Esto y aquello

Mardi 27 mars 2012 2 27 /03 /Mars /2012 18:35

Hasta donde entiendo los anarcoliberales representan la derecha del anarquismo mientras que los de la FARV se ubican en la izquierda. Esa derecha, a su vez, está asociada con el trotsquismo antichavista. Y aprovecha cualquier oportunidad para aparecer en los medios de comunicación del escualidismo venezolano, más aún alguno de sus exponentes sostiene una columna en uno de ellos.

Esto se puso de manifiesto en toda su crudeza tras el golpe contra Chávez del 11 de abril de 2002, la gente que se reunía con “El Libertario” apoyó el golpe e incluso publicó un manifiesto el mismo día arengando a los golpistas y diciendo de todo respecto a los chavistas caídos. Después, cuando Chávez retomó el gobierno, la derecha anarquista sacó una consigna “ni Carmona ni Chávez” como para disfrazar la cagada que había puesto.

Tanto en el período del sabotaje petrolero de 2002-2003 como en las guarimbas subversivas aupadas por los pitiyanquis para sostener las agresiones contra el gobierno chavista los anarcoliberales han fomentado y aupado esas acciones. Así que esa neutralidad, cara al exterior básicamente adonde hacen llegar sus productos de exportación, de que no están con unos ni están con otros, es mera boquilla, pura paja, ya que en los hechos cotidianos coinciden con el mensaje de los guarimberos escuálidos.

Lo más graves no sería eso, que de por sí ya lo es, sino el espaldarazo internacional que sectores anarcoliberales le prodigan a los venezolanos, empezando por ese mentecato de la cabeza a los pies que destruyó la AIT cuando lo pusieron en la secretaría general y, obedeciendo órdenes de los masones, expulsó a los franceses y a todos aquellos que auspiciaban una orientación mucho más pragmática de esa internacional.

Para nada. Porque la crisis desatada por el capital español contra la clase trabajadora ha llevado a los toletes del anarcosindicalismo español a unirse prácticamente en un solo frente. Y, eso pasa por toda Europa. Pero aquí en Venezuela es imposible. Porque la escisión anarcoliberal tiene una visión del anarquismo propia de carajitos de clase media y no hay nada más reaccionario que la clase media venezolana, salvo excepciones que se pueden contar con la mano.

Lo otro: como se ha podido ver en las lamentaciones de los anarcoliberales la culpa que en Venezuela no haya un anarquismo con influencia en el movimiento popular ¡es culpa del movimiento popular! Están meando fuera del tiesto. Desde los tiempos más remotos los anarquistas han buscado influir con sus ideas en los movimientos sociales y populares de todas partes. Durante un tiempo, también, se creía que depositando la confianza en la inextinguible espontaneidad de las masas se abriría el camino del comunismo anárquico. Hoy sabemos que eso no es cierto. Que es necesario un aparato político de los anarquistas que en el movimiento popular y social se verá las caras con otras corrientes, autoritarias la mayor parte de ellas, que buscarán reconstituir las jerarquías y el verticalismo en nombre de la emancipación.

Y, a la larga o a la corta, ese aparato político de los anarquistas tiene que vérselas con la política,es decir,con el conflicto por el poder. Y, eso, lo sabemos ha sido siempre la tarea inconclusa de los libertarios.-

anarcocomunismo

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Dimanche 25 mars 2012 7 25 /03 /Mars /2012 21:55

La televisión española emitió hace poco un documental sobre cómo la policía española derrotó a la ETA. Es interesante ver una serie de vídeos de la vigilancia ejercida sobre los más destacados personajes del entorno etarra y sobre sus más conspicuos responsables. Esto nos conduce a suponer que la vigilancia clandestina de las policías de todo el mundo se asemeja, unas con más recursos que otras.

Surge entonces la inquietud por saber cómo trabaja la CIA, por ejemplo, que es una de las mejores policías, o servicios de inteligencia del mundo. O el Mossad de Israel, que es todavía superior a juicio de los expertos. Alguna literatura se ha publicado desde hace tiempo para consumo de los partidarios de las teorías de las conspiraciones diversas o para engordar los ingresos de las editoriales especializadas en best-seller. Sin embargo, las estrategias y tácticas de los servicios de inteligencia y/o contrainteligencia no suelen ser asuntos del dominio público, por razones obvias. Y, encima, los yanquis han complicado todavía mucho más el panorama cuando junto a la CIA tienen otras agencias dedicadas a los mismos aspectos pero en sectores estratégicamente prioritarios.

La imagen caricaturesca de los espías ya no se usa. Porque los servicios de inteligencia ya abarcan confines que, anteriormente, estaban al margen de la más mínima sospecha. En este aspecto son muy hábiles los israelíes, porque en cada nueva teoría académica siempre hay un eslabón que apunta hacia ellos. Se trata de una planificación de vieja data. Por ejemplo, el comunitarismo tiene una versión sionista así como la tiene también el liberalismo. A veces hay la tentación de pensar que los servicios de inteligencia inventan nuevas teorías políticas porque tienen especialistas trabajando día y noche para ello.

Paranoias aparte, nadie puede negar que toda arremetida derechista venga acompañada de una reconfiguración del disco duro de las ideologías. Tanto para justificar las nuevas concepciones de la eterna dominación como para taladrar el frente que busca cambiar el sistema.

A decir verdad, visto en retrospectiva, siempre ha sido así.

Las ideologías devienen todas ellas en armas en la lucha entre los servicios de inteligencia y/o contrainteligencia contra su racimo de enemigos. Por los lados de la izquierda mundial hay infinidad de casos que vinculan posiciones determinadas con servicios secretos. Y eso sigue siendo una regla general.

El anarquismo mismo ha sido pasto de ese fenómeno. Pero también lo fue el trotsquismo, y muchas otras formaciones especialmente las que apelaron al recurso a la violencia revolucionaria de una manera sistemática.

La mayor parte de las veces hay novedades ideológicas que vienen del Norte al Sur, del centro a la periferia, suscitando la polémica en el medio académico y, a veces simultáneamente, en el medio militante. Uno tiene derecho a imaginar que no hay neutralidad geopolítica en determinadas posturas así como las fuentes de las cuales emanan parten del hecho de que en el Sur están los baluartes de la negación de esas nuevas verdades. Nada que proceda del Sur es admitido en el Norte. Salvo el discurso anticolonial que se abrió camino, especialmente en el mundo francoparlante, debido a que París departamentalizó muchas de sus colonias de ultramar. Quizá los chinos, más que los latinoamericanos, fueron mucho más inmunes a esa epidemia de novedades ideológica eurocéntricas.

En su tiempo Luigi Fabbri advirtió que todo aquel bululú de la propaganda por el hecho no era otra cosa que producto de las influencias burguesas en el anarquismo. A su vez, el siglo pasado Murray Bookchin llamó la atención sobre el denominado “anarquismo como estilo de vida” que fue una expresión de la crisis civilizatoria de la sociedad estadunidense con la guerra de Vietnam. Por doquier, los más destacados pensadores del anarquismo han rechazado el radicalismo individualista que uno nunca termina de saber para quién trabaja.

