Esto y aquello

Dimanche 15 avril 2012 7 15 /04 /Avr /2012 21:36

En ninguna parte hay socialismo (mucho menos comunismo) y en ninguna parte lo ha habido nunca.

Tras la revolución rusa de 1917 son tres los paradigmas organizativos que ha asumido el movimiento socialista europeo: el Partido Socialdemócrata alemán; la CGT Sindicalista Revolucionaria; y el Partido Bolchevique… Para el comienzo de los años 1920 las instancias internacionalistas adscritas a cada uno de esos paradigmas serán, por un lado, la Tercera Internacional, dirigida por el Partido Bolchevique ruso; la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), que reúne a sindicalistas revolucionarios, anarcosindicalistas, anarquistas y los casos especiales de anarquismo obrero –como la FORA argentina, por ejemplo; y la Internacional Socialista clásica apuntalada por la socialdemocracia.

Estas fuerzas políticas y sociales tendrán asimismo sus ramificaciones en América Latina. Ya mencionamos el caso de la FORA, pero también las Federaciones Obreras Regionales existieron en otras latitudes latinoamericanas, como Perú, Chile, Ecuador y Colombia hasta el punto de que se conforma una Asociación Continental Americana de Trabajadores (ACAT). En el caso mexicano, el anarcosindicalismo fue muy activo al calor de las reformas sociales auspiciadas por la Revolución. Entre la década de los 1920 y 1930, por ejemplo, se forma la CGT mexicana, suerte de alianza pragmática entre anarquistas, anarcosindicalistas y comunistas bolchevizados que, entre otras actividades, ayudará en la fundación del Partido Comunista cubano.

Otro Partido Comunista que sale de las filas anarquistas es el del Brasil. Hay que tomar en cuenta que en esa época no era tan fluida la información en torno a lo que realmente sucedía en Rusia tras la asunción de los bolcheviques al poder. Realmente, las primeras estampas sobre los acontecimientos de Rusia serán conocidas por el movimiento anarquista gracias a las semblanzas de Emma Goldman, Alexander Berkman y Rudolf Rocker.

Pero Rusia era mucho más que la encarnizada guerra de los bolcheviques por mantenerse en el poder. Los leninistas realmente descubrieron, antes que cualquier otra corriente socialista, la fuerza que anidaba en la contradicción entre el Centro y la Periferia del sistema capitalista. No cabe duda de eso. Aunque los jefes bolcheviques tenían sus esperanzas cifradas en el movimiento obrero alemán, y en la posibilidad de que éste, pudiera realizar una revolución y poner al servicio de la revolución mundial todo el poder científico, tecnológico y económico de Alemania. El Comintern o Tercera Internacional fue una fuerza jamás vista de revolucionarios profesionales al servicio de los bolcheviques rusos que alcanzó los cinco continentes, para bien o para mal de la causa y finalidades que invocaban sus partidarios. Fue clausurada por Stalin en 1943.

Ese estado mayor de la revolución mundial marcaría todo el período que va desde 1919 hasta 1939 en el desarrollo de las fuerzas socialistas en todo el mundo. Sus desatinos fueron inmensos, especialmente en Europa occidental, pero también inmensos fueron sus aportes a la causa soviética, tanto el orden geopolítico como en la agitación y propaganda, y diseminó la ideología marxista-leninista como jamás fue diseminada ninguna otra ideología desde los tiempos del cristianismo. La Tercera Internacional opacó a la socialdemocracia y arrumbó el anarquismo y el sindicalismo revolucionario en el desván de la historia. Sus efectos durarían, prácticamente, hasta finales del siglo XX.

El estalinismo fue diseñado por el marxismo-leninismo quizá muy a su pesar así como el fascismo italiano provendría del socialista Benito Mussolini. A partir de su teoría del socialismo en un solo país, el estalinismo liquidó toda la vieja guardia bolchevique; erró y acertó en el proceso revolucionario chino; transfiguró la Tercera Internacional en un poder propagandístico al servicio de los intereses soviéticos en Europa y América; monopolizó el frente antifascista mundial; y transformó a Rusia en una potencia imperialista tras sus victorias en la Segunda Guerra Mundial. Durante décadas fue hegemónico en el campo de las corrientes partidarias del socialismo y del comunismo, arrumando al resto de los puntos de vista hasta que muchos se extinguieron, como el caso del sindicalismo revolucionario, por ejemplo.

A mediados de 1970’s las dos fuerzas que se disputan el discurso socialista a nivel global son la socialdemocracia, por un lado; y el marxismo leninismo, por el otro. Pero en ninguno de los países donde gobiernan hay socialismo ni comunismo. Ni siquiera en Cuba, desde luego.

Las fuerzas antiimperialistas de la Periferia del sistema global capitalista son afines a uno de esos dos bandos. En su mayoría, apostaría por Moscú, por razones que sólo pueden ser explicadas a partir de realidades geopolíticas antes que por gambitos ideológicos. Hasta el derrumbe del socialismo real soviético el nacionalismo antiimperialista de tendencia socialista será el furgón de cola del Cominform, es decir, de la oficina moscovita que sustituyó a la Tercera Internacional.

Mientras hubo ese auge de la URSS, en casi todos los terrenos, y sin que significara realmente un enemigo a temer para el imperio estadunidense salido de la Segunda Guerra Mundial, los capitalistas de todas partes aplicaron recetas keynesianas y diversas dosificaciones de capitalismo de Estado con el objeto de evitar que los agentes de Moscú tuvieron caldo de cultivo como para virar las situaciones nacionales hacia regímenes al estilo soviético. En la medida que la URSS fue dando señales de estancamiento o de desregulación, los capitalistas asumieron el neoliberalismo y decidieron aplicarlo en un laboratorio especialmente propicio: en el Chile de 1973, tras haber depuesto a Allende y al gobierno de la Unidad Popular. El desmantelamiento del modelo antagónico al soviético comenzó por Chile.

Así, pues, a lo largo del siglo XX, no hubo socialismo ni comunismo en ninguna parte. Y las luchas socialistas fueron confundidas con las luchas nacionalistas de carácter antiimperialista en casi todas partes. Porque la contradicción básica seguía siendo la que había entre el Centro y la Periferia en el sistema capitalista mundial. Pero con el neoliberalismo aflorarán nuevas contradicciones, que estuvieron soterradas durante décadas, en los países centrales e igualmente en los periféricos. Ese sistema global que ha sido el capitalismo a lo largo de cinco siglos se nos presentará al despuntar el siglo XXI en toda la amplitud de su barbarie.-

CLAN ~1

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Samedi 14 avril 2012 6 14 /04 /Avr /2012 23:43

En ninguna parte hay socialismo (mucho menos comunismo) y en ninguna parte lo ha habido nunca.

Desde el siglo XIX se distinguen dos corrientes interpretativas del socialismo dentro del movimiento proletario. En primer lugar, la que postula que la Internacional debe conformar partidos políticos para disputarle el poder a los partidos burgueses y poder acceder al gobierno haciendo uso de las reglas de la democracia burguesa. La otra, la federalista y libertaria que invoca que las secciones de la Internacional deben destronar todos los gobiernos burgueses e instaurar la federación de asociaciones libres de trabajadores libres, del campo y de la ciudad, tanto manuales como intelectuales, prescindiendo de todos los partidos y del sufragio universal. Esas dos corrientes se conocerán como socialdemocracia la primera y como anarquista la segunda.

Desde el punto de vista de los estudiosos del capitalismo, el siglo XIX fue un siglo británico. Es decir, la potencia hegemónica era la Gran Bretaña y Londres la capital imperial por excelencia. Es en Londres, en 1864, dicho sea de paso, donde se funda la Primera Internacional proletaria, porque el resto de Europa, sometida como estaba a fuerzas reaccionarias, conservadoras y atrasadas no era el escenario natural para eventos como el organizado por los trabajadores ingleses y franceses seguidores de las ideas de Proudhon y de Marx.

Por todas partes durante ese tiempo las secciones de la Internacional formaron partidos políticos, obreros y socialistas, de izquierda. En menos sitios, algunas secciones, escindidas o no, siguieron el camino trazado por la corriente federalista y socialista, es decir, anarquista, desechando el reformismo, el posibilismo y llamado a la revolución social como finalidad del movimiento de los trabajadores. En Alemania, fundamentalmente, tras ser abolidas las leyes antisocialistas de Bismarck (1815-1898), la socialdemocracia logró presencia en el parlamento.

La socialdemocracia ganó terreno en Alemania, a pesar de las leyes antisocialistas, aunque  el partido estaba fuera de la ley en 1878 por sus posturas revolucionarias y por su republicanismo, siguió presentando candidatos, como independientes, a las elecciones, convirtiéndose en el principal partido de Alemania. En 1890 fue legalizado de nuevo, contando en ese año, en las elecciones generales, con 1.400.000 votos que le dieron 35 diputados. Además contaba con 19 diarios y 41 semanarios, entre ellos su órgano teórico Die Neue Zeit (1883-1923; 6.000 ejemplares). En 1905 contaba con 400.000 afiliados. En 1912 se convirtió en la primera fuerza del Parlamento alemán con 110 diputados de 409.

