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La crisis capitalista que se desarrolla ante nuestros ojos evidencia, de entrada, que es totalmente ridículo el axioma de todas las variantes postmodernistas según el cual el Estado-Nación había sido superado por la historia.
Al contrario, vamos viendo que los Estados nacionales buscan protegerse de la debacle de la nebulosa interbancaria a través de variados procedimientos. Sin embargo, la historia señala que el procedimiento habitual del capitalismo para sofocar estas colitis –tan habituales en él- es el de la guerra.
Pero si ya teníamos una guerra –realmente, dos, en Afganistán y en Irak- ¿de dónde habrán de sacar la otra? A decir verdad, no les faltarán escenarios…
Otra arista de la crisis es en qué medida es correcto hablar de la crisis final del capitalismo o en qué medida solamente podemos hablar de una crisis financiera como muchas otras del pasado.
La crisis del capitalismo sólo puede venir de la reducción de sus posibilidades ecológicas o de su colapso; es decir, mientras los capitalistas tengan ecosistemas por destruir tendremos capitalismo para rato.
El otro vértice es el de la democracia, ya que no puede haber democracia plena si las decisiones económicas y financieras no son sometidas al “demo”. Así, cada día es más evidente que la democracia debe dejar de estar constreñida a la esfera política e invadir las otras esferas. Sin esta posibilidad están canceladas todas las esperanzas ya que es evidente que los profesionales de la política son muy malos en su oficio.
Esto último nos lleva a revisar las decisiones de lo que producimos, de lo que consumimos y de los por qué. ¿Por qué tenemos que fabricar armas, por ejemplo?
Lo otro es lo otro: la urgencia de la integración latinoamericana, y el temor de que la Revolución Bolivariana –que sigue siendo de avanzada, a pesar de los pesares- quede, a la larga, “bloqueada”, reducida a las fronteras venezolanas, como sucedió con la revolución cubana a partir de 1961. Esto último, nos parece, es lo que buscan los yanquis –pitis o no pitis- con sus conspiraciones, amenazas, etc.
De último, lo ideológico. Debemos sobrevivir como sujetos y como sociedad; debemos tener una sociedad viable para todos. Estamos entre el
capitalismo tercermundista y la aspiración socialista sin que nadie sepa cómo construir el socialismo, aunque algunos cubanos nos llevan la delantera.
Los anarquistas –al menos los que estamos en la onda de lo que ha sido históricamente el anarquismo como vanguardia de masas trabajadoras y no como poses folklóricas de “estilos de vida” más o
menos discutibles- tenemos mucho que decir y mucho que aportar en estos cruciales momentos que vive el pueblo trabajador venezolano que lucha por la libertad y por la igualdad.-
OCA
Así, a medida que la ciencia avanza, Dios parece tener cada vez menos que hacer. Es un gran universo, desde luego, por lo que Él, Ella o Ello, podría estar ocupado provechosamente en muchos sitios. Pero lo que evidentemente ha ocurrido es que ante nuestros propios ojos ha ido apareciendo un Dios de los vacíos; es decir, lo que no somos capaces de explicar, se lo atribuimos a Dios. Después, pasado un tiempo, lo explicamos, y entonces deja de pertenecer al reino de Dios. Los teólogos lo dejan de lado y pasa a la lista de competencias de la ciencia.
Carl Sagan: “La diversidad de la ciencia”
[2007]
"La estirpe humana no es más que un sustrato químico en un planeta pequeño, orbitando alrededor de una estrella mediana, en los suburbios de una galaxia del centenar de miles de millones que existen"
“Durante el curso de su desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo cual no es más que su expresión jurídica, con las relaciones de propiedad en cuyo interior se habían movido hasta entonces. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas que eran, estas relaciones se convierten en trabas de esas fuerzas. Entonces se abre una era de revolución social” (1859)
Si una idea no parece absurda
de entrada,
pocas esperanzas
hay para ella.-
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"El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio, si puedes simular eso, lo has conseguido." |
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MARX, Groucho (1890-1977) |