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La lucha de clases se manifiesta de mil maneras en todas las sociedades humanas. Una de ellas son los resultados electorales. Porque a la
lucha de clases hay que añadirle la relación dominante/dominado que no en todos los casos es tan evidente. Hay mucho de servidumbre voluntaria y de sumisión fatalista entre las clases sociales
relegadas del poder social. De aquí el surgimiento de seres providenciales que, debido a la mentalidad religiosa extendida, se les tiene por el mesías. El mesianismo está tan arraigado como el
patriarcalismo y se contagia como la gripe. Desarraigar esa cultura de la dominación no es tarea simple. Si el proletario sustituye al amo con el dirigente sindical no ha hecho nada. El
sindicalismo mayoritariamente es uno de los más grandes anzuelos de las últimas décadas. La mayor parte de los sindicalistas trabajan para la cultura de la dominación aunque sean útiles en las
luchas reivindicativas. Para implosionar la relación dominación/sumisión se requiere insumisos proletarios y no sólo proletarios a tiempo completo. Realmente, la experiencia histórica ha
confirmado que la solución del problema social no es sólo una cuestión técnica –es decir, redistribución del PIB- sino el problema humano más importante, es más, el problema ecológicamente humano
más importante. Porque el capitalismo no sólo ha enajenado a los seres humanos sino que ha alterado leyes naturales como las que establecen la relación de la especie con su planeta. Darle un
parado al capitalismo no es simplemente ganar una lid sindical. No. Se decía en los años veintes del siglo pasado –cuando el sindicalismo era revolucionario- que las luchas reivindicativas y el
insurreccionalismo proletario contribuían a ejercitar la “gimnasia revolucionaria” en aras de acumular potencial para el “hecho revolucionario”. Es decir, crear las circunstancias ambientales e
individuales para poder, mediante un acto de fuerza, abolir la propiedad privada y disolver los gobiernos burgueses. Hay gente que hoy sigue creyendo en eso. Por eso la crítica social es tan
fácil. Con estar en contra de los que gobiernan –no importa quienes gobiernen- se asume una posición cómoda. Eso lo entendieron en carne propia los anarquistas catalanes que, en el verano de
1936, se vieron, de la noche a la mañana, asumiendo funciones de gobierno porque representaban a un proletariado que había tomado las calles para hacer abortar un golpe fascista. Y, ¿la relación
dominante/dominado se esfumó? Pues, no. Otra cosa es suponer que los nuevos dominantes realmente trabajaban por encargo de la burguesía. No parece ni creíble ni sostenible tan peregrina idea.
Guardando las distancias, algo semejante pasa hoy en Venezuela. Los anarquistas de 1936 siguieron sencillamente la lógica de la lucha de clases y empezaron a conformar un segmento de la clase
burocrática –que ya en la URSS había tomado forma por entonces-, aunque no lo queramos ver de ese modo.-
Así, a medida que la ciencia avanza, Dios parece tener cada vez menos que hacer. Es un gran universo, desde luego, por lo que Él, Ella o Ello, podría estar ocupado provechosamente en muchos sitios. Pero lo que evidentemente ha ocurrido es que ante nuestros propios ojos ha ido apareciendo un Dios de los vacíos; es decir, lo que no somos capaces de explicar, se lo atribuimos a Dios. Después, pasado un tiempo, lo explicamos, y entonces deja de pertenecer al reino de Dios. Los teólogos lo dejan de lado y pasa a la lista de competencias de la ciencia.
Carl Sagan: “La diversidad de la ciencia”
[2007]
"La estirpe humana no es más que un sustrato químico en un planeta pequeño, orbitando alrededor de una estrella mediana, en los suburbios de una galaxia del centenar de miles de millones que existen"
“Durante el curso de su desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo cual no es más que su expresión jurídica, con las relaciones de propiedad en cuyo interior se habían movido hasta entonces. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas que eran, estas relaciones se convierten en trabas de esas fuerzas. Entonces se abre una era de revolución social” (1859)
Si una idea no parece absurda
de entrada,
pocas esperanzas
hay para ella.-
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"El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio, si puedes simular eso, lo has conseguido." |
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MARX, Groucho (1890-1977) |