Esto y aquello

Mardi 1 mai 2012 2 01 /05 /Mai /2012 02:11

Por los apuros alrededor de la enfermedad de Chávez el gobierno ha metido la pata relativamente con la nueva Ley Orgánica del Trabajo (LOT). Por un lado, no es que algunas normas sean antisindicales sino que la discusión alrededor de la Ley no tuvo la resonancia que debió dársele con el objeto de presentarla más democráticamente. Vainas de Nicolás, que no sabe un carajo de esa vaina.

Así que esto será utilizado, como lo viene siendo, por los Caprilistas que son anarcoliberales vírgenes. Se trata de anarcocapitalistas partidarios del Estado Mínimo. Esto tiene que estar claro, porque los anarcoliberales hispanistas que tenemos por estos pagos coinciden plenamente con el discurso de Capriles atacando al chavismo. Eso es evidente.

¿Por qué será que nadie cree a los anarcoliberales hispanistas cuando dándose golpes de pecho afirman que están también contra la MUD? Aparte de que son insignificantes en el escenario nacional, sus cantos de sirena libertarianos realmente coinciden con los objetivos de la ultraderecha criolla. Casi todos ellos son de procedencia adeca; y AD está apoyando a Capriles.

Quizá lo más grave de todo es el estado del arte del sindicalismo venezolano. A decir verdad, el sindicalismo venezolano siempre estuvo bajo el paraguas de los partidos políticos y es infructuoso tratar de hallar algo de sindicalismo revolucionario en este país. Todos los cuadros sindicales han aspirado siempre a ser diputados, algunos lo consiguieron y otros andan intentándolo. Pero aquí las iniciativas en los derechos sindicales la han tenido o los gobiernos o las magistraturas respondiendo recursos de sindicatos que se pueden contar con las manos.

Aquí el sindicalismo ha sido siempre una forma de ganarse la vida, mediante la demagogia, la negociación colectiva y la venta de derechos de la clase trabajadora. Así que, venirnos a hablar de un sindicalismo venezolano, puro y cristalino, es realmente una aberración por toda la calle.

En Venezuela no hay una cultura obrera como en otros países de América Latina. Aquí todo está dentro del derecho, si se viola una ley de las laborales entonces hay que recurrir al juez. Y, éste decide sobre la base de lo que considere justo. Tampoco hay tradición de acción directa obrera y el adequismo acostumbró a los trabajadores a la negociación colectiva siempre a escondidas entre patronos y sindicalistas.

Casi todos los sindicalistas hasta hace poco terminaban ricos o, al menos, acomodados, gracias a las negociaciones colectivas. Cuando privatizaron CANTV, por ejemplo, los jefes sindicales cobraron sus prestaciones y se esfumaron; algunos fueron liquidados cuádruple y los jefes hasta quíntuple. Es decir, la primera tarea del sindicalismo venezolano consistiría en liquidar a su burocracia, tanto la de ayer como la de hoy, pero esto es una quimera.

Por eso podemos decir que si el peronismo fue un chavismo con sindicatos el chavismo es un peronismo sin sindicatos. En Venezuela, los sindicatos no pintan nada; en primer lugar, porque los niveles de sindicalización son muy bajos y, en segundo lugar, porque los sectores de clase media que se han acercado al movimiento obrero para asesorarlo políticamente realmente lo han usado para ascender en la pirámide de la jerarquía social.

No hay nada más atrasado que la clase media venezolana, la de ayer y la de hoy, atrasada en todos los sentidos, y además demasiado presuntuosa, creyendo que por tener un título universitario ya se las saben todas. Y, la clase media militar está cortada por la misma tijera, aunque Chávez, a veces, les recuerda que exista, aunque no quieran creerlo, que hay una lucha de clases que, en Venezuela, también es una lucha de los colores de las clases (prevista por Bolívar, ciertamente).

Este es el país actualmente, a pesar de la década chavista…

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Lundi 30 avril 2012 1 30 /04 /Avr /2012 01:40

Los anarcoliberales escuálidos se meten con el Poder Judicial, hablan de las cárceles, de las redadas policiales, de una fantástica autonomía que nadie sabe dónde está e intentan demostrarnos –que no lo consiguen- que no siguen las orientaciones de la MUD. ¡No, qué va, yo te aviso!

¿Dónde está esa fantástica autonomía? No en la UCV, por cierto, donde supuestamente actúan –es un decir- los anarcoliberales. ¿Y qué han hecho los anarcoliberales en la UCV con su panfleto –producto de exportación-? Nada, simples mariqueras.

Así, cualquiera. Y, con todo, el anarcoliberalismo internacional, globalizado hasta las bolas, especialmente en “la región hispanoparlante”, los convierte en turistas anarquistas que van y vienen –sufragados con dinero de la masonería anarcoliberal- hablando paja de Chávez y de los chavistas. Para eso es lo que sirven y por eso los utilizan, ni más ni menos.

¿Pero qué hay detrás de esas posturas sedicentes de anarquismo dogmático? Nada. No hay nada. Esa fantástica autonomía sólo está en la cabeza de los anarcoliberales escuálidos y de sus titiriteros exógenos.

Aquí toda la autonomía está dentro del chavismo crítico, pero en el chavismo, lo demás son pajas mentales de los anarcoliberales. Y, está en el chavismo, porque el enemigo mayor es la MUD, es el imperialismo norteamericano y sus secuaces criollos.

Hace poco me quedé estupefacto cuando me enteré que mi antiguo profesor de Obligaciones, en la Escuela de Derecho, de la UCV, es ahora miembro del Comando Venezuela de Capriles Radonsky. Como ustedes saben soy técnico de telecomunicaciones e ingeniero de sistemas; y además soy Magister Scientiarum en Filosofía y Ciencias Humanas, por la UCV, y tengo cinco años de Derecho en la misma universidad. No pude titularme en esta última carrera porque debí salir a asalariarme de nuevo, pero no pierdo las esperanzas (realmente, me faltan cinco asignaturas).

Pues, eso, Tomás Adrián fue ese profesor de Obligaciones. Hoy, se llama Tamara Adrián, es decir, se cambió de sexo. Los anarcoliberales se entusiasmaron con él/ella, y le dedicaron un número de su panfleto. Bueno, Tomás/Tamara, una persona muy culta, muy inteligente y un genuino jurista (fue, hasta hace poco, apoderado de la Renault en Venezuela) es hoy miembro del comando electoral escuálido. Adrián es autónomo, decidió operarse y cambio de género. Ya no es del masculino sino del femenino.

Éste es el punto. ¿Es la autonomía fantástica de los anarcoliberales como el cambio de sexo? Pues, algo así. Ahora, esto es una degeneración, no el cambio de sexo, digo, sino lo de la fantástica autonomía. Porque existe la sociedad. Una sociedad no es una mera agrupación de individuos de todos los sexos y todas las edades. La sociedad, como otras categorías, sobrevienen al conjunto inicial: una sociedad no es una tribu, no es una comunidad, no son cazadores, pescadores y agricultores reunidos. ¿Cómo y en qué puede ser alguien autónomo dentro de la sociedad, y más de una sociedad que ha dejado de ser artesanal y rural?

Insisto en este punto. Porque los anarcoliberales no comprenden que existe la sociedad y que todos los individuos estamos dentro de ella, queramos o no.

Los anarcoliberales siguen la máxima de la señora Thatcher: sólo hay individuos. Por eso, mi profesor de Obligaciones fue, en su momento, un héroe para ellos, encarnaba la autonomía individual que, en el léxico del derecho, se denomina autonomía de la voluntad y está considerado en el código civil. Y éste, es un texto que como la Biblia, sólo se refiere a determinados asuntos, pero entre todos ellos descolla el de la Propiedad. Los anarcoliberales creen, a pie juntillas, en la Propiedad Privada. Y, por eso, no son anarquistas. Por más que Pascual González G. haga de tripas corazón para promoverlos por doquier siguiendo las órdenes de Rúa.

Y así llegamos al llegadero. Los anarcoliberales son propietarios que fingen ser anticapitalistas. ¿Pero qué entienden ellos por capitalismo? No lo entienden como la explotación del trabajo por el propietario, es decir, del trabajo por el capital, que es como se debe entender el capitalismo. No. Lo entienden como negador de los monopolios del capital, es decir, las multinacionales, por ejemplo, y por eso, ellos realmente quieren un capitalismo de la libre competencia donde haya tantos productores como consumidores como sea posible, es decir, ellos creen en el capitalismo de los artesanos, de los autónomos –en el sentido del contratista de mano de obra que terceriza dentro del actual sistema capitalista.

Pero esto es absurdo por donde quiera que se le mire. Ese capitalismo no es el capitalismo, es parte del sistema capitalista en algunos países. Es como decir que los explotadores del trabajo ajeno por ser mapuches o ser gays deben ser considerados desde otra perspectiva. Claro que no. Son explotadores del capital sobre el trabajo.

Y esto son los anarcoliberales.-

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Dimanche 29 avril 2012 7 29 /04 /Avr /2012 17:47

“Es por ello preocupante que el Gobierno de Estados Unidos haya decidido en tales circunstancias promover el derrocamiento del Gobierno bolivariano”

“Un error de Obama, en tales circunstancias, puede ocasionar un río de sangre en Venezuela. La sangre venezolana, es sangre ecuatoriana, brasileña, argentina, boliviana, chilena, uruguaya, centroamericana, dominicana y cubana”

Las afirmaciones entrecomilladas precedentes son de las últimas reflexiones de Fidel Castro. De inmediato surge la inquietud: ¿qué sabe Fidel que no sea del conocimiento público?

El “error de Obama” no podía ser otro que el de impedir por la fuerza un eventual triunfo electoral de los chavistas en las presidenciales del próximo 7 de octubre.

Y es lo que se viene tejiendo en los círculos bien informados del país, que la oposición derechista se negará a reconocer los resultados electorales y llamará a la subversión alegando fraude electoral. Un escenario de tal naturaleza obligaría a tomar medidas excepcionales al gobierno chavista y, probablemente, Estados Unidos intervendría mediante los canales que para tal objeto posee el Imperio. De aquí al uso de la fuerza sólo habría un paso. Ya que, en el fondo, se trataría de una mampara para encubrir el verdadero objetivo: controlar el petróleo venezolano.

A decir verdad, cualquier escenario de guerra es factible.