El Partido socialdemócrata alemán había sido fundado como sección de la AIT, es decir, de la Primera Internacional, y se trató de una alianza un tanto débil entre lasallistas y marxistas, como muestra la crítica al programa de Gotha que hizo Marx.

Si en Alemania encontramos el paradigma de la socialdemocracia en Francia, por su parte, encontraremos la corriente Sindicalista Revolucionaria que sería otra derivación de las luchas entre las dos concepciones que se disputaron la hegemonía ideológica en la Primera Internacional de 1864.

En sentido estricto, el Sindicalismo Revolucionario está inspirado en las ideas de Sorel y de Labriola, para los cuales el sindicato era la institución clave tanto para la defensa de los proletarios de sus patrones y del Estado (o de cualquier abuso), así como para organizar la vida productiva y administrativa de la era postcapitalista. En sentido amplio, suelen denominarse como sindicalismo revolucionario aquellas corrientes sindicales radicalizadas que se oponen al parlamentarismo y, en algunos casos, a la sujeción de los trabajadores y su lucha a un partido político. Es caracterizado por auspiciar que la liberación de los trabajadores será hecha por los trabajadores mismos o no será.

En 1895, cuando surge el Sindicalismo Revolucionario, que rechaza la vía política y la democracia parlamentaria, el movimiento anarquista vivía a merced de los hacedores de la propaganda por el hecho combatidos por la corriente socialista que siempre había prevalecido desde los tiempos de Bakunin. Fue precisamente el anarquista Fernand Pelloutier (1867-1901) el iniciador, al lado de socialistas de izquierda, de las premisas sindicalistas revolucionarias. La Carta de Amiens será el documento fundacional, la partida de nacimiento, del Sindicalismo Revolucionario.

Al despuntar el siglo pasado, son esas las dos corrientes que heredan la polémica entre autoritarios y federalistas habida en la Primera Internacional. Por un lado, el Partido Socialdemócrata alemán;  y, por el otro, la CGT sindicalista revolucionaria francesa.

Retengamos que todo este proceso se da en Europa, y más concretamente en la Europa occidental. Todo el Tercer Mundo de entonces, es decir, todo el mundo sin Londres, París o Berlín, está al margen de estos acontecimientos aunque existan minorías activas que estén informadas y que aspiren a desarrollar en sus geografías movimientos similares.

A la vez, las potencias imperialistas europeas entran en la Primera Guerra Mundial (1914-1919), sin que los llamados del viejo movimiento obrero contra la guerra hagan mella alguna. Al contrario, los diputados del Partido Socialista alemán votan los créditos de guerra al gobierno imperial. Y, los sindicalistas revolucionarias del resto de Europa son impotentes ante los llamados histéricos del patriotismo y del nacionalismo contra los otros pueblos. Europa está en guerra decidiendo el destino del resto de la humanidad. La Primera Guerra Mundial también implicó el protagonismo de Estados Unidos como potencia imperial fuera del continente americano. Pero para las corrientes auspiciadoras del socialismo su interés radica en el surgimiento de la Revolución rusa y el derrocamiento del zarismo. Y, a la vez, en la aparición en escena de una nueva corriente, el marxismo-leninismo.

Retengamos esto: los acontecimientos europeos invisibiliza el proceso de la Revolución Mexicana, de 1910.

Los dogmáticos de todas las escuelas del pensamiento socialista suelen menospreciar ese acontecimiento porque no encuadra dentro de sus cartabones. Pero es evidente que estamos frente a un proceso cuyas incidencias en la América Latina fueron enormes. Curiosamente, no era otra cosa que una revolución, política, primero, y social, más tarde, que se produce en un país periférico del sistema capitalista. Así como la revolución rusa lo fue también. Rusia, para la época, era, al lado de la Europa del sur, parte de la periferia del capitalismo global.

Y, a la vez, todas las revoluciones políticas y sociales dentro del sistema capitalista mundial se han producido, a lo largo del siglo XX, exclusivamente en la periferia del sistema y nunca jamás en las zonas centrales. Esta realidad nos señala que el eje de las contradicciones sistémicas reside en las que su propia dinámica genera entre el Norte y el Sur, entre el Centro y la Periferia. Esto no quiere decir que no haya, simultáneamente, otra serie de contradicciones de índole diversa.-

capitalismo cruz de la clase obrera1

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Vendredi 13 avril 2012 5 13 /04 /Avr /2012 21:19

Reproducimos a continuación un artículo del cowboy Octavio Alberola, publicado en un portal libertario español, mostrando en color rojo nuestras observaciones o apostillas. 

Salud y Revolución Social.-

 

Los anarquistas y los "procesos revolucionarios" dirigidos desde el Poder

  

Van pasando los años y siguen acumulándose los fracasos de todas las tentativas de instaurar el socialismo desde el Poder como de aquellas que han pretendido meter en vereda al capitalismo desde el Estado. (Y los fracasos de quienes han tratado de instaurarlo al margen del Poder)

No obstante, y a pesar del creciente desfase entre los discursos revolucionarios y los balances gubernamentales de los Castro, Chávez, Correa, Evo, etc., todavía quedan por ahí crédulos defendiendo tales experiencias como "procesos revolucionarios". (¿Y qué son, entonces? Son revoluciones políticas, obviamente. No revoluciones sociales.)

Y ello pese a que de más en más resulta obvio que tales "procesos" no son otra cosa que un Capitalismo de Estado gestionado autoritariamente por la burocracia  entronizada por el nuevo Poder. (No. Son gobiernos posneoliberales, y esta observación es sumamente importante)

Una burocracia que se va consolidando en nueva clase dominante y que, como tal, acaba aspirando a transformarse (como en Rusia y China) de clase gestionaria en clase propietaria de todos los medios de producción. (La burocracia como clase dominante, es decir, la Nomenklatura ya no existe en Rusia, cowboy. Y, en China, habría que analizar la estructura de clase de la China actual para saber de qué se habla. Esto trae algunas interrogantes como la siguiente: ¿cómo es posible que la burocracia, en tanto clase dominante, como existió en la URSS, haya perdido su poder mientras que la burguesía occidental no ha perdido el suyo? Entonces, quiere decir que no era la Nomenklatura la clase dominante de la URSS, tan simple como eso.)

La reciente visita del Papa a Cuba ha confirmado descaradamente tal propósito tras más de 50 años de Revolución y Poder Popular en la isla. Es la llamada "actualización" del "socialismo" que pasa necesariamente por la restauración progresiva de la economía de mercado y del desarrollo estractivista financiado por las grandes corporaciones transnacionales capitalistas. (Pero, entonces, ¿había socialismo en Cuba? Nosotros tan cerca de Cuba, y sin enterarnos) La misma realidad surgida tras las políticas económicas aplicadas por los demás líderes revolucionarios latinoamericanos con el beneplácito de las viejas oligarquías locales que ven en tales políticas la garantía de continuidad del sistema capitalista y de sus privilegios. (¿Cómo lo sabes? Ayer, por ejemplo, un economista de “las viejas oligarquías locales” de Venezuela decía por Globovisión que el modelo económico del chavismo es un desastre, un monstruo de mil cabezas, con una deuda externa que calculó, él lo dijo, en más de 100 mil millones de dólares al 12% de interés compuesto –que también lo hay simple, como tú sabes-, o sea, que estamos peor que los PIGS europeos).

Lo paradójico es que la credulidad de los admiradores de esos "procesos" se sustenta ahora en la capacidad de adaptación de sus dirigentes revolucionarios a la realidad de la época. (No. ¿Cuál capacidad de adaptación? ¿A qué? No tienes teoría. Tu anarquismo es pura novela romántica, novela rosa, puro cuento. Crees que echando tiros ya se hace la revolución y con que la gente quiera la libertad es suficiente. Ni siquiera has examinado la experiencia de los anarquistas en la revolución española). Es decir: por su pragmatismo oportunista para conciliar Capitalismo y Revolución... (¿A qué te refieres? ¿La revolución libertaria española no fue una revolución dentro del capitalismo, supeditado a éste, y en el marco de una cruenta y larga guerra civil? Sigues sin tener teoría) Una "Revolución" reducida a la continuidad en el Poder de esa clase dirigente y a la continuidad del discurso y el ceremonial "revolucionarios" para alimentar la ilusión de la "continuidad" del "proceso" y la alienación de los explotados y dominados para que sigan creyendo que el Poder es suyo  o que un día lo será...(Ese “ni Chávez ni Carmona” que recomiendas es como si en 1936 dijéramos “ni Largo Caballero ni Franco” o como alguno apuntó “ni Negrín ni Franco” para acusar a Marianet de los errores que fueron asumidos colectivamente)

