Comunismo Libertario

Samedi 15 mars 2008 6 15 /03 /Mars /2008 20:12

Marzo 14 de 2008

Ponencia para el XII seminario internacional del PT de México
La  militarización  en  las Américas  y  en  el  mundo
Por: Iñaki Gil de San Vicente/Euskal Herria

1.PRESENTACIÓN
2.MÉXICO COMO EJEMPLO PERTINENTE
3.DE MÉXICO A LAS AMÉRICAS
4.DE LAS AMÉRICAS AL MUNDO

1.- PRESENTACIÓN:

A lo largo del año transcurrido desde el último seminario internacional, organizado por el PT de México, en 2007,  se han ido agudizando todas las contradicciones irreconciliables que minan al capitalismo a escala mundial, se han agudizado también las expresiones regionales que estas contradicciones estructurales adquieren en el continente de las Américas y, sobre todo, y como efecto de lo anterior, se han fortalecido y aumentado en intensidad y en extensión las dinámicas represivas, autoritarias, neofascistas y fascistas de la burguesía latinoamericana y especialmente del imperialismo yanqui. Debemos decir que en marzo de 2008 la situación latinoamericana y mundial, comparada con la situación en marzo de 2007, se caracteriza por la aceleración de la dialéctica de la lucha entre el Capital  y el Trabajo en todas sus formas de expresión. Tengamos en cuenta que por Capital entendemos la totalidad de las relaciones sociales que impulsan la acumulación ampliada de propiedad privada de las fuerzas productivas en manos de la burguesía, y que por Trabajo entendemos su contrario antagónico e irreconciliable, unido esencial  y vitalmente al Capital pero enfrentado a muerte con él en los decisivo, a saber: la totalidad de relaciones sociales que luchan por instaurar la propiedad colectiva de las fuerzas productivas en manos de la humanidad trabajadora.

Pues bien, esta dialéctica de lucha de clases en sus contenidos básicos se ha agudizado a escala planetaria y latinoamericana en este último año. Desde luego que en esta corta ponencia no podemos  --ni tampoco queremos--  extendernos en un análisis detallado de todas las múltiples y diversas formas, expresiones y manifestaciones externas y particulares en y con las que se expresan las contradicciones inherentes al modo de producción capitalista. Los pueblos de las Américas son, debido a sus propias resistencias, luchas y avances,  muy amplios, complejos y profundos como para intentar expresar en pocas palabras esa riqueza impresionante, riqueza que se multiplica exponencialmente, además, conforme estos pueblos, sus clases trabajadoras, sus fracciones de clase, etc., profundizan y extienden las interacciones mutuas entre ellos, creando realidades nuevas parcial o totalmente inimaginables hace una década y media. Como veremos más adelante, una de las razones que impulsan a los EEUU y a las burguesías colaboracionistas a mejorar sus doctrinas, paradigmas, sistemas y estrategias represivas es precisamente, además de otras razones obvias, esta innegable dinámica hacia la mayor interacción de las oprimidas y oprimidos en continente en planes que superan la fase de resistencia más o menos pasiva y defensiva, y han entrado ya, o lo están haciendo, en la fase de construcción consciente y planificada de alternativas colectivas, ofensivas y creativas, frente a los proyectos imperialistas.

2.- MEXICO COMO EJEMPLO PERTINENTE:

La alarmante experiencia mejicana, que entra dentro del proceso más amplio, general incluso que recorre abierta o solapadamente a Latinoamérica y que encuentra en Colombia una muestra terrible, extendiéndose a Perú y en menor medida a otros Estados burgueses peones fieles de los EEUU, esta experiencia alarmante debe servirnos como preámbulo. La reciente aceptación por la Cámara de Diputados de la popularmente denominada “ley Gestapo”, terriblemente represora y antidemocrática, muestra no sólo la velocidad del avance de la militarización generalizada del Estado mejicano, sino sobre todo las nuevas formas que adquiere esta militarización en las Américas, forma nueva que no niega la esencia del militarismo sino que confirma la capacidad de la clase burguesa para readecuar sus sistemas represivos a las nuevas necesidades. El hecho de que únicamente 6 diputados rechazaran la ley frente a 462 que la aceptaron, y la pasividad de 2 que se abstuvieron, estas abrumadoras cifras indican el grado de integración de la llamada “clase política” en los intereses geoestratégicos de imperialismo yanqui. No es ningún consuelo el pensar que semejante harakiri institucional en lo referente a los derechos democráticos, sociales y humanos, podía haber sido peor si también se hubiera anulado el artículo 16 de la Constitución que, pese a todo, garantiza nominalmente derechos básicos y elementales.

Y decimos que no es ningún consuelo porque en realidad se trata de una pequeña victoria defensiva y aislada frente a una avalancha reaccionaria que llega a paso de carga, como un tsunami que arrasa con el supuesto “Estado de derecho”. Las izquierdas parlamentarias mexicanas deberán redoblar sus luchas y pasar a una clara ofensiva para recuperar los significativos e importantes derechos perdidos. Lo peor es que el avance reaccionario ya venía siendo denunciado por multitud de colectivos y entidades de toda índole. No se puede decir, por tanto, que la izquierda parlamentaria ha sido cogida por sorpresa. Un somero repaso de estas denuncias, y de las instituciones mexicanas e internacionales que las avalan, rebela la gravedad creciente del problema. Por ejemplo, las advertencias de la Comisión Civil Internacional de observación de los Derechos Humanos (CCIODH); de Amnistía Internacional; de la Alta Comisaría para los Derechos Humanos de la ONU en voz de su representante Louise Arbour; de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), y de la Human Rights Watch (HRW), semejantes sendos estudios críticos y premonitores sobre el sistemático recorte en la práctica cotidiana de las libertades concretas, estaban a disposición de los diputados de la izquierda parlamentaria con la suficiente antelación. En estos informes se estudian diferentes ataques prácticos contra diferentes libertades y derechos democráticos, formando todos ellos un corpus argumentativo demoledor por su carga crítica, al margen ahora de consideraciones nuestras que no vienen a cuento en esta ponencia. Pero no han servido para nada, excepto, tal vez y como victoria pírrica, para salvar por ahora de la catástrofe al ya mencionado artículo 16 de la Constitución.

La razón de la marcha triunfal de esta destructiva masacre de las libertades debe buscarse, sobre todo, en la imbricación del nuevo militarismo capitalista en el interior de los Estados burgueses en proceso de licuación interna ante el avance imperialista. Ambos, el militarismo y la licuación interna de Estados burgueses, responden básicamente a las exigencias burguesas en las cada vez más difíciles condiciones de acumulación ampliada de capital.  En México se venía dando un avance lento pero imparable, y a veces incluso rápido, de las nuevas características de la militarización que vamos a exponer a continuación. Pero antes de proceder a ello tenemos que decir, primero, que dichas novedades se presentan en todas las sociedades capitalistas al margen de que sean imperialistas y dominantes, ocupen niveles intermedios o sufran dominación imperialista y no puedan romper ya las cadenas de la expoliación, el intercambio desigual y el saqueo generalizado; y segundo, que el derretimiento del Estado mexicano venía produciéndose con bastante antelación. Veámoslo.

Como en el resto de burguesías latinoamericanas, la mexicana también formaba y forma a sus futuros dirigentes en los EEUU. Muchos imperios precapitalistas --Roma, Inca, Azteca…-- exigían a los pueblos que explotaban que hijos y familiares de sus castas o clases dominantes vivieran y se formasen en la capital del imperio, no sólo para tenerlos como rehenes a los que asesinar si sus pueblos se sublevaba, sino también para desnacionalizados, reeducarlos en las ideas del imperio opresor y luego, ya asimilados y convertidos, usarlos en un primer momento como muy efectivos y conscientes instrumentos de control y  vigilancia de su pueblo, y sobre todo, y a medio plazo, como fuerzas de desnacionalización y desintegración como pueblo con identidad propia. El imperialismo capitalista también recurre a este método pero lo hace no por la fuerza directa de las armas, sino por la fuerza directa del dinero. Las burguesías de América Latina aceptaron esta imposición no sólo con respecto a sus hijos, sino también para con sus militares, y recordemos la tétrica e inhumana Escuela de las Américas. Para comienzos de los ’70 el grueso de la juventud de la alta burguesía latinoamericana estaba definitivamente envenenada por la ideología neoliberal más extremista, y su primera experiencia práctica fue precisamente en Chile inmediatamente después del golpe fascista de Pinochet.

En México fue durante el transcurso de la década de 1980 cuando el PRI aceptó plenamente las exigencias neoliberales mediante la influencia imparable de los equipos de los presidentes De la Madrid y Salinas, formados en los EEUU. Para la mitad de esta década había retrocedido tanto la capacidad de compra de las masas debido a las medidas gubernamentales que la delincuencia social se generalizó, que las luchas obreras, populares y campesinas se multiplicaron. El final de esta década fue el de la represión generalizada, con intervención de fuerzas militares, represión que se endurecería aún más cuando entraron en lucha las naciones indias, los pueblos originarios en defensa de sus tierras comunales ancestrales. Recordemos que en 1991 la burguesía privatizó las tierras comunales, hasta entonces y desde 1917 constitucionalmente reconocidas como propiedad inalienable de los pueblos indios. La sublevación zapatista en Chiapas de 1994 respondió a este ataque destructor de la esencia misma de la civilización prehispana. El capitalismo mexicano pudo así acabar con uno de los pocos restos que le estorbaban desde 1917 en adelante: acelerar la privatización de todas las tierras y de sus recursos. Por otra parte, siguiendo con la mercantilización de todo lo existente, para el comienzo del siglo XXI de nuestra era, casi el 75% de la banca mexicana había sido vendida al capital extranjero. A la vez, los resortes estatales habían sido cedidos progresivamente al control de tecnócratas privados de ideología fanáticamente neoliberal que directa o indirectamente trabajaban para las grandes corporaciones mexicanas y transnacionales, mayormente yanquis. Junto a esta destrucción de las estructuras y relaciones sociales, se produjo el consiguiente debilitamiento de las organizaciones y partidos a ellas correspondientes.

Fue durante esta involución reaccionaria cuando se desarrollaron los ochos procesos que vamos a presentar muy resumidamente: Primero, el aumento de los cuerpos represivos privados, a manos de fracciones de la burguesía, de modo que una parte del bloque de clases dominante empieza ya a disponer de sus instrumentos de control, vigilancia y represión propios. Segundo, un estrechamiento de la operatividad y de los objetivos de estos ejércitos privados con el oficial, bien mediante sistemas alegales bien mediante sistemas ilegales, pero también mediante las propias leyes que facilitan la proliferación de dichos cuerpos armados privados. Tercero, la deriva o transformación cualitativa de algunos o buena parte de tales grupos en fuerzas paramilitares en sentido estricto. Cuarto, el asentamiento de organizaciones fascistas o neofascistas como el Yunque, y fundamentalistas católicas como Los Legionarios de Cristo, u otras menores o menos conocidas. Quinto, la corrupción generalizada en la policía y en otros instrumentos oficiales del orden legal. Sexto, la penetración paulatina de la narcopolítica en estas nuevas realidades. Séptimo, la dependencia que tiene el Ejército mexicano hacia los EEUU, y que ha destruido de facto la independencia nacional mexicana. Y octavo y último, la desintegración interna del Estado mexicano al debilitarse el aparato funcionarial clásico e imponerse la nueva casta de tecnócratas neoliberales que aplican despiadadamente los intereses de la gran burguesía mexicana y yanqui. Como resumen, síntesis y expresión legal de todo este proceso de militarización social tenemos el Plan Mérida o Plan México, como se quiera.

Como efecto de esta involución reaccionaria, proliferan en México diversas fuerzas represivas estatales, paraestatales y extraestatales, a la vez que decrece la capacidad estatal de asegurar las libertades públicas burguesas, de asegurar las mínimas garantías burguesas que oficial y formalmente asume el sistema capitalista. Hay que partir de este proceso para comprender la multiplicación de las represiones de toda índole que caen sobre los pueblos de México. La experiencia de la Comuna de Oaxaca es definitiva al respecto, pero también en lo que supone sobre la incapacidad de muchas de sus izquierdas para entender qué estaba sucediendo y cómo intervenir en esa heroica lucha. Las desapariciones de dos revolucionarios en Oaxaca es el botón de muestra de la reaparición de lo pero de la militarización más inhumana que parecía haber desaparecido ya de México. En base a todo lo anterior, empiezan ya a oírse advertencias muy asentadas sobre el endurecimiento de todas las represiones posibles y de otras nuevas, así como de la recuperación de viejas prácticas de guerra sucia, de asesinatos o “ejecuciones” extralegales, de desapariciones personas significadas. Lo peor de toda esta involución es que el mismo Estado mexicano ha renunciado siquiera a aparentar la defensa legal mínima e imprescindible de sus “ciudadanos” ante los ataques brutales del “amigo del norte” y de la burguesía mexicana.

3.- DE MÉXICO A LAS AMÉRICAS:

Ahora bien, hasta aquí hemos visto sólo una parte de las nuevas características de la militarización, por aterradoras que sean, pero nos faltan aún otras dos partes más. Una la de la militarización en las Américas, es decir, el desenvolvimiento  del nuevo sistema estratégico, del nuevo paradigma militar de los EEUU contra los pueblos de las Américas, que no sólo contra México. La otra y última parte, es la síntesis teórica del militarismo capitalista tal cual se aplica en estos momentos a escala planetaria. 

Propiamente hablando, la violencia y en especial su forma militar y estatal ha sido una constante esencial del capitalismo desde su aparición histórica, y aunque en fases iniciales fuera aplicada casi siempre por empresas privadas de saqueo colonial y comercial transoceánico desde las primeras expediciones portuguesas, españolas, holandesas, inglesas y francesas, lo cierto es que nunca estas “empresas privadas” dejaron de contar con el apoyo de sus respectivos Estados. El militarismo norteamericano se expresó en una fecha tan temprana como 1823 cuando J. Quince Adams elaboró la que sería conocida como Doctrina Monroe,  pero el salto definitivo e irrevocable se produjo en 1904 con la Doctrina del Destino Manifiesto oficializada por el presidente Teodoro Roosevelt, según la cual los EEUU tenían derecho a intervenir en cualquier país latinoamericano para defender los intereses yanquis siempre que estuvieran en peligro. Si analizamos esta teoría con la luz crítica del marxismo, es decir, aplicando el método dialéctico que nos exige penetrar en la lógica de las contradicciones irreconciliables del problema que estudiamos, descubrimos que, en realidad, por “amenaza a los intereses yanquis” hay que entender todo aquello que directa o indirectamente, de un modo u otro, debilita la tasa media de ganancia de la burguesía norteamericana y en especial de su fracción dominante. 
 
La fulminante respuesta unitaria dada por Ecuador, Venezuela y Nicaragua ha detenido, por ahora, la agresión colombiana pero no detendrá la tendencia a la agudización de las contradicciones en la región, ya que pertenecen a las contradicciones estructurales del capitalismo. No hay duda de que los EEUU estudiarán minuciosamente los resultados obtenidos en esta ofensiva, para no repetir los errores y  mejorar y ampliar los aciertos en el futuro. Uno de los gestos que más estudiarán los yanquis es el del abrazo entre Chávez y Uribe, buscando señas de debilidad interna en el primero y de espera confiada del segundo. Tras estos y otros estudios, el imperialismo dispondrá de mejores condiciones para atacar, ya de pleno en la quinta fase, con ejércitos altamente especializados, invadiendo zonas estratégicas de las Américas tanto desde el exterior como desde las bases que ya posee, asentándose firmemente en ellas. Estos ataques serán precedidos muy probablemente por intentos golpistas en los Estados que no obedecen ciegamente al “amigo del norte”, que puedan resistirse a sus exigencias, del mismo modo que serán precedidos muy probablemente por serias amenazas contra los demás Estados que puedan dudar sobre si se suman o no a la “cruzada civilizadora”. Los EEUU no pueden permitir en modo alguno que vuelvan a producirse resistencias y rechazos, auténticos fracasos, como los obtenidos al pedir el apoyo latinoamericano a la invasión de Iraq, al nombramiento de un presidente pelele en la OEA, u otros que se reiteran de unos años a esta parte. Semejante indocilidad e insumisión debe quedar erradicada de cuajo antes de que los EEUU procedan a invasiones escalonadas, realizadas con el apoyo de ejércitos y burguesías colaboracionistas.

Hacer de Colombia un “portaaviones terrestre”, como lo son Israel y otros Estados esparcidos por el mundo en lugares geoestratégicos para el imperialismo, no es en modo alguno una práctica nueva en la historia bélica, incluso antes de que existieran los portaaviones. La dinámica impuesta por los EEUU para convertir a Perú y Paraguay en otras dos bases propias, es parte de este proceso de militarización en su quinta fase. Sin embargo, la actual doctrina estratégica imperialista es mucho más que la quinta fase de la militarización que se expande por las Américas, lo que nos exige desarrollar un último capítulo.
 
4.   DE LAS AMÉRICAS AL MUNDO:

Quien haya adquirido unos rudimentos de historia militar sabe, primero, que la prevención es una de las prioridades explícitamente reconocidas desde los orígenes de esta práctica social que es la guerra; segundo, que las denominadas “guerra propagandística”, “guerra de contrainformación”, “guerra psicológica”, etc., son prácticas tan “viejas” en su denominador común como los primeros tratados sobre esta mezcla de arte y tecnociencia;  tercero, que el recurso a poseer bases militares propias o aliadas establecidas en territorios lejanos desde las que vigilar y proceder a ataques rápidos de castigo a los pueblos rebeldes, es otra constante en la historia bélica; cuarto, que estas u otras bases pueden obtenerse mediante el apoyo de las castas o clases dominantes en esos territorios lejanos, mediante pactos o amenazas, de manera que las potencias dominantes crean “Estados tapones”, “glacis protectores”, “bases de intervención avanzada”; y, quinto, que pese a todo ello y en última instancia, que lo decisivo, lo que decide la suerte de todas las guerras es la ocupación militar ‘in situ’ del territorio con sus recursos naturales, de la fuerza de trabajo del pueblo invadido y de sus bienes acumulados a lo largo del tiempo.

Estas y otras lecciones esenciales de la historia bélica deben tomar cuerpo en los diferentes contextos y coyunturas que se producen desde la irrupción del modo de producción capitalista, y en cada fase de su evolución. Más recientemente, en la medida en que la contraofensiva capitalista mundial lanzada desde mediados de los ’70 del siglo XX, iba destruyendo a la vieja clase trabajadora durante las feroces luchas de clases economicistas y defensivas de los ’80 y comienzos de los ’90, en esa medida era imparable el ascenso de las nuevas castas y capas de tecnócratas neoliberales, metódicos, fríos e insensibles a la devastación social y humana que sus políticas “de ajuste” causaban por doquier. Hasta entonces y durante ese tiempo, las nuevas características de la militarización capitalista se habían expresado fundamentalmente contra los pueblos poseedores de zonas geoestratégicas como es el caso de la guerra británica y norteamericana contra Argentina por la reconquista de las Islas Malvinas, y/o contra los pueblos poseedores de recursos energéticos vitales, como Iraq a comienzos de los ’90 como ejemplo paradigmático, sin olvidar a otros. Sin embargo, conforme la resistencia empezó a emerger de nuevo dentro mismo del capitalismo imperialista  --recordemos los motines urbanos contra la pobreza creciente en grandes barrios de ciudades yanquis en 1992, o las huelgas en Corea del Sur, o la oleada de luchas en 1995 en el Estado francés, o Seattlel en los EEUU, etc.--, y dentro mismo de su “patio trasero”, en los pueblos de las Américas con la sublevación zapatista de 1994 como eje de giro, conforme se producía esta reactivación de las luchas, el militarismo empezó a mostrar sus nuevas caras en todas partes, dependiendo de las resistencias que pudiera obtener. Recordemos el impulso dado a la militarización social por los gobiernos de Aznar en el Estado español y de Berlusconi en Italia, por citar dos ejemplos.

Estas consideraciones son necesarias para poner los pies en la experiencia histórica y en la realidad actual, en vez de dejarnos llevar por las modas intelectuales más recientes, en este caso la “teoría” de la “Guerra de Cuarta Generación” o el informe titulado “Hacia una estrategia para un mundo inestable”. No estamos diciendo que éstas en concreto y que otras algo más antiguas no tengan parte de verdad. La tienen, pero debemos estar atentos a los peligros que se encierran en su interpretación general y a los vacíos que tienen, o a tesis que se silencian o se ocultan.

Por ejemplo, según la tesis de “Guerra de Cuarta Generación” estaríamos ante una forma de guerra que ha integrado activa y masivamente la manipulación propagandística, psicológica, inconsciente y subliminal mediante el uso de los últimos descubrimientos científicos sobre la psicología y el cerebro humanos; la acción preventiva en los problemas sociales para dividir y debilitar el apoyo popular a las fuerzas insurrectas lo que le obliga a politizar e integrar en los aparatos de orden a ONGs, grupos, colectivos e instituciones anteriormente apolíticas y neutrales, utilizándolas como detectores del malestar social en el interior de las masas explotadas; la utilización de toda clases de fuerzas de intervención, desde privadas hasta convencionales con insistencia en su muy alta especialización tecnológica aeroespacial y móvil para la lucha en las grandes barriadas empobrecidas y en las conurbaciones gigantescas que se extienden por el planeta, militarizando a la policía y dotando de poderes policiales y judiciales a las fuerzas militares sobre el mismo terreno de acción, interpretando las conurbaciones como “selvas de cemento” en la que los pueblos insurrectos pueden moverse como anteriormente lo hacían las guerrillas rurales en las selvas naturales; extendiendo y multiplicando los controles sociales y las vigilancias más sofisticadas a todos los rincones de la vida humana, a los más recónditos e íntimos para, con las informaciones obtenidas mejorar la efectividad de las represiones que también se diversifican adecuándose a la complejización de los sujetos colectivos potencialmente peligrosos para el capitalismo,  etc.

Siendo ciertas muchas de estas tendencias, o todas, el límite insalvable de esta teoría radica, primero, en su visión muy corta y convencional en el plano histórico, porque se remite sólo a las guerras napoleónicas como el inicio de la primera generación de la guerra, fijando la segunda generación en la guerra mundial de 1914-18 y la tercera generación en la guerra relámpago o blizkrieg de 1939. Toda la impresionante experiencia anterior a esa época inicial, y sobre todo simultánea pero realizada fuera de los límites geográficos de esas guerras, como la mayoría de revoluciones de liberación nacional y social habidas desde 1917 en adelante, quedan fuera de la teoría, reduciéndola en extremo. Las clases y pueblos explotados, las mujeres, los grupos sociales de todo tipo, etc., también debemos aprender de esa otra experiencia exterior rechazada por esa teoría de la cuarta generación. Y de esta pobreza excluyente surge su peor error: que no capta las constantes que enfrentan a las prácticas revolucionarias de las masas explotadas del planeta contra el imperialismo, con las formas de acción de las tropas imperialistas durante un siglo. Por ejemplo: toda la experiencia estudiada hasta el presente atestigua por activa o por pasiva, por la victoria en la mayoría de los carros y por la derrota en el peor de los casos, que las masas populares están más preparadas psicológicamente para la lucha en las “selvas de cemento” que las especializadas tropas invasoras y represivas. También enseña que las masas populares tienden a sacar más efectividad letal con menos costo energético que las tropas invasoras y represoras, diferencia que será cada vez más importante en un contexto de creciente penuria energética.

