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Recordado como un incidente fúnebre|
A 29 años del Viernes Negro
Publicado el 18 febrero, 2012
El 18 de febrero de 1983 es recordado por los venezolanos como una fecha luctuosa. El Viernes Negro, fecha en la cual para la mayoría de los venezolanos se evidencia una crisis, que en términos reales tenia sus antecedentes inmediatos en las deformaciones de la década de los 70, pero más aun en las propias deformaciones del modelo económico rentista, iniciado en la década de los años 20 y convalidado por las políticas de gobierno desde Juan Vicente Gómez.
En aquella época, la economía se hizo dependiente de la renta petrolera, manifiesto en el anclaje de nuestro signo monetario con respecto al dólar, que desde 1934 y durante tres décadas mantuvo una relación casi de paridad a la moneda norteamericana ( 3. 30 bolívares) para pasar en 1963 a 4.40, hasta que en la fecha indicada, de 1983, nuestra moneda comienza a sufrir devaluaciones continuas llegando a finales del gobierno de CAP a 100 bolívares por dólar, a 750 en el ultimo año de gestión de Caldera y de 2.150 en el actual gobierno de Chávez, producto del control d cambio.
Sin pretensiones de tecnicismo económico, estas devaluaciones continuas en los últimos 29 años representan la caída de nuestra participación económica en el mercado mundial.
La inserción de Venezuela desde los años veinte en el mercado mundial, como surtidor de la materia prima más importante de las economías capitalistas en este último siglo (el petrolero), configuró en nuestro país un tipo de sociedad particular.
Si bien Venezuela transcurre en el siglo XX por las mismas grandes etapas económicas por las que atravesó el resto de la América Latina: agotamiento del modelo agro exportador, su sustitución por el modelo de industrialización, así como la crisis de este ultimo hasta llegar a la implantación de medidas de ajustes y el intento desarrollar un modelo de economía de mercado, la magnitud de la renta petrolera produjo marcadas diferencias. En primer lugar, profundizo las desviaciones y errores del modelo de sustitución de importaciones como lo son: 1) La desvinculación entre los diversos sectores productivos, 2) parasitismo con respecto al Estado, 3) dependencia del capital foráneo, 4) Carácter monopólico.
En la década de los setenta se dan las manifestaciones más evidentes de las deformaciones que ha nuestro país han producido la magnitud de los ingresos petroleros, así como de las diferencias que nos separan del resto de los países de América Latina. Mientras en los demás países se hace insostenible la crisis de agotamiento del modelo de sustitución de importaciones, periodo de decrecimiento y sucesivo estancamiento, en Venezuela se vivió por el contrario en medio del desenfreno que produce el alza en los precios del petróleo, que paradójicamente agudizan la crisis de los países vecinos. En 1974 los precios del barril pasan de 4 a 12 dólares y en 1979 llegan a 30 dólares promedio.
Resumiendo, diremos que en la década de los setenta se profundizan los males que ya acarreaba desde sus inicios el modelo rentista y se convierte en la principal fuente de las causas de la crisis generalizada que vivimos desde 1983.
Así tenemos que los dos principales problemas de comienzos de los ochenta, como lo son la caída de los ingresos petroleros y el de la deuda externa, tienen sus orígenes en la década anterior. En cuanto al desenvolvimiento del PTB, mientras que en 1974 a 1976 creció en promedio de un 8 % anual, para 1980, a pesar del segundo boom petrolero, decae en un (-2%).
Esta contradicción de altos ingresos petrolero con decrecimiento económico demuestra lo certero de los análisis de personalidades que como Maza Zavala hablaban de “crecimiento sin desarrollo” o el proceso del “antidesarrollo” estudiado por Malavé Mata, pero sin duda alguna quien más fuerte lo denunció fue Pérez Alfonso, quien desde 1971, antes del primer gran boom de los precios del petróleo, fue persistente en la necesidad de disminuir los ingresos petroleros para así evitar la “indigestión económica”, producto de las pocas posibilidades de ser absorbidos eficientemente por la economía.
Años después seria más tajante en sus ataques a los proyectos expuestos en el V Plan de la Nación al que no dudo en llamar “Plan de Destrucción Nacional”, al endeudamiento externo, avizoró la fuga de capitales así como las densas manifestaciones de la crisis que se avecinaba, al final declararía su perdida de fe en la posibilidad de la “Siembra del Petróleo”. “El Festín Petrolero” no permitió oír ninguna de esas severas pero acertadas advertencias.
Así mismo podemos ver que entre 1973 a 1975, mientras las inversiones del estado aumentan en 63.2 % la inversión privada lo hizo solo en un dos por ciento y desde 1977 se produce en el país un proceso de desinversión por parte del capital privado que llega hasta nuestros días.
La inflación que históricamente había tenido niveles parecidos a los países desarrollados, de apenas 3 % interanual entre 1957 y 1973, logra aumentar 55.4 % entre 1974 a 1978 y mas del 70 % de 1979 a 1983. Igualmente, la deuda externa que apenas era de 2000 millones de dólares en 1973 pasan a 14 mil millones dedolares en 1978 y a 29.000 millones en 1983.
En general, en el periodo 1973 a 1983 mientras que el ingreso petrolero aumentó en 350 % los gastos lo hicieron en 540 % y la deuda externa creció en un 2000%. A esto debemos añadir la fuga de capitales, que se produce fundamentalmente en el gobierno de Luís Herrera Campins, que sobre pasó los 80 mil millones de dólares.
Los altos precios a los que había llegado el petróleo produjeron políticas de sustitución y conservación en los consumidores, lo que produjo a partir de 1982 una caída en los niveles de exportación y en los precios.
Junto a esta merma de los ingresos, fuga de capitales, caída general de nuestra economía y las presiones de la banca internacional que exigía el pago de los créditos cedidos en la década anterior, se produce un ambiente para inmediatos ajustes estructurales de la economía, que debían comenzar con la devaluación de la moneda y controlar la fuga de divisas.
Sin embargo estas medidas por representar un costo político y social no se realizaron sino hasta febrero de 1983. A finales de 1982 se intento palear la situación revalorizando el oro que el Estado poseía en las arcas BCV y a través del control de las divisas petroleras por parte de esta institución, que hasta ese momento eran manejadas por PDVSA. Ante la precaria situación de 1983, al gobierno de LHC no le quedó otro remedio que tomar la decisión de establecer un régimen de cambio diferencial y de imposición de un control de cambios.
El bolívar que durante veinte años había tenido una cotización de 4.30 por dólar es devaluado ese año a 7.50. En cualquier economía, la devaluación es un paso para contribuir a equilibrar la balanza de pagos e incentivar la producción interna con fines de exportación, sin embargo en nuestro país las medidas de devaluación desde 1983 hasta el presente ha sido una practica mas de carácter coyuntural con el propósito de producir mas bolívares por dólar y de esta manera enfrentar el déficit fiscal.
En el periodo de gobierno de Jaime Lusinchi a pesar de la profunda caída de los precios del petróleo (que para 1985 se cotizaban a 15 dólares y la producción apenas fue de 1.5 millones de barriles diarios, la mitad de lo alcanzado tres años antes) no se tomaron medidas de carácter estructurales, por el contrario se hizo uso de la devaluación y de las reservas internacionales las cuales pasaron de 20 mil millones de dólares en 1983 a 6.5 mil millones de dólares en 1978. Sin embargo el dólar se mantuvo controlado a nivel de 14.50 bolívares. El rentismo y el populismo se resisten a morir.
En 1989 llega al poder por segunda vez Carlos Andrés Pérez, quien violentamente de una experiencia y un discurso claramente populista intenta implementar desde los primeros días de su gobierno medidas estructurales para desarrollar en el país un modelo económico de mercado basado en los principios de la doctrina neoliberal.
Las medidas económicas eran mas o menos las mismas que desde principios de la década de los ochenta se venían produciendo en México y en Chile y que a finales de la misma década se generalizarían por todo el subcontinente: privatización, reconversión industrial, disminución del gasto publico, eliminación de los aranceles de aduana, liberación de los precios, tasas de interés y de las regulaciones cambiarias, son algunas medidas para liberar la economía y hacerlas mas productivas.
Lo cierto es que este modelo que después de seis décadas intentaba sustituir el modelo rentista no fue bien aceptado política y socialmente, cuyo rechazo se manifestó desde los movimientos sociales del 27 y 28 de febrero de 1989 (apenas a tres semanas de haber asumido el gobierno de CAP), en las rebeliones militares del 4F y el 27N de 1992 y en la definitiva salida de CAP de la presidencia el 20 de mayo de 1993.
A pesar de la severa crisis política este gobierno celebro haber logrado crecimiento del PTB del 10 % entre 1991 y 1992, haber disminuido la inflación que llegó al 100% en 1989 a un 32.5 en 1992, sin embargo, el PTB cae en 1% en 1993 y la inversión de capital privado se disminuyó en 58 % en 1989y en 135 % en 1990.
Pero quizás lo más importante de señalar en este periodo es que a pesar de las intenciones enmarcadas dentro del VIII Plan de la Nación de lograr el gran viraje y dejar de ser una economía rentista para convertirnos en una economía competitiva y productiva no tuvo resultados.
El aparato económico privado no respondió a pesar de los estímulos, quedando la responsabilidad nuevamente en PDVSA y en el sector petrolero quienes asumieron desde entonces un plan de expansión y la política de apertura en esta área, que luego fue profundizada por el gobierno de Caldera. Así mismo los monopolios en vez de verse debilitados toman proporciones gigantescas y sobre todo los vinculantes al capital internacional, así mismo el sector financiero y especulativo se irían a convertir en el de mayor crecimiento en la economía nacional.
En 1993 Caldera llega por segunda vez al poder aprovechando su posición con relación a la coyuntura del 4F de 1992 y a pesar de un discurso populista y de negarse en principio a continuar el modelo neoliberal iniciado por CAP, lo cierto es que la crisis económica, la terrible situación política y social luego de la salida de CAP y en el gobierno provisional de Ramón J Velásquez, al final se ve obligado aceptar los acuerdos con el FMI.
En 1994, durante su primer año de gobierno, comienza con la crisis financiera más grande del país producto del crecimiento descontrolado en el gobierno anterior, lo que obligó a que el estado tuviera que asumir la responsabilidad con los ahorristas para lo cual destino casi el 60 % de las exportaciones petroleras de ese año.
Caldera recibe el gobierno con una balanza comercial deficitaria en unos dos mil millones de dólares; las reservas internacionales en 12 mil millones de dólares; caída de la demanda interna en –6.6 %; disminución de la inversión publica en –7.4 %; caída de la demanda externa en 39.8 %; inflación del 46 %; un dólar a 100 bolívares, decrecimiento del PTB en –2.1 %; déficit fiscal del 7%, es decir una crisis generalizada, lo que llevo a ese gobierne a una fuerte política impositiva lo que condujo a que por primera vez después de 50 años los ingresos fiscales no petroleros fueran mayor que los provenientes de esta actividad.
En 1994 se produce una devaluación y un control de cambio, cotizándose el dólar a 170 bolívares. A partir de 1996 con la Agenda Venezuela se da continuidad a la política económica neoliberal, el dólar llega a cotizarse en 1998 a 750 bolívares, la inflación supera la cifra record del 100 % y a pesar del crecimiento en las exportaciones petroleras en PTB cayo en –2 %. Pero quizás lo más criticable del gobierno de Caldera fue la profundización de la política de apertura petrolera que básicamente –a nuestro modo de ver-representa un retroceso a la época del predominios de los grandes trust petroleros sobre nuestra nación, encaminándose hacia la privatización de PDVSA y la disminución intencionada del papel protagónico de la OPEP como regulador del mercado petrolero mundial.
Chávez llega al poder con un marcado apoyo de la mayoría de los sectores en pobreza que habían sido marginados históricamente de los beneficios de la renta petrolera, de quienes nunca gozaron de la Gran Venezuela ni del “ta barato”, pero también logro aglutinar parte de la clase media que había perdido poder adquisitivo en los años 80 y de un sector de la burguesía nacional que solicitaba protección de la competencia desleal producida por el modelo neoliberal. Evidentemente el gobierno de Chávez ha estado marcadamente inclinado por las decisiones de orden político, aprovechando la alta popularidad y el descontento hacia el sistema político tradicional.
