Samedi 25 juillet 2009 6 25 /07 /2009 15:52

Hemos usado el artículo de Preston para hacer una encuesta entre los compañeros sobre el contenido del mismo. En la medida que vayan llegando respuestas a nuestro mail: cntfai@cantv.net

Iremos publicándolas con el artículo de Preston.-

 

Anarquismo o anarco-social democracia? ---Keith Preston

Hace un siglo, el anarquismo era un movimiento internacional de masas que contaba con millones de adherentes. Los anarquistas dominaban el ala radical del movimiento internacional de los trabajadores. Las comunidades anarquistas que brotaban cerca de las principales ciudades marcaban notablemente la vida urbana, y los anarquistas eran una minoría visible y reconocida entre los varios grupos étnicos y religiosos. Durante un periodo de veinte años comprendido entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, los anarquistas asesinaron a la cabeza del estado en todo país grande e importante. El solo término "anarquista" provocaba miedo en el corazón de los políticos, los reyes y los barones bandidos. La clase dirigente nunca sabía cuándo y dónde los anarquistas podrían golpear una vez más.

Hace unos años encontré un libro sobre el movimiento anarquista histórico (no recuerdo título ni autor), donde se decía que la única característica del anarquismo era su total fracaso en lograr cualquiera de sus metas. Tuve que reírme. La verdad, por supuesto, es que el anarquismo fue siempre uno de los más exitosos movimientos de masas. Sí, el estado todavía tiene que ser abolido. A la fecha ninguna nación ha adoptado la bandera negra como la suya. Sí, la burguesía internacional retiene aún su poder. La clase dirigente sigue aquí con nosotros, igual que siempre. Sin embargo, cuando miramos el estado de cosas del mundo industrializado de un siglo atrás, vemos que en verdad la historia ha cambiado en nuestra dirección.

Los anarquistas estuvieron al frente del movimiento por las ocho horas laborables. Los mártires del Haymarket dieron sus vidas por esta causa. En ese tiempo era ilegal organizar sindicatos. Los trabajadores en huelga fueron normalmente baleados por los agentes del gobierno y los sicarios privados. Era un crimen federal, dentro de los Estados Unidos, el distribuir información acerca de la contracepción. Los niños huérfanos eran confinados en condiciones similares a las de los esclavos, y eran utilizados en la experimentación médica junto con los discapacitados mentales, los delincuentes juveniles, los homosexuales y otros. Frecuentemente, las condiciones en las prisiones eran muy parecidas a las de los campos de concentración nazis. La pena de muerte era normalmente impuesta por hurto y ratería. Las personas de ascendencia africana eran regularmente asesinadas y aterrorizadas por bandas de racistas mientras las autoridades se hacían de la vista gorda.

Los anarquistas estuvieron entre los primeros militantes que se oponían a esas condiciones. La jornada de ocho horas, el derecho a organizar sindicatos, a leer literatura explícitamente sexual, a practicar la contracepción y el aborto y a participar en protestas anti guerra, la reforma en las prisiones y muchos otros derechos y privilegios que hoy consideramos garantizados, no existían en la época clásica del movimiento anarquista. Roger Baldwin se inspiró para fundar la American Civil Liberties Union luego de escuchar a Emma Goldman, anarquista y pionera de los derechos de la mujer. Así también, los anarquistas estuvieron entre los primeros oponentes al mal trato a los homosexuales. De muchas maneras, las cosas han cambiado considerablemente desde los siglos pasados.

El anarquismo declinó como movimiento de masas debido, en gran parte, a la traición de la izquierda estatista. La revolución comunista de 1917 en Rusia fue un triunfo aparente del movimiento radical de los trabajadores. Muchos trabajadores empezaron a dejarse llevar hacia el comunismo, sin darse cuenta de que los bolcheviques habían apuñalado por la espalda a la revolución. La derrota de los anarquistas españoles, por la acción combinada de fascistas y comunistas en los 30's, sonó como toque de difuntos para el movimiento anarquista histórico. Hoy en día, el anarquismo es en gran medida un puñado de personas dispersas que actúan en los márgenes de la oposición de izquierda pro-estatista.

