Comunismo Libertario

Mardi 21 février 2012 2 21 /02 /Fév /2012 21:07
¿Hay que ir a Valencia a defender la democracia?
Juan Carlos Monedero - www.aporrea.org
21/02/12 - www.aporrea.org/internacionales/n138965.html

 

Viendo a la Iglesia moverse bajo palio verbal. Viendo a la patronal pretendiendo tratar a los trabajadores como esclavos. Viendo a la prensa reaccionaria actuar con maneras de prensa del movimiento [franquista]. Viendo a los responsables de la policía llamar a los que ejercen el derecho constitucional a la huelga”enemigos”, no quedan muchas dudas de que hay gente que quiere suspender la Constitución de facto.

 

En otros momentos de la historia tocó defender Madrid. Lo que está pasando en Valencia, si tiene éxito, va a intentar ser aplicado en la capital-ya están en ello-, y también en Andalucía, en Asturias, en las Castillas o en Extremadura. De manera que lo que está pasando allí nos está pasando a todos. ¿Dónde está el límite? ¿Hay dejar que la derecha siga pisoteando la Constitución que nunca quiso votar?

 

Siempre han existido “zonas marrones” donde el Estado no ha actuado. Pero ahora, vista la actuación de la policía en Valencia y las amenazas de la delegada del Gobierno en Madrid, se trata del Estado convertido en un órgano de represión a favor del desmantelamiento del Estado social. ¿Van a volver a la disciplina de la dictadura?

 

Nos estamos jugando la democracia. Aunque, noqueados, aún no nos atrevamos a verlo. ¿Desde dónde se defiende? La parlamentarización de los conflictos, con la que se pretendía gestionar los derechos ganados en las calles, ha agotado su capacidad transformadora. Toda organización se ajusta por su eslabón más débil. Sin presión ciudadana, ese eslabón son los trabajadores, los parados, los pensionistas, los inmigrantes, las mujeres.

 

Los partidos democráticos parecen tener dificultades para bajar a la calle con su pueblo -algo que el PP no dudó en los últimos cuatro años de Zapatero- y parecen,  bien prudentes, preferir quedarse con los gestores de la represión en ese sitio, el Parlamento, donde se está convirtiendo la legalidad en ilegalidad, el derecho a un trabajo digno en despido libre, el derecho a la educación en privatización de la enseñanza, el derecho a una vivienda digna en desahucios, el derecho a una pensión en ahorro forzado de por vida, el derecho a la salud, en un albur mercantilizado en un juego marcado cada vez más monopólico. Y el derecho constitucional a la manifestación en una ocasión para reprimir a cualquiera que haga valer su voz, sean adolescentes, invidentes, mujeres o ancianos, con tal de que protesten.

 

Las últimas veces que nos quedamos en casa se quedaron ellos en las nuestras cuarenta años.-

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Actualidad

 

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Mardi 21 février 2012 2 21 /02 /Fév /2012 16:18
  21-02-2012

 

La decadencia de EE.UU. en perspectiva (II parte)
El camino imperial

Tom Dispatch

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

En los años de consciente, auto-infligida decadencia en el país, las “pérdidas” siguieron aumentando en otros sitios. En la última década, por primera vez en 500 años, Suramérica ha emprendido pasos exitosos para liberarse de la dominación occidental, otra pérdida seria. La región ha progresado hacia la integración, y ha comenzado a encarar algunos de los terribles problemas internos de sociedades gobernadas por elites en su mayor parte europeizadas, pequeñas islas de extrema riqueza en un mar de miseria. También se han librado de todas las bases de EE.UU. y de controles del FMI. Una organización recientemente formada, CELAC, incluye a todos los países del hemisferio con la excepción de EE.UU. y Canadá. Si realmente funciona, será otro paso en la decadencia de EE.UU., en este caso en lo que siempre ha considerado como su “patio trasero”.

Incluso más seria sería la pérdida de los países de MENA –Medio Oriente/Norte de África– que han sido considerados por los planificadores desde los años cuarenta como “una estupenda fuente de poder estratégico, y una de las mayores preseas materiales en la historia del mundo”. El control de las reservas energéticas de MENA generaría “un sustancial control del mundo”, en las palabras del influyente consejero de Roosevelt, A.A. Berle.

 

Sin duda, si las proyecciones de un siglo de independencia energética de EE.UU. basada en recursos energéticos norteamericanos resultaran ser realistas, la importancia de controlar MENA disminuiría en algo, aunque probablemente no en mucho: la preocupación principal ha sido siempre el control más que el acceso. Sin embargo, las probables consecuencias para el equilibrio del planeta son tan ominosas que la discusión puede ser en gran parte un ejercicio académico.

La Primavera Árabe, otro evento de importancia histórica, puede presagiar por lo menos una “pérdida” parcial de MENA. EE.UU. y sus aliados han hecho lo posible por impedir ese resultado – hasta ahora con considerable éxito. Su política hacia las revueltas populares se ha ajustado de cerca a las líneas directivas estándar: apoyar a las fuerzas más sensibles a la influencia y el control de EE.UU.

Los dictadores preferidos son apoyados mientras puedan mantener el control (como en los principales Estados petroleros). Cuando ya no es posible, son descartados y se trata de restaurar el antiguo régimen en la mayor medida posible (como en Túnez y en Egipto). El patrón general es familiar: Somoza, Marcos, Duvalier, Mobutu, Suharto, y muchos otros. En un caso, Libia, las tradicionales tres potencias imperiales intervinieron mediante la fuerza a fin de participar en una rebelión para derrocar a un dictador mercurial y poco fiable, abriendo el camino, como se espera, a un control más eficiente de los ricos recursos de Libia (primordialmente el petróleo, pero también el agua, de particular interés para las corporaciones francesas), a una posible base para el Comando África de EE.UU. (limitado hasta ahora a Alemania) y a la inversión de la creciente penetración china. En lo que respecta a la política, ha habido pocas sorpresas.

Crucialmente, es importante reducir la amenaza de una democracia que funcione, en la cual la opinión popular pueda influencia significativamente la política. Esto, de nuevo, es rutina, y es bastante comprensible. Una mirada a los estudios de opinión pública realizados por agencias de sondeo en los países de MENA explica fácilmente el temor occidental a una auténtica democracia, en la cual la opinión pública influencie significativamente la política.

 

Israel y el Partido Republicano

Consideraciones semejantes se trasfieren directamente a la segunda preocupación importante planteada en la edición de Foreign Affairs citada en la primera parte de este artículo: el conflicto Israel-Palestina. Será difícil mostrar con más claridad el temor a la democracia que en este caso. En enero de 2006, hubo una elección en Palestina, calificada de libre e imparcial por monitores internacionales. La reacción instantánea de EE.UU. (y claro está de Israel), y Europa lo siguió cortésmente, fue imponer duras sanciones a los palestinos por haber votado de manera equivocada.

No es ninguna innovación. Está perfectamente de acuerdo con el principio general y nada sorprendente reconocido por los expertos dominantes: EE.UU. apoya la democracia si, y solo si, el resultado está de acuerdo con sus objetivos estratégicos y económicos, la conclusión lastimera del neo-reaganita Thomas Carothers, el más cuidadoso y respetado analista experto de las iniciativas de “promoción de la democracia”.

De un modo más general, durante 35 años EE.UU. ha encabezado el campo negacionista sobre Israel-Palestina, bloqueando un consenso internacional que pide una solución política en términos demasiado conocidos como para que requieran repetición. El mantra occidental es que Israel busca negociaciones sin condiciones previas, a lo que se niegan los palestinos. Lo contrario es más exacto. EE.UU. e Israel exigen precondiciones estrictas que, además, han sido elaboradas para asegurar que las negociaciones conduzcan a una capitulación palestina sobre temas cruciales, o a ninguna parte.

La primera condición previa es que las negociaciones deben ser supervisadas por Washington, lo que tiene tanto sentido como exigir que Irán supervise la negociación de conflictos entre suníes y chiíes en Iraq. Las negociaciones serias tendrían que tener lugar bajo los auspicios de alguna parte neutral, preferiblemente una que goce de un cierto respeto internacional, tal vez Brasil. Las negociaciones tratarían de resolver los conflictos entre los dos antagonistas: EE.UU./Israel por una parte, y la mayor parte del mundo por la otra.

La segunda condición previa es que Israel debe tener libertad para expandir sus asentamientos ilegales en Cisjordania. Teóricamente, EE.UU. se opone a esas acciones, pero con un ligerísimo tirón de orejas, mientras sigue suministrando apoyo económico, diplomático y militar. Cuando EE.UU. tiene algunas objeciones limitadas, impide con gran facilidad las acciones, como en el caso del proyecto E-1 para vincular Gran Jerusalén con la ciudad de Ma’aleh Adumim, dividiendo prácticamente en dos Cisjordania, una altísima prioridad para los planificadores israelíes (de todo el espectro), pero provocando algunas objeciones en Washington, por lo que Israel ha tenido que recurrir a medidas tortuosas para mermar el proyecto.

El fingimiento de oposición llegó al nivel de farsa en febrero pasado cuando Obama vetó una resolución del Consejo de Seguridad que pedía la implementación de política oficial de EE.UU. (agregando también la observación no polémica de que los propios asentamientos son ilegales, a diferencia de su expansión). Desde entonces se ha hablado poco de la terminación de la expansión de asentamientos, que continúa, con una provocación premeditada.

Por lo tanto, mientras representantes israelíes y palestinos se preparaban para reunirse en Jordania en enero de 2011, Israel anunció nuevas construcciones en Pisgat Ze’ev y Har Homa, áreas de Cisjordania que considera que se encuentran dentro del área considerablemente expandida de Jerusalén, anexada, cubierta de asentamientos y construida como capital de Israel, todo en violación de órdenes directas del Consejo de Seguridad. Otras acciones incluyen el mayor plan de separar los enclaves que le puedan quedar a la administración palestina del centro cultural, comercial y político de la vida palestina en la antigua Jerusalén.

Es comprensible que los derechos palestinos deban ser marginados en la política y el discurso estadounidense. Los palestinos carecen de riqueza y de poder. No ofrecen prácticamente nada a los intereses políticos de EE.UU.; de hecho, tienen valor negativo, son una molestia que moviliza a “la calle árabe”.

Israel, al contrario, es un valioso aliado. Es una sociedad rica, con una industria de alta tecnología sofisticada, en gran parte militarizada. Durante décadas, ha sido un altamente apreciado aliado militar y estratégico, en particular desde 1967, cuando hizo un gran servicio a EE.UU. y a su aliado saudí al destruir el “virus” nasserista, estableciendo la “relación especial” con Washington en la forma que ha persistido desde entonces. También es un centro creciente para inversiones de alta tecnología de EE.UU. De hecho, las industrias de alta tecnología, y particularmente militares, en los dos países están estrechamente vinculadas.

Aparte de semejantes consideraciones elementales de política de gran potencia, hay factores culturales que no deben ser ignorados. El sionismo cristiano en Gran Bretaña y en EE.UU. precedió de largo al sionismo judío, y ha sido un significativo fenómeno elitista con claras implicaciones políticas (incluida la Declaración Balfour, que se basó en él). Cuando el general Allenby conquistó Jerusalén durante la Primera Guerra Mundial, fue aclamado en la prensa estadounidense como Ricardo Corazón de León, quien había finalmente vencido en las Cruzadas y expulsado a los paganos de Tierra Santa.

El siguiente paso fue que el Pueblo Elegido volviera a la tierra que le fuera prometida por el Señor. Articulando un punto de vista común de la elite, el secretario del Interior del presidente Franklin Roosevelt, Harold Ickes, describió la colonización judía de Palestina como un logro “sin igual en la historia de la raza humana”. Semejantes doctrinas encuentran fácilmente su lugar dentro de las doctrinas providencialistas que habían sido un fuerte elemento en la cultura popular y de la elite desde los orígenes del país: la creencia en que Dios tiene un plan para el mundo y que EE.UU. lo está realizando bajo guía divina, como es articulado por una larga lista de personajes destacados.

Por otra parte, el cristianismo evangélico es una importante fuerza popular en EE.UU. Más hacia los extremos, el cristianismo evangélico del Fin de los Tiempos también tiene un enorme alcance popular, vigorizado por el establecimiento de Israel en 1948, revitalizado aún más por la conquista del resto de Palestina en 1967 – todas señales de que se acercan el Fin de los Tiempos y la Segunda Venida.

Estas fuerzas se han vuelto particularmente significativas desde los años de Reagan, ya que los republicanos han abandonado la pretensión de ser un partido político en el sentido tradicional, mientras se dedican en virtual formación uniforme a servir a un ínfimo porcentaje de súper ricos y al sector corporativo. Sin embargo, el pequeño electorado que es servido primordialmente por el partido reconstruido no puede proveer votos, de modo que se han vuelto a otra parte.

La única alternativa es movilizar tendencias que siempre han estado presentes, aunque raramente como una fuerza política organizada: primordialmente nativistas que tiemblan de miedo y odio, y elementos religiosos que son extremistas según estándares internacionales, pero no en EE.UU. Un resultado es la reverencia por supuestas profecías bíblicas, de ahí no solo el apoyo a Israel y sus conquistas y expansión, sino un amor apasionado por Israel, otra parte fundamental del catequismo que debe ser entonado por candidatos republicanos – y demócratas, de nuevo, no demasiado lejos.

Dejando de lado estos factores, no hay que olvidar que la “Anglosfera” – Gran Bretaña y sus retoños – consiste de sociedades de colonos, que surgieron de las cenizas de poblaciones indígenas, reprimidas o virtualmente exterminadas. Las prácticas del pasado deben haber sido básicamente, en el caso de EE.UU., incluso ordenadas por la Divina Providencia. Por lo tanto a menudo existe una simpatía intuitiva por los hijos de Israel cuando siguen un camino semejante. Pero primordialmente prevalecen los intereses geoestratégicos y económicos, y la política no está grabada en piedra.

 

La “amenaza” iraní y el tema nuclear

Finalmente consideremos el tercero de los principales temas encarados en los periódicos del establishment citados anteriormente, la “amenaza de Irán”. Entre las elites y la clase política es considerada generalmente como la amenaza primordial para el orden mundial – aunque no entre las poblaciones. En Europa, los sondeos muestran que se considera a Israel como la principal amenaza para la paz. En los países del MENA, este estatus es compartido con EE.UU., hasta el punto que en Egipto, en vísperas del levantamiento de la Plaza Tahrir, un 80% pensaba que la región sería más segura si Irán tuviera armas nucleares. Los mismos sondeos establecieron que solo un 10% considera que Irán constituye una amenaza – a diferencia de los dictadores gobernantes, quienes tienen sus propias preocupaciones.

En EE.UU., antes de las masivas campañas propagandísticas de los últimos años, una mayoría de la población estaba de acuerdo con la mayor parte del mundo en que, como firmante del Tratado de No Proliferación Nuclear, Irán tiene derecho a enriquecer uranio. E incluso ahora, una gran mayoría está a favor de medios pacíficos para tratar con Irán. Incluso existe una fuerte oposición a una participación militar si Irán e Israel estuvieran en guerra. Solo un cuarto considera que Irán sea de alguna manera una preocupación importante para EE.UU. Pero no es poco usual que haya una brecha, a menudo un abismo, que divide a la opinión pública y la política.

¿Por qué, exactamente, se considera a Irán como una amenaza tan colosal? La pregunta es poco discutida, pero no es difícil encontrar una respuesta seria – aunque no, como de costumbre, en los pronunciamientos febriles. La respuesta mejor documentada es provista por el Pentágono y los servicios de inteligencia en sus informes regulares al Congreso sobre la seguridad global. Informan que Irán no plantea una amenaza militar. Sus gastos militares son muy bajos incluso según los estándares de la región, minúsculos, claro está, en comparación con EE.UU.

Irán tiene poca capacidad para desplegar fuerza. Sus doctrinas estratégicas son defensivas, diseñadas para disuadir una invasión durante suficiente tiempo para quela diplomacia solucione los problemas. Si Irán desarrollara una capacidad de armas nucleares, informan, formaría parte de su estrategia de disuasión. Ningún analista serio cree que los clérigos gobernantes estén ansiosos de ver que su país y sus posesiones sean vaporizados, la consecuencia inmediata de que llegaran incluso cerca de iniciar una guerra nuclear. Y es apenas necesario mencionar las razones por las cuales cualquier dirigencia iraní estaría preocupada por la disuasión, bajo las circunstancias existentes.