Esta nefasta ilusión que ha permitido al Capitalismo seguir consolidándose y extendiéndose por todo el planeta, pese a ser cada día más evidente su irracionalidad y lo injusto y nefasto de su funcionamiento para la Humanidad. (Mucho ojo con esta frase. Primero, ¿el capitalismo se ha consolidado por sus propias fuerzas o por las “nefastas ilusiones” que tú te imaginas? Es decir, ¿el capitalismo es un objeto o un sujeto? ¿Es un sistema o un carajo mal encarado que me quiere despojar de la plusvalía? ¿Se ha “extendido por todo el planeta”? ¿Cómo es eso, cuándo, después que cayó la URSS? ¿O sea que, según tú, había socialismo en la URSS, y tras desplomarse, el capitalismo “se extendió por todo el planeta” por las “nefastas ilusiones” de nosotros los “crédulos”? Al contrario, chico, el capitalismo ya existía en todo el planeta ¡en 1492! Para ponértelo cerca. Y es un sistema, un modo de producción…)

Es por todo ello que considero un deber denunciar conjuntamente las dos caras de la Dominación (¿Cuáles? La dominación es una, grande y libre, como la España de Franco!)y que reproduzco a continuación la respuesta inmediata, de los compañeros anarquistas (¡anarcoliberales y anarcocapitalistas!) de El Libertario, de Venezuela, a los acontecimientos del 11 de abril de 2002, cuyo 10° aniversario se ha celebrado y mitificado (Algunos anarcoliberales también dicen que celebrar el 1º de mayo o el 19 de julio de 1936 es un mito) en estos días: tanto por el chavismo como por sus opositores socialdemócratas o de derecha. Lo hago porque vale la pena clarificar posiciones (Las tuyas las conocemos desde hace muchos años, querido cowboy) ante las continuas tentativas por confundir lo inconfundible: la oposición de los anarquistas a toda forma de Poder. (¿De dónde sacas eso? Quienes se oponen al Estado, es decir, al poder político exclusivamente son los liberales; los que siempre andan buscando el poder hasta debajo de las sábanas, son los correligionarios de Foucault, y Foucault no es anarquista como quedó bien reflejado en su polémica con Chomsky; mientras que los anarquistas siempre han propuesto sustituir el Estado, tras el hecho de la revolución social, por la federación de asociaciones de trabajadores manuales e intelectuales, del campo y la ciudad, y eso, como se ha visto en multitud de procesos revolucionarios, no es otra cosa que poder popular autogestionado y autogestionario).- Octavio Alberola (El Eco de los Pasos).-

Carlos Cruz Diez

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Vendredi 13 avril 2012 5 13 /04 /Avr /2012 17:50

1).- Los diplomáticos y los militares son los otros integrantes del elenco. Más hizo García Carneiro en Fuerte Tiuna, a cuyas puertas peroraba la multitud, que otros en sitios más remotos. Caracas, amigo, es el epicentro del país, y el pueblo chavista que era (y es) mucho, no hay que olvidarlo, se puso frente a los cuarteles pidiendo que Chávez apareciera vivo y les hablara. Así fue. Pero también el cónsul de España en Caracas estuvo entre los manifestantes de Chuao y el embajador norteamericano se comunicaba directamente con el jefe de operaciones de la Policía Metropolitana en el combate por conquistar Puente Llaguno. Y las policías de los municipios escuálidos de Caracas, Chacao (Leopoldo López) y Baruta (Capriles Radonski), estaban asimismo en el golpe e hicieron bastante daño, como por ejemplo, perseguir cuadros revolucionarios o desorientar en Fuerte Tiuna a los tanques de guerra que iban hacia Miraflores para defender al Presidente. Un golpe, en suma, fascista, con estilo propio de guerra de cuarta generación, auspiciado desde el exterior por España y los Estados Unidos, fundamentalmente. Así, ¿qué pueden decir sobre esto los anarcocapitalistas? Nada.

Frente al fascismo, el pueblo autogestionó su defensa con la ayuda de los militares constitucionalistas. Esto pasó en 1936 en España; en 1965, en Santo Domingo, y en muchas otras partes. ¿Por qué no reconocen los anarcocapitalistas y los anarcoliberales que la autogestión estaba en la calle los días del golpe de abril? No pueden, están ciegos ante las realidades y sólo viven aislados en su burbuja donde hay cuatro cucarachas jugando dominó.

Porque, además, parten de premisas falsas e ilusorias. Mascullan el mismo discurso de la Guerra Fría y del neoliberalismo sólo combaten lo que les conviene; porque sus premisas no son anarquistas sino liberales. Alguno de ellos ha llegado a decir que Locke (1632-1704) fue un pensador protoanarquista, y eso es totalmente falso. Locke fue contractualista pero su idea del contrato social difería de la de Rousseau. A juicio de Locke, el poder político era el resultado de la concesión que hacían los individuos para que se defendiera su propiedad. Es decir, antes del Estado estaban los propietarios y éstos delegaban en aquél la defensa de sus bienes y de su vida. Mientras que para Rousseau el Estado es la expresión de la voluntad general del contrato social. Ambos pensadores no tienen nada de anarquistas respecto a su concepto del Estado o del poder político. El mismo Nozick se equivoca en ese sentido.

En Bakunin la concepción del Estado estaba teñida de la experiencia del zarismo ruso. En algún lugar, Bakunin dice que hay que ir desarmando el Estado y en otros lugares asegura que hay que suprimirlo mediante el mismo hecho revolucionario. Precisamente, esto último es lo que separó a los anarquistas de los marxistas. Para Engels y para Marx, el Estado se extinguiría tan pronto se entrara en la etapa del modo de producción comunista. Pero ninguno de esos pensadores decimonónicos conoció el Estado del Bienestar, ni el Estado social de derecho y de justicia que han sido resultados de la evolución del Estado a lo largo del siglo XX. Los socialistas federalistas de la Primera Internacional (1864-1872), es decir, los anarquistas, asumieron que la destrucción de todo poder político centralizado es el primer deber del proletariado.

Esto significaba, ni más ni menos, que se concebía un poder político manejado, como decía Bakunin, por las federaciones de asociaciones de trabajadores manuales e intelectuales del campo y de la ciudad, porque el socialismo libertario, es decir, el de los anarquistas, es consustancialmente federalista pero de raigambre popular, porque hay un federalismo político que es el de las cúpulas como el caso de la llamada descentralización en Venezuela. En otras palabras, estamos hablando del poder popular democrático desde abajo.

2).- Las circunstancias de 2002 permiten observar las grietas por el control del aparato del Estado entre la burguesía tradicional y la nueva clase emergente salida de los cuarteles expresada en una alianza cívico militar; pero esa nueva clase no está, ni todavía lo está, consolidada para ese momento; depende en demasía del apoyo popular. Está obligada a constituir un Estado del Bienestar y un marco político constitucional de Estado social de derecho y de justicia. Las fuerzas que se le oponen, y que protagonizan el golpe de 2002, son fascistas por toda la calle del medio. Esto se vería más claramente en las guarimbas y el sabotaje petrolero, este último acaecido entre finales de 2002 y comienzos de 2003. Carmona encarnó esa amenaza de instauración de un régimen fascista que pondría orden en los manejos del Estado según el criterio de la burguesía tradicional venezolana y metería en cintura al pueblo llano, a la plebe proletaria. No pudieron lograrlo, porque la gente se alzó y, básicamente, porque el Ejército y, en general, las Fuerzas Armadas no pudieron controlarse (recuérdese que la misión militar de Estados Unidos había sido desplazada y cancelados los compromisos con ella), y el movimiento y llegada de tanques a Miraflores, la marcha de infantes de marina desde el litoral varguense hacia la capital para defender a Chávez, el comportamiento simulado de la Guardia de Honor, la lealtad de las guarniciones del interior y la fidelidad de los paracaidistas de Maracay, le quitaron el piso a los golpistas en una secuencia de eventos que obligó a Carmona a renunciar. El fascismo había sido derrotado.

3).- Pero Chávez encarnaba otra cosa distinta al fascismo. Esa “otra cosa” no es más que una corriente nacionalista revolucionaria de contenidos socialistas que se movería entre una socialdemocracia de izquierda y un antiimperialismo y antineoliberalismo de acuerdo a las realidades de este siglo XXI. Pero hablamos asimismo de una corriente democrática, es decir, que forja su legitimidad a partir de las elecciones, del sufragio universal, directo y secreto; y, en ningún caso, puede ser comparable al carmonismo fascista. Si el total de sufragios le es adverso, Chávez perdería las elecciones. Para 2002 no era ése el escenario.

4).- Entonces ¿qué quisieron decir los anarcocapitalistas anarcoliberales con su consigna? Nada, su consigna no era otra cosa que un conjunto vacío, es decir, un conjunto que no tiene elementos. Trataban de tapar con esa consigna de aparente sonoridad radical (recuérdese Ni Dios Ni Amo…) su entusiasta recibimiento de horas antes al golpe y a los carmonistas, como ha demostrado el compañero que por la FARV respondió los exabruptos esgrimidos por Pulgarcito en el periódico de la FAI española del mes pasado.

