José Alcina Franch (Valencia, 1922 - Madrid, 28 de octubre de 2001), antropólogo, arqueólogo, etnólogo e historiador español. Fue uno de los investigadores más destacados en el estudio del poblamiento humano de América. Ocupó el puesto de director del Departamento de Antropología y Etnología de América de la Universidad Complutense de Madrid, así como la cátedra emérita de Antropología Americana de la mencionada universidad.
De Alcina Franch hemos estado leyendo Evolución social (Akal ediciones, Madrid, 1999; pp.332), que es un viaje por la antropología de izquierda a partir de autores como Karl Polanyi (1886-1964) y V. Gordon Childe (1892-1957); un esbozo del materialismo cultural pero en la opción multilineal, es decir, a partir del evolucionismo que se produce tras la interrelación entre el sistema sociocultural, el ecológico, el ambiental y el de las organizaciones políticas en las sociedades antiguas.
Este autor, además, debido a razones profesionales, esgrime ejemplos de las sociedades precolombinas por lo cual para un lector de la periferia reviste doble interés.
La importancia de los temas tratados en este volumen es que los mismos están indisolublemente vinculados con los temas ideológicos que subyacen a los antagonistas de la realidad actual.
En efecto, el etnocentrismo ha sido hegemónico en el pensamiento emancipador occidental. De aquí que Alcina Franch lo relativice sobre la base de que el modo de producción asiático no fue debidamente estudiado por el marxismo. El modo de producción asiático “estaría caracterizado por la ausencia de propiedad privada del suelo; por la existencia de un sistema de aldeas autosuficientes y aisladas, con una unidad doméstica agro-artesanal como base del sistema; por la realización de grandes obras hidráulicas a cargo del Estad; por la concentración del excedente de producción y trabajo en manos del Estado; por el desarrollo de una burocracia estatal como fuerza dominante; y por la existencia del despotismo como sistema político”.
Ahora, el esquema anterior, retrata, en gran medida, lo que sería posteriormente el socialismo de Estado realmente existente. Lo que llama la atención es que los apuntes de Marx sobre las formaciones económicas precapitalistas sólo se dan a la publicidad tras la muerte de Stalin, es decir, después de 1953. Mientras que hay autores que sostienen que Marx y Engels sí se dieron cuenta de que el uso del Estado para la revolución conduciría a una variante del modo de producción asiático hay otros autores que sostienen que cometieron un “pecado contra la ciencia” al no explorarlo atentamente como otra línea de evolución distinta a la que se dio (y que ellos asumieron como paradigma) en la Europa occidental.
¿Adónde conduce Alcina Franch? Muy simple, a resaltar la insistencia del anarquismo en la conformación de la burocracia como clase dominante a partir del monopolio del poder político, y a que en absoluto se trató de un olvido de los autores del Manifiesto Comunista, ya que ellos mismos habrían de decir que:
“Todos los socialistas entienden por anarquismo lo siguiente: una vez que se consiga el objetivo del movimiento proletario, la abolición de las clases, el poder del estado, que sirve ahora para mantener a la gran mayoría productiva bajo el yugo de una pequeña minoría explotadora, desaparece y las funciones gubernamentales se transforman en simples funciones administrativas” (citado en p. 245).-










