los tribunales ha sido para dar un escarmiento a él y a la ciudadanía, es un aviso que nos quieren dar: ‘No sigáis reclamando porque no os vamos a hacer ni caso’.”

“Lo que están haciendo es una vergüenza”, evalúa Adriana Fernández, querellante argentina que encabeza la denuncia por el fusilamiento y desaparición de su abuelo, fusilado en 1936 “a consecuencia de la lucha contra el marxismo”. Adriana está convencida de que “el pasado sin justicia es presente, porque en la impunidad no hay cimientos porque va a seguir reinando la impunidad”. Militante por los derechos humanos, recuerda que para Argentina “Garzón era una lucecita de esperanza en tiempos en que, con las leyes de impunidad, uno pensaba: ‘Ya está todo perdido’. Y en ese momento, la condena al ex capitán Adolfo Scilingo a 640 años de prisión fue muy importante. Creo que ahora le estamos retribuyendo a Garzón todo eso”.

Inés García Holgado, argentina, pide justicia por las muertes de un tío y dos tíos abuelos. Viajó a Madrid para presenciar el juicio a Garzón, en el que, dice, corroboró que “la Justicia española es franquista”. Al juez “le han levantado causas para incriminarlo, impedirle que continúe haciendo justicia, al gobierno le molesta y ahora se lo condena por la causa de escuchas, cuando ha habido otros jueces que han hecho lo mismo y no tuvieron estas consecuencias”.

Con ella, coincide Darío Rivas, querellante oriundo de Galicia, que vive desde sus 9 años en Buenos Aires. El hombre, que acaba de cumplir sus 92 años, perdió a su papá, alcalde de Castro de Rey, provincia de Lugo, en 1936 y recién pudo encontrar sus restos en 2005. “Es repugnante. Está todo organizado para condenarlo. No hay justicia en España. La Falange disfrazada de Manos Limpias, es decir los criminales, están juzgando al juez. Llegaron a esa exageración. Pero no podía ser de otra forma, ¿qué se puede esperar si fue Franco el que puso las leyes? Los culpables no han sido juzgados, el gobierno de España no busca a sus desaparecidos y muchos niños secuestrados –la causa de Garzón habla de 30 mil– no conocen su verdadera identidad. Eso es una vergüenza de la humanidad. Si no los juzgan ellos, lo haremos desde aquí.”

Informe: Rocío Magnani.-

 

 

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Samedi 11 février 2012 6 11 /02 /Fév /2012 16:53
Errico Malatesta, uno de los padres del "anarcocomunismo" 
  x El dromedario rojo 11/2/2012
 
  Malatesta plantea la construcción de una sociedad sin clases y propone una síntesis con el marxismo, pero sin pasar por la etapa de la dictadura del proletariado

 

Los en teoría muertos y enterrados ideales libertarios, vuelven hoy a estar más vivos que nunca.

 

Finales del siglo XIX principios del XX, Italia, país campesino de la periferia europea, en una época de miseria y explotación, con la apoteosis del liberalismo económico, es uno de los lugares donde los ideales anarquistas tienen más éxito. Errico Malatesta, nacido en el seno de una familia de propietarios rurales, marcará un nuevo rumbo en la teoría anarquista al abrir una nueva corriente de pensamiento dentro del llamado "anarcocomunismo".

 

Siendo estudiante de medicina, Malatesta se unió primero al socialismo de la Primera Internacional (Londres, 1864, y todavía anarquista-marxista), donde conoció a Bakunin (es considerado uno de sus mayores discípulos) y adhirió a los postulados del anarquismo. Fue el principal impulsor de la acción directa, defendiendo como sus principios la toma de tierras y la huelga general. Así, Malatesta pone en marcha toda una serie de estrategias para la difusión de la política libertaria, entre las que se encuentran la expropiación de bienes a los sectores más adinerados, lo que hace que el anarquismo simpatice con ciertos bandidos populares.

 

El triunfo de la voluntad

Contemporáneo de Piotr Kropotkin, ambos serán los padres del "anarcocomunismo", tendencia filosófica y económica dentro del anarquismo que promueve la asociación voluntaria sin Estado, e igualitaria a través de la propiedad comunitaria o "comunización" de los bienes y servicios.