Éste es precisamente el problema. Los anarquistas todavía tienen que adaptarse a las condiciones del mundo actual, y desarrollar un marco ideológico integral, a través del cual puedan cuestionar los paradigmas políticos, económicos y culturales dominantes. Es típico que los anarquistas operen, tanto política como culturalmente, como si fueran una facción más de la izquierda radical. Hoy en día, el anarquismo es en gran medida una amalgama de nostalgias del movimiento clásico (casi siempre en forma de grupos "revolucionarios", que generalmente son sólo clubs de historia), junto con elementos de la contra cultura y la política de la Nueva Izquierda de los 60's, la cultura de la "corrección política" desarrollada por liberales y socialdemócratas entre los 80's y 90's, una cierta retórica gandhi-oide de "no violencia", la glorificación de figuras revolucionarias del Tercer Mundo (incluyendo algunas claramente no anarquistas), la subcultura punk rock, un entusiasmo por la teoría crítica y otras tendencias intelectuales de moda, y en general la entronización de cualquier causa popular izquierdista/liberal que esté aún por inventarse.

La izquierda estatista es en gran parte un fiasco vergonzoso. La socialdemocracia burguesa ha llegado a ser ampliamente la ideología dominante del ala izquierda de la clase dirigente, y, fuera del mundo académico de los neo-marxistas, no interesan ni el comunismo ni otras formas de oposición izquierdista. Mientras tanto, el resurgimiento de la derecha libertaria atrae fuertemente a aquéllos que buscan un movimiento opositor al estado. Sin embargo, por penetrantes que sean las críticas al estado hechas por la derecha libertaria, su carácter decididamente burgués le impide desarrollar una crítica integral de las relaciones de clase y del rol del poder corporativo en el sostenimiento de los modernos sistemas de tiranía.

Lo que falta es un anarquismo nuevo y mejorado, uno que recobre las intuiciones del movimiento clásico, que corrija sus fallos, que expanda su agenda y que, a la vez, aproveche los avances en estudios históricos y ciencia económica que han tenido lugar en las décadas recientes. Éste sería un anarquismo que rechazaría con igual fervor a la izquierda estatista y a la derecha corporativista, y se ubicaría a sí mismo en una posición diametralmente opuesta al paradigma "izquierda/derecha" que predomina en el pensamiento y discurso contemporáneos. Esto implicaría un gran número de cambios claves en la ideología y estrategia anarquistas al día de hoy.

La primera tarea para cualquier forma de anarquismo serio deberá ser, por supuesto, oponerse al estado mismo. Muchos anarquistas contemporáneos parecen haber perdido de vista esto. No es infrecuente que muchos anarquistas contemporáneos tomen posiciones sobre el rol del estado en la sociedad que son virtualmente indistinguibles de las posiciones de los socialdemócratas o, incluso, de los comunistas. Hasta un pensador anarquista tan perceptivo como Noam Chomsky ha caído en esta trampa. Por ejemplo, el aparente entusiasmo de muchos -así llamados- anarquistas por el welfare state burgués indica que no han desarrollado ninguna crítica del estado más allá de las críticas ordinarias de los teóricos de izquierda, para quienes el estado es simplemente una expresión más del poder económico de la clase capitalista. Esta visión ignora la posición bakuninista clásica, según la cual el estado es una clase social en sí misma y por sí misma, con poderes y privilegios que incluso van más allá de los que tienen las élites económicas. Las únicas críticas serias a este rasgo del estado parecen ser hoy en día las de los teóricos "anarcocapitalistas", que han hecho una crítica del estado y de las grandes corporaciones mucho más radical y penetrante que cualquiera de las realizadas por la izquierda contemporánea. Que tantos de los actuales pobres de las ciudades hayan sido esclavizados y convertidos en defensores o pupilos del estado mediante la siembra de welfare operada por la izquierda socialdemócrata, mientras los anarquistas miran eso con total descuido o falta de memoria, es en verdad algo trágico. Éste es un tema donde los anarquistas deberían tomar el liderazgo ideológico, pero en lugar de eso lo han dejado en manos de los conservadores negros, la derecha corporativista o las minorías nacionalistas como la Nation of Islam.

