Los terroristas más peligrosos del mundo no se encuentran, como quieren hacernos creer los medios masivos de difusión internacionales, en unas remotas montañas de Afganistán. En realidad se encuentran -por los momentos- en
Washington, y su líder se hospeda en el 1.600 de la avenida Pensilvania de dicha ciudad. Estos terroristas extraordinariamente peligrosos llegaron a la Casa Blanca y al gobierno no por el voto de
los colegios electorales -según la arcaica constitución norteamericana- sino gracias a una Corte Suprema con una mayoría de magistrados -designados anteriormente por papá Bush- que decidieron
suspender el conteo manual de los votos en Florida, estado en el que el gobernador era en ese momento el hermano del presidente, Jeb Bush. (1) Así pues, este presidente y la no menos peligrosa
pandilla neofascista que lo acompaña llegó a la Casa Blanca gracias a un fraude electoral, con la bendición de la cadena de noticias ultraderechista Fox News, (2) de los neoconservadores o
fundamentalistas protestantes del partido republicano, y sustancialmente con el apoyo del complejo militar industrial (3) y del sector económico extractivo -petrolero y gasífero- de los Estados
Unidos.
Con la llegada de George W. Bush a la Casa Blanca se ha reeditado en ese país la campaña
“antiterrorista” -de los años ochenta- del fallecido presidente Reagan: discurso que es usado como instrumento político para someter a la población interna, asustándola frente a un imaginario
enemigo. Igualmente como instrumento imperial con el cual la oligarquía estadounidense y la camarilla neofascista gobernante pretenden dominar y saquear aún más al mundo. Discurso hipócrita y
falsa guerra “contra el terror” que oculta una verdadera guerra terrorista del imperio contra países y pueblos que se oponen a ellos y que desean y
buscan su independencia económica y geopolítica. (4)
Podemos constatar, actualmente, que se intenta imponer el viejo plan de los neoconservadores
estadounidenses: en lo interno, la dictadura presidencial mediante la aprobación de la llamada “Ley Patriota” (Patriot Act), con el cual se quiere desconocer los derechos civiles y se quiere
abolir en la práctica la constitución liberal de 1.776; y en lo externo, imponer el imperio mundial estadounidense con la utilización de la guerra “preventiva” –eufemismo para designar la guerra
de agresión- y también con el desconocimiento absoluto del derecho internacional, es decir, la utilización pura y simple de la fuerza militar y de la agresión en las relaciones internacionales.
(5)
Así pues, esta actual reedición de la cínica e hipócrita campaña “antiterrorista” de
Reagan intenta imponer a la fuerza, a mi modo de ver, las políticas económicas neoliberales tanto dentro como fuera de los Estados Unidos; es decir: la redistribución de la riqueza social a favor
de la oligarquía capitalista, la libertad completa del capital en detrimento de los trabajadores o de la subjetividad humana, (6) y por ende el desmantelamiento de lo que se ha venido llamando en
gran parte del siglo XX “Estado del Bienestar”. Esencialmente, se trataría de imponer el capitalismo más salvaje, el capitalismo que en su estado puro siempre fue totalitario, intentando por ende la eliminación de cualquier tipo de democracia sustantiva. A su vez, esta
campaña “antiterrorista” intentaría justificar la persecución y represión -al calificarlos como “terroristas” en el intencionalmente vago lenguaje de Bush- de todos aquellos ciudadanos
estadounidenses o extranjeros que disientan del sistema capitalista o aún del propio gobierno de Washington. La aprobada Ley Patriota –a nombre de una supuesta “seguridad nacional”- además de
inconstitucional erosiona gravemente los derechos civiles: desconocimiento de derechos tan antiguos (800 años) como el del Habeas Corpus -derecho de una persona a ser presentada ante un tribunal-
con la consiguiente detención sin cargos. A todo esto hay que agregar que el gobierno del dictador Bush también atenta contra la constitución de su país al haber ordenado las escuchas telefónicas
y el espionaje de los correos sin autorización judicial –un grave atentado a la privacidad-; pero lo que es peor aún: haber hecho aprobar por un congreso dócil y cómplice, la legalización de la tortura y la consecuente validez de las confesiones arrancadas de esta forma –como en los peores tiempos de la inquisición-. Esta
dictadura presidencial buscaría entonces, a través del terror, someter a la población estadounidense y silenciar las posibles protestas y reivindicaciones sociales o políticas. Ofrece entonces -a