El desarrollo de la micro empresa, la leyes habilitantes, fundamentalmente la Ley de Tierras, así como el desarrollo de instituciones como el Banco de la Mujer, el Banco de los Pobres, denotan una marcada intención, aunque con muchos desaciertos y graves problemas técnicos gerenciales a iniciar una economía social de carácter popular para enfrentar los tradicionales grupos monopólicos que han controlado la riqueza del país.
Sin embargo, a pesar de haber logrado un relativo control del proceso inflacionario, de las reservas internacionales y del papel protagónico de la OPEP a nivel internacional, y de esta forma garantizar una estabilidad en el precio del petróleo (que a finales del gobierno de Caldera había caído a niveles de 10 a 12 dólares) debe señalarse que la inversión privada interna y externa se han visto profundamente disminuidas. Aunque es necesario tomar en cuenta en esta crisis la manifiesta posición política en contra del gobierno por parte del empresariado.
Así como se reconoce que el crecimiento de los agregados macroeconómicos en el segundo gobierno de CAP se vio perjudicados por los intentos de golpe de 1992 no es menos cierto que la postura política del empresariado venezolano ha incidido en la crisis generada a partir del año 2002.
Sin embargo después de 9 años de gobierno debemos preguntarnos: ¿Cuáles son las transformaciones radicales que en el ámbito económico se han producido?, ¿Por que a pesar de un discurso y posición política que reivindica la soberanía, el nacionalismo, el antiimperialismo, seguimos dependiendo del comercio con los grandes centros hegemónicos?, ¿Por qué a pesar de la novedosa Ley de Tierras y de tanto dinero inyectado a la pequeña industria, el incentivo a las cooperativas, seguimos dependiendo casi absolutamente de las importaciones, nuestro aparato industrial no crece, la soberanía alimentaría no pasa del discurso?.
En muchas oportunidades hemos señalado que a pesar de la terrible situación que cíclicamente se ha venido produciendo en Venezuela durante los últimos 29 años y a pesar de la imposibilidad del surgimiento de una economía no dependiente de la renta petrolera, sin embargo; son notorios los avances que desde el punto de vista político y cultural hemos logrado.
El venezolano de hoy, a pesar de su mayor empobrecimiento, no es ni remotamente parecido al de hace 29 años atrás. Esa sociedad pasiva, adormecida por la renta petrolera, consumista, controlada políticamente comenzó a despertar precisamente como producto de la crisis s.
No es casual que los primeros movimientos exigiendo las reforma del estado, la descentralización, la participación, las elecciones de gobernadores y alcaldes se dan en pleno auge de la crisis y precisamente por la resistencia a los cambios de los tradicionales poderes económicos y políticos se genera un desbordamiento social a partir del sacudón de 1989,de los intentos de golpe de 1992, de las turbulencias sociales después de la salida de CAP en 1993, de una población que puso su confianza en Caldera, que fue traicionada, que nuevamente la delego en manos de Chávez en 1998 y para algunos fue nuevamente traicionada así como para otros continua la esperanza de cambios.
Las nuevas organizaciones sociales y políticas de una sociedad cansada del predominio del bipartidismo adeco-copeyano durante 40 años son demostración del cambio.
Así mismo a pesar de la politización, la conciencia de clase asumida por la sociedad venezolana, lo que para muchos ha llevado a una polarización peligrosa de la sociedad, sin embargo aun se mantiene un grado de tolerancia y civismo que nos ha impedido entrar a la terrible situación de una guerra civil. Soy de los que creo que aun falta mucho para constituir una verdadera sociedad civil en Venezuela, para lo cual hace falta que la mayoría de la población históricamente marginada, tenga acceso no solo a los medios económicos sino a los educativos y culturales que le permitan convertirse en ciudadanos, sin embargo soy optimista al pensar que se logre o no este propósito con el actual gobierno, los venezolanos se resistirán a caer nuevamente en las manos de quienes tienen la responsabilidad de las crisis de las ultimas décadas y que a diario cínicamente se nos presentan como los salvadores de la patria.-
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Domingo Alberto Rangel
A principios de 1959 vino a Caracas el Che Guevara. El Comandante Guevara, como se le llamaba en el lenguaje oficial de gobiernos e instituciones más serias de la sociedad, hizo un viaje medio clandestino. El gobierno de Venezuela, presidido por Rómulo Betancourt o en el cual Betancourt era o iba a ser figura todopoderosa y definitiva se alargaba entre el alfa y el omega para cubrir todo el abecedario. Y Rómulo Betancourt hizo lo posible aún antes de asumir la Presidencia para que el Che no viniera. Primero intentó convencer al buró juvenil de AD, controlado por la facción que más tarde iba a constituir el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, para que pidiera al Che la cancelación del viaje a Caracas invocando cualquier pretexto que tuviera verosimilitud y prestancia. El buro juvenil se negó en redondo y lejos de no tener consecuencia aquella negativa del Buró Juvenil, tal actitud del organismo conductor de la política juvenil de AD, su decisión de ir haciendo suya la invitación suscitó en el seno del partido una serie de pronunciamientos de adhesión a la idea de tener al Che en Caracas por algunos días. Betancourt no bajó la empedernida guardia, se negó a recibir al Che y ordenó a los organismos, como el Buró Sindical y el Buro Agrario del partido, censurar en privado al Buró Juvenil por haber cursado la invitación al comandante para la visita a Caracas.
La visita del Che sirvió para ratificar y solemnizar la división de AD, registrada hasta por las piedras del camino y solo ignorada por el Comité Ejecutivo Nacional del Partido AD, hasta la víspera misma de la solemne expulsión de los líderes de la izquierda adeca, formada ya en la calle el Movimiento de Izquierda Revolucionaria.
La visita del Che en los primeros meses de 1959, cuando Betancourt tenía apenas unos meses en la Presidencia, sirvió para confirmar apenas el vuelco inaudito del fundador de AD hacia la derecha y el carácter de rehén inexorable del imperio americano que investía al otrora caudillo socialdemócrata. El Che fue recibido, de manera clandestina en muchas casa y locales pertenecientes a afiliados a la izquierda. Cada dirigente señaló el día, de los tres o cuatros que el Che iba a pasar en Caracas aspiraba el inmenso honor de visitarlo en su casa. Los dirigentes del futuro MIR, por esos días forzados aún a disimular a medias su real y autentica naturaleza de gentes decididas a emigrar de AD, formularon al Che veintenas si no centenas de invitaciones a agasajos, recepciones y a comilonas en casas de habitación, en restaurantes o en lugares ad hoc. La dirección nacional de la izquierda adeca decidió investir de máxima solemnidad, que ahora aparece como máximo almidonamiento, una cita con el Comandante Guevara y a este efecto pidió al ilustre visitante conversara en privado conmigo y con Simón Sáez Mérida. La cita se efectuó en el apartamento que tenía a la sazón Armando Alarcón en lo que hoy es la Avenida Anauco de San Bernardino. En aquella larga cita el Che fue a fondo. Conozco bien a la izquierda venezolana por mi residencia en Guatemala y en México donde residían muchos venezolanos. La izquierda venezolana tiene una virtud excelsa, es batalladora pero tiene un defecto fatal que debe corregir, así inicio el Che la tenida política que era el objeto de aquel encuentro. El defecto es creer en la democracia. Los mitos mentirosos de la democracia, como la soberanía popular, los derechos humanos, la división de poderes y otras zarandajas de la misma especie son credos sagrados para la izquierda venezolana. En días pasados estuve viendo un afiche del Partido Comunista de Venezuela del año 1953, y da pena, pudiera suscribirlo más bien un Partido conservador, aquello no tiene nada revolucionario. Oíamos atónitos esas palabras. Hasta aquel momento nadie le había desenmascarado con tanto carácter la autentica patraña que encerraba la democracia. Las elecciones y su carácter de farsa, el Congreso club de zánganos, las Fuerzas Armadas, policía de los poderosos, cosas elementales, en Venezuela son ocultadas por el Partido Comunista y por las fuerzas radicales de la izquierda. Ustedes mismos, y su cara cobró un aspecto de fiscal del Ministerio Publico, ¿no actúan acaso como agentes sin quererlo del orden burgués? Lo ocurrido aquí el 23 de Enero, hace poco más de un año, fue una iniquidad vergonzosa, todos detrás de Don Eugenio Mendoza para que entrara al gobierno que había derrocado a Pérez Jiménez. Aquí hay que cambiar a fondo, hacer el discurso auténtico sobre el verdadero carácter del 23 de Enero y luego sobre la base de tal análisis, marcar un viraje de ciento ochenta grados, es nuestro punto de vista, exclamó.
Las relaciones con el Partido Comunista deben ser cordiales, pero francas, hacer la autocrítica de las fallas nuestras y sobre tal base hacer una autocrítica válida por igual para la izquierda adeca y para el PCV. Aquella revelación, o mejor, aquel análisis era como si el manifiesto comunista volviera a exhibirse o alguien lo estuviera dictando o leyendo desde un nuevo Sinaí. Quedamos perplejos, las discrepancias dentro del partido AD llegaron al clímax. Era imposible permanecer más tiempo en aquel partido. Sáez Mérida sacó la conclusión más certera, este análisis lleva derechito a la división dijo. Lino Martínez hizo algunas observaciones acerca de la conveniencia de permanecer algún tiempo, muy breve en el partido, para arrancarle algunos cuantos más al partido AD, antes de que viniera la ruptura. Más temprano o más tarde, es ya lo mismo dije yo, lo esencial es que se ha producido ya la ruptura teórica, no poseemos la misma doctrina, el partido AD, no nos pertenece ni nosotros pertenecemos a dicho partido. La presencia del Che y la cena de aquella noche de febrero de 1959 en el apartamento de Alarcón Fernández y su esposa Josefina Pinto Salinas, fue decisiva.-
Para dar más de qué hablar, la entrevista se desarrolla en Fuerte Tiuna, en la tribuna que ha sido ampliada y techada para que la gente presencie los desfiles. Es el miércoles 1° de febrero y en la avenida monumental varios grupos ensayan la parada del 4F. También pasan, durante nuestro diálogo, algunos de los equipos que aún están “de paquete”, para ser presentados en sociedad en ese desfile. “El sábado les va a dar otro ataque cuando vean los nuevos misiles rusos”, dice, a manera de confidencia, refiriéndose a los opositores y al sistema antiaéreo móvil S-125 Pechora 2M. “Con estos bichos se puede bajar hasta esos aviones no tripulados gringos”, revela el teniente e ingeniero que pidió su baja del Ejército en 1995. —Tiene casi 20 años retirado, pero no se le quita la fama de que todo lo que toca lo militariza ¿Por qué será? —Es parte de la campaña de siempre, a Conatel más bien la abrimos porque era una institución muy cerrada. Ahora dicen que “Chávez puso en la AN a su perro guardián”… Y son los mismos que hace ocho meses decían que Diosdado estaba desaparecido, que Chávez lo había mandado para Siberia en una misión polar. Son los chavólogos, esos que se empeñan en analizar al Presidente pero siempre les sale todo al contrario. —Esos analistas también dicen siempre que las instituciones adonde usted llega “se radicalizan” —Sí, y eso es contradictorio con aquello de que soy el chavismo sin Chávez, el chavismo light, la derecha endógena, ja, ja. Eso demuestra la subestimación que sienten hacia nosotros. A PALACIO EN UN MONTECARLO Un oficial, de los que dirige el ensayo, se acerca a la tribuna y le grita: “¡Independencia y patria socialista, mi teniente!”. Él responde: “¡Viviremos y venceremos, camarada!”