Es preciso que los anarquistas realicen una oposición coherente y fundada en principios a todos los aspectos o manifestaciones del estado, desde el welfare system hasta las escuelas "públicas", el complejo militar-industrial o el aparato represivo llamado "justicia criminal". Las formas más centralizadas y poderosas del estado deben ser los primeros objetivos de la cólera anarquista. Esto quiere decir que debe existir un cierto orden en las prioridades de aquéllos que llevan en sus manos una agenda antiestatista. Las formas del estatismo global deben ser el primer enemigo a vencer. El actual proceso de "globalización" (la conversión regida por conglomerados internacionales a través de agencias internacionales), o el New World Order, como la derecha populista quiere llamarlo, amenaza con subyugar, tanto a las clases trabajadoras como a las naciones-estado tradicionales y a las culturas nacionales, bajo la bota de la burocracia corporativa global y la monocultura. Por consecuencia, todos los enemigos del proceso de globalización vienen a ser aliados naturales en la lucha. Esto incluiría a nacionalistas, separatistas, tradicionalistas y conservadores religiosos de la derecha, y a sindicatos, ambientalistas, socialistas, marxistas y otros "progresistas" radicales de la izquierda.

La siguiente tarea es oponerse a las naciones-estados más poderosas. El primero entre ellos sería el actual régimen de los Estados Unidos, el más poderoso imperio político y militar en la historia. Todos los enemigos del imperialismo de EU serán aliados en esto, desde el EZLN hasta Sendero Luminoso, el Talibán o Fidel Castro. Esto no significa que abracemos sus políticas o sus sistemas. Sólo significa que trabajaremos juntos para debilitar a nuestro enemigo más grande. El siguiente grupo de naciones-estado a los que debemos oponernos es el de aquéllas más estrechamente alineadas en la globalización o con el imperialismo estadounidense. Esto incluye a las naciones de la OTAN, el Grupo de los Siete y los regímenes racistas, teocráticos y zionistas impuestos sobre palestinos, árabes, musulmanes, judíos y cristianos, así como los poderes imperiales de occidente. Lo siguiente en este orden es oponernos a los estados donde se dan los más extensos y grotescos abusos de los "derechos humanos" -Rusia, China, Irán e Irak, Cambodia, Indonesia y otros. Finalmente, trabajaremos para terminar con todos los estados juntos.

Dentro de los Estados Unidos, es preciso aplicar los mismos principios. Esto significa que nos opondremos, primero, al gobierno federal, y luego a los gobiernos estatales y locales. Cualquier transferencia de poder desde los más altos niveles de gobierno hasta los más bajos debe ser apoyada. Cualquier transferencia de funciones desde el estado a instituciones no gubernamentales debe ser apoyada. Toda institución, organización o individuo que operen en oposición al estado deben ser apoyados, desde los opositores a los impuestos y los home schoolers hasta las milicias armadas, las bandas callejeras, los okupas, los presos en rebelión, los movimientos de protesta, los operadores de radios piratas o lo que sea.

A lo primero que debemos oponernos es a los aspectos más predativos de los estados. Lo primero es la policía, las prisiones y la llamada "justicia criminal". Cualquier medida que reduzca el número de leyes, los poderes de la policía y las cortes, y la facultad de los administradores de prisiones para ejercer la autoridad arbitraria sobre los internos, debe ser apoyada. Aquellas personas más perseguidas por el estado deben ser los primeros en ser defendidos. En la situación actual, estos serían los presos, las víctimas de la guerra anti-drogas, los homeless, los jóvenes, los trabajadores de bajos ingresos, los pobres urbanos, los rancheros despojados de sus tierras, los microempresarios callejeros, las prostitutas y otros proscriptos. Siempre me siento desanimado cuando los anarquistas gastan más tiempo en protestar contra circos y restaurantes de comida rápida que contra los agentes y policías de narcóticos, los inspectores de zona, las autoridades escolares y la industria de las prisiones.