esta población ya aterrorizada artificialmente- una supuesta seguridad a cambio de una importante disminución en los derechos civiles y en la libertad. A la vez, esta psicosis de guerra permanente también intentaría la aceptación de enormes aumentos en el gasto
militar a cambio de importantes recortes en la seguridad social, en la salud y en la educación pública. (7)
Esta denominada “guerra al terrorismo” reeditada por los verdaderos terroristas Bush y
Cheney -y sus cómplices Rice y el anterior Secretario de Defensa Rumsfeld-, este auténtico “terrorismo del emperador” -según la expresión de Noam Chomsky- (8) trataría también de imponer un nuevo
orden: el imperio mundial de los Estados Unidos, que los neoconservadores han llegado a llamar “El Nuevo Siglo Americano”. A través de la doctrina de la guerra
preventiva, el imperio estadounidense defiende el privilegio -aplicado hace dos milenios por los imperialistas romanos y más recientemente por los nazis- de atacar primero ante un remoto o aún un
imaginario ataque “enemigo”. Pero la aplicación de tal guerra en realidad es –como dijimos antes- un eufemismo para designar en las relaciones
internacionales el privilegio criminal del más fuerte para agredir países débiles y ejecutar guerras de rapiña y de conquista, tal como las que seguimos viendo en las devastadas Irak y Afganistán. Invasiones motivadas por una política de control de
una zona -el medio oriente- de importancia estratégica para los Estados Unidos como imperio. Es decir, deseo de controlar las reservas energéticas mundiales -así como también las
reservas acuíferas del mundo- para tener cada vez más poder. Se trata por tanto de arrogancia o voluntad de dominación imperial. (9) Ahora bien, es esta circularidad que existe entre
el poder económico y el poder político (10) lo que conduce a los Estados Unidos, como única superpotencia militar que queda en el mundo, a aplicar el terrorismo imperial y el grave delito de
guerra de agresión no solamente para someter a los demás Estados del mundo, sino principalmente para aplicar a los pueblos dominados por dichos Estados las políticas neoliberales, conducirlas a
la globalización neoliberal -el dominio mundial de las grandes corporaciones transnacionales- por encima de los intereses de los pueblos y de las naciones. Esta agresión y este terrorismo
imperial, desde luego, no es sino la faceta externa, inmensamente peligrosa para los pueblos del mundo, de esa agresión y de ese terrorismo de Estado que la oligarquía gringa siempre aplicó hacia
adentro: contra el proletariado, contra las etnias indígenas, contra los afrodescendientes, contra los inmigrantes, etc. En suma, se trata de la expresión externa de un imperialismo
originariamente interno. (11)
Ahora bien, el líder de los terroristas de la Casa Blanca se atrevió a declarar
que utilizaría cualquier tipo de arma en esta “guerra contra el terrorismo”. (12)
Además, en un estilo histérico y fanático expresó que “quienes no se unan con nosotros en esta guerra estarán contra nosotros”. Se trata entonces de
obligar a los demás gobiernos del mundo a apoyar cualquier agresión, saqueo, destrucción y tortura ejercido contra cualquier grupo, pueblo o país que sea desobediente al imperio. (13) También,
dentro del marco de esta supuesta lucha antiterrorista, el dictador Bush se atrevió también a proclamar: “Todo Estado que ayude o proteja a terroristas será considerado como terrorista”,
acusación que señalan contra países que ayudan o simpatizan, por ejemplo, con la legítima lucha de los palestinos por su tierra –o contra los mismos palestinos-, o que también señalan contra el
gobierno bolivariano de Venezuela, que se niega a bajar la cabeza ante el emperador. Pero que no lo señalan obviamente contra verdaderos Estados genocidas y terroristas como Israel, que ejercen
una política racista de apartheid; o contra sí mismos, tratando de ocultar su protección de los militares que participaron en el golpe de Estado de 2002 contra el gobierno legítimo de Venezuela o
de aquellos que pusieron bombas en embajadas en Caracas, o de los terroristas haitianos que asesinaron a 5.000 partidarios del presidente Aristide, sin olvidar por supuesto su protección de
Orlando Bosch y de Luis Posada Carriles, “los luchadores por la libertad” que confesaron haber hecho explotar a un avión civil en pleno vuelo en
1.976. (14) Señalan pues como terroristas a todos los Estados y grupos desobedientes al imperio, cuando en verdad Estados Unidos e Israel son los más terroristas del mundo.