“Ríos de sangre” son mucha sangre, y esto solamente sucede cuando se produce una guerra civil, que siempre tiene como marco intervención de tropas extranjeras o, al menos, ayuda con recursos militares desde el exterior. O un golpe militar interno, como sucedió en abril de hace una década. O una invasión imperialista al país.

Ahora bien, “el error de Obama” tendría que relacionarse con un escenario internacional que justifique desde el punto de vista de la soberanía imperial la posesión directa de los pozos petroleros venezolanos. Y esto sólo es pensable en el caso de que Estados Unidos decidiera, al lado de Europa occidental y Japón, es decir, de la Triada en su conjunto, atacar posteriormente a Irán. O en la misma coyuntura. Es decir, que el derrocamiento de los bolivarianos en Venezuela tendría que estar vinculado a la estrategia imperial contra Irán.

Estados Unidos requeriría de un mandato de la ONU para su aventura venezolana, pero no lo lograría porque Rusia y China vetarían una resolución en ese sentido. Aunque ya con anterioridad Estados Unidos intervino militarmente en Irak por segunda vez (2003-2011) sin el mandato de la ONU, y al frente de una coalición militar y diplomática de la Tríada y socios menores.

Así que, desde el punto de vista del derecho internacional, Estados Unidos no podría intervenir militarmente en Venezuela, pero ya sabemos que esto es pura paja a la hora de la verdad. ¿Qué pueden alegar los Estados Unidos para intervenir en Venezuela? Aquí no hay ADM’s, es decir, armas de destrucción masiva, ni el gobierno bolivariano las está desarrollando. Aunque son enigmáticos los señalamientos del jefe del Pentágono, Panetta, en su reciente visita a Bogotá, sobre la adquisición de armas modernas por parte de las Fuerzas Armadas venezolanas.

Venezuela ha reiterado que la modernización de sus Fuerzas Armadas obedece a necesidades de la defensa nacional y en nada a pretensiones guerreristas del país en sus conflictos limítrofes, porque los países con los cuales se tienen tales conflictos están sentados a la mesa de negociaciones, como la República Cooperativa de Guyana, al este; o, Colombia, al oeste. Así que cuesta medir las dimensiones de las declaraciones de Panetta, en Bogotá.

Pero puede ser que el jefe del Pentágono haya usado un ardid mediático para inventarse una hipotética y futura agresión fronteriza de supuestos militares venezolanos a Colombia o a Guyana. ¿Quiso decir Panetta que Venezuela prepara una agresión contra Colombia o contra Guyana? ¿Por qué puede ser preocupante que Venezuela se esté armando de acuerdo a los estándares más avanzados de la guerra?

A su vez, una penetración de fuerzas irregulares paramilitares sólo puede venir de Colombia, tratando de calcar la estrategia que le vienen aplicando a Siria y, anteriormente, a Libia. Un amago de una situación semejante ya se vivió hace unos años pero los servicios de inteligencia bolivarianos desbarataron los planes al respecto (el caso de los paramilitares cachitos).

Aparentemente no hay moros en la costa. Salvo, claro, que el comando sur de los Estados Unidos decida enviarnos sus muchachos para imponernos a Capriles como Presidente. O a cualquier otro. Pero, de ser así, ¿por qué Fidel dice lo que dice?

No es nuevo: el gobierno de los Estados Unidos aspira a derrocar el gobierno bolivariano desde el 2000 por lo menos. En los sucesos de abril de 2002 el embajador yanqui en Caracas se comunicaba directamente con el jefe de operaciones de la Policía Metropolitana, implicada en el golpe. Y, Bush saludó el derrocamiento de Chávez. Pero no hubo ríos de sangre aunque sí riachuelos, por aquí y por allá. ¿Qué sabe Fidel que nosotros no sabemos? ¿Será que la agresión puede venir de Trinidad, Aruba o Curazao?

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Samedi 28 avril 2012 6 28 /04 /Avr /2012 20:53

La tercera fractura que presenta el sistema-mundo capitalista es la existente entre Davos y Puerto Alegre, es decir, entre la visión neoliberal de los empresarios y la visión socialista del siglo XXI, que ni es homogénea ni puede serlo.

Esta última se acentúa con la crisis sistémica por la que atravesamos aunque poca gente sabe cómo salir de ella. Casi la mayoría de las personas está segura de que otro mundo es posible pero muy pocos saben cómo hacerlo. Por eso, las mayores expresiones de esta tendencia conforman frentes de resistencia al lado de una penumbra donde la lógica metabólica del capital también los envuelve.

Nosotros, naturalmente, no tenemos las recetas para la coyuntura.

Simplemente pertenecemos militantemente a una de las corrientes históricamente antagónicas al capitalismo que hoy es una ruidosa minoría. En efecto, el anarquismo en general tuvo su gloriosa historia pero sería pecar de exceso dogmático negar que esté en agonía. Sin embargo, la mayor parte de sus ideas-base influyen en casi todos los otros movimientos ideológicos, políticos y sociales que siguen la cosmovisión de Puerto Alegre. Como ha señalado Diana Raby: “El socialismo sigue siendo atractivo como concepto abstracto, pero luego de la debacle soviética y del deterioro de los movimientos socialdemócratas, no ha existido consenso sobre las características del socialismo del futuro, ni tampoco sobre la estrategia de su realización. Un vago anarquismo domina el movimiento, aunque sin la perspectiva teórica general de Bakunin, Kropotkin, Malatesta y otros clásicos del pensamiento anárquico [Democracia y Revolución: América Latina y el socialismo hoy, Monte Ávila editores, Caracas, 2008].

Pues, eso. Y, dentro del anarquismo, nosotros nos ubicamos en la tendencia comunista anarquista trazada por los compañeros italianos de la FdCA. Nada tiene que ver, aunque algunos estudiosos lo confunden, con el anarcocomunismo kropotkiniano. Este último confía, desmedidamente a nuestro juicio, en la espontaneidad de las masas para hacer la revolución social. Nosotros estimamos que esa espontaneidad debe ser guiada para liquidar el régimen de la propiedad privada y del mando vertical del capital. A la vez, eso significa que la tarea de las entidades anarquistas es mantenerse en el seno de las masas con el objeto de empujarlas a la destrucción del Estado burgués y del régimen del dominio del capital. Y, a renglón seguido, tras el hecho revolucionario, se deben constituir federaciones y confederaciones de comunas y organismos autogestionarios de toda naturaleza con el objeto de instaurar el socialismo democrático y libertario. Eso nos lleva, por tanto, a oponernos a las tendencias meramente estatistas de la izquierda y a los sectores anarquistas autosuficientes en su filosofía contemplativa sobre las idas y venidas de ese demiurgo invisible que para ellos es el poder.

La agonía del anarquismo es palpable en cualquier sitio, a pesar de los esfuerzos redoblados de sus militantes actuales por cambiar el rumbo. Quizá el ejemplo más patético sea el de la España actual. Siempre hubo en España movimiento anarquista pero nunca fue tan marginal ni con tan poca influencia en la cultura de masas del país como en la etapa postfranquista. La razón de esto es múltiple, pero descolla la escisión habida entre los anarquistas a partir de 1979 hasta los momentos cuando, ante la arremetida del capital contra el Estado del Bienestar, las entidades anarquistas se han aliado con el objeto de evitar su desmantelamiento, es decir, con el objeto de ¡defender el Estado del Bienestar!

Ninguna de esas entidades está llamando al pueblo español a la revolución social y a la destrucción del Estado burgués. Así que bien poco pueden aleccionarnos los compañeros de esas latitudes a quienes en Venezuela estimamos que la mejor política anarquista es el “apoyo crítico” a las fuerzas de izquierda, hoy en el gobierno, y que son acosadas por la derecha pitiyanqui y burguesa en concomitancia con el Imperio hegemónico de los Mercados y de los Estados del centro del sistema-mundo capitalista. ¡Nosotros también luchamos por el Estado del Bienestar pero… en Venezuela! Con la baza a nuestro favor de que calificamos a la actual situación venezolana como una revolución política y no como una revolución social, y bregamos por la diseminación del poder popular democrático y autogestionario, de abajo a arriba, es decir, ¡por la revolución social! Y, que conste, vista desde nuestra tierra esa revolución social nunca será dable sino cuenta con el concurso mancomunado de las fuerzas revolucionarias colombianas y venezolanas.

En eso andamos.-

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Jeudi 26 avril 2012 4 26 /04 /Avr /2012 18:30

Ninguna región del mundo puede analizarse aisladamente como si de un laboratorio climático se tratara. Todas deben tratarse como integrantes del sistema-mundo. Y éste está regido por el sistema capitalista y sus subsistemas que son varios y de distinto espesor.

Durante la Guerra Fría, en el enfrentamiento entre los soviéticos y los yanquis, se acariciaba la opción de que existía una tercera vía, ignorando el tratado de Yalta que estableció el reparto del sistema-mundo entre los aliados victoriosos ante el eje nazi fascista.

Pero el desplome de la URSS disipó cualquier esperanza en la tercera opción. Dependiendo del punto de vista que se había adoptado durante la Guerra Fría los analistas se encontraron perplejos, hasta el punto de que la desintegración soviética pilló por sorpresa a los mismos Estados Unidos. El trotsquismo se quedó con el culo al aire con su teoría del Estado obrero degenerado, como había calificado a la Unión Soviética desde la expulsión de Trotski. A su vez, el marxismo-leninismo se quedó mudo en gran parte. Y, los anarquistas creyeron ver reivindicados sus anatemas sobre la dictadura del proletariado como fórmula del período de transición entre el socialismo y el comunismo. Por otra parte, la socialdemocracia clásica se sintió reivindicada y el laborismo británico acentuó su liberalismo como si el pasado fuera una quimera. Buenas noches, pensadores del mundo, entramos en el neoliberalismo.

La nueva apuesta neoliberal tenía poco de nueva pero mucho de eficaz para darle cuerda otra vez a la acumulación capitalista y a la circulación del capital por todo el orbe. El oráculo de Delfos fue sustituido por el oráculo del Mercado. Y la forma cómo actuaba el metabolismo capitalista entre 1945 y 1989 fue sustituida por nuevas recetas que minimizaban las regulaciones sociales, auspiciaban la competitividad desenfrenada, acentuaban la crisis ecológica, enseñoreaban la propiedad privada como la fórmula adecuada al progreso y, en vez de someterse a un estricta dieta baja en calorías, la lógica metabólica del capital se disparó en todo el sistema-mundo a través de las empresas transnacionales y/o de la guerra.