Cada cierto tiempo se repite el mismo esquema pero con nuevos actores. Porque el anarquismo tiene las espaldas muy anchas y aguanta de todo, ya que es bastante difícil identificarlo con algún gobierno puede ser útil para generar confusiones dentro del proyecto de emancipación.-

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Vendredi 23 mars 2012 5 23 /03 /Mars /2012 00:06

Nuestro enemigo es la derecha y el neoliberalismo. Expresiones del capitalismo contemporáneo, obviamente. Y lo estamos viendo en Venezuela. Las campañas de terror desatadas por el poder mediático neoliberal realmente instalado respecto a la contaminación del agua que consume la población, esto es terrorismo duro y puro, no cabe duda. Simultáneamente, el poder empresarial privado comienza una agitación macartista contra una Ley Orgánica del Trabajo que, en el marco de su habilitación constitucional, decretará el Presidente Chávez el 1º de mayo de este año. El terrorismo neoliberal también se ha expandido en contra de la Gran Misión Vivienda que está beneficiando a sectores de las clases bajas y contra las misiones de Saber y Trabajo (mediante la cual se pretende priorizar el empleo formal, combatiendo la precarización), y otras de reciente cuño.

Como sucedió con la política petrolera se trata de desdibujar los propósitos del gobierno chavista dándole un contenido xenófobo (el imperialismo cubano nos conquista o el país se está llenando de chinos, hay chinos por todos lados) siempre siguiendo el guión de los intereses geopolíticos del imperialismo norteamericano. Y, cuando no, la penetración de células iraníes que estarían preparando la bomba atómica criolla en la selva amazónica, y verborreas por el estilo. El Escualidismo juega la carta del miedo y juega fuerte…

Porque Venezuela, según estudios confiables, contiene casi el 25% de las reservas petroleras mundiales, lo cual hace de nuestro país objetivo de guerra. Y, la de ahora, la emprendida por los títeres del sionismo apertrechado en el poder comunicacional de la derecha neoliberal no es otra que una guerra de cuarta generación, guerra psicológica en prima facie.

¿Quiénes están en contra y quiénes a favor en esta guerra? ¿Quiénes apoyan al enemigo? Eso está medianamente claro. Pero nuestras circunstancias democráticas no deben hacernos perder de vista que estamos en situación de riesgo.

De aquí que los movimientos sociales y su fulana autonomía deben dosificarse sobre la base de su articulación con la defensa de asuntos que desde abajo, desde la base y desde la izquierda no se ven con tanta nitidez como la ven los especialistas. Esto nos lleva a situarnos entre el polo de los escenarios de la autonomía y el polo de la burocracia experta, en la cual, obligatoriamente, habrá que incluir al sector militar chavista, clave en todo el proceso que acontece en este país desde 1999.

En el complejo situacional venezolana hay espacios posneoliberales pero hay otros que son francamente neoliberales, como el energético, por ejemplo, administrado por el Gobierno, y que provee a la revolución de los recursos que requiere para solventar la deuda social que se arrastra desde la Colonia realmente. Forma parte del conjunto de contradicciones que conviven en este proceso. Pero hay otras.

De cómo el movimiento popular sepa articularse como poder con las realidades concretas del país, cómo equilibrarse entre la euforia autonomista y el realismo burocrático, dependerá el decurso de las prácticas emancipatorias. Y, quizá, del socialismo.-

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Jeudi 22 mars 2012 4 22 /03 /Mars /2012 20:44

En su momento, Antonio Gramsci afirmó que la revolución bolchevique había sido “una revolución contra El Capital”, es decir, una revolución que se salió del guión que Engels y Marx habían ideado sobre el proceso revolucionario venidero en Europa. En otras palabras, una revolución que había saltado fuera de la teoría. De aquí que Lenin y los bolcheviques primigenios (a los cuales exterminaría Stalin) debieran teorizar sobre hechos inmediatos tratando de llevar el agua para su molino. Fue la praxis la que hacía la teoría. ¡Y qué praxis!

En Rusia en ese momento los bastiones proletarios eran minoría, ya que se trataba de un país de campesinos y lumpenproletarios. Quizá, por ello, muchos socialdemócratas de las estepas decían que Lenin no era otra cosa que una reencarnación de Bakunin.

En la Argentina, el fenómeno siguió un curso nacionalista. Mientras la sociedad liberal de comienzos del siglo XX fue hegemónica los migrantes y artesanos tenían en el anarquismo su respuesta ideológica al sistema de la dominación. En cuanto, tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, comenzó el proceso de industrialización a gran escala, aparecieron los cabecitas negras, oriundas de la peonada de las haciendas, que conformaría el movimiento obrero sobre el cual erguiría su leyenda el peronismo. Y, el anarquismo, tras fragmentarse y teniendo que marginar a los violentistas de su propio seno, poco a poco fue languideciendo.

En España, de 1931 a 1936, el anarquismo se convirtió en la extrema izquierda del republicanismo frente a la oligarquía monárquica de toda la vida. Con el Alzamiento, en 1936, el lumpenproletariado y campesinado anarquista, al lado de bastiones del socialismo revolucionario dentro del sindicalismo, pusieron la carne de cañón en la guerra antifascista. La guerra civil española (1936-1939) fue el preámbulo de la Segunda Guerra Mundial, y en ella se enfrentaron las armas alemanas e italianas con las soviéticas mientras que las potencias liberales de Occidente, apostando por debajo de la mesa por el triunfo del general Franco, impusieron a los leales una fatídica No Intervención.

En el drama español, los anarcosindicalistas formaron parte de los gobiernos republicanos hasta la derrota. Posteriormente, fueron organizados guerrilleros urbanos, en su mayor parte venidos del lumpenproletariado, hasta que se canceló la estrategia de lucha armada anarquista contra el franquismo, la cual se reanudó, dicho sea de paso, en la década de 1960, pero apagándose posteriormente de manera rápida. El movimiento anarquista, carente de unidad interna, de una estrategia a largo plazo y aplicando tácticas de desgaste, cayó derrotado ante el franquismo. Lo que vino luego fue el ocaso y hoy apenas se vislumbra una esperanza con la crisis capitalista actual, el despoje de derechos de los trabajadores y, presumiblemente –cosa que habrá que poner en duda-, una anarquización de las luchas sociales venideras.

En Venezuela, la derecha anarquista entiende el país como un pueblo de lumpen, destilando su desprecio a una clase social dentro del pueblo que, curiosamente, fue catalogada por Bakunin como el sujeto revolucionario, al lado del campesinado, por excelencia. Todas las revoluciones del Tercer Mundo han seguido más el esquema de clases esbozado por los bakuninistas en 1872 que por los marxistas en El Capital. Todas las revoluciones del siglo XX, por tanto, han sido realmente revoluciones bakuninistas, desde el punto de vista de su composición de clases. Porque el proletariado en la periferia sólo tiene una clase obrera restringida a los países donde las fuerzas productivas han sido animadas desde el centro.

Si esta ha sido la regla general, es decir, si las fuerzas del sótano social han sido las más dispuestas a dejar el pellejo en la lucha por el socialismo libertario, ha sido en otros niveles donde no se ha podido llevar a cabo el ideario bakuninista. Y el más destacable de todos ellos ha sido el nivel político, es decir, el nivel del poder.