No cabe duda de que el régimen es una seria amenaza para gran parte de su propia población – y desgraciadamente, no se puede decir que sea un caso único desde ese punto de vista. Pero la amenaza primordial para EE.UU. e Israel es que Irán pueda estorbar su libre ejercicio de violencia. Otra amenaza es que los iraníes buscan evidentemente extender su influencia a los vecinos Iraq y Afganistán, y también más lejos. Esos actos “ilegítimos” son llamados “desestabilizadores” (o algo peor). Al contrario, la imposición por la fuerza de la influencia sobre la mitad del mundo contribuye a la “estabilidad” y al orden, de acuerdo con la doctrina tradicional de quién es el dueño del mundo.

Tiene mucho sentido el intento de impedir que Irán se sume a los Estados con armas nucleares, incluidos los tres que se han negado a firmar el Tratado de No Proliferación –Israel, India y Pakistán– todos los cuales han recibido ayuda de EE.UU. para el desarrollo de armas nucleares y siguen recibiendo esa ayuda. No es imposible acercarse a ese objetivo por medios diplomáticos pacíficos. Una actitud, que goza de abrumador apoyo internacional, es emprender pasos significativos hacia el establecimiento de una zona libre de armas nucleares en Medio Oriente, incluidos Irán e Israel (aplicado también a fuerzas de EE.UU. desplegadas en el área); mejor todavía si se extiende al Sur de Asia.

El apoyo para tales esfuerzos es tan fuerte que el gobierno de Obama se ha visto obligado a aceptar formalmente, pero con reservas, que: crucialmente, el programa nuclear de Israel no debe ser colocado bajo los auspicios del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), y que no se debe pedir a ningún Estado (lo que quiere decir EE.UU.) que divulgue información sobre “instalaciones y actividades nucleares de Israel, incluida información relacionada con anteriores transferencias nucleares a Israel”. Obama también acepta la posición de Israel de que toda propuesta semejante debe estar condicionada a un acuerdo de paz exhaustivo, que EE.UU. e Israel pueden seguir retardando indefinidamente.

Este estudio no se aproxima en nada a ser algo exhaustivo, sobra decir. Entre tópicos importantes que no son considerados es el cambio en la política militar de EE.UU. hacia la región Asia-Pacífico, con las nuevas adiciones al inmenso sistema de bases militares que tiene lugar ahora mismo, en la Isla Jeju frente de Corea del Sur y en el Noroeste de Australia, todos elementos de la política de “contención de China”. Estrechamente relacionado está el tema de las bases de EE.UU. en Okinawa, a las que se ha opuesto acremente la población durante muchos años, y una continua crisis en las relaciones EE.UU.-Tokio-Okinawa.

Revelando lo poco que han cambiado las presunciones fundamentales, analistas estratégicos estadounidenses describen el resultado de los programas militares de China como un “clásico ‘dilema de seguridad’ por lo cual programas militares y estrategias nacionales consideradas defensivas por sus planificadores son vistos como amenazadores por el otro lado”, como escribe Paul Godwin del Foreign Policy Research Institute. El dilema de la seguridad aparece respecto al control de los mares frente a las costas de China. EE.UU. considera su política de control de esas aguas como “defensiva”, mientras China la ve como amenazante. Ni siquiera es imaginable un debate parecido respecto a las aguas costeras de EE.UU. Este “clásico dilema de seguridad” tiene sentido, de nuevo, sobre la base de la presunción de que EE.UU. tiene derecho a controlar la mayor parte del mundo, y que la seguridad de EE.UU. requiere algo que se acerca al control absoluto del globo.

Mientras los principios de la dominación imperial han experimentado poco cambio, la capacidad de implementarlos ha disminuido considerablemente a medida que el poder se ha distribuido más ampliamente en un mundo que se diversifica. Las consecuencias son muchas. Es, sin embargo, muy importante recordar que –por desgracia– ninguna disipa las dos oscuras nubes que se ciernen sobre toda consideración de orden global: la guerra nuclear y la catástrofe medioambiental, que amenazan ambas la decente supervivencia de la especie.

Al contrario, ambas amenazas con siniestras, y aumentan.-

 

Noam-Chomsky-9-7-2011………….

Noam Chomsky es profesor emérito del Departamento de Lingüística y Filosofía del MIT. Es autor de numerosas obras políticas que son éxitos de ventas. Sus últimos libros son

Making the Future: Occupations, Intervention, Empire, and Resistance, The Essential Chomsky (editado por Anthony Arnove), una colección de sus escritos de los años cincuenta hasta la actualidad, Gaza in Crisis, con Ilan Pappé, y Hopes and Prospects.

 

[Nota: La I Parte de la discusión de Noam Chomsky de la decadencia estadounidense, “El camino imperial” apareció ayer en Rebelión:

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=144942

Copyright 2012 Noam Chomsky

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/175503/tomgram%3A_noam_chomsky%2C_imperial_hegemony_and_its_discontents/#more



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Lundi 20 février 2012 1 20 /02 /Fév /2012 16:41

Los rebeldes que derrocaron a Gadafi ahora se ensañan con la población de Libia

20/02/2012
Columna semanal por Armando Pérez

Transcurrido un año desde el inicio de la rebelión en Libia y que concluyó con al derrocamiento y asesinato de Maumar Gadafi, las agrupaciones armadas revolucionarias se han convertido en la principal amenaza para la población, constató la ONU y organizaciones defensoras de Derechos Humanos.

Según un reciente informe de la organización Amnesty Internacional (AI), actualmente las bandas rebeldes constituyen la principal amenaza para la población en Libia porque continúan una campaña indiscriminada de libertinaje, venganza y terror.

El informe de la IA precisó que el mayor peligro proviene de las bandas que no han depuesto las armas, y desconocen la autoridad del Consejo de Transición Nacional  (CNT), considerado como el gobierno de hecho en Libia tras la guerra.

Según el informe, bajo el pretexto de cumplir actividades de orden público, en realidad esas bandas se dedican al saqueo y  extorsión, de la población, principalmente comerciantes, y  disputan violentamente con otras agrupaciones similares el control sobre los barrios, el comercio y los servicios rentables en poblados y ciudades.

Las bandas son peligrosas porque sus jefes exigen al CNT la inclusión de sus agrupaciones con sus hombres y armamento en las fuerzas de seguridad, ejército o policía, una propuesta inadmisible para el CNT  porque no puede tolerar la existencia de agrupaciones autónomas en el seno de las Fuerzas Armadas o las entidades de orden público.

El CNT propone a los miembros de estas bandas reclutarse de forma individual a las nuevas estructuras militares y policiales libias, pero son muy pocos los que deciden abandonar las bandas y sus compañeros de lucha.

Según expertos rusos, para esas bandas es más ventajoso mantener su autonomía porque pueden dedicarse a otros  negocios lucrativos como el contrabando de armamento, actualmente de gran demanda en otros países como Siria,  donde la oposición armada y mercenarios y extremistas combaten para derrocar al presidente Bashar Asad.

 

El caos y la inseguridad que impera en las ciudades libias, ha deteriorado considerablemente la autoridad del CNT entre la población,  que ahora duda de que las nuevas autoridades puedan restablecer el orden y estabilidad después de la guerra.

Según un sondeo reciente realizado por expertos británicos, la mayoría de los libios todavía no han visto nada provechoso con la implantación de la democracia que proclama el CNT, y al menos un tercio de los encuestados prefieren que el país este gobernado por un líder autoritario y enérgico.

Porque además del problema que supone las bandas “autónomas”, el CNT tiene muchos dolores de cabeza con los antiguos revolucionarios que ahora integran el ejército, la policía y otras entidades de orden público en la Libia postgadafi.

De acuerdo a un informe reciente elaborado y expuesto en la  ONU,  las fuerzas de seguridad del CNT, cometieron crímenes contra la humanidad durante la guerra, y ahora son responsables de violaciones graves de derechos humanos.

El informe indicó que actualmente en las cárceles libias se encuentran más de ocho mil detenidos por motivos políticos, sin ningún tipo de veredicto judicial que compruebe su culpabilidad.

 

La mayoría de los reclusos, acusados de colaborar con el antiguo régimen, se encuentran en condiciones infrahumanas y entre los presos hay ancianos, mujeres y hasta menores de edad.

La organización internacional Médicos Sin Fronteras denunció a comienzos de mes que las autoridades rebeldes pidieron a los médicos curar presos víctimas de malos tratos, para que una vez curados, continuar con las torturas.

 

A partir de testimonios de la población, organizaciones de derechos humanos denuncian que en las cárceles libias se practican fusilamientos sumarios, torturas y que mujeres son custodiadas por hombres, lo que contribuye a vejaciones y violaciones de las reclusas.

Entre los funcionarios libios que toleran estos abusos, los testigos destacan al actual comandante militar de Trípoli, Abdel Hakim Belhadj, que antes fue el jefe de Al Qaeda en Libia, y que durante el gobierno de Gadafi, permaneció varios años recluido en una de las cárceles que ahora controla.

Según reportajes de periodistas rusos en Libia, la campaña de represalia y terror se extiende a antiguos funcionarios del antiguo gobierno a cualquier nivel.

Entre los casos más sonados, figura el reciente asesinato de la reconocida periodista de televisión Hala Misrate en una prisión de Trípoli.

El pasado mes de agosto, cuando las fuerzas rebeldes bloquearon Trípoli,  durante un programa  por el canal Libiyah TV, Misrate con pistola en mano dijo estar dispuesta a morir defendiendo la capital y la sede de la televisión.

Posteriormente, cuando Trípoli cayó en poder de la oposición, se informó que la periodista había sido recluida en una cárcel donde fue torturada y violada por sus verdugos.

La última vez, Misrate apareció en la televisión el pasado 30 diciembre, sosteniendo en sus manos una hoja de papel con la fecha, con huellas de golpes en el rostro, y sin pronunciar palabra.

 

En estos días, en Trípoli circulan rumores de que a la periodista le habían cortado la lengua, y que su asesinato en la cárcel ocurrió el pasado 17 de febrero para conmemorar el primer aniversario del inicio de la rebelión contra Gadafi.-

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Lundi 20 février 2012 1 20 /02 /Fév /2012 16:28
American Curios

Curiosidades de una elección

David Brooks
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Paul Babeu, sheriff del condado de Pinal, en Arizona, al anunciar su renuncia como copresidente estatal de la campaña del republicano Mitt Romney, tras publicarse en medios locales que amenazó con deportar a un ex novio, originario de México, que rehusó mantener en secreto la relación
Foto Ap
 
Que la elección presidencial estadunidense parece estar reducida, con su tsunami de fondos ilimitados y no regulados, a un concurso entre millonarios para imponer a su favorito en la Casa Blanca ya no es noticia. Para muchos la impresión es que, más que cualquier otra, esta es una elección del 1 por ciento, para el 1 por ciento y por el 1 por ciento, guiada, diseñada y coreografiada por los mejores técnicos especializados en crear una ilusión de democracia mientras los dueños del juego se dedican al negocio del poder real. Por lo tanto, tal vez lo más interesante ahora son los detalles raros y absurdos de este concurso, o las cosas que se revelan de la clase política por accidente.

Por ejemplo, el sábado pasado hubo un revuelo en el estado más orgullosamente antimigrante del país, Arizona. Ahí, una de las figuras más machas de la política estatal, un sheriff reconocido por su feroz posición antimigrante y su fama de ser ex militar y gran defensor de la ley y orden, quien también es candidato al Congreso, de pronto tuvo que renunciar como copresidente estatal de la campaña presidencial del republicano Mitt Romney. La razón: una bronca pasional con un hombre, que además es… ¡un inmigrante mexicano!

Paul Babeu, político muy popular en Arizona, sheriff del condado de Pinal, anunció su renuncia después de publicarse versiones en los medios locales de que había amenazado con deportar a un ex novio, originario de México, cuando éste –identificado como José– rehusó callar una relación que, afirmó, duró años. José declaró al Phoenix New Times que rehusó firmar un acuerdo de que jamás revelaría su relación con Babeu, y por ello fue amenazado con la deportación. El sábado, Babeu debió confesar, en conferencia de prensa, que tuvo una relación personal con José, pero rechazó que hubiera amenazado con deportarlo, aunque admitió: la verdad es que soy gay. Las primarias en Arizona se realizarán a finales de mes y lo último que deseaba Romney, quien enfatiza sus credenciales de conservador extremo, es que alguien asociado con él sea gay.

Hablando de extranjeros, los republicanos aún intentan nutrir la sospecha de que Obama no es americano. Entre filas ultraconservadoras se sospecha todavía de la veracidad de su acta de nacimiento, y aunque los precandidatos han abandonado esa línea de ataque que utilizaron en la elección de 2008, desean generar la idea de que aun si Obama es estadunidense, sus ideas sí son extranjeras. A falta de poder llamarlo africano o musulmán, como intentaron antes, ahora el peor insulto es que es un socialdemócrata o socialista estilo europeo. El precandidato presidencial republicano Newt Gingrich lo ha acusado de estar a favor del socialismo europeo; Romney ha afirmado que promueve un estado de bienestar estilo europeo en contraste con el suyo, que es de un país libre. Como señala el columnista Harold Meyerson, del Washington Post, la culpabilidad por asociación era mucho más simple cuando la asociación, o supuesta asociación, era con comunistas. En su ausencia, los republicanos han tenido el reto de volverse más ridículos y lo han logrado.

Mientras tanto, hubo un intenso debate sobre la libertad de religión cuando los obispos católicos proclamaron su oposición a que hospitales y escuelas católicas paguen el costo de contraceptivos para sus empleados, como estipula la reforma de salud impulsada por Obama. Cuando el gobierno de Obama logró dar la vuelta a la férrea oposición de la jerarquía católica, al decir que las aseguradoras y no sus instituciones pagarían esos costos, los obispos insistieron en que nadie debe pagar por algo tan lleno de maldad como la contracepción. Ahora algunos republicanos atacan a Obama como enemigo de la religión.

El espectáculo de la jerarquía –por definición de puros hombres– defendiendo sus supuestos principios morales sobre la sexualidad, a pesar de que una vasta mayoría de sus fieles no comparten su punto de vista y de que no hay ninguna mención de tal cosa en la Biblia, fue triste. Pero lo más notable, casi obsceno, señalaron cómicos y satíricos, fue que una institución que pasa por una de las peores crisis de su historia –y paga indemnizaciones multimillonarias– por las perversas actividades sexuales cometidas con menores de edad por varios de sus pastores espirituales, y luego encubiertas por sus líderes, aún crea que tiene autoridad moral para pronunciarse sobre esto. Pero reveló, una vez más, esa combinación tan letal de política y religión en este país.

Tal vez el ejemplo más extremo de esta mezcla entre política y religión entre los republicanos es el precandidato Rick Santorum, quien no sólo se pronuncia en contra de la anticoncepción, sino también descarta el calentamiento global, la teoría de la evolución, afirma que el sexo gay es bestial y hasta cuestiona el papel del Estado en la educación (sus hijos fueron educados en casa), todo en nombre de su fe católica. Que sea un candidato viable para la presidencia provoca que muchos aquí griten: ¡Dios nos salve!

Y mientras tantas cosas serias ocurren, el reventón continúa en Wall Street. Hace un par de semanas se realizó un rito anual de una fraternidad de banqueros y ejecutivos de Wall Street que se divirtieron burlándose de Ocupa Wall Street y de cómo fueron rescatados de la crisis por el tesoro público. Todo culminó con el rito de inducción de nuevos miembros, quienes deben vestir ropa de mujer, bailar, cantar y someterse a un bombardeo de pastelitos y servilletas empapadas de vino exclusivo. Éstos son, como reportó el New York Times, los que toman decisiones cotidianas que colectivamente pueden hacer o romper los mercados financieros globales.