Errores idénticos se aprecian en el documento “Hacia una estrategia para un mundo inestable”, elaborado muy recientemente por altos especialistas de la OTAN para su próximo debate interno. Coincidiendo prácticamente en todo con las previsiones realizadas desde finales de los ’90 por otras agencias imperialistas, por la CIA, etc., que no podemos citar ahora, este informe para el debate insiste en cuatro grandes problemas que ya existen y que exigen de unas medidas extremadamente autoritarias y antidemocráticas: hablan de las consecuencias globales desastrosas derivadas del cambio climático, lo que facilitará el aumento del “terrorismo” en segundo lugar, que también se verá fortalecido por el aumento del “fanatismo religioso”, naturalmente no de índole cristiana, en cuarto lugar y, por último, como efecto de todo lo anterior, el llamado debilitamiento de los Estados y de las organizaciones internacionales desarrolladas por los EEUU entre 1944-45 y que han sido decisivas para facilitar la onda larga expansiva del capitalismo que empezó a entrar en crisis estructural desde finales de los ’60 y de la que aún no se ha recuperado.

Sus propuestas son tremendamente duras y hasta salvajes, y podemos resumirlas así: primero, crear un poder occidental único formado por la alianza estratégica y táctica entre los EEUU, la UE y la OTAN, alianza en la que esta organización militar, controlada por los EEUU, tendría el poder decisorio sobre los respectivos Estados de la UE; segundo, esta nueva potencia se reserva el derecho de atacar a cualquier enemigo sin pedir permiso a la ONU y a otras instituciones internacionales, de modo que, así, se legitime definitivamente una costumbre tan antigua como el capitalismo, cerrando definitivamente el largo período de control estadounidense del mundo mediante la ayuda de las organizaciones que creó en Bretton Wood e inaugurando otro de impunidad absoluta legalmente afirmada; tercero, adjudicarse el derecho a usar armas nucleares de diversa letalidad según los riesgos y el peligro de las amenazas exteriores; y, cuarto, defensa a ultranza de los supuestos “valores esenciales de Occidente”, amenazados por otras potencias emergentes, con sus culturas, religiones e ideologías no occidentales.

No hace falta insistir en que el papel dado a la OTAN dentro de esta nueva potencia, como fuerza de orden y vigilancia dentro de sus respectivos Estados, este papel no hace sino confirmar la tendencia a la militarización represiva dentro de “Occidente”, tendencia que viene siendo reforzada con peticiones expresas y con medidas concretas en los últimos años, ante el hecho innegable del reinicio de una nueva oleada de lucha de clases, nacionales, de sexo-género, etc., que ya se agita dentro del imperialismo. La burguesía imperialista occidental no puede permitir que se debilite su retaguardia interna con las luchas de sus propias masas explotadas, cada vez más golpeadas por las medidas de austeridad que está imponiendo la clase dominante. Sin extendernos ahora, tanto en la UE como en los EEUU se asiste a un ascenso de estas luchas y la burguesía debe detenerlo lo antes posibles entre otras razones porque, como se confirma en los EEUU y se verá en su momento también en la UE, existe un fuerte rechazo social de base a los ataques imperialistas contra pueblos explotados, y es muy probable que dicho rechazo se incremente con el tiempo. Además, el empobrecimiento relativo que avanza en el centro imperialista está haciendo aparecer también áreas urbanas desindustrilazadas y en creciente pauperización. Sin llegar todavía al nivel de antagonismo que crece en las grandes zonas empobrecidas de las conurbaciones del Tercer Mundo, en el centro imperialista ya empiezan a despuntar las primeras tendencias en esa dirección.

La manipulación propagandística del mito de “Occidente” como faro de la humanidad y receptáculo de sus conquistas humanísticas, adquiere aquí su pleno sentido. En la medida en que la mundialización de la ley del valor-trabajo van determinando el ascenso de potencias emergentes que cuestionarán a medio plazo la hegemonía del capitalismo occidental, en esta medida, la burguesía occidental necesita un nuevo cemento ideológico que cohesione su dominación y que, a la vez, integre a las débiles burguesías criollas de otros continentes que se han formado en gran parte dentro del occidentalismo. En las Américas, especialmente, pero en menor medida en otras áreas del planeta en las que el colonialismo y el imperialismo capitalistas han creado burguesías occidentalizadas, en estos lugares “Occidente” busca reforzar su asentamiento gracias al mito occidental, aceptado y defendido por esas burguesías subalternas. Muy en síntesis, el muy reciente documento “América Latina, una Agenda de Libertad”, elaborado por la derecha neofascista española y europea, insiste en la urgencia de defender y extender las “virtudes de Occidente” en las Américas.

Enfrentada a un futuro en el que los recursos energéticos, desde el petróleo hasta el alimento, incluida el agua potable, las biodiversidad y el clima, se van minorizando, deteriorando y encareciendo; en un contexto en que el potencias emergentes, desde China hasta Brasil pasando por India, etc., no tendrán más remedio que ir enfrentándose a la voracidad occidental para asegurarse el acceso a su parte de recursos vitales; en un mundo en el que el crece el rechazo a los EEUU y a sus barbaridades, en el que los pueblos muestran orgullosamente su identidad nacional y se resisten cada vez más organizadamente al monstruo imperialista y, por no extendernos, con una lucha de clases y nacional con tendencia al alza dentro mismo del imperialismo central, en estas realidades que ya están llamando a las puertas, la burguesía occidental, euroyanqui, no tiene más remedio que cerrar filas. Necesidad que aumenta conforme empeoran los indicadores del profundo agotamiento del capitalismo norteamericano, que ha sobrevivido hasta ahora gracias a un endeudamiento impagable, a una explotación inhumana y a un gasto militar tan irracional como imposible de sostener a medio plazo, a no ser que se refuerce la expoliación imperialista y la UE y otras burguesías acudan en su apoyo, como ocurre. Naturalmente, estas potencias emergentes, que aún están bastante por detrás de los Estados imperialistas, también se enfrentarán a sus clases explotadas, lo que complicará aún más el panorama mundial de la lucha a muerte entre el capital y el trabajo.

La glorificación militarista de “Occidente” se realiza simultaneando diferentes recursos y tácticas, algunas de las cuales ya han sido muy brevemente expuestas, aunque, para acabar esta ponencia, vamos a sintetizar ahora. Obviamente, un recurso decisivo del imperialismo es su industria político-mediática, su monopolio casi absoluto de los medios de prensa.  Con las cadenas audiovisuales, la prensa escrita y las casas editoras, las radios y la subindustria musical y del espectáculo, etc., buscan colonizar las mentes de las personas, alienarlas, decirles lo que han de pensar, creer y decir, y lo que han de rechazar y denostar incluso con virulencia reaccionaria o conservadora en el mejor de los casos. Esta poderosa industria imperialista inunda la cotidianeidad de las clases explotadas con decenas de películas violentas que rinden culto a la independencia absoluta de los grupos armados capitalistas, a la tortura y al racismo, al occidentalismo y al machismo más soez y zafio agresivo y virulento. Entre película y película, y en su transcurso, se intercalan millares de anuncios en los que la violencia, el individualismo más insolidario, el consumismo más irracional y compulsivo, el sexismo más repelente y el racismo más vulgar, compiten con los más sofisticados y subliminales mensajes de pasividad y acatamiento servil del orden opresor. La militarización de las conciencias es una necesidad ineludible para la simultánea o inmediatamente posterior militarización de la sociedad en su conjunto.

Simultáneamente, en el interior de estos mensajes cotidianos, toda resistencia al capitalismo, a “Occidente” es presentada como “terrorismo”. La criminalización de las resistencias se realiza antes incluso de que éstas hayan surgido. Se crea un clima social de ansiedad, preocupación y miedo ante una amenaza nada remota, sino muy cercana, por no decir inmediata y presente. Cualquier reivindicación social por pequeña que sea es observaba al detalle por la prensa y por el poder, intentando descubrir una mínima conexión indirecta y remota con algo que pueda ser catalogado como “terrorismo”. Una vez lograda esa ligazón, muy frecuentemente inventada, se pone en funcionamiento el entero sistema represivo. Antiguamente, la Inquisición se encargaba de fabricar u obtener “pruebas”, mediante delaciones anónimas sostenidas por “testigos protegidos”, torturas atroces y acusaciones infundadas: todo valía para luchar contra el diablo y sus secuaces, los herejes, blasfemos o ateos. Después, los “tribunales democráticos” o los fascistas, buscaron o crearon  --siguen haciéndolo--  pruebas contra las y los revolucionarios, fueran anarquistas, comunistas o socialistas. Más recientemente, el poder occidental y el fundamentalismo cristiano han sumado a los musulmanes a la larga lista de los enemigos a aplastar. La acusación de “terrorismo” incluye en la actualidad a todos ellos.

A la vez, la militarización actual ha creado una figura relativamente nueva en los anales de la represión: las cárceles inexistentes oficialmente, los guantánamos, los vuelos no registrados que trasladan “terroristas” de un lugar a otro sin que lo sepan las organizaciones internacionales y estatales de defensa de los derechos humanos. Decimos que “relativamente nueva” porque la desaparición u ocultación de los detenidos ha sido muy frecuente en los tiempos pasados. Lo nuevo es que ahora se justifica como legal, necesaria y lógica esta aberración, lo mismo que ahora se legaliza la tortura en el corazón de la  democracia burguesa. La militarización de la justicia imperialista es pareja a la impunidad absoluta de sus ejércitos allí donde intervienen, incluidos contingentes de la ONU. La vuelta a los ejércitos privados estrechamente unidos al saqueo imperialista  --práctica común en la primera fase del capitalismo comercial--  hace que los mercenarios sean a la vez fiscales, jueces y verdugos, que obedecen no ya a sus Estados sino fundamentalmente a las empresas capitalistas que les contratan. Surge así un poder fáctico independiente de la ley burguesa oficial.

También ha aparecido un componente nuevo de la militarización social creciente, que no es otro que el conjunto de supuestas “tareas humanizadoras” a realizar por los ejércitos consistentes en llevar auxilio a los pueblos afectados por desastres, hambrunas, plagas, etc.; tareas de interposición “neutral” entre bandos en lucha para salvaguardar los derechos de los no combatientes, o eso dicen, etc. Una especie de anuncio de esta dinámica lo tenemos en la creación de la Cruz Roja Internacional y en sus relaciones con los Estados y sus ejércitos respectivos, así como en los acuerdos internacionales al respecto. Pero, en realidad, desde mediados de los ’90 del siglo pasado en adelante se ha producido un salto cualitativo al respecto ya que, por un lado, esas nuevas tareas legitiman las intervenciones imperialista directas o mediante la ONU allí en donde lo deciden las potencias hegemónicas; por otro lado, se ha creado una nueva industria “de la ayuda” mediante la que se enriquecen con las ONGs, ministerios estatales y organismos e instituciones varias, los Estados imperialistas, a la vez que estrechan su poder en las zonas “ayudadas” mediante esos organismos “civiles”, “humanitarios” y “desinteresados” pero internamente conectados con sus Estados correspondientes; y por último, esta novedad del militarismo también se expande mediante la industria político-mediática fabricando la ideología legitimadora correspondiente que se expresa en películas, programas educativos, anuncios y toda clase de propaganda especial. 

La mejor manera de concluir esta ponencia y en especial este último apartado es citar como ejemplo la reactualización por el imperialismo de la vieja ideología burguesa del derecho de expropiación por aquellas riquezas que se encuentran sin ser rentabilizadas por los pueblos que las poseen, o que están mal rentabilizadas. Empiezan a surgir tesis que sostienen que debido a los serios problemas que aquejan a la humanidad y que irán empeorando, son las “naciones civilizadas” las que tienen la “obligación moral” de velar, cuidar y rentabilizar esas reservas estratégicas, esos recursos escasos. Conservadores estadounidenses, por ejemplo, empiezan a sostener que es un deber de los EEUU poner orden en la Amazonía, garantizar su correcta explotación y acabar con el mal uso que de sus vitales recursos hacen los pueblos salvajes y los débiles Estados de la zona. Esta idea básica ya estaba latente en la invasión de Iraq, aunque sin explicitarse del todo. Pero lo decisivo es que hunde sus raíces en los argumentos del expansionismo comercial británico en su pugna con el imperio español. La disputa radicaba en definir quien de los dos tenía derecho a quedarse con las tierras de los pueblos aborígenes e indígenas. Los españoles decían que ellos porque las habían descubierto antes, mientras que los británicos sostenían que podían arrebatársela a los españoles porque sólo ellos las cultivaban. La justificación española era feudal y precapitalista, la británica era productivista y mercantilista, adelantando lo esencial de la justificación imperialista.

La militarización actual, como vemos, lleva al extremo las constantes genéticas del capitalismo desde sus orígenes, desarrolla características nuevas y conduce a la humanidad entera a un callejón sin salida, a un dilema que ha superado el anterior de Socialismo o Barbarie, para pasar a ser el de Comunismo o Caos.

IÑAKI   GIL DE SAN VICENTE
EUSKAL HERRIA   10/03/2008.-
Extractado de:
http://www.abpnoticias.com/boletin_temporal/contenido/articulos/inaki_pt_ponencia.html
http://www.pt.org.mx/
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Par Verde - Publié dans : Comunismo Libertario
Vendredi 14 mars 2008 5 14 /03 /Mars /2008 13:44
Publicado en Alasbarricadas (http://www.alasbarricadas.org/noticias)

Nace autonomiaobrera.net Archivo digital de la Autonomía obrera

Creado 2008-03-14 12:51

www.autonomiaobrera.net [1]

 


 

Entrevista en la revista web Eutsi

Santiago López Petit ha visitado Gasteiz en el marco de las jornadas ‘Hilos Rojos', iniciativa auspiciada por Fito Rodríguez con la colaboración del Centro Cultural Montehermoso. Lo hizo para hablar de las luchas autónomas de ayer (de la que se desarrolló en los 70 y culminó en el trágico 3 de marzo de 1976 de Vitoria), pero también para analizar las que hoy tienen lugar, o, si se prefiere, de cómo podrían articularse actualmente a fin de lograr mayor presencia. El orador no tuvo dudas en señalar que hoy por hoy es imprescindible que las luchas autónomas ("prácticas autónomas sin sujeto", según especificó) se vinculen al "malestar social" existente para que tengan mayor arraigo.

http://www.alasbarricadas.org/noticias//noticias/?q=node/7168

En este archivo digital de la autonomía obrera se recogen experiencias, publicaciones y libros del otro movimiento obrero, es decir, del movimiento asambleario y anticapitalista que estuvo detrás de las luchas autónomas que durante el franquismo y la transición democrática recorrieron el Estado español.

Con la publicación de los documentos que componen este archivo digital proponemos una mirada al pasado desde hoy. “Desde hoy” significa desde las necesidades de lucha actuales.

Se trata, por tanto, de una intervención política sobre la memoria y, a la vez, de una intervención política sobre la actualidad. Mirar el pasado para explicar cómo hemos llegado a la situación en la que estamos es el primer paso para salir de la impotencia.

Contra la memoria domesticada que encadena y contra la obviedad reinante que hunde en la impotencia: nada, pues, de museificación como tampoco de nostalgia. Queremos pensar el pasado para poder resistir (en) el presente.

El período de tiempo considerado se sitúa entre 1970 y 1977 aunque no de modo exclusivo.

(Extracto)
Direccion URL:
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Jeudi 13 mars 2008 4 13 /03 /Mars /2008 12:46
  jueves 13 de marzo del 2008 
 
 
  Boletín de información
 
inVoluntad popular

Ya se han servido calentitos los resultados de las últimas elecciones generales en el estado español.
 
 
“Indignado rechazo a la actitud criminal, servil y provocadora del Gobierno de Álvaro Uribe Vélez”

DECLARACIÓN PÚBLICA DEL PARTIDO COMUNISTA MARXISTA LENINISTA DEL ECUADOR
 
 
Irak, la baza de EEUU para evitar el derrumbe del dólar

¿Se acuerdan de la propuesta de Irán y Venezuela en la OPEP el mes de octubre de 2007 sobre la necesidad de abrir un debate en la organización sobre si tenía que seguir siendo el dólar la moneda de pago del barril de petróleo?
 
 
Los EEUU, tras el estallido de la burbuja

"Las condiciones de los mercados son las peores que puedan recordarse en esta industria. No creo que nadie guarde memoria de una total desaparición de la liquidez... Hay miles de millones de dólares en acciones para las que no hay Mercado". Alain Grisay, jefe ejecutivo de la consultora londinense F&C Asset Management Plc, en declaraciones a Bloomberg News.
 
 
Una política fallida, no un pueblo derrotado

En comparación con el silencio internacional que rodeó a las masacres de civiles palestinos en Gaza cometidas por Israel, la condena y las condolencias por las víctimas del tiroteo que mató a ocho estudiantes en la yeshiva [escuela] Mercaz HaRav de Jerusalem han sido raudas.
 
 
 

 
 
 
 
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Mercredi 12 mars 2008 3 12 /03 /Mars /2008 20:14
Anarkismo.net     www.anarkismo.net

 

Los objetivos del sitio Anarkismo.net
by Anarkismo Editorial Group - Anarkismo Wednesday, Mar 12 2008, 10:53am
international / anarchist movement / press release

Anarkismo.net es un servicio comunista-anarquista de noticias y discusión global y multi-lingue. Estos son nuestros objetivos para este proyecto.

 


Los objetivos del sitio


Anarkismo.net es un servicio comunista-anarquista de noticias y discusión global y multi-lingue. Estos son nuestros objetivos para este proyecto.

El propósito del sitio es:

  1. Recolectar y distribuír noticias y análisis producido por los grupos e individuos anarquistas en todo el mundo que se inspiran en la tradición "plataformista", anarco-comunista o especifista del anarquismo.
  2. Facilitar el debate fraternal y la discusión entre los anarquistas de esta tradición.
  3. Proporcionar un espacio dónde otros anarquistas, socialistas y demás puedan aprender las actividades y los puntos de vista de esta tradición anarquista y poderse involucrar en diálogo constructivo con ellos.
Por qué pensamos que esto es importante:

El Capitalismo está hoy, más que nunca, organizado como un sistema global. El anarquismo también tiene que ser global. Internet puede ser una herramienta poderosa para ayudar a organizarnos globalmente. Aunque, este es un paso pequeño, nosotros creemos que un sitio internacional de noticias anarco-comunistas puede jugar una parte importante en esta tarea:

  1. mejorando la comunicación entre las organizaciones e individuos "plataformistas", que es un paso vital en el camino a lograr mayor unidad en un nivel internacional;
  2. atrayendo personas al anarquismo, en particular en las áreas del mundo dónde el movimiento es débil o inexistente;
  3. convencendo las personas que desean cambio social, que el acercamiento de la "Plataforma Anarquista" es el mejor;
  4. ayudando la formación de nuevos grupos y colectividades anarco-comunistas y alentando a las personas unirse a los grupos existentes.

 


Anarkismo.net is an anarchist communist international project. http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=7853

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Mercredi 12 mars 2008 3 12 /03 /Mars /2008 19:55
Anarkismo.net     www.anarkismo.net

 

Sobre Anarkismo.net
by Anarkismo Editorial Group - Anarkismo Wednesday, Mar 12 2008, 10:47am
international / anarchist movement / press release

Quiénes somos y por qué hacemos esto

Anarkismo.net es fruto de un esfuerzo de cooperación internacional entre grupos e individuos en acuerdo con la línea editorial (ver más abajo). Su intención es avanzar la discusión, comunicación y el debate en el movimiento anarquista global.

 


Sobre Anarkismo.net

Quiénes somos y por qué hacemos esto


Anarkismo.net es fruto de un esfuerzo de cooperación internacional entre grupos e individuos en acuerdo con la línea editorial (ver más abajo). Su intención es avanzar la discusión, comunicación y el debate en el movimiento anarquista global.

Nuestra intención es construir un sitio que sea un recurso verdaderamente global y multi-linguístico. Pretendemos trabajar estrechamente con el movimiento anarquista existente. Todos nuestros miembros son, o bien miembros de grupos que ya existen, o miembros de colectivos que pretenden convertirse en organizaciones.

Línea Editorial

Nos identificamos como anarquistas insertos en la corriente anarquista llamada "plataformista", anarco-comunista o especifista. Nos identificamos ampliamente con la base teórica de esta tradición y con la práctica organizativa que conlleva, pero no necesariamente con todo lo demás que se haya dicho o hecho, por lo que es un punto de partida para nuestras políticas, y no un punto muerto.

Las ideas centrales de esta tradición, con la que nos identificamos, son la necesidad de una organización política anarquista que busque el desarrollo de:

  • Unidad Teórica
  • Unidad Táctica
  • Acción colectiva y Disciplina
  • Federalismo
El anarquismo será creado mediante la lucha de clases entre la vasta mayoría de la sociedad (la clase trabajadora) y la ínfima minoría dominante. Una revolución triunfante requiere que las ideas anarquistas se transformen en ideas que guíen a la clase trabajadora. Esto no ocurrirá espontáneamente. Nuestro rol es hacer que las ideas anarquistas se conviertan en ideas guías o, como ha sido dicho alguna vez, tomar un "liderazgo de ideas".

Un importante foco de nuestra actividad es la participación en las organizaciones económicas de la clase trabajadora (organizaciones obreras y sindicales) donde esto sea posible. Por consiguiente, rechazamos las visiones que desprecian la actividad sindical, pues como miembros de la clase trabajadora es algo natural que pertenezcamos a estas organizaciones de masas. Dentro de ellas, luchamos por estructuras de carácter democrático, tópicas del anarco-sindicalismo de los 1930, como la CNT. Sin embargo, los sindicatos, no importa cuán revolucionarios estos sean, no pueden reemplazar la necesidad de la(s) organización(es) anarquista(s).

También consideramos vital la participación en luchas que ocurren fuera de los sindicatos y del lugar de trabajo. Esto incluye luchas en contra de formas particulares de opresión, del imperialismo y, de hecho, luchas que la clase trabajadora da para tener un lugar y un ambiente decente en que vivir. Nuestra aproximación a esto, tal cual nuestra aproximación a los sindicatos, es participar en el movimiento de masas, a fin de promover métodos anarquistas de organización que involucren la democracia directa y la acción directa.

Nos oponemos activamente a la expresión de cualquier forma de prejuicios en el seno de la clase trabajadora y de la sociedad en general, y trabajamos junto con aquellos que luchan contra el racismo, el sexismo, el sectarismo religioso y la homofobia prioritariamente. Vemos el triunfo de la revolución y el exitoso término de estas opresiones después de la revolución, determinado por la generación de estas luchas en el período pre-revolucionario. Los métodos de lucha que proponemos son una preparación para el funcionamiento de la sociedad después de la revolución, según líneas anarquistas y comunistas.

Nos oponemos al imperialismo, pero proponemos al anarquismo como un fin alternativo al nacionalismo. Defendemos los movimientos anti-imperialistas de base, mientras proponemos una estrategia anarquista en vez de nacionalista.

Reconocemos la necesidad de que las organizaciones anarquistas de acuerdo con estos principios se federen sobre una base internacional. Sin embargo, creemos que el grado de federación posible y la cantidad de esfuerzo que en esto se ponga, debe ser determinado por el éxito en la construcción de organizaciones nacionales o regionales capaces de hacer tal trabajo internacional una realidad, más que una cuestión de consignas.

Los objetivos concretos de este sitio, están detallados en otro documento.


Anarkismo.net is an anarchist communist international project. http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=7852

Par Verde - Publié dans : Comunismo Libertario
Mercredi 12 mars 2008 3 12 /03 /Mars /2008 10:06
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Karina Germano López, la Galle como la conocen sus amigos y compañeros, está presa en la Cárcel de Mujeres de Ezeiza. Allí fue trasladada desde Brasil dónde la detuvieron el 1 de Febrero de 2002, hace ya más de 6 años. Se la acusa de haber participado del secuestro de Washington Olivetto, un Tinelli brasilero. Por esta causa fue condenada sin pruebas de ningún tipo salvo el haber sido capturada (y posteriormente torturada) junto a cinco militantes de varias organizaciones revolucionarias latinoamericanas que expresamente la desvincularon del hecho. No le importó esto al gobierno brasilero que les impuso a todos por igual una pena de 16 años que aumentó luego a 30 años como única respuesta a su apelación. Así respondía la "Justicia" brasilera, desconociendo el carácter político de los hechos y endureciendo las condiciones de encierro a las más inhumanas que se pueden dar legalmente. Basta ver las medidas de que es objeto Mauricio Hernández Norambuena encerrado en una celda de 3 por 2 metros, con dos horas de salidas diarias solo a un pequeño patio, sin acceso a radio, TV, diarios, etc. ni ningún contacto con otros reclusos siquiera, todo lo cual motiva hoy una campaña internacional por su traslado a Chile (www.mauriciohernandeznorambuena.com). Por todo esto decimos que el juicio no fue otra cosa que un sacrificio en el altar de la derecha brasilera de manos del gobierno del presidente del "Partido de los Trabajadores de Brasil" Ignacio Lula Da Silva.