. El ambiente rezuma de 4F. Ante la pregunta “¿cuál fue su rol aquel día?”, Cabello rebobina la memoria y cuenta su historia. —Mi misión principal era instalar unas antenas. Luego eso no sirvió de nada porque nos aplicaron un barrido electrónico. Aquí en el Fuerte mucha gente se rajó. Al final éramos apenas siete en la Escuela de Infantería, nuestra base de operaciones. La noche del 3 fui a llevar un material a Prado de María y me di una vuelta por el Palacio. En ese momento llegaba la caravana presidencial. Llamé de un teléfono monedero y les dije: “Este hombre está entrando”. Los compañeros se robaron cuatro tanques del batallón Ayala y salieron para Miraflores. Cuando regresaba los vi en la autopista y me devolví para ir detrás de ellos. O sea que al palacio, a tomar el poder, los de Caracas llegamos en cuatro tanques y un Montecarlo. Además, nadie tenía ni la más mínima idea de cómo se disparaba un tanque. Peor aún, ningún tanque tenía municiones. Si la guardia del palacio hubiese sabido eso, le habría bastado con tocarles la puerta y decirles “ya salgan de ahí, están detenidos”. Por eso es mentira cuando dicen que queríamos matar al Presidente. Éramos casi unos ingenuos. —¿Esa noche usted terminó preso? —En el Palacio ya había enfrentamientos. Yo me movilicé hacia un batallón de intendencia en Quinta Crespo, donde debía estar un compañero con 70 soldados. Di una primera vuelta y todas las luces estaban apagadas. Di la segunda y me recibieron a plomo. Al Montecarlo le metieron 16 tiros. Allí quedé detenido. —Usted ha dicho que esa insurrección evitó un golpe de derecha ¿Qué sentido tenía en ese momento un golpe de derecha si la derecha estaba de lo más feliz, gobernando con Pérez? —Claro, pero ese golpe se venía gestando hace años. No se había dado por la amistad del presidente Pérez con la familia del general Fernando Ochoa Antich. Pérez lo nombró ministro a pesar de que era un oficial mediocre a más no poder. Si se hace una encuesta entre sus compañeros sobre quién no merecía ser ministro, te aseguro que gana Ochoa Antich. Pero ese personaje había fundado, siendo subteniente, la Gran Logia de Oficiales Nacionalistas, la GLON, que había jurado tomar el poder. Luego del 4F, sale a presentarse como el militar institucional… ¡mentira!, si él invitó a compañeros nuestros a incorporarse a su grupo. —Uno de los motivos de la insurrección del 4F fue la corrupción ¿A veinte años, es un objetivo cumplido? —No, tenemos muchas deudas y una de ellas es la lucha contra la corrupción. Ha habido muchas fallas, pero no es por la falta de voluntad del Presidente, quien no le tapa nada a nadie, ni porque no se denuncien los hechos de corrupción. Si se hace un estudio histórico se demostraría que nunca como ahora se habían abierto tantas causas en la Contraloría y en los tribunales contra miembros del Gobierno. Y eso no es porque haya más corrupción sino porque se denuncia desde adentro. La oposición sólo se dedica a los ataques malsanos. Ahí están, como simples ejemplos, mi caso y el del general Rangel. Yo puedo ver a la cara a cualquiera de los que me acusa y decirle: vamos a tribunales. Pero, eso sí, que se sepa que cuando uno demuestra su inocencia casi está obligado a demandar al que lo ha acusado sin tener pruebas. Gran victoria política Diosdado Cabello tenía 28 años cuando se metió en el brete de una insurrección. Veinte años después es presidente de la Asamblea Nacional, vicepresidente del PSUV y en su foja acumula una ristra de cargos: la Vicepresidencia de la República (y la Presidencia interina por unas horas, en abril de 2002), la Gobernación de Miranda, varios ministerios y la Comisión Nacional de Telecomunicaciones. En el caso personal de este monaguense de El Furrial no hay duda de que el 4F lo catapultó lejos. “Pueden decir que fue una derrota militar, pero aún eso es discutible porque si el objetivo era salir a la palestra, ganamos. En todo caso, fue una gran victoria política”, afirma. —¿Cómo pudo la semilla de la izquierda sembrarse en el Ejército venezolano cuando el mundo apenas salía de la Guerra Fría? ¿Se habían relajado los controles? —No, un compañero fue arrestado por leer Las venas abiertas de América Latina. —¿Y entonces? —Bueno, nuestras ideas no eran propiamente de izquierda. Sí eran colectivistas porque se basaban en Simón Bolívar, Simón Rodríguez y Ezequiel Zamora (las tres raíces), pero no marxistas. —¿Cómo se llega al socialismo? —Los primeros años estábamos muy lejos porque quien manejaba los hilos del poder era ese señor (Luis) Miquilena. Luego, el Presidente se convence de que otro mundo es posible sólo en socialismo. Y, lo más importante, el pueblo lo acompaña y todo se ha logrado en paz. CLODOVALDO HERNÁNDEZ |
Caracas, febrero 3 - El director del diario Últimas Noticias dio a conocer este viernes algunos pasajes poco divulgados de los episodios vinculados al 4 de Febrero de 1992, entre ellos conversaciones del propio Díaz Rangel con el jefe de la insurrección, Hugo Chávez, ahora presidente de la República. A continuación lo que revela Díaz Rangel:
El vigésimo aniversario del 4F me lleva a comentarles hechos poco conocidos, u olvidados, que ayudan a comprender mejor lo que pasó y lo que dejó de
pasar. En las elecciones creyeron que más les convenía un triunfo de Eduardo Fernández, pero ganó Pérez con amplia ventaja. Un informe de la DIM (1992) revela que de septiembre 91 a mayo 92, hubo 1.376 manifestaciones violentas, y otro del MRI, enero-nov 1991 fueron 788, 409 violentas; hasta agentes de policía hicieron las suyas. Algo nunca visto en Venezuela. En sus primeros meses de gobierno hubo protestas de calle, se reanima la oposición contra su planes FMI, hasta que explotó el Caracazo. Fue el gran estimulante.
("Sí, reactiva todo el movimiento, por eso yo digo, Eleazar, que desde mi punto de vista, y analizando todo ese proceso transitado, sin el Caracazo no
hubiésemos podido impulsar lo que impulsamos, porque el Caracazo fue además el sello de muerte de Pérez"). ("el 24 de diciembre yo me fui de permiso a Barinas, decidimos que tampoco sería el 17"). Cuando Arias Cárdenas fue designado para ir a Israel a comprar cohetes misilísticos, Chávez habló con él. ("¿Como te vas a ir si estamos planificando todo para cualquier momento, puede ser el 17 o el 26"). El 26 se reúnen en La Pedrera, hacen balance y resuelven que sea "en los primeros días de enero". Un grupo político que participaba en el movimiento y que tenía el control de algunos capitanes, presionaba y perturbaba. Chávez debe venirse de urgencia pero no llega a tiempo y les pide que se reúnan el 28 por la noche ("en Los Próceres un oficial me dijo, no, esa reunión se hizo y aprobaron un manifiesto).
Discutieron, se separaron. ("teníamos que ir a El Pao (comienzos de febrero) a unos entrenamientos, me designan coordinador de la operación").
El presidente Pérez llegaba el 3 de Davos. Fijan la medianoche de ese lunes 3 para iniciar los movimientos. ("estaba de novio de la hija del director, general Manuel José Delgado Gaiza, hombre de Inteligencia… cuando le informan que el movimiento iba ese lunes tres de febrero, por un lado salió el oficial que le suministró la información… él va y se presenta al director general…") Esa misma tarde se reúne el Alto Mando del Ejército y toma decisiones basadas en esas informaciones, relacionadas con Caracas; en el Batallón Bolívar desarman a los soldados, detienen oficiales, al Batallón de Tanques Ayala, le quitan los radios; fueron interceptados los equipos de comunicación, etc.
("Nosotros en Maracay preparábamos todo sin saber nada de Caracas, que el movimiento estaba delatado"), y no pudo lograr sus objetivos en Caracas.
("Como ves, esa delación del capitán ....... fue decisiva en Caracas").
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Participación e independencia son los principales bienes conquistados|
Hugo Chávez cumple hoy 13 años al frente de la revolución política que propuso impulsar
Publicado el 2 febrero, 2012
“Yo prefiero la muerte antes que la traición; así lo declaro ante el mundo y lo declaro ante Venezuela: no hay marcha atrás en la revolución política que tenemos que impulsar y que claman las calles del pueblo de toda esta tierra de Bolívar”. Esta frase la dijo, el 2 de febrero de 1999, el hombre que en ese momento estaba asumiendo la Presidencia de la República: Hugo Chávez.
Ese proceso era el resultado de otros: La rebelión popular del 27 de febrero de 1989, y la represión con la que le hizo frente el entonces mandatario, Carlos Andrés Pérez; la rebelión cívico-militar del 4 de febrero de 1992, que provocó el acto de contrición de la dirigencia política de la época y propició el triunfo electoral de Rafael Caldera.
“Terminando el siglo XX y comenzando el siglo XXI venezolano aquí se desató una verdadera revolución, señores y yo tengo la certeza de que nosotros le vamos a dar cauce pacífico, que nosotros le vamos a dar cauce democrático a esa revolución que anda desatada por todas partes”, aseveró.
El Chávez que le habló al país desde el entonces Congreso de la República no sólo se refirió a la Constitución de 1961 como “la moribunda”, lo que causó gran commoción en el país, sino que anunció que comenzaría un proceso que no tendría marcha atrás, y que empezó con la convocatoria a una consulta popular para saber si el pueblo avalaba la convocatoria a una Asamblea Constituyente.
“Como lo dije cuando juré: (la Constitución) estaba moribunda y va a morir para que nazca otra. Tiene que morir y junto a ella el modelo político nefasto al que dio nacimiento en estos últimos cuarenta años. Eso tiene que morir. Va a morir, señores”.
“Desde hoy”, prometió, comenzaremos a aplicar las medidas que a nosotros, como Poder Ejecutivo Nacional, nos corresponde, pero claro que no bastará eso”, admitió el Jefe del Estado. “No será suficiente eso, será necesario -insisto- en que cada quien aquí asuma sus responsabilidades, y especialmente quienes tenemos responsabilidades de conducción de instituciones públicas, privadas, religiosas, económicas, sociales, educativas, etc. Afinemos el rumbo, démosle a nuestros hijos y a nuestros nietos una patria que hoy no tenemos”.
Para el ministro del Poder Popular para la Comunicación e Información, Andrés Izarra, la soberanía y la independencia son el mayor bien obtenido en 13 años de gobierno del presidente Hugo Chávez. “Creo que la independencia es la mayor conquista que podemos destacar en estos 13 años”, afirmó, para el Correo del Orinoco.
“Los que vivimos los gobiernos adeco-copeyanos de los años 80 y 90, y el desmoronamiento del país, reconocemos la recuperación de la patria venezolana en estos 13 años”, subrayó. “Venezuela hoy es otra. Venezuela es hoy de los venezolanos. Un país soberano e independiente”.
PARTICIPACIÓN: VALOR HEGEMÓNICO

“El mayor logro de estos 13 años ha sido que la participación se haya convertido en un valor hegemónico para esta sociedad”. Así lo subraya Jesse Chacón, director del Grupo de Investigación Social (GIS XXI), al hacer un balance de la gestión del presidente Hugo Chávez desde que asumió las riendas de la nación el 2 de febrero de 1999.
“En sus primeros años la participación era un elemento únicamente manejado por las personas cercanas al proceso revolucionario y por los estratos más desfavorecidos (D y E) que conseguían las herramientas para resolver sus problemas. Hoy no; hoy todos los venezolanos participan”, apuntó.
Asimismo, los sectores de la oposición que no comulgan con el proyecto político del Jefe del Estado, “ven en la participación la única forma de salir de Chávez; entonces todos creen en la participación; se ha logrado que la participación se convierta en un valor hegemónico en esta sociedad”, indicó.
Chacón resaltó además que la sociedad venezolana ha dado un salto cualitativo, porque en cualquier escenario se habla de política, lo que refleja una gran madurez: “Anteriormente la política estaba reservada a un grupo. Y no es que hoy haya más enfrentamientos que en aquella época, no;
es lo contrario. En Venezuela han aumentado las manifestaciones y ha disminuido la represión. Antes de la llegada del Presidente lo que ocurría era que la gente no manifestaba porque era reprimida; hoy todos manifiestan, incluso la gente cercana al proceso”.
En la Cuarta República “cuando gobernaban los adecos, los sindicatos adecos no manifestaban; cuando gobernaban los copeyanos los sindicatos copeyanos no manifestaban. Hoy, hay gente que hace una marcha en demanda de lo que cree es su derecho, pero te dice claramente que está con Chávez”.
Agregó que la protesta “no es una herramienta político- partidista, sino que se ha convertido en una herramienta de demanda social”. Explicó que actualmente las ciudadanas y los ciudadanos están convencidos de que la revolución bolivariana es la única vía para resolver sus problemas y, por lo tanto, votarán a favor del proceso, “aunque no por ello dejen de lado sus reclamos para defender sus derechos: Esa es la gran madurez que ha logrado esta sociedad”.