Pero la fractura de la Triada, integrada por Japón, Europa occidental y Estados Unidos no pudo ocultarse  incluso cuando la primera guerra de Irak (operación Tormenta en el desierto) se libró. En efecto, Estados Unidos debió apuntalarse en una coalición financiera apoyado en bancos japoneses y europeos. Desde que Johnson malgastó el oro norteamericano en la guerra de Vietnam, el dólar dejó de estar respaldado por el patrón oro y todo el sistema financiero de Bretton-Woods (1944) colapsó. Esto trajo como consecuencia que el subsistema financiero entrara en la vorágine especulativa; a decir verdad, esto ya era un hecho a finales de la década de 1970’s.

De la Guerra Fría y, naturalmente, de la guerra de Vietnam, Estados Unidos debió compartir en la Triada su rol hegemónico. Japón y Europa occidental, sin gastos militares mayores pudieron acumular capital y resituarse en el sistema-mundo. Esa fractura en la Triada, por la competencia intercapitalista, hizo que las corporaciones gringas presionaran para reincorporar el mercado chino al sistema capitalista. Y, con ellas las japonesas.

El surgimiento de China como potencia ascendente se debe a la apuesta de las corporaciones transnacionales. ¿De dónde surgió el capitalismo chino que es tan proclive a compartir su estatus con un monopolio del Partido Comunista en el poder? El sistema capitalista siempre ha encontrado vacíos geográficos para saltarse el círculo de las contradicciones, incrementar la demanda, abaratar el trabajo, especular y acumular riqueza social en manos privadas. China fue durante casi medio siglo uno de esos lugares vacíos, y la expansión capitalista del sistema-mundo, motorizada por capitales nipones y yanquis, básicamente, encontró allí su hábitat natural. A los capitalistas poco le ha importado jamás ni la libertad ni la democracia ni nada parecido a los derechos humanos salvo en la retórica de las corporaciones y en sus ideólogos al uso.

La reincorporación de China al sistema-mundo significó un duro revés para Europa occidental que se verá obligada a reducir sus costos sociales a corto y mediano plazo si aspira a sobrevivir en la Triada, de lo contrario podría ser un nuevo tercer mundo.

La segunda guerra de Irak (2003-2011), acometida por la Triada tras los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, y tras la agresión contra Afganistán (2001 hasta el presente), representan fórmulas que rememoran que el capitalismo es un sistema que siempre destruye con el objeto de recomenzar la acumulación con la reconstrucción posbélica. Los grandes negocios alrededor del chivo expiatorio del terrorismo son incalculables aunque inmorales. Con una Rusia tratando de salir del marasmo económico de la era Yeltsin y del aislacionismo comercial (Rusia ha tardado en forma parte de la Organización Mundial de Comercio, OMC, uno de los entes del Imperio), Estados Unidos, en tanto hegemón militar del mundo, se ha permitido desatar guerras contra un enemigo invisible, destruyendo poblaciones enteras y desarticulando comunidades de seres humanos que durante siglos han vivido en armonía y paz. Algunas naciones europeas lo han acompañado en esa voracidad bélica con lo cual han modernizado sus industrias de armamentos sofisticados.

La destrucción permite acumular capital y hace prosperar a la gente rica, la guerra es una buena receta para alimentar la lógica metabólica del capitalismo. Aparte, claro está, de sus bondades geopolíticas. Por eso, el rediseño del mundo árabe y las recientes amenazas a China, moviendo contingentes militares yanquis a Australia y a Filipinas, permiten pensar que Estados Unidos está tomando muy en serio su actual posición de monopolizador de la fuerza bruta aspirando a vivir del trabajo del resto del mundo por siempre. Y, quizá, una reunificación de Corea, supeditada a la estrategia yanqui, como cuña entre Japón y China, sería una buena idea para frenar o desviar la histórica y geográfica fatalidad de que China y Japón o China, India y Japón decidan edificar un nuevo polo dominante en el sistema-mundo.-

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Mercredi 25 avril 2012 3 25 /04 /Avr /2012 18:26

1.-

El chavismo surge en la historia política a partir de la insurrección de la juventud militar el 4 de febrero de 1992. Este intento de golpe militar fracasó. También el otro golpe de nueve meses más tarde, el 27 de noviembre del mismo año, pero el chavismo pudo cabalgar sobre él aunque su origen fuera otro.

El chavismo es, por tanto, un movimiento de militares nacionalistas que se propone sustituir la distribución del poder que durante cuarenta años sostuvo el Pacto de Punto Fijo, mediante el cual la socialdemocracia y la democracia cristiana se alternaban en el mando al socaire de una alianza tripartita que sostenía la paz social, alianza de la burocracia sindical, los empresarios y el gobierno de turno, Todo con el beneplácito de la embajada de los Estados Unidos y la aprobación del Tío Sam.

La victoria electoral del chavismo abrió una etapa de ensayos reformistas de diverso calibre. Primero, la constituyente y, a renglón seguido, la habilitante, mediante las cuales el núcleo duro trataba de conquistar Pdvsa. La batalla por esta última consumió más de un año realmente, ya que la pequeña burguesía tecnócrata enquistada en la petrolera se opuso encarnizadamente a someterse al nuevo mando ya que de esa manera perdía su propio poder. Derrotada y estigmatizada pasó al ocaso.

Con lo cual el núcleo duro se vio atareado en la recomposición tecnológica del país y en la apertura de nuevos caminos para sembrar autonomías en el orden de la ciencia y de la técnica, casi siempre con respaldo de China y de potencias europeas. La competencia tecnológica sobre el mercado petrolero venezolano fue causa y consecuencia, a la vez, de las políticas yanquis de marcado raigambre neoliberal que pretendían diluir el mando vertical del modo histórico del Estado venezolano a favor de las empresas transnacionales de origen norteamericano, lo cual chocó con la consciencia del poder militar reciclado en los cuarteles a partir de la crisis de 1989.

2.-

La clase gobernante de la Venezuela actual tiene, por tanto, una etiología militar ciento por ciento, aunque se fundamenta en una suerte de alianza cívico-militar de tinte nacionalista y revolucionario, ya que está en pugna con la clase dominante del antiguo régimen, separada del mando vertical de la sociedad y de la administración directa del capitalismo venezolano. La expresión de esa alianza es el PSUV.

El proceso venezolano actual se trata de una revolución política, es decir, una confrontación por el mando en el manejo del conflicto social, es decir, de la lucha de clases. Y ésta, a la vez, influencia a aquélla.

La tendencia a transitar de una revolución meramente política a una revolución social es alimentada desde abajo y desde arriba. Desde abajo, porque obligada por las circunstancias de su enfrentamiento a las fuerzas del viejo régimen y porque busca evitar la colombianización de la sociedad venezolana, el sector gobernante se ve en la imperiosa necesidad de sostener las iniciativas populares en un amplio abanico de alternativas mientras que, desde abajo, porque los niveles de participación y consciencia del pueblo trabajador, de la juventud y de los sectores tradicionalmente excluidos alimenta el imaginario colectivo a partir del socialismo y del poder popular.

3.-

El poder mediático neoliberal ha sido tenaz en combatir el chavismo. Controlado en gran parte por el sionismo cristiano –contra el cual han enfilado sus baterías levemente algunos sectores de El Vaticano en alguna oportunidad- ha estado implicado en todas las jugadas internas y/o externas que han procurado quebrar el gobierno y la hegemonía de la alianza cívico-militar en los procesos electorales. Estos últimos han sido justificatorios de la filiación democrática de la revolución bolivariana la que, a pesar de todo, ha sido siempre puesta en solfa por los medios de manipulación de masas en el ámbito global. Aparte de los Estados Unidos, y de todos los medios masivos burgueses de América Latina, en España ha sido el país donde más ha ejecutado su lavado de cerebro el poder mediático neoliberal.-

4.- Un estudio alrededor de los mecanismos del poder no puede excluir los escenarios regionales y planetarios, especialmente cuando el sistema capitalista pasa por lo que algunos autores denominan la segunda globalización.

Aparte de la labor conspirativa y revolucionaria que el chavismo llevó a cabo en el seno de las Fuerzas Armadas venezolanas desde 1983, según algunos analistas, y más ampliamente desde el momento en el cual el poder civil puntofijista la usó para matar al pueblo, el 27 de febrero de 1989, es lícito especular que deben haber existido otras razones para que el poder militar se divorciara tan abruptamente de los mandos de la Cuarta República. Y, la cuestión colombiana no puede ser desplazada sin más.

La situación colombiana para el momento de los intentos golpistas del chavismo el año 1992 era de una guerra civil no declarada donde los sectores en pugna hacían uso de todas las armas al alcance de sus manos. Ciertamente, las FARC eran más poderosas que en este momento, y el movimiento popular mucho más activo. De aquí que sectores de derecha de las Fuerzas Armadas venezolanas debieron ver con alarma la pasividad del poder civil cuartorrepublicano ante ese hecho de trascendencia geopolítica aparte de que sectores civiles filocolombianos intentaban conciliar con la oligarquía neogranadina en lo que a los reclamos fronterizos de ésta respecta.

Y, naturalmente, la sociedad venezolana, a partir de 1989, cayó en los terrenos en los cuales una prédica semejante a la de los faracos podía regarse como pólvora por los sectores excluidos del país y generar un poder revolucionario al margen de las Fuerzas Armadas y del gobierno de turno. Este hecho motivó que la derecha militar se aliara con la izquierda de tal manera que antes que las FARC penetraran en territorio venezolano, el poder militar encabezara un nuevo proceso en Venezuela.

El hecho de que sectores derechistas de las Fuerzas Armadas acompañaran al chavismo en las primeras etapas del gobierno evidencia esta alianza que, a partir de 2006, comienza a resquebrajarse por la alineación con Cuba, mediante el ALBA, y por la declaración de la chavista como revolución socialista.

5.- Desde luego debemos diferenciar entre el poder material y el poder formal a partir de la promulgación de la constitución bolivariana de 1999.

El problema consiste en cómo podemos medirlos. La única forma es la de que todo poder lleva apegado su alícuota del excedente social. En ese sentido, la vieja burguesía puntofijista sigue conservando un sólido poder económico (caso de la Polar); financiero (la Banca privada); mediático (empresas privadas de medios de comunicación) y político (gobernaciones, alcaldías, partidos políticos, etc.). Pero, a partir del 2002, no tiene poder militar o está cabizbajo esperando mejores oportunidades para salir a la superficie.