Sólo con estos ejemplos –y hay tantos más– se puede concluir que, por un lado, los conservadores aquí tienen razón: la inmigración, el socialismo y el sexo amenazan a Estados Unidos. Por otro, que tal vez el estribillo de la canción tema de la gran película Cabaret es el mejor ejemplo para describir la coyuntura en este país: la vida, mi cuate, es un cabaret.-

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Lundi 20 février 2012 1 20 /02 /Fév /2012 14:57
20-02-2012

 

La decadencia de EE.UU. en perspectiva (Parte I)
“Perdiendo” el mundo

Tom Dispatch

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Introducción del editor de Tom Dispatch

En mayo de 2007, tropecé con bocetos en el sitio en la web de una firma arquitectónica de Kansas contratada para construir una monstruosa embajada combinada con ciudadela para el centro de comando de Gran Medio Oriente en 42 hectáreas en el centro de la capital iraquí, Bagdad. Presentaban las impresiones de un artista de cómo se vería el lugar – un gigantesco complejo autosuficiente prosaico (pensad en centros comerciales o proyectos habitacionales) y opulento (una gigantesca piscina, canchas de tenis, un centro recreativo).

Impresionado por el hecho de que el gobierno de EE.UU. se propusiera construir la mayor embajada de todos los tiempos en el corazón petrolero del planeta, escribí un artículo: “El buque nodriza aterriza en Iraq” sobre esos planes y presenté un pequeño tour del proyecto mediante esos burdos dibujos. Desde TomDispatch comenzó a circular por Internet y pronto un Departamento de Estado aterrorizado declaró una “ruptura de la seguridad” y obligó a la firma a retirar los bocetos de su sitio en la web.

Ahora, más de cinco años después, tenemos las primeras fotos públicas de la embajada –una piscina, un campo de baloncesto, canchas de tenis, y una cafetería maravillosa– precisamente cuando llegó la noticia de que el vasto despilfarro, construido con 750 millones de dólares del contribuyente, con un presupuesto de 6.000 millones del Departamento de Estado para este año, y su propia fuerza aérea mercenaria, está a punto de sufrir una reducción de su personal de 16.000. En un artículo del Washington Post sobre el tema, citan al senador Patrick Leahy diciendo: “He estado en embajadas en todo el mundo, y uno llega a ese sitio y se siente como ‘¡Híjole! ¡Wuau!’ De repente se está frente a algo tan completamente fuera de escala con todo lo que conoce, que uno se tiene que preguntar ¿qué estaban pensando cuando lo construyeron?”

La respuesta es: en 2004, cuando comenzó la planificación para este elefante blanco entre las embajadas, el gobierno de Bush todavía soñaba con una Pax Americana impuesta por Washington en el Gran Medio Oriente y lo veía como su puesto de comando occidental. Ahora, claro está, las vastas mega-bases estadounidenses en Iraq con sus múltiples rutas de autobuses, gigantescos supermercados, Pizza Huts, Cinnabons y Burger Kings, donde iban a poner en guarnición durante décadas a soldados estadounidenses siguiendo el “modelo coreano”, son otros tantos pueblos fantasma, decadentes zigurats estadounidenses en Mesopotamia. Del mismo modo, esas fotos de la embajada parecen instantáneas de Pompeya justo cuando la ceniza comenzaba a caer. Mientras tanto, en Afganistán, las noticias son similarmente deprimentes, y reducciones y retiradas se encuentran repentinamente a la orden del día. Algo está cambiando. Es un sentimiento tectónico. Ciertamente estamos recibiendo otro conjunto de señales de que los planes imperiales estadounidenses en Eurasia continental se han derrumbado y quemado y que EE.UU. se reagrupa ahora y se dirige “mar adentro”.

Qué momento entonces para que Noam Chomsky intervenga sobre el tema de la decadencia de EE.UU. Tom



“Perdiendo” el mundo

La decadencia de EE.UU. en perspectiva, Parte I

Noam Chomsky

Los aniversarios significativos son conmemorados solemnemente – el ataque de Japón contra la base naval de EE.UU. en Pearl Harbor, por ejemplos. Otros son ignorados, y frecuentemente nos enseñan lecciones valiosas sobre lo que probablemente nos espera. Ahora mismo, de hecho.

Por el momento, no estamos conmemorando el 50 aniversario de la decisión del presidente

John F. Kennedy de lanzar el acto de agresión más destructivo y asesino del período posterior a la Segunda Guerra Mundial: la invasión de Vietnam del Sur, y después de toda Indochina, dejando a millones de muertos y a cuatro países devastados, con víctimas que siguen aumentando por los efectos a largo plazo de la saturación de Vietnam del Sur con algunos de los carcinógenos más letales conocidos, realizada para destruir la cobertura en el terreno y los cultivos alimentarios.

 

El objetivo primordial era Vietnam del Sur. Posteriormente la agresión se extendió hacia el Norte, luego a la remota sociedad campesina del norte de Laos, y finalmente a Camboya rural, que fue bombardeada al sorprendente nivel de todas las operaciones aéreas aliadas en la región del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, incluidas las dos bombas atómicas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki. Al hacerlo, se cumplieron las órdenes de Henry Kissinger –“todo lo que vuela sobre todo lo que se mueve”– un llamado al genocidio que es raro en los antecedentes históricos. Poco de esto es recordado. La mayor parte es apenas conocida más allá de círculos limitados de activistas.

 

Cuando la invasión fue lanzada hace 50 años, la preocupación fue tan ligera que hubo pocos esfuerzos por justificarla, apenas más que el apasionado argumento del presidente de que “en todo el mundo se nos opone una conspiración monolítica e implacable que se basa primordialmente en medios clandestinos para expandir su esfera de influencia” y si la conspiración logra sus objetivos en Laos y Vietnam: “las puertas se abrirán ampliamente”.

En otro sitio, advirtió además que “los complacientes, los autoindulgentes, las sociedades blandas están a punto de ser barridos con los despojos de la historia [y] solo los fuertes… pueden llegar a sobrevivir”, reflexionando en este caso sobre el fracaso de la agresión y del terror estadounidense para aplastar la independencia de Cuba.

 

Para cuando la protesta comenzó a aumentar media docena de años después, el respetado especialista en Vietnam e historiador militar Bernard Fall, ningún pacifista, predijo que “Vietnam como entidad cultural e histórica… está amenazado por la extinción… [mientras]… el campo muere literalmente bajo los golpes de la mayor maquinaria militar jamás desencadenada sobre un área de este tamaño”. De nuevo se refería a Vietnam del Sur.

 

Cuando la guerra terminó después de ocho horrendos años, la opinión dominante estaba dividida entre los que describían la guerra como una “noble causa” que podría haber sido ganada con más dedicación, y en el extremo opuesto, los críticos, para quienes fue un “error” demasiado costoso. En 1977, el presidente Carter, provocó poca atención cuando explicó que “no tenemos ninguna deuda” con Vietnam porque “la destrucción fue mutua”.

 

Todo esto contiene importantes lecciones para nuestros días, incluso fuera de otro recuerdo de que solo los débiles y derrotados tienen que rendir cuentas por sus crímenes.

 

Una lección es comprender lo que está sucediendo cuando solo prestamos atención a los eventos críticos del mundo real, a menudo desdeñados en la historia, sino también a lo que creen los dirigentes y la opinión de la elite, por teñidos de fantasía que estén. Otra lección es que junto a la fantasía elucubrada para aterrorizar y movilizar al público (y que tal vez sea creída por algunos que son atrapados por su propia retórica), también existe una planificación geoestratégica basa en principios que son racionales y estables durante largos períodos porque están arraigados en instituciones estables y sus preocupaciones. Eso también vale en el caso de Vietnam. Volveré al tema, solo subrayo aquí que los factores persistentes en la acción estatal son generalmente bien ocultados.

 

La guerra de Iraq es un caso instructivo. Fue mercadeada a un público aterrado sobre las bases usuales de la autodefensa contra una terrible amenaza a la supervivencia: la “única pregunta” declararon George W. Bush y Tony Blair era si Sadam Hussein terminaría sus programas de desarrollo de armas de destrucción masiva. Cuando la única pregunta recibió la respuesta equivocada, la retórica del gobierno giró desenvueltamente hacia nuestro “anhelo de democracia”, y la opinión educada, como se debe, siguió el camino indicado; todo rutina.

 

Más adelante, a medida que resultaba más difícil ocultar la escala de la derrota de EE.UU. en Iraq, el gobierno admitió silenciosamente lo que siempre estuvo claro. En 2007-2008, el gobierno anunció oficialmente que un acuerdo final debía otorgar a EE.UU. bases militares y el derecho a operaciones de combate, y preferir a inversionistas estadounidenses en el rico sistema energético – demandas que fueron renuentemente abandonadas más tarde ante la resistencia iraquí. Y todo fue ocultado a la población en general.

 

Midiendo la decadencia de EE.UU.

Con semejantes lecciones en mente, vale la pena considerar lo que es destacado actualmente en los grandes periódicos de política y opinión. Limitémonos a la más prestigiosa de las revistas del establishment, Foreign Affairs. El titular que vociferaba en la portada de la edición de diciembre de 2011, dice en negrita: “¿Se acabó EE.UU.?”

El artículo titular llama a “recortes económicos” en las “misiones humanitarias” en el extranjero que consumen la riqueza del país, a fin de detener la decadencia de EE.UU. que es un tema importante en el discurso de los asuntos internacionales, acompañado usualmente por el corolario de que el poder se orienta hacia el Este, hacia China y (tal vez) India.

Los principales artículos tienen que ver con Israel-Palestina. El primero, de dos altos funcionarios israelíes, lleva el título de “El problema es el rechazo palestino”: el conflicto no puede ser resuelto porque los palestinos se niegan a reconocer Israel como Estado judío – ajustándose así a la práctica diplomática estándar: los Estados son reconocidos, pero no sectores privilegiados en su interior. La demanda es apenas más que un nuevo artilugio para desalentar de la amenaza de un arreglo político que debilitaría los objetivos expansionistas de Israel.

La posición opuesta, defendida por un profesor estadounidense, tiene el título: “El problema es la ocupación”. El subtítulo dice “Cómo la ocupación destruye la nación”. ¿Qué nación? Israel, por supuesto. El par de artículos aparece bajo el titular “Israel sitiado”.

 

La edición de enero de 2012 presenta un llamado más para bombardear Irán ahora, antes que sea demasiado tarde. Advirtiendo contra “los peligros de la disuasión”, el autor sugiere que “los escépticos de la acción militar no aprecian el verdadero peligro que un Irán con armas nucleares plantearía a los intereses de EE.UU. en Medio Oriente y más allá. Y sus sombríos pronósticos asumen que la cura sería peor que la enfermedad –es decir, que las consecuencias de un ataque de EE.UU. contra Irán serían tan malas o peores que las de que Irán logre sus ambiciones nucleares. Pero es una suposición defectuosa. La verdad es que un ataque militar con el propósito de destruir el programa nuclear de Irán, si es dirigido cuidadosamente, podría ahorrar a la región y al mundo una amenaza muy real y mejorar dramáticamente la seguridad nacional a largo plazo de EE.UU.”

 

Otros argumentan que los costes serían demasiado elevados, y en los extremos algunos incluso señalan que un ataque violaría el derecho internacional – como lo hace la posición de los moderados, quienes regularmente planean amenazas de violencia, en violación de la Carta de la ONU.

Veamos una por una esas principales preocupaciones.

La demografía es solo uno de los numerosos problemas serios del futuro. Para India, los problemas son mucho más severos.

No todas las voces prominentes prevén una decadencia de EE.UU. Entre los medios internacionales, no hay ninguno más serio y responsable que el London Financial Times. Recientemente dedicó toda una página a la expectativa optimista de que nueva tecnología para la extracción de combustibles fósiles norteamericanos podría permitir que EE.UU. llegue a ser independiente energéticamente, y por ello retenga su hegemonía global durante un siglo. No hay ninguna mención del tipo de mundo que EE.UU. dominaría en ese caso, pero no por falta de evidencia.

 

Aproximadamente al mismo tiempo, la Agencia Internacional de Energía (IEA) informó que, con el rápido aumento de las emisiones de carbono por el uso de combustible fósil, se llegará al límite de seguridad en 2017 si el mundo continúa por su camino actual. “La puerta se está cerrando” dijo el economista jefe de la IEA, y muy pronto “se cerrará para siempre”.

Poco antes el Departamento de Energía de EE.UU. informó sobre las cifras más recientes de emisiones de dióxido de carbono, que “aumentaron por la cantidad más alta registrada” a un nivel mayor que el peor de los casos previstos por el Panel Internacional sobre Cambio Climático (IPCC). No fue ninguna sorpresa para muchos científicos, incluido el programa del MIT sobre cambio climático, que ha advertido durante años que las predicciones del IPCC son demasiado conservadoras.

Semejantes críticos de las predicciones del IPCC no reciben prácticamente ninguna atención pública, a diferencia del margen de negacionistas que son apoyados por el sector corporativo, junto con inmensas campañas de propaganda que han apartado a los estadounidenses del espectro internacional en su negación de las amenazas. El apoyo empresarial también se traduce directamente en poder político. El negacionismo forma parte del catequismo que debe ser entonado por los candidatos republicanos en la grotesca campaña electoral que está en curso, y en el Congreso son suficientemente poderosos como para abortar hasta esfuerzos para estudiar los efectos del calentamiento global, para no hablar de hacer algo serio al respecto.

 

En breve, la decadencia de EE.UU. puede posiblemente ser detenida si abandonamos la esperanza de supervivencia decente, perspectivas que son demasiado reales en vista del equilibrio de fuerzas en el mundo.

 

“Perdiendo” China y Vietnam

Dejando de lado pensamientos tan desagradables, una mirada de cerca a la decadencia de EE.UU. muestra que China juega ciertamente un importante papel, como lo ha hecho durante 60 años. La decadencia que ahora provoca una preocupación semejante no es un fenómeno reciente.

 

Se remonta a fines de la Segunda Guerra Mundial, cuando EE.UU. tenía la mitad de la riqueza del mundo e incomparable seguridad y alcance global. Los planificadores eran naturalmente bien conscientes de la enorme disparidad del poder, y querían mantenerla de esa manera.

 

El punto de vista básico fue presentado con admirable franqueza en un importante documento estatal de 1948 (PPS 23). El autor fue uno de los arquitectos del Nuevo Orden Mundial de esos días, presidente del Personal de Planificación Política del Departamento de Estado, el respetado estadista y erudito George Kennan, un pacifista moderado dentro del espectro de la planificación. Señaló que el objetivo político central era mantener la “posición de disparidad” que separaba nuestra inmensa riqueza de la pobreza de otros. Para lograr ese objetivo, aconsejó: “Debemos cesar de hablar de objetivos vagos… pero irreales como ser derechos humanos, el aumento de los estándares de vida, y democratización”, y debemos “utilizar conceptos de poder directo”, no “embarazados por consignas idealistas” sobre “altruismo y obras de beneficencia hacia el mundo”.

 

Kennan se refería específicamente a Asia, pero las observaciones se generalizan, con excepciones, para participantes en el sistema global dirigido por EE.UU. Se comprendía bien que las “consignas idealistas” debían ser ostentadas prominentemente cuando iban dirigidas a otros, incluidas las clases intelectuales, de quienes se esperaba que las promulgaran.

Los planes que Kennan ayudó a formular e implementar daban por entendido que EE.UU. controlaría el Hemisferio Occidental, Lejano Oriente, el antiguo imperio británico (incluidos los incomparables recursos energéticos de Medio Oriente), y tanto de Eurasia como fuera posible, crucialmente sus centros comerciales e industriales. No eran objetivos poco realistas, en vista de la distribución del poder. Pero la decadencia comenzó de inmediato.

 

En 1949, China declaró la independencia, un evento conocido en el discurso occidental como “la pérdida de China” – en EE.UU. con amargas recriminaciones y conflicto sobre quién era responsable de esa pérdida. La terminología es reveladora. Solo se puede perder algo que uno posee. La suposición tácita era que EE.UU. poseía China, por derecho, junto con la mayor parte del resto del mundo, tal como lo asumían los planificadores de la posguerra.

La “pérdida de China” fue el primer paso importante en la “decadencia de EE.UU.” Tuvo importantes consecuencias políticas. Una fue la decisión inmediata de apoyar el esfuerzo de Francia por reconquistar su antigua colonia de Indochina, para que esta, no fuera también “perdida”.