Sin embargo, el reto del proceso bolivariano es lograr una mayor calidad en sus programas sociales y cambiar el modelo capitalista.
Chacón explicó que la mayor inclusión social ha favorecido el ascenso de los estratos más pobres. “Es decir, quienes uno puede definir como estrato E, ahora se parecen más al D, por ejemplo”.
No obstante, estas mejoras se han ejecutado en el contexto y con la estructura de valores de un sistema capitalista. Los incrementos salariales no se dirigen el ahorro, sino al consumo, en un afán por parecerse a la clase social inmediatamente superior, refirió.
“El gran problema es que cuando no camina la transformación de lo concreto acompañada de la transformación de lo simbólico puede llegar un momento en que esto se pueda revertir, porque la estructura de clases que tenemos hoy de alguna forma sigue siendo una estructura capitalista”.
Según Chacón, el reto de la revolución que lidera el Mandatario Nacional es modificar el imaginario de la venezolana y del venezolano : “Si no hay un cambio de toda la simbología, de lo que significa este proceso, podemos llegar a un momento en que las personas cuestionen el proceso porque no les permite seguir creciendo en términos de los valores que históricamente se impusieron en este país”.
El director de GIS XXI está convencido de que el proceso revolucionario está preparado para enfrentar este reto, de tal forma que las ciudadanas y los ciudadanos sientan que no hay marcha atrás.
“Yo puedo demandar a este proceso mejoras, y estoy en todo mi derecho a hacerlo, lo que no debo confundir es de que yo puedo obtener la solución a mi demanda fuera del proceso. Porque aquí termina de imponerse la política como herramienta de transformación, o volvemos a los años en los cuales el poder económico subordinaba al poder político”, advirtió.
EDUCACIÓN DE CALIDAD
...
Chacón hizo referencia especial a la educación y expresó que en los últimos 13 años se ha dado la oportunidad a las venezolanas y los venezolanos de mejorar su calidad de vida “a través de la adquisición de capital cultural”.
Agregó que “no solamente se logró erradicar el analfabetismo, sino que Venezuela el año pasado tenía la quinta matrícula universitaria más alta del mundo”.
Comentó que “se ha logrado un nivel de masificación importantísimo. Ahora toda esa masificación, quiera uno o no lo quiera, cuando se hace en los tiempos cuando la revolución lo ha hecho tiene un impacto en calidad”.
Por tal razón, Chacón plantea que el reto del sistema educativo venezolano es aumentar la calidad para mejorar la preparación de nuestras y nuestros profesionales, de tal manera que sean óptimos y que se equiparen a los existentes en los países desarrollados.-
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Expresó Ronald Blanco La Cruz|
Juventud militar del 4-F defendió al pueblo masacrado en el Caracazo
Publicado el 1 febrero, 2012
Profesor Ronald Blanco La Cruz
“La juventud militar del 4 de Febrero (1992) decidió apoyar al pueblo que había sido masacrado el 27 de Febrero (1989)”, expresó el profesor Ronald Blanco La Cruz, protagonista de la rebelión cívico militar del 4 de Febrero de 1992.
Entrevistado este miércoles en el programa Toda Venezuela, que transmite Venezolana de Televisión (VTV), Blanco consideró que en el Caracazo se reprimió a una población engañada en la oferta electoral y como consecuencia la juventud militar “actuó en salvaguarda del pueblo que no tenía la culpa de votar por una oferta electoral que representaba otra cosa”, explicó.
Consideró que la indignación de los venezolanos y venezolanas en aquella época es la misma que actualmente representan los países de Europa ante la aplicación de los paquetes económicos. “Nos damos cuenta que eso lo vivimos hace 20 años atrás (en Venezuela)”.
Blanco agregó que los militares de las Fuerzas Armadas que llevaron adelante la rebelión militar del 4 de Febrero de 1992, buscaban lavarle el rostro al pueblo. “Nosotros no podíamos seguir sosteniendo una situación de ese tipo”.
Comparó los hechos del 4 de febrero con el Golpe de Estado del 11 de abril de 2002. “El comandante (Hugo) Chávez asumió la responsabilidad del 4-F, ellos (derecha) no (…) eso es un buen precedente y eso demuestra la calidad de seres humanos que son, quienes no reconocen su responsabilidad”.
Blanco dijo que el presidente Chávez al haber mencionado la frase “por ahora” luego de la rebelión cívico militar en 1992, generó una esperanza al pueblo que vivía en otras condiciones.”Eso no lo hacen ellos (derecha), sólo andan buscando la imagen y la pose que le de más votos, pero al final de cuentas, en una situación difícil se comportan como apátridas”.
En febrero de 1992, el presidente de la República, Hugo Chávez, entonces teniente coronel del ejército, asumió el liderazgo de la rebelión militar patriótica contra el régimen puntofijista de los partidos Acción Democrática y Copei, aliados al imperialismo norteamericano.
El pasado año, después de 19 años de estos hechos, el presidente de la República, Hugo Chávez, enfatizó que la rebelión cívico-militar del 4-F, era un hecho “necesario e inevitable” que frenó las intenciones de la extrema derecha venezolana de socavar la paz.
Asimismo, durante una entrevista especial concedida al periodista José Vicente Rangel, el Jefe de Estado precisó que la historia venezolana ha confirmado, a lo largo de los años, la importancia de esa rebelión cívico-militar.-
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Carlos Azpúrua revelará la acción militar desde la intimidad|
El documental sobre la rebelión del 4-F pone la lupa en hechos poco conocidos
Publicado el 30 enero, 2012
Pasadas las 10:00 am de una mañana de enero de 2012, en el edificio del Palacio Federal Legislativo hay una actividad poco habitual para un día viernes. Cables, cámaras y luces, entre otros artilugios tecnológicos propios del cine se encuentran en uno de los pasillos del piso superior del Hemiciclo Protocolar.
Un equipo de casi 10 personas da los toques finales a un sitio que ha sido seleccionado para rodar los testimonios de algunos testigos de la rebelión militar del 4 de febrero de 1992. Esto forma parte del documental que realiza el cineasta Carlos Azpúrua, con una mirada íntima e indagadora.
En las afueras del Palacio, en plena esquina de Las Monja, se ubica gran parte del equipo que prepara los detalles para registrar el testimonio del trabajador
guayanés José Ramón Caraballo.
Todo el equipo necesario para el rodaje toma sus posiciones antes de que se escuche la palabra mágica: ¡Acción!, y se muestre la claqueta que señala la toma que se está registrando.
Cuando todo parece estar bajo control, Azpúrua se cerciora de que cada uno de los elementos esté en su sitio: sonido, luces y un conjunto de órdenes que garantizan que la calidad de lo que se está realizando sea la mejor.
“My darling, ¿qué pasó con la claqueta?”, reclama el cineasta a la productora, Darling Amaya, quien conjuntamente con la asistente de dirección, Iliana Tapia, tratan de hacer seguimiento a los detalles que el experimentado realizador conoce palmo a palmo.
Así se inicia la filmación. El cara a cara de Azpúrua con el trabajador siderúrgico toma los aires de una conversación amena, durante la que resaltan elementos que el mismo director trata de escudriñar con preguntas concretas y directas.
En ese momento, detrás de las cámaras, una multitud se aglomera para observar y comentar lo que está viendo en pleno centro de la ciudad.
De repente, un sonido ensordecedor poco habitual hace que se disparen las alarmas del equipo, que debe encontrar el origen del ruido que hay que acallar. El asistente de producción, Marcos Sifontes, corre adonde surgen las notas ensordecedoras que deben detenerse por unos minutos mientras dura el registro del testimonio. Minutos después, la labor ha sido cumplida. El grupo de rodaje se relaja y comienza a recoger sus equipos para trasladarlo al interior del Palacio Federal Legislativo.
En el recinto parlamentario las condiciones son muy diferentes a las de la calle. La luz en los pasillos difiere de la luminosidad de la calle, y hace que la atmósfera sea más íntima y acogedora, condición luminosa que se adapta a los ajustes que el director hace para alinear los detalles técnicos de acuerdo con un encuadre que ya tenía en mente.
Frank González, sonidista, y César Silva, quien sostiene la cámara uno, hacen los gestos necesarios en señal de que todo está listo. La imagen de la cámara registra a otros dos protagonistas de la insurrección militar del 4 de febrero de 1992: los capitanes Frang Morales y Guillermo Blanco Acosta.
El diálogo con Carlos Azpúrua fluye en una vorágine de preguntas sobre hechos que cada uno recuerda como si fuera ayer.
“Chávez nos marcó como candela”, aseveró Blanco Acosta, en referencia a las enseñanzas que les impartió en la Academia Militar en Caracas.
Frang Morales, por su parte, recordó que su encuentro con el actual Presidente rompió un paradigma: “Nos motivaba a pensar de otra manera”.
Nuevamente ese día el equipo de rodaje se lanzó a la calle a buscar otro escenario urbano que ayudara a contextualizar las entrevistas previstas con otros dos testigos de excepción: Edgar Hernández Behrens y Ronald Blanco La Cruz. “Es muy fuerte el sol”, expresó Azpúrua. La luz obligó a postergar el inicio del registro audiovisual. Tras unos ajustes en la locación se puede dar continuidad al interrogatorio que Azpúrua conduce con el objetivo de hurgar en la memoria de estos dos participantes de la insurrección militar.
“Vi a Chávez por televisión y la alegría fue mayor al saber que no estábamos solos”, confesó, en un momento de intimidad, el exgobernador tachirense.
Se refería a los minutos culminantes del levantamiento militar de 1992 que lo esperanzaron al enterarse del éxito que se había alcanzado en otras plazas como Maracaibo. “Teníamos un corazón y un alma puestos para eso”, recordó con pasión.
“Después hubo una profunda satisfacción de haber actuadoen consecuencia con el pueblo venezolano”, señaló Hernández Behrens, quien hizo alusión a las emociones que albergó minutos después de la rendición.
Luego de profundas revelaciones los dos voceros se marcharon, dejando tras de sí un murmullo que salía de una multitud que transitaba por las calles. Un día cuando la cotidianidad citadina fue interrumpida por el ajetreo de un equipo de gente del cine.
La segunda jornada del rodaje tuvo como locación un escenario singular para esta historia que Azpúrua revive en su investigación documental: el Cuartel San Carlos. En unos calabozos ubicados en la parte posterior del recinto se documentó el testimonio del dirigente de Patria Para Todos, Rafael Uzcátegui, quien vivió la represión de la Cuarta República en los mismos espacios.
“Una nueva generación de luchadores se consiguió con otra”, detalló, en referencia al encuentro que se dio en estas celdas entre los militares insurgentes y aquellos líderes civiles que en los tiempos del Puntofijismo fueron víctimas de la persecución política.
El entrevistado estuvo detenido tres veces en el Cuartel San Carlos. Uzcátegui recordó los momentos cuando se mezclaron civiles y militares en lo que denominaban la “nevera”. “Aristóbulo (Istúriz) junto con un grupo de concejales se trasladaron al cuartel e impidieron que fuera asesinado”, subrayó.
Uzcátegui reconoció que ahora es necesaria una “ley de punto final” que establezca un “acto constitucional” en los casos de las desaparecidas y los desaparecidos de la Cuarta República.
El dirigente político recordó casos como el de Felipe Malaver, entre otros que “aún no han sido declarados muertos”.
El relato de las persecuciones en la democracia representativa bipartidista es una lección histórica que no se puede olvidar. El Cuartel San Carlos, con sus calabozos llenos de maleza, testigo de destrucción humana y de la desidia, solo resguarda unas pintas en las paredes de los calabozos que hoy resuenan desde el pasado: “Quitarle la libertad a un hombre, es matarle en vida”, escribió Alex Bello en una de las celdas con una fecha casi ilegible en la que solo se reconoce el año 1992.
“La historia no caduca, y el balance está aquí. Yo soy un sobreviviente”, finalizó Uzcátegui.
PLOMO DE VERDAD
Una de las imágenes que impactó a la opinión pública nacional los días posteriores al 4-F corresponde a la irrupción de un vehículo blindado en las escaleras del Palacio de Miraflores.
“Vayanse de aquí, que esto es plomo de verdad”, dijo Rubén Ávila Ávila, conductor de este transporte militar, a quienes encontró en las inmediaciones del edificio gubernamental.