 

 

 

La Galle, hija de desaparecidos y militante por los Derechos Humanos (miembro fundadora de H.I.J.O.S. Zona Norte) está siendo castigada por ser solidaria y consecuente con sus ideales. De pequeña perdió a su padre bajo las garras de la represión y tuvo que irse al exilio con su madre a Suecia y España. Regresó al país en 1998 dónde permaneció activa colaborando con infinidad de causas justas e investigando la desaparición de su padre. Cuando estuvo detenida en Brasil estudiaba, trabajaba y dictaba cursos de manualidades para las otras presas como una forma de desahogarse y expresarse. Aquí en Ezeiza organiza colectas de ropa y alimentos para las presas que no cuentan con ningún apoyo y a sus familias que de ellas dependen. También es de las principales impulsoras del Centro Universitario Ezeiza que posibilita a muchas mujeres el avanzar con sus estudios.

 

 

 

El 9 de Noviembre de 2006 logró el traslado desde la famosa cárcel de Carandirú a nuestro país bajo un acuerdo entre los gobiernos argentino y brasilero a pedido de su madre por la desesperante situación que se vive en las cárceles del país vecino por la guerra por el poder en las cárceles entre gobierno y crimen organizado y por las privaciones y vejaciones a que son sometidos los presos y los subsiguientes motines y sangrientas represiones. En el marco de este acuerdo, se le deben aplicar las leyes brasileñas (que son bajo las que fue condenadas y en cuya jurisdicción reside la causa) por lo que le corresponden las salidas transitorias desde diciembre de 2006. Con este beneficio ella podría salir a trabajar y estudiar teniendo que permanecer todas las noches en un centro penitenciario. Es el juez de ejecución penal Sergio Delgado el responsable de prolongar su cautiverio. El único argumento que esgrime denota su ignorancia y saña para con Karina, dice que fue trasladada 49 días antes de hacerse efectivo ese beneficio y que por ende no le corresponde porque ahora regiría la ley de ejecución penal argentina que exige 9 años más de castigo para entrar en el régimen de salidas transitorias. No le importa que numerosos juristas de ambos países hayan señalado públicamente que el tratado es claro al respecto y lo contradice. En esto coincide con el fiscal Oscar Hermelo, reconocido repesor que participo del grupo de tareas 3.3.2 de la ESMA dónde fue secuestrado y torturado el padre de Karina.

 

 

 

Esto creemos que muestra a las claras lo que significa la política de Derechos Humanos de este gobierno para los represores, para los luchadores y para el pueblo en general, en palabras de la Galle:

 

 

 

"No me siento vencida ante tanta injusticia, de sobra sabemos que la situación de cualquier preso político, nunca es sencilla ante las leyes, pero si esperaba una respuesta lógica, fundamentada por las normas por ellos mismos impuestas. Me enfrente una vez más al gran circo jurídico, que sigue vacilando ante los culpables, que continua encarcelando la parte vulnerable de nuestro pueblo, o sea a la pobreza, la marginalidad, la exclusión social. Mi tolerancia tiene su límite, qué más puedo esperar de semejante farsa, qué más puedo aguardar de estos burócratas que parecen no entender, lo que continua cocinándose en las redes del poder. De qué justicia se habla cuando en el Modulo 4 de Marcos Paz, (allí están Etchecolatz y otros represores) se siguen camuflando los privilegios de tantos torturadores, y en las cárceles comunes se continúa torturando y vulnerando los derechos más básicos del ser humano, que tal condición poseen los presos, por más encerrados que se encuentren."

 

 

 

Por todo esto llamamos a los compañeros y compañeras a colaborar con esta causa y junto a la Comisión de Familiares y Amigos de Karina "la Galle" Germano (contacto de prensa: Oscar Castelnovo 1536187620) decimos:

 

 

¡LIBERTAD A LA GALLE!
 
 
Red Libertaria de Buenos Aires
Par Verde - Publié dans : Comunismo Libertario
Lundi 10 mars 2008 1 10 /03 /Mars /2008 17:38

De nuevo, apoyo crítico y revolución desde y por abajo

 

 

Apoyo crítico y frente libertario

 

Los diez años casi de chavismo y los seis casi de revolución por arriba han permitido al tejido popular acumular fuerzas y desarrollar consciencia. A su vez, la permanencia del sector de la vieja clase dominante –oposición escuálida- con sus diversos recursos –incluso el recurso de la conspiración- ha permitido a la vieja democracia burguesa conservar sus cualidades liberales de aceptación universal. No obstante, la profundización de la democracia, su conversión en democracia directa, ha sufrido detenciones y retrocesos; por el emparejamiento de la profundización de la democracia con la consolidación de una nueva consciencia, esta área es quizá la más crítica dentro de la revolución; con la derrota del 2D/07 los mecanismos expeditos de la democracia directa quedaron obstruidos. En otras palabras, el poder constituyente solamente puede manifestarse pacíficamente por la vía del sufragio. O por la vía de la protesta. Porque la acción directa protestataria sigue siendo monopolio del poder constituyente; no puede ser de otra forma.

 

La vieja clase dominante aunque disminuida permanece, y su cultura todavía impregna a los diversos poderes del Estado. El Poder Judicial, por ejemplo, aún no ha sufrido ninguna revolución, en primer lugar, porque nadie la ha planteado en ese terreno, y, en segundo lugar, porque sigue bajo el prisma del individualismo, y todavía ni los derechos colectivos –con sus deberes- ni los derechos difusos han podido codificarse debidamente. Lo mismo pasa con los otros poderes del Estado, salvo el Ejecutivo, unos más otros menos, no se han puesto a tono con una sociedad que apenas esboza tendencias para nuevas formas de implementación.

 

Así, pues, la revolución bolivariana es, curiosamente, una revolución que se hace y una revolución en trance de realizarse. Es una revolución reformista y una revolución utópica. Hace lo que puede hacerse y no hace lo que no puede hacerse. Es una revolución que está tratando de desarmar el viejo orden e instaurar uno nuevo pacíficamente, pero no ha terminado de instaurarlo y fuerzas nacionales y foráneas aspiran a restaurar –por cualquier vía- el viejo orden.

 

Un desenlace previsible a una situación como la descrita es la dictadura. De cualquier signo. No hay antecedentes históricos de que la vieja clase dominante haya renunciado a sus privilegios sin sangre. No hay antecedentes históricos de que una revolución tras ser tentada por la dictadura dé paso a una sociedad libertaria. Salvo que se estimen “sociedades libertarias” a las sociedades poscomunistas.

 

Otro desenlace es que los mecanismos de la democracia instauren un régimen restaurador, es decir, que la vieja clase dominante recupere su control sobre los aparatos materiales e ideológicos del Estado; esto podría lograrse por dos vías: 1ª) por una victoria electoral propia; 2ª) por una alianza con los sectores conservadores del proceso bolivariano.

 

Un tercer escenario es aquel en el cual los sectores conservadores del proceso devenidos en clase burocrática monopolicen la revolución y derrote a los sectores libertarios que, desde abajo, y con distintos niveles de consciencia, pujan por la instauración de la democracia directa, es decir, del poder popular y de la autogestión de toda la sociedad.

 

Las desventajas de los sectores libertarios son diversas. En primer lugar, aunque son homogéneos en las cosmovisiones son heterogéneos en las formas organizativas y, en gran medida, sin coordinación entre ellos. A su favor, empero, que hoy día son más que antes y que la labor confusionista del furúnculo anarcocapitalista de la UCV no ha hecho mella en ellos. Esto es, desde luego, una ventaja. Mas al no haber homogeneidad organizativa, los sectores libertarios pueden ser usados por el enemigo para infiltrar a la revolución por abajo.

 

Por eso es que urge la conformación de un frente libertario de los revolucionarios antiburgueses y antiburocráticos, pero no puede ser un conglomerado de pequeñoburgueses deseosos de cargos y de figuración, sino de “trabajos de base”, es decir, de bases materialmente identificables: obreros, estudiantes, mujeres, campesinos, intelectuales, magisterio, etc. Urge la oposición revolucionaria en el seno de la revolución bolivariana. La oposición del “apoyo crítico”.

 

Consideraciones objetivas sobre las posibilidades de una revolución más allá de la revolución que tenemos

 

¿Tenemos o no tenemos una revolución? Creo que sí, aunque no se trate de la revolución que ortodoxamente proclamamos los comunistas anarquistas; es decir, la revolución que, tras el hecho revolucionario, disuelve el Estado del viejo régimen y lo transforma en la confederación de asociaciones libres del pueblo trabajador; que expropia a los capitalistas y organiza la sociedad sin necesidad del capital. No tenemos utopía pero tenemos revolución, y ésta no pareciera ser finita, prosigue. A decir verdad, los algoritmos ideológicos, de todos los signos, no sirven absolutamente para nada cuando estamos dentro de un proceso de transformaciones sociales e individuales.

 

Porque lo otro, ¿podemos, realmente, ir más allá; o, simplemente, es imposible ir más allá? Podemos, seguro; pero no olvidemos que todos los poderes que del mundo son están empeñados en impedírnoslo. Pero, ¿existen límites físicos a la construcción de esa revolución utópica? Creo que sí. No quisiera que los hubiera, pero los hay. En primer lugar, debemos hacer correcciones endógenas y ataques exógenos. Entre estos últimos estimo que es casi una obligación alcanzar la Integración Americana sin la cual, ya lo he dicho, el proyecto de la Emancipación estaría inconcluso. Entre las correcciones endógenas que se me ocurren está el de nuestro proyecto social de producción y consumo. Y, de transporte. Es decir, ¿qué economía queremos? Es fácil decir ¡una “economía socialista”! Pero ¿quién sabe qué es una “economía socialista”? Creo que nadie. Tenemos considerables retrasos a nivel de tecnología y ciencia básica, fuerzas productivas sin las cuales, dentro de una década, la explosión demográfica nos agobiará a todos. ¿Debemos planificar centralmente o debemos dejarlo todo a las fuerzas del mercado, o las dos cosas simultáneamente? ¿Debemos seguir la lógica no-ecológica del desarrollo y el crecimiento económicos o podemos auspiciar un “capitalismo ecológico” al cual decidimos llamar “socialismo”? ¿Y en qué medida la remuneración de  las fuerzas del trabajo puede ser siempre superior a la remuneración de las fuerzas del capital? Quizá esto último defina al socialismo.

 

De acuerdo, estamos en una revolución. Sabemos muy bien de dónde venimos. No sabemos, nadie lo sabe, para dónde vamos. Ahí está el detalle. Y, quizá, lo importante es que el control de la revolución y de lo revolucionario permanezca en manos de la gente común y corriente, de manera democrática, procesando la cotidianidad, su cotidianidad, y las emergencias, las urgencias, el azar.

 

¿Seremos capaces? Creo que sí. Por eso los comunistas anarquistas, comunistas o socialistas libertarios, seguimos apoyando críticamente este proceso. Porque ni tenemos soluciones ni tenemos recetas; nuestros algoritmos no sustituyen a la mente de las fuerzas populares, tan sólo tratan de ayudarlas en elucidar la revolución dentro de la revolución.

 

Ni Dios ni Amo.-

 

10 de marzo de 2008

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Par Verde - Publié dans : Comunismo Libertario
Lundi 10 mars 2008 1 10 /03 /Mars /2008 08:01
10-03-2008
 
"El Caso Scala. Terrorismo de Estado y algo más" primer libro en 30 años sobre un montaje policial que marcó al movimiento libertario

 


Después de 30 años de uno de los acontecimientos más importantes de la llamada transición, Xabier Cañadas Gascón, que pasó 8 años en prisión por el incencio del Scala, reune toda la información y también todas las dudas existentes en torno al caso

El 15 de enero de 1978, a las 13:15 horas, un incendio de grandes dimensiones destruye la sala de fiestas Scala de Barcelona, provocando la muerte de cuatro trabajadores.

En 48 horas son localizados los presuntos autores del atentado por parte de la Policía, identificados de entre los 10.000 manifestantes que acababan de participar en la manifestación convocada por CNT contra los Pactos de la Moncloa. Estos Pactos —firmados por el PSOE y el PCE en octubre de 1977, con el beneplácito de UGT y CC. OO.—– iban a marcar un antes y un después en la capacidad de la clase trabajadora española para hacer frente a la flexibilización y precarización capitalista del mercado de trabajo que necesitaba la reforma económica neoliberal.

Xavier Cañadas, militante de la CNT en aquellos momentos, fue una de las cinco personas encausadas y condenadas por el llamado «Caso Scala», lo que le supuso pasarse ocho años en prisión. En su relato explica cuál fue la participación y responsabilidad real en los hechos de las personas condenadas; cómo transcurrió el juicio plagado de irregularidades; y cómo se fraguó la destrucción del Scala y el montaje policial, vertebrado en torno a la figura del confidente policial Joaquín Hernández —alias «el Grillo» o «el Viejo Anarquista»—, un delincuente común convertido por obra y gracia de los servicios de inteligencia en un veterano y represaliado militante anarquista.

Con este atentado y la represión posterior contra el conjunto del movimiento libertario, el Gobierno neofranquista de UCD y el entonces ministro del Interior Martín Villa perseguían erosionar la imagen pública de la CNT —y de todo el movimiento libertario—, que por aquel entonces, con sus 100.000 afiliados sólo en Cataluña, constituía una seria amenaza para los pactos, consensos y tejemanejes de los que la izquierda institucional y la cúpula política y empresarial franquista fueron protagonistas durante la llamada Transición.

El Caso Scala marcó el fin del crecimiento espectacular de la CNT y del movimiento libertario, y el inicio de su decadencia acelerada.

Xavier Cañadas Gascón, libertario, estuvo afiliado a la CNT a finales de los setenta. Condenado a 17 años de cárcel por el conocido como «Caso Scala», salió en libertad condicional tras cumplir ocho años de prisión. De su experiencia en diferentes cárceles españolas trata el texto Entremuros. Las prisiones en la transacción democrática, publicado por la editorial vasca Muturreko Burutazioak (Bilbao, 2000), y El Tubo, un texto de próxima aparición.

El caso Scala. Terrorismo de Estado y algo más

Virus Editorial

ISBN 978-84-96044-92-0 115 págs 10 euros

www.viruseditorial.netvirus@pangea.orgwww.viruseditorial.netwww.viruseditorial.net www.viruseditorial.net

http://es.wikipedia.org/wiki/Caso_Scala undefined

Par Verde - Publié dans : Comunismo Libertario
Samedi 8 mars 2008 6 08 /03 /Mars /2008 10:45
08-03-2008
 
Medio millón de mujeres mueren como consecuencia de complicaciones en el parto

 
El día 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, está marcado en todo el mundo por celebraciones, especialmente las que evidencian las luchas en busca de igualdad de género. En relación con la salud femenina, sin embargo, datos de la Organización Mundial de Salud (OMS) revelan que todavía hay mucho por hacer para alcanzar esa igualdad.

La salud materna necesita avances. Una de cada cuatro mujeres embarazadas no recibe atención médica apropiada, y el 40% de las mujeres no dan a la luz asistidas por personal adecuado. Esos datos señalan el número de muertes en el mundo a causa del parto: medio millón de mujeres, anualmente. Para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, hasta 2015, la tasa de mortalidad debería ser de 13 por cada 100.

En Argentina, por ejemplo, en 2007, por cada cien niños nacidos vivos murieron 20 madres. Esa alta tasa afecta principalmente a las mujeres pobres y jóvenes. En 20 años, más de 10 millones de mujeres murieron por complicaciones en el parto, mientras que otras 300 millones sufren complicaciones o lesiones permanentes.

Las tasas de mortalidad materna son mayores en el mundo en desarrollo que en los países desarrollados. Algunos países pobres mejoraron sus números, pero en países pobres como África Subsahariana no hubo avances. En África Occidental y Central, las mujeres tienen, en promedio, el 17% de probabilidad de morir en el parto, mientras que en los países desarrollados hay una muerte cada 8 mil partos.

Para reducir la mortalidad materna es fundamental que las mujeres tengan acceso a la asistencia médica calificada durante el parto, atención obstétrica de emergencia y acceso a la planificación familiar, mediante métodos anticonceptivos a su alcance.

La mortalidad materna es una cuestión de salud pública. Y, según la Fundación de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), sólo el aumento en el grado de acceso a la atención de salud podría reducir el número anual de muertes relacionadas con el parto, así como que disminuirían también tasas de mortalidad infantil.

"La mejora de la atención de la salud de las mujeres embarazadas y de las madres de bebés tiene una importancia fundamental en relación con la supervivencia de los niños durante sus primeros años de vida", dijo Ann M. Veneman, Directora Ejecutiva del Unicef. Ella agregó además que las inversiones en salud materna son imprescindibles para alcanzar los Objetivos del Milenio.

La inversión de los Estados para garantizar esa asistencia es insignificante. En 1995, en Nairobi, se calculó que para prevenir esas muertes es necesario invertir menos de un dólar y 50 centavos por persona, por día, en los 75 países que concentran el 95% de las muertes maternas.

Traducción: Daniel Barrantes - barrantes.daniel@gmail.com

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Día Internacional de la Mujer

De Wikipedia, la enciclopedia libre

 
El Día Internacional de la Mujer Trabajadora se refiere a las mujeres corrientes como artífices de la historia y hunde sus raíces en la lucha plurisecular de la mujer por participar en la sociedad en pie de igualdad con el hombre. En la antigua Grecia, Lisístrata empezó una huelga sexual contra los hombres para poner fin a la guerra; en la Revolución Francesa, las parisienses que pedían "libertad, igualdad y fraternidad" marcharon hacia Versalles para exigir el sufragio femenino.
Acto de celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora en Managua (1988).
Acto de celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora en Managua (1988).

La idea de un día internacional de la mujer surgió al final del siglo XIX, que fue, en el mundo industrializado, un período de machismo y turbulencia, crecimiento fulgurante de la población e ideologías radicales.

Cronología

Se ofrece a continuación una breve cronología de los acontecimientos más destacados:

1910

La Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, reunida en Copenhague, proclamó el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, a propuesta de la dirigente comunista alemana Clara Zetkin, como una jornada de lucha por los derechos de las mujeres. La propuesta fue aprobada unánimemente por la conferencia de más de 100 mujeres procedentes de 17 países, entre ellas las tres primeras mujeres elegidas para el parlamento finés.

1911

Acto de celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora en Managua (1988).
Acto de celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora en Managua (1988).

Como consecuencia de la decisión adoptada en Copenhague el año anterior, el Día Internacional de la Mujer se celebró por primera vez (el 19 de marzo) en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, con mítines a los que asistieron más de 1 millón de personas, que exigieron para las mujeres el derecho de voto y de ocupar cargos públicos, el derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral.

Menos de una semana después, el 25 de marzo, más de 140 jóvenes trabajadoras, la mayoría inmigrantes italianas y judías, murieron en el trágico incendio de la fábrica Triangle en la ciudad de Nueva York. Este suceso tuvo grandes repercusiones en la legislación laboral de los Estados Unidos, y en las celebraciones posteriores del Día Internacional de la Mujer se hizo referencia a las condiciones laborales que condujeron al desastre.

1913-1914

En el marco de los movimientos en pro de la paz que surgieron en vísperas de la primera guerra mundial, las mujeres rusas celebraron su primer Día Internacional de la Mujer el último domingo de febrero de 1913. En el resto de Europa, las mujeres celebraron mítines en torno al 8 de marzo del año siguiente para protestar por la guerra o para solidarizarse con las demás mujeres.

1917

Como reacción ante los 2 millones de soldados rusos muertos en la guerra, las mujeres rusas escogieron de nuevo el último domingo de febrero para declararse en huelga en demanda de "pan y paz". Los dirigentes políticos criticaron la oportunidad de la huelga, pero las mujeres la hicieron de todos modos. El resto es historia: cuatro días después el Zar se vio obligado a abdicar y el gobierno provisional concedió a las mujeres el derecho de voto. Ese histórico domingo fue el 23 de febrero, según el calendario juliano utilizado entonces en Rusia, o el 8 de marzo, según el calendario gregoriano utilizado en otros países.

Desde esos primeros años, el Día Internacional de la Mujer ha adquirido una nueva dimensión mundial para las mujeres de los países desarrollados y en desarrollo. El creciente movimiento internacional de la mujer, reforzado por las Naciones Unidas mediante cuatro conferencias mundiales sobre la mujer, ha contribuido a que la conmemoración sea un punto de convergencia de las actividades coordinadas en favor de los derechos de la mujer y su participación en la vida política y económica. El Día Internacional de la Mujer es cada vez más una ocasión para reflexionar sobre los avances conseguidos, exigir cambios y celebrar los actos de valor y decisión de mujeres comunes que han desempeñado una función extraordinaria en la historia de los derechos de la mujer.Y así se fundó el día internacional de la mujer.

El día de la mujer en el movimiento obrero

Acto de celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora en Managua (1988). En el cartel pone: Juntos en todo luchamos contra el maltrato de la mujer.
Acto de celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora en Managua (1988). En el cartel pone:
Juntos en todo luchamos contra el maltrato de la mujer.

Aún con los hechos redactados en la anterior cronología, la historia más extendida sobre la conmemoración del 8 de marzo hace referencia a los hechos que sucedieron en esa fecha del año 1908, donde murieron calcinadas 146 mujeres trabajadoras de la fábrica textil Cotton de Nueva York en un incendio provocado por las bombas incendiarías que les lanzaron ante la negativa de abandonar el encierro en el que protestaban por los bajos salarios y las infames condiciones de trabajo que padecían.

También se reconoce como antecedente a las manifestaciones protagonizadas por obreras textiles el 8 de marzo de 1957, también en Nueva York.

En el estudio realizado por Isabel Álvarez González y publicado bajo el título Los orígenes y la celebración del Día Internacional de la Mujer, 1910-1945 (KRK-Ediciones, Oviedo, 1999), el incendio que se vincula con la celebración de esta fecha no fue el 8 de marzo sino el 25 de marzo de 1911, pocos días antes de la celebración del primer Día Internacional de la Mujer, en la empresa Triangle Shirtwaist.

La manifestación a la que muchas veces se hace referencia, no habría ocurrido el 8 de marzo de 1908 ni de 1857, como muchas fuentes señalan, sino el 27 de septiembre de 1909; a partir de noviembre de 1908 según otras fuentes, en el marco de una huelga de más de trece semanas de las empleadas y empleados del sector textil realizaron en el East Side de Nueva York. Participaron más de 20.000 obreros, en su inmensa mayoría mujeres. Durante esas 13 semanas padecieron hambre, ataque de esquiroles, detenciones (más de 600), despidos... pero consiguieron las peticiones reclamadas. El 8 de marzo de 1909 se convocó una manifestación exigiendo, de nuevo, mejoras de condiciones para las mujeres emigradas y la abolición de la explotación infantil así como el derecho al voto de las mujeres.

Las historiadoras Liliane Kandel y François Picq afirman que el mito que sitúa la manifestación en el año 1857 fue creado en 1955 para eliminar el carácter comunista que más tarde adquiriría el Día Internacional de la Mujer.

Aún así, tal y como reconoce la historiadora Mari Jo Buhle en su obra Women and American Socialism 1870-1920 el incendio de la Triangle Shirtwaist Company fue de una gran transcendencia en la historia social de EE.UU. y del movimiento obrero y feminista al dar muerte a las obreras que en 1910, el año anterior al mismo, habían protagonizado la primera huelga llevada a cabo exclusivamente por mujeres en demanda de mejoras en su situación laboral.