 

La propia Indochina no era una preocupación enorme, a pesar de las afirmaciones sobre sus ricos recursos por el presidente Eisenhower y otros. La preocupación fue más bien la “teoría del dominó”, frecuentemente ridiculizada cuando los dominós no caen, pero sigue siendo un principio dominante en la política porque es bastante racional. Para adoptar la versión de Henry Kissinger, una región que cae fuera de control puede convertirse en un “virus” que “propagará el contagio”, induciendo a otros a seguir el mismo camino.

En el caso de Vietnam, la preocupación era que el virus del desarrollo independiente pudiera infectar Indonesia, que realmente posee ricos recursos. Y eso podría llevar a Japón –el “súper dominó” como fue llamado por el destacado historiador sobre Asia, John Dower, – a “acomodarse” a un Asia independiente como su centro tecnológico e industrial en un sistema que escaparía al alcance del poder de EE.UU. Eso significaría, en efecto, que EE.UU. había perdido la fase del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial, librada para impedir el intento de Japón de establecer un Nuevo Orden semejante en Asia.

 

El camino para encarar un problema semejante es obvio: destruir el virus e “inocular” a los que podrían estar infectados. En el caso de Vietnam, la decisión racional era destruir toda esperanza de un exitoso desarrollo independiente e imponer dictaduras brutales en las regiones vecinas. Esas tareas fueron realizadas con éxito – aunque la historia tiene su propia astucia, y algo similar a lo que se temía se ha estado desarrollando desde entonces en el Este de Asia, para consternación de EE.UU.

 

La victoria más importante de las guerras de Indochina fue en 1965, cuando un golpe militar en Indonesia, respaldado por EE.UU. y dirigido por el general Suharto, realizó masivos crímenes que fueron comparados por la CIA con los de Hitler, Stalin y Mao. Los medios dominantes informaron fielmente y con euforia irrestricta sobre la “asombrosa matanza masiva”, como la describió el New York Times.

 

Fue un “rayo de luz en Asia”, como escribió el renombrado comentarista ‘liberal’ James Reston en el Times. El golpe terminó la amenaza de democracia al demoler al partido político de los pobres, basado en las masas; estableció una dictadura que procedió a compilar uno de los peores historiales de derechos humanos en el mundo, y abrió las riquezas del país a inversionistas occidentales. No es de extrañar que, después de muchos otros horrores, incluida la casi genocida invasión de Timor Oriental, Suharto haya sido saludado por el gobierno de Clinton en 1995 como “nuestro tipo de hombre”.

 

Años después de los grandes eventos de 1965, el consejero de seguridad nacional de Kennedy-Johnson, McGeorge Bundy, reflexionó que hubiera sido sabio terminar la guerra de Vietnam en ese momento, con el “virus” virtualmente destruido y el dominó primordial sólidamente en su sitio, reforzado por otras dictaduras respaldadas por EE.UU. en toda la región.

 

Procedimientos similares han sido seguidos rutinariamente en otros sitios. Kissinger se refirió específicamente a la amenaza de una democracia socialista en Chile. Esa amenaza fue destruida en otra fecha olvidada, lo que los latinoamericanos llaman “el primer 11-S”, que en violencia y amargos efectos excedió de lejos el 11-S conmemorado en Occidente. Una cruel dictadura fue impuesta en Chile, parte de una plaga de brutal represión que se extendió por Latinoamérica, alcanzando Centroamérica bajo Reagan. Los virus también han causado profundas preocupaciones en otros sitios, incluido Medio Oriente, donde la amenaza del nacionalismo secular ha preocupado frecuentemente a los planificadores británicos y estadounidenses, induciéndolos a apoyar al fundamentalismo islámico radical para contrarrestarlo.

 

La concentración de la riqueza y la decadencia de EE.UU.

A pesar de semejantes victorias, la decadencia de EE.UU. continuó. En 1970, la parte estadounidense de la riqueza del mundo había caído a un 25%, aproximadamente donde permanece, todavía colosal, pero mucho menos que al fin de la Segunda Guerra Entonces. Para entonces, el mundo industrial era “tripolar”: Norteamérica basada en EE.UU., Europa basada en Alemania, y el Este de Asia, que ya era la región industrial más dinámica, basada en aquel entonces en Japón, pero que entonces incluía a las antiguas colonias japonesas Taiwán y Corea del Sur, y más recientemente China.

 

Aproximadamente en esos días, la decadencia de EE.UU. entró a una nueva fase: decadencia conscientemente auto-infligida. Desde los años setenta, ha habido un cambio significativo en la economía estadounidense, cuando planificadores, privados y estatales, se volvieron hacia la financialización y la subcontratación al extranjero de producción, impulsada en parte por la tasa de beneficios en disminución en la manufactura en el interior. Esas decisiones iniciaron un ciclo maligno en el cual la riqueza se concentró considerablemente (dramáticamente en el máximo 0,1% de la población), causando la concentración del poder político; de ahí la legislación para llevar aún más lejos el ciclo: la tributación y otras políticas fiscales, desregulación, cambios en las reglas de la gobernancia corporativa permitiendo inmensos beneficios para los ejecutivos, etc.

 

Mientras tanto, para la mayoría, los salarios reales se estancaron en gran parte, y la gente pudo arreglárselas solo mediante cargas laborales fuertemente aumentadas (mucho más que en Europa), deudas insostenibles, y burbujas repetidas desde los años de Reagan, creando riqueza en el papel que inevitablemente desaparecía cuando reventaban (y los perpetradores eran rescatados por el contribuyente). Paralelamente, el sistema político ha sido cada vez más desgarrado mientras ambos partidos son impulsados más profundamente dentro de los bolsillos corporativos con el aumento del coste de las elecciones, los republicanos a un nivel grotesco, los demócratas (ahora sobre todo los antiguos “republicanos moderados”) no se quedaron demasiado atrás.

 

Un reciente estudio del Instituto de Política Económica, que ha sido durante años la mayor fuente de datos probos sobre estos eventos, es titulado Failure by Design [Fracaso deliberado]. La palabra “deliberado” es exacta. Otras alternativas eran ciertamente posibles. Y como señala el estudio, el “fracaso” tiene una base clasista. No hay fracaso para los que deliberan. Lo contrario es lo cierto. Las políticas fueron, más bien, un fracaso para la gran mayoría, el 99% en la imaginería de los movimientos Ocupa – y para el país, que ha declinado y seguirá haciéndolo bajo estas políticas.

 

Otro factor es la subcontratación al extranjero de la manufactura. Como lo ilustra el ejemplo de los paneles solares, la capacidad manufacturera provee la base y el estímulo para la innovación llevando a niveles más elevados de sofisticación en la producción, el diseño y la invención. Eso, también, está siendo subcontratado, lo que no es un problema para los “mandarines del dinero” que elaboran cada vez más la política, pero es un problema serio para la gente trabajadora y las clases medias, y un verdadero desastre para los más oprimidos, los africano-estadounidenses, que nunca han escapado al legado de la esclavitud y sus crueles secuelas, y cuya exigua riqueza desapareció virtualmente después del colapso de la burbuja de la vivienda en 2008, provocando la más reciente crisis financiera, la peor hasta ahora.-

…………..

Noam Chomsky es profesor emérito del Departamento de Lingüística y Filosofía del MIT. Es autor de numerosas obras políticas que son éxitos de ventas. Sus últimos libros son Making the Future: Occupations, Intervention, Empire, and Resistance, The Essential Chomsky (editado por Anthony Arnove), una colección de sus escritos de los años cincuenta hasta la actualidad, Gaza in Crisis, con Ilan Pappé, y Hopes and Prospects.

 

[Nota: La II Parte de la discusión de Noam Chomsky de la decadencia estadounidense, “El camino imperial” aparecerá mañana en Rebelión.]

Copyright 2012 Noam Chomsky

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Fuente: http://www.tomdispatch.com/blog/175502/

Noam-Chomsky-9-7-2011

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Lundi 20 février 2012 1 20 /02 /Fév /2012 01:06

Seminario militante 1-2012: Anarquismo y Revolución


 
“La Revolución es la libertad probada en el crisol de los hechos.” –Errico Malatesta. -
Ejes Temáticos:
La Revolución Anarquista
Reflexiones Teóricas
Experiencias Históricas
Formas Organizativas
El Problema del Poder
Todos los Martes de 4:00 a 6:00 pm
Salón 114-Edificio 212 de Aulas Múltiples de la Facultad de Ciencias Humanas
Universidad Nacional de Colombia sede Bogotá
Inauguración 28 de Febrero
Del 28 de Febrero al 26 de Junio de 2012
Grupo Libertario Vía Libre de Bogotá
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Dimanche 19 février 2012 7 19 /02 /Fév /2012 17:21

Domingo, 19 de febrero de 2012

¿Periodistas? ¿Qué periodistas?

Por Juan Gelman
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El teniente coronel Daniel L. Davis tiene rigor moral: después de un recorrido de 15.000 km por muchas provincias de Afganistán que duró doce meses, publicó en el Armed Forces Journal –único medio estadounidense de información independiente sobre cuestiones militares– un artículo cuya primera conclusión es tajante: “Lo que vi no concuerda con las rosadas declaraciones oficiales de jefes de las fuerzas armadas de EE.UU. sobre las condiciones imperantes en el terreno” (www.ar medforcesjournal.com, febrero de 2012). El texto fue dado a conocer on line y se titula “Verdades, mentiras y Afganistán. De cómo los líderes militares nos han decepcionado”. Davis detalló el concepto en una entrevista concedida al New York Times (www.nytimes.com, 5/2/12) y en un largo documento que publicó Rolling Stone (www1.rollingstone.com, 11/2/12).

El teniente coronel entrevistó a 250 efectivos propios, de soldados a comandantes de división, a miembros del ejército y la policía afganos y a ciudadanos y campesinos corrientes. Los altos mandos declaran ante el Congreso que se está ganando la guerra gracias al aumento del número de tropas y a que el entrenamiento de fuerzas locales avanza con solidez, pero Davis afirma: “Comprobé la ausencia de logros virtualmente en todos los niveles, los soldados nacionales negocian con los talibán... éstos dominan buena parte del territorio”. Y pregunta: “¿Cuántos estadounidenses más deben morir en aras de una misión sin éxito y después de más de siete años de consideraciones optimistas de nuestros altos mandos en Afganistán? Nadie espera que nuestros líderes tengan siempre un buen plan. Pero sí esperamos –y los hombres que luchan y mueren lo merecen– que nos digan la verdad sobre lo que está sucediendo”.

Davis toca un punto central: analiza por qué ese triunfalismo pasa desapercibido para la población. “Hay diversas razones –dice–, pero tal vez ninguna sea más sustancial que el papel jugado por los medios más importantes en este país... ha sido una deficiencia de todos ellos en cualquier categoría: redes informativas, informativos por cable, revistas y periódicos.” No es una casualidad. A los periodistas que no siguen la línea del Pentágono se les niega el acceso a la información. Para obtenerlo deben entenderse con los militares y eso tiene un precio, dice Davis, la integración de los medios en la máquina de la guerra psicológica del Pentágono, no sólo dirigida al exterior sino, sobre todo, a la opinión pública estadounidense.

La entonces encargada de relaciones públicas del Pentágono Victoria Clark dirigió a comienzos del 2002 un programa de analistas militares de pronta ejecución: contrató a 75 oficiales retirados que aparecían en los informativos de las radios y los canales de televisión o escribían columnas de opinión para ir creando un clima favorable a la guerra con Irak que preparaba la Casa Blanca (www.sourcewatch.com, 8/3/11). El Pentágono les bajaba línea en reuniones semanales y los medios los presentaban como expertos y verdaderos periodistas, dándoles espacio para la propaganda bélica como si fueran observadores objetivos.

El programa continuó después de la ocupación de Irak “para fomentar lealtades ideológicas y militares y también una dinámica financiera poderosa: la mayoría de los analistas tiene lazos con los contratistas involucrados en las políticas de guerra que aquéllos deben comentar”. Cesó en el 2008, cuando el periodista David Barstow investigó el asunto y lo dio a conocer (www.nytimes.com, 20/4/08).

“Todo esto obliga a interrogarse: ¿qué clase de objetividad y análisis honesto recibió el público estadounidense por parte de los medios más importantes durante ese período?”, señala Davis y cita un manual del ejército sobre las llamadas “operaciones informativas” del Pentágono (www.fas.org, 13/2/06) en el que se indica: “La importancia de dominar el espectro de la información explica el objetivo de convertir (a esas operaciones) en una competencia militar central, al mismo nivel de las operaciones por aire, mar y tierra y los operativos especiales”.

Están creciendo las voces que piden en los medios una intervención militar en Irán. Un columnista del Wall Street Journal postula que un presidente “capacitado para el cargo” debe “ordenar a las fuerzas armadas de EE.UU. que ataquen y destruyan las instalaciones del programa nuclear iraní” (//online.wsj.com, 18/1/12), otro afirma en la revista Foreign Affairs que “ha llegado la hora de atacar a Irán” (www.foreignaffairs.com, número de enero/febrero 2012) y todo huele a la proximidad de una acometida militar contra Teherán, como fue el caso de Irak.

Pareciera que el Pentágono “está educando” con cierto éxito a la opinión pública local: una encuesta que el Pew Research Center realizó este mes revela que el 58 por ciento de los estadounidenses están de acuerdo en terminar con las pretensiones nucleares iraníes, incluso mediante una acción militar (//pewresearch.org, 15/2/12). En tanto, los 16 organismos de Inteligencia de EE.UU. evaluaron en el 2007, y lo reiteraron en el 2011, que el programa nuclear de Irán no posee hasta el momento dimensiones militares.-

soldado yanqui en irak1

 

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Dimanche 19 février 2012 7 19 /02 /Fév /2012 17:04
El impasse sirio
Immanuel Wallerstein
 
Bashar Assad se ha elevado a las alturas de ser uno de los hombres menos populares en el mundo. Casi todos lo han denunciado como tirano –de hecho un tirano muy sanguinario. Incluso aquellos gobiernos que se niegan a denunciarlo parecen aconsejarle que refrene sus modos represivos y haga algún tipo de concesiones políticas a sus oponentes internos.

¿Cómo es entonces que ignora todos estos consejos y sigue utilizando la máxima fuerza posible para mantener el control político de Siria? ¿Por qué no hay alguna intervención externa que lo fuerce a retirarse del cargo? Para responder a estas cuestiones, comencemos por evaluar sus fuerzas. Primero, tiene un ejército razonablemente fuerte y, hasta ahora, con algunas cuantas excepciones, el ejército y otras estructuras de fuerza en el país han permanecido leales al régimen. Segundo, continúa pareciendo tener el respaldo de por lo menos la mitad de la población en eso que, de forma creciente, se describe como una guerra civil.

Los puestos clave del gobierno y el cuerpo de oficiales están en manos de los alawitas, una rama de los islamitas chiítas. Los alawitas son una minoría de la población y ciertamente temen lo que podría sucederles si las fuerzas de oposición, en gran medida sunitas, llegaran al poder. Además, las otras fuerzas minoritarias significativas –los cristianos, los drusos y los kurdos– parecen igualmente preocupados por un gobierno sunita. Finalmente, la inmensa burguesía comerciante tiene aún que volverse contra Assad y el régimen baazista.

immanuel wallerstein 2012

¿Pero es esto realmente suficiente? Si esto fuera todo, dudo que Assad pudiera mantenerse por más tiempo. El régimen está siendo exprimido en lo económico. El Ejército Sirio Libre, de oposición, está recibiendo armas de los sunitas iraquíes y probablemente de Qatar. Y el coro de denuncias en la prensa mundial y por parte de los políticos de todas las franjas crece en volumen día con día.

 

Y sin embargo, no pienso que a un año o dos de ahora nos encontremos con que Assad se fue o con que el régimen cambió básicamente. La razón es que quienes lo denuncian con más volumen en realidad no quieren que se vaya. Revisémoslos uno por uno.

 

Arabia Saudita: El ministro de relaciones exteriores le dijo al New York Times que la violencia debe detenerse y que no debe concedérsele al gobierno sirio ninguna oportunidad más. Esto suena realmente fuerte hasta que uno se percata de que añadió la frase: debe descartarse la intervención internacional. El hecho es entonces que Arabia Saudita quiere el crédito de oponerse a Assad pero teme a un gobierno que lo suceda. Sabe que en una Siria posterior a Assad (que probablemente sea bastante anárquica), Al Qaeda encontraría una base. Y los sauditas saben que el objetivo número uno de Al Qaeda es derrocar al régimen saudita. Ergo, que no haya intervención internacional.