“Esa tanqueta se convirtió en un autobús de San Ruperto”, dijo Carlos Azpúrua, en son de broma, para referirse a quienes dijeron -falsamente- que condujeron el blindado.
La acción “se convirtió en un emblema y eso no lo sabía”, confesó Ávila Ávila. El tanque no se podía disparar. En una revisión posterior en La Carlota, poco antes de su detención, el militar pudo constatar la falta de mantenimiento y conservación del blindado en cuestión. “No tenía percutor”, detalló.
Ávila Ávila relató que el 4-F los participantes de la insurgencia estaban dispuestos a vencer y morir. El entonces teniente recuerda que la decisión tomada ese día fue la correcta.
“A las 9:00 am vi a Carlos Andrés Pérez salir dos veces por televisión; nos dimos cuenta de que algo pasaba”, contó. Lo demás es historia.
La asistente a la dirección de Carlos Azpúrua, Iliana Tapia, recuerda que, ese 4 de febrero de 1992, su padre dijo “que esos eran unos héroes”. Del rodaje de la película, consideró que ha descubierto “cosas inéditas, testimonios conmovedores y relatos fuertes de la represión en la Cuarta República”. “Hay que indagar y conocer la historia”, recomendó Tapia a las nuevas generaciones.
Frank González está convencido de que, con el documental sobre el 4-F, “se está dando a conocer una historia que no se había tomado tanto en cuenta”. “Tiene un gran análisis”, reconoció el técnico, quien destaca que “somos la juventud que absorbe el proceso y asume las riendas”.
El sonidista tiene 15 años de experiencia en las lides cinematográficas, con experiencia en rodajes de películas históricas como Miranda regresa, “película que me marcó”. González reconoció que el trabajo de rodaje es fuerte e implica una gran responsabilidad. “Todas y todos son necesarios en un rodaje”, acotó.-
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Afirmó que no se repetirá porque ahora no hay razones para ello|
Cabello: Rebelión militar del 4-F evitó un golpe de Estado de la derecha
Publicado el 31 enero, 2012
El presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, afirmó que la rebelión cívico militar del 4 de febrero de 1992 evitó un golpe de estado de derecha y la instauración de una dictadura en el país.
Este martes en el programa Toda Venezuela, transmitido por Venezolana de Televisión (VTV), el parlamentario relató su participación en los hechos del 4F y resaltó que este proceso fue necesario para evitar que continuara imponiéndose en Venezuela el paquete económico neoliberal que desfavorecía al pueblo.
Cabello consideró que alrededor de la conmemoración de esta fecha es importante que el pueblo conozca las razones que motivaron la rebelión cívico-militar, al tiempo que comparó la situación que presentaba Venezuela en 1992 y los logros alcanzadosa actualmente en el país.
“El 4F más nunca va a darse. Aquí se paró todo lo que venían haciendo ellos (derecha), como entregarse al Banco Mundial, la privatización de las empresas del Estado… el paquete neoliberal desapareció gracias a la Revolución Bolivariana y al comandante (Hugo) Chávez”, expresó.
El diputado de la AN dijo que actualmente razones como las que tuvo la juventud militar en 1992 para llevar adelante una rebelión no existen, sin embargo, consideró que se debe seguir luchando. “Nosotros para nada consideramos que los objetivos supremos se han cumplido sino que estamos en el proceso de cumplirlos”.
Mencionó que el pueblo tiene motivos para celebrar el 4 de Febrero, situación contraria que a su juicio, sucede con el golpe de Estado del 11 de abril de 2002. “Ellos (derecha) se sintieron triunfadores en ese momento y celebraron, pero no se dieron cuenta de que el pueblo estaba saliendo a la calle”.
Cabello agregó que “desde que el pueblo salió a la calle, el 27 de Febrero, no ha regresado. El pueblo entiende que las calles les pertenecen y el 13 de Abril es continuación del 27 de Febrero; El 4 de Febrero nosotros (Fuerza Armada Nacional) salimos solos. No nos dio tiempo de que saliera el pueblo”.
Sostuvo que no hubo ambiciones personales entre los motivos de quienes participaron en la rebelión militar del 4 de febrero de 1992. El objetivo era evitar que el país siguiera por este camino que era contrario a los intereses del pueblo.
El pasado año, el presidente de la República, Hugo Chávez, enfatizó durante una entrevista especial concedida al periodista José Vicente Rangel, que la rebelión cívico-militar del 4 de febrero de 1992, liderada por el mandatario nacional, era un hecho “necesario e inevitable” que frenó las intenciones de la extrema derecha venezolana de socavar la paz.
Asimismo, el Jefe de Estado precisó que la historia venezolana ha confirmado a lo largo de los años la importancia de esa rebelión cívico-militar, un evento que calificó como “una quijotada” en el que se presentaron dudas individuales y colectivas.
Cabello informó que las actividades para conmemorar los 20 años del 4 de Febrero de 1992 se realizarán el sábado próximo en varios estados del país, especialmente en Zulia, Aragua y Carabobo.
Mientras que el acto central será en el paseo Los Próceres, en Caracas, donde se realizará un desfile cívico-militar para el pueblpo venezolano a partir de las 11 de la mañana.-
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El 23 de enero, entre luces y sombras
Publicado el 23 enero, 2012
Se cumplen 54 años del derrocamiento de la dictadura de Marcos Pérez Jimenez. La luchadora social y activista política de izquierda Mercedes Rizo sostiene que fue posible gracias la unión de las fuerzas cívicas y militares. “Fue una rebelión del pueblo y de los militares. De no haber sido por ellos no se hubiese llegado a derrocar a Pérez Jiménez”, sentenció.
Rizo recuerda que el 23 de enero de 1958 trabajó todo el día, y regresó a su casa al mediodía.
“La gente salió a las calles como nunca antes lo había hecho. Los conductores de los carros tocaban cornetas en señal de victoria y reinaba un ambiente de triunfo y alegría. Fue la sorpresa más grande para todos, porque a pesar de que lo esperábamos, nos sorprendió”, sentenció.
A su juicio, ese día hubo armas y conciencia en las calles, trabajando por un mismo objetivo. No hubo distinción entre uniformados y civiles; sólo hubo pueblo, enfatizó. De no haber ocurrido la unión cívico-militar, Pérez Jiménez no habría caído.
Pero la historia no se queda sólo en el 23 de enero. Rizo asegura que hubo antecedentes, y también, acciones posteriores. El 24 de enero, por ejemplo, las calles caraqueñas mostraron las huellas de la rebelión: vidrieras partidas, personas amanecidas, sucio en las aceras, locales cerrados y, sobre todo, personas caminando desde tempranas horas.
“Al llegar a la oficina donde yo trabajaba el ambiente estaba tranquilo. En horas de la tarde empezaron de nuevo los disparos. Era una mezcla de sentimiento y acciones”, sentenció.
MOMENTO DESAPROVECHADO
Sin embargo, la alegría duró poco. Mercedes Rizo asegura que, después de la caída de Marcos Pérez Jiménez, vino un periodo de represión más sangriento.
“Lamentablemente, me atrevo a asegurar que el Partido Comunista de Venezuela (PCV) no tenía visión de poder. Trabajaron fuertemente para derrocar a Pérez Jiménez, pero no disfrutaron del prestigio surgido después de esa fecha”, sentenció.
Luego del pacto de élites, el PCV se fue a la guerrilla. En opinión de Rizo, esto ocurrió por presión de las masas, y no porque se pensara en la toma del poder.
“Ese era el momento preciso para el ascenso de la izquierda, aunque algunas variantes no habían sido evaluadas. Es difícil asegurar que los militares con conciencia social, que formaban parte de las filas de la Fuerza Armada, hubiesen aceptado un gobierno de izquierda”, aseveró.
GANANCIAS Y PÉRDIDAS
Como militante política, considera que se debe evaluar en detalle lo sucedido ese 23 de enero. Dijo que se ganó mucho, pero también se perdió. Sobre la fecha, afirmó que sólo podría celebrarse la caída del dictador. Por ejemplo, señala, los gobiernos subsiguientes permitieron la creación de un montón de barrios en Caracas y en el interior del país. La Cuarta República le hizo mucho daño al país, después de todos los esfuerzos del pueblo por derrocar a un dictador, cuestiona.
“Con todo y el carácter represivo del Gobierno de Pérez Jiménez, durante la democracia formal que le sucedió la represión se intensificó. Se dieron las matanzas de Barcelona, con fusilamientos masivos de los insurrectos de Carúpano, Puerto Cabello y Cantaura. Fueron miles las desapariciones bajo el periodo de Raúl Leoni, así como los ataques a grupos guerrilleros”, apuntó.
Rizo cree que es necesario recuperar la historia de nuestro país, formar a la militancia y dar importancia a la organización popular y de base. Pidió a la juventud actual estudiar los acontecimientos de la vida nacional.
“Lo más importante que debemos tener como enseñanza del 23 de enero de 1958 es la esperanza de entrega de la juventud de la época; la fusión cívico-militar, que ahora está más vigente que nunca y el poder del pueblo”, apuntó.
El factor determinante en el desenlace del 23 de enero de 1958 fue que, “el pueblo, que bruscamente descubrió su enorme fuerza”, expresó el abogado Américo Martín, uno de los principales líderes estudiantiles de la juventud del partido Acción Democrática para la época, y posteriormente fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR).
GESTA CÍVICO-MILITAR
La revelación del poder del pueblo no fue un hecho casual; Martín advirtió que -hablando en términos históricos- Marcos Pérez Jiménez fue derrocado por un movimiento insurreccional cívico-militar: “Ese régimen había destruido el avance institucional y democrático iniciado en Venezuela desde los primeros meses del año 36. El pueblo y los militares se unieron para retomar el curso democrático”.
La resistencia y el derrocamiento del régimen dictatorial no fueron un proceso aislado de las confrontaciones ideológicas que hervían en el mundo: “El marxismo, la democracia cristiana, salieron de sus cenáculos y se convirtieron en poderosas corrientes político-ideológicas”, señaló el también exguerrillero. Por eso, a la cabeza de la lucha estaba los partidos que articularon la resistencia, el Partido Comunista de Venezuela (PCV), Acción Democrática (AD) y el socialcristiano Copei, que actuaron junto a importantes fuerzas sociales como las y los trabajadores, el estudiantado, los grupos intelectuales y sectores empresariales.
Sin embargo, Martín aclaró que sin el concurso de las Fuerzas Armadas, aquella lucha habría sido muy cruenta, muy prolongada y con sacrificios desmesurados. “Pero debemos tener presente que los militares democráticos –como es lógico y comprensible- se unieron a una lucha ya desplegada, que contaba con su propia dirección política civil: la Junta Patriótica, el Frente Universitario y otros”, refirió.
REPRESIÓN Y LUCHA
Américo Martín señaló que la llamada generación del 58, de la que forma parte, fue protagonista de primera linea en la lucha contra la dictadura, que calificó como un cambio extraordinario, en cuyo desenlace trabajó activamente, “afrontando riesgos y soportando el feroz asedio represivo del régimen”.
“Para mí, no se trató de un hecho externo, libresco, para mirarlo desde los tendidos, sino de una gran operación en la que estuve muy involucrado. No fue casual que accedieran a la dirección del país luchadores hasta ese momento desconocidos, porque así lo imponía la lógica de la clandestinidad. Hacerse muy visible era extremadamente peligroso”, agregó.
Sobre las prácticas represivas del periodo perezjimenista, Martín indicó que la tortura se había institucionalizado. La represión, sin embargo, “era relativamente selectiva, lo cual no la hacía menos feroz”, expresó. Y relató que en los primeros años se ejercía principalmente contra los jóvenes de Acción Democrática, pero posteriormente se aplicó a la militancia de todas las organizaciones políticas.
LA TORTURA
El régimen, además de la ilegalización de partidos políticos, impuso también la censura de medios, la destrucción de sindicatos, ligas campesinas, organizaciones estudiantiles y gremiales.
“Ocupar posiciones de responsabilidad en la resistencia era un pasaporte para ser sometido a tortura. De ella puedo hablar con probidad porque en tanto que miembro de la generación del 58 fui víctima de torturas, junto con mis compañeros de las juventudes de AD y del PCV, que trabajaban en estrecha unidad”, rememoró Martín, a cuya memoria regresaron “las peinillas y los golpes, el rin, la picana eléctrica.