Fuentes

  • Diario El Mundo, edición Valencia del 8 de marzo de 2002, artículo de Bernardo del Rosal Blasco.
  • Biblioteca de Consulta Encarta.

Enlaces externos

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Vendredi 7 mars 2008 5 07 /03 /Mars /2008 23:16

La gentuza fascista del pasquín anarcoliberal “El Lesbiano”, de Caracas, según se publica en un portal desclasado, signó una declaración “anarquista y antimilitarista” previéndonos de la “inminente guerra” que habrá en “Suramérica”.

 

En primer lugar, la gentuza escuálida y fascista de “El Lesbiano” ni es anarquista ni es antimilitarista. Todo el mundo sabe en Venezuela que semejante pandilla de tartufos no merece el más mínimo respeto. No es anarquista, decimos, porque niega la lucha de clases. Y, no es antimilitarista, porque simplemente no ejerce ninguna influencia en ninguna entidad popular que son las únicas que pueden ser realmente antimilitaristas. Que el dueño de “El Lesbiano” se diga antimilitarista, poco importa; también está contra el Papa, mas no porque sea ateo, sino porque el Papa condena a los del Tercer Sexo.

 

Coincide, sin embargo, el texto “contra la guerra” con el 6 de Marzo, día de la convocatoria para que se condene –como se condenó- a nivel mundial al Terrorismo de Estado del Parauribismo colombiano.

 

Demasiada coincidencia para ser tan sólo producto del Azar.

 

Y, luego, uno de los foristas en el portal en cuestión, dice que se está contra “el estado y el capital corporativo”, mas “no contra el capital porque sin éste nada funciona”. ¡Exacto! Eso es, en esencia, anarcocapitalismo. Y, eso, y no otra cosa, son su dueño y “El Lesbiano”, y su pandillita de fasciopunketos.

 

Eso es parte de la “obra militante del tío Willy”, que nada dice que el director del pasquín anarcoliberal hispano cometió apropiación indebida al quedarse con los fondos de “la organización” de Granada.

 

Pero como Granada es mora, qué se joda.-

 

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Vendredi 7 mars 2008 5 07 /03 /Mars /2008 12:02

Nada peor que los envidiosos armados. Que los frustrados y/o tarados con un título universitario, que de esos sobran. O con alguna cuota de poder. En fin, nada más peligroso que mono con hojilla, como Uribe o Bush.

 

Mientras la oligarquía neogranadina se aliaba con el imperio del yanqui, los mantuanos caraqueños seguían incólumes las añoranzas de la Colonia. Es así como expulsaron a Bolívar y a la memoria de Bolívar. Y, fue de esa manera como el cónsul británico en Venezuela se convirtió en el alter ego de Páez hasta que llegó la Guerra Federal.

 

¿Qué mecanismos ligan a la burguesía postcolonial venezolana con los imperios: envidia, mansedumbre, o cuáles? ¿O con la aristocracia devenida en oligarquía, neogranadina? Ni antes ni después de la Gran Colombia fueron semejantes Venezuela y la Nueva Granada; ni en las clases dominantes ni en las clases dominadas. Con el tiempo estas últimas –por la opresión y la explotación- forzaron la semejanza.

 

Que la Nueva Granada de nuestros días devenga en el Israel del Caribe, nada de raro tiene. Israel es “gente rara” incrustada en Oriente Medio, extranjeros dueños de un territorio de otros. La oligarquía colombiana es tan israelita como la porteña lo es en la Argentina. Son los dramas de la Colonia española –tres siglos con sus días- que quedaron pendientes. La oligarquía peruana se sintió siempre más atraída por los latifundistas de Buenos Aires que por los soldados colombianos –de la Gran Colombia- que desfilaban por Lima acompañando al “general Bolívar”.

 

San Martín que murió de viejo intuyó que América requería de una monarquía mientras que Bolívar que murió de arrecheras -y joven- predicaba la República de trabajadores de todas las clases. Para el trono vacante de San Martín los herederos burgueses de la Emancipación Americana disputaban entre ellos si era mejor un infante británico o un infante español. Y, siempre adelantados, los brasileños solucionaron el asunto: se buscaron a la misma corte portuguesa y pusieron al príncipe de emperador del Brasil, y las tropas de éste amenazaron a las de Bolívar que, osado como siempre, se planteó la posibilidad de enfrentarlas.

 

Siguieron las clases aristocráticas de la Colonia los dictados de los imperios, inglés, yanqui o hasta español –que algún sector aspiró, en su momento, a reintegrarse a la Madre Patria en tanto “provincia”. Esa dinámica prosiguió hasta nuestra época. La Emancipación Americana del siglo XIX, incompleta, frustrada, espera por la Integración Americana del siglo XXI, sin la cual no será posible ser un “nuevo mundo”.

 

Las burguesías nacionales fueron dilemáticas: o desarrollaban el país o seguían la seguidilla de la burguesía imperial, en eso se tiraron dos siglos. A decir verdad, les daba asco el pueblo heredado de la Colonia: indios, mestizos, cholos, afrodescendientes, blancos de orilla, etc., gente que requería de “sangre europea”, había que “cruzar al ganado”, si hasta los “extranjeros” de a pie resultaron inconvenientes porque traían ideas “extranjeras”, como las anarquistas, por ejemplo, o las bolcheviques, que era de “lo peor de Europa”.

 

La Colonia fue racista pero la Independencia también. Los juicios por “pureza de sangre” tras la Emancipación siguieron la vía de las evidencias, de los sentidos, abandonando los tribunales de “la legalidad”: no podía un cuarterón –jamás- ser ni jefe civil siquiera. Y, como toda sociedad no reproduce sino lo que subyace en ella, nuestras universidades fueron igualmente racistas –doblemente racistas, porque admitían el apartheid del conocimiento y de la procedencia de clase social-.

 

El general Demográfico fue librando sus últimas batallas. Ya el mestizaje se convirtió en mestizaje ideológico, algunos intentos hubo con Mariátegui y con los hermanos Flores Magón, pero no se difundieron. Y como estamos en la época de la digitalización del espectáculo y del mundo sin fronteras, la globalización impone la Integración así como impuso la Colonia en el siglo XVI.

 

Pero integrarse no es lo mismo que implantar el socialismo. Para lo segundo, sin embargo, hay que lograr lo primero. Si no somos capaces de integrarnos quizá dejemos de ser patio trasero de un imperio para seguir siéndolo de todos. Seremos siempre “ultramar” y jamás América. E integrarnos, y además, cubrir en poco tiempo, quizá una década, la brecha científica y tecnológica, sin lo cual estaremos condenados a ser siempre colonias o neocolonias.

 

Lo importante ahora es que hay sectores de la clase dominante americana que no quieren la integración porque ésta no es parte de su proyecto de acumulación-despilfarro-reacumulación. Descolla entre ellos la oligarquía neogranadina. Y la de los charros mexicanos o herederos de los gachupines enriquecidos. Porque el capital no puede sembrarse como los tesoros, está en su devenir que debe dinamizarse, acumular, acumular y acumular.

 

Tanto en México –la Nueva España- como en Colombia –la Nueva Granada-, y algo semejante en el Perú, la integración no es una quimera sino un negocio más: por eso los TLC le son tan propicios. Y, con el objeto de garantizar el negocio seguro, han echado mano de cuantas ficciones se pueda imaginar: todos los aparatos de la dominación se ponen al servicio del negocio del TLC. La cuestión no es, por tanto, dividir para vencer, sino impedir que se unan porque divididos estamos desde el siglo XVI: nos dividieron Ellos porque Ellos también estaban divididos. Pero ni Prusia ni el Zar fueron invitados al reparto del botín, y quizá eso explique tantas historias.

 

La integración la impone la globalización pero si todos se globalizan sólo pueden hacerlo por vías socialistas. China entró como río en conuco a la globalización y su socialismo –que no es otra cosa sino capitalismo de estado, porque no puede ser otra cosa- entrará en contradicción con el socialismo que la globalización exigirá más temprano que tarde. Rusia regresa a esquemas socialistas dejando atrás los tiempos en que Reagan conquistara Moscú. Porque el socialismo es que la distribución del excedente dedique al trabajo tanto –o más- de lo que dedica al capital. Mientras que la globalización capitalista es que el excedente se reparta entre el capital local y el capital multinacional. Por eso, Uribe y Bush se oponen, al lado de Calderón, a la Integración sin la cual la Emancipación Americana quedaría como una morisqueta de la historia.

 

Por eso, en un campamento de las FARC, al sur del Putumayo, se libró otra batalla entre la Integración+Socialismo y la Balcanización Eterna+Capitalismo.-

 

OCA

http://es.wikipedia.org/wiki/Putumayo_(departamento)

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Vendredi 7 mars 2008 5 07 /03 /Mars /2008 11:36
La bolchevique enamorada
 
La bolchevique enamorada
 
Alexandra Kollontai
Novela
240 pág.
castellano
ISBN:  978-84-8136-509-2
 
Vassilissa es una joven bolchevique de gran rectitud moral que se enamora perdidamente de Volodya, un atractivo anarquista. Inician una bonita pero también tormentosa relación en la que el amor se entremezcla continuamente con el compromiso por su pueblo. Al igual que Alexandra Kollontai, la protagonista de esta novela se entrega totalmente a la causa revolucionaria rusa y a la lucha feminista. En palabras de la autora, "Esta novela no es ni un estudio "ético" ni un cuadro de la vida de la rusa soviética. Es puramente un estudio psicológico de las relaciones sexuales del período de la posguerra. Muchos de los problemas que presento no son exclusivos de la Rusia soviética. (...) Mi intención al escribir este libro es que sirva, aunque sea poco, para combatir la vieja hipocresía burguesa de los valores morales y para demostrar una vez más que empezamos a respetar a la mujer, no por su "moral buena", sino por su actuación, por su sinceridad, con respecto a los deberes de su clase, de su país y de la Humanidad en general".
Txalaparta
Precio: 16 €
Precio socios: 12.8 €
http://es.wikipedia.org/wiki/Alexandra_Kollontai

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Jeudi 6 mars 2008 4 06 /03 /Mars /2008 23:14
Anarkismo.net     www.anarkismo.net

 

El movimiento obrero anarquista en el Perú (1890-1930)
by Joël Delhom - Université de Bretagne-Sud Thursday, Mar 6 2008, 8:44am
bolivia/peru/ecuador/chile / history of anarchism / opinion/analysis

Ponencia presentada en el Congreso anual de la Society for Latin American Studies, University of Birmingham, 6-8 avril 2001, sesión Labour History and the History of Labour in Latin America

El auge económico, sin embargo, produjo un nuevo tipo de trabajador urbano-industrial o rural-industrial, sociológicamente diferente del artesano o del campesino tradicionales y sometido a nuevas formas de relaciones laborales. Guiado por la experiencia de sus primeros conflictos y por una prensa liberal radical que propugnaba la constitución de Sociedades de Resistencia, ese proletariado adoptó paulatinamente nuevas formas de lucha y organización, alejadas del clásico mutualismo. Este entró en una etapa de decadencia a partir de 1910, mientras las primeras organizaciones anarquistas orientaban los conflictos laborales del proletariado, oponiéndose a la estrategia de la Confederación de Artesanos “Unión Universal” (CAUU). Hegemónico hasta 1920, el anarco-sindicalismo empezó entonces a ser cuestionado por los marxistas, quienes conquistaron la dirección del movimiento obrero a partir de 1926.

Nacimiento del sindicalismo anarquista

Es probable que la inmigración de algunos militantes obreros ayudara a la organización del proletariado peruano; se ha mencionado por ejemplo a dos españoles, a un argentino y a un chileno. Más tarde, en 1912, año en que se organizó una huelga general, llegaron también dos italianos así como un argentino, los tres delegados de la Federación Obrera Regional Argentina. Pero el impulso organizador no vino del extranjero. Desde finales del siglo XIX, existían vínculos entre algunos dirigentes obreros y la masonería o, de forma más amplia, los grupos de propaganda liberal, los cuales se comprometieron a elevar la condición intelectual, moral y económica de los trabajadores. Es un aspecto que merece investigaciones complementarias, aunque son ya bastante significativas las relaciones entre el dentista, miembro de la Gran Logia Masónica del Perú, Christian Dam y el panadero Manuel Caracciolo Lévano, uno de los más destacados militantes anarco-sindicalistas; entre el periodista director de La Idea Libre, Glicerio Tassara, y el grupo que editó La Protesta; entre el músico José B. Ugarte y el Centro de Estudios Sociales 1° de Mayo. Las Ligas de Libre Pensadores, constituidas por C. Dam, se dedicaban a la educación y la asistencia de los trabajadores; por otra parte, Dam y Ugarte habían sido miembros fundadores del partido radical Unión Nacional, creado por el escritor Manuel González Prada en 1891 y cuyo programa ostentaba un claro compromiso social. Destacada labor de concientización y educación de clase tuvieron entonces algunas publicaciones liberales de crítica sociopolítica: La Luz Eléctrica (1886-1897), Integridad (1889-1891), Germinal (1889; 1901-1906), El Libre Pensamiento (1896-1904), La Idea Libre (1900-1920), antes de que aparecieran órganos de definida orientación anarquista: Los Parias (1904-1910), La Simiente Roja (¿1905-1907?), El Hambriento (¿1905-1910?), Humanidad (1906-1907), El Oprimido (¿1907-1909?) y La Protesta (1911-1926).

El primer caso de acción reivindicativa que utiliza la huelga como medio de presión lo constituye el paro de los tipógrafos por mejoras salariales en diciembre de 1883. Pero fue probablemente la huelga de los panaderos de Lima, en enero de 1887, la que tuvo mayores repercusiones al conducir a la creación, en abril del mismo año, de la Sociedad Obrera de Panaderos "Estrella del Perú", una organización que desempeñó un papel precursor en la formación de la conciencia de clase del proletariado. En 1896 ocurrió el primer gran conflicto industrial: la huelga los tejedores de Vitarte (agosto), seguida por los movimientos de los cigarreros (septiembre), los tipógrafos (septiembre) y los pasteleros de la capital. Los obreros de esas industrias ya empezaban a ser influenciados por algunos líderes anarquistas. Los tabaqueros, por ejemplo, no dudaron en destruir la nueva maquinaria que causaba desocupación. Ese tipo de acciones luddistas eran excepcionales y normalmente los trabajadores solían recurrir a la mediación de políticos (diputados, ministros e incluso presidente de la República) lo que no impedía una severa represión. El nuevo siglo se abrió en Lima con la huelga de cocheros en enero de 1900 y, sobre todo, la exitosa huelga de panaderos en abril-mayo de 1901. Aunque también recurrieron a comisiones de arbitraje, los últimos organizaron de forma ejemplar la solidaridad del gremio y trataron de impedir el funcionamiento de las empresas de panificación. 1904, año de fuerte alza de los precios de las subsistencias, fue determinante para la maduración ideológica: la Sociedad Obrera de Panaderos, dirigida por Manuel C. Lévano, se desadhirió de la CAUU y pasó a llamarse Federación de Obreros Panaderos "Estrella del Perú", dando el primer paso hacia un sindicalismo moderno que representara los intereses del proletariado. La separación se debía al rechazo de las prácticas colaboracionistas de la Confederación de Artesanos. Los panaderos adoptaron como objetivo la jornada de ocho horas y celebraron en 1905, por primera vez en el país, la fiesta del Primero de Mayo. En marzo de 1904 también empezó a ser publicado en Lima el mensual Los Parias, que fue la primera publicación ácrata importante del país. Principalmente animada por M. González Prada, era favorable al sindicalismo y aspiraba al “comunismo proletario”. En mayo, la huelga de los jornaleros del Callao, primera en costarle la vida a un trabajador, constituyó además una importante experiencia de lucha y de solidaridad de clase, aunque fue resuelta gracias a la intervención del presidente Andrés A. Cáceres.

Aporte conceptual de González Prada

Todos los historiadores mencionan el papel determinante de Manuel González Prada en la formación ideológica de los trabajadores del Perú, pero hasta ahora no ha sido analizado detenidamente el tenor de su contribución. Desde fines de los años 1880, González Prada se había ganado una fama de inconforme opuesto a las oligarquías, al caudillismo y al clero. Cuando regresó de Europa, en 1898, su popularidad fue creciendo a causa del tono muy radical de sus críticas a los poderes establecidos. En su discurso de agosto de 1898 en el local de la Unión Nacional, el ensayista había designado al obrero y al campesino como la parte sana del país. La semana siguiente, su amigo C. Dam le invitó a dar otra conferencia en la Liga de Librepensadores que fue impedida por el gobierno. Ideológicamente, los dos hombres evolucionaron de forma parecida, pasando del liberalismo radical al anarquismo, del cual fueron unos de los primeros propagandistas en Lima. La Liga desempeñaba un papel de educación popular y concientización política mediante reuniones públicas en las que participaban intelectuales y trabajadores. G. Prada escribió algunos artículos para el semanario El Libre Pensamiento, el órgano de la Liga, pero a partir de 1902, el escritor estrechó sus relaciones con los círculos obreros y parece que estuvo en contacto epistolar con varios líderes provincianos.

De octubre de 1904 a julio de 1909, ejerció una influencia directa en el incipiente movimiento anarquista, escribiendo asiduamente, bajo seudónimos o de forma anónima, en el mensual Los Parias. Es muy significativo que, el 1° de mayo de 1905, la Federación de Obreros Panaderos le invitara a pronunciar una conferencia que fue de suma importancia en la historia social del país. Se trata del discurso “El intelectual y el obrero”, en el cual afirmaba el autor la necesidad de la unión solidaria de todos los trabajadores sin distinción de clase social en la perspectiva de la futura revolución. También definía el papel que le corresponde al intelectual en su relación con las masas:

Cuando preconizamos la unión o alianza de la inteligencia con el trabajo no pretendemos que a título de una jerarquía ilusoria, el intelectual se erija en tutor o lazarillo del obrero. A la idea que el cerebro ejerce función más noble que el músculo, debemos el régimen de las castas [...].

Esa idea, que selló la solidaridad entre los jóvenes universitarios de la clase media y los proletarios, fue más tarde adoptada por Víctor Raúl Haya de la Torre en su Frente de trabajadores manuales e intelectuales. La propuesta de frente revolucionario multiclasista tomaba en cuenta la especificidad de un país como Perú, donde el proletariado urbano era escaso y el rural se encontraba totalmente marginado de la sociedad, mientras una creciente clase media aspiraba a consistentes transformaciones sociales. Esa primera celebración de la solidaridad internacional de los trabajadores constituyó un hito en la evolución del obrerismo peruano hacia el sindicalismo. Se fijó como meta común la obtención de la jornada de ocho horas “dando inicio así a un mayor y nuevo impulso tanto en el movimiento obrero capitalino como en ciertos sectores mineros y costeños agrícolas” (Yepes del Castillo).

El año siguiente, informado de lo que sucedía en Francia, G. Prada defendió en un artículo de Los Parias la campaña por la jornada de ocho horas, objetivo que ya había sido incluido en los estatutos de la Federación de Obreros Panaderos desde 1904. En esta ocasión, los panaderos habían convocado un paro general que fue parcialmente logrado. Es interesante subrayar la argumentación de G. Prada:

Según la iniciativa que parece emanada de los socialistas franceses, todas las manifestaciones que hagan hoy los obreros deben converger a crear una irresistible agitación para conseguir la jornada de ocho horas. Cierto, para la emancipación integral soñada por la anarquía, eso no vale mucho; pero en relación al estado económico de las naciones y al desarrollo mental de los obreros, significa muchísimo: es un gran salto hacia adelante en un terreno donde no se puede caminar ni a rastras. Si la revolución social ha de verificarse lentamente o palmo a palmo, la conquista de las ocho horas debe mirarse como un gran paso; si ha de realizarse violentamente y en bloque, la disminución del tiempo dedicado a las faenas materiales es una medida preparatoria: algunas de las horas que el proletariado dedica hoy al manejo de sus brazos podría consagrarlas a cultivar su inteligencia, haciéndose hombre consciente, conocedor de sus derechos y, por consiguiente revolucionario. Si el obrero cuenta con muchos enemigos, el mayor está en su ignorancia.

El autor asigna a la auto-educación un valor revolucionario, lo que convierte todas las medidas que pueden favorecerla en un objetivo válido de lucha, a condición de que no se pierda de vista la meta final. Desde esta perspectiva, más amplia que la puramente económica, romper la alienación individual es una condición sine qua non de la emancipación colectiva. Al revés de muchos anarco-sindicalistas predomina en G. Prada una concepción algo individualista que no hace del sindicato la prefiguración de la sociedad futura. Con todo, su pensamiento se mantiene cerca de la línea del anarquismo sindicalista preconizado por P. Kropotkine y F. Pelloutier, para los cuales las reformas parciales son ante todo la ocasión de fomentar la huelga general revolucionaria. De forma pragmática, el sindicato constituye una escuela de anarquismo, al proporcionar a los individuos una experiencia de lucha solidaria y anti-autoritaria. Por otra parte, la postura del escritor no puede ser sindicalista revolucionaria porque no acata la neutralidad ideológica del sindicato exigida por la Carta de Amiens de 1906. El artículo que escribió en ocasión del 1° de mayo de 1907, celebrado simultáneamente en El Callao y en Lima, muestra su recelo en cuanto a la lucha por reformas inmediatas, juzgadas bastantes ilusorias ya que no afectan los fundamentos de la explotación. Ese texto, escrito varios meses antes del congreso anarquista internacional de Amsterdam (agosto de 1907), anticipa las críticas dirigidas por Errico Malatesta al sindicalismo revolucionario defendido por Pierre Monatte. Como el anarquista italiano, G. Prada confía más en la solidaridad moral generada por un ideal común que en la solidaridad económica; no toma el sindicalismo sólo como un fin en sí mismo, sino como uno de los medios de acción para llegar a la revolución ácrata, la cual sobrepasa ampliamente los intereses de una sola clase y se propone la liberación integral de la humanidad oprimida económica, política y moralmente. El hecho de que G. Prada no haya contribuido a La Protesta podría ser interpretado como un desacuerdo con la orientación anarco-sindicalista del periódico.

En junio de 1906, publicó un artículo de aclaración ideológica en el cual explicaba las diferencias entre el socialismo, que califica de reformista y autoritario, y el anarquismo, a menudo confundidos por los actores del movimiento social peruano. Advertía entonces:

Entre socialistas y libertarios pueden ocurrir marchas convergentes o acciones en común para un objeto inmediato, como sucede hoy con la jornada de ocho horas; pero nunca una alianza perdurable ni una fusión de principios [...].

Frente a interpretaciones conservadoras de “glorificación del trabajo”, insistía, pues, en el significado verdadero del Primero de mayo, como celebración universal del sacrificio de los Mártires de Chicago. En 1909, lo definía como un día privilegiado para demostrar la solidaridad proletaria en la lucha sangrienta por la revolución emancipadora. Rechazaba sin ninguna ambigüedad toda solución reformista y conciliadora, tal como la práctica muy frecuente del arbitraje político en los conflictos laborales:

[...] no incurriremos en la ingenuidad o simpleza de imaginarnos que la Humanidad ha de redimirse por un acuerdo amigable entre los ricos y los pobres, entre el patrón y el obrero, entre la soga del verdugo y el cuello del ahorcado. Toda iniquidad se funda en la fuerza, y todo derecho ha sido reivindicado con el palo, el hierro o el plomo. Lo demás es teoría, simple teoría.

En noviembre de 1906, mientras habían cesado el trabajo los jornaleros del Callao, el escritor abogó por la huelga general armada. Meses más tarde, en mayo de 1908, después de la masacre en Iquique de 600 huelguistas por el ejército chileno (diciembre de 1907), preconizó también el sabotaje. No sólo los considera los únicos medios eficaces de lucha contra los capitalistas, sino que también piensa como Kropotkine que toda lucha armada constituye una forma de preparación del pueblo para la revolución final. G. Prada actúa también como censor y aguijón cuando lamenta el conservadurismo y la falta de solidaridad de los sindicatos peruanos, aún subyugados por la acción política, que según él divide las masas y debilita su acción.