 

Israel: Sí, los israelíes continúan obsesionados con Irán. Y sí, una Siria baazista continúa un poder amigable con Irán. Pero una vez dicho y hecho todo, Siria ha sido un vecino árabe relativamente callado, una isla de estabilidad para los israelíes. Sí, los sirios ayudan a Hezbolá, pero este también ha estado relativamente callado. ¿Por qué habrían los israelíes de correr el riesgo de una Siria posbaazista turbulenta? ¿Quién entonces detentaría el poder sin tener que mejorar sus credenciales mediante la expansión de la jihad contra Israel? ¿Acaso la caída de Assad no conduciría a alterar la relativa quietud y estabilidad que Líbano parece disfrutar ahora; y acaso esto no terminaría impulsando un fortalecimiento mayor y una radicalización renovada de Hezbolá? Israel tiene mucho que perder y no mucho que ganar si Assad cae.

 

Estados Unidos: El gobierno estadunidense habla de una buena línea. Pero, ¿han notado lo precavido que es en la práctica? El 11 de febrero, el Washington Post tituló un artículo “Conforme aumenta la carnicería, Estados Unidos no ve ‘buenas opciones’ en Siria”. La nota apunta que el gobierno estadunidense no tiene apetito por una intervención militar. No hay apetito, pese a la presión de intelectuales neoconservadores como Charles Krauthammer, que es lo suficiente honesto para admitir que no se trata tan sólo de libertad. En realidad, dice, se trata de deshacer el régimen en Irán.

 

¿Pero no es exactamente por esto que Obama y sus asesores no ven buenas opciones? Se vieron presionados para entrar a la operación libia. Estados Unidos no perdió muchas vidas, ¿pero logró realmente alguna ventaja geopolítica como resultado? ¿Es el nuevo régimen libio (si es que se puede decir que hay un nuevo régimen libio) algo mejor? ¿O es el principio de una larga inestabilidad interna, como resultó en Irak?

 

Así que cuando Rusia vetó la resolución de Naciones Unidas con respecto a Siria, me puedo imaginar un suspiro de alivio en Washington. La presión por elevar la apuesta inicial y comenzar una intervención estilo Libia se levantó. Obama fue protegido contra el jaloneo republicano al respecto de Siria por el veto ruso. Y Susan Rice, la embajadora estadunidense en Naciones Unidas, pudo endosarle toda la culpa a los rusos. Fueron repugnantes, dijo, ay tan diplomáticamente.

 

Francia: Siempre nostálgica por su alguna vez papel dominante en Siria, el ministro de Relaciones Exteriores Alain Juppé grita y denuncia. ¿Pero tropas? Deben estar bromeando. Ya vienen las elecciones, y enviar tropas no sería muy popular, especialmente cuando no será algo fácil para nada, como Libia.

 

Turquía: Este país ha mejorado sus relaciones con el mundo árabe de un modo increíble en los últimos 10 años. Y no le gusta nada una guerra civil en sus fronteras. Le gustaría que ocurriera algún tipo de arreglo político. Pero al ministro de Relaciones Exteriores Ahmet Davutoglu se le cita garantizando que Turquía no le proporcione armas ni apoyo a desertores del ejército. Turquía quiere, esencialmente, ser amiga de todos los bandos. Y además, Turquía tiene su propia cuestión kurda, y Siria podría ofrecer respaldo activo, que hasta ahora se ha refrenado en ofrecer.

 

Así que, ¿quién quiere intervenir en Siria? Tal vez Qatar. Pero Qatar, no importa qué tan rico sea, es apenas una potencia militar importante. Y el fondo del asunto es que, pese a lo fuerte de la retórica y pese a lo feo de la guerra civil, nadie quiere realmente que Assad se vaya. Así que lo más probable es que se quede.-

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein

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Dimanche 19 février 2012 7 19 /02 /Fév /2012 16:46
19-02-2012

 

Persiguiendo la utopía

      Miguel Guaglianone     
Barómetro Internacional


 

¡Ay Utopía, incorregible, que no tiene bastante con lo posible!

¡Ay! ¡Ay Utopía, que levanta huracanes de rebeldía!…

Sin Utopía, la vida sería un ensayo para la muerte.

J.M. Serrat

Cuando quisimos tomar el cielo por asalto

Fue a fines de la década de los 60 del siglo pasado cuando el sistema político–económico desarrollado el siglo anterior e impuesto al mundo luego de la Segunda Guerra Mundial comenzó a rechinar estrepitosamente. Las juventudes, provenientes sobre todo del propio sistema y descreídas de sus propuestas, iniciaron en todas partes (tanto en el centro como en la periferia) acciones para enfrentarlo, constituyéndose (sin saberlo entonces) en la primera gran manifestación social globalizada de nuestra cultura occidental.

Esa lucha se realizó fundamentalmente a través de tres frentes:

  1. La renuncia a los valores y las formas de vida propuestas por el sistema y la búsqueda de modos alternativos de asumir la existencia. Esto se tradujo sobre todo en el propio seno del establishment , en los movimientos hippies y de música contestataria.

  2. El enfrentamiento a los sistemas instituidos de estado y gobierno, fundamentalmente en forma de protesta urbana, que se expresó a través del movimiento estudiantil en todo el mundo más o menos “desarrollado”.

  3. El enfrentamiento armado al status quo, traducido en los distintos movimientos guerrilleros y de resistencia distribuidos a lo largo y ancho del planeta, tanto en su forma rural como urbana.

La respuesta del sistema fue rápida y feroz.

Ya a fines de la década del 70, los movimientos hippie y de música contestataria habían sido anulados, sobre todo a través de la mercantilización de sus propuestas y su absorción por el sistema. La ropa hippie se vendía en la Quinta Avenida de New York en las boutiques de lujo, sus manifestaciones se banalizaban o ridiculizaban a través de la TV y el cine de Hollywood y la industria cultural del disco copaba y dirigía la producción musical, convirtiendo los temas críticos, innovadores y contestatarios en productos de consumo masivo.

El movimiento estudiantil, que estuvo a punto de derrumbar gobiernos y generar cambios sociales profundos, fue aplastado a punta de represión y de plomo (como en la Plaza de Tlatelolco en México) y en algunos casos recurriendo a señeras figuras arquetípicas de la derecha (como en Francia usando a Charles De Gaulle).

Las guerrillas fueron combatidas con brutal ingerencia en los países periféricos. Torturas, asesinatos, desapariciones y la instauración (sobre todo en Latinoamérica, pero también en África y Asia) de violentas dictaduras militares que se impusieron a los movimientos guerrilleros y de resistencia. Fueron así derrotadas militarmente, con gloriosas excepciones como en el caso de Vietnam.

En este contexto, en el período inmediatamente posterior, la ascensión a la presidencia de los Estados Unidos de Ronald Reagan y el nombramiento de Margareth Teacher como primera ministra británica fueron la punta del iceberg que estructuró el período global neoconservador que se caracterizó por el auge y hegemonía del neoliberalismo corporativo a escala planetaria. En el ínterin (y bajo su influencia) se produjo la caída de la Unión Soviética y de los países comunistas de Europa Central, finalizando allí el período histórico de la Guerra Fría que venía estructurando la geopolítica mundial desde el fin de la segunda gran guerra. Se estaba pasando de un mundo bipolar, al intento del mundo unipolar hegemónico. Esta intentada hegemonía llevó hasta desarrollar el imaginario plasmado en el Fin de las Ideologías y el Fin de la Historia de Francis Fukuyama. El sistema imperial–unipolar–neocapitalista parecía haber llegado a su cenit, no existiría nada más allá de él.

 

La historia da vuelta la tortilla

Pero la historia siguió adelante con un movimiento de reflujo. El período que iba a durar poco menos que el resto de la historia (un sueño al estilo del “Milenio del Tercer Reich” pronosticado por los nazis) se agotó por su propio impulso en unos pocos años. Ya a fines de la década de los noventa, en el propio siglo XX, aparecieron los síntomas de que la pretendidamente monolítica estructura de poder impuesta al mundo, estaba resquebrajándose.

El fracaso absoluto de las recetas económicas aplicadas con rigor por los organismos transnacionales dependientes del centro de poder (FMI, Banco Mundial) fue un primer síntoma de la falacia de la propuesta neoliberal. El pretendido “goteo” desde los grandes capitales hacia el resto de la sociedad nunca se realizó, por el contrario la acumulación del capital en cada vez menos manos (un puñado reducido de corporaciones transnacionales) marcó una tendencia imparable que continúa hasta hoy. Las promesas de mejor vida para todos a través del sistema del libre mercado y el capitalismo feroz no sólo fueron incumplidas, sino que se globalizó la progresiva exclusión de cada vez mayor número de personas, como contra cara de la acumulación mencionada.

A fines de la década de los 90 comienzan a gestarse –mientras simultáneamente se va produciendo un reblandecimiento progresivo de los poderes centrales– los movimientos sociales de resistencia que constituirán las nuevas alternativas de poder en el Siglo XXI. A partir de 1998 (para poner una fecha de referencia) con el ascenso al poder en Venezuela del proceso bolivariano se inicia –sobre todo en Latinoamérica– un nuevo tiempo. Como fichas de dominó, a lo largo del continente van cayendo las “democracias autoritarias” que habían sustituido a las dictaduras militares de los 70 y los movimientos sociales generados desde las bases aprovechan sobre todo el arma del voto –un mecanismo diseñado en principio para sostener a las democracias representativas– para llevar al poder a figuras y movimientos alternativos a los partidos tradicionales. Tres países, Venezuela, Bolivia y Ecuador, llevan adelante reformas constitucionales que intentan cambios estructurales en sus respectivas sociedades. En Centro América retoman por las urnas el poder los sandinistas. En el resto del continente asumen el timón propuestas progresistas de centro–izquierda (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay) y el mapa geopolítico cambia. Vuelve a florecer con una fuerza inusitada en nuestra región la propuesta integracionista e independentista, abandonada desde los tiempos de la emancipación libertadora.

A la vez, ya entrada la primera década del siglo XXI, continua el progresivo receso del poder imperial, reflejado en principio por el sistemático fracaso de sus aventuras guerreristas (Irak, Afganistán) y luego por la crisis económica global que comienza en 2006, que no parece detener su espiral de descenso y que está afectando sobre todo al corazón de los países centrales. A lo largo del planeta se mantiene el reflujo.

A la vez, se hacen presentes dos factores aceleradores de los cambios. Por una parte la violencia de los sistemas climáticos, que hacen eclosión multiplicando su poder destructivo, producto de las graves alteraciones ecológicas generadas por el capitalismo corporativo industrial. Inundaciones, sequías, aumentos y descensos nunca vistos de las temperaturas, recrudecimiento de fenómenos cíclicos como El Niño y La Niña, huracanes y tifones, están hoy presentes en el escenario global dejando un desenlace catastrófico a su paso, con una secuela inmensa de pérdidas de vidas y de recursos materiales. Por otra parte, la eclosión de la progresiva escasez de recursos –también producto directo de un sistema productivo–consumista rapaz y depredador– está igualmente presente, llegando a provocarse crisis globales, no sólo de los recursos energéticos como el petróleo, sino de algunos tan indispensables como los alimentos o el agua.

Finalmente, un huracán social recorre las regiones del Medio Oriente y el Norte de África, llevando a un nuevo reordenamiento del mapa geopolítico, tanto de la región como mundial. El arrasamiento de Libia por parte de las potencias centrales y el actual previsible ataque a Siria e Irán, representa el permanente avance de la fracasada estrategia de guerras imperiales.

 

Re inventando la Utopía

En este contexto de cambios, derrumbes y esperanzas es que creemos necesario acelerar y profundizar las reflexiones y la discusión sobre la posible nueva sociedad del futuro. La crisis política, social y económica que cabalga transversalmente en el planeta, posiblemente vaya mucho más allá de estas tres áreas concretas. Estas crisis parciales que afectan a nuestra sociedad global están inmersas en el entorno general de una crisis cultural. La caída de aquellos valores que proporcionaron el motor para el desarrollo de nuestra cultura occidental, caracteriza nuestra inserción en la llamada posmodernidad. Si lo miramos con una perspectiva histórica, es posible que nos encontremos en medio de una etapa final de civilización. Partiendo del modelo del Estudio de la Historia de Arnold Toynbee [1], es muy posible que estemos realmente viviendo la desintegración de nuestra Cultura Occidental.

Pensamos que es entonces el momento de preguntarnos y debatir sobre las características de las nuevas formas sociales, políticas y económicas (y por supuesto prioritariamente de las culturales) que puedan sustituir a las que están colapsando

 

Sin recetas ni modelos de relojería

Cuando dirigimos nuestra atención hacia esa sociedad posible (que algunos llaman el Socialismo del Siglo XXI) lo primero que notamos es que los esfuerzos que se están realizando para los cambios no están caracterizados por una visión ideológica única, ni por una propuesta teórica común que los determine. Contrariamente, no existen definiciones previas sino que aparentemente se está construyendo en cada lugar sobre la marcha, lo que conlleva la necesidad de utilizar en cada paso el método de ensayo y error.

Esta situación pone muy nerviosos a algunos compañeros de camino, que claman por la necesidad urgente de definir categorías, metodologías, y sobre todo un modelo teórico (que sea “científico”) y que nos explique a todos como es la sociedad, como debería ser, y qué y como hacer para transformarla.

Sin embargo están olvidando que una de las razones que debilitaron profundamente a las izquierdas en el siglo pasado (aquellas que quisimos tomar el cielo por asalto) fue precisamente la proliferación y rigidez de los modelos teórico-ideológicos considerados cada uno de ellos como “la única verdad” por sus seguidores. Comunistas, socialistas, trotskistas, maoístas, guevaristas, anarquistas y demás, se aferraban cada uno su particular visión del mundo, que los separaba y alejaba (y a veces enfrentaba) conspirando contra la posibilidad de una lucha en común.

Claro que esta es una razón meramente táctica para no creer demasiado en la necesidad de modelos generales explicativos. Pensamos sin embargo que existen razones mucho más profundas y complejas para dejar de lado esa necesidad y creer que al respecto, el Socialismo del Siglo XXI parece estar bien encaminado. Es allí dónde opinamos debe darse el debate.

 

La crisis de la óptica racionalista-positivista y los nuevos paradigmas

En el siglo XIX, la explosión del capitalismo industrial, el maquinismo y los grandes cambios tecnológicos resultantes, cabalgaron sobre un desarrollo inusitado del pensamiento y la ciencia positivistas, y su versión materialista del universo. La razón, una de las dos fuerzas “amorales y dinámicas” [2] surgidas en el renacimiento, terminó allí de hacerse la única vía reconocida socialmente para generar el conocimiento. Ese siglo fue el del esplendor de esta visión, que llegó a concebir al universo como una inmensa máquina de relojería , idea plasmada con absoluta precisión en el pensamiento del gran astrónomo y matemático Pierre Simon Laplace: “Se podría concebir un intelecto que en cualquier momento dado conociera todas las fuerzas que animan la naturaleza las posiciones de los seres que la componen; si este intelecto fuera lo suficientemente vasto como para someter los datos a análisis, podría condensar en una simple fórmula el movimiento de los grandes cuerpos del universo y del átomo más ligero; para tal intelecto nada podría ser incierto y el futuro así como el pasado estarían frente sus ojos.”

Más adelante, a partir del inicio del Siglo XX, el desarrollo exponencial de la tecnología la fue identificando progresivamente con el conocimiento y la ciencia (dejando a éstos cada vez más reducidos a los grupos de especialistas). Esto ha permitido la persistencia de visiones que van quedando atrás en el conocimiento contemporáneo, pero que se han convertido en mitos sociales “verdaderos”. Existe por un lado una inercia al cambio de las ideas y por otro la creación de una gran matriz de opinión que hace que aún mucha gente pensante, siga creyendo en ese mundo “objetivo”, “causal”, “materialista” del siglo XIX y en la existencia de teorías que sean capaces de explicarlo y prever con precisión su devenir.

Esto se ha hecho más evidente en las ciencias sociales, que junto a las otras “humanísticas” han sufrido mucho ante la inmensa “ventaja” que tomara el positivismo del siglo XIX. Así, ellas han intentado ser tan “efectivas”, “racionales” y cuantificables (matematizables) como lo fueran en esa época las ciencias fácticas. Esta intención sigue manteniéndose hoy, más de un siglo después.