5).- A medida que los de El Libertario se fueron haciendo mucho más antichavistas –usando todos los recursos a su alcance, incluso los inmorales, el chivatazo, el sapeo, etc.- fueron presentando siluetas mucho más nítidas en el aspecto ideológico. De las cuales se puede inferir que, en el fondo, a) no son ateos y están contra el Papa porque el Papa está contra los homosexuales; b) proponen un capitalismo de libre competencia, aspiran a que la autogestión se refleje en que cada hombre libre monte su propio negocio; c) su anarquismo es un mutualismo de empresarios; etc. ¡Pero todo eso ya está inventado! Tras el sabotaje petrolero algunos abandonaron el barco libertario, sobre todo por la defensa airada que hizo Tesoro sobre la viabilidad de la troika Ugalde-Fernández-Ortega. Estas cosas se han sabido por confesión de los testigos.-

anarcocapitalismo

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Jeudi 12 avril 2012 4 12 /04 /Avr /2012 21:55

1º).- Estamos en julio de 1936, en Barcelona, Cataluña, España. El día 19 las tropas siguen la pauta del Alzamiento iniciado horas antes en Canarias por el general Franco. El jefe del golpe militar en la ciudad es el general Goded.

Los grupos de defensa confederales (es decir, guerrilleros urbanos de la CNT, organización que tenía por finalidad la instauración del Comunismo Libertario en toda España y que estaba orientada por la FAI aunque existían otras corrientes políticas en su seno) toman posición frente al cuartel de Atarazanas, uno de los más importantes, de donde se ha dado la orden de salir a las tropas para llevar adelante el golpe. Al lado de estos grupos de defensa hay también elementos de otras formaciones.

En toda Barcelona los grupos de defensa de la CNT y los grupos de la FAI, al lado de elementos militares republicanos, controlan la situación finalizando el día y aplastan el alzamiento golpista. Los anarquistas se han convertido en el poder en Cataluña.

Una comisión de los victoriosos visita a Companys –político catalán antifranquista, Presidente de la Generalitat de Cataluña, gobierno autónomo dentro de la República Española- y éste se les pone a la orden. Los anarquistas le responden que se quede donde está y llaman a la conformación a todas las fuerzas republicanas a un Comité de Milicias Antifascistas de Cataluña. Los anarquistas lo que quieren, de inmediato, liberar la zona de Aragón en poder fascista desde el primer momento del Alzamiento, y reclutan milicianos para que vayan en columnas semiguerrilleras hacia esa zona.

El comportamiento de los grupos de defensa de la CNT y de la FAI ha sido idéntico en todas partes de la geografía de la República, allí donde se pudo vencer a los militares en las primeras horas del 18 y 19 de julio.

Pero en Cataluña está el cerebro de la CNT, por ser ésa la región más industrial de la España de entonces. Allí está el centro de la Revolución.

Los anarquistas se enfrentan de inmediato al dilema del poder. O lo tomas tú o te lo toman otros. ¿Poder o Revolución? ¿Poder y Revolución?

Un anarquista francés que vivió sus últimos tiempos en Caracas me dijo en cierta oportunidad que los anarquistas debieron, en ese momento, mandar al carajo todo, porque los anarquistas somos enemigos de la violencia y, por lo tanto, del militarismo. Es más, en una asamblea de la CNT exiliada de Caracas, tras la muerte de Franco, ese mismo compañero propuso que en cuanto se legalizara, la CNT le pidiera disculpas al pueblo español por haber participado en la guerra civil. Se armó un zafarrancho y yo escuché de todo.

Pues, a lo que iba. Los anarquistas en la práctica no pudieron resolver el problema del poder, tal y como había insinuado Kropotkin en sus escritos, sino que debieron aceptar el mal menor porque el enemigo de enfrente, el fascismo, la No Intervención (es decir, las potencias democráticas europeas, Inglaterra y Francia, habían bloqueado a la República, dejándola sola frente a Franco, que recibía ayuda de Alemania e Italia a borbotones; sólo Rusia envió material de guerra, instructores y ayuda a la República española) y la masonería tejían sus redes para sacar partido del conflicto.

A finales de 1936, la CNT y los anarquistas habían ingresado como ministros en el gobierno de la Generalitat de Cataluña y en el gobierno de la República encabezado por el socialista Francisco Largo Caballero.

Hay que introducir algunos elementos para esclarecer nuestro relato. En primer lugar, la CNT no era una organización anarquista como sí lo era la FAI. Era una central sindical de características propias porque fue el resultado del desarrollo que tuvo la Primera Internacional de 1864 en España. Gentes que después conformaría el POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista), como Andrés Nin, por ejemplo, fueron descollantes dirigentes de la CNT en una época en la cual la represión fue bastante cruenta, antes del advenimiento de la Segunda República, en 1931. En segundo lugar, la CNT no mordió el anzuelo del Comintern, fundamentalmente por los enfoques de delegados suyos enviados a Moscú, y por lo tanto mantuvo una postura equidistante de la política desarrollada por los leninistas en el seno del movimiento obrero europeo. En esa época, no está de más recordarlo, ni había internet ni telefonía móvil celular, y las decisiones de Moscú o llegaban tarde o nunca llegaban, por eso es que, en el caso del Comintern italiano, exista confusión sobre la posición asumida tras 1917 entre algunos teóricos y militantes; verbigracia, el de Malatesta, que Sacristán ubica en el sector izquierdista del Partido Comunista de Italia para 1919.

Ahora bien, es evidente que los anarquistas españoles de 1936 se enfrentaron a escenarios nuevos –y no podían sino usar su instinto y su voluntad para enfrentarlos y tomar sobre la marcha las mejores decisiones posibles. Nadie tenía ninguna receta. Todas las ortodoxias se resquebrajaron ante una realidad que nadie había previsto. Los cartabones clásicos no servían para un carajo. Hasta el viejo francés Sebastian Faure (1858-1942), uno de los ortodoxos, le halaría las orejas a los anarquistas españoles que habían adoptado la política de la colaboración antifascista.

La cosa llegó a niveles como que el diario Solidaridad Obrera de la CNT afirmaba que el nuevo Estado (el republicano en guerra contra el fascismo) nada tenía que ver con el viejo Estado burgués. Y cosas muy parecidas. La CNT, incluso, montó sus propios servicios de inteligencia y contrainteligencia. No trasladó la revolución más allá de las fronteras españolas como había solicitado Camilo Berneri (1897-1937), que propuso enviar a Marruecos activistas y agitadores anarquistas con el objeto de propiciar una insurrección en la colonia francesa del Mediterráneo.

El proceso revolucionario español de 1936 a 1939, en el marco de la guerra civil, y orientado por los anarquistas, fue muy nacionalista (incluso muy catalanista); terminó poniendo bajo la tutela del Estado toda la obra autogestionaria y expropiadora de la revolución; tuvo que aceptar la militarización de las milicias y su encuadramiento en el Ejército Popular; fue incapaz, especialmente a partir de mayo de 1937, de frenar la contrarrevolución estalinista y las actividades clandestinas de los agentes de la policía secreta soviética (NKVD) que se encargó de asesinar a connotados militantes como los mismos Camilo Berneri y Andrés Nin, por ejemplo.

2º) Estamos en Caracas, en abril de 1992. Día 12. La noche anterior, Chávez se ha entregado en Fuerte Tiuna a los militares que le exigen la renuncia a la Presidencia. La prensa burguesa dice que Chávez renunció porque Lucas Rincón, a la sazón Inspector General de las Fuerzas Armadas y, por tanto, jefe del alto mando militar, ha dicho que los oficiales han solicitado la renuncia del Presidente y él aceptó. Pero Lucas Rincón sabe que Chávez no ha renunciado pero debe decir lo que dijo porque quiere evitar que los alzados cumplan su amenaza de bombardear Miraflores, el palacio presidencial.

El guión del golpe fue diabólico. Una marcha oposicionista fue desviada hacia Miraflores. Pero rodeando Miraflores están los chavistas. La marcha pasa hacia la zona de El Calvario, en Caracas, y allí comienza a disolverse. Pero unidades de la Policìa Metropolitana, al mando de Alfredo Peña, disparan contra los chavistas de Puente Llaguno. Y éstos responden con las pocas armas que tienen a mano. Comienzan los muertos, disparan por todas partes, cadáveres oposicionistas tienen tiros que entran por arriba o de frente y hasta tiros a quemarropa. Cadáveres chavistas tienen disparos de francotiradores, fundamentalmente. Los francotiradores están ubicados de tal forma que disparan contra la marcha de la oposición y contra la concentración chavista, pero nunca hubo enfrentamiento entre las dos formaciones civiles.

A finales de la tarde del día 11, el pronunciamiento militar contra el gobierno constitucional asume que Chávez ha sido el autor intelectual de los ciudadanos asesinados, y que, por tanto, debe dejar el poder y ser juzgado por crímenes de lesa humanidad. Tiene las manos manchadas de sangre, repiten los jefes políticos de la movida oposicionista por los canales de televisión.

El pronunciamiento militar requería de una justificación: los muertos los pondría la sociedad civil. Sobre esos muertos, pues, Pedro Carmona Estanga se autoproclama como Presidente de la República. El empresario –admirado amigo de Serrano, un andaluz que había sido de la CNT cuando joven, en España, y uno de los de El Libertario- disuelve todos los poderes públicos y se cisca en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, de 1999.