 

Estos serían distribuidos a cada persona por medio de una economía gestionada por la comunidad, es decir, el comunismo entendido como comunidad de bienes. De ahí su similitud con el concepto filosófico de "organización tribal" de las comunidades humanas más primitivas, que surgen del principio de que el ser humano necesita de los demás para desarrollarse, se basan en la libre asociación de pequeños grupos familiares y en las que la propiedad es comunitaria, existiendo un limitado reparto de actividades y una limitada jerarquía.

 

El conflicto entre ambos surge en que, mientras Kropotkin cree que el advenimiento del anarquismo es resultado de un devenir científico, es decir, que "naturalmente" llegará, Malatesta sostiene que para llegar a concretarse, requiere de la voluntad y de una militancia permanente. Así, Malatesta apunta a salirse del esquema de los partidos políticos y a ser fieles al lema de la Primera Internacional: "la emancipación de los trabajadores debe de ser obra de los mismos trabajadores". La apuesta es a la reacción espontánea de los oprimidos por el poder del Estado.

 

De acuerdo con estas ideas, Malatesta participó de numerosas insurrecciones populares, en España y en Bélgica. Y así, al mismo tiempo, va incorporando en la práctica la idea del internacionalismo de la causa anarquista. "Más allá de las diferencias entre los compañeros anarquistas, entendámonos sobre el camino y los medios, ¡y adelante!" es una de sus consignas más conocidas. Su pensamiento evoluciona, y vemos como en su "ser unitarista", Malatesta plantea la necesidad de organización política y funda en 1899 el Partido Internacional Socialista Anárquico. La estrategia de estas manifestaciones es construir, con ellas como vehículo, las alternativas para salir de la situación de opresión e ir estableciendo los lazos que lleven a una sociedad anarquista. La revolución es constante, no hay un momento que cambie todo de la noche a la mañana.

 

Salarios nunca más

De acuerdo con su "anarcocomunismo", Malatesta plantea la construcción de una sociedad sin clases y en cierta manera, propone una síntesis con el marxismo, pero sin pasar por la etapa de la dictadura del proletariado. La solución que ve el italiano pasa por la idea de federación, con la creación de múltiples agrupaciones libres que respeten las tendencias de la población y que se unan para resolver problemas específicos. Malatesta teme el ejercicio del poder y quiere un cambio absoluto de la condición humana: "Se formará una nueva conciencia moral por la cual el asalariado repugnará a los hombres, como lo repugnan hoy la esclavitud legal y la inquisición".

 

Con esta política, el anarquismo italiano se convirtió en una fuerza temible para el fascismo. Mussolini mandó a prisión a Malatesta, pero el respeto que sentía por él, respeto en parte inspirado por el temor a revueltas, le impidió ejecutarlo.

 

Malatesta muere en prisión, después de haber pasado por varios exilios en Francia e Inglaterra, donde continúa con su incansable prédica en favor de la lucha libertaria, pues siempre fue fiel a su idea de que la nueva sociedad no llegaría por sí sola.

 

Errico Malatesta fue un hombre de acción, por eso dejó sólo escritos dispersos. En uno de ellos habla del amor en la sociedad libertaria y dice: "Eliminemos la explotación del hombre por el hombre; combatamos la pretensión brutal del macho que se cree dueño de la hembra; combatamos los prejuicios religiosos y sociales; aseguremos a todos, hombres, mujeres y niños, el bienestar y la libertad y entonces no quedarán otros males que los del amor."

 

Muchos le habrán criticado de idealista e ingenuo, y sin lugar a dudas que la situación de la época en la que vivió era totalmente distinta a la situación actual, pero resulta más que admirable que vivió y luchó hasta el final, defendiendo la unidad y la fuerza de voluntad como vehículos para un mundo mejor. En un mundo individualista, egoísta y materialista, en el que hasta las revoluciones de "indignados" se tiñen de nihilismo, se tiñen de pereza, de mirar únicamente por lo nuestro, de levantarse porque "violan mis derechos". En un mundo insolidario, consumista, en el que el tiempo libre lo dominan los centros comerciales, el sexo y las drogas, un mundo hedonista, que busca el placer por el placer. En un mundo artificial, que ya no siente, estos ideales son más que necesarios.-

 

Extractado por La Haine

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Samedi 11 février 2012 6 11 /02 /Fév /2012 15:11
Que se investiguen crímenes del franquismo: ONU
Armando G. Tejeda
Corresponsal y agencias
Periódico La Jornada
Sábado 11 de febrero de 2012
 
Ginebra, 10 de febrero. La oficina de derechos humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) declaró hoy que España debe investigar los crímenes contra la humanidad cometidos durante la época del dictador Francisco Franco y debe revocar su amnistía a los autores, ya que no hay un estatuto que limite los procesamientos.