Sostener, por ello, sin más, que los movimientos sociales, en estos tiempos de la hegemonía neoliberal, deben prescindir del nivel político es una locura mayúscula. La historia cancela intenciones parecidas en todas las latitudes. Hay que tomar el poder antes que el poder tome a los movimientos sociales. Qué no quepa duda. Pero se trata de otro poder, desde luego, y no del poder de la clase dominante. El que no quiera verlo será, simplemente, arlequín de la derecha, la endógena y la exógena. Es urgente, como vamos viendo por doquier, que los movimientos sociales construyan el poder popular democrático y autogestionario, hoy embrionario en su propio praxis de reflexión y luchas.

Y, el que no esté de acuerdo que sencillamente se aparte, que siga sus genes de clase social, que es el caso de la derecha anarquista, que no tiene nada de anarquista y sí mucho de derecha, y cuya práctica y cuyo discurso son simplemente liberalismo del puro. En el fondo, es neoliberalismo con un barniz dizque ácrata. ¡Fuera Satanás!

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Mercredi 21 mars 2012 3 21 /03 /Mars /2012 19:17

Un comentador anota en una web libertariosa que “¡La anarquía es nuestra ley, nuestra meta!” respecto a la invitación realizada por los anarquistas venezolanos a una marcha del frente de artesanos por la promulgación de una legislación para el sector. Desde luego, aquí estamos frente a una de esas exclamaciones que uno no sabe si son producidas por un momento de exaltación o si han sido profundamente meditadas.

Nuestra meta es el comunismo anarquista, es decir, el comunismo de las mujeres y hombres libres, claro está. Pero en esa sociedad, faltaba más, existirán normas, incluso existirá la norma de que no existan normas. Porque ¿cómo evitará una sociedad de la Libertad y de la Igualdad impedir una involución hacia formas superadas de convivencia entre seres humanos? ¿Por la fuerza? ¿Por el diálogo? ¿O convocando a referéndum?

Estamos a años luz de la anarquía, concebida en el sentido positivo, desde luego. Y sólo podemos aceptar al surgimiento de esferas de anarquía a niveles controlables por los participantes que permitan que la toma de decisiones se haga por acuerdos consensuados.

Pero no podemos negar el Derecho y su importancia en la convivencia social. Cuando una ley es injusta los colectivos afectados presionan socialmente para que se derogue o se suplante. Esa es hasta ahora la dinámica en todas las latitudes. Pero abogar por la anarquía, sin más, es decir, caer en el infantilismo que no habrá más nunca leyes es un tanto brumoso. Si hasta el viejo Proudhon recurría al Derecho, como se sabe y como observó el mismo Bakunin.

Te pones a ver la vaina y es un poco como decir: ¡La Ley soy yo, y al carajo albañiles que se acabó la mezcla!  El infantilismo anarcoindividualista da para todo, sirve tanto para un barrido como para un fregado. Quizá la única ley que no podríamos cambiar sería la ley de la gravedad, y eso, cuando viajamos en avión, hacemos el intento.

Hay un enfoque anarquista del Derecho. Hay gentes que lo ha venido explorando. Como en casi todas las parcelas del saber humano los anarquistas están presentes con sus planteamientos originales y apuntando siempre a las posibilidades de minimización del autoritarismo y de sus secuelas. El Derecho Social, por ejemplo, que tuvo entre sus interlocutores al libertario galo Georges Gurvitch (1894-1965), jurista y sociólogo, tiene mucha presencia del viejo topo ácrata. Y, en general, todo el conjunto de los Derechos Colectivos anda por esa misma onda. Y, como ha explicado Toni Negri en su trilogía sobre el Imperio, hay concepciones del Derecho que no siguen el dogma Kelsen-Weber.

Pero asumir sin más que ¡La ley soy yo! tiene más resonancia de patrón en ciernes que de anarquismo bien entendido. Esa exclamación está bien para el terrorista que se cree con el derecho de joder a cualquiera que se le atraviese por el camino, con sangre fría; o con el empresario que, como uno que fue Presidente de Venezuela por menos de 48 horas, se cree por encima de toda vaina humana y social. Yo siempre he dicho que Pedro Carmona Estanga, el aludido Presidente, tiene más de anarcocapitalista que de cualquier otra cosa, y una conversa con Antonio Serrano González (q.e.p.d.) así me lo confirmó. No olvidemos que los anarcoliberales del Este de Caracas aplaudieron el golpe del 11 de abril de 2002 y estimaban –eso me dijo Serranillo- que Carmona era simplemente “un empresario que se estaba sacrificando para liberarnos de la tiranía chavista”.

Donde más se exaltan los ánimos es en el ámbito del Derecho Penal, por razones obvias. Aquí Pietro Gori (1865-1911) dejó estela. Obviamente, la Criminología es una ciencia y sus debates siguen siendo seguidos hoy en día porque aparentemente no hay nada definitivo en ese campo. Ya nadie cree en las tipologías lombrosianas y las luchas por evitar o denunciar que el Derecho Penal se convierta en una herramienta política del poder de turno son amplias y extendidas en todo el mundo, ya que, en definitiva, el Derecho Penal es el único Derecho Político realmente existente.

Pero de aquí a mandar al carajo el Derecho media un abismo. Si examinamos bien a Proudhon y a su primera memoria sobre la Propiedad vemos que parte de la concepción que todos los códigos civiles atribuyen a la misma. Una revolución epistémica sobre la Propiedad sería el origen de muchas reconfiguraciones sociales que los anarquistas aspiramos. Porque, escúchame lo que te digo, ¡la Propiedad es el robo!

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Mardi 20 mars 2012 2 20 /03 /Mars /2012 20:14

Venimos del anarquismo revolucionario y para seguir siendo anarquistas debemos establecer la correlación entre el conjunto de premisas ideológicas y la realidad sobre la que nos toca actuar en tanto militantes revolucionarios, esto es, militantes que buscan transformaciones sociales y políticas irreversibles en nuestra sociedad.

Hay una correlación de fuerzas en el ámbito global que es adversa al socialismo y, más aún, al anarquismo; aparte de que, al mismo tiempo, hay malformaciones anarquistas que parecieran estar en consonancia con las esencias que distinguen a las situaciones neoliberales, es decir, Estado mínimo o desregulación de los Mercados capitalistas, es decir, el anarcocapitalismo y todas sus interpretaciones.

Quizá por eso preferiríamos denominarnos como comunistas libertarios o, como hacen los camaradas italianos, como comunistas anarquistas, porque nos distinguimos del resto del anarquismo ya burgués ya violentista así como de la izquierda que sólo cree que conquistando el Gobierno ya están dadas las condiciones para una transformación social irreversible. La experiencia histórica nos alecciona al respecto.

Pero somos de izquierda, no cabe duda, porque sencillamente nuestros orígenes doctrinarios son los que caracterizan al socialismo y su génesis en el pensamiento occidental. Y, por ello, nuestro enemigo principal es la derecha. Aunque polemicemos con otras formaciones izquierdistas porque simplemente estimamos que el socialismo debe construirse, poder popular democrático mediante, de abajo hacia arriba, autogestionariamente, y no, simplemente asumiendo parcelas del poder que casi siempre no es parte de la hegemonía actual que sigue estando en manos del neoliberalismo global.