Así pues, en los Estados Unidos presenciamos la creciente aparición de cinco importantes
características orwellianas (15) de todo Estado totalitario, de un Estado que no se limita a colocarse -como en el modelo simplemente burocrático- por encima de la sociedad, sino que intenta
absorber a la sociedad misma. En primer lugar, la psicosis de guerra permanente, guerra de duración indefinida contra un enemigo externo e interno invisible, guerra que
intentaría movilizar a la población para la guerra agresiva imperial. En segundo lugar, la aplicación de la “neolengua”, es decir, el darle un sentido diferente o totalmente
contrario del corriente a ciertas expresiones y palabras, aplicado sobre todo por su gran prensa y por sus grandes medios de difusión: (16) su terrorismo de Estado no es terrorismo sino
“represalia”, su guerra de agresión es “autodefensa”, a su dominación imperial lo llaman “seguridad nacional”, y así por el estilo. En tercer lugar, presenciamos el también orwelliano
“agujero de la memoria” cuando los medios de difusión gringos, a voluntad, tratan de ocultar el pasado o cambiarlo: por ejemplo el hecho ciertísimo de que Sadam Husein estuvo
subordinado al imperio y éste le permitió el uso de las armas químicas que le vendieron, o también que impusieron y apoyaron a los talibanes, etc. Es decir, que cambian la historia según sus
conveniencias y por tanto sostendrán que sus enemigos de hoy lo fueron siempre. Pero claro, los enemigos de hoy lo son por cometer el verdadero crimen: rebelarse contra el
imperio. Los crímenes de los otros empiezan a contar cuando esos otros no obedecen y no entregan sus riquezas, y no cuentan cuando se someten. (17) En cuarto lugar la vigilancia continua, con la desaparición de la privacidad –al no requerirse una orden judicial para revisar el correo y a los hogares-. Finalmente en
quinto lugar, la pobreza crónica, pobreza inducida mediante la cual se busca que la población se
dedique exclusivamente a su mera sobrevivencia y no dedique el tiempo a cultivarse espiritualmente y también dedicarse a organizar su liberación social. (18)
Tradicionalmente la oligarquía estadounidense y sus agentes políticos han recurrido al engaño
y al fraude para arrastrar a la nación hacia una guerra internacional o hacia una política que bajo un clima de normalidad hubiese sido inaceptable o popularmente indiferente. El caso mejor
documentado hasta ahora es el de la voladura, en 1.898, del acorazado Maine anclado en la bahía de La Habana, con el que justificaron la guerra contra una España débil militarmente para
apoderarse de los restos de su imperio. (19) Otro caso ya bien documentado: el autohundimiento de la unidad naval gringa en el golfo de Tonkín que justificó ante el pueblo norteamericano la
intervención masiva en Vietnam. (20) También según documentos recientemente desclasificados: la negativa del presidente Kennedy para aprobar una simulación de ataque de Cuba contra propiedades y
vidas norteamericanas, también para justificar la invasión directa a esa isla. (21)
Pero poco a poco se ha ido comprobando la falsedad de la versión oficial sobre el 11S.
