De los apuros sólo queda el cansancio. Los libertarios antichomskianos –es decir, los anarcoliberales- siguen en sus trece tratando de
justificar lo injustificable: llamaron payaso a Chomsky, tan simple como eso, porque éste atendió una invitación del gobierno de Chávez. Como si Chomsky estuviera justificando con su visita los
desmanes o desaguisados que el chavismo haya podido cometer o podría cometer en lo que le queda de período constitucional. Y, como nadie puede alegar su propia torpeza, se quieren escabullir
calificando de “socialdemócratas” a quienes sitúan los elementos en su debida proporción. Porque en Venezuela no hay una dictadura, ni soviética ni nada. Que se vive un ambiente de lucha de
clases que, salvo el 11 de abril de 2002, no ha pasado al terreno de la violencia y se mantiene en el ámbito de la lucha política. Que la sociedad venezolana hace esfuerzos por alcanzar una mayor
equidad en democracia y que las fuerzas puntofijistas hacen todo lo posible porque esa situación se revierta. Pero ya Chomsky demostró con su apoyo a la Revolución Sandinista –visitó Nicaragua en
los años ’80-- que nada tiene de bufón y sí mucho de comprometido con la causa de la democracia popular y con la causa antimperialista. ¿Por qué no criticaron a Chomsky cuando apoyó a los
sandinistas? Muy simple, porque Nicaragua era una pieza de caza menor para los anarcocapitalistas. El lomito está en Venezuela. Y, en Cuba. Todo el mundo sabe que el vocero de ese antichomskiano
esperpento es un cowboy que anda en conciliábulos con la gusanera de Miami desde hace tiempo y siempre saca a relucir su “biografía” que todavía no
está autorizada. Como decía un andaluz sevillano que estuvo hace poco en casa: “Todos estuvieron en el asalto al Atarazanas pero al único que mataron fue a Ascaso”. Pues sí. Mucha épica adornada
y poco sindicalismo, muy poco, con lo cual “la fuerza que tuvimos” ya no la tenemos, y lo primero en lamentarnos somos nosotros. Y, como sigan así los ahorros del patrimonio servirán para pagar
los consumos en bares de los “compañeros internacionales”. Están empatados, se ve clarito, en la onda expansiva para liquidar al chavismo este mismo año; son parte de la misma cuerdita. El que no
lo quiera ver que no lo vea. Ya los veré aplaudir –como se les vio el 11 de abril del 2002- de caer Chávez; y voltear la mirada para otra parte cuando la represión arrase con el chavismo. Son
unos farsantes: lo han sido toda la vida que es lo peor. Y al que se sienta aludido que haga lo que mejor le convenga. Nosotros sí sabemos dónde
estamos parados. Ellos no.-

http://es.wikipedia.org/wiki/
Golpe_de_Estado_en_Venezuela_de_2002