Debe resistirse a todo control del estado sobre la vida social. Esto significa que debemos aliarnos con anti-globalistas, anti-militaristas, anti-imperialistas, separatistas y secesionistas, tanto de izquierda como de derecha. Junto con la izquierda, debemos oponernos a la brutalidad policiaca, al racismo y el sexismo, a la destrucción del ambiente, a la pena de muerte, a las violaciones de la libertad sexual y el derecho al aborto, a la explotación de los trabajadores y a la censura. Junto con la derecha, debemos oponernos a las escuelas controladas por el estado, a las gun laws (increíblemente, muchos llamados anarquistas avalan los controles estatales de armas de fuego), a los impuestos, a las zoning laws que son en gran medida una manera de controlar a los pobres, al welfare system, a la represión contra las minorías religiosas, los speech codes y otras formas de censura izquierdista y de restricciones a la libertad de asociación.

Estos principios deben ser aplicados, de igual manera, en el campo económico. Debemos resistir a todo apoyo estatal a las corporaciones. Debemos apoyar todo esfuerzo por "democratizar" o permitir a los trabajadores mayor participación en las organizaciones industriales. También el desarrollo de empresas de trabajadores debe estar en la agenda, junto con la oposición a todo hostigamiento estatal a las pequeñas empresas y al autoempleo. Como los gobiernos, a diversos niveles, son dueños de más de la mitad de la tierra en EU, debemos contemplar una reforma integral de la tierra. Esta reforma debe enfatizar los derechos de "uso-posesión" de los ocupantes, rancheros y pequeños empresarios, familias, cooperativas e individuos.

Por estrategia, tenemos que seguir el ejemplo de las más exitosas fuerzas anarquistas de todos los tiempos: los revolucionarios anarquistas españoles. Nuestra agenda revolucionaria debe contemplar una alianza de organizaciones comunales, sindicatos, cooperativas, empresas, organizaciones de servicios, clubs de jóvenes, grupos de estudio y otras asociaciones populares, respaldadas por nuestras guerrillas, milicias y fuerzas paramilitares, armadas con el propósito de tomar el control ciudad por ciudad, región por región, estado por estado, para la total erradicación del poder centralizado estatal-corporativo y la eliminación del control en manos de nuestros enemigos. Así como América fue la primera nación liberal clásica, deberá ser también, e irónicamente, la primera nación socialista libertaria.-

http://es.wikipedia.org/wi ki/Keith_Preston

 

1) Respuesta de Carretero del sindicato anarcosindicalista español “Solidaridad Obrera”.

 

Hola, compa:
La verdad es que el texto que mandas aunque dice algunas verdades tiene también sus partes preocupantes:

- Lo de oponerse al welfare state en nombre del antiestatismo no me parece muy de recibo en estos momentos  en que el Capital está haciendo todo lo posible por desmantelar y privatizar los servicios públicos en todas partes para introducirlos en su proceso de acumulación y salvar la crisis sistémica a que empuja el neoliberalismo. Aunque sólo fuera desde el punto de vista estratégico, no le deberíamos facilitar esa salida para recuperar las tasas de beneficio.  Es verdad que una educación pública (por ejemplo) está en manos del Estado, que tiene así un importante instrumento de manipulación, pero también lo es que el desmantelamiento de lo público sólo puede llevar, de manera inmediata, al reforzamiento de lo más negro y reaccionario (como la instrucción religiosa) y al despojo a las poblaciones sin recusos de derechos adquiridos. Es algo que hemos discutido en mi sindicato y que volveremos a discutir, porque no nos ponemos de acuerdo. Hay quien piensa que sin la instrucciónn pública se podrían abrir con facilidad escuelas libertarias (¿cuantas y a costa de qué grado de ignorancia de la generalidad del pueblo?) y eso nos daría mayor proyección. Yo, sinceramente no lo creo porque por lo menos en España, no veo esa sociabilidad libertaria extendida  en los barrios que permitía sustentar las escuelas racionalistas antes de la guerra.