También nos hemos ido enterando de que los neoconservadores tenían en agenda desde hace más de treinta años la imposición en Estados Unidos de una dictadura presidencial -abolición de los
derechos civiles e imposición en la práctica de la ley marcial-, acompañado del militarismo y de una globalización neoliberal bajo la hegemonía estadounidense. Dictadura presidencial e imperio
que sería ejercido mediante una psicosis de guerra permanente, de terror impuesto –según esa agenda neoconservadora- mediante un falso Pearl Harbor que arrastrara a la gente a un nuevo tipo de guerra, una interminable guerra
contra un enemigo externo e interno siempre al acecho y que se puede encontrar en todas partes.
Finalmente todo encaja: una vez descubierta la falacia de esa “guerra contra el
terrorismo”, una vez conocidas las atrocidades cometidas por el ejército gringo contra países que tienen poco o nada que ver con el terrorismo, una vez conocidas sus mentiras y sus calumnias, y
también oídas las serias opiniones de los europeos y también estadounidenses verdaderamente especialistas en la lucha antiterrorista que sostienen que esa lucha debe ser policial y no
militar, y conociendo ya quienes se podrían beneficiar de esa guerra artificial, podemos deducir ahora quienes pueden ser los verdaderos autores de lo del 11S. Recientes encuestas en
Estados Unidos revelan que cerca de la mitad de la población no cree ya en la versión oficial, ¡y en Canadá más del sesenta por ciento!
Los propios familiares de las víctimas denuncian que el
verdadero autor de los “atentados” del 11 de Septiembre fue el propio gobierno. Están demandando por siete mil millones de dólares al presidente Bush,
al vicepresidente Cheney, al Secretario de defensa Rumsfeld y a la Secretaria de Estado Rice por alta traición y por asesinato en masa de sus propios conciudadanos. Es decir, no por permitir que
sucediera, sino por ordenar que sucediera. El abogado demandante es el conocido Stanley Hilton, nada más y nada menos que asesor y jefe de equipo del senador y excandidato
republicano Robert Dole. Según entrevista radiada, (22) al parecer Hilton posee pruebas contundentes que apuntan a la autoría intelectual de Bush, Cheney y Rumsfeld: documentos incriminantes y
testimonios de altos miembros del FBI, de la CIA y de militares de alto rango del Pentágono que aseguran que los supuestos pilotos de los aviones secuestrados eran agentes dobles, testimonios de
los bomberos de Nueva York que afirman que antes del derrumbe de las torres oyeron fuertes explosiones, testimonios de ingenieros estructurales que sostienen la imposibilidad de los derrumbes.
También señala el extrañísimo caso de la torre de 47 pisos del World Trade Center que se derrumbó -¡en 6 segundos!- sin que ningún avión lo alcanzara, y el no menos extraño caso del ataque al
Pentágono sin que se haya mostrado resto de avión alguno, ni siquiera las turbinas fabricadas con titanio. También resulta inverosímil que un piloto novato condujera un moderno avión de pasajeros
–que nadie observó- a estrellarse en ese improbable ángulo contra la sede del Departamento de Defensa. Pero sobre todo -y eso explicaría la no presencia de aviones cazas- la comprobada
“casualidad” –según Hilton- de que el sistema de defensa aérea estratégica de los Estados Unidos, el llamado sistema NORAD -por sus siglas en inglés- estaba en esos días y en especial ese
fatídico día 11 de Septiembre –¡y a la misma hora!- realizando simulacros de aviones estrellándose contra edificios, ensayos que sólo pueden ordenarse o suspenderse única y
exclusivamente por el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, o sea por el propio Presidente. (23)
Lo inquietante pero a la vez revelador de todo esto consiste en el generalizado silencio
cómplice de los medios de difusión, mal llamados de comunicación, frente a las crecientes dudas sobre la versión oficial y de las cada vez más fuertes sospechas de que lo del 11 de Septiembre en
realidad fue un autoatentado. Ahora bien, ¿por qué a Clinton casi lo juzgan por lo del Salón Oval y en cambio este Osama Bush Laden sigue en la presidencia? ¿Por qué esta demanda
verdaderamente histórica -acusándose al gobierno de asesinato en masa y de alta traición- no es publicitada por la inmensa mayoría de esos
medios norteamericanos? Es aquí que podemos ver que tales medios “informativos” cómplices tienen la misión, por parte del complejo militar
industrial, de las gigantescas corporaciones petroleras y de la gran banca, de manipular a la opinión pública norteamericana,y de ser posible, también a la opinión pública internacional. Vemos entonces también claramente que este falso Pearl Harbor y este terrorífico
“antiterrorismo” se inscribe en un nuevo proyecto interno de sometimiento del pueblo estadounidense así como de la instauración de una globalización neoliberal bajo la hegemonía absoluta de los Estados Unidos. Pero la gente en el mundo cada día está descubriendo no solamente la verdad de
los hechos sino también las verdaderas intenciones de esta camarilla neoconservadora, auténticamente neofascista.