Todos los que pudimos nos vimos el día 12 desde tempranas horas y comenzamos a movernos…La represión contra el chavismo y, más allá, contra el movimiento popular recrudece cuando el fascismo intuye que no está ganada la partida, hay guarniciones militares díscolas y Chávez sigue vivo pero nadie sabe dónde está.

La evaluación que se hizo fue rápida y algo somera. Evidentemente, había contradicciones del gobierno de Chávez con la burguesía venezolana, especialmente, a partir de la promulgación de las 49 leyes mediante la habilitante. La burguesía apostó por el expediente fascista y eso cambiaba radicalmente la situación del movimiento popular, debíamos defendernos del fascismo y aliarnos con las fuerzas chavistas para el rescate de la constitucionalidad, del estado de derecho y la restitución del Presidente Chávez en su cargo.

Era evidente que estábamos atravesando un proceso revolucionario en el cual la lucha de clases se enfrentaba a la burguesía tradicional, por un lado, y a la nueva clase chavista que, a la postre, surgiría para sustituirla. Hasta ahí seguíamos el cartabón clásico. Pero también existía la opción de que el Estado burgués pudiera ser empujado a reconfigurarse como un Estado comunal del poder popular como fue, en su momento, el proyecto de los anarquistas españoles de la Confederación Ibérica de Comunas Libertarias.

En esa etapa seguimos los anarquistas revolucionarios. Comprometidos con las luchas del pueblo trabajador. Lo demás, es decir, los lloriqueos de los anarcocapitalistas nos tienen sin cuidado. Si han tomado por anarquismo un liberalismo clásico, a la postre terminarán aplaudiendo el neoliberalismo. ¡Y eso, precisamente eso, es lo que pasa!

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Mercredi 11 avril 2012 3 11 /04 /Avr /2012 19:55

Los anarcocapitalistas de la UCV intentan tapar su pasado cuando sacan a relucir su fallida consigna de “ni Chávez ni Carmona”, que fue tardía, tratando de recoger los daños causados. En primer lugar, Carmona fue puesto en Miraflores por un golpe militar fascista monitoreado por las fuerzas vivas de la sociedad venezolana; mientras que Chávez había sido elegido primer mandatario tras el proceso constituyente de 1999 para el período presidencial de 2000-2006. Debe haber alguna diferencia.

Pero los anarcocapitalistas no la vieron porque no están para eso, sino para escribir sus eructos mentales y hacerlos pasar por anarquismo. Aparte de que medir a Carmona y a Chávez con el mismo rasero es tanto como decir que lo mismo da si el Presidente de la República es elegido por el sufragio universal, directo y secreto; o si es colocado en la silla presidencial por un golpe de mano. Y esto, aparte de cualquier otra consideración, es una tremenda estupidez.

Pero el cinismo de los anarcocapitalistas de la UCV no para en mientes. Ellos dicen en su comunicado todo lo que se les ocurre sobre el chavismo hasta el 2002, pero ignoran adrede que el elemento que desencadenó el golpe de abril fue básicamente la promulgación de la Ley de Tierras en noviembre del año anterior. Es decir, objetivamente están a favor del argumento de los empresarios neoliberales y de la burocracia sindical de que el chavismo había sido un desastre hasta ese momento. Como se verá más tarde, los anarcocapitalistas de la UCV arrimarían su hombro a todas las guarimbas y al sabotaje petrolero de finales de 2002 e inicios de 2003, con lo que pretendían sacar a Chávez y a los bolivarianos de Miraflores. Y en esa pomada estaban los jefes anarcoliberales y los cuatro gatos que los siguen, como hay testigos hoy que pueden constatarlo plenamente, dentro y fuera de la FARV.

En las primeras horas de la tarde del 11 de abril de 2002 los anarcoliberales participaban en el golpe fallido y publicaron un comunicado apoyando a los golpistas y renegando de Chávez. Esta es la realidad. Lo demás son acomodos dialécticos posteriores, quizá bajo las recomendaciones de los anarcoliberales de Madrid que, como hemos dicho en reiteradas oportunidades, han apadrinado, usando el turismo libertario, a sus iguales caraqueños.

Ni el mecenazgo madrileño ha impedido que entre los jóvenes anarquistas venezolanos se abra la visión asociativa y asamblearia que se ha emprendido desde hace meses con la FARV. Los anarquistas venezolanos están en las bases del movimiento popular y no rindiéndole pleitesía a profesorcitos de la UCV que tienen la rara cualidad de escribir pendejadas en todas las lenguas del mundo, menos en sánscrito porque es una lengua muerta. Esa creencia, impulsada desde España por los adláteres de García Rúa, de que el movimiento anarquista tiene que estar bajo la égida de profesorcitos universitarios, se desmorona ante la granítica voluntad del anarquismo histórico que siempre fue, en la mayoría de los casos, un movimiento político que cultivó el autodidactismo y la enseñanza racionalista entre la masa plebeya en todas las latitudes y meridianos.

Estos pobres mentecatos anarcocapitalistas, incluidos sus mecenas madrileños, se crean sus propios fantasmas para poder explicarse la realidad. No soy yo precisamente el que ha inventado la FARV ni el que ha impulsado a los jóvenes anarquistas de hoy a experimentar las luchas populares desde abajo construyendo poder popular. No tengo facultades extrasensoriales como para influir en los demás a todo evento ni tampoco me ha gustado tener “mi gente” como algunos frustrados jefecillos libertarios, como Soldini, decían de los compañeros que andaban con ellos.

Milito como tantos otros venezolanos en las filas de la revolución y del antifascismo. Soy comunista anarquista, o comunista libertario, pero no de ahora sino de toda la vida. He sido propagandista del anarquismo en este país desde la década de los sesentas del siglo pasado, y he sufrido cárcel y persecuciones diversas por mi actividad subversiva. No sé si el SEBIN conserva aún mi ficha ni tampoco me interesa; sólo puedo asegurar que la DISIP sí que la conservaba. Hasta el punto de que un agente de la policía española me llamó por mi seudónimo en uno de los viajes que hice a España, corroborando lo que ya me dijo en cierta oportunidad el exguerrillero urbano español, Tom Mix, que el movimiento estaba muy penetrado por la infiltración policial. Y, añado, me resbalan esos ataques personales donde uno no sabe si el que ataca es venido o enviado. Para los que siempre hemos sido, y seguimos siendo, comunistas anarquistas, nuestro agente moral es nuestra consciencia revolucionaria. Allá los que siempre requieren de la sopa boba del mecenas para ser alguien en la vida.-

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Mardi 10 avril 2012 2 10 /04 /Avr /2012 16:03

La rueda de prensa de Capriles Radonsky, en la tarde de ayer, mostró la costura neoliberal de sus planteamientos electorales. Lo cual, dicho sea de paso, no significa que en la hipotética posibilidad de que llegue al gobierno vaya a aplicarlos, porque puede ser peor. Realmente, el escualidismo plantea una radicalización del modelo neoliberal en todos los sentidos, y específicamente en el financiero, poniendo el signo monetario a colgar de los vaivenes del dólar, es decir, levantando el control de cambios y entregándole la hacienda pública a la Asociación Bancaria, es decir, la mafia de los banqueros. Tal fue el primero y único de los decretos que pudo firmar Carmona Estanga hace 10 años: dejar sin efecto las cortapisas que se pusieron a los créditos indexados, hasta el punto de que un oligarca como Jorge Olavarría protestó semejante proceder.

Paralelamente vendría una primera ola de privatizaciones que, dependiendo de la resistencia popular, daría paso o no a una segunda ola.

Porque hay un factor que los escuálidos esconden pero que planifican de antemano: saben que el pueblo trabajador, y más si los líderes chavistas estuvieran en la oposición, con mayoría parlamentaria, resistirá por todos los medios al levantamiento del control de cambio y a la privatización. Pero para ello tienen a mano la tesis de la inseguridad que vienen manejando desde hace años, y acusarán de lo que sea a las vanguardias populares con tal de frenarlas mediante la represión.

Todo esto si le ganan las elecciones a Chávez, lo que está por verse.-

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Lundi 9 avril 2012 1 09 /04 /Avr /2012 19:21

La torpeza anarcoliberal no tiene límites. Un anarquismo descontextualizado sólo existe en los cerebros vacíos de esos ombligos andantes que son los anarcoliberales. O el anarquismo tiene algo que decir sobre la sociedad o no tiene nada que decir sino sólo a los sujetos solitarios que se lamen solos. Para quienes percibimos el anarquismo desde una perspectiva social el contexto es fundamental. Si no, ¿cuál ha sido la importancia del anarquismo en las luchas sociales sino su incidencia social allí donde fue un movimiento de masas?

Para ello la clave es la federación, como se sabe. Los anarquistas se vertebran en grupos de afinidad que activan en un área geográfica según sus realidades. La federación es, precisamente, la forma mediante la cual los anarquistas se organizan. Y, a la vez, los grupos deben estar inmersos en el movimiento social y popular con el objeto de impulsarlo hacia la autogestión y la creación del poder popular, desde abajo y desde la asamblea. Esta ha sido la línea maestra del anarquismo social en todas partes y en todos los tiempos.