- Lo de confluir con los conservadores antiglobalización no es la primera vez que lo oigo pero no sé exactamente si tiene algún sentido en EEUU. Sé que las famosas milicias yanquis, etc no son exactamente lo mismo que la extrema derecha europea en muchos aspectos. Pero en España la ultraderecha es lo que es y lo ha sido siempre (salvo algún pqueño sector minoritario de Falange que pudo plantearse que se equivocaron de bando en la guerra): el brazo armado de la burguesía. Aquí hubo una Guerra Civil que a ese respecto aclaró muchas cosas y diferenció mucho los bandos, y acabó con cualquier veleidad "anticapitalista" de los conservadores. A la hora de la verdad tuvieron clarísimo con quien estaban: con los señores de siempre, y no con el pueblo. Supongo que una retórica nacionalista es soportable en Latinoamérica, porque está teñida de anti-imperialismo consecuente, pero aquí de lo que nos hablan es de la "Nación Aria", "el imperio en el que no se ponía el Sol", y todas esas cosas.

- Lo de que el anarquismo está más allá de izquierda y derecha, que se ha puesto de moda en muchos ambientes libertarios para justificar el sectarismo más atroz, aunque lo digan también compañeros muy válidos, no me resulta nada convincente. Eso decía de si misma Falange y uno de mis abuelos, que era de la CNT en el 36, cuando alguien le decía quenoera de derechas ni de izquierdas, decía: "o sea, que eres fascista". La verdad es que el movimiento libertario español (pese a que nos quieran falsear su historia) estuvo muy estrechamente relacionado con todo el inmensamente pluralista mundo de la izquierda en general,y del republicanismo federal en concreto, hasta el punto de que muchas veces no se sabían muy bién donde estaban ls límites (Barriobero, ¿era anarquista o republicano?, ¿y Ferrer Guardia?, ¿de donde salieron Ricardo Mella o Ramón Acín?). Luego, al radicalizarse la situación, hubo un proceso de clarificación de posiciones, pero la "Idea" no hubiera podido extenderse tan fácilmente si no hubiera nadado en ese magma variopinto.

 Supongo que la tradición anti-imperialista en muchos sitios ha adoptado formas altamente idiosincráticas y que esas formas deben ser respetadas, y  que debemos procurar que confluyan más allá de todo sectarismo y teñirlas de un contenido claramente libertario y social (que no es lo mismo que hacerlas adoptar la misma banderita o el manualillo primario que alguien escribió en el exilio francés) pero eso tampoco nos puede llevar a una colaboración acrítica con la ultraderecha internacional porque desde siempre le haya gustado vestirse un poco de "revolucionaria". Y ello pese a que la "contracultura" y lo políticamente correcto" hayan acabado derivando en un nuevo mecanismo de guerra cultural contra el proletariado, enormemente exitoso (y eso es algo de lo que sí deberíamos hablar mucho más).

Es una opinión.
José Luis Carretero.

 

2) Respuesta de Luis de “Comunerxs Libertarixs”, Caracas:

 

Saludos camarada Floreal.

 

Bueno en mi opinión es muy liberal el planteamiento de ese compa. ¿Cómo es eso que ni de izquierda ni de derecha? ¿Cómo es eso de apoyar cosas de la derecha porque parezcan libertarias?...

 

Para mí el anarquismo es de izquierda, en mi opinión se ubica a la extrema izquierda de la izquierda comunista. Cappelletti en “la ideología anarquista” lo ubica justo allí. A la izquierda de los comunistas...