Mientras tanto las ciencias fácticas y el conocimiento en general fueron sufriendo durante todo el siglo XX una evolución que las ha llevado a generar inmensos cambios de sus paradigmas [3] y sus visiones del universo (cambios tan trascendentes que llevaron por ejemplo a Fritjof Capra a exponer cuánto de la mística hay en la física contemporánea).

La permanencia en el conocimiento usual en las ciencias sociales de la visión positivista sin embargo sigue ahí, estando presente, y es aquella que presiona por la búsqueda de explicaciones generales y modelos teóricos que “resuelvan” todas las interrogantes.

 

Sin embargo es mucho lo que podemos hacer

El fin de la visión positivista-objetivista no es el fin del mundo. El conocimiento viene desarrollando otras formas de abordar nuestra relación con el universo. El uso de modelos sistémicos y la Teoría del Caos por ejemplo, nos permiten comprender que si bien cuando los sistemas complejos no lineales entran en estado caótico, no son por definición predecibles (en ellos predomina el efecto mariposa, la mínima alteración en alguna variable puede causar cambios completos en el estado del sistema) de todas maneras podemos acotarlos. Es lo que se denomina determinación de las atractrices del sistema, que consiste en establecer los límites en los cuales se producirán sus variaciones.

En nuestra Latinoamérica, el realismo mágico, o lo real maravilloso constituye la raíz de una visión del mundo que va más allá de los paradigmas en retroceso, y posiblemente signifique nuestro aporte a la creación de un nuevo mundo.

De esa manera, si bien no estamos en condiciones de predecir la sociedad del mañana, ni elaborar una teoría “explicativa” de su funcionamiento, existen sí posibilidades de realizar algunas aproximaciones. Sobre todo considerando, no como podrá ser, sino por su opuesto, como no podrá ser.

Lo fundamental es que tenemos razones para revivir la esperanza, mucho de la utopía está hoy a la vuelta de la esquina, y somos nosotros mismos quienes podemos “acercar el horizonte” para legar un mundo mejor a las nuevas generaciones.-

 

Notas:

[1] Arnold Toynbee, Estudio de la Historia (Compendio), Alianza Editorial, Madrid, 1970.

[2] Ernesto Sábato, Hombres y Engranajes, Alianza Editorial, Madrid, 1973

[3] La mejor exposición que conocemos sobe esos grandes cambios está expuesta en El Paradigma Emergente, de Miguel Martínez, Editorial Trillas, México, 1993

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Dimanche 19 février 2012 7 19 /02 /Fév /2012 16:19
Bajo la Lupa

Periplo estratégico a EU del mandarín global Xi Jinping

Alfredo Jalife-Rahme
Foto
El vicepresidente chino, Xi Jinping, el martes pasado en la Casa Blanca
Foto Reuters
 
Más importante que haber sido acogido en la Casa Blanca por Barack Obama, el vicepresidente chino, Xi Jinping, fue recibido en forma inédita en el Pentágono con 19 cañonazos de honor.

Xi –próximo mandarín global a cuyo periodo correspondería superar al PIB de Estados Unidos (EU) en 2016 (FMI dixit), lo cual cimbrará todas las placas tectónicas geopolíticas y geoeconómicas del planeta– será entronizado en otoño como sucesor del presidente Hu Jintao, bajo la liturgia del 18 Congreso del Partido Comunista, para tomar las riendas del poder el año entrante, quizá por una década, en representación de una nueva generación de dirigentes (la quinta, desde la legendaria Larga Marcha de Mao Tse Tung) a quienes les toca ahora administrar la prosperidad y, más que nada, impedir una nueva guerra fría con EU o hasta una tercera guerra mundial.

 

No faltan quienes –quizá por ignorar la relevancia del análisis geoestratégico– exageren el aspecto mercantilista, que raya en el aldeanismo óptico, de la relación bilateral entre EU y China, muy insuficiente jerárquicamente para un escrutinio integral del presente (des)orden mundial, y soslayen la trascendencia de las reuniones de Xi con tres prominentes geoestrategas: Henry Kissinger, Brent Scowcroft y Zbigniew Brzezinski, quienes lidiaron con las cuatro generaciones previas de dirigentes chinos desde la cúpula de la seguridad nacional de EU.

Los chinos saben desde Sun Tsu, hace 2 mil 524 años, que el comercio es ante todo geoestratégico (El arte de la guerra); error de dislexia capital que han cometido los ineptos regímenes neoliberales y ultramercantilistas de México.

 

Global Times (18/2/12) resalta los acuerdos que arrancó la delegación china que escoltó a Xi en el corazón agrícola de EU (Iowa, adonde Xi regresó 27 años después), acompañado por el secretario de Agricultura de EU, Tom Vilsack, donde firmaron la compra de soya a las principales empresas de EU por 4 mil 300 millones de dólares. China se ha vuelto el principal importador de bienes agrícolas de EU (20 mil millones el año pasado).

El periplo estratégico por 5 días del mandarín global Xi, que inició en Washington y sus alrededores (Casa Blanca, Congreso y Pentágono) y pasó por Iowa, concluyó en Los Ángeles, donde fue escoltado por el gobernador de California, Jerry Brown, y el alcalde de origen mexicano Antonio Villaraigosa, quien acompañó a Xi al juego de basquetbol de los Lakers.

 

Xi alabó el puerto verde y ambientalmente amigable de Los Ángeles desde donde se transportan 120 mil millones de dólares en bienes a China. Brown y Villaraigosa solicitaron la inversión china para un tren de alta velocidad entre Los Ángeles y San Francisco. No tengo tiempo para fustigar la catatimia (ceguera emocional) panista (la dupla Fox-Castañeda Gutman y Calderón) contra China: defecto geoestratégico que, por fortuna, no padece Villaraigosa.

Ante el silencio estruendoso de The Economist, el otro portavoz del neoliberalismo global de corte anglosajón, The Financial Times –Geoff Dyer, 12 y 14/2/12–, cual su costumbre, amarra navajas militares entre EU y China.

 

Según Dyer, Xi usó su viaje a Washington para criticar los planes militares de Obama en Asia. Evoca la entrevista por escrito que realizó The Washington Post a Xi en vísperas de su periplo, en que fustiga la militarización de Asia por EU: El vasto océano Pacífico tiene amplio espacio para China y EU. Por cierto, dicho océano mide 165.2 millones de kilómetros cuadrados que el hipermilitarismo de EU no desea compartir con nadie.

 

Obama está de acuerdo con el ascenso pacífico de China, pero enfatizó que Pekín debe jugar limpio, de acuerdo con las reglas del sistema económico mundial (léase: el orden mundial impuesto por EU mediante sus triunfos en dos guerras mundiales y una guerra fría).

Dyer destaca los profundos (sic) lazos personales y familiares de Xi con los militares de China, quienes tienen un punto de vista escéptico sobre la presencia de EU en Asia.

 

Dyer no es muy optimista sobre el epílogo de la carrera militar entre EU y China en la cuenca del Pacífico y alude a ciertos observadores (sic) clandestinos de que EU parece tener la intención de mantener su dominio en los mares del Pacífico occidental. Pero, ¿en qué cabeza cabe que EU se va a retirar pacíficamente del Pacífico? Equivaldría a desconocer la historia superbélica de EU desde su génesis, en el siglo XVIII.

 

No todo fue rosa durante el periplo de Xi, quien tuvo que digerir las jeremiadas de los congresistas de EU –infatuados poseedores de la verdad y la virtud del universo en medio de su bursátil Sodoma y Gomorra– quienes fustigaron a China de manipular su divisa, de hacer trampas comerciales y armarse hasta los dientes.

 

El electorerismo estadunidense ha contribuido a dañar las relaciones bilaterales. Mitt Romney, puntero del Partido Republicano para la candidatura presidencial y, más que nada, favorito del establishment bélico y de Goldman Sachs– arremetió con una diatriba en The Wall Street Journal (16/2/12) contra el ascenso del poder de China en plena visita de Xi: “El alba del siglo chino –y el fin del estadunidense– no es inevitable”, lo cual pasa por la reconstrucción (sic) del ejército para detener a China. A su juicio, Obama se mueve en dirección equivocada y tilda el encuentro en la Casa Blanca de pompa vacía y ceremonia.

Romney despotrica que Obama llegó a su cargo como suplicante de Pekín (para comprar la deuda de EU), por lo que comprometió tanto los derechos humanos como el acuerdo del cambio climático global. Tal debilidad estimuló la firmeza de los chinos e hizo dudar a nuestros aliados sobre el mantenimiento de nuestro poder en Asia del Este.

Romney se pronuncia por mantener una vigorosa fuerza militar en Asia y susurra la amenaza de una guerra comercial contra China. Se envalentona y expectora que el poder económico y militar de EU en el Pacífico no puede venir en segundo lugar detrás de nadie (léase de China). ¡Uf!

 

Al contrario de Xi, quien busca acomodar a China, quizá ingenuamente, con EU en la vastedad del Pacífico, para Romney, China no tiene cabida. Concluye que el siglo XXI no será de China (régimen opresor y autoritario), sino que seguirá siendo de EU (de libertades y oportunidades).

 

¿Estará de acuerdo el libertario movimiento Ocuppy Wall Street (que representa simbólicamente el 99%) con las bravatas de Romney, representante de la hoy desglobalizada plutocracia decadente e insolvente?

 

Ante los empresarios de EU, mucho más receptivos que los congresistas, Xi propuso la mutua complementariedad de objetivos políticos macroeconómicos que se concilian mediante la aceleración del cambio del modelo del crecimiento económico de China (léase: el consumo interno por encima de las exportaciones) mientras Washington planifica duplicar (sic) sus exportaciones, lo cual ofrece nuevas oportunidades importantes para que China y EU profundicen su cooperación económica y comercial (Xinhua, 18/2/12), lo que se traduce, a mi juicio, en un G-2 vulgarmente mercantilista; se estanca en un etéreo G-20 geoeconómico, y se diluye geoestratégicamente en un G-0 militar.-

china pinta su bandera sobre la de usa

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Samedi 18 février 2012 6 18 /02 /Fév /2012 17:58
Se termina la partida en el Medio Oriente 
  x Thierry Meyssan 18/2/2012 
  
Los medios occidentales siguen divulgando servilmente las acusaciones que profiere la rama siria de la Hermandad Musulmana (Observatorio Sirio de los Derechos Humanos)

Hace 11 meses que las potencias occidentales y las monarquías del Golfo se empeñan en desestabilizar la nación siria. Varios miles de mercenarios han sido infiltrados en el país. Reclutados por Arabia Saudita y Qatar en los medios extremistas sunnitas, estos elementos armados llegaron a Siria para derrocar al «usurpador alauita» Bachar al-Assad e imponer una dictadura de inspiración wahhabita. Cuentan con el más moderno equipamiento militar, incluyendo equipos de visión nocturna, centrales de comunicación y robots para el combate urbano. El apoyo encubierto que les proporcionan las potencias de la OTAN les garantiza además acceso a datos indispensables en materia de inteligencia militar, como imágenes satelitales de los desplazamientos de las tropas sirias e intercepciones de las comunicaciones telefónicas.

Esta operación se presenta al público occidental de forma tendenciosa, como si se tratara de una revolución política ahogada en sangre por una implacable dictadura. Pero no todos se creen esa mentira. La rechazan Rusia, China y los países latinoamericanos miembros del ALBA [Alternativa Bolivariana para las Américas. Nota del Traductor.]. Y es que las experiencias históricas de estos países les han permitido comprender clara y rápidamente el trasfondo de la operación montada contra Siria. Los rusos recuerdan lo sucedido en Chechenia, los chinos no olvidan los acontecimientos de Xinjiang y los latinoamericanos tienen muy presente las guerras sucias contra Cuba y Nicaragua. En todos esos casos, más allá de las apariencias ideológicas o religiosos, la CIA recurrió a los mismos métodos de desestabilización.

Lo que más sorprendente resulta en esta situación es ver cómo los medios de prensa occidentales se autoconvencen de que los salafistas, los wahhabitas y los elementos armados de Al-Qaeda son individuos amantes de la democracia, a pesar de que siguen utilizando los canales de televisión vía satélite de Qatar y Arabia Saudita para lanzar constantes llamados a degollar a los herejes alauitas y a los observadores de la Liga Árabe. No importa que Abdelhakim Belhaj (número 2 en la jerarquía de Al-Qaeda desde la muerte oficialmente proclamada de Osama ben Laden) llame a desencadenar la yihad en Siria. La prensa occidental sigue tratando de imponer su romántica versión de la supuesta revolución liberal.

Lo más ridículo es oír como, al hacerse eco de los informes del Observatorio Sirio de los Derechos Humanos sobre los crímenes del régimen y sus víctimas, los medios occidentales siguen divulgando servilmente las acusaciones cotidianas que profiere la rama siria de la Hermandad Musulmana. ¿Desde cuándo esa hermandad de golpistas se interesa por la defensa de los derechos humanos?

Sólo bastó que los servicios secretos occidentales sacaran del sombrero un títere llamado «Consejo Nacional Sirio», con un sociólogo de la parisina universidad de la Sorbona como presidente y con una portavoz que no es más que la amante de un ex jefe de la DGSE [Dirección General de la Seguridad Exterior, la agencia de inteligencia de Francia. NdT.], para convertir a los «terroristas» en «demócratas». Como por arte de magia, la mentira se convierte así en una verdad mediática. Las personas secuestradas, mutiladas y asesinadas por la Legión Wahhabita se convierten, por obra y gracia de la prensa, en víctimas del tirano, mientras que los jóvenes sirios de todas las confesiones que sirven en el ejército nacional para defender su país de la agresión sectaria son presentados como soldados alauitas que oprimen a su propio pueblo. La desestabilización de Siria por parte de fuerzas extranjeras se convirtió a su vez en un episodio de la llamada «primavera árabe». El emir de Qatar y el rey de Arabia Saudita, dos monarcas absolutistas que nunca han organizado elecciones en sus propios países y que no vacilan en encarcelar a todo el que protesta contra sus regímenes, se convirtieron a su vez en defensores de la revolución y de la democracia. Francia, el Reino Unido y Estados Unidos, países que acaban de asesinar a 160 000 libios en violación del mandato que el Consejo de Seguridad de la ONU les había otorgado, se transformaron por su parte en filántropos protectores de la población civil, etc., etc., etc.

El doble veto ruso y chino del 4 de febrero de 2012 representa el fin de la guerra de baja intensidad que la prensa occidental y la del Golfo habían venido enmascarando con su campaña mediática. La OTAN y sus aliados han recibido una clara advertencia de que deben cesar las hostilidades y retirarse si no quieren tener que asumir una verdadera guerra de carácter regional, o incluso mundial.

El 7 de febrero llegó a Damasco una importante delegación rusa que incluía entre sus miembros a los más altos responsables de la inteligencia rusa, delegación que recibió una cálida acogida dispensada por una multitud entusiasta, segura de que el regreso de Rusia a la escena internacional significa el fin de la pesadilla. La capital siria y Alepo –la segunda ciudad sirie en importancia– se vistieron de blanco, azul y rojo y sus habitantes desfilaron por las calles portando banderolas en ruso. En el palacio presidencial, la delegación rusa se reunió con las de otros países, esencialmente de Turquía, Irán y Líbano. Se procedió entonces a la conclusión de una serie de acuerdos con vistas al restablecimiento de la paz. Siria aceptó proceder a la entrega de 49 instructores militares que habían sido hechos prisioneros por el ejército nacional. Turquía intercedió para lograr la liberación de los ingenieros y los peregrinos iraníes secuestrados, incluyendo a los que se encontraban en manos de los franceses (y de paso fue eliminado el teniente Tlass, quien mantenía secuestrados a los ingenieros iraníes por cuenta de la DGSE). Turquía puso fin a toda forma de apoyo al «Ejército Sirio Libre», cerró sus instalaciones en suelo turco (con excepción de la que se encuentra en la base que posee la OTAN en Incirlik) y entregó a su jefe, el coronel Rifat al-Assad. En su papel de garante de la aplicación de dichos acuerdos, Rusia fue autorizada a reactivar la antigua base soviética de intercepción del monte Qassium.

