
25 de Noviembre: Día internacional de la no-violencia contra las mujeres.
A pesar de estar hartas, seguiremos reivindicando y diciendo y gritando…. A pesar de que con su ley, la ley orgánica 1/2004 de 28 de diciembre, de medidas de protección integral contra la
violencia de género, el estado considere que ya ha hecho suficiente. Y decimos esto porque no hay más que leerse las dos primeras páginas de esta ley para darse cuenta de que no han hecho
nada. Ni a nivel educativo, ni social, ni publicitario, las cosas nos pintan igual. ¿Es el estado un maltratador de mujeres también?
Consideramos que sí. Sí, porque nos invisibiliza, no tiene en cuenta los pasos que él mismo dice que hay que seguir para prevenir esta violencia: la está permitiendo. Esta es una de las
consecuencias de plasmar nuestros derechos en leyes: éstos quedan diluidos y no se cumplen. Lo que no funciona no es la ley en sí, sino todo el entramado social que no hace que ésta se
cumpla. Llama la atención que, año tras año, siga aumentando el número de mujeres asesinadas: a nuestro lado, la vecina, la compañera de trabajo, la conocida que iba a comprar a la misma
frutería… pensamos que eso no nos puede pasar a nosotras, pero ahí está. El sistema en el que vivimos se encarga de maquillarlo para que apenas nos demos cuenta.
Una sociedad jerarquizada, discriminatoria, patriarcal y capitalista, que basa su subsistencia en el mantenimiento de las desigualdades y la violencia como algo natural, integrándola en un
sistema insolidario con el fin de perpetuarse. Una sociedad que nos invisibiliza porque así se ahorra una inmensa fortuna en el mantenimiento de su estructura básica. ¿Quién va a cuidar mejor
que una mujer?
Desde CGT queremos que las cosas cambien, por eso denunciamos esta ley, que desde su título I, no hace más que enmascarar lo que vemos todos los días: No se
hacen cursos de reciclaje para l@s profesionales que intervienen en todos los ámbitos de estas situaciones. En el ámbito educativo, no se ha elaborado ninguna asignatura ni clase especial
sobre igualdad efectiva ni resolución pacífica de conflictos, excepto en Andalucía, donde existe una optativa en secundaria llamada Cambio social y género En el ámbito de la publicidad, basta
ver la TV un rato y dependiendo de la franja horaria, los anuncios son bochornosos, no teniendo nada que ver con las mujeres reales ni sus necesidades En el ámbito sanitario, l@s
profesionales tienen un protocolo en el que hacen partes judiciales cuando atienden a alguna mujer con síntomas de haber sufrido una agresión, pero sigue haciendo falta la denuncia de la
mujer.
¿Y qué decir del teléfono de atención al maltrato, el famoso 016? Dependiendo de la comunidad autónoma, te pasan con el 112, o con la policía … no siempre atienden directamente, perdiendo un
tiempo precioso en pasar las llamadas. ¡Ah! Por supuesto, las llamadas tienen que ser en castellano, no se le ocurra llamar a ninguna mujer árabe, rumana o inglesa que no entienda bien
nuestro idioma, porque entonces le pasan con la empresa que han contratado para traducir, todo confidencialmente, claro.
Desde CGT proponemos que de una vez por todas se trate la violencia contra las mujeres como un problema de estado tan importante como puede ser el terrorismo o
la crisis. No podemos seguir permitiendo que nos maten por sus prejuicios patriarcales, por decir lo que queremos y por ser nosotras mismas.
¡Harta ya de estar harta, ya me cansé, que con mi sangre se haga rico el primo del alcalde, el concejal, el diputado o el general!