De aquí surgió el anarcosindicalismo, por ejemplo. Los grupos no vivían aislados dentro de la burbuja de las purezas teóricas sino que activaban en la masa proletaria. Lo mismo pasa hoy. El anarquismo es estéril si no se hace social, y de acuerdo a las realidades políticas y sociales de cada comarca.

El internacionalismo anarquista de la tercera parte del siglo XIX fue básicamente europeo y eurocéntrico, ya que, en aquel tiempo, la mayor parte de las ideas avanzadas europeas compartían una cosmovisión similar sobre el mundo y sobre los pueblos y las regiones, a pesar de que Reclús fue categórico en abandonar la centralidad europea, aunque no pudo lograrlo del todo. Esa cosmovisión era compartida por los marxistas y la socialdemocracia, especialmente con las regiones que habían sido colonias de Europa e inclusive con Rusia donde, ciertamente, se viviría la primera revolución de acuerdo con los postulados canónicos de todas las escuelas del socialismo.

Pero con el estallido de la revolución rusa los pueblos que habían sido colonizados, es decir, los pueblos campesinos tomaron la batuta en la carrera revolucionaria. En Rusia los bolcheviques liquidaron el poder popular desde abajo por el poder de la burocracia del Partido, alegando que el proletariado de la Europa occidental no quería el socialismo, y se erigió entonces un Estado en todos los territorios que habían sido de los zares y del imperio ruso.

A partir de 1919, Malatesta redefinió la visión del Estado en la teoría anarquista al distinguir entre Gobierno y Estado, el primero sería el obstáculo que los anarquistas deberían combatir y destruir en tanto que el segundo es una configuración geográfica.

A decir verdad, el Estado es la bestia negra del liberalismo y no del anarquismo. Los liberales estiman que es mejor un Estado mínimo o su inexistencia porque la mano invisible del Mercado todo lo ordenará y lo reordenará de acuerdo con la autonomía de la voluntad –base filosófica del Derecho Civil. El hecho mismo de que el anarquismo haya crecido en los tiempos del Estado liberal químicamente puro y no en la época del Estado social y de derecho es prueba de lo que aquí decimos. Pero es con el auge del Derecho Social, del Derecho Colectivo, que la organización social se aparta del liberalismo clásico y, naturalmente, del neoliberalismo. Frente a ese auge la prédica anarquista ha consistido en la autogestión democrática del poder popular impidiendo en la medida de lo posible la consolidación de una clase dominante estatista.

Pero con el neoliberalismo todas esas apreciaciones han cambiado de prisma, porque el neoliberalismo impulsa la transnacionalización del poder privado por encima de los Estados nacionales, la cual es una situación totalmente nueva para los anarquistas de todas las latitudes y, en general, para la izquierda. Con el neoliberalismo el capital financiero toma la batuta y ya el Estado pasa a una fase en la cual sirve de mecanismo de defensa a las poblaciones sometidas al poder privado de las multinacionales, es decir, el poder de la globalización capitalista. Realmente se trata de una fase ambigua en la cual el Estado puede servir o no para la defensa de las poblaciones que habitan en determinada área geográfica.

A partir del neoliberalismo no hay virginidades en nada. Con el imperio del capital financiero global todas las ideologías decimonónicas han sido cuarteadas, porque fueron pensadas en tiempos y geografías muy distintos a los actuales. Seguir pensando en los términos del siglo XIX o añorar la sociedad rural en unos tiempos en los cuales la sociedad urbana la ha suplantado largamente no tiene sentido. Al mismo tiempo, el encarecimiento del Estado del Bienestar, según los gurúes neoliberales, obliga al capitalismo occidental a recortar derechos sociales por exigencias de la competitividad interimperialistas.

Y esto se puede ver incluso desde la perspectiva de la guerra. Las teorías socialistas surgieron durante las guerras de primera generación, es decir, las guerras napoleónicas, por ejemplo, donde las bandas mercenarias fueron sustituidas por ejércitos nacionales encuadrados en una misma bandera. Recordemos, dicho sea de paso, que la Comuna de París desfallece en el marco de la guerra francoalemana. Cuando surgen las guerras de segunda generación –como la Primera Guerra Mundial- ya la socialdemocracia había capitulado ante el capitalismo, salvo en Rusia. Y, la guerra de tercera generación sería precisamente la que sigue dominando el imaginario colectivo, guerra civil española, Segunda Guerra mundial, guerra de Corea, etc. Pero la que vivimos en nuestro tiempo es la guerra de cuarta generación donde el poder mediático es base del conflicto, como nunca antes. Ese tipo de guerras son el realmente existente hoy día. Ya no se trata sólo de lo que aparece ante nuestros ojos, sino que, ahora, se propone nuevas formas de guerra, bandas mercenarias armadas que aparecen como “oposición” ante sectores del poder mediático. Y, la lucha por el socialismo, siempre fue una guerra de clases.-

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Samedi 7 avril 2012 6 07 /04 /Avr /2012 17:13

La salud de Chávez se ha convertido en el fantasma que atormenta al proceso. No cabe la menor duda que éste se debe en gran parte a las características presidenciales poco usuales en un cuadro político avanzado dentro de las filas clásicas civiles. Salido de los cuarteles, Chávez logró aglutinar alrededor de la unión cívico-militar a un conjunto de lo mejor de las últimas dos generaciones de venezolanos. Al margen de la clase media, mimada del puntofijismo, el chavismo rehízo todo el cuadro de las clases sociales en esta última década. Pero, ¿y si de repente faltara Chávez?

Mucha gente se niega a analizar esta posibilidad, porque el proceso político venezolano está tan imbricado con su liderazgo que es imposible responder una pregunta tan tajante.

Es innegable que, a pesar de todos los acontecimientos de esta última década, Chávez ha garantizado la paz de la República que, a partir de 1989 con la entronización del neoliberalismo salvaje de mano de los adecos se hizo pedazos. Y no ha sido mediante la represión, precisamente, sino mediante el sistemático desmontaje de las tendencias neoliberales y trayendo de vuelta ciertos aires keynesianos que han permitido planificar a largo plazo sin la injerencia de los mercados y de los fondos buitres.

Chávez evitó el colapso de la sociedad venezolana en manos de los mercados transnacionales. Y ha trazado algunas tendencias para una reconstrucción nacional en sentido socializante. Su salida repentina de la escena política del país abriría todos los posibles escenarios inimaginables.

Mucha gente supone que habría una transición piloteada por el PSUV que, al abandonar los énfasis del actual Presidente, podría conducir al reacomodo de las clases sociales en nuevas escenografías. Los más radicales suponen que se acrecentará sobre el pueblo trabajador una represión en todos los sentidos. Otros aducen que la boliburguesía pactaría con la burguesía y los oligarcas un nuevo reparto de la renta petrolera a expensas de las clases y de los movimientos populares. De todo se dice y se sigue diciendo a sotto voce en los hervideros de la política venezolana.

No vamos nosotros a narrar aquí nuestra propia visión de lo que haríamos cuando lleguemos a ese puente, ya pensaremos cómo cruzarlo. Pero está ahí como una carga pesada la salud de Chávez, como si la misma pudiera llevarse a este país al carajo.-

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Vendredi 6 avril 2012 5 06 /04 /Avr /2012 22:47

El movimiento popular se debate hoy entre el apoyo a Chávez y a sus reformas, por un lado, y en el desarrollo de políticas propias con el objeto de afincar el poder horizontal y desde abajo, por el otro. A decir verdad, lo segundo está mucho más difuso que lo primero, y el panorama es idéntico al que acontece en otras regiones de América Latina.

No puede haber desarrollo y consolidación del poder popular sin control del poder económico y financiero, y esto, en la teoría clásica, dependía del auge y radicalidad del sindicalismo revolucionario pero, entre los venezolanos, no hay cultura sindical porque los adecos se encargaron de destruirla y sofocarla desde los años 1960’s.

La misma realidad de que la nueva Ley Orgánica del Trabajo esté siendo discutida en un cenáculo de especialistas y depende de la Habilitante para que Chávez la promulgue da una idea de lo que puede venir por allí, es decir, que puede producirse una flexibilización de las relaciones laborales que favorezca a los que alquilan mano de obra, es decir, a los explotadores. También podría suceder exactamente lo contrario, claro está, porque estamos en tiempos electorales y el gobierno podría usar la nueva LOT como trampolín demagógico aunque se vea obligado a devaluar en el 2013 ya ganadas las elecciones presidenciales.

Le pasa, pues, al movimiento popular lo que a todas las corrientes de su especie, la indiferencia entre los objetivos máximos y los mínimos, y además, ciertamente, son tantas las corrientes ideológicas y tantos los agrupamientos en su seno que puede denominarse como movimiento popular a cualquier cosa.

Las características del proceso político venezolano desde 1999 y la cantidad y tamaño de los obstáculos que ha enfrentado y enfrenta han impedido un análisis sereno más allá de la respuesta espontánea a todos los planteamientos cotidianos que van apareciendo. Ni siquiera los colectivos más politizados han sido capaces de hacerlo sino que todo es pura improvisación sobre la marcha. Por lo que es bastante difícil conocer si no estaremos durmiendo con el enemigo.