En ese sentido la nueva clase gobernante sólo controla el Estado, incrementando los controles y las regulaciones, buscando constituir un Estado benefactor o Estado del bienestar, pero como clase no ha podido dotarse de un poder financiero al margen del Estado, es decir, privado. Pero ese control del Estado está sujeto a que siga beneficiando a las masas populares, de lo contrario perdería su legitimidad.-

6.- Estamos ante una situación de triple poder. Por un lado, el poder privado, apuntalado sobre el apoyo que el Imperio hegemónico global le brinda; por el otro lado, el poder del Estado que, al menos formalmente, está en manos de la nueva clase gobernante (alianza cívico-militar, PSUV, sector patriota de las Fuerzas Armadas); y, en el medio, el poder popular, desde abajo, horizontalista en la mayor parte de los casos, embrionario en gran parte del país pero con altos niveles de consciencia en zonas muy localizadas. Existe una suerte de simbiosis entre los dos últimos lo cual no implica la ausencia de permanentes contradicciones.

El Estado, por tanto, es uno más de los poseedores del poder político. Si bien su burbuja aparenta ser la mayor de todas las otras esferas de poder tienen relaciones y magnitudes nada despreciables. Debido a la mayoría electoral chavista todo el poder público en sus diferentes ramas está bajo su control, aunque hay alcaldías, gobernaciones, magistrados y jueces que realmente responden a otra influencia distinta a la chavista.

En los tiempos de la decadencia neoliberal sin embargo siguen teniendo hegemonía, gracias a la desregulación de los mercados y al auge del capitalismo financiero, otras organizaciones trasnacionales que obviamente tienen interés político en Venezuela por ser una zona todavía virgen donde el metabolismo del sistema capitalista globalizado no ha podido desplegarse plenamente, como ha sido el caso, por ejemplo, de Colombia.-

 4F 20 años 2012

Par Verde - Publié dans : Esto y aquello
Mercredi 25 avril 2012 3 25 /04 /Avr /2012 16:46

Ayer, el ministro del Interior y Justicia, Tarek Al-Aissami, denunció el desmantelamiento de una red de lavado de capitales vinculada a sectores escuálidos de Carabobo, Nueva Esparta y Bolívar.

Las mafias del dinero negro usan diversos procedimientos para blanquearlo. Según Wikipedia, los más comunes son los siguientes:

“Técnicas de lavado de dinero

Son muchos los procedimientos para lavar dinero, de hecho, la mayoría está interrelacionados y suelen suceder de forma simultánea o sucesiva. Una característica común es que el lavado del dinero, en especial si es de grandes cantidades, suele costar una parte del dinero que se lava: sobornos, por ejemplo.

A continuación se enumeran los procedimientos más comunes de lavado de dinero:

  • Estructurar, Trabajo de hormiga o pitufeo: División o reordenación de las grandes sumas de dinero adquiridas por ilícitos, reduciéndolas a un monto que haga que las transacciones no sean registradas o no resulten sospechosas. Estas transacciones se realizan por un período limitado en distintas entidades financieras.
  • Complicidad de un funcionario u organización: Uno o varios empleados de las instituciones financieras pueden colaborar con el lavado de dinero omitiendo informar a las autoridades sobre las grandes transacciones de fondos, generalmente su complicidad es causada por una extorsión y/o obtendrá una comisión por ella.
  • Complicidad de la banca: Hay casos en que las organizaciones de lavado de dinero gozan de la colaboración de las instituciones financieras (a sabiendas o por ignorancia) dentro o que están fuera del mismo país, las cuales dan una justificación a los fondos objeto del lavado de dinero.
  • Mezclar: Las organizaciones suman el dinero recaudado de las transacciones ilícitas al capital de una empresa legal, para luego presentar todos los fondos como rentas de la empresa. Esta es una forma legal para no explicar las altas sumas de dinero.
  • Compañías de fachada o de portafolio (“Shell Company”): Creación de empresas legales, las cuales se utilizan como cortina de humo para enmascarar el lavado de dinero. Esto puede suceder de múltiples formas, en general, la "compañía de fachada" (o empresas de maletín) desarrollará pocas o ninguna de las actividades que oficialmente debería realizar, siendo su principal función aparentar que las desarrolla y que obtiene de las mismas el dinero que se está lavando. Lo habitual es que de dicha empresa sólo existan los documentos que acrediten su existencia y actividades, no teniendo presencia física ni funcionamiento alguno más que sobre el papel.
  • Compraventa de bienes o instrumentos monetarios: Inversión en bienes como vehículos, inmuebles, etc. (los que a menudo son usados para cometer más ilícitos) para obtener beneficios monetarios de forma legal. En muchos casos el vendedor tiene conocimiento de la procedencia del dinero negro que recibe, e incluso puede ser parte de la organización de lavado de dinero. En esos casos, la compra de bienes se produce a un precio muy por debajo de su coste real, quedando la diferencia como comisión para el vendedor. Posteriormente el blanqueador vende todo o parte de lo que ha adquirido a su precio de mercado para obtener dinero lícito. Este proceso puede repetirse, de tal modo que los productos originalmente ilícitos son pasados de una forma a otra sucesivamente para así enmascarar el verdadero origen del dinero que permitió adquirir los bienes. Además, con cada transformación se suele disminuir el valor de los bienes para que las transacciones no resulten tan evidentes.
  • Contrabando de efectivo: Es el transporte del dinero objeto del lavado hacia el exterior. Existen algunas ocasiones en las cuales los blanqueadores de activos mezclan el efectivo con fondos transportados de otras empresas, para así no dejar rastro del ilícito.
  • Transferencias bancarias o electrónicas: Uso de Internet para mover fondos ilícitos de una entidad bancaria a otra u otras, sobre todo entre distintos países, para así no dar cuenta de las altas sumas de dinero ingresado. Para hacer más difícil detectar el origen de los fondos, es habitual dividirlos en entidades de distintos países, y realizar transferencias sucesivas.
  • Transferencias inalámbricas o entre corresponsales: Las organizaciones de lavado de dinero pueden tener ramificaciones en distintos países, por lo tanto la transferencia de dinero de una a otra organización no tiene por qué resultar sospechosa. En muchos casos, dos o más empresas aparentemente sin relación resultan tener detrás a la misma organización, que transfiere a voluntad fondos de una a otra para así enmascarar el dinero negro.
  • Falsas facturas de importación / exportación o “doble facturación”: Aumentar los montos declarados de exportaciones e importaciones aparentemente legales, de modo que el dinero negro pueda ser colocado como la diferencia entre la factura "engordada" y el valor real.
  • Garantías de préstamos: Adquisición de préstamos legalmente, con los cuales el blanqueador puede obtener bienes que aparentarán haber sido obtenidos de forma lícita. El pago de dichos préstamos hace efectivo el blanqueo.”

El dinero negro es tan viejo como el mundo, pero los controles impuestos por el sistema financiero de las jurisdicciones estatales, siguiendo directrices establecidas en tratados internacionales, buscan regularlo y control su ingreso en los circuitos idóneos.

El capital ilícito siempre fue superior al lícito, contrabandistas y piratas en todos los mares fueron, en cierta medida, los promotores, pero con el tiempo todas las actividades criminales (algunas de las cuales, a la postre, serían legalizadas por los Estados nacionales) han usado procedimientos similares.

El dinero no tiene olor pareciera ser la premisa del lavado de dinero. Y, desde luego, con el apetito y la sed por recursos para su campaña política, el majunchismo venezolano aplica la divisa jesuita de que los fines justifican los medios.

No cabe la menor duda que tras la deserción hacia predios de la DEA yanqui del exmagistrado Aponte la respuesta bolivariana ha sido contundente. Los organismos de inteligencia y contrainteligencia venezolanos hacen un seguimiento a las actividades ilícitas que forman parte de las guerras de cuarta y otras generaciones. Recordemos que, por todos los medios, el Imperio hegemónico global busca condenar a Venezuela como “Estado fallido” o “Narcoestado”, aplicándole la soberanía imperial ante cualquier escenario propicio. Al no bajar la cerviz ante los poderosos del mundo occidental, el gobierno chavista está en la mirilla de cualquier ataque.-

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Mardi 24 avril 2012 2 24 /04 /Avr /2012 17:43

4.- Un estudio alrededor de los mecanismos del poder no puede excluir los escenarios regionales y planetarios, especialmente cuando el sistema capitalista pasa por lo que algunos autores denominan la segunda globalización.

Aparte de la labor conspirativa y revolucionaria que el chavismo llevó a cabo en el seno de las Fuerzas Armadas venezolanas desde 1983, según algunos analistas, y más ampliamente desde el momento en el cual el poder civil puntofijista la usó para matar al pueblo, el 27 de febrero de 1989, es lícito especular que deben haber existido otras razones para que el poder militar se divorciara tan abruptamente de los mandos de la Cuarta República. Y, la cuestión colombiana no puede ser desplazada sin más.

La situación colombiana para el momento de los intentos golpistas del chavismo el año 1992 era de una guerra civil no declarada donde los sectores en pugna hacían uso de todas las armas al alcance de sus manos. Ciertamente, las FARC eran más poderosas que en este momento, y el movimiento popular mucho más activo. De aquí que sectores de derecha de las Fuerzas Armadas venezolanas debieron ver con alarma la pasividad del poder civil cuartorrepublicano ante ese hecho de trascendencia geopolítica aparte de que sectores civiles filocolombianos intentaban conciliar con la oligarquía neogranadina en lo que a los reclamos fronterizos de ésta respecta.

Y, naturalmente, la sociedad venezolana, a partir de 1989, cayó en los terrenos en los cuales una prédica semejante a la de los faracos podía regarse como pólvora por los sectores excluidos del país y generar un poder revolucionario al margen de las Fuerzas Armadas y del gobierno de turno. Este hecho motivó que la derecha militar se aliara con la izquierda de tal manera que antes que las FARC penetraran en territorio venezolano, el poder militar encabezara un nuevo proceso en Venezuela.

El hecho de que sectores derechistas de las Fuerzas Armadas acompañaran al chavismo en las primeras etapas del gobierno evidencia esta alianza que, a partir de 2006, comienza a resquebrajarse por la alineación con Cuba, mediante el ALBA, y por la declaración de la chavista como revolución socialista.

5.- Desde luego debemos diferenciar entre el poder material y el poder formal a partir de la promulgación de la constitución bolivariana de 1999.