Al día siguiente, el Departamento de Estado estadounidense informó a la oposición siria en el exilio que no debe contar en lo adelante con la ayuda militar de Estados Unidos. Al darse cuenta de que han traicionado a su país sin obtener nada a cambio, los miembros del Consejo Nacional Sirio se han lanzado ahora a la búsqueda de nuevos padrinos. Uno de ellos llegó incluso a escribirle a Benjamin Netanyahu pidiéndole que invada Siria.

Al cabo de un periodo de 2 días, plazo imprescindible para la aplicación de estos acuerdos, el ejército nacional de Siria se lanzó al asalto de las bases de la Legión Wahhabita. En el norte del Líbano, cuyo ejército también emprendió una ofensiva contra la Legión Wahhabita, un gigantesco arsenal fue confiscado en la región libanesa de Trípoli y 4 oficiales occidentales fueron hechos prisioneros, en la zona de Akkar, en una antigua escuela de la UNRWA convertida en cuartel general militar. En Siria, el general Assef Chawkat dirigió personalmente las operaciones. Al menos 1 500 elementos armados han sido capturados, entre ellos un coronel del servicio técnico de la DGSE, y más de mil personas resultaron muertas. No ha sido posible determinar, por el momento, cuántas de las víctimas mortales son mercenarios extranjeros, sirios que colaboraban con las fuerzas extranjeras o civiles atrapados en una ciudad en guerra. Líbano y Siria han restablecido su soberanía en sus territorios nacionales.

Algunos intelectuales polemizan ahora sobre si Vladimir Putin ha cometido un error al proteger a Siria arriesgándose a tener que enfrentar una crisis diplomática con Estados Unidos. Se trata de una cuestión mal planteada. Al reconstruir su potencial a lo largo de todos estos años y consolidar ahora su posición en la escena internacional, Moscú pone fin a dos décadas de un orden mundial unipolar que permitía a Washington seguir extendiendo su propia hegemonía hasta alcanzar una dominación global. La alternativa planteada no era aliarse a la pequeña Siria o aliarse al poderoso Estados Unidos, sino permitir que la primera potencia mundial procediera a la destrucción de un Estado más o modificar la correlación de fuerzas y crear un orden internacional más justo en el que Rusia podrá desempeñar un papel.-

Red Voltaire

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Samedi 18 février 2012 6 18 /02 /Fév /2012 15:57

Sábado, 18 de febrero de 2012

Kryygi

Por Osvaldo Bayer
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Desde Bonn, Alemania

 

Hace casi un año y medio escribí para esta contratapa una nota llamada Damiana, hoy vuelvo al caso con el nuevo nombre que ha recibido aquella adolescente en idioma aché, la de su etnia, una población indígena que vive desde hace siglos en el Paraguay. Relaté en esa página el destino que había tenido esa niña en nuestro país, Argentina, a principios del siglo pasado. Fue una víctima más de la política de desprecio y explotación a los que se sometió a los pueblos originarios desde siempre.

 

En 1896, unos colonos blancos de Sandoa (Paraguay) buscaban un caballo que se les había perdido. De inmediato acusan a un grupo de achés, originarios de las selvas paraguayas, de haber sido ellos los culpables, ya que los sorprendieron en un asado. Sin comprobar nada los balean y caen muertos tres achés, uno de ellos una mujer.

 

Queda viva una niñita de unos cuatro años que es entregada a los antropólogos estadounidenses Ten Kate y Charles de la Hitte, quienes la retienen para estudiar sus rasgos típicos. La llaman Damiana porque el día en que se la apropian en el calendario es San Damián. Ironías cristianas. A las cosas hay que hacerlas bien. Dos años después entregan la niña en La Plata al doctor Alejandro Korn, director del hospicio de esa ciudad. La madre de éste utilizará como sirvienta a Damiana. En 1907, el antropólogo Lehmann-Nietzche la fotografía desnuda, la “india” tenía ya 14 años, foto que fue exhibida en el museo de La Plata. Dos meses después la desdichada murió. Su cabeza fue enviada al académico Johann Virchow, en Alemania. El cráneo –cortado en la frente con un serrucho– fue mostrado allí en la Sociedad Antropológica de Berlín. El resto de su cuerpo fue llevado al Museo Antropológico de La Plata.

 

Hasta que, en 2007, una organización aché del Paraguay reclamó los restos de Damiana. Fueron muchos los científicos y estudiantes argentinos que entonces se ocuparon de poner en claro las cosas y finalmente entregaron esos restos a su tierra aché. Fue una ceremonia plena de emoción. Los representantes argentinos supieron pedir disculpas por lo que se había hecho con Damiana, quien para los achés pasó a llamarse desde ese momento Kryygi y posteriormente Kryygimai, mai significa que ha muerto. Fue un acto con un profundo significado porque señala una vez más que la ética finalmente triunfa.

Pero, para tener completa la reivindicación, había que recuperar los huesos de la cabeza de la niña que habían sido enviados a Berlín para su “estudio” y, por supuesto, para su exhibición.

 

Finalmente, esos huesos fueron encontrados en el museo del hospital Charité, Berlín. Fue una tarea que se propuso y logró la ciudadana alemana Heidi Boehmecke, quien junto a otras personas –entre científicos argentinos y estudiantes universitarios– solicitó a las autoridades alemanas la entrega de esa cabeza a su pueblo originario, los aché.

 

También lo hizo la organización paraguaya Liga Nativa por la Autonomía, Justicia y Etica. Pero el museo alemán exigió que ese pedido fuera realizado por el gobierno argentino.

 

No le bastaba la solicitud de científicos e intelectuales justamente interesados en reparar el daño moral que se había cometido no sólo con la niña Kryygi, sino también con su pueblo aché. Se continuaron haciendo los trámites en ese sentido apoyados por la embajada argentina en Berlín.

 

Ya se estaba por conseguir este último paso cuando reaccionaron los aché a través de su organización. El director del museo berlinés donde se halla el cráneo ha recibido una carta de la mencionada Liga Nativa donde se le señala que “no encargamos ni confiamos algún mandato a nadie para gestionar en nuestro nombre y lugar la restitución de la cabeza de Kryygi en Berlín. Y aclaramos que todo trámite de restitución –respetuoso de nuestra soberanía, de nuestros tiempos de meditación y ritmo propio de decisión sociopolítica– debe contar con nuestro aval debidamente escrito, nuestro conocimiento y nuestro acuerdo previo”. Es decir, le están negando a los científicos y estudiantes argentinos el gesto bien positivo que tuvieron de comprender el caso, en lo que significa la autocrítica y la reparación del nefasto delito con esa niña al no haberla devuelto a sus ancestros, al utilizarla como sirvienta, mostrar su cuerpo desnudo en un museo y finalmente haber exhibido su cabeza en un museo europeo.

 

La ciudadana alemana Heidi Bochmecke ha reaccionado con enorme tristeza ante este hecho porque hubiera querido estar también –como estuvo en la entrega de los otros huesos de la difunta– en el acto de solidaridad entre los que representan al pueblo ofendido y a los de las sociedades de los ofensores.

 

Escribimos esto porque todo el desarrollo de los hechos reivindicativos de la figura de esa inocente niña víctima del racismo muestran una nueva actitud de las generaciones jóvenes. Hacerse cargo del violento racismo que se cometió en el exterminio de los pueblos originarios y la posición de creerse “civilizados” al tratar de imponer la cultura europea.

 

En vez de hacer un verdadero encuentro de las dos formas de vivir, para aprender una de otra. Por eso es una pena la actitud de los achés de querer actuar solos. Ojalá pues que sean los argentinos que reciban de los alemanes ese símbolo que es la cabeza de la adolescente humillada al extremo, para entregárselas ellos a su pueblo original y demostrar así que lo que hicieron sus antepasados fue un mero y repudiable racismo. Realicemos juntos lo que nuestras generaciones anteriores no lo llevaron a cabo.

 

Relatar este hecho parece una búsqueda de desviar la atención, cuando en Europa arde Troya porque la rabia del pueblo quema edificios enteros de pura rabia. Grecia. Sí, la Grecia aquella donde alguna vez Sócrates y Platón abrieron las puertas a la sabiduría. Pero es que la vida también está conformada por los cubos del juego de “rompecabezas”. Si en los pequeños hechos –que a veces son fundamentales– se pisotea la Etica, qué podemos esperar luego cuando esa falta de Etica provoca grandes acontecimientos de violencia, a veces justa, a veces exagerada, por pura desesperación.

 

Por ejemplo esto, a lo cual el diario regional de Bonn le ha dedicado una página entera. Título: “Dejan cesante a una directora de jardín de infantes católico”. Subtítulo: “Por haberse separado de su marido, la docente de 47 años de edad ha sido despedida por la Iglesia Católica”.

 

Uno relee esos títulos porque no lo puede creer. ¿En Alemania, esto? ¡Si fue uno de los primeros países que aprobó la ley de divorcio! Sí, pero esto ha ocurrido en la región católica de Alemania. La noticia trae una foto donde se ve a dicha maestra tocando guitarra y cantando rodeada por un grupo numeroso de niños sonrientes. Informa el diario que, al saberse la noticia, de inmediato un grupo de padres apoyó a Bernardette Knecht, la docente despedida.

 

Un vocero de esos padres dijo: “No luchamos contra la Iglesia Católica, pero sí defendemos a un ser humano”. Es que la maestra posee la fama de ser muy buena docente, muy paciente y bondadosa con los niños. Pero el responsable de la Iglesia Católica en la escuela fue muy parco. Dijo el padre Schiffers: “Nuestros docentes firmaron un contrato y deben cumplirlo”. En ese contrato se establece que está prohibido el divorcio.

 

Increíble. Como el otro suceso de estos días que también atañe a la Iglesia Católica, en esta región renana. El Concejo Municipal de la ciudad de Colonia (Köln) aprobó por unanimidad una declaración en la que se repudian los procesos contra las llamadas brujas realizados por la Iglesia Católica hace 400 años, que finalizaron con la muerte en la hoguera de las acusadas. Este comunicado se firmó al cumplirse justo 400 años de la ejecución de Katharina Henot, quemada viva. El Concejo Municipal ahora la rehabilitó, señalando la inmensa injusticia cometida con ella y con las demás mujeres. El mismo cuerpo municipal ha solicitado al arzobispo católico de Colonia que se distancie de aquellas resoluciones criminales tomadas en esa época. Pero hasta ahora el arzobispo no ha respondido.

 

La historia del ser humano. ¿Cuándo se aprenderá a defender la Vida y la Libertad por encima de todo?

 

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Jeudi 16 février 2012 4 16 /02 /Fév /2012 14:17
Grecia arde, Atenas arde 
  x James Petras - La Haine 16/2/2012 
  
El pueblo ha dejado de marchar simplemente. No sólo protestan, no sólo hacen huelgas, sino que están combatiendo en las calles de todo el país
 

Comentario para CX36 Radio Centenario del sociólogo norteamericano, Prof. James Petras desde Nueva York – Estados Unidos. Lunes 13 de febrero de 2012. www.radio36.com.uy

 

Chury: ¿Qué análisis está surgiendo sobre algunas de las realidades del mundo?

Petras: Empezamos con Grecia, porque Grecia arde en este momento. Hay más de 200.000 manifestantes en Atenas y miles más entre Salónica (1) e incluso en las islas turísticas, hay un levantamiento popular muy combativo.

En Atenas solo, han quemado mas de 50 edificios, según me dicen mis amigos desde allí. Docenas de coches, escaparates y otras cosas están ahora en llamas; y me dicen que la policía incluso está a la defensiva. Entre los 80 y pico de heridos 30 son policías.

Incluso el jefe de la policía hizo una declaración diciendo que si encuentra a los funcionarios del Fondo Monetario los va a encarcelar. Es una declaración simbólica porque en Grecia la policía no puede encarcelar a un funcionario sin tener un documento del Procurador. Pero indica que hasta la policía se está defendiendo del régimen títere, que está en contra de todos estos planes de austeridad.

Hay que entender que esta insurrección griega que está en todas partes, es producto de un paquete donde el gobierno títere acuerda despedir a 150.000 empleados y trabajadores en los próximos 3 años, empezando el año 2012 con 15.000. Y enseguida un recorte del 22% en los salarios arriba de los recortes anteriores, y que los pensionistas van a sufrir una baja del 23%.

Es una situación dramática donde hay 3 generaciones de familias ahora que tienen que vivir juntos -nietos, padres y abuelos- con la única base de una pensión. Es una situación criminal y los gobernantes están totalmente desprestigiados, a tal punto que incluso 40 diputados oficialistas votaron contra el paquete y ya están expulsados de esta dictadura colonial europea contra el pueblo griego.

Hay una cosa muy interesante en esta situación, un famoso héroe de la Segunda Guerra Mundial, Manolis Glezos (2), que ya tiene 89 años, ha declarado que el pueblo griego se levantó. Glezos es muy famoso porque durante los primeros días de la ocupación nazi él subió a la Acrópolis y bajó la bandera nazi frente a las narices de los de la Gestapo que estaban ocupando la Acrópolis.

Y salvó la vida por casualidad, estaba a punto de ser fusilado después que lo capturaron. Incluso el viejo héroe Glezos se ha declarado partidario de este levantamiento popular y caracteriza a los gobernantes como los herederos de los nazis.

Por la forma que se están imponiendo estas medidas antipopulares, antipueblo, se puede trazar un buen paralelismo con lo que hicieron los nazis. Y el pueblo griego ha alcanzado los límites de castigo por parte del gran capital extranjero que quiere exprimir todo lo posible de Grecia y dejar al país completamente destruido.

Lo irónico es que el Sr. Papademus, que es el títere, está nombrado por el Fondo Monetario como el primer ministro pero nunca fue elegido, ha dicho que el pueblo está destruyendo al país y que son vándalos.

Es absurdo, porque los que están destruyendo al país son los banqueros, son los parlamentarios, son los dirigentes políticos y el mismo Papademus, que han hecho tanto daño destruyendo la economía, destruyendo el estándar de vida de Grecia y proponiendo medidas que van a profundizar la miseria absoluta.

Pero lo que es importante es que ya el pueblo ha dejado de marchar simplemente. No sólo protestan, no sólo hacen huelgas, sino que están combatiendo en las calles de todo el país. Atenas en la cabeza, pero en muchas otras ciudades e islas como Creta, hay grandes luchas callejeras, y la policía con mucha reticencia está defendiendo lo indefendible.

Ese es el primer comentario, Grecia arde, Atenas arde.

El segundo punto que quiero comentar es sobre los Estados Unidos, en relación con la violencia en Siria e Irán. Tenemos informes que nos dicen que los EEUU y Europa, principalmente Francia e Inglaterra están canalizando armas a sus mercenarios tratando de derrocar al gobierno de Siria. Tenemos información de que EEUU está fortaleciendo sus tropas de guerra frente a Irán.

Y hay que entender esta política en relación con los acontecimientos en Washington. La principal formación político-social judío-sionista, American Israel Political Action Comittee, está movilizando a 10.000 delegados a una conferencia que van a lanzar en Washington en marzo. Esta conferencia tiene la prioridad de lanzar una nueva ofensiva contra Irán incluyendo un ataque militar. Y segundo, fortalecer el apoyo a los grupos mercenarios en Siria contra el gobierno de Bashar Assad.

Y eso para mí es importante entenderlo en relación con otro hecho que es el informe de Naciones Unidas este fin de semana que atacó la judaización de Cisjordania y Jerusalén. Este informe dice que toda la política del gobierno judío favorece los proyectos que son exclusivamente judíos.

Es decir, la ocupación de terrenos de palestinos, la expulsión de personas de diferentes religiones y privilegiar a los judíos en todos los proyectos de financiamiento del gobierno. Incluso hay caminos, autopistas exclusivamente para judíos.

Y uno pensaba que los sionistas en EEUU y en Uruguay tenían que sufrir este tipo de políticas, o sea, si tenemos un gobierno exclusivamente cristiano y aplicaba la política del gobierno judío, todo el mundo gritaba ¡antisemitas! Pero cuando los judíos en Israel aplican esta política racista exclusiva, los políticos se callan la boca.

¿Por qué los sionistas no critican la exclusividad judía en Israel? Es porque su primer lealtad está dirigida a cualquier cosa que haga Israel, independientemente que en el país donde son minoría siempre abogan por la igualdad de religión, de etnia, etc.