 

Tanto Bakunin como Malatesta son enfáticos en que los anarquistas son socialistas. Socialismo no estatista, naturalmente, pero socialistas...

 

¿Cómo es eso de que somos anti-marxistas? Si Bakunin tradujo El Capital del alemán al ruso y Cafiero hizo una síntesis del mismo para ponerlo al alcance de los trabajadores italianos...

 

Anti-estatistas sí, pero nunca contra el método de análisis marxista. “Dios y el Estado” de Bakunin es materialismo dialéctico puro y duro. Con lo cual nos demuestra como un Estado de proletarios, con su desarrollo se vuelve su opuesto. Un estado de ex-proletarios volcado a la explotación de sus compañeros. Nos demuestra también como una sociedad que partiese del materialismo más radical, como la anarquista, desemboca en una sociedad más ideal e idealista. En cambio, esas sociedades que parten de concepciones idealistas, como las griegas y romanas, desembocan en el materialismo más burdo y la explotación más abyecta.

 

Mientras El contrato social de Jean-Jacques Rousseau sitúa la libertad al inicio de la historia humana, Bakunin la sitúa al final, como un objetivo a alcanzar...

 

Con el autor de ese artículo comparto la crítica que se le hace al anarquismo actual. Estoy de acuerdo en volver un poco al espíritu del anarquismo clásico. Pero con sus planteamientos Keith Preston se contradice notablemente; pues no rescata el anarquismo clásico, sino cierta suerte de anarquismo esotérico y ontológico; que no es ni de izquierda ni de derecha...

 

Keith Preston habla de que con su avance la historia de la humanidad apunta en nuestro sentido. Eso mismo es lo que afirma Chomsky  cuando citando a Rudolf Rocker en sus “notas de anarquismo”, el prólogo de la obra de Daniel Guerin, nos define al anarquismo como esa tendencia de la humanidad en la búsqueda de su libertad.

 

Keith Preston admite este hecho, pero luego se contradice al insinuar su ataque a Gobiernos Progresistas.

 

No es que nosotros apoyemos a ningún gobierno por progresista que sea, el hecho es que la existencia de los mismos son señales inequívocas de algo más profundo que se arrastra, son el resultado de largas luchas populares y no dadivas que desde arriba nos llueven. A esas luchas populares y a su consecuente profundización son a las que realmente apoyamos...

 

Entonces estamos con las luchas populares, no con cualquier cosa que suene a libertaria como sugiere el autor del artículo. Por ejemplo, no podemos apoyar a los Estudiantes “Manos blancas” por mucho que su eslogan sea el de “la libertad”, pues como anarquistas sabemos que eso que nos ofrecen no es Libertad, ni aunque propongan acabar con el Estado...

 

Con la derecha NADA, el anarquismo es revolucionario y de izquierda; el anarquismo es socialista; el anarquismo es, como bien lo definió Bakunin, Socialismo sin Estado...

 

Salud, alegría y anarquía

 

Luis

 

PD: Bueno Floreal, yo, en lo particular, comparto mucho más este análisis que encontré en tu Blog:

 

http://www.elecodelospasos.net/article-34154760.html

 

 

Par Verde - Publié dans : Comunismo Anarquista
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Albert Einstein

"La única cosa 
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es la intuición"

Carl Sagan

Así, a medida que la ciencia avanza, Dios parece tener cada vez menos que hacer. Es un gran universo, desde luego, por lo que Él, Ella o Ello, podría estar ocupado provechosamente en muchos sitios. Pero lo que evidentemente ha ocurrido es que ante nuestros propios ojos ha ido apareciendo un Dios de los vacíos; es decir, lo que no somos capaces de explicar, se lo atribuimos a Dios. Después, pasado un tiempo, lo explicamos, y entonces deja de pertenecer al reino de Dios. Los teólogos lo dejan de lado y pasa a la lista de competencias de la ciencia.

 

Carl Sagan: “La diversidad de la ciencia” [2007]



 

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