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Asimismo, lo vemos transitar del estudio de problemas
estructurales de carácter demográfico, económico y social a temas de orden político, historiográfico y de mentalidades.
Esta ampliación de sus intereses de investigación los asume en la proyección de los tomos V y VI de su Historia Económica y Social, pero además, y esto es fundamental en la otra dimensión del historiador, en su condición de maestro formador de una escuela, tendencia o corriente de investigación histórica en nuestro país. Es así como se hace necesario destacar el esfuerzo desplegado por Federico Brito Figueroa en fundar programas de Especialización, Maestría y Doctorado en Historia en diversas universidades del país como la Universidad Central de Venezuela, entre 1970 y 1980, la Universidad Santa María, 1980-1989 y 1993-1997 y Universidad José María Vargas, 1989-1993, así como en el apoyo y asesoramiento constante de los programas de postgrado que desde 1991 se han venido desarrollando en Barquisimeto con la UPEL y la UCLA en las áreas de Historia y Enseñanza de la Historia. Fruto de esa labor es la formación de más de ciento cincuenta especialistas, cerca de ochenta magíster en Historia y de unos veinticinco doctores en Historia.
Igualmente, hay que destacar la elaboración con sus alumnos de postgrado de once Proyectos de Investigación que han servido de ejes de desarrollo de los Trabajos de Grado y Tesis Doctorales que ha conducido directa o indirectamente en sus treinta años de labor como docente de postgrado. Estos proyectos, desarrollados por los egresados de los programas de postgrado que le ha tocado dirigir a lo largo y ancho del país, son la base efectiva de la escuela o tendencia historiográfica creada por Brito Figueroa en Venezuela. Son los siguientes:
1. Historia de la Formación de la Propiedad Territorial en Venezuela.
2. Historia de la Esclavitud Negra en Venezuela y el Caribe.
3. Las inversiones extranjeras en Venezuela siglo XIX.
4. Los Grupos Económicos en la Sociedad Global venezolana, siglo XX.
5. Las Crisis Económicas Mundiales y sus repercusiones en la sociedad global venezolana.
6. La Revolución de las Reformas y el Liberalismo Doctrinario venezolano.
7. La Religión como elemento aglutinante, Venezuela siglo XIX.
8. Historia de las Ideas Políticas en Venezuela 1870-1970.
9. El Artesanado de Caracas y su hinterland 1750-1830.
10. La inmigración española en Venezuela contemporánea.
11. Ciencia, sociedad y política. El Positivismo y los fundamentos de las Ciencias Sociales en América Latina.
El desplazamiento de la problemática económico-social a otra de carácter político y cultural, desde una perspectiva de comprensión del hecho histórico como totalidad, se expresa claramente en la estructuración de su Tomo V de la Historia Económica y Social. El diseño inicial de 1966 de un tomo dedicado al “Proceso de Aculturación de Venezuela” a lo largo del todo el proceso histórico nacional, da paso a dos versiones, una en 1988 y otra en 1996.
Sin embargo, conviene destacar que con la aparición de su Tomo IV en 1987, Brito Figueroa se propone ampliar la obra de seis a ocho tomos, transformando el proyecto inicial, el cual queda propuesto de la siguiente manera: Tomo V: “De la formación económico-social colonial a los antecedentes de la penetración imperialista; clases sociales y poder político (Segundo tiempo histórico).” Tomo V: “De la penetración imperialista al tiempo histórico neocolonial; clases sociales y poder político.” Tomo VII: “De la Aristocracia Territorial a la Aristocracia del Dinero” y Tomo VIII: “Catalogo y diccionario de categorías económico-sociales.”
En 1988, el Tomo V se organiza en una serie de contenidos históricos que pretenden darle continuidad al Tomo IV. Esta es la estructura temática planteada en aquel año:
Ahora bien, esta estructura es sustancialmente modifica en 1997 cuando aparece la siguiente distribución temática, donde el autor establece nuevos contenidos y problemas de investigación para su obra. Veamos:
· Cap. XXX: “Prefacio y propósito”
· Cap. XXXI: “A propósito de la Formación Histórica de la Nación Venezuela y su evolución.”
· Cap. XXXII: “En torno a la Formación del Estado Venezolano.”
· Cap. XXXIII: “Población y ‘Geografía del Hambre’ en Venezuela actual.”
· Cap. XXXIV: “Clases Sociales y Mentalidad Social en Venezuela Actual”.
· Cap. XXXV: “La Cultura y los Procesos de Aculturación en Venezuela Actual”.