Atravesamos, pues, por una época de flujos y reflujos. Los mismos movimientos sociales, ya se ha podido experimentar con el mismo movimiento obrero, desembocan en reivindicaciones corporativas o un economicismo ramplón cuando se aíslan de la lucha política, no cabe duda. Endiosar a los movimientos sociales sería tanto como perder la perspectiva de la hegemonía y del bloque social que debe sustentarla, porque si los movimientos sociales no construyen el poder popular pues entonces están condenados a la derrota o a ser víctimas de demagogos ocasionales o de un partido semibolchevique férreamente centralizado y ágil estratégica y tácticamente.

Nuestro enemigo principal es la derecha, siempre y en cada ocasión. Y es a la derecha a la cual debemos estar vigilando en cualquier situación convulsiva, prerrevolucionaria o francamente revolucionaria. Otra cosa es el objetivo comunista, que todavía debe seguir sometiéndose a debate, porque no sabemos, como creía Marx, si realmente el comunismo vendrá como etapa posterior a un desplome del capitalismo o simplemente si advendrá mediante el retroceso del capitalismo, esto es, si la crisis energética y, con ella, la crisis civilizatoria global, con sus brechas climáticas y ecológicas, nos proyectará un comunismo con decrecimiento. Porque, y estos temas se siguen discutiendo, siempre el dogma del progreso y del crecimiento (las famosas fuerzas productivas) fueron comunes a todos los teóricos del comunismo.

Lo que sí se revela, incluso en las sociedades de capitalismo avanzado del primer mundo, es que sin igualdad social (o supresión de las desigualdades, que sería parecido) no puede haber libertad. Es decir, que esa libertad centrada en el sujeto exclusivamente es simplemente abono de privilegios y autoritarismos diversos. Es menester elevar los niveles de equidad o igualdad, tan simple como eso, aunque haya que partir de una serie de esferas de igualdad para alcanzar una sociedad más acorde con el ideal comunista: de cada quien según su capacidad y a cada cual según sus necesidades.

O sea, en eso estamos, pues.-

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Lundi 19 mars 2012 1 19 /03 /Mars /2012 21:14

Dentro del conjunto de situaciones postneoliberales en la América Latina actual, la del ALBA es, con todo, la más proclive a derivar hacia posturas anticapitalistas y socialistas.

Una situación postneoliberal no es otra cosa que la que se demarca de las políticas de mercantilización y de despojo de derechos de la población y, a la vez, se coloca al margen del proyecto de reinserción del imperialismo yanqui en el continente; aunque conserva cierto peso la incidencia del capital financiero global en su economía.

Sin embargo, las relaciones de fuerza globales no permiten el optimismo con la transición al socialismo empujada por las fuerzas internas postneoliberales en los países del ALBA. Al contrario, pareciera que las pretensiones socialistas, salvo casos puntuales, se congelarán por un cierto período, hasta tanto el impulso del desarrollo de las fuerzas productivas nacionales o integradas pueda generar un excedente capaz de ser administrado socialmente.

Estamos en un período, por consiguiente, en el cual las situaciones postneoliberales están congeladas, incluso en los países del ALBA. Y, se derretirán de acuerdo a como se maneje la política dentro de esas relaciones de fuerza adversas que parten, ciertamente, de la crisis sistémica global pero que trata de ser subsanada mediante la guerra generalizada a iniciativa del Imperio, entendiendo aquí por tal el conglomerado de poderes globales realmente existente.

Podríamos decir que el aleteo de una mariposa en China, por ejemplo, podría variar los vientos en América Latina; o, quizá, una victoria republicana en las próximas elecciones presidenciales estadounidenses o una profundización de la crisis social en Europa del sur.

El sistema capitalista atraviesa por una inestabilidad que reconocen sus propios voceros. Pero no está liquidado ni ha renunciado a la reinstalación de un híbrido entre el keynesianismo y la hegemonía del capital financiero. No ha perdido, pues, el control de la hegemonía global ni atravesamos por una situación revolucionaria en los países centrales del sistema-mundo ya que todo el movimiento alternativo debe ser reconstruido luego de la pesadilla consumista y despilfarradora de las últimas décadas.

El peor error que podrían cometer las fuerzas socialistas auténticas sería tomar sus deseos por realidades.

Ahora bien, esto no significa que se frenen las iniciativas a promover y consolidar experiencias de poder popular allí donde no sea dable que la derecha global las recupere para sus planes de subversión y debilitamiento de gobiernos populares. Es como si anduviéramos sobre un campo minado.

En esta etapa, más que alcanzar el socialismo debemos plantearnos la profundización de la democracia, entendiéndola etimológicamente y en todos los terrenos más allá de la política, incluida ésta, claro está. Porque el poder popular postulado debe ser democrático hacia dentro de sí mismo y hacia afuera, en su ambiente y en su contexto. Y no sólo de “abajo hacia arriba” sino también de “arriba hacia abajo” siguiendo la convicción de los zapatistas de mandar obedeciendo.

De lo que se trata, en resumidas cuentas, es de no apostar por el aislamiento aduciendo principios abstractos (en muchos casos desmentidos por la praxis social e histórica) sino salir a organizar el poder popular democrático cara a controlar un Estado refundado pero que, sin embargo, sigue siendo el mismo viejo Estado burgués, aunque su cúpula esté, de momento, bajo el control de sectores postneoliberales. Desconstruir el viejo Estado y edificar, aunque sea ladrillo a ladrillo, el Estado del poder comunal y del poder popular democrático.

El terreno hoy sigue siendo el de la hegemonía. Y, más claramente, el de la hegemonía política, sin la cual los movimientos sociales y su inmaculada autonomía son una calle ciega.

Digámoslo de otro modo: o tomamos el poder o el poder nos toma a nosotros. Y, será en forma de fascismo postneoliberal o algo semejante.

Tan simple como eso.-

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Jeudi 15 mars 2012 4 15 /03 /Mars /2012 23:22

Si las elecciones fueran hoy la abstención sería del 5%, según las encuestas. Y, normalmente, los abstencionistas no pintan mayor cosa en los asuntos públicos cuando se trata de opciones en torno al derecho electoral. Desde luego, hay abstencionistas para todos los gustos.

El abstencionismo es relevante cuando sectores de la población lo practican de manera consciente y organizada, y con un propósito determinado. Pero el abstencionista individual es como el vegetariano, una opción entre otras. Porque ese hipotético Robinson Crusoe abstencionista puede ser o un anarcoliberal a la vieja usanza o un Testigo de Jehová, que de todo hay.

Otra cosa es si el sufragio universal, directo y secreto, es decir, el derecho al voto, puede incidir en los cambios sociales. En efecto, es evidente que en este sentido estamos frente a situaciones con cierta dosis de ambigüedad.

En el caso venezolano, evidentemente, las cosas públicas han cambiado gracias a resultados electorales que, a su vez, han cambiado la conformación de los Gobiernos. Históricamente ha sido así y la actual situación, por tanto, no es excepcional en ese sentido.