Rupert Colville, vocero de la alta comisionada de la ONU para los derechos humanos, Navi Pillay, rehusó comentar la sentencia del jueves del Tribunal Supremo español en la que fue inhabilitado por 11 años el juez Baltasar Garzón por autorizar espionaje en prisión de los abogados defensores de los inculpados.

España está obligada bajo el derecho internacional a investigar las graves violaciones contra los derechos humanos del pasado, incluidas aquellas cometidas durante el régimen de Franco y perseguir y castigar a los responsables, si es que alguno vive aún, indicó Colville en una comparecencia ante la prensa.

La justicia española debe hacer que se respete el derecho de las víctimas y de sus familias a pedir reparación, dijo.

Abolir la ley de amnistía

Según la recomendación del Comité de Derechos Humanos 2009, España debería abolir la ley de amnistía, que no está en conformidad con la ley internacional sobre derechos humanos, indicó. Colville se refería a las recomendaciones del Comité de Derechos Humanos de la ONU, integrado por 19 expertos independientes que supervisan el acatamiento del Pacto Internacional de Derechos Políticos y Civiles, ratificado por España.

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Los expertos recomendaron específicamente que España debe considerar la derogación de la ley de amnistía y reformar normas para garantizar que los tribunales nacionales reconocen que el estatuto de las limitaciones no se aplica en los crímenes contra la humanidad, señaló.

Sobre la situación de Garzón indicó: también creemos que los jueces no deberían ser objeto de persecución judicial por hacer su trabajo, por ejemplo en este caso en particular, apoyar la norma del derecho internacional que dice que no se deben conceder amnistías para los delitos internacionales graves, dado que esto podría violar el principio de independencia judicial.

La oficina de Pillay pidió el mes pasado que se procese al ex dictador haitiano Jean-Claude Baby Doc Duvalier por crímenes que incluyen tortura, violación y asesinato.

Es el mismo principio del que hemos estado hablando para Yemen, para Jean-Claude Duvalier en Haití; es el mismo principio, comentó Colville.

En tanto, una de cada 10 personas consideró que Garzón es víctima de una persecución, según una encuesta realizada por el Instituto Metroscopía, tras conocerse la sentencia en su contra.

Además, un grupo de escritores e intelectuales hicieron público un manifiesto en el que expresaron su desacuerdo con la sentencia.

Entre los firmantes están los literatos y pensadores más lúcidos del país, como Juan Goytisolo, Antonio Saura, Manuel Rico, Manuel Rivas, Juana Vázquez y Manuel Penella, entre otros.

En el escrito explican que conocedores de la situación creada al ser encausado el juez Baltasar Garzón, en incesante búsqueda de la verdad, por sus investigaciones sobre los crímenes contra la humanidad de la dictadura franquista y otros delitos posteriores cometidos por tramas corruptas, manifestamos nuestro desacuerdo con las gravísimas sanciones solicitadas por sus acusadores.

Y advierten que como creadores de palabras, no podemos aceptar en silencio el ensañamiento múltiple al que está siendo sometido en nuestro país, así como la imagen que se está proyectando al exterior con el procesamiento de este juez ejemplar.

Señalaron que la sociedad española en su conjunto merece nombrarse con el trabajo de este juez en su desvelamiento de la verdad y de la memoria, con la correspondiente reparación de las víctimas de la dictadura, resolviendo así, sin traumas pendientes, los retos difíciles a los que ha de enfrentarse.

Las reacciones a nivel internacional no se hicieron esperar.