· Cap. XXXVI: “Concentración y Planetarización en Venezuela Actual.”
Como puede apreciarse, el historiador trabaja de hipótesis en hipótesis, modificando sus esquemas de trabajo en la medida que lo exige el contexto teórico y los cambios históricos que le plantean al investigador nuevas interrogantes, nuevos problemas a ser abordados desde el pasado, pero con sentido de presente. Tocamos aquí, finalmente, el concepto de historia que organiza el modelo explicativo de la Historia Económica y Social de Venezuela.
Indudablemente, que se trata de una historia estructural25, no estructuralista, la que se despliega en los cuatro tomos que hemos venido comentando. El propio autor lo señala en la Introducción de 1966 cuando afirma que “...esta obra es de historia económica y social y, en consecuencia, orientada a investigar fenómenos con una visión de conjunto, y de ninguna manera destinada a estudiar personalidades de dilatada a mediocre significación en el contexto de los fenómenos considerados como estructurales.” Esos fenómenos estructurales, referidos inicialmente a la economía, la población y la sociedad sirven de base al tratamiento posterior de las Estructura de las Clases Sociales y su relación con la estructura y funcionamiento del Poder Político, que sería el segundo momento del análisis estructural planteado por el autor al diseñar originariamente su obra y que luego, sensible a las transformaciones que va viviendo el mundo y las propias Ciencias Sociales lo llevan a tratar temas no esbozados inicialmente en la década de los 50, cuando se concibe el proyecto y en la década de los 60, que es cuando se desarrolla la investigación y aparecen los primeros volúmenes.
Ya lo señalaba el propio Bloch al referirse al conocimiento histórico: “El pasado es por definición algo que ya no será modificado por nada. Pero el conocimiento del pasado es una cosa en progreso que no deja de transformarse y perfeccionarse.”26 En ese sentido, lejos de detenerse en el tiempo, la Historia Económica y Social de Venezuela ha venido evolucionando en la búsqueda de una mejor comprensión del proceso histórico venezolano. Consciente de este principio metodológico, el autor señala en 1973, en el Prefacio a la segunda edición del tomo I de su obra, que “...las reflexiones, hipótesis y formulaciones, cifras y resultados preliminares, hasta ahora tienen carácter de aproximación a un problema de estudio y nunca carácter definitivo, ni dogmático; la móvil realidad venezolana, la práctica social, pronunciarán la última palabra.”27
Por ello, hay temas constantes, que se mantienen como centros de interés de la investigación, pero que el autor profundiza en el tiempo, como es el caso del problema de la propiedad territorial agraria, tratada no como un fenómeno simplemente jurídico de posesión de un bien inmueble, sino como una verdadera estructura o sistema donde entran en juego los factores de la tierra, el trabajo, el capital y la mentalidad, pero en la especificidad de nuestro proceso histórico y reconstruido en sus fuentes documentales primarias. A este gran tema-problema, tratado a lo largo de toda su Historia Económica y Social, Federico Brito Figueroa le ha dedicado una obra específica, como lo es El problema tierra y esclavos en la Historia de Venezuela. 28 Sin embargo, la apertura en 1989 del Seminario Doctoral “Historia-Sociología Agraria y Rural en Venezuela” le permite evaluar sus hipótesis de trabajo anterior y platearse un abordaje más integral de aquellos problemas que como latifundio y latifundismo, tenencia y propiedad de la tierra y conflictos agrarios y campesinos en el siglo XIX, ya habían sido tratados en su obra anterior, para avanzar con mayor profundidad en el estudio de la Aristocracia Territorial como elite colonial y proponer como algo nuevo el estudio de la mentalidad rural venezolana en el siglo XX. Así expone el propio autor su visión de esta problemática agraria y campesina venezolana en 1989:
“El problema campesino, desde las perspectivas que utilizamos esta formulación, se configura en conjunto con la propiedad agraria, a lo largo del tiempo histórico venezolano, sufriendo cambios significativos en el contexto de las formaciones económico-sociales que surgen y desarrollan en el territorio nacional desde el siglo XVI hasta el presente. En el cuadro de esta relación toma cuerpo el espíritu público colectivo que es la mentalidad rural, o si se quiere, conciencia social de una sociedad rural propiamente dicha.”29
Del enfoque económico-social clásico del problema agrario, nuestro autor propone explorar un nuevo nivel de la Historia Social cultivada por los fundadores de Annales como lo es la dimensión de la llamada Historia de las Mentalidades. El tema se hace significativo cuando el autor aborda los cambios que le imponen a la sociedad venezolana, la explotación del petróleo y la colonización del espíritu nacional, fenómenos que ya denuncia en el tomo III de la Historia Económica y Social de Venezuela. Esta realidad de cambios lleva a Brito Figueroa a plantearse la práctica desaparición del campesinado venezolano y de su modo de vida por efectos del urbanismo petrolero y del proceso de aculturación que éste lleva implícito como economía dependiente y desnacionalizadora. Sin embargo, el propósito ahora es el de reconstruir esos cambios pero en dos niveles, el de la estructura económico-social y el nivel de la estructura mental. Este es su planteamiento:
“La economía urbana, petrolera, minero-extractiva, industrial y financiera en general, liquidan en sentido histórico las bases estructurales de la sociedad rural, pero la mentalidad rural se proyecta en la sociedad global venezolana de nuestro tiempo como una reminiscencia arcaica. Es mentalidad subsiste en patrones de conducta y modos de vida, de las clases específicamente modernas, en el caso de Venezuela, con tendencia a desparecer.”