Pero no se cambia una sociedad o un modo de producción mediante el sufragio. Las fuerzas que dinamizan esas alteraciones del curso regular de la evolución son revolucionarias cuando modifican radicalmente las estructuras de una sociedad o dinamizan el modo de producción de tal forma que aplican nuevos métodos técnicos y científicos donde antes imperaban otros.

Toda política no es otra cosa que debate alrededor del conflicto o de los conflictos sociales. Donde no hay conflicto no hay política, y viceversa. En la Arcadia feliz de los anarcoliberales, por ejemplo, la política será un ejercicio de contemplación. Habrá absoluta armonía y jugaremos al taoísmo o al ajedrez soñando embelesados en las mieles del Edén: el humano será feliz y todos los males (y los malos) serán alejados de la sociedad. Esa Arcadia feliz es tanto como el Cielo de las religiones, donde obviamente reinará la Perfección y la Inmortalidad.

Pero el mundo real es otra cosa. Hay antagonismos de clases y hay opresiones y explotaciones diversas. Existen monopolios en todos los campos del acontecer humano y el comercio está sometido a ellos; hay empresas multinacionales y gobiernos de signo distinto. En unos países las clases bajas reciben beneficios y en otros ninguno. Hay entramados de las cosas públicas que deberían seguir determinadas normas pero eso es solamente para consumo de los pendejos porque el derecho está instituido para que el avispado se lleve la mayor tajada. Y, encima, el modo de producción del Capital, que es global, jode al planeta Tierra como si hubiéramos chocado con un asteroide del tamaño de Júpiter.

Pues, sí, el mundo real resulta disparatado e injusto; poco recomendable para ser habitado por la especie humana. Pero es lo que hay. Y, curioso, ha sido creación de esa misma especie humana, con sus altos y sus bajos, claro.

No queda más remedio que cambiarlo.-

 

http://es.wikipedia.org/wiki/Robinson_Crusoe

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Mardi 13 mars 2012 2 13 /03 /Mars /2012 16:19

En todas partes hay capitalismo y en ninguna socialismo. Mal que nos pese es la realidad. Y, lo peor, todas las luchas sociales del siglo pasado no han conducido al socialismo sino al apogeo del neoliberalismo, en retroceso en estos últimos años por la crisis capitalista y la del estado-de-bienestar, o a la reinstalación de la soberanía estatal que el neoliberalismo pretendió desguazar.

Dentro del capitalismo el Derecho Social fue abriéndose camino hasta admitir las organizaciones sindicales, y afines, que en la ortodoxia neoliberal son inconcebibles. Pero el sindicalismo se burocratizó hasta niveles inconcebibles y los sindicatos conformaron durante más de medio siglo la tercera pata del sistema dominante. Hoy, empero, el Derecho Social está en retirada en la mayor parte de los países centrales del Imperio hegemónico global y el sindicalismo o es cómplice de las fuerzas del Estado nacional y de los nacionalismos imperiales o simplemente o es inútil.

Pero las soluciones no vendrán de un retorno a la sociedad liberal del pasado, es decir, por la vía de la individualización y del individualismo de las luchas antisistémicas o altermundistas. Al contrario, las soluciones sòlo podrán partir de la edificación de sociedades alternativas a las realmente existentes, que fue, esencialmente, la idea motriz del primigenio movimiento obrero cuando se peroraba en torno a la cultura obra, y había escuelas patrocinadas por los sindicatos donde se enseñaba el racionalismo y el materialismo, y los sindicatos no tenían burócratas sino que funcionaban asambleariamente casi cotidianamente.

La clase trabajadora sigue siendo mayoritaria aunque ya no sea totalmente la que andaba de uniforme en las fábricas. Hoy el proletariado es mucho más que el proletariado del pasado o el descrito por los clásicos en las obras canónicas.

Todo debería empezar por ahí, por reconocer el sujeto social que podría llevar un mundo nuevo en su corazón, para decirlo con una socorrida frase de la propaganda anarquista.

La ilusión neoliberal se va disipando y la burbuja neoliberal ha estallado aunque continúe la especulación financiera por doquier. Vamos ingresando a la era del Imperio bifronte, uno liberal al viejo estilo y otro basado en la soberanía estatal. Al parecer, se trataría de un calco del viejo tema de la Guerra Fría, pero es algo muy distinto.

Y la explicación del nuevo panorama queda para los pensadores que, en los últimos tiempos, con un mundo en continuo cambio, no han atinado mayormente.

Pero ayer como hoy son los sujetos de la acción y de la organización los protagonistas estelares de la globalización contrahegemónica. En todas partes hay lucha de clases y hay arrechera por las injusticias permanentes en que ha devenido la utopía capitalista del neoliberalismo o la naciente utopía de la soberanía estatal.

Hay que cambiar los gobiernos de la sociedad para cambiar la sociedad. Aunque el dilema sigue latente, ¿o debemos cambiar la sociedad para que ella cambie el gobierno? Lo cierto es que no podemos seguir por ese camino de destrucción de bienes públicos en manos de los propietarios privados, no sólo porque la propiedad es el robo –axioma del anarquismo organizado- sino porque nos estamos jugando el destino de la raza humana amenazado por los ecocidios de un sistema que se devora a sí mismo luego que devora a todo el mundo.-

Banderarojinegra

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Lundi 12 mars 2012 1 12 /03 /Mars /2012 21:58

Han perdido el Norte los anarcoliberales de todas las latitudes y de todos los sexos. Ahora les ha dado por resaltar la propaganda por el hecho –que usa en estos tiempos posmodernos el neologismo de insurreccionalismo- de matriz pequeñoburguesa. Deberían releer Influencias burguesas en el anarquismo, de Luigi Fabbri que, dicho sea de paso, fue una figura relevante del comunismo anarquista.

¿Ustedes se imaginan a los punketicos de Caracas practicando la propaganda por el hecho? Para morirse de la risa.

Cuando cayó la URSS muchos creían que eso traería un resurgir del movimiento anarquista, pero no ha sido así. Al contrario, está hoy mucho más aislado y es mucho más marginal que en los tiempos de la Guerra Fría. Esa es la realidad.

Y eso se debe a muchos factores, desde luego, pero fundamentalmente al hegemónico liberalismo que no supo distinguir entre el antiestatismo de los neoliberales y el antiestatismo de los anarquistas sociales. Hasta el punto de que gran parte del discurso anarcoliberal tiene mucha más empatía con el neoliberal que con el del clásico anarquismo.

Pero ahora que el neoliberalismo comienza su retirada, especialmente tras las elecciones rusas después de las cuales Vladimir Putin ha invocado la doctrina de la soberanía estatal que, en cierta forma, coincide con la doctrina china de que lo importante son las relaciones comerciales y no cómo cada nación o pueblo o país organiza sus instituciones políticas, el anarquismo liberal terminará siendo olvidado o en el peor de los casos seguirá siendo como es, hasta el sol de hoy, una baza del eurocentrismo español contra la soberanía nacional en los países de América Latina, como Cuba y Venezuela, por ejemplo.

Quienes entienden el anarquismo como una expresión de la individualidad liberal están equivocados. Y, lo peor no sería eso, sino que hacen un tremendo daño a la propagación del socialismo libertario, la real utopía anarquista.

