Partager l'article ! 9 de Mayo de 2011: 1.- Las “revelaciones” de Peñaloza –resaltadas por la versión en spanglish del Miami Herald- en torno a que la dirigen ...
1.- Las “revelaciones” de Peñaloza –resaltadas por la versión en spanglish del Miami Herald- en torno a que la dirigencia cubana estaba al tanto de los intersticios de la insurgencia venezolana tras el gobierno de Lusinchi (1984-1989) y la toma de posesión de Pérez II (1989-1993) y que apoyó, con armas y espionaje, a la sublevación militar de 1992 y, antes, al Caracazo, es parte de la historiografía que tanto le agrada a la derecha.
Pero, a la vez, pone en evidencia que el chavismo actualmente existente ha sido el resultado de la bancarrota del puntofijismo que perduró durante la segunda mitad del siglo XX venezolano. Un axioma que nadie se atrevería a refutar.
¿Cuáles fueron las causas de la debacle del puntofijismo? Muchas. Sin embargo, todas podrían resumirse en que la dirigencia venezolana puntofijista devino en procónsul de los intereses de los Estados Unidos en América Latina y, más concretamente, en el Caribe. Que sigue siendo, dicho sea de paso, el distintivo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y del escualidismo venezolano.
Esto es lo que está sobre el tapete: neocolonialismo o soberanía, con todas sus consecuencias.
Nadie pretende esconder bajo la alfombra los desaguisados cometidos por el chavismo –errores de bulto, unos; errores sin bulto, otros- durante esta primera década del siglo XXI. Podríamos esgrimir todas las críticas que se fundamentaran en hechos concretos y resaltar quizá la corrupción y tantos otros. Pero un balance imparcial y objetivo sería favorable a ciertas políticas chavistas sin que esto implique que tales políticas sean realmente anticapitalistas. Ni socialistas.
Ahora, bien, que las intenciones de las políticas favorables a las masas populares puedan –y deban- discutirse es otro tema. Pero existen y siguen su curso. Y en esto reside el apoyo popular al chavismo.
Porque en el escenario político y social venezolano no hay, en la hora actual, ninguna tercera alternativa; así como no la hay en el mundo globalizado. La derecha puntofijista podrá tener su izquierda así como el chavismo tiene su derecha. Esto es parte de la lucha de clases que, en el caso venezolano, inunda también tanto los cuarteles como las escuelas militares. Distinto el panorama, desde luego, al del medio siglo de puntofijismo.-
2.- Los debates en torno a la infraestructura y la superestructura son de vieja data en el movimiento revolucionario mundial. Una minoría piensa que la teoría del materialismo histórico está desfasada mientras que algunos la toman como una forma adecuada de explicación de fenómenos actuales y pasados. Que la organización económica, que las bases materiales cómo los seres humanos organizan su vida y la producción de su vida es la infraestructura de la cual dimana tanto el derecho como la cultura, sigue siendo un planteamiento contemporáneo. Al contrario, una concepción metafísica atribuiría a “la idea” las formas que toman tanto la superestructura como la infraestructura. Es una antigua cuestión de la filosofía práctica. Pero la experiencia desmiente el trascendentalismo, a todas luces. En el fondo, “la idea” es una suerte de “motor divino” como creían algunos pensadores de la Grecia antigua. En todas las épocas esa concepción del “motor divino” ha tenido cabida. No en balde el avance de la humanidad se ha basado precisamente en las derrotas, pocas o muchas, de las concepciones religiosas. Ese avance se ha fundamentado en la ciencia refutable, es decir, en que todo principio es científico en la medida que pueda falsarse, aunque no siempre sea ese el caso. Es la diferencia entre el pensamiento dogmático y el no dogmático, es decir, el que está abierto a nuevos pareceres y a nuevas demostraciones.
Muy poca contemporánea es la convicción de que el socialismo tiene una base científica. En el fondo, no lo sabemos, al menos no se trata de una certidumbre rocosa. No. Lo mismo pasa con la libertad, con la democracia, y con muchos otros conceptos de la teoría social y política. Quizá las intenciones cientificistas de Kropotkin o de Marx hayan sido apenas esbozos sobre la pasión que el socialismo desató en innumerables pensadores eminentes. De lo que sí estamos seguros hoy es de que “lo social” nos incumbe a todos por igual y que no puede desprenderse ni de la justicia ni de la solidaridad, aunque estos conceptos también deban redefinirse.-
Así, a medida que la ciencia avanza, Dios parece tener cada vez menos que hacer. Es un gran universo, desde luego, por lo que Él, Ella o Ello, podría estar ocupado provechosamente en muchos sitios. Pero lo que evidentemente ha ocurrido es que ante nuestros propios ojos ha ido apareciendo un Dios de los vacíos; es decir, lo que no somos capaces de explicar, se lo atribuimos a Dios. Después, pasado un tiempo, lo explicamos, y entonces deja de pertenecer al reino de Dios. Los teólogos lo dejan de lado y pasa a la lista de competencias de la ciencia.
Carl Sagan: “La diversidad de la ciencia”
[2007]
"La estirpe humana no es más que un sustrato químico en un planeta pequeño, orbitando alrededor de una estrella mediana, en los suburbios de una galaxia del centenar de miles de millones que existen"
“Durante el curso de su desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo cual no es más que su expresión jurídica, con las relaciones de propiedad en cuyo interior se habían movido hasta entonces. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas que eran, estas relaciones se convierten en trabas de esas fuerzas. Entonces se abre una era de revolución social” (1859)
Si una idea no parece absurda
de entrada,
pocas esperanzas
hay para ella.-
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"El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio, si puedes simular eso, lo has conseguido." |
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MARX, Groucho (1890-1977) |