El problema consiste en cómo podemos medirlos. La única forma es la de que todo poder lleva apegado su alícuota del excedente social. En ese sentido, la vieja burguesía puntofijista sigue conservando un sólido poder económico (caso de la Polar); financiero (la Banca privada); mediático (empresas privadas de medios de comunicación) y político (gobernaciones, alcaldías, partidos políticos, etc.). Pero, a partir del 2002, no tiene poder militar o está cabizbajo esperando mejores oportunidades para salir a la superficie.

En ese sentido la nueva clase gobernante sólo controla el Estado, incrementando los controles y las regulaciones, buscando constituir un Estado benefactor o Estado del bienestar, pero como clase no ha podido dotarse de un poder financiero al margen del Estado, es decir, privado. Pero ese control del Estado está sujeto a que siga beneficiando a las masas populares, de lo contrario perdería su legitimidad.-

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Lundi 23 avril 2012 1 23 /04 /Avr /2012 22:11

1.-

El chavismo surge en la historia política a partir de la insurrección de la juventud militar el 4 de febrero de 1992. Este intento de golpe militar fracasó. También el otro golpe de nueve meses más tarde, el 27 de noviembre del mismo año, pero el chavismo pudo cabalgar sobre él aunque su origen fuera otro.

El chavismo es, por tanto, un movimiento de militares nacionalistas que se propone sustituir la distribución del poder que durante cuarenta años sostuvo el Pacto de Punto Fijo, mediante el cual la socialdemocracia y la democracia cristiana se alternaban en el mando al socaire de una alianza tripartita que sostenía la paz social, alianza de la burocracia sindical, los empresarios y el gobierno de turno, Todo con el beneplácito de la embajada de los Estados Unidos y la aprobación del Tío Sam.

La victoria electoral del chavismo abrió una etapa de ensayos reformistas de diverso calibre. Primero, la constituyente y, a renglón seguido, la habilitante, mediante las cuales el núcleo duro trataba de conquistar Pdvsa. La batalla por esta última consumió más de un año realmente, ya que la pequeña burguesía tecnócrata enquistada en la petrolera se opuso encarnizadamente a someterse al nuevo mando ya que de esa manera perdía su propio poder. Derrotada y estigmatizada pasó al ocaso.

Con lo cual el núcleo duro se vio atareado en la recomposición tecnológica del país y en la apertura de nuevos caminos para sembrar autonomías en el orden de la ciencia y de la técnica, casi siempre con respaldo de China y de potencias europeas. La competencia tecnológica sobre el mercado petrolero venezolano fue causa y consecuencia, a la vez, de las políticas yanquis de marcado raigambre neoliberal que pretendían diluir el mando vertical del modo histórico del Estado venezolano a favor de las empresas transnacionales de origen norteamericano, lo cual chocó con la consciencia del poder militar reciclado en los cuarteles a partir de la crisis de 1989.

2.-

La clase gobernante de la Venezuela actual tiene, por tanto, una etiología militar ciento por ciento, aunque se fundamenta en una suerte de alianza cívico-militar de tinte nacionalista y revolucionario, ya que está en pugna con la clase dominante del antiguo régimen, separada del mando vertical de la sociedad y de la administración directa del capitalismo venezolano. La expresión de esa alianza es el PSUV.

El proceso venezolano actual se trata de una revolución política, es decir, una confrontación por el mando en el manejo del conflicto social, es decir, de la lucha de clases. Y ésta, a la vez, influencia a aquélla.

La tendencia a transitar de una revolución meramente política a una revolución social es alimentada desde abajo y desde arriba. Desde abajo, porque obligada por las circunstancias de su enfrentamiento a las fuerzas del viejo régimen y porque busca evitar la colombianización de la sociedad venezolana, el sector gobernante se ve en la imperiosa necesidad de sostener las iniciativas populares en un amplio abanico de alternativas mientras que, desde abajo, porque los niveles de participación y consciencia del pueblo trabajador, de la juventud y de los sectores tradicionalmente excluidos alimenta el imaginario colectivo a partir del socialismo y del poder popular.

3.-

El poder mediático neoliberal ha sido tenaz en combatir el chavismo. Controlado en gran parte por el sionismo cristiano –contra el cual han enfilado sus baterías levemente algunos sectores de El Vaticano en alguna oportunidad- ha estado implicado en todas las jugadas internas y/o externas que han procurado quebrar el gobierno y la hegemonía de la alianza cívico-militar en los procesos electorales. Estos últimos han sido justificatorios de la filiación democrática de la revolución bolivariana la que, a pesar de todo, ha sido siempre puesta en solfa por los medios de manipulación de masas en el ámbito global. Aparte de los Estados Unidos, y de todos los medios masivos burgueses de América Latina, en España ha sido el país donde más ha ejecutado su lavado de cerebro el poder mediático neoliberal.-

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Samedi 21 avril 2012 6 21 /04 /Avr /2012 18:27

Nuestra posición de apoyo crítico al proceso bolivariano sigue incólume, ya que cada día hay nuevos escenarios para el desarrollo del movimiento popular rumbo al socialismo libertario y, a la vez, mayor elevación de los niveles de consciencia para enfrentar el mando burocrático del modo de producción capitalista, ya que el Estado burgués tiene que ser reemplazado por el autogestionado poder popular democrático, de abajo a arriba, y desde las bases militantes.

No obstante, cuando pasamos a un plano superior nos encontramos con que el Imperio global está apuntando al proceso bolivariano con el objeto de matarlo, importándole muy poco si el Estado es burgués todavía o si la serie de medidas asumidas por los chavistas tienen sabor, contenido y tinte reformista dentro del capitalismo de Estado ya que la ideología dominante del sistema capitalista actual es el neoliberalismo.

Y esta arremetida imperialista –del Imperio global, no sólo de la potencia estadounidense- tiene el propósito de subvertir el país alrededor del 7 de Octubre del corriente año, cuando se efectúen las elecciones presidenciales para el período 2013-2019.

Los sionistas cristianos están a la vanguardia de esa cruzada contra la Venezuela bolivariana. Obviarlo no tiene sentido. Al lado de los straussianos (de Leo Strauss, uno de los teóricos del “ejecutivo unificado”) han instaurado un modelo democrático que consiste en que el Poder Ejecutivo controla todos los otros poderes formales dentro de la democracia representativa, de tal forma de distanciar a la chusma del centro de decisión política. Esa suerte de democracia restringida tiene, al contrario, todas las apariencias de una democracia expandida, y se basa en los valores dominantes en la cultura judeocristiana occidental.

Pero realmente el mando vertical del modo de producción capitalista está en manos de una oligarquía de empresarios, políticos y sindicalistas reunidos alrededor de un proyecto nacional. Esto se ha visto claramente tras la inauguración del rajoyismo español que ha sepultado las veleidades socializantes del anciano PSOE.

Al contrario, en el marco de la revolución bolivariana el modelo democrático surgido está distanciado del straussiano porque apela a los intereses del pueblo y de la nación que forma parte de la periferia. Obviamente aquí todos lo órganos del poder público están dirigidos por chavistas porque el chavismo es la mayoría electoral del país. Se pretende, además, participativo y protagónico y es evidente que hay un alto porcentaje de eso en la gestión de los asuntos públicos nacionales, aunque haya disparidades en torno a decisiones concretas.

Sobre este particular, vale la pena traer a colación el discurso de orden de la sesión solemne de la apertura de actividades judiciales del año 2012 del magistrado de la Sala Constitucional del TSJ, Dr. Arcadio Delgado Rosales, intitulado “Reflexiones sobre el sistema político y el Estado social” (cito versión mimeografiada). Allí se reivindica el pensamiento de Carl Schmitt (1888-1985). Schmitt fue un teórico político alemán que, alarmado por la crisis de la República de Weimar (1919-1933) descolló entre los redactores de la constitución del Tercer Reich, siendo procesado en los juicios de Nuremberg (1945-1946) por colaborar con los nazis y absuelto. Sus planteamientos oscilan alrededor de la teoría del ejecutivo unificado. Naturalmente, el Dr. Delgado Rosales hace una lectura a la inversa de Schmitt, partiendo de la base de que el imperio guerrerista global es una amenaza para los débiles Estados de la periferia, que son aún mucho más débiles si simplemente se encuadran dentro del esquema liberal clásico. La respuesta preliminar del Presidente Chávez, asistente a esa sesión solemne del TSJ, fue que la democracia deber ser un sistema que gobierne obedeciendo al pueblo.

Esto es parte de la contradicción que cruza en todos los planos el actual sistema político bolivariano. Hay muchas otras contradicciones, destacando por sobre todas ellas, la del negocio petrolero de PDVSA que tratando de ser la fuente del financiamiento de la revolución debe vérselas también con el mercado petrolero internacional manejado por transnacionales que juegan por doquier al neoliberalismo y a la guerra de cuarta generación en adelante.-

visión de supermán 2012

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Vendredi 20 avril 2012 5 20 /04 /Avr /2012 21:29

Toda región de la Periferia que salga fuera del redil neoliberal entra inmediatamente en zona de guerra. El Imperio no acepta deslices ni reveses. Para disciplinar la Periferia hace lo mismo que hace cada mando vertical regional del capitalismo con su propia plebe: reprime.

Hay que guardar, desde luego, las formas. Es decir, las formas de acuerdo a los tiempos, porque esencialmente se trata de la misma relación colonial existente desde el siglo XVI. Nos guste o no, esa es la realidad, y sin remontarnos tanto al pasado ahí tenemos la reacción del Centro del sistema capitalista con las medidas adoptadas por el gobierno argentino de CFK sobre YPF-Repsol, que hasta el mismo payaso de Menem declara que las apoya.

Con el caso venezolano pasa otro tanto.

Todas las teorías del socialismo partieron de una premisa incierta: todo el sistema capitalista era homogéneo. Pero esto no puede ser cierto, aunque el dominio y la explotación del trabajo por el capital sí lo sea, ya que a la base del sistema está la escisión entre pueblos dominados y naciones dominantes. De aquí que el Estado exista realmente en estas últimas, y lo que pasa por “Estado” entre los primeros sean realmente proconsulados al servicio del Imperio o gobiernos díscolos; y, en algunos casos, oscile entre esos dos extremos.