En dos artículos publicados en enero y febrero de 1906 en Los Parias, G. Prada denunció la estrategia retrógrada y corruptora de la CAUU, calificada de “tenaza del político para coger al obrero” y celebró “la evolución regeneradora” emprendida por los panaderos bajo la dirección de M. C. Lévano. Sin desconocer la existencia de un sector intermedio, consideraba que las sociedades se dividen esencialmente en dos clases enemigas “la de los poseedores y la de los desposeídos” o, dicho con otras palabras, “los explotadores” y “los explotados”. En esa última, a la que atribuye una misión histórica de regeneración, distinguía entre “siervos” y “proletarios”, o sea entre campesinos, en situación neofeudal, y obreros. A los artesanos limeños, trabajadores propietarios de sus medios de producción y a menudo patronos de otros obreros, los identificaba como aliados objetivos de los explotadores. Pero lo que deseaba G. Prada era que se produjera una toma de conciencia de esa clase intermedia para que se uniera a los demás trabajadores y regenerase el Perú:

Desde finales de los 1890, G. Prada denunciaba el carácter inicuo del capitalismo que explota al trabajador y lo mantiene en la miseria: “Merced a las sociedades anónimas, todo ha sido monopolizado y es disfrutado por un diminuto círculo de traficantes egoístas y absorbentes.”. Ha enfatizado la desigualdad fundamental que caracteriza la relación de producción moderna y la vuelve moralmente inaceptable, según él:

Donde hay cambio de dinero por fuerza muscular, donde uno paga el salario y el otro le recibe en remuneración de trabajo forzoso, ahí existe un amo y un siervo, un explotador y un explotado. Toda industria legal se reduce a un robo legalmente organizado.

Mostrando la continuidad histórica de la explotación (esclavitud, vassallaje, proletarización) afirmaba que el productivismo capitalista transforma al trabajador en proletario, o sea en máquina de carne y huesos, la forma más acabada de la alienación. Distinguía así entre dos concepciones de la actividad productiva humana: por una parte, el digno trabajo libre “para transformar el Globo en una morada cómoda y salubre, concediéndose las horas necesarias al solaz, a la instrucción y al sueño” y, por otra, la vil explotación que consiste en “bregar y esquilmarse para que otros reporten los beneficios [...] no conociendo más placeres que el trago de aguardiente y la procreación”. Subrayaba la duplicidad del discurso ideológico dominante que tiende a enmascarar la realidad gracias a la alianza cómplice de intelectuales y capitalistas: “[...] en las sociedades modernas el letrado y el capitalista explotan al ignorante y al obrero, hipócritamente, predicando la evangélica máxima del amor al prójimo, hablando de libertad, igualdad y fraternidad.”. De ahí la importancia de su discurso “El intelectual y el obrero” que busca invertir la alianza de las clases medias instruidas con la oligarquía, en beneficio de los sectores populares.

En 1905 señalaba también la expoliación realizada por el imperialismo económico norteamericano al amparo del modelo agro-exportador promovido por la oligarquía nacional. Se anticipaba al discurso antiimperialista que prevaleció a partir de los años 1920. Por otra parte, opuso las políticas restrictivas de los países industrializados en materia de inmigración laboral a sus agresiones coloniales en nombre del liberalismo económico, subrayando el carácter mundial del proceso de proletarización.:

Para introducir sus telas, su opio, su alcohol y su Biblia, las grandes potencias abren a cañonazos Asia y África; pero quieren cerrar sus puertas no sólo al amarillo y al negro, sino también al blanco sin bolsa repleta de oro.

De allí su prédica internacionalista, consecuencia lógica de la solidaridad de clase:

Las muchedumbres no acaban de ver que el negocio no tiene patria; que, a pesar de Alsacia y Lorena, el francés rico es hermano del capitalista alemán, lo mismo que, a despecho de Tacna y Arica, el azucarero peruano es amigo y compatriota del hacendado chileno. Todos los grandes ladrones constituyen una masonería internacional, forman una casta esparcida en el globo, pero estrechamente unida y juramentada para luchar con su enemigo común: el proletario.

El intelectual revolucionario aspiraba claramente al modelo político más igualitario que podía concebir, el del comunismo libertario teorizado por Kropotkine, Malatesta y Elisée Reclus, cuyo lema era “a cada uno según sus necesidades”. También influenció al movimiento obrero el discurso anarquista de G. Prada en cuanto al Estado y a la Iglesia, analizados como cómplices activos de la explotación capitalista.

Apogeo y crisis del movimiento obrero anarquista

Los gremios inicialmente más influenciados por el anarquismo fueron sobre todo los panaderos y los tipógrafos, pero también los sastres, zapateros y picapedreros; más tarde fueron muy activos los trabajadores del sector textil, que lograron influir en los jornaleros de los valles agrícolas cercanos a la capital. En 1907, ya existía en Lima el Centro de Estudios Sociales “Humanidad”, muy concurrido por los tejedores de Vitarte. También debe citarse el Centro Socialista 1° de Mayo con su órgano El Oprimido, en el que participó a menudo el dentista C. Dam y que fusionó en 1908 con el grupo “Humanidad”, dando origen al Centro de Estudios Sociales 1° de Mayo. En Lima desplegó también su actividad el Centro Racionalista Francisco Ferrer que editaba el mensual Páginas Libres, nombre que retoma el título del primer libro de González Prada (Paris, 1894). El grupo Luchadores por la Verdad, que reunía a los más destacados militantes obreros y a algunos intelectuales, publicó a partir de febrero de 1911 el periódico La Protesta. Tuvo una activa participación en la formación ideológica y organización de los trabajadores: es de notar que constituyó un Comité de Preparación Sindical en julio de 1911. El anarquismo arraigó también en las provincias, particularmente en las localidades de Huacho, Sayán, Barranca, Trujillo, Chiclayo, Ica... Esa influencia entre los obreros del campo es también un aspecto que debería ser estudiado más profundamente, así como el discurso indigenista de la prensa proletaria. En Arequipa fue constituido en 1905 el Centro Social Obrero. Varios periódicos fueron editados en Chiclayo, donde fue fundada la Confederación de Obreros 1° de Mayo en 1907. En Trujillo apareció La Antorcha y se fundaron Centros de Estudios Sociales como “Luz” e “Hijos del Pueblo”. En Huacho fue creado el Centro de Estudios Femeninos “Luz y Libertad” (1918). Hubo también un Centro de Estudios en Pomalca con escuela y biblioteca.

A partir de 1911, la influencia anarquista en el movimiento obrero se volvió predominante. Afirma Pereda Torres: “La segunda década del presente siglo encontró a la dirigencia anarco-sindicalista en posesión de los principales gremios de la ciudad de Lima y del resto del país [...]”. La primera huelga general de solidaridad tuvo lugar en abril de 1911 en apoyo a los tejedores de Vitarte; su resultado fue la supresión del trabajo de noche. El gobierno aprobó también en enero de 1911 una ley de accidentes de trabajo frente a la presión obrera. Como consecuencia del conflicto, se fundaron la Unificación Obrera Textil de Vitarte en mayo de 1911 y la Unificación Proletaria Textil de Santa Catalina en noviembre del mismo año, “verdaderas organizaciones sindicales” y “núcleos de formación y acción del anarco-sindicalismo de la ciudad de Lima”, según Pereda Torres. Afirma el historiador que “estas organizaciones se constituyeron en modelos para los gremios de albañiles, sastres y ferrocarrileros quienes optaron definitivamente por la senda libertaria”. Las huelgas por las ocho horas y aumentos salariales se sucedieron e intensificaron en 1912 y 1913, años de crisis económica, dando lugar a la constitución de nuevos sindicatos. En el campo, que se iba organizando en reivindicativas Sociedades de Auxilios Mutuos por la influencia anarquista, también hubo conflictos violentos: en abril, las fuerzas represivas mataron a decenas de jornaleros de los valles agro-industriales de Chicama y Santa Catalina (Dpto. de La Libertad). Finalmente, la Unión General de Jornaleros del Callao conquistó las ocho horas en enero de 1913 gracias a un nuevo paro general. Se creó entonces una nueva federación, la de Obreros Marítimos del Callao. Frente a la multiplicación de las huelgas y cediendo a la presión patronal, el gobierno del populista Guillermo Billinghurst promulgó en enero de 1913 un Reglamento de Huelgas destinado a luchar contra los métodos anarquistas de acción directa, aunque pretendía garantizar el derecho de huelga. No obstante, los conflictos se extendieron a los obreros del petróleo de Talara, Negritos, Lobitos y Lagunitas, en el norte del país. A iniciativa de la recién creada Sociedad de Galleteros y Anexos, se constituyó en marzo de 1913 una primera Federación Obrera Regional Peruana (FORP), que no logró perdurar. A finales del año, los trabajadores pudieron constituir una imprenta proletaria que funcionó hasta los años 1930 y editó numerosos periódicos. La propaganda sindical se intensificó a partir de 1914, a causa de la degradación de las condiciones de vida y trabajo. Como las clases populares no beneficiaban de la bonanza exportadora debida a la Guerra Mundial y tenían que sufrir el alza exhorbitante de los artículos alimenticios, se organizaron nuevos sindicatos de oficios (zapateros, albañiles, sastres, ferrocarrileros...). También la represión se hizo más violenta, muriendo numerosos trabajadores en provincias en 1916 y años siguientes. Según algunos historiadores, la FORP fue disuelta y sustituida en diciembre de 1918 por la primera Federación Obrera Local de Lima (FOLL).

1919 fue el año de la culminación del anarco-sindicalismo en el Perú. Un nuevo paro general paralizó Lima y El Callao del 13 al 15 de enero de 1919 hasta conquistar la jornada de ocho horas. La Federación de Trabajadores en Tejidos del Perú, constituida en enero, fue también fruto del movimiento, así como la Federación Gráfica y la de Choferes. La huelga había sido iniciada por los tejedores y fue rápidamente apoyada por los demás sindicatos, así como los estudiantes de San Marcos. Víctor Raúl Haya de la Torre, el principal líder de los universitarios, fue adquiriendo después una gran influencia entre los trabajadores textiles gracias a la creación en 1921 de las Universidades Populares González Prada. Un frente único de sindicatos, gremios y organizaciones populares, llamado Comité Pro-Abaratamiento de las Subsistencias, fue constituido por la Federación de Trabajadores en Tejidos en abril de 1919 para luchar contra la elevación del costo de la vida. Ese Comité dirigido por los anarquistas Carlos Barba (zapatero), Nicolás Gutarra (ebanista) y Adalberto Fonkén (tejedor), organizó un paro general en mayo-junio que fue severamente reprimido por las autoridades, muriendo varios manifestantes (ley marcial). El 4 de julio, Augusto B. Leguía aprovechó la situación para hacerse con el poder en medio del entusiasmo popular. Ese mismo día, el Comité Pro-Abaratamiento ocupó el local de la CAUU para transformarlo en la sede de la segunda Federación Obrera Regional Peruana, constituida el 8 de julio de 1919 en base a los principios de 1913. En agosto fue constituida la Federación Obrera Marítima y Terrestre del Callao. A partir de los años 1920, los huelguistas se dividían entre aplicación de la acción directa o del arbitraje previsto por la nueva Constitución para resolver los conflictos laborales. En el Primer Congeso Local Obrero de Lima y El Callao, organizado en abril de 1921 por la FORP, fue planteada la cuestión de la acción política de los trabajadores. Parece ser que los anarquistas lograron declararla incompatible con el sindicalismo pero que no pudieron obtener del Congreso que se pronunciara en favor del comunismo libertario como objetivo de los trabajadores organizados. Las ideas socialistas, divulgadas desde 1918, empezaban ya a cundir en el proletariado: los sindicatos del textil fueron los que abogaron por la “política obrera”. Para reforzar la organización anarquista, fue inmediatamente constituida la Federación de Grupos Libertarios, que se hizo cargo de La Protesta. En 1922, la exitosa huelga de la Federación de Motoristas y Conductores (septiembre) dio lugar a la creación, en noviembre, de una segunda Federación Obrera Local de Lima (FOLL) en la que “se agudizó la polémica entre anarquistas y socialistas”. En mayo de 1923 salió el primer número de Claridad, el órgano de la FOLL y de la Juventud Libre del Perú, fundado por Haya de la Torre y dirigido por José Carlos Mariátegui a partir de 1924, después de la deportación de Haya (octubre de 1923). En octubre de 1923, los sindicatos y los estudiantes unidos lograron impedir la consagración del Perú al corazón de Jesús.

A partir de 1924, con la reelección de Leguía, la represión se hizo más feroz y la influencia socialista arraigó en la FOLL. Los textiles, seguidos por los choferes, electricistas, gráficos y otros más, abandonaron el anarco-sindicalismo. Habían contribuido a propagar el marxismo-leninismo las Universidades Populares, en las que los anarquistas vieron pronto escuelas para ambiciosos y medios de infiltrar ideas reformistas en el proletariado. Síntoma de la gravedad de la fractura ideológica, fue que la FOLL no invitara a los grupos libertarios a la conmemoración del 1° de Mayo de 1925 (Pareja 1978:63). Los anarquistas, particularmente los albañiles y carpinteros, intentaron en vano crear una nueva organización obrera libertaria. Finalmente, a principios de 1926 ya dejó de publicarse La Protesta y en septiembre salió el primer número de la famosa revista Amauta. A mediados de 1926 empezaron los preparativos para el Segundo Congreso Local Obrero de Lima a iniciativa de los Trabajadores en Tejidos. Tuvo lugar bajo la dirección de Arturo Sabroso a partir de enero de 1927, pero sin la participación de los anarquistas. El Congreso se pronunció en favor del sindicalismo revolucionario sin orientación ideológica definida. En junio de 1927, la represión gubernamental desestructuró las organizaciones obreras encarcelando o desterrando a sus principales líderes. En octubre de 1928 fue finalmente constituido el Partido Socialista del Perú y, en mayo de 1929, la Confederación General de Trabajadores del Perú, cuyo primer Secretario General fue Julio Portocarrero, obrero textil de Vitarte, ex-anarco-sindicalista y miembro fundador del Partido Socialista.

Algunos comentarios historiográficos

Los historiadores han intentado explicar la pérdida de influencia del anarco-sindicalismo a partir de 1920. Según Denis Sulmont, que estudia poco el periodo anterior en sus libros, la ideología anarquista prosperó “cuando los trabajadores no disponían para sus reivindicaciones de otra alternativa”, permitiendo la organización y la toma de conciencia de clase. Pero representó luego:

[...] más bien un freno al desarrollo de la clase trabajadora hacia niveles superiores de organización y conciencia. La estrategia de acción directa de los anarquistas demostró sus límites al chocar contra el aparato represivo del Estado y las maniobras políticas de la burguesía, sin ofrecer alternativas para el proletariado.

Esa explicación de 1977 es poco convincente. Sulmont incurre en el mismo prejuicio ideológico un par de años más tarde cuando escribe:
Si bien la conquista de la jornada de ocho horas representó una victoria para el anarco-sindicalismo, significó también su entrampamiento posterior. En efecto, la propaganda anarquista había señalado que la huelga general era el preludio de la revolución social y de la liberación de los trabajadores. Sin embargo, una vez obtenida una importante conquista inmediata, continuaba el poder de la burguesía y la explotación capitalista. La insuficiencia del planteamiento anarquista y del “sindicalismo revolucionario” (que pretende hacer la revolución directamente mediante los sindicatos) se manifestará más nítidamente luego del fracaso de la lucha por el abaratamiento de las subsistencias.

La misma argumentación había sido avanzada en 1972 por Ernesto Yepes del Castillo, quien añade el retroceso del anarquismo al nivel internacional:

Bajo el impulso de las nuevas orientaciones ideológicas la clase obrera se fue desprendiendo de sus resabios anarquistas. Y es que la misma crisis que en los años de post-guerra ofreciera el anarco-sindicalismo a nivel mundial, no tardó en presentarse en el anarquismo local que, de otro lado, conseguida la jornada de 8 horas, halló vacío su arsenal reivindicativo.

También Hugo García Salvatecci, buen conocedor del anarquismo, se limitaba el mismo año a afirmaciones perentorias:

Dando una visión de conjunto, podemos decir que el Anarquismo peruano tomó las ideas centrales del Anarquismo europeo. También heredó sus defectos: abuso de retórica y falta de cohesión. Sucumbió, sobre todo, por sus querellas internas. No logró amalgamarse. Combatió el caudillismo y el dogmatismo, pero terminó cayendo en ellos. Además, a diferencia de otros países, en el Perú nunca tuvo mucho arraigo popular.

Sin embargo, reconoce que “La tiranía de Leguía impidió luego el radio de su acción”. Otro comentario de Sulmont, en 1980, coincide con ese último y aporta elementos económicos interesantes:

A partir de 1926, se multiplicaron los despidos y cierres de fábricas y la burguesía se mostró más intransigente frente a los reclamos. En 1927, los conflictos adquirieron proporciones alarmantes. Al mismo tiempo, muchas luchas sindicales fracasaron y los obreros perdieron varias de sus conquistas anteriores. La represión contra los dirigentes del movimiento obrero acabó con el apoliticismo anarco-sindical.

La represión es una explicación también propuesta por Yepes del Castillo:

Más tarde, con el arribo de Leguía al poder, los aún recientes y no muy profundos logros organizativos serían definitivamente liquidados. Utilizando una astuta demagogia, el Presidente de la ‘Patria Nueva’ se recubrió inicialmente de un ropaje popular a fin de afianzar -ampliando- las bases de un sustento político que le permitiera enfrentarse con éxito a la hegemonía civilista. Pero más tarde, pasada la crisis política y consolidado en el poder, sistemática e implacablemente logró quebrar los soportes del movimiento laboral destruyendo sus cuadros dirigentes.

[...] Así, respecto a los líderes anarquistas, varios de los más destacados fueron deportados a Europa. En otros casos, Leguía logró cooptar a algunas de las figuras de este movimiento [...]. El resto, con distinta suerte terminó en general orientándose hacia alguna de las dos grandes corrientes que empezaron a diferenciar la escena política peruana: el nacionalismo de corte populista [aprismo] y el socialismo.

Sulmont señala también la “confusión y división” que produjo el discurso populista de Augusto Leguía a partir de julio de 1919 en los sectores populares, aunque apunta que “los obreros que apoyaron a Leguía fueron rápidamente desilusionados” ya que en 1920 “se desencadenó una brutal represión contra las organizaciones sindicales”, quedando la recién nacida FORP “casi paralizada”.

Por su parte, Piedad Pareja ha mostrado en 1978 que no se puede explicar la pérdida de hegemonía del anarco-sindicalismo por la categoría socioprofesional de los trabajadores (transformación de los medios de producción y consiguiente proletarización) ya que ésta no ha influido en la elección de las ideologías:

“[...] si observamos la distribución de las organizaciones por oficio y por industria, según su tendencia política, [...] podemos constatar que indistintamente, artesanos y obreros manufactureros se inclinan mayoritariamente primero por una y luego por otra alternativa política.”

Algunos marxistas adoptan efectivamente una explicación muy subjetiva según la cual “el anarquismo está más en concordancia con la mentalidad de los artesanos y obreros de la pequeña industria que con la mentalidad de los obreros de la gran industria capitalista” o, dicho más claramente, el anarco-sindicalismo es una “doctrina pequeño-burguesa”. Pareja señala también que, hasta los años 1920, las élites sindicales fueron muy representativas de su base social. Parece entonces que el cambio ideológico fue el resultado de la creciente influencia entre los obreros de Haya de la Torre y de Mariátegui, especialmente por medio de las Universidades Populares. En su prólogo al estudio de Pareja, César Lévano también ha manifestado que Mariátegui logró “decantar a algunos de los mejores cuadros hacia el marxismo”.

Bien se ve que no se ha explicado aún cómo, sólo en cuatro o cinco años, la mayoría del movimiento obrero cambió de orientación ideológica. Sólo sabemos que influyeron la represión gubernamental y la propaganda marxista a la que fueron sometidos los líderes sindicales. Por consiguiente, es probable que los trabajadores organizados no integrasen los fundamentos ideológicos del anarco-sindicalismo y siguiesen dócilmente una reducida élite. Sería interesante, entonces, estudiar el funcionamiento orgánico de los sindicatos y analizar las relaciones entre la Federación de Grupos Libertarios, constituida en 1921, y los dirigentes obreros de los sindicatos. Es necesario, pues, afinar las investigaciones y orientarlas hacia las modalidades de articulación de una serie de elementos explicativos, entre los cuales cabe citar: la competencia ideológica de la corriente marxista y sus medios de influencia; la importancia de la desorganización de los anarquistas causada por la represión gubernamental; el grado de conciencia ideológica de los delegados obreros de segundo plano, es decir de los que se encuentran en situación de sustituir a los líderes encarcelados o deportados, y también el de las masas; la importancia de la transformación de las condiciones económicas y políticas en los años 1920 (leguiísmo) que pueden haber acarreado un cambio de estrategia de los sectores medios y también parte de los populares, o sea una búsqueda de nuevas alianzas políticas. Eso implica que se realicen estudios comparativos de los archivos de los principales sindicatos para entender los cambios ideológicos dentro del movimiento obrero. Ha seguido esa perspectiva general un estudio reciente de Paulo Drinot a propósito de la Federación de Panaderos a inicios de los años 1930, en el que el autor ha comprobado que:

[...] las crisis económicas y políticas de los inicios de la década del treinta, al reducir la capacidad de la Federación a actuar como una entidad mutualista y sindical, llevaron a los obreros panaderos a abandonar el apoliticismo tradicional para establecer alianzas con grupos políticos, alianzas que podrían calificarse de micro-populistas.”

También sería útil analizar el contenido de la “cultura obrera” transmitida por los órganos de prensa proletaria, realizar estudios comparativos con los casos argentino y español, etc. Casi todo el trabajo de análisis queda por hacer, ya que hasta ahora fue sólo esbozado y, desgraciadamente, distorsionado por apriorismos ideológicos. Sólo se ha hecho una historia cronológica del movimiento obrero y es probablemente parcial.