Sin embargo, el terrorismo neofascista de la actual camarilla neoconservadora no es sino
la aplicación radical y extrema del tradicional terrorismo de Estado del imperio norteamericano. Así pues, más allá del gobierno de extrema
derecha de este Nerón moderno, del característico elemento religioso fundamentalista y apocalíptico de sus discursos y acciones -de esa “misión divina de los Estados Unidos para salvar al mundo
del mal”- obviamente continuará el terrorismo imperial y su creciente totalitarismo. El imperio estadounidense proseguirá aplicando este terrorismo imperial de
una manera quizás no tan evidente y más solapada, como lo han hecho en todos sus anteriores gobiernos. Por tanto, sin negar la peligrosidad que representa, para la inmediata sobrevivencia del
mundo, la actual camarilla neofascista que gobierna Estados Unidos, debemos tener claro que tratamos con el sistema imperial estadounidense como el garante mundial hoy en día del capitalismo. Por
ello, Estados Unidos siempre fue, es y será, como todos los imperios, un imperio terrorista. (24)
Ahora bien, si la democracia no tiene nada que ver con el capitalismo (ya que la democracia
moderna en realidad es el resultado de la lucha secular de los oprimidos y explotados por la libertad y la igualdad) entonces, más allá de la presente
extrema derecha norteamericana, más allá del demencial extremismo terrorista del actual fundamentalismo protestante estadounidense, dependerá de nosotros anular este creciente totalitarismo, esta creciente globalización o dictadura mundial de las grandes corporaciones capitalistas destruyendo un régimen que es
precisamente totalitario por naturaleza.. (25) No se trata sencillamente, por tanto, de una lucha inmediata contra un gobierno imperialista en particular,
por muy fascista y conservador que sea, sino más bien de una lucha de carácter histórico contra un régimen amoral e injusto que no sólo acabaría con la libertad y la cultura, sino incluso con la
vida misma en el planeta. Se trata de impulsar definitivamente el socialismo libertario del siglo XXI. (26)
Proyecto libertario que se concretará al conocer de antemano claramente la grave amenaza que se cierne contra la humanidad (la dictadura mundial de las grandes corporaciones, principalmente estadounidenses) y adquiriendo un alto grado de conciencia socialista y de autonomía. Proyecto que hará irrealizable (en la medida en que asumamos el autogobierno y el pensamiento crítico y libre, en la medida en que construyamos un socialismo autogestionario y autoinstituyente) el otro, el capitalista: el del dominio totalitario del capital sobre el trabajo. Por tanto, contrariamente a lo que afirmaba el filósofo Hegel, (27) sería necesario entonces que la lechuza de Minerva levante su vuelo mucho antes del anochecer, ya que si no, se corre el riesgo de que el terrorismo capitalista e imperial nos imponga una noche extremadamente lúgubre y larga.
NOTAS
(1) Las anticuadas “máquinas” electorales fallaron en Florida, otorgándole los votos de Gore a un candidato desconocido. Al empezar a contarse manualmente
los votos se fue recortando la ventaja del candidato republicano. Además, muchos afrodescendientes –tradicionalmente votantes del partido demócrata- fueron eliminados extrañamente del registro
electoral de ese estado.