El gobierno chavista pasó a ser díscolo al Imperio en cuanto comenzó a procurarse una distribución más equitativa de la renta y eso pasaba por hacer reformas en muchas áreas de la economía y la sociedad venezolanas. No había nada de radicalismo socialista en los comienzos. Simplemente, el chavismo aspiraba a una democracia social amplia que, en el fondo, había sido siempre la proclama a los sectores avanzados de la política del país. Pero no se percató de que el neoliberalismo en boga, mucho más en aquellos años (1999-2002), no aceptaba que el mando vertical del sistema asumiera directamente la gestión de la sociedad y de la economía sino que esas áreas deberían reservarse para la iniciativa privada, es decir, para el poder privado del capital global y sus aliados circunstanciales regionales. Es en ese marco que se produce el golpe del 11 de abril de 2002, iniciado por los sindicalistas burócratas de la CTV, la meritocracia de PDVSA, Fedecámaras, la Iglesia Católica, sectores militares controlados por Estados Unidos y con la anuencia del poder mediático y cultural del reino de España.

Tras el fracaso del golpe de abril, esos mismos sectores, reciclados incluso, fueron nuevamente instigados a llevar a cabo el sabotaje petrolero, precedido de las llamadas guarimbas, quizá uno de los daños más profundos que se le hizo a la industria petrolera del país. Nuevamente mordieron el polvo de la derrota, convirtiendo a Chávez en un ídolo de las multitudes excluidas de la población; creando el ambiente para que ganara el referéndum de 2004 y, posteriormente, la reelección del 2006.

Todas estas cosas deben ser repetidas hasta el cansancio porque el poder mediático cotidianamente intenta borrar la memoria reciente como premisa para proseguir conspirando contra un proceso social, originado en una revolución política (una clase dominante es sustituida por otra clase en ascenso) que podría derivar en una revolución social (abolición de la propiedad y constitución de la confederación de organismos autogestionarios del poder popular democrático) mucho más amplia como la que se intentó constitucionalizar con la reforma constitucional derrotada en el referéndum del 2007.

Obviamente, para el neoliberalismo, un proceso como el venezolano es inconveniente desde todo punto de vista. Nada tiene que ver ese proceso con las realidades cubanas, nacidas al fragor de la Guerra Fría. Ha impulsado la integración regional en varias vertientes. Ha devenido en referencia para el debate sobre el socialismo, siempre en discusión naturalmente, como debe ser. Y, para la estrategia del Imperio, Venezuela es un actor incómodo, ya que sitúa dentro de la OPEP una referencia al lado de los países más nacionalistas de esa agrupación, toma partido por quienes en Eurasia se enfrentan a la estrategia atlantista y abre sus mercados a China, con la cual establece contratos de altos vuelos, así como evade el bloqueo militar de los Estados Unidos a las Fuerzas Armadas del país surtiéndose del arsenal militar exsoviético.

Pero Venezuela no puede ser acusada de régimen totalitario, dictadura o país troglodita que irrespeta los derechos humanos, ya que hace vida pacífica en su seno una fuerte oposición al gobierno chavista que goza de todas las libertades públicas tan preciadas por los neoliberales cuando de ellos se trata.

Pero sí podría ser catalogado, como en efecto viene siendo señalado desde hace años, como país paria o Estado fallido o Narcoestado, de tal manera que el consejo de seguridad de la ONU podría considerarlo al margen del derecho internacional y tomar las medidas que considere oportuno. Desde luego, se supone que una declaración de tal estilo suscitaría el veto tanto de Rusia como de China.

No es la primera vez en lo que va de siglo que las potencias imperiales usan agentes provocadores o chivos expiatorios para desencadenar guerras contra la Periferia (incluso la guerra en Yugoslavia, a finales del siglo pasado, fue una guerra contra la Periferia). Lo hemos visto en el Líbano, en 2006; en Irak, a partir de la invasión atlantista y en Afganistán. También se conoce los casos de Libia y el actual de Siria donde ni las cosas están claras ni nadie sabe cómo aclararlas.

Lo cierto es que el expediente sobre Venezuela viene siendo armado desde hace casi una década en los juegos de guerra del Imperio. Y, no está de más, el surgimiento de una pieza como la de Aponte Aponte viene a encajar perfectamente en los planes injerencistas, especialmente cuando no hay pruebas a mano (recuérdese que las famosas armas de destrucción masiva iraquíes fueron inventadas, nunca existieron, y justificaron la intervención atlantista) sino la palabra del fugitivo. Sería un testigo ideal para la llamada Jurisdicción Interamericana, acoplada a la OEA, donde se admite cualquier exabrupto jurídico contra la República incluso basado en recortes de prensa.

Si el Derecho Probatorio es la rama más delicada del Derecho es porque las pruebas técnicamente admisibles en la Jurisdicción determinan y orientan a los tribunales en cualquier espacio. No puede juzgar el tribunal sin pruebas. Nadie puede ser condenado por delitos imaginarios. Y, desde luego, el poder mediático neoliberal, tanto el endógeno como el exógeno, se imagina lo que le conviene a los amos del mundo, y lo publica haciendo uso de la verdad mediática que tantas estelas de muertes va dejando a su paso en el decurso del siglo XXI.

Aquí ya no se trata siquiera de la revolución social y del socialismo, sino de algo mucho más anterior a todo esto: la viabilidad del país como nación dentro de la óptica del Imperio y del neoliberalismo. Es decir, así como la estrategia en el Oriente Medio ha venido usando la táctica de la guerra de perros, enfrentando comunidades entre sí, como en el Líbano, Siria y en otras latitudes de la extrañamente llamada primavera árabe, puede ser que en Venezuela, al desconocer la oposición unos resultados adversos en las próximas elecciones presidenciales del 7 de octubre, propicie un conato de guerra civil, como intentó hace diez años.

Estamos en zona de guerra, no lo olvidemos.-

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Jeudi 19 avril 2012 4 19 /04 /Avr /2012 18:53

1.- El caso Aponte Aponte.-

Anoche, los medios de manipulación, los falsimedia, concretamente Globovisión, emitió una entrevista realizada en Miami al exmagistrado Aponte Aponte. Sus revelaciones no arrojaron nada nuevo, al margen del ya conocido guión que involucra al gobierno bolivariano con el narcotráfico y la FARC colombiana. Al parecer, el exmagistrado fue conducido a los Estados Unidos desde Costa Rica en un transporte de la DEA, la agencia antinarcóticos yanqui, que moralmente tiene poco que lucir. Los manejos de la DEA son suficientemente conocidos. Y, encima, si todo lo que el exmagistrado señaló fuera  mínimamente cierto el narcotráfico no le hubiera permitido salir de Venezuela a Costa Rica.

Esto por un lado, pero asimismo es innegable que el Poder Judicial venezolano presenta muchísimas fallas estructurales, y se viene hablando de este tema desde la Constituyente de 1999.

La Jurisdicción es un tema inagotable en todas partes y más en aquellas sociedades donde el Derecho ha estado por décadas sesgado hacia las clases poseedoras de capital y poder social. Hay tantos vericuetos en el Proceso que pueden darse casos donde se exoneren a culpables y se condene a inocentes, y más si está de por medio el dinero. Esto, aunque cueste admitirlo, es parte del metabolismo del sistema capitalista y de la permanente cojera del Estado de Derecho.

Las modificaciones y las novedades introducidas por la Constitución de 1999 seguirán siendo aspiraciones inconcretas mientras la sociedad no cambie sus valores y su ética consustancial. Venezuela, en ese sentido, no es una excepción en América Latina.

2).- ¿España quebrada?

El gobierno español actual sigue improvisando tanto como el anterior, a quien pilló la crisis del sistema capitalista mundial de 2008.

Los mitos del milagro español se están derrumbando. Y las medidas de Rajoy, al parecer, empeoran el volumen de los escombros.

Ahora le he tocado el turno a la sanidad pública y a la educación. La situación es crítica desde todo punto de vista, y los españoles se ven sometidos a una terapia de choque que jamás habían esperado. El denominado copago en la sanidad pública afecta solamente a las rentas bajas y representa algo más de dos o tres cafés, aparte de que realmente es un repago.

España pasó rápido del postfranquismo al neoliberalismo e intentó usar nuevamente a Hispanoamérica de parche para su Estado del Bienestar. Es una constante de la historia española. En el siglo XVI ya los buques cargados de plata y oro iban a los puertos del norte de Europa mientras que los reyes españoles sólo producían deudas. Cuando el pueblo español trató de construir una democracia de justicia social y trabajo asociado el franquismo impuso a sangre y fuego el tradicionalismo oligárquico y la represión abarcó cuatro décadas. Aparte de esto, la sociedad española se rehízo clerical y conservadoramente. Es muy difícil para las fuerzas del cambio social revertir esa situación en los 37 años transcurridos de postfranquismo; aunque en la actualidad el panorama social español sea mucho más auspicioso que en los tiempos de Aznar.

Dentro del campo de la izquierda, es el anarcosindicalismo el que arrastra más desventajas.-

3).- Antisionismo y antisemitismo.-

Hay gente que, dándosela de muy culta, siempre inculpa a los judíos –realmente a la conspiración judía mundial- de todos los desaguisados que andan por el mundo. Es un antisemitismo para análisis del psicoanálisis, no cabe duda, un deseo reprimido por estar al lado de los poderosos y no ser víctima de ellos. Toda teoría conspiratoria tiene su base sicoanalítica, es innegable, aunque sea debido al dicho de quien ha sido picado de culebra cuando ve bejuco brinca.

Bakunin, que era ruso, era antisemita de la cabeza a los pies. El antisemitismo era tema cotidiano entre los rusos del siglo XIX y Bakunin no fue una excepción a ello, especialmente en sus arrebatos de rabia. Uno de esos sucedió cuando fue despiadada e injustamente atacado por Marx y sus acólitos en la Primera Internacional. De la pluma de Bakunin salieron los dardos más venenosos contra los judíos que podrán encontrarse en la literatura política rusa decimonónica.

Pero una cosa es el antisemitismo y otra, muy otra, el Antisionismo o rechazo del proyecto sionista del Estado de Israel, variables que Bakunin no pudo conocer. El sionismo es el único internacionalismo decimonónico realmente victorioso. A decir verdad, es un nacionalismo religioso que, inicialmente, buscaba una patria para el pueblo judío. Mas hoy el sionismo es un factor de poder global que funciona esencialmente en el ámbito de la civilización occidental.

Analistas serios y perfectamente documentados han puesto sobre la mesa de disección al sionismo a partir de la situación geopolítica del Medio Oriente en esta primera década del siglo XXI, y las implicaciones que en la misma tienen las potencias occidentales.

