Partager l'article ! "Los seres humanos somos una plaga para el planeta": ENTREVISTA: JOSÉ M. BERMÚDEZ DE CASTRO "Los seres humanos ...
ENTREVISTA: JOSÉ M. BERMÚDEZ DE CASTRO
Una charla con José María Bermúdez de Castro (Madrid, 1952) puede erosionar la autoestima de un sapiens inconsciente. El codirector de Atapuerca
lleva tres décadas estudiando la evolución humana, y algunas de sus conclusiones son inquietantes. Muy poco nos separa de nuestros primos hermanos los chimpancés y aún somos esclavos de los
impulsos biológicos. En su nuevo libro, La evolución del talento (Editorial Debate), además de dar una extensa cura de humildad, muestra lo que se conoce sobre la evolución humana
y trata de explicar cómo ese viaje condujo a la especie al lugar en el que se encuentra.
"Prescindir de la espiritualidad es complicado. No diría a nadie que lo haga"
Compartimos muchas características con otros primates, pero tenemos capacidades intelectuales superiores. ¿Podríamos fomentarlas para alejarnos de especies como los
chimpancés?
No lo veo tan sencillo. No se puede dejar atrás esa parte de nosotros, es prácticamente imposible. Compartimos un porcentaje altísimo de los genes operativos con los chimpancés. Tenemos un
antepasado común hace seis millones de años con ellos, y eso es muy poco en términos evolutivos. Gracias a que hay unos cambios climáticos hace dos o tres millones de años, hemos
evolucionado en unas circunstancias distintas a las de los chimpancés, pero antes no nos habíamos diferenciado tanto. Desde el punto de vista anatómico tenemos algunas diferencias: un
cerebro más grande, con algunas regiones corticales seis veces mayores, la pinza de precisión Pero otros rasgos anatómicos no han cambiado. Si hacemos una disección de un chimpancé hay
muchas similitudes. Nuestro comportamiento tiene mucho en común: la territorialidad, la jerarquía, el liderazgo, el sexo Estos rasgos pueden estar enmascarados por la cultura, pero no han
cambiado. Somos tan territoriales como los chimpancés u otros animales. Nuestra biología nos marca y somos esclavos de ella. Ahora toca mirarse al espejo, pensar en quiénes somos y con eso
que somos vamos a tratar de modificar el comportamiento para hacernos más humanos en el buen sentido.
Si no se modifican esos rasgos animales ¿será posible hacer frente a grandes problemas como el cambio climático o la superpoblación, que requerirían renunciar a los impulsos
básicos?
"Puede haber un colapso de la especie. Una reducción hasta niveles aceptables"
Es muy difícil que se renuncie a esos impulsos. Hay políticos que tienen sensibilidad e intentan arreglar, por ejemplo, el problema del cambio climático y fomentar un desarrollo sostenible.
Pero los políticos tropiezan con los intereses de personas y empresas, que dicen que lo importante es ganar dinero y prosperar. Lo otro implica renunciar a muchas cosas. Si queremos un
desarrollo sostenible, en primer lugar deberíamos tener un desarrollo equilibrado con los países del Tercer Mundo. Hay gente que puede tener voluntad, pero no todo el mundo va a hacer lo
mismo. Hay una barrera biológica.
Esta incapacidad para cambiar la propia naturaleza y adaptarse es lo que provoca las extinciones. ¿Nos extinguiremos?
Somos diferentes de otros animales porque tenemos cultura, pero somos genes, carne y hueso como otras especies. Las posturas catastrofistas no gustan a nadie. Todo el mundo esconde la
cabeza, y si se habla de esas catástrofes la gente se va de las conferencias. Pero existe la posibilidad. Mi colega Eudald Carbonell defiende que puede haber un colapso de la especie. No
una extinción, pero una reducción de la especie a unos niveles aceptables, un equilibrio. Como pasa con todos los animales que alcanzan el nivel de plaga, y nosotros somos una plaga del
planeta, cuando acaban con los recursos sus poblaciones caen hasta que logran un equilibrio con el medio. No es catastrofismo, es ecología.
"La biología nos marca y somos esclavos de ella. Somos tan territoriales como los chimpancés"
¿El sapienscentrismo ha ralentizado la comprensión de la evolución humana?
Venimos de una idea antropocentrista en la que el ser humano era centro de todo. Las primeras investigaciones que se realizan sobre evolución humana tratan de buscar ese ser humano más
inteligente que otros animales. Posteriores hallazgos mostraron que procedíamos de especies con una capacidad craneal muy pequeña, que eran más primitivos que nosotros, pero resulta que los
heidelbergensis, los neandertales o los antecessor tenían unas capacidades cognitivas similares a las que podrían tener los primeros sapiens que aparecieron en
África hace 200.000 años o los que vivieron hace 50.000 años. Ellos y nosotros teníamos una tecnología muy parecida y sólo hace muy poco fuimos capaces de dominar otras que nos pudieron dar
el éxito. Y quizá sea solo cuestión de un par de cambios genéticos.
Sustituir las interpretaciones mitológicas del mundo o a Dios por el conocimiento científico de la humanidad, ¿puede ser aceptable para la mayoría de las personas?
No es nada sencillo, porque somos espirituales por naturaleza. Es muy curioso que los humanos que estábamos en el vértice de la pirámide ecológica como especie poderosa, social, cazadora
incluso respecto a los leones del Pleistoceno recurriésemos a unos seres sobrenaturales para que nos favoreciesen y nos ayudasen. Prescindir de la espiritualidad es muy complicado y yo no
voy a decir a nadie que deje de ser religioso. Chocaría contra el 95% de la humanidad y no es ese mi interés.
En la parte final del libro habla sobre la salud mental. La depresión, ¿es un problema actual o ya afectaba a otras especies de primates?
El estrés es un estado natural de todas las especies para sobrevivir. Un gamo, por ejemplo, debe estar alerta: comiendo pero viendo qué hay a su alrededor. Eso es normal y necesario y
nosotros hemos tenido ese nivel necesario en el pasado. Lo que pasa es que en los últimos 50 años el nivel de alerta se ha incrementado mucho. La química del organismo, el cortisol, por
ejemplo, puede servir para hacer frente al estrés, pero si esa situación dura demasiado, el cortisol se convierte en un veneno para el cuerpo. -
Así, a medida que la ciencia avanza, Dios parece tener cada vez menos que hacer. Es un gran universo, desde luego, por lo que Él, Ella o Ello, podría estar ocupado provechosamente en muchos sitios. Pero lo que evidentemente ha ocurrido es que ante nuestros propios ojos ha ido apareciendo un Dios de los vacíos; es decir, lo que no somos capaces de explicar, se lo atribuimos a Dios. Después, pasado un tiempo, lo explicamos, y entonces deja de pertenecer al reino de Dios. Los teólogos lo dejan de lado y pasa a la lista de competencias de la ciencia.
Carl Sagan: “La diversidad de la ciencia”
[2007]
"La estirpe humana no es más que un sustrato químico en un planeta pequeño, orbitando alrededor de una estrella mediana, en los suburbios de una galaxia del centenar de miles de millones que existen"
“Durante el curso de su desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo cual no es más que su expresión jurídica, con las relaciones de propiedad en cuyo interior se habían movido hasta entonces. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas que eran, estas relaciones se convierten en trabas de esas fuerzas. Entonces se abre una era de revolución social” (1859)
Si una idea no parece absurda
de entrada,
pocas esperanzas
hay para ella.-
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"El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio, si puedes simular eso, lo has conseguido." |
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MARX, Groucho (1890-1977) |