Esta doble moral es una de las hipocresías que tenemos que enfrentar hoy. Pero hay un vínculo entre la agresión de Washington hacia Siria e Irán, la expansión de Israel y la presencia de 10.000 judíos sionistas en Washington, presionando por la misma agenda que Israel.

Eso lo quería comentar porque ninguno de los grandes medios de comunicación -incluso Página 12 en Argentina, La Jornada en México- que son aparentemente de centro-izquierda pero no tocan el tema del poder sionista y las consecuencias desoladoras que implica el fortalecimiento del poder sionista en los EEUU.

Al final quiero tocar un otro tema. Es el tema de las primarias de la derecha en Venezuela, donde ganó Enrique Capriles.

Cuando ganó Capriles, en contraste con el pasado, pronunció un programa propio de lo que podíamos considerar de centro-derecha. Diciendo que él va avanzar en los intereses del país, defender al pueblo y otras cosas, clichés comunes de cualquier político demagogo.

Pero lo que no está incluido en el discurso de Capriles es que él no atacó directamente a Chávez. ¿Por qué? Es el opositor de Chávez, va a encabezar la oposición en las elecciones presidenciales.

Pero Capriles es astuto y él sabe que en este momento Chávez tiene el apoyo del 60% de la población en Venezuela. Si empieza atacando a Chávez va a provocar una polarización muy desfavorable para la derecha. Es un reconocimiento inclusive de que la popularidad de Chávez cruza muchas fronteras demográficas. Y es una cosa que debemos anotar.

Ahora, lo importante es que Washington está canalizando millones de dólares para financiar la organización y la campaña de la oposición. Es otro evento que demuestra la influencia nefasta que tienen los EEUU en la política internacional: Sean las guerras en el Medio Oriente o sea la subversión en América Latina. Igualmente estos eventos reflejan lo peor del imperialismo norteamericano, que no es simplemente una expresión retórica, refleja una realidad.

Mucha gente ha dejado de hablar de imperialismo pero es por falta de rigor en sus análisis de lo que representan los problemas que tenemos que enfrentar.

...

Chury: Lo que quería preguntarte, ¿La denominada primavera árabe es una nueva estrategia imperial de EEUU y la OTAN? ¿Esa primavera, como la ha llamado Occidente, puede ser trasladable a otros países que EEUU considere enemigos de sus intereses?

Petras: Hay dos cosas, primero existía un gran descontento en los países de África del Norte y del Medio Oriente contra las dictaduras respaldadas por EEUU. Existía una masa con mucho descontento pero también los EEUU tenían fuerzas de reserva para aprovechar el momento. Cuando caen los viejos dictadores ellos preparan un recambio para acortar el levantamiento popular, distorsionarlo y dirigirlo hacia canales que puedan defender la política norteamericana.

Eso es lo que hicieron en Egipto con la Junta Militar. Montaron algunas elecciones para que los musulmanes conservadores compartan el poder con la fuerza militar de Mubarak. En Túnez hicieron algo similar. El pueblo derroca a la dictadura de Ben Alí pero los EEUU tenían preparada en reserva una alternativa proimperialista.

Ahora, frente a este fenómeno Washington empezó a detonar otros movimientos como un contraataque contra la democracia. Por ejemplo, en Libia, en Siria, en Irán, fomentando el descontento y armando las fuerzas de choque de Washington.

Ahora, en Libia no hay que confundir dos cosas. Una es la caída de Libia y la otra son las fuerzas que se movilizaron contra Gaddafi. Si uno lo analiza, eran las fuerzas de la OTAN con bombas, aviones y fuerzas marítimas, las que realmente destruyeron el país y derrocaran al gobierno. Esos “rebeldes” eran una colección de fanáticos, de mafiosos, de asesinos que tomaron y destruyeron al país.

El país quedó destruido. Aparte del petróleo nada funciona en ese país. Incluso los periodistas occidentales han comentado que nada funciona, ni los teléfonos ni la alimentación del pueblo, y hay asesinatos constantes en todas las ciudades.

Por tanto, hay dos cosas en relación con la “primavera Arabe”. El pueblo hace un levantamiento popular y hay un contraataque imperialista. Han aprovechado el momento para lanzar una serie de agresiones encabezados por mercenarios pro-occidentales para derrocar gobiernos independientes. Es un plan de dominación que está en función de estas agresiones. Primero cae Libia, después apuntan a Siria y a partir de Siria lanzarán un ataque contra el Líbano e Irán.

Estados Unidos tiene 45 bases militares alrededor de Irán. O sea, tiene la flota más bélica y armada dispuesta frente a Irán. Están canalizando miles de fusiles hacia lo que llaman “la resistencia en Siria” que no son nada más que mercenarios y fuerzas de choque de la OTAN.

Y esa es la situación. Entre revolución, levantamientos populares y el contraataque mercenario de la OTAN.

Tenemos un doble juego y no podemos simplemente hablar de la ‘primavera árabe’. Tenemos que hablar de un invierno imperialista, como un contraataque. Y en este año electoral, los EEUU tiene entre otros enfoques que tratar de canalizar la opinión pública, para respaldar un gobierno que no tiene mucho que mostrar en su política económica.

Pero no hay interés en otra guerra aquí; según los datos entre los encuestados la política externa solo tiene el apoyo del 9% mientras el 80% se preocupa por la falta de empleo, problemas económicos, pérdida de hipotecas, etc.-

Extractado por La Haine

Par Verde - Publié dans : Comunismo Libertario
Jeudi 16 février 2012 4 16 /02 /Fév /2012 14:09
Lo que se juega en Siria
Ángel Guerra Cabrera
 
La alharaca de los insufribles líderes de la OTAN, los petroreyezuelos del golfo Pérsico y sus bocinas mediáticas sobre el supuesto bombardeo del presidente Bashar Assad contra su propio pueblo, evoca reminiscencias no tan lejanas. ¿Recuerdan Libia? Otra vez el desgarro de vestiduras no tiene nada que ver con la preocupación por los derechos humanos. Carecen de moral para ello los genocidas de Hiroshima y Nagasaki, verdugos de India y Argelia, masacradores de Vietnam y asesinos de más de un millón de iraquíes, por sólo mencionar algunos hitos notables del prontuario criminal de las democracias occidentales. Sin olvidar, claro, las democráticas palizas contra los indignados.

Otra vez se trata de justificar la intervención militar y el cambio de régimen, esta vez en Damasco. Intervención que ya está en curso mediante las bárbaras acciones contra civiles y militares de grupos violentos, armados desde Líbano, Turquía y Jordania, y reforzados desde allí por militantes de Al Quaeda de distintas latitudes. En los recientes atentados terroristas con coches bomba en la ciudad de Alepo se observa la inconfundible marca de fábrica de la nebulosa red. Al igual que ya ocurrió en Libia, el financiamiento de las acciones subversivas y desestabilizadoras corre por cuenta de esos modelos de enternecedor desvelo por los derechos humanos, las reaccionarias monarquías de Arabia Saudita y Qatar y demás emiratos integrantes del Consejo de Cooperación del Golfo, con el apoyo de sus viejos compinches de los servicios secretos británicos y de la CIA.

El cambio del actual régimen en Siria debilitaría seriamente a Irán, núcleo del polo de resistencia contra el imperialismo y el sionismo en la región medioriental, acosado por eso y no por su programa nuclear pacífico. A la vez, dejaría en una situación muy precaria a Hezbolá, artífice y articulador de la alianza patriótica libanesa, que ya ha propinado fuertes golpes a Israel. Siria ha sido uno de los tres pilares de este polo, firme aliado de Irán y Hezbolá, refugio de líderes palestinos y otros revolucionarios árabes y sede de sus organizaciones, opuesta a los acuerdos de paz por separado con Israel. Hay que reconocerlo en honor a la verdad, por más defectos que tenga el régimen de Assad. Por cierto, éste ha accedido durante meses, en diálogo con la oposición pacífica, a realizar reformas hasta ahora obstaculizadas por la creciente subversión. El mismo obstáculo puede frustrar el referendo convocado para el próximo 26 de febrero donde se votaría una nueva Constitución de régimen multipartidista, que tanto han pedido Estados Unidos y su comparsa anglofrancesa. Pero es evidente que no se conforman con nada menos que el regime change, para lo cual empujan a Siria a la guerra civil y al desmembramiento de su mosaico confesional y étnico con la complicidad del Consejo Nacional Sirio, presunto liderazgo opositor.

Es significativo que la presidencia qatarí de la Liga Árabe, suerte de OEA medioriental, se haya negado a publicar el informe redactado por su propia misión de observadores en Siria (globalresearch.ca/), que muestra un cuadro de situación completamente distinto del que nos quieren hacer creer los pulpos mediáticos.

Pero lo que está en juego en Siria va más allá de su importantísimo papel en la ecuación de poder meramente medioriental. Es de mayor envergadura geopolítica aún, como lo demuestra el doble veto ruso-chino en el Consejo de Seguridad de la ONU. La instauración de un régimen pro imperialista en Damasco significaría cruzar la línea roja del círculo de defensa ruso, afectar los intereses chinos en ese país y facilitar el ataque que se prepara hace años contra Irán. No hay que ser experto en geopolítica. Basta observar con cuidado el mapa de Medio Oriente y sur de Asia, los yacimientos de petróleo, la posición del estrecho de Ormuz y el mar Rojo, el trazado de los oleo/gasoductos y la ubicación de las bases de Estados Unidos en el área para darse cuenta que la destrucción de Siria e Irán harían muy vulnerables a Moscú y Pekín frente a Washington.

Pero en caso de agresión a Irán el fatídico uso de armas nucleares parece inevitable y la consiguiente extensión del conflicto a Rusia y China, pues Washington y Tel Aviv no pueden reducir a la nación persa con medios convencionales. Irán es mucho más duro de roer que Irak y Afganistán, donde los yanquis han sido humillados por la resistencia.-

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Mercredi 15 février 2012 3 15 /02 /Fév /2012 15:18

Hay que estudiar con lupa la propuesta de enviar tropas de la ONU a Siria

15/02/2012
Columna semanal por Armando Pérez

Rusia recela de la reciente propuesta de la Liga Árabe (LA) de enviar tropas de paz de la ONU a Siria,  porque todavía faltan condiciones esenciales para su implementación; la autorización por parte del gobierno de Damasco, y la disposición de las agrupaciones  armadas de la oposición de respetar un alto al fuego.

“Estudiamos la iniciativa y esperamos que nuestros amigos de la LA nos darán las explicaciones correspondientes”, dijo el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov al comentar la propuesta de la LA, anunciada el pasado 12 de febrero.

Según Lavrov, además de una resolución del Consejo de Seguridad, para movilizar contingentes de “cascos azules” de la ONU es necesario el consentimiento de la  parte en donde se desarrollará la misión, y también la implantación un alto al fuego entre las partes enfrentadas.

Pero actualmente, ninguna de esas condiciones se cumplen en Siria.

Las autoridades de Damasco rechazaron categóricas la propuesta de la LA porque desconfían de la imparcialidad de algunos países como Arabia Saudita y Qatar, cuyos militares una vez emplazados en su territorio, pueden ayudar a las fuerzas opositoras y acelerar el derrocamiento armado del presidente Bashar Asad.

Según expertos rusos, el principal problema es que las autoridades sirias combaten contra agrupaciones armadas diferentes que no están subordinadas a una autoridad común, y esto quiere decir que no será posible pactar un alto al fuego total.

Porque además del denominado Consejo Superior Revolucionario (CSR), integrado por voluntarios, desertores y mercenarios, contra Asad también combaten agrupaciones armadas leales a la organización terrorista Al Qaeda.

En un video difundido el pasado sábado, еl líder de Al Qaeda, Ayman al-Zawahri, pidió a los musulmanes del mundo apoyar a los rebeldes en Siria para derrocar al presidente Asad y agregó que la insurrección en Siria no puede depender de Occidente.

Como comentan fuentes militares rusas, los recientes atentados terroristas ocurridos en la localidad siria de Aleppo, indican que las agrupaciones terroristas incluida Al Qaeda, ya tiene los recursos humanos y logísticos para perpetrar atentados y combatir contra las fuerzas de seguridad y el ejército en Siria.

Aleppo, es una de las regiones  más tranquilas de Siria porque la mayoría de su población apoya al presidente Asad, y la forma conque se perpetraron los atentados coinciden con los métodos usados por Al Qaeda.

Informaciones de inteligencia aseguran que actualmente existen al menos dos canales para la filtración de guerrilleros de Al Qaeda a Siria, un primer canal por el norte de Irak y un segundo desde Libia.

Del canal libio se sabe con exactitud que está a cargo del actual comandante militar de Trípoli, Abdel Hakim Belhadj, que antes fue el jefe de Al Qaeda en Libia.

Según ciertas fuentes, Belhadj ahora controla varios canales para la venta ilegal de armamento decomisado al ejército de Gadafi, y también promueva la contratación de mercenarios para combatir del lado de la oposición en Siria.

En estas condiciones, la firma de un alto al fuego en Siria es muy problemático y la introducción de tropas internacionales en condiciones acciones bélicas permanentes o esporádicas, pueden agravar aún más la situación de seguridad en las ciudades sirias.

Sobre todo porque además de los choques entre las partes enfrentadas y los posibles atentados terroristas, no se puede descartar la posibilidad de  ataques contra las tropas de la ONU.

Por otra parte, la principal fuerza opositora, el CRS reconoció que actualmente sus tropas no controlan totalmente ninguna región de Siria.

Esto implica una tarea nueva y muy complicada para los cascos azules, inicialmente establecer líneas de separación y crear zonas que pasarán bajo el control de las autoridades y de la oposición.

Otro factor importante será la nacionalidad de los militares de las tropas de paz en las regiones que probablemente controlará por la oposición como Homs, Idlib y Deraa.

Porque en el caso de que en estas ciudades operen militares de Arabia Saudita o Qatar, no se puede descartar que la oposición reciba más ayuda en hombres y armamento, sobre todo después de que la LA aprobara un documento sobre la “ayuda humanitaria” a Siria.

Al respecto es muy valiosa la amarga experiencia del contingente de paz de la ONU en los Balcanes, cuando los albanokosovares aprovecharon la presencia de las tropas de la ONU para sus operaciones de limpieza ética contra los serbios.

Según la prensa rusa, la propuesta de enviar tropas de paz de la ONU a Siria es un plan que conviene a Arabia Saudita y Qatar en sus esfuerzos para derrocar al gobierno sirio.

Con ayuda de los casos azules estos países podrán crear en el territorio sirio un enclave a su control para concentrar los hombres y el armamento necesario para  derrocar al presidente Asad, como ocurrió con Gadafi.-

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Miguel Bakunin

 

 

Carl Sagan

Así, a medida que la ciencia avanza, Dios parece tener cada vez menos que hacer. Es un gran universo, desde luego, por lo que Él, Ella o Ello, podría estar ocupado provechosamente en muchos sitios. Pero lo que evidentemente ha ocurrido es que ante nuestros propios ojos ha ido apareciendo un Dios de los vacíos; es decir, lo que no somos capaces de explicar, se lo atribuimos a Dios. Después, pasado un tiempo, lo explicamos, y entonces deja de pertenecer al reino de Dios. Los teólogos lo dejan de lado y pasa a la lista de competencias de la ciencia.

 

Carl Sagan: “La diversidad de la ciencia” [2007]



 

Stepehen Hawking

"La estirpe humana no es más que un sustrato químico en un planeta pequeño, orbitando alrededor de una estrella mediana, en los suburbios de una galaxia del centenar de miles de millones que existen"

 

Carlos Marx

“Durante el curso de su desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo cual no es más que su expresión jurídica, con las relaciones de propiedad en cuyo interior se habían movido hasta entonces. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas que eran, estas relaciones se convierten en trabas de esas fuerzas. Entonces se abre una era de revolución social” (1859)

 

 

Albert Einstein

Si una idea no parece absurda

de entrada,

pocas esperanzas

hay para ella.-

 

Groucho Marx

"El secreto de

la vida es

la honestidad y

el juego

limpio, si puedes

simular eso,

lo has conseguido."  

  

MARX, Groucho (1890-1977) 
Actor estadounidense

 

 

 

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