Todos los acontecimientos de la llamada “primavera árabe” parecen estar insertados en un vasto plan de dominación del Estado de Israel en toda la zona, que abarcaría Irán y Siria, aunque Arabia Saudita siga siendo una incógnita en todo ello.

El sionismo tiene y ha tenido un arsenal bastante variopinto. Etzioni, por ejemplo, un sionista convicto y confeso es el más eminente divulgador de la corriente comunitarista de la filosofía política contemporánea. Pero en áreas más decisivas, la presencia del poder sionista es evidente.

Uno de los aspectos históricamente relevantes ha sido la relación del movimiento judío con la revolución rusa, y con todo lo que vino posteriormente. Sobre este aspecto hay muy poca bibliografía en castellano. Por otra parte, hubo (y hay) un anarquismo judío, en el cual, probablemente, puede encontrarse rastros sionistas.

Así que hay que distinguir con bastante precisión entre el antisemitismo –que es una suerte de racismo xenófobo- y el Antisionismo –que es el espacio de la crítica contra el belicismo, el expansionismo y los planes de dominación sobre los pueblos del Medio Oriente del Estado de Israel.-

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Mercredi 18 avril 2012 3 18 /04 /Avr /2012 21:09

Durante un tiempo los probritánicos sureños afirmaban que la Argentina era la joya de la corona del Imperio Británico. Sin embargo, en los 1990’s, con Menem, la Argentina se transformó en la joya de la corona del Imperio Español disminuido. Porque los Borbones franquistas siempre acariciaron la idea de reconstituir el Imperio de Fernando VII, y no han cejado en su empeño a pesar de las circunstancias adversas. En el mundo postsoviético era evidente que les habían dejado a los Borbones la tarea de reconquistar América con el cayado de El Vaticano. Fracasaron. Hubo un tsunami antineoliberal en América Latina cuyo epicentro por lo visto fue Venezuela y los Borbones decidieron taponarlo y por eso propiciaron y aplaudieron el golpe de estado que derribó a Chávez el 11 de abril de 2002; es un hecho que el cónsul español en Caracas estuvo en la concentración de Chuao donde se decidió ir hacia Miraflores.

De aquí que sean sospechosos esos golpes de pecho de algunos anarcoliberales hispanos para los cuales da igual Monarquía que República. A decir verdad, el anarquismo español, y mucho más el anarcosindicalismo, fue profundamente republicano porque la monarquía, en España, está vinculada histórica y actualmente a los centros oligárquicos del reino y a la España nostálgica de imperialismo. Esto se evidenció durante la Segunda República y, mucho más, entre 1936 y 1939, cuando un pensador y activista anarcosindicalista como fue Juan Peiró (1887-1942) propuso un esquema para constituir una República Federal Socialista (ver, Problemas y Cintarazos). Nadie podría negarle a Peiró su pedigrí anarquista. Fue secretario general de la CNT entre 1922-1923, en la época que los sindicalistas eran cazados por los servicios de seguridad y por los sindicatos esquiroles; volvió a serlo entre 1927 y 1929, en los albores de la caída de Alfonso XIII; fue ministro de industria del gobierno de Largo Caballero, entre 1936 y 1937; capturado en Francia por los nazis fue deportado a la España franquista donde, luego de haber sido torturado e intentando sobornarlo, el régimen fascista lo fusiló en 1942, a los 65 años de edad.

Es decir, el republicanismo es una aspiración popular española de raigambre histórica y no puede compararse con los monárquicos que siempre fueron gentes de las clases altas. El caso de Peiró no fue el único. La mayor parte de la base anarcosindicalista fue siempre republicana y de izquierdas, así que esconde la verdad o miente quien afirme que para los anarquistas españoles da igual Monarquía que República.

Y esto viene desde los tiempos de la fugaz Primera República; ésta duró 22 meses (entre 1873 y 1874). Uno de los Presidentes de ese primer intento republicano fue Francisco Pi y Margall (1824-1901), cuyas obras y escritos fueron siempre divulgados por los anarquistas en España por sus aires proudhonianos. La constitución republicana de 1873 -que nunca se promulgó- decía que “Componen la Nación Española los Estados de Andalucía Alta, Andalucía Baja, Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Castilla la Nueva, Castilla la Vieja, Cataluña, Cuba, Extremadura, Galicia, Murcia, Navarra, Puerto Rico, Valencia, Regiones Vascongadas. Los Estados podrán conservar las actuales provincias o modificarlas, según sus necesidades territoriales.” Asimismo conservaba Filipinas como territorio. Realmente esos primeros republicanos se adelantaron a la idea de la Commonwealth británica que dejaría en manos del Reino Unido los Estados de Canadá y Australia, entre otros.

Pero hoy, tras el caso de Repsol-YPF, y bastante antes, la joya de la corona española no es otra que México, donde Pemex, por cierto, es accionista de Repsol, y donde los gachupines controlan aspectos del  gobierno, prácticamente, desde el ascenso del Partido de Acción Nacional (PAN), con Fox y Calderón. Aparte de que el PAN ha sido el operador nacional de los intereses de El Vaticano y de la Iglesia Católica que, íntimamente vinculados a los Borbones, aspiran vengar históricamente la que les hizo el cura Hidalgo. México, Estado fallido donde los haya, es quizá hoy en América Latina la expresión más nítida del Estado neoliberal ya que, realmente, hay otras instancias de poder político, como el narcotráfico, el crimen organizado, que ya cobra impuestos en muchos sitios, y las agencias de seguridad de los Estados Unidos de América que ganan buena pasta con el contrabando de armas. Y, claro están también los intereses de España.

Porque así como se sostiene con bastante exactitud que el Imperio no es lo mismo que los imperialismos, ya que las corporaciones, las multinacionales, el crimen organizado y el narcotráfico tienen asimismo tanto poder político como el del FMI, la OTAN, la ONU, etc., el Complejo Militar Industrial de los Estados Unidos tiene sus propios negocios en la era global de este siglo.

Las guerras es el mejor de todos ellos. Ese “complejo” fue denunciado por Eisenhower en 1961, tras entregar la Presidencia a Kennedy, y advertía que representaba un peligro para la democracia y la constitución norteamericana que, como se sabe, es liberalismo químicamente puro. El “complejo” es autónomo y es, prácticamente, dirigido por el Pentágono e impone a la Casa Blanca y al Congreso directrices de acuerdo a sus propios objetivos simulados como intereses nacionales de los Estados Unidos. Ese Complejo Militar Industrial es además científico y tecnológico, y no hay aspecto de la ciencia ni de la tecnología que no le ataña. En algunas operaciones encubiertas ha echado mano de la CIA, aunque ésta también tiene su propia familia al mando, pero prefiere los servicios del FBI ya que éste controla detalladamente cada cosa que se mueva en la metrópoli imperial.

Es aquí donde todas las incógnitas conducen a Corea del Norte antes que a Irán. Ya los Estados Unidos saben que Irán todavía no tiene posibilidades de obtener la bomba, pero Corea del Norte sí que la tiene desde hace bastante tiempo. ¿Quién está detrás del poderío atómico norcoreano? ¿Rusia, China, los propios norcoreanos? ¿Cómo es posible que una sociedad que, según los medios neoliberales globales, está comiendo tierra y paja, es decir, sufra una hambruna permanente, puede estar desarrollando tecnología de avanzada? ¿O es el Complejo Militar Industrial de marras el que está dando el espaldarazo a Pionyang con el objeto de que, en un futuro no muy lejano, sea una astilla en la cabeza de China?

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Par Verde - Publié dans : Esto y aquello
Mardi 17 avril 2012 2 17 /04 /Avr /2012 18:14

1.- El caso de YPF-Repsol Argentina.-

En los hechos y sobre la base de las realidades imperiales la medida del gobierno de CFK es revolucionaria. En efecto, ante la soberanía imperial que ha venido siendo conformada desde el auge neoliberal, un país de la periferia recurre al recurso de la soberanía nacional, supuestamente periclitado por las nuevas exigencias de la acumulación capitalista global.

También es cierto que Repsol, buque insignia del capitalismo español en América Latina, al lado del Banco Santander y el BBVA, aprovechó la rebatiña que el menemismo realizó con los recursos nacionales y estatales de Argentina durante la década de los 1990’s. El neoliberalismo vació a la Argentina de contenido y precipitó la respuesta popular de diciembre de 2001.

En el espacio geopolítico, pues, el gobierno de CFK ha lanzado sobre la mesa de juego nuevos dados. Es parte de la estrategia de las burguesías nacionalistas latinoamericanas que, nos guste o no, cuenta con el consenso de la mayor parte de las clases bajas.

Ahora bien, desde el punto de vista de la lógica metabólica del capital, y de los planteamientos del anarquismo social, organizado y revolucionario, la decisión argentina es insuficiente y en nada altera la señalada lógica. Si el patrón o el explotador es nacional o forastero poco importa a los planteamientos emancipadores de la clase trabajadora que se centran en la autogestión generalizada y en la conformación de la confederación de federaciones de asociaciones de trabajadores manuales e intelectuales, del campo y la ciudad, a todo evento. El cambio de la estructura vertical de mando dentro del modo de producción capitalista no significa una alteración de ese modo de producción en absoluto.

También es cierto que los flujos de ganancias de la nueva YPF Argentina con toda seguridad permitirán a ese país una acumulación de capital que puede ir en beneficio de sus clases medias y del Estado del Bienestar, pero eso tampoco puede tomarse como una medida anticapitalista. Se trata, por tanto, de una etapa prevista, claro está, pero que altera las reglas de juego imperial y agudiza las contradicciones entre las burguesías nacionales y las burguesías imperiales.

Nuevos escenarios se abren, lógicamente. Pero una política revolucionaria de clase también debe contemplar alianzas y, de momento, en las condiciones realmente existentes, es inobjetable que el proletariado argentino requiere de una alianza con los sectores más socialistas de la burguesía nacional. Pero, ¿puede esperar la autogestión y el socialismo libertario? No.

La alternativa es, a todas luces, instaurar un régimen socialista. Pero, ¿cómo? Esa respuesta solamente pueden darla los activistas socialistas del sur.

2.- Los anarquistas revolucionarios y las otras formaciones de izquierda

Bastante hemos insistido sobre las diferencias que tenemos con la masonería anarquista, esos lobbies anarcoliberales y anarcocapitalistas globales, que han convertido el anarquismo, recortándole el pie para que quepa en el zapato, en un gemelo adolescente y radical del liberalismo y del neoliberalismo de centro-izquierda, referenciándolo siempre a una suerte de demiurgo de la maldad al que llaman Poder. Más que anarquismo eso suena a postanarquismo, que es un galimatías más enredado que una estopa usada.