“Capítulo especial fue el de los campos de concentración de Guasina y Sacupana, aventura relatada con pasión por José Vicente Abreu”, dijo en alusión a la novela Se llamaba SN.
Guasina es una isla ubicada en Delta del Orinoco, donde funcionó un campo de concentración desde el año 1951. Américo Martín, estuvo preso allí, junto a militantes del AD y del PCV, entre ellos el ya citado José Vicente Abreu.
UNA FECHA NACIONAL
Américo Martín consideró que el 23 de enero de 1958 es una fecha nacional y no de un sector político específico. Por ende, consideró que debe ser recordada y celebrada por todas y todos las venezolanas.
“Para empezar ni el actual gobierno ni la actual oposición existían, aunque sí varios luchadores que hoy se ubican en las dos aceras”, agregó.
Mercedes “Chela” Vargas, quien participó en la lucha contra Marcos Pérz Jiménez, aseguró que el 23 de enero de 1958 se consumó el triunfo de una juventud rebelde, de una multitud de adolescentes que tenían una visión diferente de la vida y estaban alimentados por las ideas y teorías del socialismo.
La juventud venezolana de los años 50 tenía una sensibilidad especial, que la llevó a vincularse a la resistencia y a la lucha contra la dictadura, comentó quien se inició en la política a los 12 años de edad y para la época militaba en el Partido Comunista de Venezuela.
Además de las inquietudes que los movían a enfrentar al régimen perzjimenistas, las muchachas y los muchachos tenían una importante relación con la clase obrera y desarrollaron un pensamiento antiimperialista. De esa manera, señaló Vargas, la militancia se tradujo en “una formación integral. No sólo era hablar de política, sino de arte, de cultura y canciones rebeldes”.
En definitiva, aquel movimiento joven que estaba inspirado por gran utopía, logró trazar “una política, una estrategia y, lo más importante, una organización revolucionaria”.
LUCHA CÍVICO-MILITAR
La revuelta popular que derrocó a Marcos Pérez Jiménez todavía le despierta emociones a Chela Vargas, que al hablar de su experiencia, destacó que era apenas una jovencita:
“Para esa fecha yo pesaba apenas 40 kilogramos. Estaba delgada, producto de tanto correo y correr y de la tensión a la que éramos sometidos a diario. Nos encargábamos de hacer bombas, tan sólo con gasolina y mecha. Queríamos burlar a la dictadura”
“Burlar” la dictadura significaba luchar por la libertad y la igualdad. Más que tumbar un gobierno, se imponía “la necesidad de transformar a la sociedad: sin explotados ni explotadores, y sin clases sociales”, aseveró Vargas.
La organización de la lucha comenzó a tomar forma en las bases del PCV, y poco a poco el pueblo se integró. Mediante “falsas” reuniones vecinales se compartían las informaciones y se establecía la logística para llevar adelante las acciones contra la dictadura, contó la curtida luchadora, quien explicó que desde la clandestinidad difundían panfletos y pintaban mensajes en las paredes callejeras.
Las brigadas juveniles visitaban periódicamente los barrios caraqueños y organizaban a la población.
“Mi lucha estaba vinculada a diferentes ámbitos. Recuerdo que cuando se daba el ataque a la zona que ahora conocemos como 23 de enero, a mí me tocó el trabajo de desaparecer un multígrafo con el que imprimíamos los comunicados. Me tocó subirme a un carro con un camarada y atravesar la balacera”, aseveró.
Al carácter insurrecto del pueblo de Venezuela, se sumó un cuerpo de militares conscientes y con sensibilidad social, señaló Chela Vargas. Estos uniformados estaban ganados para la lucha, y gracias a esa unión se consiguió el objetivo planteado.
Aseguró que para quienes vivieron esos episodios uno de los sentimientos que aflora al hablar de ese evento es la emoción:
“Cierro los ojos y lo que recuerdo es el sonido. Comenzó como un murmullo y poco a poco se hizo más fuerte. Muchas y muchos gritaban consignas. ¡Que muera la dictadura!, era la principal”.
LA DEMOCRACIA ADECA
Chela Vargas aseguró que cuando cayó Marcos Pérez Jiménez, el partido Acción Democrática (AD) inauguró una “democracia” que no fue más que “populismo y manipulación de la conciencia de las masas”. Con tristeza, recordó a la gran cantidad de camaradas caídos ante y después del 23 de Enero.
Como el gobierno de AD era una dictadura formal, el pueblo se alzó de nuevo, contó la luchadora.
“Había que construir una nueva unidad con los partidos políticos que verdaderamente estaban conscientes de la necesidad de avanzar en la búsqueda de una democracia soberana”.
REFLEXIONAR Y NO CELEBRAR
Para Chela Vargas, el 23 de enero no debe ser una fecha para celebrar, sino para conmemorar y reflexionar. “Hay muchas cosas que aprender de ese episodio. Una de ellas es la formación ideológica de quienes lucharon”. Y hay que reforzar la mística.
A su juicio, es necesario dar la batalla a las fuerzas reaccionarias y entregarse de lleno a la lucha revolucionaria, tal y como lo hizo la juventud del 58. Además aconseja avanzar en materia cultural para recuperar los verdaderos valores del país. Dijo que hay que ocuparse en el reforzamiento de la mística.
“El 23 de enero de 1958 es una fecha que debería ser celebrada por todos los venezolanos. Este día representa la caída de una dictadura que por 10 años martirizó a este país, y penalizó, persiguió y torturó a todos los que no la apoyaban”.
Así valora Adícea Castillo, profesora de Economía de la Universidad Central de Venezuela, la jornada que puso fin a la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez. Ella participó activamente en esa lucha, pues para la época militaba en la Juventud de Acción Democrática.
La profesora advirtió que, aunque ese día coronó su objetivo un movimiento militar que se gestó en las Fuerzas Armadas en contra de la dictadura Pérez Jiménez, el movimiento estudiantil ejerció presión sobre las Fuerzas Armadas con una constante movilización.
La presión se intensificó a finales del año 1957, cuando se fueron a la huelga para protestar contra el Gobierno. En ese contexto -agregó- los líderes políticos del Partido Comunista, Acción Democrática y el Partido Social Cristiano de Venezuela-Copei) lograron infiltrar el sector castrense para medir el apoyo que podrían obtener de sus mandos.
“Para mí tuvo verdaderamente una importancia vital, porque yo estaba incorporada desde segundo año de bachillerato, en el año 1952, a la lucha política, y por lo tanto vimos el resultado de esa lucha, el 23 de enero, como un éxito”, expresó.
Para Castillo -quien posteriormente también formó parte del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR)- las juventudes fueron las que más impulsaron esta lucha y dieron fuerza a la unidad de todos los partidos que tenían peso en ese entonces (Partido Comunista de Venezuela-PCV, Acción Democrática y el Partido Social Cristiano de Venezuela-Copei).
MOVIMIENTO ESTUDIANTIL
En el año 1957 nació el Frente Estudiantil Universitario, refirió la economista, el cual aglutinó a todo el movimiento de estudiantes que estaba en contra de la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez. Además, destacó, este movimiento fue muy importante porque “unió a la juventud de Acción Democrática, a la juventud del PCV (Juventud Comunista, JC) y a la juventud copeyana (Copei)”, refirió Castillo.
Los principales liceos de Caracas, como el Andrés Bello, el Fermín Toro y el Aplicación, se sumaron al frente universitario, comentó la profesora Castillo. Esa hermandad, sin embargo, generó dudas en el seno del PCV, cuya dirigencia no estaba segura de la conveniencia de confiar a las y los jóvenes el impulso de un movimiento contra la dictadura.
ENTRE LA LUCHA Y LA PERSECUCIÓN
Una de las cosas que marcó a Adícea Castillo del régimen perezjimenista fue la persecución política. “Esa era la respuesta constante a los estudiantes universitarios y de los liceos”. Comentó que el Gobierno se ensañó, en sus primeros años, contra la juventud de Acción Democrática, pero posteriormente esta práctica se recrudeció contra los jóvenes comunistas y los de Copei. “Ahí se llegó a la dictadura como tal, antes era sólo la dictadura contra los adecos”, recordó.
Su principal temor era observar a los carros de la Seguridad Nacional (SN) entrando a la Universidad Central de Venezuela (1956) para buscar a estudiantes y profesores que no compartían las ideas de la dictadura. “Vimos sacar, incluso, en los liceos, a los dirigentes políticos, los sacaba la policía y se los llevaban presos. Yo tenía profesores comunistas en Economía (en la UCV) a quienes los sacaron de los salones de clase”, expresó.
La SN se colaba en las aulas y acechaba a las y los docentes. Los agentes se sentaban como un estudiante más, “y si el profesor decía cualquier cosa contra la dictadura, lo encanaban. Yo vengo desde muy joven en eso y lo viví en carne propia, yo me tuve que venir de Maracay porque un profesor perezjimenista me tenía el ojo puesto”
Los dirigentes del Frente Estudiantil Universitario tampoco se salvaron de la Seguridad Nacional. Inicialmente, fueron apresados entre ellos Américo Martín. Luego esas dos personas fueron sustituidas por Héctor Pérez Marcano y José Vicente Abreu.
Pero desde ese miedo, las y los jóvenes estudiantes comenzaron a reaccionar contra las persecuciones. Aclaró, no obstante, que el número de líderes estudiantiles comprometidos no sobrepasaba los 300 y precisó que la juventud de Copei representaba una minoría.
EN LOS LAURELES
Para Adícea Castillo, la democracia en Venezuela “es frágil, hay que darle mucho peso al sector democrático”. “Uno no se puede quedar dormido en los laureles con la democracia, la democracia uno tiene que estar luchándola”, sentenció.
Cuando habla del “sector democrático”, la académica se refiere a la totalidad de la ciudadanía, por los sindicatos, instituciones, partidos políticos y movimientos sociales del país.
Insistió en que la democracia es vital para corregir las cosas que no andan bien y que todos los sectores del país deben mantener el ejercicio de las ideas desde el ámbito democrático. “Nunca hay que descuidar el proceso democrático, eso, para mí, es vital”. Incluso, dijo que apoya el socialismo democrático, como un sistema donde prevalece el debate de las ideas y las opiniones de toda la sociedad en general.
Criticó que luego del año 1958, quienes lucharon contra la dictadura tomaron posiciones similares y continuaban con prácticas represivas como la persecución. “Pero nunca fue igual el terror (en comparación con la dictadura perezjimenista). El terror que yo sentía cuando veía las camionetas verdes de la Seguridad Nacional era otra cosa”.
Igualmente, sentenció que el ejercicio ciudadano aún es débil. “Uno debe enseñarle a la gente lo que es el ejercicio democrático, donde no haya reyezuelos, que siempre hay en todos los partidos”, agregó.
NO FUE UN PACTO ENTRE ÉLITES
Adícea Castillo aseveró que la caída de Pérez Jiménez no se gestó a través de un pacto de élites. “Todas las direcciones políticas comenzaron a fraguar ese movimiento unitario, que logra la derrota y que incluso es previo a los movimientos militares contra Pérez Jiménez”.
“El espíritu del 23 de enero, significa, básicamente la unidad, el ánimo de Frente, que comprende a las fuerzas revolucionarias y eso es imposible que la oposición quiera reivindicarlo hoy”.
Esta afirmación de Ramón Losada Aldana, quien actuó como activista político contra la dictadura de Pérez Jiménez y en su derrocamiento en 1958, le da pie para sostener que “lo que resulta evidente es que la oposición busca reeditar, con las adaptaciones pertinentes, la negación del 23 de enero, es decir, toda la carga antipopular y de subordinación nacional del Pacto de Punto Fijo”
Fiel a su trayectoria de lucha, llamó a hacerle contrapeso a las fuerzas que denuncia: “Así como la oposición aúpa el espíritu reaccionario de Punto Fijo, promovamos nosotros el espíritu unitario de la Junta Patriótica y propugnemos, en la realidad contemporánea del país, la organización y actividad efectivas del Polo Patriótico”.