(2) Esta cadena de noticias ultraderechista del magnate australiano Ruper Murdoch fue la única en esa noche de Noviembre que dió como ganador a George W.
Bush.
(3) Nos referimos a la industria armamentística de ese país, con el cual dicha superpotencia sobrevive gracias a una “economía de guerra”, o sea, alimentar
el “crecimiento” a través del aumento del gasto público, aumento de la producción que no es otra cosa sino producción de despilfarro. Ya en los años cincuenta el propio presidente Eisenhower
–“héroe” de la II Guerra Mundial- había alertado sobre el peligro futuro del inmenso poder que estaba adquiriendo en la sociedad estadounidense esta industria, y de su creciente militarización. A
su vez, la industria petrolera es inmensamente poderosa y es la mayor interesada en las invasiones a países no subordinados con mucho petróleo como antes Irak, y ahora Irán, Venezuela,
etc.
(4) La guerra “antiterrorista” de Estados Unidos en Centroamérica en los terribles años ochenta sembró de muerte y destrucción a Nicaragua, y a los pueblos
de El Salvador, Honduras y Guatemala. También desde la presidencia de Kennedy el imperio gringo ha realizado y auspiciado actos de terrorismo contra Cuba, incluyendo guerra
bacteriológica.
(5) Se trata de PNAC, Project for the New American Century (Proyecto para un Nuevo Siglo Americano), con el cual se pretende imponer –además de la ley
marcial en lo interno- la fuerza militar en las relaciones internacionales. Es conveniente señalar que Estados Unidos -aparte de desconocer las decisiones de la ONU y de haberse retirado de la
UNESCO- no ha firmado ni reconoce los siguientes tratados, protocolos y convenios: El de Kyoto sobre el recalentamiento global, El Tribunal Penal Internacional, el de Antiminas, el de los
Derechos del Niño, etc. Además, no acata las decisiones del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, y últimamente Bush intenta también desconocer la Convención de Ginebra sobre Derechos
Humanos y sobre el trato a prisioneros de guerra.
(6) Dominio del capital que no es otra cosa sino “sometimiento del trabajo vivo por el trabajo muerto” (Marx).
(7) El presupuesto militar de los Estados Unidos alcanzó en el último año la astronómica cifra de 600 mil millones de dólares aproximadamente (sin incluir
los gastos de la “guerra” de Irak y Afganistán, que asciende a 150 mil millones). Esto es más que los presupuestos de defensa de los 15 países que le siguen (Rusia, China, Francia, Gran Bretaña,
etc.).
(8) Se trata del libro Piratas y emperadores, donde el autor diferencia entre el gran terrorismo de Estado y el
terrorismo al menudeo de pequeños grupos políticos. Describe la política terrorista del imperio estadounidense y del Estado sionista de Israel.
(9) Se trata de controlar casi exclusivamente una zona fundamental para poder dominar al mundo, pues esa zona no
es tan vital para sus necesidades energéticas como nación, ya que Estados Unidos depende en un ochenta por ciento de los hidrocarburos de la zona atlántica: Canadá, México, Venezuela y
Nigeria. Se trata por tanto de lo imaginario imperial “liberal” que Estados Unidos
heredó de la vieja Inglaterra como expresión económica y política de la ética protestante.
(10) Considero que las relaciones de producción son un momento y dimensión de las relaciones de dominación, y que la relación entre el poder económico, el
poder político y el ideológico es circular; es decir, que ninguno es condicionante del otro de modo unilateral. Si bien es cierto que el imperialismo es la fase superior del capitalismo –por la
búsqueda de mercados- y que la dominación en su conjunto se tiene que expresar en una explotación económica, también es cierto el hecho de que el Estado imperial busca –debido a la alienación
fetichista- el poder por sí mismo. El problema es que Marx –a mi modo de ver- extrapoló arbitrariamente categorías que sólo sirven para
entender a la sociedad y al tipo histórico especial de dominación de un capitalismo liberal del siglo XIX: la concepción estrecha de un Estado como instrumento de la dominación económica de una
clase capitalista, de los dueños del capital. Por ello, en el caso de la dominación imperialista y de clase contemporánea, la explotación económica se está revelando como instrumento del poder; y
no como se ha creído según las categorías marxistas: el poder como instrumento de la explotación económica. En verdad las políticas económicas neoliberales están dirigidas –aún a costa de
introducir el caos “económico”- a anular la democracia sustantiva, a acabar con lo público y a acentuar la separación entre dirigentes y ejecutantes.