La titular de la organización humanitaria argentina Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, firmó este viernes un hábeas corpus que pide el cese de la persecución penal contra Baltasar Garzón, para presentar ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

El ex presidente colombiano Ernesto Samper expresó también hoy su rechazo a la condena, y afirmó que la decisión tiene más de política que de justicia. Golpe a Garzón es golpe a vida dedicada a los derechos humanos.-

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Vendredi 10 février 2012 5 10 /02 /Fév /2012 14:02

Viernes, 10 de febrero de 2012

Slepoy, querellante del franquismo

“Exabrupto absoluto”

Por Mercedes López San Miguel

Para España, para Argentina, para el mundo, el juez Baltasar Garzón jugó un papel de vanguardia en la aplicación de la jurisdicción universal: aquello de que se defienda a los humanos vivan donde vivan. Garzón, quien cubrió de prestigio internacional a la Justicia de su país, fue condenado a once años de inhabilitación por investigar un caso de corrupción que involucra al Partido Popular. “El Tribunal Supremo puso por el suelo a la Justicia española. La sentencia es un exabrupto absoluto”, señala a Página/12 Carlos Slepoy, abogado especializado en derechos humanos y uno de los principales promotores de las querellas contra los crímenes del franquismo presentadas en los tribunales de Buenos Aires.

En el libro La fuerza de la razón. Garzón explicó los motivos que lo llevaron a develar la trama Gürtel. “Si no se combate claramente la corrupción, se puede evolucionar hacia situaciones peligrosas dentro de los sistemas democráticos.” Quizá sea anticipatorio de lo que vendrá. Slepoy afirma que esta condena es una medida disuasoria para cualquier magistrado que, en su afán de investigar con independencia, toque intereses de sectores de poder. En su opinión, el Tribunal Supremo va a absolver a Garzón en la causa que enfrenta por investigar los crímenes del franquismo, porque “sería demasiado escandaloso”.

–¿Cómo interpreta la decisión del máximo tribunal?

–El tribunal hizo lugar a la acusación contra Garzón, según la cual el juez se excedió en sus funciones al intervenir las comunicaciones entre detenidos y abogados en la causa Gürtel y, por tanto, cometió el delito de prevaricación (haber dictado a sabiendas una resolución injusta). Para los jueces, Garzón vulneró el derecho de defensa de los presos. Yo quiero aclarar que las escuchas se realizaron por pedido de la policía judicial y con el consentimiento del fiscal en el entendimiento de que los abogados de los detenidos eran cómplices y que esas comunicaciones se dirigían a blanquear dinero. No olvidemos que esta causa implica a altos cargos del gobernante Partido Popular (PP) en todo el territorio de España. Parece claro que, fundamentalmente a partir de que Garzón comenzara a investigar los crímenes del franquismo, existió la determinación de eliminarlo de la carrera judicial. Algo que se ha concretado hoy.

–Hace poco fue absuelto uno de los implicados en el caso Gürtel. Pero es condenado Garzón. ¿Se está viviendo una justicia al revés en España?

–Sí, una justicia al revés. Garzón es el primer condenado por la causa Gürtel, en la cual hay una estafa y una malversación de dineros públicos de millones de euros. Increíblemente el que ha sido condenado es quien investigaba esos delitos. Excede todo tipo de fundamentación jurídica. El propósito es castigar a un juez que resulta muy incómodo para muchos intereses y poderes. Existía esta amenaza latente desde hacía mucho tiempo. Por otra parte, Garzón es un juez instructor, que no dicta sentencia y, sin embargo, es el magistrado español más famoso del mundo. Esto despierta odios, celos, envidias, así que confluyen varios motivos para que sea blanco de esta desmesura judicial.

–¿Cree que hubo presiones políticas?

–Sí. Sería difícil determinar quiénes están detrás de estas presiones, pero está claro que hay sectores que están interesados en sacarse de encima a Garzón, muchos políticos del Partido Popular y no sólo del PP; no olvidemos que Garzón investigó el terrorismo de Estado en la época en la que estaba en el poder el partido socialista (N. d la R: la fuerza parapolicial Grupos Antiterroristas de Liberación –GAL– durante el gobierno de Felipe González). Tampoco es la primera vez que investiga un caso de corrupción. Pero el gran disparador es que haya indagado sobre los crímenes del franquismo, algo que no pueden soportar quienes han fraguado la impunidad y el olvido sobre estos delitos. Es el primero y último motivo para castigarlo.

–¿Es el precio que paga Garzón por ser un magistrado independiente?