DEMOCRACIA ABORTADA
La discusión sobre si el 23 de Enero de 1958 se inauguró realmente una era de democracia, Losada Aldana la aborda desde la constatación de que el proceso que siguió a la caída de la dictadura estuvo marcado por dos momentos contradictorios:
“Creo que es radicalmente necesario diferenciar el 23 de enero de 1958 y el 31 de octubre del mismo año, fecha en la que se firmó en el Pacto de Punto Fijo. Lo que define la primera fecha es la insurgencia de un movimiento popular masivo, unitario, dirigido por la Junta Patriótica para derrotar a una dictadura, mientras que el segundo inauguró, no una democracia, sino un período caracterizado por la carga antipopular y de subordinación de la soberanía nacional de los sectores puntofijistas”.
NUEVA YORK-PUNTO FIJO
De vuelta sobre el sentido del “espíritu del 23 de Enero” -que la oposición dice querer reeditar- surge la pregunta de si en ese momento privaba una visión de país compartida por todos los factores, o si fue solo una alianza circunstancial para derrocar la dictadura. El profesor Losada Aldana retoma la tesis de las fuerzas contrapuestas para dar una respuesta:
“A nuestra manera de ver, el espíritu del 23 de enero expresó un extraordinario movimiento popular dirigido a derrocar la dictadura y que logró su objetivo victoriosamente”.
Pero al mismo tiempo, otro movimiento se opuso a las fuerzas populares. Por contraste al combate librado en las calles de Caracas, “las clases dominantes sellaron un acuerdo gestado en Nueva York y capitaneado por el imperialismo”, acotó.
“Esas clases dominantes, de signo claramente oligárquico firmaron luego ese pacto en Caracas el 31 de octubre de 1958”, reiteró, y ahondó en las circunstancias en que se fraguó esa jugada. Al respecto comentó que la alianza de organizaciones constituidas en un frente político para poner fin al periodo perezjimenista, se sostuvo en el trabajo de resistencia clandestina de Acción Democrática y el Partido Comunista de Venezuela. Luego se incorporaron posterior de Unión Republicana Democrática y Copei.
Las acciones de ese gran frente dieron lugar a una situación crítica para el régimen, que desembocó en un estado de efervescencia popular, como lo rememora quien fuera uno de los protagonistas de ese momento:
“Los partidos políticos acrecientan sus fuerzas, se multiplican las luchas estudiantiles, se incrementan poderosamente los combates obreros, hay conspiraciones militares y, en general, movilización multitudinaria contra la dictadura y por su derrota. Todo ello bajo la dirección de un frente unitario, la Junta Patriótica”.
ESTALLAN LAS CONTRADICCIONES
La lucha popular no cesó con la caída de Pérez Jiménez, advirtió Losada Aldana, sino que cobró auge. Sin embargo, “luego de circunstancias de flujos y reflujos, ocurren hechos social y políticamente contradictorios”. Como ejemplo de ello, señaló que a pesar de que el movimiento del 23 de enero tenía “un origen revolucionario y popular, se produjo la inclusión en la Junta de Gobierno de los coroneles Casanova y Romero Villate, reconocidos miembros del perezjimenismo”.
La reacción del pueblo no se hizo esperar, y los dos oficiales, “debido a las protestas en las calles, fueron rápidamente relevados. Pero en su lugar fueron incorporados los empresarios Eugenio Mendoza y Blas Lamberti, representantes de los intereses de la oligarquía económica”.
Los meses que siguieron a la caída de Pérez Jiménez estuvieron marcados, entre otros problemas, por “el creciente desempleo desempleo, que trajo consigo movilizaciones multitudinarias”, relató el académico, quien destacó que se produjo también “un incremento migratorio desde el interior del país”.
El clima de agitación que reinaba en las calles “encontró el rechazo de los representantes de la oligarquía, acomodados en posiciones de poder en las estructuras del gobierno provisional, que eran la Junta de Gobierno y un Gabinete Ejecutivo que esta designó”.
Otro hecho contradictorio y conflictivo, “lo constituyó la visita de Richard Nixon (vicepresidente de Estados Unidos) en el mes de mayo, pues fue un evidente acto de carácter injerencista, fuertemente rechazado en las calles de Caracas”.
Así quedó en evidencia que “el frente político creado para poner fin al periodo perezjimenista se sustentaba una perspectiva popular, divergente a los intereses de las élites”.
Esa realidad terminó de servir la mesa para el Pacto de Punto Fijo, “alianza conformada meses después, y concretada el 31 de octubre de 1958, entre AD, COPEI y URD, con la exclusión del PCV, bastión fundamental en la caída de la dictadura, y de todo factor de izquierda”.
LOS OBJETIVOS DE LAS ÉLITES
Losada Aldana asegura que “la conducta política de los líderes oposicionistas y el programa que acaban de publicar no deja dudas sobre los propósitos de las élites políticas y financieras que representan”: reeditar el pacto de Punto Fijo, que en su momento surgió para frenar “frente político con una perspectiva popular divergente de los intereses de las élites”.
Luego de la caída del general Marcos Pérez Jiménez, el 23 de enero de 1958, los gobiernos que siguieron a la dictadura continuaron impulsando prácticas represivas, especialmente contra líderes políticos del Partido Comunista de Venezuela (PCV), acusó Douglas Bravo, exguerrillero venezolano, que para la época de esa organización de izquierda.
El Gobierno de Rómulo Betancourt (1959-1964), de Acción Democrática (AD), perseguía a sus oponentes, especialmente a los militantes del PCV, recordó Bravo. Pero la represión, advirtió, fue aún más severa durante el mandato de Raúl Leoni, también de AD.
TERROR Y DESAPARECIDOS
Bajo el régimen de AD surgieron los Teatros de Operaciones antiguerrilleros (TO). Uno de ellos funcionó en la Escuela de Operaciones Especiales del Ejército en Cocollar, estado Sucre, donde centenares de ciudadanos eran apresados, torturados y luego desaparecidos. Bravo comentó que durante gestión de Leoni se cuentan más de 2 mil personas desaparecidas.
Entre las personas torturadas y asesinadas por los gobiernos que siguieron a Pérez Jiménez mencionó al periodista venezolano Fabricio Ojeda (ex presidente de la Junta Patriótica (JP) que dirigió la lucha política), Alberto Lovera, dirigente del PCV y a Jorge Rodríguez (militante de la Liga Socialista). La democracia era una farsa, aseveró Bravo, quien representaba al PCV ante la JP.
La democracia puntofijista creó también la Dirección General de Policía (Digepol), la cual, apuntó Douglas Bravo, recibía asesoría de Estados Unidos y del terrorista Luis Posada Carriles, sobre quien pesa, entre varios delitos, el asesinato de 73 cubanos que viajaban en un avión de Cubana de Aviación, hecho ocurrido el 6 de octubre de 1976 en Barbados.
CON EMPRESARIOS Y SIN COMUNISTAS
Antes de la caída de Pérez Jiménez, durante la huelga general del 21 de enero, se fraguó el Pacto de Nueva York, sellado por Rafael Caldera (Copei) Jóvito Villalba (URD), Rómulo Betancourt (AD) y el empresario Eugenio Mendoza. “Lo crearon porque tenían miedo que la Junta Patriótica de Gobierno manejara todo, así que se adelantaron y trataron de crear un poder que pudiera desviar a Pérez Jiménez”, recordó quien entonces fuera dirigente del Comité Obrero del PCV.
Dentro de este pacto quedó excluido el Partido Comunista de Venezuela. “Ese pacto quiso excluir al PCV, hacer la paz social, eliminar contratos colectivos, etc, etc. Después del 23 de enero la democracia que se instauró fue chucuta, coartado, porque se puso en práctica no la Junta Patriótica sino el Pacto de Punto Fijo, que incluía solamente a los que conspiraron en Nueva York y a la burguesía”, sentenció Bravo.
Pero la burguesía no era antiperezjimenista, sino que cortó sus lazos con el régimen para proteger sus intereses. Sobre ese punto, Bravo remite a su libro La otra crisis. Allí asegura que un “foco de perturbación a la estabilidad de la dictadura” fue la burguesía venezolana, que rompió su alianza con Pérez Jiménez “porque durante el régimen se desarrolla con gran fuerza el Capitalismo de Estado (…) Al lado de las obras suntuosas que le permiten a la burguesía sus jugosas ganancias, el dictador impulsa empresas de interés nacional como la Electrificación del Caroní, la Represa de Guárico, la Petroquímica y la Siderúrgica”.
LA JUNTA PATRIÓTICA CLANDESTINA
Bravo recordó que la Junta Patriótica, creada en junio del año 1957, fue la que impulsó el fin del gobierno perezjimenista. Esta organización clandestina la encabezada el periodista Fabricio Ojeda, del partido Unión Republicana Democrática (URD), junto con Guillermo García Ponce del PCV, y como dirigentes de AD y de Copei.
Bajo la conducción de la Junta el 21 de enero de 1958 se inició una huelga general. “Eso es lo que en realidad derrota al general (Pérez Jiménez), porque la huelga se extendió y la asumió todo el pueblo. Y participaron militares, el clero, civiles, estudiantes”, precisó. Y señaló que la primera manifestación pública fue la de monseñor Arias Blanco, que leyó un mensaje pastoral en mayo del año 1957 que por su contenido fue percibida como una declaración contra de la dictadura.
Otro proceso relevante fue la huelga estudiantil del 21 de noviembre del año 1957, que, en palabras del exguerrillero, hizo tambalear al perezjimenismo, al punto de que apresaron a la mayoría de los estudiantes.
En relación con la participación de la Fuerza Armada, Bravo mencionó que en su seno se generaron diversos grupos de conspiración como los de los oficiales Trejo, Moncada Vidal, Castro León y Martín Parada.
REPERCUSIONES DEL 23
“Ese 23 de enero tiene repercusiones hasta ahorita, porque la alianza cívico militar, a pesar de haber tenido fracasos, siguió durante todo el período de Punto Fijo y sigue. Ahí está el levantamiento del 4 de febrero de (Hugo) Chávez”, comentó.
Indicó también que la izquierda no aprovechó la caída del gobierno perezjimenista y no supo cómo manejarse dentro de la Junta Patriótica clandestina.
DEMOCRACIA CÍNICA Y CORRUPTA
En su libro La otra crisis, Douglas Bravo sostiene que la democracia puntofijista “alababa sin pausa las virtudes de su democracia”, pero, al mismo tiempo, la corrupción se exhibía “cínica y desvergonzadamente”. Y lanza una acusación:
“No es exagerado decir que el único peculador enjuiciado y condenado en 25 años fue precisamente el representante de la dictadura derrotada: Marcos Pérez Jiménez”.