(11) La oligarquía estadounidense desde su origen se ha basado en la violencia y en el terrorismo. Cometió genocidio contra las etnias indígenas de
Norteamérica en el siglo XIX. Esclavizó a los africanos y los puso a trabajar en las tierras que le robaron a los indígenas, y desde la “liberación” de los esclavos discriminó a los
afrodescendientes y les negó sus derechos civiles. Persiguió y asesinó a lideres sindicales honestos -como a los mártires de Chicago- y reprimió ferozmente a la clase trabajadora desde el siglo
XIX, hasta el punto de que hoy en día –producto de esa represión- es la clase trabajadora más explotada de país desarrollado alguno, cobrando la mayoría salarios a destajo y sin disfrutar
derechos sindicales o sociales.
(12) Ello significa que bajo el terrorismo de Bush se han borrado los límites claros entre el armamento convencional y el nuclear, desapareciendo por
tanto el carácter meramente disuasorio de las llamadas Armas de Destrucción Masivas (nucleares y termonucleares, químicas y biológicas).
(13) Recientemente el presidente Musharraf del país “aliado” Pakistán declaró en un conocido programa televisivo en los Estados Unidos, que el anterior
subsecretario de estado amenazó con bombardear termonuclearmente y hacer regresar a la edad de piedra a su país si el gobierno pakistaní no colaboraba en la invasión de su vecino Afganistán. Por
supuesto que el presidente Bush declaró que “no sabía nada”, como siempre.
(14) Posada se escapó de la prisión de San Juan de Los Morros bajo la complicidad de sus compañeros de la CIA y del gobierno venezolano de entonces.
Actualmente el gobierno “antiterrorista” de Bush se niega a extraditarlo a Venezuela. En el avión de Cubana de Aviación murieron 73 ocupantes, incluyendo el equipo completo olímpico de esgrima de
Cuba.
(15) Según la famosa novela “utópica” 1.984 de George Orwell, que se desarrolla en un mundo bajo el dominio de tres imperios totalitarios. Según Orwell
-novelista británico de tendencia trotskista que llegó a admirar a la revolución española- los Estados totalitarios utilizan básicamente los instrumentos de la “psicosis de guerra permanente”, de
la “neolengua”, del llamado “agujero de la memoria”, de la vigilancia contínua y de la pobreza crónica inducida.
(16) Bajo el capitalismo, los grandes medios de comunicación social no sólo se han convertido en meras empresas mercantiles, sino también en medios de
difusión de mentiras y de la ideología “liberal” del capitalismo: el llamado Pensamiento Único.
(17) Para el imperio, sus sátrapas se convierten en dictadores después que se les rebelan, por ejemplo: Noriega,
Sadam, etc. También podemos mencionar algunos dictadores latinoamericanos patrocinados por el imperio: Trujillo, Duvalier, Somoza, Pinochet, Juan Vicente Gómez, Pérez Jiménez, Porfirio Díaz,
Stroessner, etc. En otras regiones: Franco en España, Marcos en Filipinas, Suharto en Indonesia, el Sha Reza en Irán, etc. etc.
(18) Fenómeno corroborado por la creciente pobreza material y espiritual que se puede observar en Estados Unidos recientemente (desempleo, congelamiento del
salario real, eliminación de programas sociales, deterioro de la salud y de la educación pública).
(19) Con esta guerra desigual –alentada por la gran prensa del legendario magnate Hearts- Estados Unidos se apoderó de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam.
Puerto Rico sigue siendo, como sabemos, colonia gringa.