Referencias bibliográficas
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J. Delhom - Movimiento anarquista Perú -

J. Delhom - Movimiento anarquista Perú -


Antes de que termine el siglo, se establecen nuevas fábricas de tejidos de algodón y lana (Lima, Arequipa, Cuzco), de harina, fideos, chocolate, azúcar, bebidas, hielo, fósforos, velas, jabón, sombreros, cigarros, curtiembres, etc. En 1893 se termina de construir el Ferrocarril Central y en 1896 fusionan varias compañías eléctricas para constituir las Empresas Eléctricas Asociadas que permiten el desarrollo del transporte urbano y de la producción industrial (Pereda Torres, 1982:75-82 y Yepes del Castillo, 1972:207-219).
Piedad Pareja (1978:53) señala que algunos militantes extranjeros fueron expulsados en octubre de 1914 y julio-agosto de 1916 (Daniel Antuniano, Antonio Panades, José Pica y José Chamorro).
En 1896, cuatro dirigentes obreros de la empresa textil de Vitarte fueron encarcelados por seis años por un incendio que no cometieron (Pereda Torres, 1982:88).
Este poeta, ensayista y brillante polemista nació en una familia aristocrática de Lima en 1844. Después de un primer periodo de vinculación con el sector progresista del Partido Civil (1870-1885), rompió con la oligarquía dirigente a la cual culpó por la derrota de la Guerra del Pacífico (1879-1883) y fundó un partido político renovador, la Unión Nacional (1891), de tipo liberal federalista, cuyo proyecto democrático se apoyaba en las clases medias urbanas y aspiraba a mejorar las condiciones sociales de los sectores populares, obreros y campesinos. Por razones algo oscuras, González Prada se marchó a Francia a los pocos días de la creación de su partido. En París, donde permaneció seis años, y luego en Barcelona y Madrid, enriqueció su formación intelectual y su ideología se radicalizó. De nuevo en el Perú, se fue apartando de la Unión Nacional, cuyo electoralismo le disgustaba, hasta su separación oficial en 1902. A partir de 1912 desempeñó el cargo de director de la Biblioteca Nacional, al que renunció en 1914 para manifestar su oposición al golpe de Estado del coronel Óscar Benavides. Fue reintegrado en sus funciones por un nuevo gobierno constitucional en 1916. Falleció en Lima el 22 de julio de 1918.
Escriben, por ejemplo, Denis Sulmont que González Prada fue el “propulsor del pensamiento revolucionario a principios del siglo en el país, y uno de los primeros intelectuales en trabar relaciones con los obreros” (1980:19) y Hugo García Salvatecci que “La importancia del Anarquismo en el Perú se manifiesta en la enorme influencia que ejerció González Prada, durante tantos años, en nuestra juventud, y por su enorme repercusión en el origen del movimiento sindical” (1972:117). Véase también Pereda Torres (1982:113 sq.), Barba Caballero (1981:72), Pareja (1978:87).
Lo hace parcialmente Pereda Torres (1982:130-140).
Dichos artículos antirreligiosos fueron reunidos en la primera parte del libro Propaganda y Ataque (G. Prada 1939).
Sobre la influencia de G. Prada en Haya de la Torre y Mariátegui, véase nuestro artículo “Manuel González Prada : un enjeu symbolique dans le Pérou des années vingt” (Delhom 1996).
El 1° de mayo de 1906 era el término de la campaña de agitación por las ocho horas decidida en el XIV Congreso Nacional Corporativo (VIII de la Confederación General del Trabajo) y Conferencia de las Bolsas del Trabajo de 1904 en Bourges.
Sobre las relaciones entre anarquismo y sindicalismo, véase Maitron (1992:265-330).
Según E. Yepes del Castillo, “Los primeros brotes de anarco-sindicalismo quizá habían empezado a explicitarse hacia 1911, con la formación del grupo ‘La Protesta’ y le llamado ‘Comité de Propaganda Sindical’” (1972:271).
Véase igualmente el artículo “Primero de Mayo” de 1907 (G. Prada 1940:101-104).
Posteriormente fueron refundidos para constituir uno sólo.
Escribe a finales de los ochenta: “Aquí no conocemos la burguesía europea; hay, sí, una especie de clase media, inteligente, de buen sentido, trabajadora, católica pero indiferente a luchas religiosas, amante de su país, pero hastiada con la política de que sólo recibe perjuicios, desengaños y deshonra.” (G. Prada 1976:29).
Sulmont (1977:29) escribe que “la coordinación política entre el movimiento obrero y los movimientos campesinos fue iniciada por los grupos anarquistas”. Pereda Torres estudia un poco ese proceso en Huacho (1982:207-214).
Escribe J. Portocarrero: “Nombramos presidente a Emilio Ugarte; a Juan Híjar, vicepresidente; a Enrique Chuti, tesorero; a Antonio Guillinta, protesorero, y otros compañeros más completaron la directiva.” (1987:33-34).
Según J. Portocarrero, el intento de organizar la FORP no pudo concretarse (1987:67).
Pereda Torres (1982:199) menciona los siguientes: La Protesta, El Obrero panadero, El Libertario, Plumadas de Rebeldía, El Obrero Textil, La Rueda, El Tranviario, La Voz del Chofer, El Obrero Gráfico, El Pututo, La Reforma.
El índice general de precios con base 100 en 1913 alcanza 104 el año siguiente, 112 en 1915, 123 en 1916; se dispara en los años siguientes hasta 142 en 1917, 164 en 1918, 188 en 1919 y 210 en 1920. Disminuyó en 1921 (199) y 1922 (190) (Yepes del Castillo, 1972:268).
La FOLL “contó entre sus más importantes bases, con la Federación de Panaderos Estrella del Perú, la Federación Gráfica, la Confederación Ferrocarrilera, la Federación de Zapateros, la Unión de Obreros y Jornaleros del Callao, la Unión Obrera de Construcción Civil, la Federación de Sastres y distintas Federaciones mineras y obreras del Norte, Centro y Sur, etc.” (Barba Caballero, 1981:101-102). Hay que añadir las organizaciones del sector textil.
En los años siguientes, se volvieron ambos socialistas.
Desde 1918 existía un Comité de Propaganda Socialista integrado por Félix del Valle, César Falcón, J. C. Mariátegui, Luis Ulloa, Carlos del Barzo, Pedro Bustamante y otros más. “En diciembre de ese mismo año, Del Valle, Falcón y Marátegui se retiraron del Comité ante la decisión, considerada por ellos prematura, de Del Barzo y Ulloa de transformar el grupo de propaganda en Partido Socialista.” (Portocarrero, 1987:70-71).
Ignoramos lo que sucedió con la primera, sólo mencionada por Barba Caballero.
Claridad fue sustituido por Solidaridad en septiembre de 1925.
Sobre la represión, véase Portocarrero (1987:122-123; 133-135).

 


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Jeudi 6 mars 2008 4 06 /03 /Mars /2008 23:00
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La Protesta y la Andinización del Anarquismo en el Peru, 1912-1915
by Gerardo Leibner - Universidad de Tel Aviv Thursday, Mar 6 2008, 11:50am
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En este artículo analizaremos un caso en el cual la realidad nacional fue imponiéndose a los intentos de introducción de una ideología universal: el anarquismo en el Perú, o más precisamente, el anarquismo y el Perú indígena. Nuestro análisis se centrará en el proceso de compenetración del anarquismo con la utopía andina de restauración del antiguo imperio inca, el Tahuantinsuyo. La evolución ideológica en este sentido se vio impulsada principalmente por la aproximación de la práctica revolucionaria a la realidad indígena y a los conflictos agrarios, y llegó a su culminación en medio de las grandes rebeliones indígenas en los Andes del sur peruano durante la primera mitad de los años veinte.

 


La Protesta y la Andinización del Anarquismo en el Peru, 1912-1915


En este artículo analizaremos un caso en el cual la realidad nacional fue imponiéndose a los intentos de introducción de una ideología universal: el anarquismo en el Perú, o más precisamente, el anarquismo y el Perú indígena. Nuestro análisis se centrará en el proceso de compenetración del anarquismo con la utopía andina de restauración del antiguo imperio inca, el Tahuantinsuyo. La evolución ideológica en este sentido se vio impulsada principalmente por la aproximación de la práctica revolucionaria a la realidad indígena y a los conflictos agrarios, y llegó a su culminación en medio de las grandes rebeliones indígenas en los Andes del sur peruano durante la primera mitad de los años veinte.

En su revelador libro Ayllus del Sol - Anarquismo y Utopía Andina1, Wilfredo Kapsoli expone las relaciones y conexiones existentes entre militantes de ideología y afiliación anarquista y varios de los dirigentes campesinos que lideraron las grandes rebeliones indígenas, relaciones que se estrecharon en el marco del Comité Pro-Derecho Indígena - Tahuantinsuyo (1920-23), durante los tres congresos indígenas que éste organizó en Lima, y con la creación de la Federación Indígena Obrera Regional Peruana (1923). Kapsoli presenta no sólo la colaboración práctica y el apoyo solidario por parte de los anarquistas al movimiento campesino, sino algo aun más significativo, una articulación ideológica muy singular del anarco-sindicalismo - ideología europea, universalista, racionalista y progresista en su visión de la historia- con la utopía andina de restauración del Tahuantinsuyo. La síntesis ideológica no siempre aparece elaborada de manera explícita, pero se deduce de las conexiones reveladas por Kapsoli. Es probable que, más que una síntesis intelectual conscientemente meditada y elaborada, para los actores de aquellas rebeliones, dirigentes indígenas y militantes anarquistas por igual, se trató del resultado natural de su práctica revolucionaria y del acercamiento e influencias mutuas que se fueron dando durante la misma. De parte de los anarquistas, se trató principalmente de una idealización del imperio incaico2; idealización que les permitió integrarse en las rebeliones indígenas de carácter milenarista y restauracionista.

Sin embargo, en este articulo intentaré iluminar una etapa anterior a la tratada por Kapsoli; una etapa en la cual consideramos que se procesa el cambio sustancial en la actitud de los anarco-sindicalistas limeños con respecto a la cuestión indígena, creándose durante la misma una nueva actitud ideológica, consciente y explícita. Este cambio quedó registrado brevemente en el periódico La Protesta y constituyó la base de la utopía andina compartida por dirigentes indígenas y anarquistas durante los primeros años de la década del '20. Se trata de un profundo viraje conceptual, que podría ser considerado como la primera peruanización o andinización de una ideología revolucionaria europea, e intentaremos demostrarlo en las próximas lineas.

El anarquismo y el indigenismo en González Prada

Debemos comenzar por referirnos necesariamente a Manuel González Prada, la figura más destacada del anarquismo en el Perú, y quien es considerado como el fundador del radicalismo político peruano. En González Prada se presenta un caso especial, en el cual conviven paralela y separadamente una actitud indigenista crítica y radical, que se nutre de la crítica a la realidad del Perú aristocrático, costeño y blanco, con una ideología anarquista universal, sin que esta última sea influida por la primera.

González Prada3 no inició su trayectoria política al recibir la reveladora luz del anarquismo europeo. El no poseía al principio más que una actitud (algo menos elaborado que una ideología) radical, laica, democrática, positivista y, sobre todo, patriótica, cuando, al finalizar la guerra del Pacífico (1879-83), comenzó a sobresalir con sus agudas críticas a la sociedad oligárquica y el estado peruano. En 1891 participó en la fundación de un nuevo partido político radical, la Unión Nacional, pero unos meses después viajó a Europa, donde se acercó a intelectuales radicales franceses y españoles, y terminó adoptando la ideología anarquista (1891-98).

Lo que interesa, en nuestro caso, es que la actitud radical de González Prada comenzó a desarrollarse ideológicamente en función de la realidad peruana, más concretamente, con la bancarrota de la vieja oligarquía y de su "nación" peruana, aristocrática, costeña y criolla. Aunque, por cierto, su educación hispana y la influencia de la cultura francesa constituyeron sus fuentes conceptuales y sus proveedoras ideológicas, ya que él mismo era un producto de la sociedad criolla, costeña y aristocrática a la que tanto fustigó4. Conocedor y crítico agudo de la decadente aristocracia limeña, nunca llegó, empero, a conocer la realidad andina. Alzándose en contra del hispanismo decadente que predominaba entonces en la sociedad limeña, embebió la cultura francesa y la introdujo en los círculos intelectuales de Lima. Su radicalismo peruano se acentuó más aún frente a la recomposición de la oligarquía nacional ampliada, que desde 1895 abarcaba nuevos sectores provincianos y políticos5, pero seguía manteniendo su carácter aristocrático y excluidor de las masas populares. Si bien su encuentro con el anarquismo europeo le proporcionó a González Prada un instrumental ideológico que hizo posible la profundización y radicalización de su crítica de la realidad peruana, los análisis peruanos de González Prada no repercutieron en su mundo conceptual europeo, ni en su concepción del mundo.

En González Prada se percibe una separación entre la crítica y la actitud contestataria en la sociedad peruana, por un lado, y una ideología com- pletamente universalista, de origen europeo y que trata de temas muy lejanos a la realidad peruana, por otro. Si bien González Prada llegó a definir a los indígenas andinos como a la verdadera masa de la nación peruana6 y criticó virulentamente la explotación a que estaban sometidos, no llegó a conectar entre la realidad andina y su ideología, menos aun, formular algún programa revolucionario adecuado a ella. Lo más lejos que logró ir - bastante más que la mayoría de sus contemporáneos-, en su artículo "Nuestros Indios"7, que inició en 1904 y no alcanzó a completar y publicar antes de su muerte (1918), fue en considerar el problema como una cuestión social vinculada al servilismo y el carácter feudal del régimen de haciendas, imposible de resolver, por lo tanto, por medios pedagógicos (que era la posición más corriente entre los liberales positivistas), y ofreciendo como única alternativa la resistencia violenta e individual frente al explotador. Alternativa ajena al carácter organizado, social y cultural del anarquismo que él mismo preconizaba, cuanto más al anarco-sindicalismo hegemónico entre los anarquistas del Perú.

González Prada le legó al anarquismo peruano una actitud de crítica concreta e implacable a la sociedad peruana y, dentro de ella, un claro indigenismo, aunque limitado por su desconocimiento y desvinculación con la realidad andina, con las continuas rebeliones (que solía defender desde la prensa) y el espíritu e ideología de los indígenas, y los procesos económicos y sociales que afectaban diariamente a la sierra. González Prada fue por un lado un radical peruano - criollo y costeño- y, por otro, un anarquista, sin llegar a una síntesis que lo convierta en anarquista peruano, y sin superar sus limitaciones costeñas. Por ello, el encuentro del que hablamos será detectado posteriormente.

Anarquismo, eurocentrismo y el dilema indígena

Los grupos anarquistas que se formaron a principios de siglo en Lima, en Arequipa y en otras ciudades provincianas, recibían su orientación ideológica del anarquismo europeo, muchas veces vía Buenos Aires. Si bien consideraban al indio un "paria", un explotado, e incluso, bajo la influencia de González Prada, reconocieron en el indio al verdadero peruano relegado, marginalizado, con quien se identificaban, su concepción estratégica acerca de la redención indígena quedó, muchas veces, rezagada detrás del diagnóstico de González Prada. Había anarquistas como Glicerio Tassara, para quienes la redención del indígena consistía en alfabetizarlos y asistirlos con agrónomos que les revelaran los procedimientos modernos para aumentar la productividad8. Y es que entre los militantes anarquistas, la cultura y el racionalismo europeos eran considerados como la clave de la redención del indígena. La fe positivista en la Razón, la Ciencia, y la superioridad de la cultura europea, vinculada al profundo rechazo que sentían por la odiosa, aniquilosada y decadente oligarquía criolla, autoconsiderada como representante de la nacionalidad, crearon en ellos una actitud general de desprecio hacia lo peruano9.

En su primer período, los anarquistas rompieron con la nación oligárquica y sus tradiciones, pero ante la falta de lazos con el otro Perú, el Perú indígena, se limitaron a asimilar una ideología universalista. Esta les ofrecía instrumentos ideológicos suficientes para desarrollar teóricamente su rechazo al Perú aristocrático, y les pertrechaba también para liderar al joven y numéricamente reducido movimiento obrero urbano, pero no bastaba para elaborar una alternativa de alcance nacional que sirviera para trepar los Andes. Los círculos anarquistas urbanos, que se hallaban relativamente aislados del resto del país, de las masas campesinas, tendían su mirada hacia un océano desde el cual desembarcarían sus esperanzas. En ese espíritu se expresó Glicerio Tassara en La Protesta10:

"....la corriente civilizadora, que parte de Europa, se desparrama por el mundo, no puede ser detenida en nuestras playas por el esfuerzo de uno que otro espíritu arcaico, más encariñado con la tradición odiosa que con la innovación justiciera: no en vano el Perú se halla en contacto moral e intelectual con otros países de superior cultura".

De acuerdo con esa actitud, junto a las informaciones y comentarios sobre las luchas obreras, y menormente sobre la actualidad peruana más amplia, La Protesta, desde sus comienzos, reprodujo constantemente escritos de los principales teóricos del anarquismo europeo - Kropotkin, Bakunin, Proudhon, Gori, Malatesta, etc.- y relativamente menos análisis de la realidad social peruana (que irán abundando con el paso del tiempo). Generalmente se conformaba con la "comprobación" de la regla universal en el curso de algún conflicto, o con la caracterización de un determinado fenómeno peruano con vocablos de validez universal: "militarismo", "fiebre política", etc. De Europa provenían los ideólogos, los mitos revolucionarios del siglo XIX, los avances de la Ciencia (escrita siempre con mayúscula en La Protesta), el Racionalismo, la civilización moderna, el mensaje del futuro para los países atrasados como el Perú. El positivismo era, generalmente, la filosofía de los primeros radicales peruanos, entre quienes prendió el anarquismo. El progreso material y la redención social marchaban enlazados hacia un futuro prometedor. Tanto era así, que uno de los semanarios considerados precursores del anarquismo se denominó La luz eléctrica (1886-1897)11.

La concepción eurocéntrica de la historia, según la cual el desarrollo histórico de Europa Occidental es una línea trazada por la que deberán desfilar los demás países, más atrasados en su desarrollo, y en relación a la cual hay que analizar sus realidades, se hallaba implícita en el razonamiento de los anarquistas peruanos; si bien, en cierta forma, ya había sido cuestionada por su más destacado ideólogo. González Prada se había referido en términos de admiración a la antigua civilización inca, considerándola, en ciertos aspectos, superior a la de su tiempo, aunque rechazando, a su vez, cualquier pretensión restauradora12.

Los anarquistas y el debate indigenista

La "República Aristocrática"13 sufrió su primer requebrajamiento serio du- rante la corta presidencia populista de Guillermo Billinghurst, entre junio de 1912 y febrero de 1914. Apoyándose en las capas populares urbanas, Billinghurst puso en jaque a la oligarquía civilista dominante, hasta que ésta recobró el poder político recurriendo a un golpe militar. Su presidencia fue un período de avances y conquistas para el movimiento obrero urbano. No se registran modificaciones significativas en lo que respecta al régimen agrario y la situación del indio, aunque Billinghurst llegó a crear y respaldar una comisión investigadora sobre los atropellos y despojos cometidos contra los indígenas en la región de Puno, que condujeron a una rebelión campesina reprimida violentamente.

El comisionado de parte de Billinghurst fue el oficial del ejército Teodomiro Gutiérrez Cuevas, quien se supone dirigió en 1914-5 la gran sublevación indígena del sur, adoptando el nombre de Rumi Maqui. Gutiérrez Cuevas realizó una investigación, durante la cual se enfrentó a los gamonales locales, quienes ejercieron presiones desde el parlamento nacional (poder que se convirtió en el bastión político de la oligarquía y en cuyo nombre se efectuó el golpe de estado) que fueron rechazadas por Billinghurst. Su caída acarrearía la destitución de Gutiérrez Cuevas y su huída del país, hasta su supuesta reaparición como Rumi Maqui14.

El ambiente creado durante la presidencia de Billinghurst alentó y dio empuje a las actividades humanitarias y denunciatorias de la Asociación Pro-Indígena, creada en 1909, y que seguiría activa hasta 1917. Para los anarquistas, el período de Billinghurst fue complejo y contradictorio. Por un lado, los anarco- sindicalistas organizados en torno al periódico La Protesta participaron en las luchas obreras y gozaron de su auge, pero, por el otro, se enfrentaron con el peligroso fenómeno de un gobierno que atrajo a sus filas a dirigentes sindicales y creó organizaciones sociales bajo su tutela, alimentando la ilusión de que es posible solucionar cuestiones sociales dentro del marco del estado.

Es durante un período parcialmente concordante con el de Billinghurst en el que se procesa un cambio fundamental en la actitud y las concepciones anarquistas respecto a la cuestión indígena. En medio de las fisuras en la hegemonía oligárquica fue surgiendo y acentuándose una conciencia indigenista limeña, y los anarquistas fueron parte de ese proceso. El surgimiento de la cuestión indígena llevaría finalmente a los anarquistas a reevaluar sus posturas eurocéntricas iniciales. Pero ello no se dio como el resultado teórico de sus debates ideológicos, sino como consecuencia de su aproximación a la realidad andina durante las convulsiones sociales que sacudieron al Perú en esos años y la praxis revolucionaria en la que los anarquistas se fueron involucrando.

El viraje no fue inmediato. Las primeras propuestas de reevaluación fueron rechazadas y sólo la práctica pudo ir limando y transformando la posición inicial, hasta la consolidación de una nueva postura radicalmente distinta.

La Protesta fue la principal tribuna del anarco-sindicalismo15, que hasta 1919 constituyó la única corriente revolucionaria organizada y con ideología elaborada. A pesar de persecuciones, de su oposición inflexible a todos los regímenes de turno y de sus dificultades financieras, La Protesta se publicó mensualmente, con irregularidades, entre 1911 y 1927, con un tiraje que oscilaba entre 1500 y 3000 ejemplares. En su mayoría, los ejemplares de La Protesta eran difundidos entre los grupos anarquistas de Lima y Callao, y los obreros de la capital. Hay que considerar que probablemente cierto número de ejemplares eran leídos por más de una persona. También había en efecto un sistema de canje con publicaciones de otras ciudades peruanas, no necesariamente anarquistas, pero sí de carácter social obrerista, o de crítica liberal. Asimismo se mantenía un amplio sistema de canjes con publicaciones anarquistas en el exterior. Hasta el No. 33 (3 octubre 1914), con el que comienza un breve período de dos meses en que aparece como semanario y se empieza a vender a precio fijo, La Protesta funcionó bajo el principio de "Erogación Voluntaria", publicando listas de donantes.

En enero de 1912, La Protesta publicó un artículo de B. S. Carrión, titulado "El Comunismo en el Perú"16. Este artículo constituye el primer replantamiento, el primer indicio de una nueva concepción, divorciada ya del eurocentrismo, que busca basar sus perspectivas revolucionarias en elementos de la realidad peruana. Si se quiere, se trata del primer intento conocido de ligar las aspiraciones futuras del anarquismo con el pasado del Perú. Contrariando a Tessara, la mirada de Carrión no se dirige ya hacia el océano, sino hacia la sierra, y el término tradición adquiere otra connotación:

"La costumbre tiene fuerza de ley, y la tradición es la historia de los pueblos que no dejaron escrita la crónica de los propios acontecimientos. Recorriendo algunos de los pueblecitos que existen diseminados en la dilatada falda de los Andes, ha dejado en mí dolorosa impresión, la desaparición de un pasado, que fue quizás mejor que la época actual, económicamente considerada".

Consecuente con estas primeras consideraciones, Carrión pasa a identificar y describir dos elementos que perduran como vivo testimonio del pasado que "fue quizás mejor": la unya (el trabajo en común) y el trueque de productos. Sin idealizar la situación del indio, sin dejar de señalar su estado de opresión, Carrión resalta los factores, latentes de esperanza, que revelan la existencia de un potencial de redención en la misma realidad indígena:

"El indio es por naturaleza pacífico; lo demuestra el horror que siente a la conscripción militar (reclutamiento), el odio hacia las autoridades por los abusos que cometen con ellos, y el naciente desdén con que van mirando a los curas, quienes día a día pierden la (sic) influencia que ejercieron en forma absoluta".

Los indígenas pasan a ser posibles sujetos revolucionarios y no sólo objetos de explotación, análisis, lástima, o instrucción. Los factores de cambio, se insinúa, son producto de una conjunción entre la herencia del antiguo comunismo incaico y la reacción de rebeldía frente a la explotación.

El objetivo de estas apreciaciones no es meramente descriptivo y analítico. Carrión se propone indicar una estrategia, un programa de acción basado en ellas, y su propuesta no está inspirada solamente en sus observaciones en los pueblitos en las faldas de los Andes. Existe un factor exterior, no-europeo, que le ayuda a fundamentar su tesis; un factor no peruano, aunque sí considerado compatible con la realidad peruana: la revolución mexicana. Esta puede tener un "reflejo" en el Perú, pues considera que "existen analogías de diverso orden" entre los indios de México y los del Perú, principalmente "la explotación servil a la que está sometido el proletariado peruano y en especial el indio de las mesetas andinas y de la montaña". Entonces, no sólo estaríamos frente a una primera manifestación de tina concepción anarquista en aras de andinización y peruanización, sino también frente a un anarquismo latinoamericanizado, o más precisamente, tomando la definición posterior de Haya de la Torre, indoamericanizado. Lamentablemente, las tesis de Carrión acerca de "cómo pudiera llevarse a cabo la propaganda entre los indios con el fin de seguir el ejemplo de los de Méjico", no llegaron a nosotros. El artículo termina ahí por falta de espacio, con una promesa de pronta continuación, pero ésta brilló por su ausencia.