URL del artículo: http://redaccion.correodelorinoco.gob.ve/tema-dia/mercedes-rizo-23-enero-fue-una-rebelion-pueblo-y-militares/
Correo del Orinoco. La artillería del pensamiento. http://www.correodelorinoco.gob.ve
Se cumplen 54
años del fin de la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez
Circulo Bolivariano Fabricio Ojeda- PCV- Aporrea.org - www.aporrea.org
23/01/12 - www.aporrea.org/actualidad/n197185.html
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Caracas, enero 23 - Un día como hoy, el 23 de enero de 1958, en la madrugada, Marcos Pérez Jiménez huye de Caracas en el avión presidencial rumbo a Santo Domingo (Dominicana), al no poder vencer la insurrección del pueblo y comprobar que se había derrumbado el respaldo militar que sirvió de base a su gobierno. En el avión, piloteado por el mayor José Cova Rey, acompañaron a Pérez Jiménez, su esposa, sus tres hijas, su suegra; Luis Felipe Llovera Páez, Pedro Gutiérrez Alfaro, Antonio Pérez Vivas, Raúl Soulés Baldó, y el testaferro Fortunato Herrera. En las últimas horas de la noche anterior, Pérez Jiménez había recibido noticias desalentadoras. La rebelión popular en Caracas no sólo no había sido sofocada sino que se extendía al interior del país. Siguiendo las directivas de la Junta Patriótica, brigadas de jóvenes mantenían en jaque a la policía y a la Guardia Nacional, cuyos efectivos habían perdido el control de todos los sectores de la ciudad, con excepción del centro, alrededor del Palacio de Miraflores. Descargas de armas cortas y largas resonaban por los cuatro costados, y mientras los incendios se propagaban por Caracas, varias ciudades del interior se sumaban a la huelga general. Las informaciones militares no podían ser peores. Los buques de la Marina de Guerra, que Pérez Jiménez suponía paralizados en el puerto de La Guaira (Vargas), habían zarpado y se encontraban en Puerto Cabello (Carabobo) aprovisionando de municiones a sus poderosos cañones de 40 mm. Las baterías antiaéreas y de campaña que había enviado para evitar su movilización se habían pasado a favor de la rebelión. La orden al batallón Carabobo de Valencia para ocupar las instalaciones navales de Puerto Cabello no surtió efecto, y su comandante aseguró a la base naval y a los buques de la escuadra que no cumpliría las órdenes de Miraflores. El comandante del batallón Bolívar informó a Pérez Jiménez del alzamiento de la Escuela Militar (Caracas), cuyos cadetes habían tomado posiciones de combate en los alrededores. La gota que derramó el vaso vino del interior. Llovera Páez informó a Pérez Jiménez del alzamiento del cuartel de Barcelona (Anzoátegui). Rafael Pinzón preguntó: "¿Qué significación militar tiene ese alzamiento?". Llovera responde: "Militarmente muy poco. Ese cuartel tiene pocos efectivos, pero el problema es otro. Ese alzamiento obliga a las otras guarniciones a decidirse entre rebelde y leales. Es la guerra civil". Pérez Jiménez, que lo oye, está silencioso y sombrío. Ordena al edecán naval llamar a la Comandancia de la Marina: "Dígales que quiero parlamentar y que vengan a Miraflores". La respuesta no se hace esperar: "No es tiempo de parlamentar". Pérez Jiménez insiste. La misma respuesta. Llama ahora a la Escuela Militar: "Dígales a los oficiales que si hay algún problema que vengan a Miraflores. Hablando podemos arreglarlo". La respuesta es también negativa. Mientras tanto a las puertas del despacho presidencial un grupo de numerosos oficiales pide órdenes a Pérez Jiménez para "aplastar la conspiración". El Presidente grita: "¡Esperen!". Ha enviado a Cova Rey a una ronda por los cuarteles para conocer la situación. El mayor regresa con malas noticias. "Los comandantes desconfían de sus subalternos y éstos de los jefes. Ya ni siquiera se puede contar con la lealtad del batallón Bolívar". Pérez Jiménez se derrumba. Ahora sólo piensa en huir. Envía a un oficial a preparar una embarcación en La Guaira. A los 15 minutos le dicen: "Imposible, el destructor Brión domina el Litoral". Entonces envía a Cova Rey a preparar el avión presidencial en La Carlota (Caracas) mientras envía un mensaje a la Comandancia de la Marina: "Dígales que yo me voy. Que me den tiempo a recoger a mi familia y salir para La Carlota".
Así se hace. Una hora después el avión presidencial, llamado popularmente La Vaca Sagrada, levantó vuelo hacia Santo Domingo.
23 de enero de 1958: Una recopilación para mirar los hechos http://www.aporrea.org/poderpopular/n149352.html
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23/01/12.- La base orgánica del 4F fue el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200), formado en 1983 por oficiales jóvenes en el bicentenario del natalicio del Libertador Simón Bolívar, y que se concretó con un juramento nacionalista en el Samán de Güere, Aragua.
Investigadores que consultaron a protagonistas de los hechos coinciden en que el MBR-200 es la estructura que surge luego de varios intentos de formar organizaciones militares conspirativas y dirigidas a captar oficiales y formular propuestas sobre una opción de gobierno alternativo.
En sus conclusiones se registra la influencia que tuvieron en la formación de estos grupos sectores de izquierda como el Partido de la Revolución Venezolana (PRV), del guerrillero Douglas Bravo. El PRV consideró desde 1977 que la fuerza armada era un instrumento revolucionario y creó el Frente Militar de Carrera para realizar su “inserción” en la institución militar.
Entre los grupos organizados se incluye a la Alianza Revolucionaria de Militares Activos (ARMA), impulsada por el comandante William Izarra en la Fuerza Aérea a partir de 1979. Asimismo lo mencionan en la formación del grupo R-83. Con motivo del bicentenario del Libertador en 1983 se consideró esa fecha como propicia para una insurrección.
Por su parte en el grupo de Chávez se registra la creación, en el Ejército, del Comité de Militares Bolivarianos, Patrióticos y Revolucionarios y el Ejército Bolivariano Revolucionario entre 1981 y 1982. Asimismo hubo un MBR-200 militar. La alianza con civiles se consolidará y permitirá la formación de instancias de debate y la integración de otros oficiales con el pensamiento de Bolívar.-
VÍCTOR HUGO MAJANO
CIUDAD CCS
VENEZUELA DOS DÉCADAS ATRÁS
20/01/12.- En la campaña electoral de 1988, en la que fue electo Carlos Andrés Pérez, el partido Acción Democrática utilizó más de 60 vehículos rústicos Jeep, que se compraron con dinero de la partida secreta del Ministerio del Interior.
El escándalo estalló en 1989 y tuvo su momento estelar en julio de 1990 cuando el Tribunal Superior de Salvaguarda ordenó la detención de la secretaria privada del ex presidente Jaime Lusinchi y del ex ministro José Ángel Ciliberto. Una medida similar recayó sobre otros 10 funcionarios.
Los vehículos fueron adquiridos a la Constructora El Pao, propiedad de Omar Camero, accionista principal de Televen.
Luego el Ministerio del Interior, encargado de la adquisición, los entregó a la Casa Militar. Sin embargo, cuando el caso se hizo público el jefe militar, coronel Ramiro Zambrano, dijo que “nunca vi los Jeeps en Miraflores”.
Las investigaciones judiciales determinaron que en la negociación se usó dinero de la “partida secreta”, que debía ser usada sólo para gastos de seguridad. Y que 65 Jeeps se entregaron a activistas de AD en Caracas para apoyar la campaña electoral presidencial.
Asimismo se identificó a Blanca Ibáñez como la funcionaria que, desde Miraflores, ordenó el procedimiento. Todo ello con respaldo del presidente Lusinchi.
Ibáñez, quien era la compañera sentimental del jefe de Estado, también fue mencionada en otros casos de corrupción en esos años.
Asimismo se menciona que en 1986 usó uniforme militar para inspeccionar una operación de rescate en el estado Aragua.
Sin embargo, el caso nunca fue castigado, pues en 1998 la Corte Suprema decretó la prescripción por vencerse los lapsos.
VÍCTOR HUGO MAJANO/CIUDAD CCS
MORELIS GONZALO
morelisgonzalo@gmail.com
Nombrar a Rafael Rincón González es nombrar al Zulia, a Maracaibo. Su nombre es- como pocos- sinónimo de estas tierras cálidas y azarosas. Durante más de 7 décadas se dedicó a escribirle a esta región que conocía también. Con él aprendí a querer los ritmos zulianos.
Nació hace 89 años, hijo de uno de nuestros mejores pintores; Neptalí Rincón. Había venidos al mundo en pleno corazón maracucho; en El Saladillo en 1922. Desde joven se inclinó por la música, dedicándose con ahínco a los ritmos zulianos como la danza, el danzón, la contradanza y por supuesto a la gaita. Creó en la década de los 60 el grupo “Los Compadres del éxito” todo un referente en la región. También creo otros grupos.
Fue un compositor prodigioso, más de 600 piezas salieron de su puño y letra, destacándose por su poesía y plasticidad, posiblemente por eso lo llamaban “El pintor del Zulia”. Reconozco que toda su producción me gusta, pero en especial “Los Pregones” que se la vi cantar y tocar en diversas ocasiones, la misma fue grabada por la Orquesta Filarmónica de Londres. La última vez que lo escuché fue hace como dos años en la URU, junto a Tino Rodríguez, otro grande que se nos fue.
La primera vez que vi a Rafael Rincón fue en la década de los 80 en la plaza Baralt de Maracaibo, durante la realización de una de las jornadas del Festival de cine Manuel Trujillo, que se celebra en el mes de enero. Allí conversaba con Luis Hómez y él se acercó y le dijo: mire diputado yo soy adeco, pero lo admiro por su valentía y honestidad y le extendió su mano. Así era.
Siempre que lo escuchaba mi alma se ponía alegre y mi identidad de zuliana se reafirmaba. Nadie como él para cantar sobre este espacio que nos contiene. Nadie como él para encontrar la palabra perfecta, que diera en el blanco de la poesía que toda región posee. Cuando hablaba de Maracaibo, hablaba de nuestra historia, de nuestras tradiciones, de nuestros dolores y nuestras alegrías. El nos daba la dimensión exacta de cómo habíamos sido. Eran tan visuales sus canciones que uno lograba ver esa ciudad que se nos fue, pero que había quedado para siempre en la música de Rafael Rincón González.
Cuando digo que su nombre me sabe al Zulia, a Maracaibo, no es una simple metáfora, es una realidad y quien sea de esta tierra sabe que no miento, ni exagero. Este compositor supo atrapar en su música el alma de este pueblo que hoy lo llora y no lo olvidará. En vida recibió muchos homenajes, recuerdo en especial el Honoris Causa que le dio la Universidad del Zulia y con ese gesto sentí que ese honor se resignificaba. El honrado, honraba al premio. Eso sucede pocas veces.
Este domingo 15, al recibir la noticia sentí orfandad, una orfandad musical, pero sé que esto pasará pronto, porque las 600 canciones que compuso quedarán para siempre en el imaginario del zuliano, del maracucho, para recordarnos siempre su presencia, su alegría, su identidad zuliana, la identidad de todos y todas las que habitamos este espacio que nos contiene y nos explica.-
17/01/12.-
VENEZUELA DOSDÉCADAS ATRÁS
17/01/12.-na de las áreas en la que la banca internacional aspiraba obtener enormes ganancias, en el contexto de los ajustes neoliberales antes de la rebelión del 4F, era el del sistema de administración de pensiones. El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) contemplaba fondos individuales cuyo manejo estaría a cargo de administradoras de fondos de pensión (AFP), las cuales están relacionadas con el sector financiero.
El argumento para privatizar el sistema era la promoción del ahorro interno, según el investigador del tema, Absalón Méndez Cegarra, en su trabajo Tres momentos en el proceso de reforma de la seguridad social en Venezuela. El conflicto político del momento detuvo la creación del sistema.
Para ejecutar la reforma el IVSS fue intervenido por ejecutivos de la industria petrolera encabezados por Jorge Kamkoff. Ciertamente parte de la reestructuración tenía como fin adecuar el tamaño de la institución ante el crecimiento desmedido impulsado por actuaciones clientelares.
Cabe destacar que Kamkoff también realizó la liquidación del Instituto de Puertos y el despido de miles de trabajadores cuyas prestaciones sociales no se cancelaron. También integró la Junta Directiva de Pdvsa presidida por Guaicaipuro Lameda en el 2002.
El mecanismo de administradoras de pensiones permite usar el dinero de las cotizaciones para comprar título en el mercado bursátil.
Por esto, y luego de la quiebra del sistema financiero mundial, los fondos privados se vieron muy afectados. Y en EEUU y Europa aún se discute la posibilidad de su colapso o que no puedan pagar las pensiones ofrecidas.
VÍCTOR HUGO MAJANO/CIUDAD CCS
Así, a medida que la ciencia avanza, Dios parece tener cada vez menos que hacer. Es un gran universo, desde luego, por lo que Él, Ella o Ello, podría estar ocupado provechosamente en muchos sitios. Pero lo que evidentemente ha ocurrido es que ante nuestros propios ojos ha ido apareciendo un Dios de los vacíos; es decir, lo que no somos capaces de explicar, se lo atribuimos a Dios. Después, pasado un tiempo, lo explicamos, y entonces deja de pertenecer al reino de Dios. Los teólogos lo dejan de lado y pasa a la lista de competencias de la ciencia.
Carl Sagan: “La diversidad de la ciencia”
[2007]
"La estirpe humana no es más que un sustrato químico en un planeta pequeño, orbitando alrededor de una estrella mediana, en los suburbios de una galaxia del centenar de miles de millones que existen"
“Durante el curso de su desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo cual no es más que su expresión jurídica, con las relaciones de propiedad en cuyo interior se habían movido hasta entonces. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas que eran, estas relaciones se convierten en trabas de esas fuerzas. Entonces se abre una era de revolución social” (1859)
Si una idea no parece absurda
de entrada,
pocas esperanzas
hay para ella.-
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"El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio, si puedes simular eso, lo has conseguido." |
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MARX, Groucho (1890-1977) |