–Sin duda. Es un ataque inconcebible a la independencia del Poder Judicial. Están todos los jueces amenazados: cualquier magistrado que pretenda investigar una trama de corrupción en la que sepa que los abogados están implicados, y ordene intervenciones, podría ser inhabilitado. Lo mismo para cualquier magistrado que ose investigar los crímenes del franquismo. Es una medida disuasoria para aquellos que ejercen la independencia judicial y que afecten los intereses de sectores poderosos. El Tribunal Supremo ha puesto a la Justicia española por los suelos, es una auténtica vergüenza que está siendo condenada internacionalmente. Pero no van a lograr impedir la investigación de los crímenes del franquismo. La lucha va a continuar. Hay una profunda movilización social; está la querella de Argentina, todavía hay muchos recursos para evitar que se sigan silenciando los delitos del pasado. Es inconcebible que la primera vez que declaran las víctimas haya sido en el juicio contra Garzón. Esos testimonios recorrieron el mundo y evidenciaron la impunidad del franquismo que subsiste aún en muchas esferas de las instituciones españolas.

–¿Usted habló con Garzón?

–Sí. Está preocupado. El es consciente de que esto es una cacería judicial.

–Es esperable que los abogados apelen. ¿Cuáles son esas instancias?

–En principio van a recurrir al Tribunal Constitucional, aduciendo que se vulneró su derecho de defensa. Garzón presentó pruebas que no fueron contempladas. Seguramente van a pedir una medida cautelar de que se suspenda la sentencia. Esperemos que el Tribunal Constitucional lo revierta. Si no, el recurso que queda es apelar al Tribunal Europeo de Derechos Humanos: estoy convencido de que tomará este caso como un atentado a la independencia del Poder Judicial y va a condenar en términos muy duros a la administración de la Justicia española.-

 

 

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garzón inhabilitado 2012

Viernes, 10 de febrero de 2012

Repudio en Argentina

- “Todos los jueces quedan inhabilitados para actuar con libertad para aplicar la ley tanto al débil como al poderoso”, advirtió ayer la Comisión Provincial para la Memoria en repudio a la condena a once años de suspensión impuesta por la Justicia española a Garzón. El fallo “nos consterna, pero no nos sorprende; se cumplió con el objetivo preparado: separar a un juez que se atrevió a investigar los crímenes de la dictadura franquista”, agregó la organización.

- “Garzón es molesto en España porque soplan otros vientos”, dijo la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto, al considerar que la condena al juez español “es parte de una estrategia nefasta en la que se les dice a los otros magistrados ‘a ustedes les puede pasar los mismo’.” En declaraciones a la prensa, Carlotto advirtió que “hay que defender a Garzón para defender a todos los que luchan por la justicia”.

- La Asociación Madres de Plaza de Mayo confirmó la presentación de un hábeas corpus en su favor ante la Corte Europea de Derechos Humanos. “La presentación del hábeas corpus se hará a partir de mañana (por hoy), por vía postal. La condena a Garzón es terrible”, dijo Eduardo Barcesat, abogado de la institución.-

 

 

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Miguel Bakunin

 

 

Carl Sagan

Así, a medida que la ciencia avanza, Dios parece tener cada vez menos que hacer. Es un gran universo, desde luego, por lo que Él, Ella o Ello, podría estar ocupado provechosamente en muchos sitios. Pero lo que evidentemente ha ocurrido es que ante nuestros propios ojos ha ido apareciendo un Dios de los vacíos; es decir, lo que no somos capaces de explicar, se lo atribuimos a Dios. Después, pasado un tiempo, lo explicamos, y entonces deja de pertenecer al reino de Dios. Los teólogos lo dejan de lado y pasa a la lista de competencias de la ciencia.

 

Carl Sagan: “La diversidad de la ciencia” [2007]



 

Stepehen Hawking

"La estirpe humana no es más que un sustrato químico en un planeta pequeño, orbitando alrededor de una estrella mediana, en los suburbios de una galaxia del centenar de miles de millones que existen"

 

Carlos Marx

“Durante el curso de su desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo cual no es más que su expresión jurídica, con las relaciones de propiedad en cuyo interior se habían movido hasta entonces. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas que eran, estas relaciones se convierten en trabas de esas fuerzas. Entonces se abre una era de revolución social” (1859)

 

 

Albert Einstein

Si una idea no parece absurda

de entrada,

pocas esperanzas

hay para ella.-

 

Groucho Marx

"El secreto de

la vida es

la honestidad y

el juego

limpio, si puedes

simular eso,

lo has conseguido."  

  

MARX, Groucho (1890-1977) 
Actor estadounidense

 

 

 

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