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Los acontecimientos del 27 de febrero de 1989 alarmaron a todo el mundo. Hasta a Salom Mesa que, en el fondo, seguía siendo adeco betancourtista –como lo fueron J. Xena (jefe de la FAI catalana
durante la guerra civil), E. Durán (gobernador civil de Gerona designado por la CNT) y tantos otros-; para él lo acaecido fue simplemente “bandolerismo” o algo semejante. Toda la lógica política
se salía fuera del carril. El ejército venezolano, ya lo hemos dicho, salió a matar, y por tal acontecimiento se solicitará la extradición a Puerto Rico –es decir, a los Estados Unidos- de ese
delincuente común que fue Carlos Andrés Pérez Rodríguez. Como un sismo que recorrió todo el país el Caracazo tuvo sus tsunamis. Uno de ellos fue el 4 de febrero y otro el 27 de noviembre de 1992.
Pero debe haber habido consecuencias menos evidentes para la opinión pública. Una de ellas me parece a mí que fue la presencia de la guerrilla colombiana a pocos kilómetros del avispero. Fundada
en 1964, las FARC ya eran en 1989 una fuerza que le paraba los pelos de punta a los intereses creados. Una avalancha de pobladas en Venezuela, una insurrección popular generalizada, podría haber
sido caldo de cultivo para una guerrilla experimentada. Y, evidentemente, era preferible salir de unos civiles corruptos que estaban acabando con el país fomentando la anomia social con el sello
de garantía del FMI. En todos los ejércitos del mundo hay logias que asumen como suyas determinadas orientaciones. En el venezolano la matanza del Caracazo debe haberse asumido, a la larga, como
un daño indebido y políticamente incorrecto. Debía ser resarcido, había que reparar los daños. ¿Sería Chávez el enviado a repararlos? Muchos amigos míos, apasionados evangélicos, dicen que Chávez
es un “enviado de Dios”; con semejante ayuda estoy más que seguro que el PSUV no pierde la justa electoral legislativa del 26 de septiembre de este año. Desde 1999 no ha habido más divorcios
entre el pueblo llano y los soldados, y no parece, en un futuro inmediato, la posibilidad de otro Caracazo. Las viejas formaciones políticas del puntofijismo están en trance de desaparecer y la
oposición escuálida no pega una ni con saliva de loro. Lo que me llama la atención, ahora, es con qué sustituirá la oligarquía colombiana a las FARC. Si como dicen los uribistas, están
liquidadas, ¿para qué afanarse en seguir “el conflicto armado”?. Tengo para mí que por las mismas razones que en Colombia hay guerrilla hay chavismo en Venezuela. Así que nuestra burguesía, que
debe tener olfato, prefiera ganarse sus churupos con el chavismo que con las FARC. Salvo que, como me estoy temiendo, algún loco colombiano nos declare la guerra. ¡Ave María purísima!

Así, a medida que la ciencia avanza, Dios parece tener cada vez menos que hacer. Es un gran universo, desde luego, por lo que Él, Ella o Ello, podría estar ocupado provechosamente en muchos sitios. Pero lo que evidentemente ha ocurrido es que ante nuestros propios ojos ha ido apareciendo un Dios de los vacíos; es decir, lo que no somos capaces de explicar, se lo atribuimos a Dios. Después, pasado un tiempo, lo explicamos, y entonces deja de pertenecer al reino de Dios. Los teólogos lo dejan de lado y pasa a la lista de competencias de la ciencia.
Carl Sagan: “La diversidad de la ciencia”
[2007]
"La estirpe humana no es más que un sustrato químico en un planeta pequeño, orbitando alrededor de una estrella mediana, en los suburbios de una galaxia del centenar de miles de millones que existen"
“Durante el curso de su desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo cual no es más que su expresión jurídica, con las relaciones de propiedad en cuyo interior se habían movido hasta entonces. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas que eran, estas relaciones se convierten en trabas de esas fuerzas. Entonces se abre una era de revolución social” (1859)
Si una idea no parece absurda
de entrada,
pocas esperanzas
hay para ella.-
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"El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio, si puedes simular eso, lo has conseguido." |
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MARX, Groucho (1890-1977) |