Las tesis de Carrión debieron provocar una fuerte polémica entre los anarquistas, y fueron rechazadas por el grupo que publicaba La Protesta. En el número siguiente se publica, en lugar de la esperada continuación y ocupando un espacio idéntico al artículo anterior, un artículo firmado por M. Caracciolo Levano, fundador del periódico y considerado como la figura más destacada entre los veteranos del anarco-sindicalismo limeño. Sin mencionar expresamente a Carrión, Caracciolo Levano expone sistemáticamente las posiciones "ortodoxas" del anarquismo universalista, racionalista y positivista con respecto a la cuestión indígena.

"Redención indígena"17 se titula su artículo, que comienza con una serie de afirmaciones ideológicas, sobre las cuales se apoyarán los argumentos posteriores: "Instruir es redimir. Educar es moralizar ... No hay progreso ni civilización sin libertad". Caracciolo Levano no ve nada positivo, ningún motivo de esperanzas, en el estado actual del indio; la explotación no provoca una reacción que pueda conducir a la redención indígena. Los explotadores incentivan el uso del alcohol y la coca que "degrada y embrutece" al indio y, entonces, la única rebeldía posible es el crimen. Si bien Caracciolo Levano polemiza con las concepciones racistas de los círculos aristocráticos dominantes, acepta, en cambio, el diagnóstico de la inferioridad indígena, aunque discrepando acerca de sus causas. En su opinión, los indígenas son torpes y degenerados, aunque no por razones étnicas y biológicas, y pueden ser extraídos de su pasividad e incorporados al progreso humano sólo por la panacea del racionalismo:

"¿Cómo salvar pues, al indio de esa negra situación de esclavo, y de la ignorancia en que vegeta? Por un solo medio: por la instrucción racional. Enseñándole sus deberes y derechos individuales y colectivos de hombre libre y consciente, para que sepa sentir, pensar y obrar con altivez y voluntad propias; despertando en él el espíritu de resistencia y rebeldía. Indicándole los medios que ha de poner en práctica para disfrutar de la felicidad...
Enseñándole que la única Verdad está en la Razón y en la Ciencia..."

Si bien Caracciolo Levano no se refiere explícitamente al artículo de Carrión, la polémica resulta evidente. Más aun, la discusión puede tener consecuencias prácticas para los militantes anarquistas, por lo que Caracciolo Levano presenta su ¿qué hacer?, distinto del de Carrión, que La Protesta no publicó. Según él, la misión de "quienes verdaderamente se interesen por la redención del indio" tiene que ser la formación de maestros indígenas, "apóstoles de propaganda y enseñanza", que alfabeticen en quechua y eduquen "inculcándole los ideales emancipadores, y despertándolo del profundo marasmo en que dormita". El primer paso para la redención indígena pasa por la escuela racionalista, donde el indígena andino podrá recibir la luz que de Europa le traen los anarquistas.

Los conflictos agrarios y el viraje conceptual
El ambiente rural en los meses siguientes no fue muy propicio para el tipo de actividad, relativamente tranquila y paciente, propuesta por Caracciolo Levano. Este no tomó en cuenta el estado de rebelión endémico de los campesinos indígenas en los Andes del sur peruano desde fines del siglo pasado, ni la agudización de los conflictos laborales en las haciendas capitalistas del norte. En 1911-2 se desató una violenta rebelión campesina en Azángaro, que fue cruelmente reprimida por los gamonales de la región. La rebelión y las masacres en represalia fueron el preludio a la sublevación de Rumi Maqui en 1915. Mientras tanto, en el norte, en abril de 1912, se declararon en huelga miles de "enganchados" en las haciendas azucareras del valle de Chicama. La huelga fue violentamente reprimida por los propietarios de cuatro de las cinco grandes haciendas mediante la acción conjunta del ejército y las bandas armadas, dejando un total de 150 trabajadores muertos18.

Las rebeliones campesinas en el sur repercutieron en La Protesta mucho menos que la masacre en el valle de Chicama. Esta fue repetidamente tratada por el periódico, que parece no tener noticias del altiplano. Sin duda, esto se debe a que el valle de Chicama era una zona de relativo desarrollo capitalista, más intensamente relacionada con las concentraciones urbanas de la costa, con mayor acceso a fuentes de información, y, como veremos, agitadores sociales vinculados al anarquismo acompañaron y testimoniaron sobre los sucesos. De todas formas, lo que nos interesa es que Caracciolo Levano resulta estar muy alejado de la realidad rural de su momento cuando pide para el indio maestros racionalistas para ir "despertando en él el espíritu de rebeldía". Sin embargo, refiriéndose a la huelga de Chicama en su discurso del 1 de mayo de 1912, a sólo dos meses del mencionado artículo, el mismo Caracciolo Levano enfocaba de una forma completamente distinta la situación del indígena19:

"También nuestra raza indígena, esos paria humillados y envilecidos... se agitan y se rebelan con intrepidez y coraje contra sus inicuos opresores".

Los sucesos de Chicama reclamaban de los anarquistas en Lima otro tipo de actividad, otra actitud. Los indígenas ya no eran una "masa inerte" a la cual había que despertar, sino que se rebelaban por sí mismos, y eran los anarquistas quienes tenían que adaptarse a las circunstancias. Esta nueva actitud se refleja expresamente, por ejemplo, en la autocrítica que reitera la urgencia de elevar el nivel de organización sindicalista, ya que los anarquistas limeños no pudieron ayudar ni informarse a tiempo, dejando a los huelguistas de Chicama "completamente solos en la dolorosa campaña que han librado"20.

En La Protesta se denuncia también la prisión en la norteña ciudad de Trujillo del "infatigable propagandista social Reinaga, y el honrado y valiente periodista radical Benjamín Perez Treviño, director de La Razón de esa ciudad", en relación con los sucesos de Chicama. Reinaga, un personaje multifacético, originario del Callao, era uno de los fundadores del movimiento obrero en Trujillo y publicaba en esos momentos (con 71 años de edad) su propio periódico, "El Jornalero"; en el cual propagaba ideas anarquistas y sindicalistas21. Los sucesos de Chicama provocaron un primer cambio en la actitud de La Protesta, aún lejana de la propuesta por Carrión. A medida que los militantes anarquistas se ven más informados e involucrados en los conflictos agrarios, y se aproximan a la realidad indígena, se va desarrollando una actitud cuya culminación será una confluencia o articulación del anarquismo con el mesianismo indígena de restauración del Tahuantinsuyo en el marco de una utopía andina22.

Igualmente interesante resulta comprobar que, también desde el indigenismo, se evolucionó hacia el anarquismo. Uno de los personajes para quien los sucesos de Chicama se convirtieron en un momento de definición ideológica fue M. Herminio Cisneros. Cisneros, al parecer actuando como representante de la Asociación Pro-Indígena23, recogió testimonios de sobrevivientes y familiares de los masacrados24. El joven, vinculado a la primera organización indigenista peruana dedicada a la denuncia de atropellos y el apoyo a las reivindicaciones indígenas, fue sacudido y radicalizado ideológicamente por la masacre: "Al calor de ese bárbaro acontecimiento, ante tanta infamia... volvíme anarquista...25.

Cisneros se volvió un militante anarquista y trajo a La Protesta su indigenismo en un momento clave, en el cual estaba evolucionando el pensamiento anarquista sobre la cuestión indígena. Sobre todo, él aportó una práctica de aproximación y actividad conjunta con los indígenas, la cual aceleraría el proceso de "andinización" del anarquismo. Una de las experiencias de Cisneros que quedó registrada en La Protesta26 fue el intento de crear el Centro de Estudios Sociales "Libertad y Cultura" en la localidad de Pallasca. Esto se inscribía en el marco de la concepción expuesta por Caracciolo Levano, y su objetivo fue definido "ocuparse de la instrucción obrera en la región de la sierra". Tratándose de una acción cultural y educativa que se supone no incluía acciones de carácter radical a corto plazo, Cisneros no tuvo inconveniente en colaborar con las autoridades locales. Sin embargo, ya en su primera asamblea pública, el l de enero de 1913, se desató una acalorada discusión entre las autoridades - que comprenden súbitamente quiénes eran los jóvenes tan interesados en desarrollar la cultura en Pallasca - y los anarquistas, incapaces de disimular sus objetivos. Al parecer, el incidente condenó el centro cultural al fracaso. Los indígenas, por su parte, mostraron un despierto interés, que alarmó a las autoridades. Es de suponer que el fracaso de experiencias de este tipo fue uno de los factores que incidieron en el cambio de estrategia y de actitud de los anarquistas frente a la cuestión indígena.

En junio de 1913 se publicó el No.23 de La Protesta, en el cual Cisneros firma por primera vez un artículo en Lima. Su presencia en la capital se hace notar en sus múltiples colaboraciones en el periódico, especialmente en lo concerniente a la cuestión indígena. Pero no siempre la observación de la realidad indígena produjo una clara reevaluación en la actitud anarquista.

Es así que, en el mismo número, se publica una nota bajo el título "La Caravana Indígena", firmada por Benjamino Soto y N., que describe la explotación de los trabajadores indígenas "enganchados" en las haciendas de la costa durante la zafra. No obstante su auténtica solidaridad con los trabajadores indígenas, no puede ocultar una visión eurocéntrica y paternalista:

"¡Pobre raza! esclava a fuerza de estar mantenida en la ignorancia y el fanatismo-..] los anarquistas acercaremos a los indígenas a nuestro ideal - para su redención".

Al igual que en el primer artículo de Caracciolo Levano, la falta de instrucción es considerada como el principal factor que permite la explotación, mientras que la clave de la redención para los indígenas se encuentra en manos de los anarquistas. Más aun, las tradiciones y las creencias indígenas (el autor destaca especialmente el fatalismo) son tachadas de "fanatismo", sin percibir en ellas posibles elementos redentores.

En los Nos. 27 a 32, correspondientes al período entre noviembre de 1913 y septiembre de 1914, casi no hay referencias a la cuestión indígena, a excepción de una nota sobre la revolución mexicana, en la cual se destacan la ocupación de tierras por parte de los campesinos y el papel revolucionario de los anarquistas mexicanos27. Mas la falsa impresión que crea el abandono de la cuestión indígena en las páginas de La Protesta se transforma en sorpresa en el No. 33, del 3 de octubre de 1914. Mientras el periódico callaba, los militantes anarquistas vinculados a él se dedicaban a una labor de agitación entre los trabajadores rurales. La prisión de dos agitadores, Antuñano y Montoya, en las haciendas del valle de Carabayllo rompió el silencio, al parecer calculado, de La Protesta. Bajo el título "La voz de un Campesino", y sin firma, se denuncia "...la prisión arbitraria de nuestros compañeros".

La realidad social cobraba tintes radicales y los anarquistas se veían cada vez más involucrados. En octubre de 1914, meses después del derrocamiento de Billinghurst, se intentaba consolidar el retorno de la oligarquía, apoyada en el ejército, al ejercicio pleno del poder político, y por lo tanto el ambiente político no se mostraba muy tolerante con agitadores sociales. Los anarquistas, por su parte, desafiaban al régimen y dirigían sus dardos contra "el militarismo", lo cual no aportaba motivos para una actitud de tolerancia por parte del gobierno. En el sur, en el altiplano, se hacía sentir un constante estado de agitación entre los indígenas, estado que culminaría en la sublevación de Rumi Maqui, un año más tarde. Los terratenientes propiciaban un alarmismo que les justificaba al reprimir y despojar a los indígenas. No existen indicios acerca de una participación anarquista o relación cualquiera con el levantamiento de Rumi Maqui, excepto unas vagas acusaciones que los gamonales locales pretendían aprovechar para justificarse frente a la opinión pública de la capital y apurar el envío de fuerzas represoras28.

Sin embargo, con este escenario de fondo, puede entenderse por qué la propaganda anarquista entre los trabajadores rurales indígenas provocó una reacción tan violenta por parte de las autoridades (poco tiempo después fue deportado Antuñano, de nacionalidad argentina).

En el mismo número en el que se informa acerca de las detenciones, defiende Elías Mendiola a sus compañeros, rechazando las acusaciones de las autoridades que "han pretendido ver una incitación al motín, al incendio y a la destrucción ... donde sólo había labor de investigación y organización societaria obrera...". Aunque naturalmente apologista, resulta interesante su descripción de la actividad propagandística entre los braceros indígenas. Es obvio que se trata de una propaganda bastante más cercana a la agitación que la elemental labor de instrucción racionalista recomendada por Caracciolo Levano. Los anarquistas asumieron que la realidad indígena en las haciendas era propicia para captar mensajes sindicalistas29. Interesa en especial la alusión a la "labor de investigación" que, sin otro indicio, podría significar un intento más serio por parte de los anarquistas de conocer y aproximarse a la realidad indígena. En el marco del ambiente represivo de la época, el diario conservador El Comercio publicó un artículo de advertencia contra los anarquistas, en el cual los describe como terroristas, al estilo difamatorio comúnmente usado entonces en diversas partes del mundo, pero agregando una acusación "peruana", destinada a provocar una verdadera fobia en la opinión pública: "instigan a los indígenas a la guerra de razas"30. Acusación obviamente rechazada por La Protesta31.

El viraje conceptual

Hasta ahora hemos visto cómo los anarquistas limeños de La Protesta trataron el tema indígena y fueron involucrándose en él entre enero de 1912 y octubre de 1914. La estrategia planteada por B.S. Carrión fue rechazada y ni siquiera publicada enteramente; tan sólo podemos deducirla de su artículo introductor. En cambio, el periódico, por medio de una de las figuras más destacadas del anarcosindicalismo, Manuel Caracciolo Levano, presentó una actitud más acorde con lo que podemos considerar las concepciones "ortodoxas" o universales del anarquismo. Vimos, también, cómo la realidad de los agudos conflictos rurales de la época, la aproximación a la realidad indígena, y la involucración (aún bastante lateral) en las luchas, fueron matizando y alterando la visión anarquista. Incluso el mismo Caracciolo Levano, ante los sucesos de Chicama, tan sólo cuatro meses después de publicarse su artículo programático, presenta una visión distinta, más adaptada a la realidad andina de la epoca32:

"Las tierras fértiles de nuestras montañas no necesitan de riegos artificiales para producir. Nuestras incipientes multitudes, dotadas de natural raciocinio, no necesitan de filosofías curialescas, tegiversadoras de la Verdad, para darse cuenta de lo que deben hacer, para librarse de las injusticias..."

Sin embargo, hasta noviembre de 1914, no se llegó a formular en las páginas del periódico anarcosindicalista un planteamiento continuador del presentado por Carrión. Recién en el No. 39, del 21 de noviembre de 1914, se publicó un artículo bastante más radical en su apelación al pasado andino frente al presente de opresión y miseria, en su aproximación a la utopía andina, y en su rechazo al determinismo positivista de las concepciones eurocéntricas de la historia. El artículo, firmado por E. de Arouet Prada, se titula "Raza indígena", y en él se afirma que si bien las raíces de la explotación en el presente se encuentran en la conquista española, la república, por su parte, no había cambiado sustancialmente la situación:

"Sobre los escombros del Tahuantinsuyu, los hijos de Valverde y Pizarro continúan la obra de destrucción y ruina de sus padres. El régimen colonial o virreinal no ha desaparecido... Con la república, si sus fundadores procedieron de buena intención, los policastros de después hasta hoy no han hecho sino cambiar de nombres en el abuso, la opresión y el crimen..."

Al caracterizar al régimen de explotación como colonial, las categorías raciales adquieren un contenido social. Más aun, rechazando el concepto determinista del progreso histórico, concepto clave en la visión eurocéntrica, el autor proclama la superioridad de las civilizaciones indígenas: "los aztecas y quechuas fueron más civilizados que ellos (los conquistadores)".

Incluso en el presente se encuentra en peligro uno de los más importantes legados del pasado indígena, "el comunismo que sobreexistía todavía a toda destrucción, está desapareciendo merced a la ambición y al hambre canina de los gamonales". Apoyándose en citas de González Prada que resaltan la falta de sentido de las libertades formales y burguesas de la república para los indios, el autor, a la par de la crítica, reincide varias veces en una descripción idealizante del pasado incaico, comparándolo con el presente, fruto de la conquista:

"Los invasores destruyeron el Comunismo imperial incaico, para explotar a los indios en nombre de un amo; desolaron su civilización, en nombre de una fe mentida, más bien barbarie, demolieron sus monumentos para erigir iglesias a un dios malhechor; exterminaron, en fin, la raza".

Llaman la atención los recursos semánticos utilizados para presentar una imagen idealizada del Imperio de los Incas, limando cuestiones problemáticas desde el punto de vista de la ideología anarquista. El régimen bajo los incas es definido primeramente como "Comunismo" (con mayúscula) y sólo como "imperial" (con minúscula), resaltando la importancia del elemento positivo y minorizando el negativo. Luego, los templos religiosos indígenas son calcados como "monumentos", presentando como cultura y arte lo que en la ideología anarquista "ortodoxa" sería considerado como supersticiones y cultos destinados a mantener al pueblo en la ignorancia y la obediencia. La reivindicación implícita de los cultos indígenas, comparados con el cristianismo, es más clara en el siguiente pasaje, puesto en boca de los indios:

".... nos obligáis a adorar a vuestro dios y servir a vuestra patria, mitos ambos feroces y sanguinarios que no conocemos...; nosotros no tenemos más dios que el Sol y la Naturaleza, ni más patria que la tierra que pisamos..."

El autor confunde, así sea intencional y demagógicamente, o tal vez sinceramente, el culto a los astros y a los fenómenos de la naturaleza con la fe positivista, racionalista y moderna en las leyes de la naturaleza. De esta manera, la idealización del Tahuantinsuyo se hace mucho más digerible para los anarquistas modernos; se crea un puente entre el pasado idealizado y la ideología progresista y revolucionaria del presente, portadora del futuro. Asimismo, al presentar sus argumentos poniéndolos en boca de los indígenas, el autor expresa lo que él considera un estado de conciencia, insinuando un posible discurso propagandístico para los agitadores indígenas.

Y no será la instrucción racional la que liberará a los indígenas, ni siquiera la agitación anarquista, sino el reencuentro mesiánico con los mitos del pasado. Pareciera que el autor quiere conectarse con lo que considera los mitos existentes en la memoria colectiva de los indios.

La posibilidad de redención es abordada en los términos del mesianismo andino, que efectivamente caracterizó las sublevaciones indigenas más importantes: "Si un nuevo José Gabriel Cóndor Canqui (Túpac Amaru) no viene a redimir esta raza expoliada...". Resulta ilustrativo el que ocho años antes, el periódico anarquista Los Parias, clamando también por el líder redentor, convocaba el ejemplo europeo de Espartaco33. Sin embargo, aclara Arouet Prada, el objetivo sigue siendo propagar los ideales anarquistas, ya que cuando "los indios se compenetren del espíritu libertario y abracen el ideal anárquico habrán conseguido su definitiva liberación". Pero ahora el camino pasa por el encuentro entre los anarquistas y los indígenas en el terreno de la memoria colectiva, del pasado comunismo incaico y de las rebeliones en los siglos pasados, desde la conquista. En forma muy directa y explícita, Arouet Prada aborda la crítica de los anarquistas que se resisten a ver en un régimen imperial y despótico una bandera a enarbolar:

"¿Qué decirles a los indios? Bajo el Comunismo y gobierno socialista - autoritario - de los Incas, vivieron felices... En verdad que los indios no carecían de pan, techo y abrigo bajo aquel gobierno patriarcal. Algún historiador graznaba `¡Oh! el despotismo', al referirse a este gobierno. Pero tal tenía que ser y en aquella epoca (cierto tipo de determinismo histórico a pesar de todo). A quienes se lamentan del despotismo de los Incas le preguntaremos ¿son verdaderamente libres todos los hombres hoy? ... los indios fueron más felices en el despotismo de los Incas que en la tiranía de los Virreyes y Presidentes. En el imperio socialista autoritario - no libertario - ellos no carecieron de pan, techo y abrigo, ni sufrieron el látigo, el sable..."

Y vuelve a reafirmar la superioridad de la civilización incaica, diferenciando modernidad tecnológica y superioridad moral o humana:

"La civilización misma de los Incas fue más humana que la de los conquistadores. En efecto, aquellos no tuvieron las guerras religiosas, ni las guerras políticas o patrióticas de los diez últimos años de los europeos.... La actual carnicería y desolación europea es una prueba también de que la civilización del siglo XX es una `barbarie de guante blanco'."

La Primera Guerra Mundial, con sus horrores, ya en sus primeros meses, provocó profundos cambios en la concepción del progreso, rompiendo el optimismo histórico del determinismo positivista y convirtiéndose en uno de los factores en la reevaluación de varias ideologías canonizadas, inclusive en el seno del anarquismo. En América Latina, la guerra europea produjo una gran desilusión con la civilización del viejo continente, fomentando una intensa búsqueda de fuentes propias de referencia e inspiración, y alentando en algunos países, como en el Perú, una reivindicación del pasado indígena. El viraje conceptual dentro del anarquismo peruano no fue completo, ya que quedaron residuos de la concepción anterior, y no fue necesariamente compartido en el mismo grado por todos los anarquistas de La Protesta. De todas formas, caracterizó a los anarquistas vinculados a las rebeliones campesinas de los años veinte y trascendió el anarquismo para abarcar, con diversos grados y matices, a los indigenistas radicales durante el oncenio de Leguía. Ya en 1915, la nueva síntesis ideológica se reflejaba en el folleto propagandístico La Anarquía, en el Perú, publicado por Juan Manuel Carreño, quien presenta el anarquismo moderno como "la continuación evolutiva del sublime comunismo incaico" 34, ni más ni menos.

Las concepciones expuestas en el artículo de E. de Arouet Prada constituyen un momento clave en el proceso de "andinización" del anarquismo limeño representado por La Protesta. La cuestión indígena deja de ser observada con ojos costeños, europeos, por representantes de una cultura moderna, racional, portadora de la ciencia, la verdad y la redención social, por medio de su teoría revolucionaria. Esta es relevante aún, pero no reside en ningún supuesto "progreso humano" inherente a la civilización occidental y moderna. Los indios llegarán a los ideales anarquistas, y con ellos a su misma liberación, al encontrarse con los anarquistas en sus propios mitos, en su memoria colectiva del pasado comunismo incaico, en las prácticas colectivistas y de ayuda mutua que aún sobrevivían, en sus creencias, más relacionadas con la naturaleza - y por lo tanto más cercanas a la ciencia- que el cristianismo de los descendientes de los conquistadores. Los anarquistas peruanos empiezan a mirar hacia la sierra y desde la sierra. Ya no esperan que las olas del progreso bañen las costas del Perú y ellos, los anarquistas costeños, empapados por ellas, difundan su mensaje en la sierra mediante la formación de maestros indígenas aculturados. Podemos señalar varios factores que influyeron en este proceso:

1. Como factor de fondo, la agudización de los conflictos sociales agrarios como resultado de la creación de haciendas capitalistas (principalmente en el centro y norte del país) y de la incorporación de otras al mercado mundial (lo que -muchas veces se confunde con el término de "modernización'. Esto, a la vez que agrava conflictos existentes y crea otros nuevos, les da mayor difusión pública a nivel nacional. O sea, acerca la sierra a la costa, integrando a mayores regiones del país.

2. La creciente participación de militantes anarquistas en los conflictos agrarios, durante los cuales van conociendo y compenetrándose en la realidad (económica, social, cultural y mental) indígena.

3. El origen peruano del radicalismo político de González Prada creó para sus seguidores un antecedente que les permitió criticar la realidad peruana desde sí misma y no sólo desde los paradigmas del anarquismo universal.

4. El proceso de andinización del anarquismo es parte del desarrollo del indigenismo en el Perú, que llegó a su auge durante los años veinte. Los anarquistas no se abstraen a los procesos socio-políticos e intelectuales del país.