O quizá también suceda que los esquemas de análisis unilineales están periclitados en la situación venezolana. Es decir, aquellas lógicas de acción-reacción que tan caras fueron a la vieja izquierda no sirven hoy para sustentar un análisis sobre nuestra realidad porque la iniciativa, a todas luces, sigue viniendo desde arriba.

Y esto tiene que ver más con el tipo de sociedad que es la venezolana que con ideologías patentadas en otras latitudes. Por ejemplo, a pesar de la matanza del 27 de febrero de 1989 el movimiento popular pareciera asumir la tesis de que nuestros militares son todos seres angelicales de izquierda. Y esto no es verdad. A la par, el país sigue siendo extremadamente monoproductor y monoexportador a pesar de todas las proclamas chavistas al respecto; es decir, el petróleo sigue siendo el salario de Venezuela.

¿Qué ha cambiado sustancialmente? Quizá el pueblo haya cambiado, y mucho y para bien, y nuestra ubicación geopolítica que nos permite responderle altaneramente al imperio de los gringos. Pero falta mucho todavía, en diez años no se cambia ni el mundo ni un país.

En este mar de confusiones y de tendencias en que se debate el movimiento popular al margen del PSUV y del Gran Polo Patriótico se impondrán a la larga nuevos partidos y quizá de ellos surja la oposición neochavista al chavismo.-

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Mercredi 4 avril 2012 3 04 /04 /Avr /2012 23:44

Hace diez años un golpe neoliberal derrocó a Chávez por cuarenta y ocho horas. La rápida recuperación del gobierno por parte de las fuerzas chavistas dejó perplejo al poder neoliberal y a sus cajas de resonancia, entre éstas últimas la caja de resonancia anarcoliberal endógena y exógena. Cuando uno relee argumentos de ese entonces publicados en los portales anarcoliberales del exterior enceguece la coincidencia que tales argumentos tuvieron con los esgrimidos por la derecha neoliberal en las mismas latitudes.

Uno a veces está tentado a pensar que realmente los anarcoliberales trabajan para que el anarquismo sea percibido como una fuerza derechista en el ámbito mundial, o con un ropaje de izquierda no marxista con el objeto de tomar por eurocentrismo una versión del socialismo añeja y poco publicitada, lo cual encaja con esa dinámica de la policía española que siente especial predilección por infiltrar los grupos anarquistas por encima de cualesquiera otros. En suma, que la visión del anarcoliberalismo europeo respecto a la dinámica política de la periferia del sistema capitalista es cada día más turbia y sospechosamente interesada cuando no deliberada.

Del grupo anarcoliberal de la UCV cabía esperar cualquier cosa. Manipulado desde Madrid por el mecenas español no podía sino hacer lo que hizo, es decir, apoyar el golpe de Carmona y lanzar pestes contra Chávez y los chavistas. Esa misma actitud la repetirían más tarde durante la guarimbas, el sabotaje petrolero y toda la violencia derechista en contra del pueblo venezolano. El anarcoliberalismo sabe a pitiyanqui, si es que sabe a algo.

Estas cosas no se pueden dejar de decir. Ni nunca será suficiente repetirlas hasta la náusea. Porque los acontecimientos del 11, 12 y 13 de abril de 2002 han sido decisivos para la historia contemporánea del país y porque marcaron definitivamente al anarquismo en Venezuela como lo comprueban las últimas definiciones de la FARV y del apoyo que los madrileños han dado a los anarcoliberales al publicarle su ataque contra los anarquistas organizados en uno de sus voceros.

No es fácil olvidar aquellos acontecimientos que generaron una rápida represión del gobierno de facto de Carmona y, a la vez, una casi simultánea respuesta de los movimientos populares entre los cuales estaban los anarquistas del socialismo libertario y no, en cambio, los anarquistas escuálidos que horas antes habían aplaudido el golpe y la coronación del jefe de los empresarios como Presidente.

Le vimos la cara al fascismo vernáculo, y se la volveríamos a ver durante el sabotaje petrolero y las guarimbas. Son días que no deben olvidarse. Jornadas que en nada defendían a la boliburguesía actual ni a las tentaciones totalitarias y/o militaristas que puedan existir en la actualidad, si es que existen. Se estaba defendiendo desde abajo y desde la izquierda al poder popular, se estaba defendiendo una revolución que apenas empezaba a balbucear. Y no a ningún gobierno de la burguesía, ni de la de ayer ni de la de hoy.-

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Mardi 3 avril 2012 2 03 /04 /Avr /2012 23:35

Hay mitos y mitos. Uno de ellos, por ejemplo, es el del hombre nuevo. Aunque se le atribuye al guevarismo, realmente el mito viene de lejos, y está por ejemplo entre otras en la literatura liberal a lo Max Stirner: el único y su propiedad. El mito se expresa asimismo en el hombre libre o la misma autonomía entendida como totalidad. Contemporáneamente, en el capitán de empresa, en el gerente, en el CEO de una multinacional.

Siempre es el mismo tema, la competitividad, el estajanovismo, o el ser dotado de atributos poco comunes, un Supermán o un Batman por todo lo alto.

Nada de eso existe, a decir verdad. No hay hombre nuevo en ninguna parte. Lo mismo que los dioses, los superhéroes son inventos de la imaginación o de la publicidad.

A decir verdad, en ese orden de cosas no hay mayor diferencia entre el foquismo guevarista y el foquismo de los anarcoinsurreccionalistas que, por cierto, ahora los anarcoliberales son insurreccionalistas de la boca para afuera, como su mismo anarquismo, y especialmente cuando el insurreccionalismo se produce en México, Chile o la Argentina, porque aquí son unos mansos gatitos que hacen eco a la propaganda burguesa antichavista (porque hay una propaganda burguesa chavista, que de todo se encuentra en la viña del señor).

Esa pelotudez de que fulano es un hombre libre porque coloca un taco de dinamita a la primera sede bancaria que se le ocurra no resiste el más mínimo análisis. O de que zutano lucha por la emancipación del género humano resaltando sus malandrerías, dignas de la crónica roja, más bien retratan a un reprimido sexual o a un psicópata por toda la calle del medio.

No, ya no ha espacio para esas pendejadas, el cuento del hombre nuevo es algo peor que un cuento, es una estupidez.

La historia de la idiotez humana es tan amplia y larga como la historia misma. Pero seguir alabando la violencia ajena, especialmente cuando es ajena y uno la interpreta a su guisa, es un contrasentido de ese anarcoindividualismo que ya tiene el mandado hecho con el neoliberalismo de hogaño, solamente debe añadirle dosis de mutualismo y de mayores liberalidades de entrepiernas.-

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Samedi 31 mars 2012 6 31 /03 /Mars /2012 23:49

Recientemente las Fuerzas Armadas realizaron unos juegos de guerra en la frontera dentro de un escenario de una agresión externa contra el país. A decir verdad, esto no significa mayor cosa sino que los militares venezolanos están adiestrándose ante un rango de posibilidades de conflicto. Partiendo siempre de la máxima proferida por uno de los promotores gringos del Plan Colombia según la cual para controlar a Venezuela y su petróleo era menester controlar Colombia. Nada nuevo, desde luego. Toda la campaña de Bolívar, en la primera mitad del siglo XIX, estuvo geopolíticamente interrelacionada por la geografía entre la Capitanía General de Venezuela y el Virreinato de la Nueva Granada. Es cuestión de hacer memoria.

¿En qué medida sigue siendo hoy indisoluble el destino entre ambas naciones y entre ambos pueblos?

Las posturas venezolanas ante el conflicto armado colombiano ha sido casi siempre de no injerencia en el mismo y de abogar por la restitución de la paz. Al contrario, desde Bogotá se ha visto con suma simpatía a la derecha venezolana que sería mucho más proclive a las políticas y los intereses de la oligarquía colombiana.

Caracas ha actuado la mayor parte de las veces de buena fe, aunque la entrega de combatientes colombianos sea un punto de deshonor para el liderazgo actual, ya que es injustificable desde todo punto de vista, como en el caso de Joaquín Becerra. No se puede decir lo mismo en lo que se refiere a Bogotá, especialmente con el gobierno de Uribe Vélez aunque, en menor medida, el actual gobierno de Santos siga blandiendo sutiles amenazas contra el país.

La instigación yanqui con el objeto de desatar una guerra entre Venezuela y Colombia es permanente. Todo el poder mediático imperial se ha propuesto esa meta de edificar una guerra virtual que si el poder financiero geopolítico global lo dispone puede convertirse en una guerra real.

Y aquí es donde entra a figurar la variable electoral de este año. Todo hace pensar que la derecha escuálida se alzará frente a los resultados adversos el próximo 7 de Octubre. Cantar fraude podría ser el pretexto que detonara un enfrentamiento que pudiera convertirse en el pretexto para la intervención extranjera, como ha venido sucediendo en otras latitudes.