Es necesario, por tanto, replantearse el anarquismo rescatando las vertientes socialistas y revolucionarias que siempre tuvo. Pero esto es tarea de intelectuales, no cabe duda, y no tanto del anarquismo político realmente existente, que es poco y muy disperso ciertamente.

Paulatinamente se va abriendo la realidad en pequeños núcleos anarquistas todavía existentes. En efecto, la misma defensa del estado-de-bienestar que hacen hoy los anarquistas españoles ante la arremetida de Rajoy y sus empresarios es evidente que cuando los neoliberales y los anarquistas hablan del antiEstado hablan de dos Estados distintos.

Y es así. Para los neoliberales el Estado cumple la función exclusiva de cuidar la propiedad de los propietarios. No debe inmiscuirse en más nada sino reprimir a quienes estiman que la propiedad es el robo –axioma básico del anarquismo. Para los anarquistas, al contrario, el Estado lo entienden como poder popular autogestionado que apuntala el vivir bien o el bienestar para todos. Son dos concepciones antagónicas de la organización social y del Estado.

Pero en el Estado como repartidor no significa que la lucha de clases esté ausente. Lo vimos en las revoluciones que hicieron del Estado el epicentro de los cambios sociales, aunque hay mucho que discutir hoy en día sobre ese tema. Existe siempre la posibilidad de que un Estado benéfico involucione hacia un Estado totalitario, posibilidad que, asimismo, subyace en el Estado neoliberal.-

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Jeudi 8 mars 2012 4 08 /03 /Mars /2012 16:32

¿Se puede cambiar el mundo sin tomar el poder, como asegura Holloway? Habría que definir qué significa cambiar el mundo y qué tomar el poder. Todo indica, hasta los momentos, que cambiar el mundo es una frase feliz pero difícil de acotar.  No se puede cambiar el mundo en un dos por tres, deberíamos estar de acuerdo todos en eso. Y, pareciera que el mundo va cambiando con el paso del tiempo, y que todas las revoluciones parecieran ser corrientes que desembocan en el océano de la evolución social humana. Mientras que tomar el poder no siempre significa adueñarse del Gobierno o del Estado, como ha quedado demostrado tras un siglo de socialismo reformista y socialismo de Estado. Parece, por tanto, que el poder es algo mucho más trascendente que inmanente, es decir, podemos ser dueños del poder hoy pero mañana pueden serlo otros.

Cambiar el mundo, tomar el poder, generalidades de generalidades. Señala la historia que se trata más bien de vertebrar estructuras sociales que garanticen el buen vivir, el bienestar para todos como pedía Kropotkin. ¿Son irreversibles estructuras tales? No, son creaciones sociales de los humanos y, por tanto, susceptibles de retrotraer. ¿Podremos alguna vez pensar la utopía sin sus aristas trascendentalistas? Imposible, por lo visto.

En la cosmovisión de la civilización occidental impregnada de eurocentrismo el fundamentalismo cristiano sigue siendo prevaleciente, esa cultura de soporte judeocristiano aglutina todo lo que se piensa, todo lo espiritual y todo lo material. Nadie ha leído mejor la literatura de los colonizadores que los lectores coloniales, y sólo tardíamente comienza a verse que también hay pueblos más allá de Europa. Es así como el anarquismo de la periferia no puede ser lo mismo que el anarquismo de los países centrales, y ya el de la semiperiferia comienza a descomponerse cuando apenas hace una década se creía incluido en el segundo. Hay anarquismos, no cabe duda, así como hay marxismos, liberalismos y modas de todo tipo.

Medir Venezuela con los cartabones del lector colonial es una locura. Nuestra sociedad aquí es otra cosa distinta de las sociedades de los países centrales del capitalismo mundial. Podemos tener experiencias auténticas pero no podemos quebrar el espinazo del capitalismo porque éste no está entre nosotros sino en los países y en las sociedades que tienen la hegemonía mundial. A la periferia se le impone el capitalismo y no al revés. Así que hacemos lo que podemos cara a construir una sociedad del buen vivir, la sociedad buena, en medio de dificultades de toda índole, y, para ello, no tenemos mayores referencias sino las de las experiencias históricas y las del sentido común.

El surgimiento del chavismo tras la bancarrota del Pacto de Punto Fijo fue una necesidad histórica de nuestra sociedad. Este paréntesis tiene sus deficiencias pero también ha tenido, y tiene, innumerables ventajas. Nosotros reivindicamos las últimas y criticamos las primeras. ¿Ha tomado el poder el chavismo? Hay que dudarlo, el país es un eslabón del negocio energético mundial y, por tanto, está sometido a los rigores del capitalismo a todo trance, y el poder en Venezuela no está simplemente en Miraflores, como se puede desprender de los acontecimientos de esta década. ¿Cambiará el mundo el chavismo? No, desde luego, no está para eso, ¿y quién lo está?

Para nosotros, en tanto anarquistas, es decir, en tanto adscritos a una corriente de pensamiento inventada y venida de Europa, la tarea consiste en contribuir a redescubrir los elementos libertarios del desarrollo social venezolano, desde los tiempos de la Colonia hasta los del chavismo. Y hay muchos. No hace falta tener un puñal de anarquismo para actuar de acuerdo a los postulados ácratas, como se puede observar en ese anarquismo sociológico que impregna a la revolución bolivariana. A la libertad se llega, decía Malatesta, por los caminos de la libertad.

Pues eso.-

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Mercredi 7 mars 2012 3 07 /03 /Mars /2012 17:23

Respiremos tranquilos: el comando Sur del ejército de los Estados Unidos nos vigila. El general Douglas Fraser ha declarado que se esperan “turbulencias geopolíticas” este año en Venezuela. ¿Qué será eso de turbulencias geopolíticas? ¿Cómo se come eso?

¿Serán como las turbulencias que padece la paz imperial en el Golfo Pérsico? Es decir, ¿podría presentarse un escenario donde el petróleo venezolano salga fuera del circuito mundial de materias primas en el acueducto de la globalización neoliberal? Hay señales que apuntan hacia allá.

Por otra parte, no gana las elecciones la derecha sino Chávez –enfermo, afónico o renco, o como usted quiera-: ¿sería esto una turbulencia geopolítica –como la que intentaron generar recientemente en Rusia tras las presidenciales que ganó Vladimir Putin cómodamente- si la derecha canta ¡fraude! y acusa a Chávez de aferrarse al poder? ¿Y esa preocupación –casi no duerme- del general Fraser será porque sus boys de la US Navy tendrán trabajo extra en el último trimestre de esta año?

Seamos conscientes señores. La US Navy está a media hora de Caracas, en Aruba, para no ir tan lejos. En efecto, Aruba es un portaaviones norteamericano con respaldo de las potencias europeas, y, además, tenemos por oriente a la Guayana Francesa que es territorio nacional de Francia; sí, la Francia que bombardeó libios a su gusto para que los libios pudieran liberarse del payaso de Gadafi.

Todo el mundo sabe que el 11 de Abril de 2002, caído Chávez, helicópteros estadunidenses aterrizaron en Maiquetía como si estuvieran en su casa, aterrizando, por ejemplo, en Camp David, residencia de los presidentes de Estados Unidos.