Al lado de temas constantes como el arriba señalado, esbozos anteriores se transforman en nuevos centros de investigación y estudio, tal como es el caso de la Nación Venezuela frente a los cambios económicos, sociales, políticos y culturales mundiales. El tema cobra fuerza en la década de los 80 alrededor de los preparativos de edición de las Obras Completas del historiador Laureano Vallenilla Lanz. En el estudio que prepara como Prólogo del primer tomo dedicado a la obra Cesarismo Democrático, Brito Figueroa presenta su noción histórica de la categoría nación y expone su tesis sobre el origen de la Nación Venezuela. De lo primero señala, que las naciones “...son categorías históricas que no se crean ni se eliminan por decreto o por decisiones político-administrativas apoyadas en ‘constituciones de papel’, sean éstas federalistas, centro-federalistas, oligárquicas, demoliberales o demosocialistas. Las naciones, las nacionalidades y también las minorías nacionales y los grupos étnicos, existen y existirán hasta tanto estén vivas como realidades objetivas (económicosociales, políticas y culturales) las condiciones que engendraron esas categorías históricas.”30
Esta concepción histórica del hecho nacional lo lleva a plantear, en consecuencia, su tesis sobre el origen de la Nación Venezuela. “Una cuestión es cierta, - afirma - para quienes cultivamos la historia económico-social con criterio de totalidad, en términos estructurales...Esa cuestión cierta, para nosotros, es la siguiente: en las últimas décadas coloniales se observan, en proceso de desarrollo, los elementos formativos de la Nación Venezuela,...” ¿Cuáles son las condiciones que caracterizan este proceso? En primer lugar, al forjarse el hecho nacional en el contexto colonial, más allá de su estructura jurídico-política y de la fecha cronológica 7 de septiembre de 1777, la Nación Venezuela surge en el contexto de una nación oprimida. En segundo lugar, este hecho lleva necesariamente a releer los acontecimientos de 1830, donde la desintegración de la República de Colombia es interpretado como un proceso de “restauración de la República o, más correctamente, de Venezuela Nación independiente” que como lo había señalado Vallenilla Lanz en su momento había sido un “movimiento eminentemente popular, con un caudillo del mismo origen al frente”.
Profundizando el tema nacional, Brito Figueroa incorpora en el análisis el nivel de la Historia de la Territorialidad como parte constitutiva de la formación nacional venezolana, ya que como rasgo característico de nuestra historia republicana, después de la desintegración de la “Gran Colombia” “...comenzaron las reclamaciones con respecto a nuestro territorio, que de hecho venía siendo reducido por la parte neogranadina.”31, transformándose el problema territorial, límites y fronteras en aspecto central de la evolución de la Nación, tanto en términos físico-geográficos como políticos e ideológicos. En el contexto de lo que denomina en 1997 “la permanente revolución tecnológica que vive la humanidad, base de la mundialización de la economía...” el historiador se pregunta acerca de la suerte de nuestra naciones latinoamericanas y del Caribe frente a la avasalladora fuerza de dominación que le impone al mundo el nuevo imperialismo planetario, y expone cómo el tema nacional se justifica en su estudio, como problema de investigación y como problema político, “por el brutal impacto en nuestras patrias de la planetarización imperial, hegemónicamente tutoreada por United States, sobre todo en Venezuela, cuyo periplo evolutivo como Nación oprimida parece ser de colonia hispanoamericana a colonia del Imperio del dólar.”32
Al final, el objeto de estudio del historiador sigue siendo el mismo de décadas atrás, uno, único e integral, una país llamado Venezuela en el contexto de América Latina y el Caribe y frente a las realidades de un mundo en permanente transformación. Si conocer para trasformar ha sido principio tomado del viejo pensador de Tréveris, cultivado hasta el presente, la conducta cívica del historiador de oficio que simboliza el profesor de Strasbourg fusilado por los nazis por su amor a Francia y a las libertades del mundo, son finalmente más que modelos de ciencia, fundamentos éticos que explican en parte una obra, una pasión y una vida. Por ello, en Federico Brito Figueroa, para escribir la historia de un pueblo hay que militar en ella, hay que unir pasado, presente y futuro asumiendo el riesgo de ser luz de la verdad en un mundo sometido a la falsedad y a la mentira. Estamos recordando a Marx frente a El Capital y a Bloch frente a L’Etrange Défaite. El historiador como conciencia crítica de su tiempo.