(20) Se sospecha igualmente que el ataque a Pearl Harbor lo sabían con anterioridad sus servicios de inteligencia naval y fue permitido para justificar –ante
un pueblo aislacionista- la entrada de Estados Unidos en la guerra.
(21) Plan de la CIA en 1.962 llamado “Northwoods”.
(22) Esta entrevista en el famoso programa radial de Jones, realizada en 2.004, puede leerse en Internet por www.Prisonplanet.com (También buscar en Red
Voltaire).
(23) El sistema de Defensa Estratégico de los Estados Unidos –que ha costado decenas de miles de millones de dólares- permite interceptar en muy pocos minutos no sólo misiles estratégicos enemigos sino también a cualquier avión que se salga de su ruta. La gran pregunta entonces es por
qué si no funcionó dicho sistema no aparecen los responsables por esta increíble incompetencia.
(24) Estados Unidos como Estado e imperio terrorista siempre ejerció –aunque ocultándolo ante su opinión pública- la tortura personal y el aniquilamiento de
pueblos, directamente como en Vietnam, Camboya, Laos, Guatemala, etc. o indirectamente a través de gobiernos apoyados y financiados por ellos, como en Indonesia, El Salvador, Turquía, Sudáfrica,
etc.
(25). Como señaló Castoriadis (coincidiendo expresamente con el sociólogo alemán Max Weber), y sin saberlo, con el teórico anarquista alemán Rudolf
Rocker (Influencia de las ideas absolutistas en el socialismo), el capitalismo no tiene nada que ver con la democracia ni con el pensamiento político liberal (un error de Marx, a
nuestros ojos), como lo prueba los ejemplos históricos de Japón, Sudáfrica, el Brasil de los gobiernos militares, etc. También está demostrado que el fascismo o los gobiernos totalitarios son un
recurso del que se vale el gran capital para salvaguardar in extremis sus intereses de clase. Ese fue el caso de Hitler y de Musolini en la Europa de los años treinta, y de otros muchos casos en
Latinoamérica, principalmente de países con una larga tradición de democracia liberal como Chile y Uruguay. Véase en este sentido el libro de Daniel Guerin: Fascismo y Gran Capital.
(26) Un socialismo que, sustituyendo a esta falsa democracia meramente formal y de dominio de una ínfima minoría, tendría que traducirse necesariamente en la
socialización no sólo de los medios de producción, sino también de los medios de decisión y de información. Un socialismo libertario del siglo XXI (es decir, adaptado a nuestros tiempos) que
contenga la autogestión generalizada en la producción y distribución de los bienes, el autogobierno de las comunidades (que implica la abolición del Estado como aparato de dirección separado de
la sociedad), y la libertad de pensamiento y de expresión en lo espiritual.
(27) “Sólo cuando irrumpe el ocaso inicia su vuelo la lechuza de Minerva”: Prefacio a Rasgos Fundamentales de la Filosofía del Derecho, obra publicada por el filósofo alemán en 1.821.-
José Cañestro Batista
Venezuela
2007
.-
"Socialismo sin Libertad es Esclavitud;
Libertad sin Socialismo es Barbarie"
“Durante el curso de su desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo cual no es más que su expresión jurídica, con las relaciones de propiedad en cuyo interior se habían movido hasta entonces. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas que eran, estas relaciones se convierten en trabas de esas fuerzas. Entonces se abre una era de revolución social” (1859)
"La única cosa
realmente valiosa
es la intuición"
Así, a medida que la ciencia avanza, Dios parece tener cada vez menos que hacer. Es un gran universo, desde luego, por lo que Él, Ella o Ello, podría estar ocupado provechosamente en muchos sitios. Pero lo que evidentemente ha ocurrido es que ante nuestros propios ojos ha ido apareciendo un Dios de los vacíos; es decir, lo que no somos capaces de explicar, se lo atribuimos a Dios. Después, pasado un tiempo, lo explicamos, y entonces deja de pertenecer al reino de Dios. Los teólogos lo dejan de lado y pasa a la lista de competencias de la ciencia.
Carl Sagan: “La diversidad de la ciencia”
[2007]