Así que el general Fraser está autorizado por los mandos superiores de su país para calificar qué es o qué no es una turbulencia geopolítica en Venezuela, porque no se puede dejar el Caribe en manos de la anarquía, faltaba más.

Cuando uno se topa con las realidades como las que confiesa el general Fraser uno no sabe qué hacer con las ideologías, las utopías y las cucarachas jugando dominó en la mente de los idealistas. Todavía no entienden que estamos en guerra.

¿Y cómo sería eso? ¿Desembarcarían tropas, bombardearían objetivos precisos o establecerían un cerco aéreo sobre la faja petrolífera del Orinoco? De momento, el aparato propagandístico del Imperio en todos los continentes construye la matriz aupada por el sionismo de que su pupilo venezolano ganaría las elecciones del 7 de Octubre próximo, y lo peor es que el mismo pupilo se lo cree. Imposible, por tanto, que Chávez gane esas elecciones, ya que sería fraude.

Cada día es más urgente la vertebración del pueblo trabajador contra el enemigo imperial. No son cuentos, allá los que no ven más allá de sus narices, los ejemplos recientes están a la mano. En Libia tardaron seis meses en poner orden a costa de una horrible matanza perpetrada por la OTAN. En el Caribe pueden alegar que la marina de Al Qaeda se abastece en puertos venezolanos, nicaragüenses y cubanos amenazando, faltaba más, la seguridad nacional de los Estados Unidos –santa palabra-.

La mesa está servida esperando las turbulencias geopolíticas que ese visionario Fraser vaticina como oráculo de la globalización. Quizá no ha pensado muy bien en las contraturbulencias.-

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Mardi 6 mars 2012 2 06 /03 /Mars /2012 16:15

A juicio de algunos en la feria anarquista hay para todos los gustos. Y, claro, depende desde dónde se vea. Y ese lugar suele ser la clase social a la cual pertenezcas: no es la consciencia la que genera el ser social sino el ser social el que determina la consciencia. ¿Es así o no? Así que, por lo visto, todos somos anarquistas pero algunos son más anarquistas que otros.

Este se ha podido visualizar en la práctica en Venezuela, para tomarla como ejemplo.

Los carajitos de la clase media universitaria y algún profesorcito tan ambicioso y presumido como despistado han intentado vendernos una versión de anarquismo de burbuja, al margen de la cotidianidad del país aunque subsumida en la cotidianidad de esa clase media venezolana tendencialmente conservadora y reaccionaria, tanto así que ha devenido en la vanguardia del antichavismo. Y, el producto está ahí, cuatro gatos enviando escritos para el exterior sosteniendo que aquí vivimos un estalinismo en estado puro. Estos carajitos se sienten más identificados con lo que pase o deje de pasar en Italia, por ejemplo, que con la sampablera que cotidianamente vivimos en este país y que podríamos inscribir en algo que se llama lucha de clases. Tienen además el respaldo de ese bobito que fuera secretario general de la AIT cuando ni siquiera llegaba a coronel, que le sufraga el turismo anarquista a Europa de donde vienen peores que como se han ido. Últimamente, clase media tenían que ser, andan aplaudiendo o juntándose con los insurreccionalistas sin que ellos sean capaces, de momento, ni de poner un saltaperico o un triquitraqui en ningún lugar de la República Bolivariana. Son de derechas, y los caracteriza precisamente que andan sosteniendo que eso de izquierda y derecha ya está superado.

Entonces, frente a situaciones precisas es evidente que hay anarquistas de derecha y anarquistas de izquierda. No hay anarquistas puros. En el caso venezolano esto se ha puesto de manifiesto plenamente.

Y, dentro de los anarquistas de izquierda venezolanos los hay que acusan a Chávez de bolchevique y otros que se ríen de ese calificativo. ¿Bolchevique? Me suena la palabreja, ¿dónde habré escuchado o leído eso? Los que acusan a Chávez de semejante pecado suelen ser personas que llegaron a altos cargos durante el gobierno chavista y fueron destituidos ¡por incompetentes! No, por anarquistas, que son cosas distintas.

Uno no tiene la culpa de que cualquier quisque diga que es anarquista, como puede decir que es mormón o cuáquero o lo que se le ocurra. Cada cual cuenta la fiesta según como le va en ella.

Para nosotros, siguiendo a Chomsky: No hay "principios anarquistas" fijos, una suerte de catecismo libertario al que se le debería prestar fidelidad. El anarquismo, por lo menos como yo lo entiendo, es un movimiento del pensamiento y de la acción humanas que busca identificar las estructuras de autoridad y de dominación, pedirles que se justifiquen y, dado que son incapaces, lo que sucede con frecuencia, intentar superarlas. Lejos de haberse "hundido" el anarquismo, el pensamiento libertario, está floreciendo. Está en la fuente de numerosos progresos reales. Formas de opresión y de injusticia que casi no se reconocían, y menos aun combatían, ya no se admiten. Es un logro, un avance para el conjunto del género humano, no un fracaso »

Por tanto, en nuestro caso, apostamos por la democracia directa. Esto puede leerse como democracia participativa e implica un escalón distinto de la democracia representativa. Apostamos por el poder popular, autogestionado y autogestionario, y todas estas apuestas generan un programa y encuentran cauce en la revolución bolivariana sin que dejemos de ver que siempre hay y habrá obstáculos al flujo incesante de la corriente libertaria en este proceso que vive el país.-

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Lundi 5 mars 2012 1 05 /03 /Mars /2012 20:20

El hecho de que los vaticinios neoliberales sobre el Estado-Nación, el Estado mínimo o la inutilidad del Estado no se hayan cumplido cabalmente hasta ahora, no quiere decir que sus secuelas dejen de acompañarnos a pesar, como se va viendo, que dos grandes potencias del Imperio global, como son Rusia y China, regresan o recuperan la viabilidad de la soberanía estatal. No es el comunismo de Estado el que regresa, claro, sino cierta dosis de keynesianismo y, en los casos europeos, vamos viendo incremento de los factores que aúpan, desde el Estado, al fascismo social.

Este último es el caso de la monarquía española y de su jefe de gobierno, el señor Rajoy, cuando le dice a los sindicatos que es intrascendente si hacen o no hacen huelga general ya que nada podría cambiar la lógica de los mercados, las políticas de Bruselas y el desamblaje del Estado-de-Bienestar.

Quizá las próximas presidenciales francesas podrían servir de guía al respecto. Porque las recién celebradas en Rusia han apuntalado a las élites que desechan totalmente el neoliberalismo en política aunque lo admitan en el orden económico y en el sistema mundial capitalista. El auge del liberalismo político tiene, pues, los días contados.

El retroceso de las políticas neoliberales no significa en absoluto la victoria de las tesis socialistas. Significa, eso sí, el avance del capitalismo estatal y de la democracia en transición entre la representación y la participación, allí donde esta última ha devenido en política de Estado. Pero hay variaciones importantes de región a región, de país a país, aunque es absolutamente cierto que la desaparición del Estado por la vía neoliberal ha culminado con la asistencia del Estado al capital en crisis, especialmente al capital financiero. Gracias al Estado, que los neoliberales daban por difunto, el capitalismo financiero ha podido socializar sus pérdidas inconmensurables.