5. Paradójicamente, el desencanto europeo con el positivismo, desde comienzos del siglo, contribuyó a la deseuropeización del anarquismo peruano. No disponemos de evidencias acerca de la influencia de un pensador como Sorel; la falta de referencias en La Protesta no significa que su obra, directa o indirectamente, no fuera conocida por alguno de los anarquistas35. Lo que sí puede suponerse es que las filosofías antipositi- vistas europeas llegaron a Lima durante esa década, influyendo en las modas intelectuales de esa provincia cultural.

6. La revolución mexicana, con sus mensajes de reforma agraria, reivindicación del campesino indígena, nacionalismo y nativismo, y la participación en ella de anarquistas, impactó también a los anarquistas peruanos, ofreciendo por primera vez un modelo de inspiración no europeo.

7. La Primera Guerra Mundial, aquella expresión de "barbarie con guantes blancos", aceleró el proceso de desencanto con la civilización europea moderna, fomentando en América Latina la búsqueda de una alternativa propia, que se nutra de valores y conceptos americanos, o al menos desarrollados en una interacción con la realidad americana. Hasta su reformulación por el estalinismo, la guerra barrió con el determinismo positivista en el campo revolucionario, rompiendo también la supuesta correlación entre progreso material y moral.

El anarquismo andinizado, y su expresión práctica en el Comité Pro-Derecho Indígena Tahuantinsuyo36 durante las grandes rebeliones indígenas de la década del '20, pueden considerarse como una de las fuentes inspiradoras de Mariátegui y Haya de la Torre en sus búsquedas de síntesis originales entre teorías revolucionarias, de origen europeo, y la realidad social y cultural del Perú e Indoamérica, pensadas desde ellas. La. síntesis creada por Mariátegui entre marxismo e indigenismo, y el espíritu indigenista de los "7 ensayos", pueden ser considerados como una prolongación, más elaborada, brillante y con mayor solidez teórica, del viraje conceptual iniciado por los anarquistas.

Entre 1912 y 1915 se fue gestando en La Protesta un nuevo discurso revolucionario. Por primera vez37, revolucionarios portadores de teorías universalistas de origen europeo recurrieron a la memoria colectiva indígena, a sus mitos, adaptándose a lo que percibían como la realidad andina en todas sus dimensiones (objetivas y subjetivas), modificando para eso sus conceptos v premisas, y creando una nueva utopía andina.

En el encuentro entre el anarquismo limeño y el mundo andino son dos los sujetos. Hemos analizado cómo el encuentro impactó a uno de ellos, provocando un significativo cambio en su actitud, en su percepción del otro, hasta tener que introducir cambios en su ideología. Los anarquistas de La Protesta han sido los protagonistas de esta pequeña historia.

Otro estudio, probablemente más interesante y dificil, podría hacerse analizando el encuentro desde la perspectiva de los indios; también podría intentarse una comparación crítica entre lo que los anarquistas consideraban que eran los mitos y la conciencia colectiva de los indios, y lo que éstos realmente pensaban. Pero, ésas serían ya otras historias.

NOTAS

 


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Par Verde - Publié dans : Comunismo Libertario
Jeudi 6 mars 2008 4 06 /03 /Mars /2008 15:32
Sobre la consolidación del modelo neoliberal y la represión al avance popular

El Perú atraviesa una dura crisis tanto en el plano social como política,
lo que trae desde luego, una crisis económica que ya se deja sentir a lo
largo del territorio.

Pues afrontamos una situación de vulnerabilidad de los derechos humanos
por parte de un gobierno prepotente y autoritario que no ha reparado en
aplastar del modo que sea las disidencias sociales y los aires de
rebeldía, ya sea por los medios de incomunicación al servicio del poder
que se han ofrecido una vez más como ventana para lanzar dardos contra el
movimiento popular en general en cuanto a las luchas de los campesinos de
Ayacucho y los pobladores del Cuzco que luchan contra las privatizaciones
de los atractivos turísticos de la zona y por defender sus patrimonios, lo
que les ha valido calificativos como "vándalos", "agitadores" y otros de
peor calibre por parte del presidente Alan García, tan cínico, déspota y
fascista como siempre.

Hemos sido testigos de las jornadas de lucha protesta de febrero en el
interior del país contra las políticas económica que se vienen aplicando
en nuestra región, contra el alza en los productos y en el costo de vida,
contra la represión indiscriminada contra los sectores más pobres de la
sierra y la amazonia y contra las medidas y leyes anti-populares que
arremeten desde los poderes del estado, en resumidas cuentas han sido
luchas contra el estado y el modelo capitalista que se han manifestado a
través del Paro Nacional Agrario y que una vez más ha desnudado la
violencia estatal en contra de los justos reclamos populares.

El Paro Nacional Agrario convocado por la Junta Nacional de Usuarios de
los Distritos de Riego del Perú (JNUDRP) y las Centrales Campesinas
realizados el lunes 18 y el martes 19 de febrero, cuyas reivindicaciones
se centraban en la Revisión y Modificación del Proyecto de Ley de Aguas
por su carácter privatizador, así como contra la privatización de las
tierras de las comunidades campesinas y nativas, había dejado hasta el día
miércoles 20, a cuatro campesinos muertos por las balas de la policía
nacional, como afirman los propios campesinos que han defendido sus
medidas de lucha frente a la opinión pública.

Rojas Roca, Rubén Pariona Camposano y Emiliano García Mendoza, fueron las
victimas de la represión de las fuerzas policiales quienes al parecer
tenían órdenes de despejar las carreteras a cualquier costo. Los tres
tienen impactos de bala en el cráneo. El primero de ellos murió en
Barranca el lunes. Pariona y García fueron ultimados en Ayacucho el
martes. A estas muertes debemos sumar la de un poblador de Caylloma que,
huyendo de la represión y los gases lacrimógenos, cayó por un barranco.

El mismo Frente de Defensa del Pueblo de Ayacucho en un comunicado emitido
a raíz de los violentos sucesos señalan que el "(...)19 de febrero, cuando
se venía desarrollando el Paro Agrario en nuestra Región, (...) se venían
movilizando los campesinos en pie de lucha, cuando fueron atacados por
efectivos policiales, quienes haciendo uso de sus armas de reglamento,
dispararon a quema ropa a los marchantes, con objetivo directo a la
cabeza, ocasionando la muerte instantánea de los hermanos campesinos Rubén
Pariona Camposano y Emilio García Mendoza, pertenecientes a la comunidad
de Suso del distrito de Quinua."

En medio de la violencia social desatada en el marco del Paro Agrario, el
Premier Jorge del Castillo invocó a los fiscales a actuar "con firmeza" y
a "no ser complacientes" contra los que llaman "elementos vandálicos", los
"grupos de agitadores". Por el contrario, a los policías nadie les ha
dicho nada porque finalmente ellos están cumpliendo su deber: proteger el
"orden público" y la "gobernabilidad". Pese a que el día martes 19 la
congresista Fabiola Morales, Presidenta de la Comisión de Ética del
Congreso denunciaba a la prensa nacional, la actitud reprochable de la
policía al actuar sin contemplaciones contra los campesinos ayacuchanos y
manifestó que se denunciará ante las instancias necesarias a estos "malos
efectivos policiales por algunos excesos"

Se ha señalado que el gobierno, en lugar de acceder al diálogo, ha
respondido con la represión indiscriminada, la declaratoria en Estado de
Emergencia de ocho provincias del norte y la orden de intervenir al
Ejército lo cual ha resultado en los hechos, una provocación clara a las
demandas populares incrementado la violencia que ha sido usado por
sectores de la prensa para desprestigiar a los campesinos.

Sin embargo, debemos resaltar que ese mismo gobierno difunde mensajes de
democracia y mejor participación, mientras implementa leyes para favorecer
a las empresas transnacionales, la privatización de las aguas, la
concesión de la Amazonía y las zonas arqueológicas, así como el remate de
tierras para favorecer a los inversionistas extranjeros. Y quienes hacen
valer sus derechos son reprimidos y judicializados.

Según Miguel Palacín Quispe, Coordinador General de la Coordinadora Andina
de Organizaciones Andinas CAOI, "este accionar represivo se enmarca en el
acelerado proceso de criminalización de las demandas sociales, una de
cuyas expresiones fue la dación de once decretos legislativos que aumentan
las penas por bloqueos de carreteras y otras acciones justas de protesta,
por cuya declaración de inconstitucionalidad y derogatoria se han unido
los movimientos sociales en una campaña nacional de recolección de firmas
que serán presentadas al Tribunal Constitucional".

Esta criminalización, sin embargo, no se inicia con esos decretos
legislativos, pues hasta la fecha existen más de setecientos comuneros e
indígenas procesados judicialmente bajo cargos graves, incluido el de
terrorismo, solo por defender los derechos de sus comunidades contra los
efectos destructivos de la minería. A ello se agrega la persecución, acoso
y amenazas permanentes a sus dirigentes.

Paro Nacional Agrario: el gobierno en acción contra el pueblo


Amparados en el Decreto Legislativo Nº 982, emitido por el Gobierno
Central, las Fuerzas Policiales hicieron uso de sus armas de reglamento,
disparando contra la población indefensa, ocasionando la muerte de
manifestantes, asesinados vilmente con cargo a quedar en la impunidad y en
el olvido. Estos crímenes no son casualidades ni hechos aislados ni
producto de excesos de las fuerzas policiales, ya que estas muertes
ocurrieron bajo la misma modalidad en Arequipa y Barranca, lo que permite
inferir que fueron ordenes del Gobierno Central a través del Ministerio de
Interior, implementando la política de criminalizar, penalizar y reprimir
la protesta del pueblo, declarando inimputables a los culpables de estos
crímenes, lo que significa la legalización de la impunidad de estos hechos
que atentan contra la vida y dignidad de nuestro pueblo.

Por su parte, Alan García Pérez, irresponsablemente está confundiendo a la
opinión pública, señalando que "Los responsables de las muertes producidas
son los pseudos dirigentes y agitadores extremistas", con la clara
intención de ocultar a los verdaderos responsables de estos asesinatos,
quienes son las Fuerzas Policiales. Estas versiones que vienen siendo
repetidas por el Ministro del Interior, usando a medios periodísticos
serviles al Estado que tergiversan la verdad de los hechos y las
declaraciones de los dirigentes populares, lo que significa que todo
obedece a una estrategia del gobierno para desarticular las organizaciones
del pueblo que vienen reclamando sus justas demandas.

Sobre las versiones que desde el gobierno peruano en complicidad con los
aparatos de desinformación se han vertido son que las muertes en el paro
agrario mencionado no han sido causadas por las fuerzas policiales, sino
por los mismos campesinos (¡vaya ironía!). Ésa es la versión del Ministro
del Interior, Luis Alva Castro ante el Congreso de la República. Para
"demostrar su verdad", el ministro aprista exhibió fotografías de los
manifestantes donde él dice identificar un arma "hechiza" en manos de un
"delincuente terrorista infiltrado entre los manifestantes". Sí claro,
cómo no.

Entonces solo dentro de este Paro Nacional se han podido registrar 6
MUERTOS, 420 HERIDOS y 350 DETENIDOS. Unas cifras escalofriantes si
consideramos el carácter "democrático y social" con que se presenta ante
el mundo el gobierno aprista. Ante esto podemos deducir que el rostro
genocida y violento de García Pérez y su camarilla aprista, no ha cambiado
en nada respecto al gobierno del 85-90 con asesinatos, desapariciones,
violaciones de derechos humanos, etc., en su haber.

Es necesario recalcar una vez más que aquí estamos hablando ya no solo de
represión policial o resguardo de la paz social en un país o zona de
convulsión, sino que estamos hablando de asesinatos a mansalva, a sangre
fría y por la espalda a comuneros desarmados e indefensos que solo
protestaban por sus justos derechos. De lo que se trata, es de denunciar
una vez más el Terrorismo de Estado que estamos viviendo. Y no solo
denunciar, sino que crear conciencia y memoria histórica para organizarnos
y plantarle cara a este Estado pro-imperialista y enemigo del pueblo, pues
no podemos quedarnos de brazos cruzados mientras las muertes de estos
campesinos pobres queda impune, mientras los pueblos indígenas de la
amazonia están siendo expulsados de sus tierras para que estas sean
vendidas al mejor postor transnacional (solo recordemos que semanas atrás
el presidente peruano se paseaba por Europa promocionando nuestra selva
para su pronta venta), mientras las otras provincias del país que acataron
el Paro son castigados y perseguidos, mientras el avanzada privatizadora
de la educación en el Perú arremete sin piedad.

En Cuzco también se lucha y resiste


Este año está siendo llamado el año de las "Cumbres Mundiales" de manera
pomposa e irónica. Sin duda estas cumbres de jefes de estado y hombres
poderosos del mundo, quieren expresar la consolidación de la imposición
del modelo neoliberal en el Perú, pero mostrándonos su alcance global y
que quede claro que el neoliberalismo no es sólo un modelo económico, es
también social, cultural y político. Y su consigna principal es: "Todo el
poder a las transnacionales, todo para las ganancias de las grandes
empresas y las élites políticas que les sirven". Desde los recursos
naturales hasta el patrimonio cultural, los alimentos, las medicinas, todo
entra en esa (i)lógica. Sin importar que estas ganancias perjudiquen a los
pueblos indígenas, a los proletarios, a los agricultores pobres, a los
pequeños comerciantes, a la misma naturaleza. Perpetúan la sociedad de
clases y la división entre dominadores y dominados, entre ricos y pobres,
se crea un ambiente donde ser libre es estar acosado, perseguido,
silenciado, golpeado y encarcelado y la democracia significa
autoritarismo, fascismo, violencia, muerte y destrucción.

Sin embargo, así como parece consolidarse este modelo excluyente,
antipopular y empobrecedor, en el Perú; diversos sectores populares
avanzan en su organización y van resistiendo cada vez más. Es cierto,
todavía demasiado dispersos, fragmentados en demandas que parecen
particulares, pero sin embrago como vemos, exigen cada vez más una
articulación no sólo de los diversos sectores, sino también más allá de lo
local y lo regional. Esto para los libertarios no solo significa un buen
síntoma de avance popular, sino que se avizora como terreno fértil para
las luchas organizadas desde abajo y sin tregua contra nuestros enemigos
de clase.

Es en este contexto que las luchas del pueblo del Cusco se hacen justas.
Pero, al igual que en otros lugares, no basta la lucha reivindicativa y
parcial, confrontada sólo contra la dinámica del gobierno, sino que debe
enfocar al Estado y al Capital en si.

Ahora, frente a la ola privatizadora de patrimonios en todo el Perú que
arremete contra el Cuzco y contra toda la Amazonía con la denominada "Ley
de la Selva", para quitarle sus tierras y propiedades a las comunidades
indígenas y pueblos originarios y venderlos al mejor postor transnacional.

El pueblo cuzqueño ha respondido con huelgas, paros, toma de locales y
bloqueo de carreteras para hacer sentir su clamor popular, teniendo como
única respuesta la agresión verbal y policial del estado que ha decidido
quitar a Cuzco como sede del APEC a realizarse en el Perú durante el mes
de noviembre, pues le temen al desborde popular y saben que protestas como
esta es una mala imagen para nuestro querido país, frente a ello el
presidente ha decidido borrar del mapa financiero a esta región que atenta
contra sus planes de mercantilización de patrimonios culturales e
históricos.

En medio de este panorama surgen preguntas para el campo popular y
socialista en general y que como libertarios también nos hacemos parte de
estas interrogantes: ¿Cuál es nuestra alternativa a la privatización del
patrimonio? ¿Sólo que quede en manos del Estado o como en otras regiones
andinas o experiencias históricas podemos avanzar hacia la autogestión
social y democrática de los mismos por parte de los pueblos y las
comunidades involucrados en estos hechos, para que estas se beneficien?
¿Es posible tener una agricultura sostenible, libre de alimentos
transformados genéticamente y soberana frente a los negocios de las
trasnacionales y frente a la mano autoritaria del estado? ¿La democracia
sólo implica votar cada cinco años para que después los elegidos hagan lo
que les da la gana? ¿Es ese el modelo que planteamos los comunistas
libertarios o luchamos por la destrucción de toda relación mercantilista,
excluyente y competitiva como parte de las estructuras capitalistas?

Panorama general y perspectivas de lucha popular y libertaria


Las luchas del pueblo oprimido tienen fuertes costos. Varios de nuestros
hermanos campesinos que participaron en el Paro Agrario han sido
asesinados por este criminal gobierno, porque ellos nos temen. Por eso
criminalizan la protesta, y le han dado carta blanca a los policías y
militares para disparar a la gente. Por eso sus medios de comunicación
pretenden pintarnos como irracionales, como delincuentes.

Tampoco podemos dejar de citar una vez más que la estupidez del ministro
Alva Castro nos hace recordar a las épocas de la dictadura cívico-militar
de Fujimori y Montesinos, sobre todo cuando la congresista fujimorista
Marta Chávez alegaba que los cadáveres hallados en las fosas comunes de
Vitarte eran restos arqueológicos. Y cuando entre los restos humanos
calcinados apareció el llavero de un estudiante universitario, Marta
Chávez no supo qué decir. Ahora dicen que las balas asesinas provinieron
del lado campesino y que los policías fueron agredidos por estas hordas
violentistas.

Hoy no es diferente la situación. Podemos afirmar que el presidente
aprista Alan García, gran socio del ex dictador Fujimori (¿a quien le
quepa la menor duda?), inició su segundo gobierno prometiendo un gran baño
de sangre para preservar el principio de autoridad (ver Qhispikay Nº 3).
Al día siguiente de juramentar, estaba pidiendo la pena de muerte para
violadores y terroristas. En agosto del año pasado, dictó decretos para
que las fuerzas armadas y fuerzas policiales pudieran hacer uso de sus
armas cuando les diera la gana y disparar contra población civil sin
consecuencias judiciales. También en sus decretos penaliza la toma de
locales y bloqueos de carreteras, criminalizando la protesta popular. En
pocas palabras, fascismo puro y duro.

Paralelamente y en el mismo día en que la los sindicatos de la capital
salen a las calles a manifestarse en apoyo a las luchas populares,
regionales y a los gremios en conflicto, en el mismo día de las
declaraciones increíbles de Alva Castro, el sicario del Servicio de
Inteligencia del Ejército (SIE) Santiago Martín Rivas (jefe del grupo
paramilitar "Colina") declara en el juicio a Fujimori que el escuadrón de
aniquilamiento paramilitar del que era jefe, jamás existió. Que sus
declaraciones filmadas por el periodista Humberto Jara, en donde reconoce
su autoría en crímenes de lesa humanidad y la responsabilidad del ex
dictador, eran "ensayos" entre él y Jara para prepararse a un futuro
juicio. Ahora el jefe de sicarios ensaya cómo dejar bien librado a
Fujimori, con la anuencia del tolerante juez César San Martín Castro y de
fiscales inoperantes, ¡que tal descaro! Lo peor es el orden de aparición
en TV: cada vez que un asesino de la dictadura es interrogado por el
abogado del dictador, goza de toda la mañana para ser televisado. Una vez
que la fiscalía inicia su interrogatorio, la trasmisión gratuita va
culminando; y acaba sorpresivamente, casualmente, milagrosamente cuando va
a interrogar al asesino el abogado de la parte civil. Ya gozó de este
beneficio otro asesino (Pichilingue) y seguidamente le ha tocado la misma
facilidad al criminal Martín Rivas.

Es decir vivimos en medio de una bazofia total, donde el juicio que se le
sigue al ex dictador Fujimori demora una eternidad y con toda la comodidad
del caso, mientras en las calles se balea y tortura quienes piden pan y
libertad.

Entonces podemos concluir que el asesinato y la mentira, cuando proceden
del Estado, gozan de absoluta impunidad en el Perú y se le llama orden y
democracia. La democracia burguesa es complaciente con los asesinos de
uniforme ahora y siempre. La democracia burguesa es tolerante con el ex
dictador Alberto Fujimori, a quien siguen llamando ex -presidente. Por eso
tenemos un ministro que miente acerca del Paro Agrario, inculpando a los
campesinos por sus propias muertes. Por eso tenemos un juicio de excesiva
cortesía y tolerancia con los paramilitares del grupo Colina; y a todos
los miembros del Comando Rodrigo Franco (grupo paramilitar aprista que
operó en el primer gobierno de García 1985-90) usted querido lector los
encontrará trabajando con buenos puestos en instituciones del Estado.
¿Volverán los desaparecidos a ser confundidos con momias precolombinas?

Por eso tenemos encima una "Ley de la Selva", que es parte del centralismo
democrático burgués que se aplica en este país, por eso tenemos las
privatizaciones corruptas, los abusos de las mineras contra los
agricultores, el TLC, etc., que son parte de un mismo modelo que se aplica
a nivel mundial. La contundencia del reciente paro agrario, la reacción
del pueblo cusqueño frente a la pretensión de privatizar su patrimonio
cultural, las consultas populares en Piura en la que los pueblos les dicen
no a las mineras, expresan el creciente descontento que muchas veces no
consigue expresarse en aparentes luchas puntuales.

Hemos salido de una época de violencia política donde hemos tenido una
Comisión de la Verdad y tenemos ya varios casos judicializados por
violaciones contra los derechos humanos. ¿Los nuevos policías de la
"democracia" tienen las mismas nociones que Martin Rivas, que Telmo
Hurtado o que el almirante Giampietri respecto de los derechos de las
personas? ¿Hasta cuando va a seguir vigente la noción según la cual el
Estado puede reprimir a gente desarmada para "garantizar la paz social"?
Que no nos impongan sus tratados comerciales y sus políticas de hambre a
punta de balazos, con mentiras y brutalidad que el pueblo ya no tiene más
paciencia.

Por último, como anarquistas queremos dejar una vez más en claro que la
lucha no pasa por ser coyuntural como algunos grupos políticos asumen y
presentan, que las violaciones de derechos humanos en este país no son
patrimonio solo de este gobierno y que la solución no pasa por transar con
tal o cual grupo de poder en busca de un frente común que solucione todos
los males sociales. Seguimos planteando la lucha por la organización y la
concientización desde abajo, seguimos apostando por la construcción del
poder popular libertario, seguimos creyendo que no hay ninguna lucha sin
solidaridad, seguimos manteniendo nuestras convicciones de revolucionarios
en pos de destruir lo que es (sociedad capitalista) para construir lo que
de ser (sociedad libertaria).

Franz García Uceda - Grupo Qhispikay Llaqta

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Par Verde - Publié dans : Comunismo Libertario

Miguel Bakunin

 

 

Carl Sagan

Así, a medida que la ciencia avanza, Dios parece tener cada vez menos que hacer. Es un gran universo, desde luego, por lo que Él, Ella o Ello, podría estar ocupado provechosamente en muchos sitios. Pero lo que evidentemente ha ocurrido es que ante nuestros propios ojos ha ido apareciendo un Dios de los vacíos; es decir, lo que no somos capaces de explicar, se lo atribuimos a Dios. Después, pasado un tiempo, lo explicamos, y entonces deja de pertenecer al reino de Dios. Los teólogos lo dejan de lado y pasa a la lista de competencias de la ciencia.

 

Carl Sagan: “La diversidad de la ciencia” [2007]



 

Stepehen Hawking

"La estirpe humana no es más que un sustrato químico en un planeta pequeño, orbitando alrededor de una estrella mediana, en los suburbios de una galaxia del centenar de miles de millones que existen"

 

Carlos Marx

“Durante el curso de su desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo cual no es más que su expresión jurídica, con las relaciones de propiedad en cuyo interior se habían movido hasta entonces. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas que eran, estas relaciones se convierten en trabas de esas fuerzas. Entonces se abre una era de revolución social” (1859)

 

 

Albert Einstein

Si una idea no parece absurda

de entrada,

pocas esperanzas

hay para ella.-

 

Groucho Marx

"El secreto de

la vida es

la honestidad y

el juego

limpio, si puedes

simular eso,

lo has conseguido."  

  

MARX, Groucho (1890-1977) 
Actor estadounidense

 

 

 

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