Frente a este panorama no valen las ideologías sino los hechos. Por sus riquezas y por su ubicación geopolítica en el Caribe, en el Amazonas y en los Andes, Venezuela es clave para el Imperio en esta zona del mundo.

Por las razones mismas de la configuración del poder mundial los países de la periferia siguen sometidos a monopolios de diversa índole controlados desde el Norte. Esto no ha sido un invento de nadie, sino el resultado del desarrollo del sistema capitalista mundial. Algunas zonas lograron sacudirse esa fatalidad histórica y geográfica, como China y Rusia, por ejemplo, porque no se puede decir que la misma India lo haya alcanzado. Ante esas fatalidades que provienen de la reconfiguración o globalización planetaria del siglo XVI, las luchas de liberación nacional se siguen sobreponiendo por encima de las clásicas luchas anticapitalistas emprendidas por el proletariado. Los tiempos son otros, ciertamente, pero la geopolítica es un peso pesado.-

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Vendredi 30 mars 2012 5 30 /03 /Mars /2012 22:18

Al parecer, la jornada de huelga general en España, ayer, fue un rotundo mentís a una gama variada de argumentos que se han venido sosteniendo desde hace años. Desde luego, la clave está en que los trabajadores y las trabajadoras, especialmente el segmento de la juventud, no están dispuestos a que se les arrebate el Estado del Bienestar, como le llaman en Europa y en América Latina pretenden denominarlo populismo, o asistencialismo.

Lo cierto es que, por otro lado, en las sociedades europeas el Derecho Social  ha estado siempre en la vanguardia, y la defensa de esos derechos, evidentemente, es una de las claves de las movilizaciones.

A su vez, tanto los sindicatos mayoritarios como su dirigencia han alimentado enormemente las protestas de ayer y conservan, al menos hasta hoy, una tensión social mientras el llamado pacto social no se restaure, a decir verdad le va la vida en ello. Si no hay negociaciones, que no las habrá, el movimiento obrero organizado puede deslizarse por cauces radicales, y para ello existen las minorías dispuestas a empujarlo, al menos en algunas latitudes de la geografía de la izquierda española.

La crisis europea al desinflar el Estado del Bienestar busca abaratar el trabajo e incrementar la tasa de ganancia del capital financiero, primordialmente. Es el procedimiento habitual en el sistema capitalista en sus crisis cíclicas. Pero esta vez las cosas no parecen ir tan fácil.

Los problemas de la globalización ha generado la globalización de los problemas sistémicos de todo orden. Durante unos treinta años se despolitizó a las sociedades de la Europa mediterránea y quizá su reacción ante el despojo de que vienen siendo víctimas termine siendo el típico de la periferia, es decir, violencia revolucionaria y subversión de la democracia burguesa.

Pero así como durante la modernidad líquida asistimos a un fascismo del estado de cosas puede ser que esos países estén entrando ahora al estado de cosas del fascismo.

Las últimas legislativas españolas mostraron que los votantes tenían especial preferencia por los candidatos más adictos al sistema, pero seguramente muchos de esos votantes no se imaginaron que las reformas conservadoras alcanzarían los niveles a los que están llegando. Cuando la derecha se desilusiona de sí misma echa mano del fascismo.

Y ya aparecen las cabezas de turco, los chivos expiatorios, del caldo fascista: los violentos, a los cuales la derecha catalana achaca las acciones más álgidas del día de ayer.

En general, por toda Europa andan dos espectros saltando, la revolución por la consolidación del Estado del Bienestar, por un lado, y el fascismo, por la otra. Apelar al pasado europeo nos desalentaría enormemente. El fascismo nació en Europa, no hay que olvidarlo, y fue una respuesta de los grandes capitalistas a las organizaciones de la clase trabajadora, pero fue mucho más que eso.

Hoy, no existen, en general, organizaciones del proletariado ni tan combativas como en los años 1930’s ni hay una consciencia social de clase como en aquellos tiempos. No hay tampoco referencias si creemos que la existencia de la URSS pudo haberlo sido al menos por una buena temporada. Hay, además, un fascismo en el estado de cosas que debido ciertamente al Estado del Bienestar no derivó todavía al estado de cosas del fascismo. Pero si el muro de la ilusión socialdemócrata se desmorona puede ser que aparezca.-

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Par Verde - Publié dans : Esto y aquello
Jeudi 29 mars 2012 4 29 /03 /Mars /2012 23:19

Obviamente, nosotros estamos contra todas las fronteras, todas las naciones y todos los Estados. Así como estamos contra el trabajo asalariado y por el comunismo libertario. Pero son nuestros sueños, en tanto que las realidades donde nos toca movernos como portadores de esos sueños son otra cosa.

Evidentemente las fronteras existen a partir del comercio. Y, en general, casi todo lo demás. Un “capitalismo sin fronteras” es precisamente lo que realmente existe, y las multinacionales que, obviamente, tienen un centro, son adversarias de todas las fronteras porque las mismas son plausibles de restringir su libertad.

Estamos obligados a comprender las realidades y evaluar si nuestros sueños son factibles. Asimismo, para cambiar las realidades, para hacer transformaciones sociales en procura del progreso humano, es imperativo comprender qué queremos cambiar.

De soñadores estamos hasta la coronilla. Son esos ombligos ambulantes que terminan reforzando el mismo sistema de dominación porque simplemente no lo han comprendido.

Partir, pues, de un marco teórico sobre qué es el dominio y por qué eso es el dominio y no lo es otra cosa es básico para cualquier estrategia de cambio.

Y aquí se bifurcan los que piensan tal cosa de los que piensan tal otra. Procesar esas disputas no es tan simple ni sencillo.

Por ejemplo, nosotros estimamos que el anarquismo es el producto de la praxis del proletariado en la lucha de clases. Es decir, para nosotros el anarquismo no ha sido un invento de nadie sino el resultado de una praxis de los oprimidos contra la opresión en cualquier sitio y en cualquier tiempo. Que a esta tendencia se han acercado pensadores, artistas, filósofos, etc., y han hecho aportes teóricos válidos para su tiempo es inobjetable.

Así que más que un cuerpo de ideas –que también lo es- el anarquismo es un conjunto de prácticas desarrolladas por los explotados y oprimidos (es decir, por el proletariado, entendiendo este concepto en su sentido amplio) a lo largo de la historia y muy influido por la geografía.

De aquí, pues, que las prácticas del proletariado de Colombia, por ejemplo, en su lucha contra el dominio concierne también al proletariado de Venezuela en esa misma lucha, porque hay una geopolítica que nadie puede ocultar, como se pudo constatar en el período de la emancipación americana (1810 y años siguientes): y viceversa.

En este sentido no hay fronteras; en la solidaridad de los pueblos en el combate por la emancipación social colectiva. Pero si las hay, cuando un pueblo busca protegerse a través de un gobierno popular de las arremetidas de los imperios, los de ayer y los de hoy. Y, así, podríamos buscar ejemplos semejantes a lo largo del tiempo y de la actualidad.

Las fronteras, obviamente, son un invento de la burguesía, como casi todo, para poner a pelear a los pueblos entre ellos. Hasta aquí, es cierto. Pero también lo es que en determinada coyuntura las fronteras protegen a un pueblo de la arremetida de Estados mucho más poderosos, aunque los recientes ejemplos de Libia y Siria, si ciertamente han sido creación del plan maquiavélico del Imperio hegemónico actual, debilitan esta última acepción. Pero la guerra es la guerra, y tiene la barbarie también sus leyes, especialmente todas las derivadas de la ley de la selva.-

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Par Verde - Publié dans : Esto y aquello

Miguel Bakunin

 

 

Carl Sagan

Así, a medida que la ciencia avanza, Dios parece tener cada vez menos que hacer. Es un gran universo, desde luego, por lo que Él, Ella o Ello, podría estar ocupado provechosamente en muchos sitios. Pero lo que evidentemente ha ocurrido es que ante nuestros propios ojos ha ido apareciendo un Dios de los vacíos; es decir, lo que no somos capaces de explicar, se lo atribuimos a Dios. Después, pasado un tiempo, lo explicamos, y entonces deja de pertenecer al reino de Dios. Los teólogos lo dejan de lado y pasa a la lista de competencias de la ciencia.

 

Carl Sagan: “La diversidad de la ciencia” [2007]



 

Stepehen Hawking

"La estirpe humana no es más que un sustrato químico en un planeta pequeño, orbitando alrededor de una estrella mediana, en los suburbios de una galaxia del centenar de miles de millones que existen"

 

Carlos Marx

“Durante el curso de su desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo cual no es más que su expresión jurídica, con las relaciones de propiedad en cuyo interior se habían movido hasta entonces. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas que eran, estas relaciones se convierten en trabas de esas fuerzas. Entonces se abre una era de revolución social” (1859)

 

 

Albert Einstein

Si una idea no parece absurda

de entrada,

pocas esperanzas

hay para ella.-

 

Groucho Marx

"El secreto de

la vida es

la honestidad y

el juego

limpio, si puedes

simular eso,

lo has conseguido."  

  

MARX, Groucho (1890-1977) 
Actor estadounidense

 

 

 

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