Porque el capitalismo no puede funcionar sin el Estado. Lo que no está claro todavía es si puede hacerlo el socialismo, a partir de las experiencias soviéticas y de la crítica de la izquierda antiautoritaria mundial. Nosotros creemos que no: no hay socialismo mientras el Estado siga siendo el monopolio del poder político en una sociedad determinada. Pero sobre este particular todavía hay muchísimo por decir y muchísimo más por investigar.

En primer lugar, tenemos el asunto de si el desarrollo o el crecimiento tal y como lo conocemos sigue siendo viable para la supervivencia de la raza humana. Este tema genera una serie de escenarios donde la política no suele estar ausente. Pero, ¿pueden nuestros actuales ciudadanos regresarse a los tiempos de los cazadores, recolectores y pescadores? Es decir, la evolución social de la humanidad ¿pudo haber tenido otro derrotero?

En segundo lugar, ¿qué hay que eliminar del capitalismo para que deje de ser capitalismo? La jerarquía, no cabe duda. Pero al eliminar la jerarquía hay que autogestionarlo todo, desde las fábricas de velas hasta las fábricas de armas. ¿Pero para qué necesitaríamos armas si hemos eliminado la jerarquía? Y ¿para qué las velas si vamos a abandonar el tipo de desarrollo capitalista hasta ahora conocido?

Los primitivistas son tan pendejos como los neoliberales, van en contra de la evolución humana. Algo inventaremos para superar el Estado y el capitalismo, aunque los islamistas parecen tenerlo claro, lo de ellos es instaurar el Estado de Alá, el Califato. De momento lo que mejorcito hemos encontrado es la democracia entendida de acuerdo a su acepción etimológica, poder popular. No hay otra.-

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Samedi 3 mars 2012 6 03 /03 /Mars /2012 20:28

Los acontecimientos españoles llaman la atención por su característica de no haber tocado fondo todavía y por el letargo de las masas tras el sueño consumista de los últimos años. Sin embargo, las duras medidas conservadores apenas tienen brotes protestatarios minoritarios y bien localizados.

Todas las fuerzas de la izquierda española han continuado siendo minoritarias desde la restauración de la democracia parlamentaria. Apenas en las últimas elecciones generales Izquierda Unida ha aumentado el número de diputados en unos pocos, y el anarcosindicalismo español, escindido desde hace más de un cuarto de siglo, tiene escasa incidencia social.

A decir verdad, el anarcosindicalismo es una versión española de militancia anarquista que cuenta con una gran historia pero que no supo adaptarse a la dinámica laboral a partir de 1975. Salvo uno de sus sectores que, a partir de 1984, decidió participar en las elecciones sindicales, el resto ha estado ausente de la dinámica del sindicalismo español mayoritario, abrazando la línea del movimiento obrero anarquista, es decir, que para ser de la organización sindical debías de ser no solamente asalariado sino ¡anarquista! A decir verdad, se trata de una desviación del anarquismo español primigenio.

Contra la tesis bakuninista según la cual el grupo anarquista debía de actuar en el seno del movimiento de los trabajadores organizados con el objeto de encauzarlo hacia la revolución social contra el monopolio del poder político y el capitalismo el sector al que nos hemos referido prefirió ser denominado como “sindicato anarquista” reivindicando este contrasentido.

Un “sindicato anarquista” es una contradicción en los términos porque el sindicato es una agrupación para la defensa de los derechos de los asalariados en el seno de la sociedad capitalista mientras que el anarquismo es una ideología política que puede estar dentro y fuera del sindicato como otras ideologías. Otra cosa es que en los sindicatos actúen anarquistas que por su trayectoria conquisten el liderazgo de los trabajadores, pero seguirá siendo un sindicato y nunca una organización anarquista.

Esta contradicción alejó a ciertos sectores del anarquismo de la lucha sindical tal como es y no como ellos se la imaginan. De aquí que tras la crisis que ya envuelve a España no haya organizaciones sindicales potentes influenciadas por los anarquistas porque sencillamente estos han estado ausentes de la lucha sindical cotidiana, salvo que haya anarquistas, que debe haberlos, en las bases de la UGT y Comisiones Obreras, las dos centrales sindicales españolas que, a pesar nuestro, son absolutamente mayoritarias en el sindicalismo español de nuestros días.

Que la dinámica de las luchas sociales que se van configurando cambiará esta correlación de fuerzas políticas en un futuro cercano no tenemos por qué dudarlo, pero es una esperanza bastante débil. Sería tanto como asumir que el resto de las ideologías políticas en el seno del sindicalismo son mochas y que dejarán el campo libre al “sindicato anarquista” cuando la propia praxis va enseñando que lo que la lucha de clases va imponiendo es la unidad de las sindicales ante la arremetida de la patronal y de Bruselas.

Algo ha fallado en la estrategia de ese “sindicato anarquista”, no cabe duda. Por su parte, el otro sector del anarcosindicalismo, mayoritario por cierto, que ha trillado el sindicalismo tal como es y no como quisiéramos que fuera, tiene más posibilidades de optar a aglutinar sectores sindicales descontentos con la política de pasividad de las burocracias dirigentes de UGT y Comisiones Obreras. Pero todo está por verse, ya que España es un Estado policial que controla todo el espectro social con una escrupulosidad propia de las dictaduras.

Esto nos alecciona en torno a la actuación de los anarquistas organizados en el seno del movimiento popular y social. El español es un espejo ante el cual debemos mirarnos. Nada se hace conviviendo en la burbuja anarquista donde todos somos perfectos y dueños de la verdad. Si de transformar el mundo se trata debemos de trabajar en el mundo y no en nuestros sueños.-

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Miguel Bakunin

 

 

Carl Sagan

Así, a medida que la ciencia avanza, Dios parece tener cada vez menos que hacer. Es un gran universo, desde luego, por lo que Él, Ella o Ello, podría estar ocupado provechosamente en muchos sitios. Pero lo que evidentemente ha ocurrido es que ante nuestros propios ojos ha ido apareciendo un Dios de los vacíos; es decir, lo que no somos capaces de explicar, se lo atribuimos a Dios. Después, pasado un tiempo, lo explicamos, y entonces deja de pertenecer al reino de Dios. Los teólogos lo dejan de lado y pasa a la lista de competencias de la ciencia.

 

Carl Sagan: “La diversidad de la ciencia” [2007]



 

Stepehen Hawking

"La estirpe humana no es más que un sustrato químico en un planeta pequeño, orbitando alrededor de una estrella mediana, en los suburbios de una galaxia del centenar de miles de millones que existen"

 

Carlos Marx

“Durante el curso de su desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo cual no es más que su expresión jurídica, con las relaciones de propiedad en cuyo interior se habían movido hasta entonces. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas que eran, estas relaciones se convierten en trabas de esas fuerzas. Entonces se abre una era de revolución social” (1859)

 

 

Albert Einstein

Si una idea no parece absurda

de entrada,

pocas esperanzas

hay para ella.-

 

Groucho Marx

"El secreto de

la vida es

la honestidad y

el juego

limpio, si puedes

simular eso,

lo has conseguido."  

  

MARX, Groucho (1890-1977) 
Actor estadounidense

 

 

 

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