FUENTES CONSULTADAS
BLOCH, Marc. Los Reyes Taumaturgos. (1° edición en español) México: Fondo de Cultura Económica de México. 1988.
_______________. Apología para la historia o el oficio de historiador . (Edición crítica preparada por Étienne Bloch). México: Fondo de Cultura Económica de México. 1996.
BOURDÉ, Guy et Hervé MARTIN. Les écoles historiques. Paris: Éditions du Seuil. 1989.
BRITO FIGUEROA, Federico. Historia Económica y Social de Venezuela. Caracas: EBUC. 4 tomos.
_________________________. La estructura económica de Venezuela colonial. (4ª. Edición) Caracas: EBUC. 1996.
_________________________. El problema tierra y esclavos en la Historia de Venezuela. (2da. Edición). Caracas: EBUC. 1985.
_________________________. La Comprensión de la Historia en Marc Bloch. Caracas-Barquisimeto-La Victoria: Fondo Editorial Buría-Centro de Investigación y Altos Estudios Alejandro de Humboldt. 1996.
_________________________. 30 Ensayos de Comprensión Histórica. Caracas: Ediciones Centauro. 1991.
_________________________. Balance y Comprensión Crítica del Tomo I de nuestra “Historia Económica y Social de Venezuela” La Victoria-Caracas: Cátedra Libre Federico Brito Figueroa. 1992.
CHEVALIER, François. La formación de los latifundios en México. México: Fondo de Cultura Económica. 1985.
ÉCOLE DES HAUTES ÉTUDES EN SCIENCES SOCIALES. Marc Bloch aujourd’hui. Paris. Éditions de EHESS. 1990.
FEBVRE, Lucien. Au coeur religieux de XVI° siècle. Paris: École Pratique de Hautes Études. 1983.
LE GOFF, Jacques (Dir) La nouvelle histoire. Paris: Editions Complexe. 1978.
RAMOS GUÉDEZ, José Marcial. Bibliografía y Hemerografía de Federico Brito Figueroa. La Victoria: Publicaciones de la Alcaldía del Municipio Ribas. 1991.
ROJAS, Reinaldo. Historia Social de la Región Barquisimeto en el tiempo histórico colonial. 1530-1810. Caracas: Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela. Nº 229. 1995.
UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. La Investigación Histórica en Venezuela. Mérida: Memoria del I Encuentro de Institutos y Centros de Investigación Histórica en Venezuela, Mérida, 3-4 de diciembre de 1990. Centro de Estudios Históricos “Carlos Emilio Muñoz Oráa”. 1992.
UNIVERSIDAD METROPOLITANA. Argumentos. México: Publicación de la División de Ciencias y Humanidades de la Universidad Metropolitana, Unidad Xochimilco. Abril de 1997.
* Ponencia presentada en el II Seminario de Investigación Historiográfica, realizado en la Universidad de Los Andes, Mérida-Venezuela, del 7 al 10 de diciembre de 1999.
** Profesor Titular de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL). Doctor en Historia. Premio Nacional de Historia (1992), Premio Continental de Historia Colonial de América “Silvio Zavala”, México, IPGH (1995) y Premio a la Labor Investigativa en la UPEL (2004). Miembro del Programa de Promoción del Investigador (PPI) del Ministerio de Ciencia y Tecnología, Nivel IV (2004-2009). Presidente de la Sociedad Venezolana de Historia de la Educación (2004-2006)
1 Esta concepción de la historia social es la que asumimos en nuestra obra: Historia Social de la Región Barquisimeto en el tiempo histórico colonial. 1530-1810. 1995.