Rechazamos el llamado anarquismo individualista y el mutualismo. También la autosuficiencia del anarcosindicalismo y optamos por un anarquismo político, y no inventamos nada nuevo, desde luego, porque la tradición del anarquismo político es de vieja data; empieza con Bakunin.

Asimismo situándonos en la izquierda discrepamos de esa izquierda que, en el caso venezolano, apuesta por los monopolios, especialmente por el monopolio del poder político centralizado. Estimamos que ahí está la semilla de todo estalinismo futuro. Y, los hechos nos van dado la razón.

El Estado, a nuestro juicio, es decir, el Estado burgués no es otra cosa que una de las formas de poder político centralizado, pero también están las organizaciones criminales, como los paramilitares colombianos y los carteles de la droga mexicanos, que, con anuencia del Imperio, realizan actividades que el Estado legal no puede llevar a cabo o le están vedadas dentro del sistema interestatal imperial actualmente existente.

Nosotros no auspiciamos tomar el poder del Estado burgués, es decir, de cualquier forma de poder político centralizado, sino que requerimos abolirlo junto con la abolición de la propiedad privada de los medios de producción, y suplantarlos por las organizaciones y organismos generados por el trabajado asociado confederado.

Ahora esto último es, a todo evento, tomar el poder, en el sentido anarquista, el poder popular, de abajo a arriba, sepultando el mando vertical jerárquico dentro del modo de producción del capital y la ruptura revolucionaria del metabolismo del capital administrando el excedente social desde otra perspectiva, solidaria y horizontalmente.

En la Venezuela actual, los contingentes de izquierda son variados. Está, por un lado, la izquierda del PSUV que no es, por cierto, toda la izquierda del chavismo, entendido éste como movimiento popular más allá de las estructuras del PSUV y del GPP. Con esa izquierda nosotros mantenemos un diálogo ideológico y un apoyo crítico a sus acciones de gobierno, impuesto por las circunstancias y en procura de ampliar la revolución social y la consolidación del poder popular.

Por otro lado, está la izquierda trotsko-socialdemócrata del Partido Socialismo y Libertad, desprendida del chavismo por antagonismos burocráticos en la conformación del nuevo movimiento sindical. Nosotros rechazamos de esta izquierda su vocación de tonto útil del poder mediático de la burguesía venezolana y su predisposición a invisibilizar a todo evento los logros del chavismo, que los ha habido y los hay. La examinamos como una curiosa y ambigua tercera vía para la cual sólo hay una explicación: sus dirigentes no pudieron encaramarse en posiciones burocráticas dentro del chavismo y se apearon en la primera ocasión.

Luego está la izquierda socialdemócrata clásica que hace vida en el seno de la Mesa de la Unidad Democrática y que, a nuestro juicio, es la izquierda del neoliberalismo y que hoy anda amargada por tenerse que calar un candidato presidencial como el que tiene.

¿Cuándo podría agotarse nuestro apoyo crítico? De implantarse una dictadura, si es que tal posibilidad llegara, o si el estalinismo tropical asomara la cabeza que, a veces, la asoma para ocultarla rápidamente, y especialmente desde Miraflores.

La ambivalencia del gobierno chavista con la situación colombiana, la entrega de revolucionarios colombianos o de cualquier otra nacionalidad, la concentración de la dirigencia en un solo hombre y/o en los dirigentes que él designa a dedo, son, desde todo punto de vista, vestigios de estalinismo. Pero también lo es el hecho de que la balanza castrense tenga mucho más peso en la alianza cívico-militar que la balanza cívica. Con todos los golpes de pecho que el chavismo suele darse respecto al estamento militar en la sociedad venezolana actual no podemos echar al olvido que, en un proceso parecido como el del velasquismo en Perú, en 1968, la sucesión quedó en manos de las Fuerzas Armadas y hubo un absoluto retroceso en las conquistas populares alcanzadas.-

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Lundi 16 avril 2012 1 16 /04 /Avr /2012 21:52

En ninguna parte hay socialismo (mucho menos comunismo) y en ninguna parte lo ha habido nunca. En otras palabras, el socialismo (y, a su vez, el comunismo) sigue siendo “socialismo utópico”.

El marxismo, desde luego, es parte de ese “socialismo utópico” del siglo XXI. La pretensión marxista de que había descubierto el “socialismo científico” es insostenible ante la teoría de la relatividad y la física cuántica. También Kropotkin pretendió darle base científica al anarquismo y corrió la misma suerte. El “anarquismo científico” fue rechazado por la mayoría de los anarquistas salvo los kropotkinianos contumaces.

A decir verdad, la ciencia que conocieron Kropotkin y Marx no era la ciencia del siglo XX, obviamente. Y, también en el siglo pasado, la ciencia se convirtió en la punta de lanza de la civilización y… ¡de la barbarie! El siglo XX es el siglo de la bomba atómica –para la barbarie- y de la energía nuclear con fines pacíficos. Y, entre finales de la pasada centuria y comienzos de la actual, la ciencia sigue siendo el motor del movimiento permanente del desarrollo de la especie humana en el planeta y, a la vez, es un motor que está en manos de los grandes Estados del Centro y no en la Periferia; y, naturalmente, en manos de las entidades de poder privado (transnacionales y empresas de negocio tecnológico y científico diverso) en los países avanzados.

Pero lo que ha pasado con la ciencia también ha pasado con otras instituciones humanas, como el trabajo y el Estado.

Así que el sistema capitalista del siglo XXI, la dominación y la explotación, la lucha de clases, etc., toda esa suerte de categorías que fueron bolas de billar en los debates socialistas durante casi doscientos años deben reinterpretarse sobre la base de las nuevas realidades ante las cuales se topa la especie humana.

Por ejemplo, Marx asumió que el gobierno de la Comuna de París, de 1871, era un ejemplo de lo que él tenía en mente cuando hablaba de dictadura del proletariado o gobierno de la clase obrera. Pero hoy un caso como el de la Comuna de París, de 1871, no tendría asideros prácticos ninguno. Podría darse, por ejemplo, en zonas de la periferia del sistema capitalista; pero es impensable en las zonas centrales, porque el poder de fuego de las fuerzas represivas o del orden es muy distinto. Pasa idénticamente con tácticas semejantes ensayadas a lo largo de la centuria anterior.

Aseguraba Lenin que sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario, y por muy antileninistas que sigamos siendo es evidente que esta frase tiene aún vigencia. Pero a la fecha no tenemos ninguna teoría revolucionaria omniabarcante sino trazos de ella en muchos autores contemporáneos. Y, sin embargo, hay revoluciones políticas antineoliberales en muchos sitios y hay una crisis sistémica del modo de producción capitalista que es innegable.

Hay algunos elementos que son claves en la praxis antineoliberal y anticapitalista en todas partes; en primer lugar, la acción directa, es decir, la democracia participativa y protagónica que se da a nivel de calle, claro, pero que también puede manifestarse en el ámbito de las relaciones internacionales y en las de las empresas capitalistas multinacionales con los estados nacionales o con los sectores de la población que impugnan sus prácticas técnicas. Y, ésta no colide con las vías del sufragio universal, directo y secreto, es decir, cuando el mismo es un instrumento para que sectores de izquierda alcancen posiciones en las instituciones constitucionalmente legítimas en diversos países.

La izquierda pragmática en los medios, que no en los fines ni en los principios, es la que se abre camino por doquier. Lo hemos visto con las propuestas de los compañeros de Z, es decir, el modelo de economía participativa o parecon, a partir de sus varias visitas a la Venezuela chavista y en sus análisis insustituibles sobre la revolución bolivariana. No se trata, obviamente, que sea la única senda que hay a mano.

En efecto, de lo que se trata es de ir abriendo brecha a la igualdad sustantiva sin la pérdida de la libertad ni de las manifestaciones del egoísmo siempre que estas últimas puedan ser reguladas. Después de todo, el neoliberalismo usa el mecanismo de los mercados para igualar hacia abajo, es decir, para engendrar mayor y peor desigualdad. Y el capitalismo de Estado ha usado el mecanismo del mando jerárquico para apropiarse del excedente y menoscabar el trabajo. Y, para peor, todas esas praxis están enmarcadas en un desorden ecológico planetario, y en el emprendimiento y sostenimiento de guerras imperiales de tercera y cuarta generación sobre la base de los objetivos estratégicos del Imperio (es decir, Imperio debe entenderse aquí como el mando de la soberanía planetaria, bajo control de varios Estados y de los mercados, ubicados no totalmente en el Centro del sistema; llámense Consejo de Seguridad de la ONU, OTAN, OMC, FMI, o Empresas Calificadoras de Riesgo).-

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Miguel Bakunin

 

 

Carl Sagan

Así, a medida que la ciencia avanza, Dios parece tener cada vez menos que hacer. Es un gran universo, desde luego, por lo que Él, Ella o Ello, podría estar ocupado provechosamente en muchos sitios. Pero lo que evidentemente ha ocurrido es que ante nuestros propios ojos ha ido apareciendo un Dios de los vacíos; es decir, lo que no somos capaces de explicar, se lo atribuimos a Dios. Después, pasado un tiempo, lo explicamos, y entonces deja de pertenecer al reino de Dios. Los teólogos lo dejan de lado y pasa a la lista de competencias de la ciencia.

 

Carl Sagan: “La diversidad de la ciencia” [2007]



 

Stepehen Hawking

"La estirpe humana no es más que un sustrato químico en un planeta pequeño, orbitando alrededor de una estrella mediana, en los suburbios de una galaxia del centenar de miles de millones que existen"

 

Carlos Marx

“Durante el curso de su desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo cual no es más que su expresión jurídica, con las relaciones de propiedad en cuyo interior se habían movido hasta entonces. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas que eran, estas relaciones se convierten en trabas de esas fuerzas. Entonces se abre una era de revolución social” (1859)

 

 

Albert Einstein

Si una idea no parece absurda

de entrada,

pocas esperanzas

hay para ella.-

 

Groucho Marx

"El secreto de

la vida es

la honestidad y

el juego

limpio, si puedes

simular eso,

lo has conseguido."  

  

MARX, Groucho (1890-1977) 
Actor estadounidense

 

 

 

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