2 Cf. Bourdé, Guy et Hervé Martin. Les écoles historiques. 1989. P. 215 y ss.
3 Cf. Bloch, Marc. Los Reyes Taumaturgos. 1988. Un excelente balance de esta obra es el que hace Jacques Le Goff en su ensayo “La genèse du miracle royal”. École des Hautes Études en Sciences Sociales. Marc Bloch aujourd’hui. 1990. pp. 147-156.
4 Cf. Ariés, Philippe. “L’Histoire des mentalités”. En: Le Goff, Jacques (Dir) La nouvelle histoire. 1978. pp. 167-190.
5 Cf. Febvre, Lucien. Au coeur religieux de XVI° siècle. 1983.
6 La primera edición en español que conocemos es la realizada por la Editorial Ariel, Barcelona, en 1970.
7 Esta primera edición de 1949 dio lugar a las primeras traducciones al español como es el caso de la conocida Introducción a la Historia editada por primera vez en México, en 1952, por los Breviarios del Fondo de Cultura Económica. Sin embargo, esta primera edición ha sido corregida con otro manuscrito rescatado por el hijo de Bloch, Etienne Bloch, y publicado por primera vez en Francia por la conocida editorial Armand Colin en 1993 y que ha dado lugar a una nueva edición en español, publicada por el Fondo de Cultura Económica de México en 1996, con su título original, a saber: Apología para la historia o el oficio de historiador.
8 Cf. Aguirre Rojas, Carlos. “La recepción del Métier d’historien de Marc Bloch en América Latina.” Argumentos. México: Publicación de la División de Ciencias y Humanidades de la Universidad Metropolitana, Unidad Xochimilco. Abril de 1997. (pp. 123-161)
9 El Dr. Luis Beltrán Guerrero fue Profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UCV en la década de los 50, donde ocupó el cargo de Secretario del Consejo Rectoral además de ser el primer Director del Instituto de Estudios Hispanoamericanos, período 1953-1958. Cf. La Investigación Histórica en Venezuela. Mérida: Memoria del I Encuentro de Institutos y Centros de Investigación Histórica en Venezuela, Mérida, 3-4 de diciembre de 1990. Centro de Estudios Históricos “Carlos Emilio Muñoz Oráa” , ULA. 1992. p. 32.
10 Cf. Rojas, Reinaldo. “Federico Brito Figueroa y la formación de historiadores profesionales en Venezuela.” En: Brito Figueroa, Federico. La Comprensión de la Historia en Marc Bloch. 1996. PP. 135-145.
11 En: Ramos Guédez, José Marcial. Bibliografía y Hemerografía de Federico Brito Figueroa. 1991. P. 13.
12 Esta obra de gran influencia en los estudios agrarios de Brito Figueroa fue publicada por primera vez en Francia en 1953 por el Instituto de Etnología de Paris y luego traducido al español y publicado por el Fondo de Cultura Económica de México en 1956.
13 Brito Figueroa, Federico. “Historia-Sociología Agraria y Rural en Venezuela”. En: 30 Ensayos de Comprensión Histórica. 1991. P. 498.
Así, a medida que la ciencia avanza, Dios parece tener cada vez menos que hacer. Es un gran universo, desde luego, por lo que Él, Ella o Ello, podría estar ocupado provechosamente en muchos sitios. Pero lo que evidentemente ha ocurrido es que ante nuestros propios ojos ha ido apareciendo un Dios de los vacíos; es decir, lo que no somos capaces de explicar, se lo atribuimos a Dios. Después, pasado un tiempo, lo explicamos, y entonces deja de pertenecer al reino de Dios. Los teólogos lo dejan de lado y pasa a la lista de competencias de la ciencia.
Carl Sagan: “La diversidad de la ciencia”
[2007]
"La estirpe humana no es más que un sustrato químico en un planeta pequeño, orbitando alrededor de una estrella mediana, en los suburbios de una galaxia del centenar de miles de millones que existen"
“Durante el curso de su desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo cual no es más que su expresión jurídica, con las relaciones de propiedad en cuyo interior se habían movido hasta entonces. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas que eran, estas relaciones se convierten en trabas de esas fuerzas. Entonces se abre una era de revolución social” (1859)
Si una idea no parece absurda
de entrada,
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hay para ella.-
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