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Historia de Venezuela

Samedi 12 juillet 2008 6 12 /07 /Juil /2008 16:50
Argenis Rodríguez los llamó vende-patrias: a Cabrujas, Herrera Luque y Manuel Caballero
José Sant Roz - www.aporrea.org

12/07/08 - http://www.aporrea.org/actualidad/a60359.html

Durante cuatro décadas seguidas: 60’s, 70’s, 80’s y 90’s, Argenis Rodríguez publicó una serie de severas requisitorias contra la “izquierda” entumecida y traidora en Venezuela. En novelas, ensayos y numerosos artículos. Resulta irónico, que para esta época la desbandada en los grupos, que otrora se llamaran “comunistas” o “revolucionarios”, era espantosa. Los ex guerrilleros tenían vergüenza de que se les relacionara con los hechos subversivos de la década de los sesenta, y buscaban alianzas con la derecha y cargos en el gobierno. Américo Martín ya se había declarado un fervoroso carlosandresista y no salía del palacio de Miraflores; Petkoff y Pompeyo seguían en desesperados tratos para aliarse con COPEI; el PCV prácticamente no existía. Edmundo Chirinos que se preparaba para ser candidato de la izquierda, era un triste pequeño burgués, pasado de refinado, que compraba en las tiendas más caras sus trajes, sus suéteres cuello tortuga y sus mocasines. Horriblemente melifluo y falso hablaba de la generación donde él estaba de primero. Para marear a los tontos divagaba: “Yo me quedo con la poesía, el jazz, las mujeres hermosas y los sueños de cambio. Si ser tonto es ser eso, yo quiero seguir siendo tonto. Esa es una linda manera de vivir. Sigo estando con el gobierno (de Lusinchi).[1]

Ante aquel inmenso vacío de hombres y de líderes, Argenis escribió un artículo (en 1987) titulado “Conspiración contra Bolívar”[2], que decía:

I- Una vez, allá, en mi primera juventud, me dijeron que los principales traidores serían los tránsfugas.

Yo militaba en el Partido Comunista. Tenía 17 años. Sacaba un periódico, “Bandera Roja”, con Edecio Mujica, estudiante. Yo estaba recién llegado de la provincia. Me inscribí en la Juventud Comunista, y un señor, que debía ser del partido nos dijo:

-No se confíen en el que fue comunista. Ese es el primer traidor.

II- No obstante, pagándome la militancia con mi trabajo en un taller mecánico, salimos adelante. Quedábamos unos pocos. Pero estábamos ahí. Diez o doce. A mí me subieron a la Secretaría de Propaganda después que cayó Germán Lairet. (Hoy Germán Lairet es embajador del sistema pro-capitalista, pronorteamericano, burgués y oscurantista que según él y sus maestros debíamos destruir. Yo, que fui un joven de 17 años a su cargo, estoy amenazado de desalojo de un pobre edificio, porque no puedo pagar. Y aun eso, he publicado 21 libros, aparezco en todas las enciclopedias del mundo y estoy dispuesto a rajarme por el pueblo que, según Gallegos, ama, sufre y espera.

III- Nuestro ideal era Bolívar: Bolívar fue el primero en decir que los Estados Unidos conspirarían contra nosotros para llenarnos de miseria en nombre de la libertad. No sólo dijo eso, sino que previó la partición de Méjico, la invasión a las Filipinas y la anexión de Puerto Rico. ¿Y ahora qué sucede? Sucede que todos aquellos que se dijeron revolucionarios en los años sesenta son los principales aliados de Reagan.

IV- Al atacar a Bolívar, Herrera Luque, Manuel Caballero, José Ignacio Cabrujas y su cuadrilla de vende-patrias, se han puesto del lado de Germán Arciniegas y Salvador de Madariaga, quien a pesar de su degradación, sí tiene talento. ¿Qué talento tiene Herrera Luque? No es novelista ni historiador. Herrera Luque, él y su esposa, vienen del dinero gomecista. Caballero era un lumpen, cuñado de Gumersindo Rodríguez quien lo mandó a Inglaterra. Gumer mandó a su cuñado Caballero a “estudiar a Inglaterra”. Allá, Caballero se apropió de todo lo que había contra Bolívar para venir a desprestigiarlo en su propia tierra. Vino Caballero y lanzó la candidatura de Petkoff, un extraño en estas tierras para que fuéramos entregados a nuevos corsarios. Cabrujas era un comunista que se pasó de a poquito. Primero al MAS y luego al partido de los contra. Ahora Cabrujas envenena al pueblo a través de la imagen de la televisión: EL MEJOR ES GÓMEZ.

V- Estos tipos están a la cabeza del desprestigio de Bolívar. Los yanquis que quieren seguir explotándonos han hecho uso de ellos. Ahora la víctima es Bolívar, porque Bolívar es la cabeza visible de la redención. Los norteamericanos comparan a Bolívar con el terrorista Carlos (El Chacal). Bien, estos “criollos” comparan a Bolívar con un mal actor que se bambolea en las escenas para agradar a los franceses y a los imperialistas. Pero no nos asombremos. Cabrujas es un asalariado de un canal que es filial de una cadena de televisión norteamericana. Caballero se parcializa por los ingleses que invadieron a las Malvinas. Y Herrera Luque quiere mancillar el nombre de Bolívar, diciendo que asesinó a Piar por negro. La conspiración está en marcha. Mi lema como en el pasado es este: ¡PUEBLO RECONÓCELOS!



[1] Declaraciones a Vladimir Villegas, en la revista Auténtico, No 486.

[2] Publicado en la revista Auténtico, No 486.

jsantroz@gmail.com
Par Verde - Publié dans : Historia de Venezuela
Mardi 8 juillet 2008 2 08 /07 /Juil /2008 17:01
Eduardo Fernández y CAP enredados con el narcotráfico
El día que Chivo Negro le sacó la madre a Ramos Allup en pleno Congreso
José Sant Roz - www.aporrea.org
08/07/08 - http://www.aporrea.org/actualidad/a60132.html

Ardía el país de escándalo en escándalo, y no eran artificiales ni montados en laboratorios como ahora. El que levantaba más revuelo era el de una foto en la que aparecía Eduardo Fernández al lado del poderoso narcotraficante Genaro Scaletta. ¡Ave María purísima! La Iglesia no decía ni pío. La Conferencia Episcopal estaba de parranda. La Academia empollando butacas, las universidades autónomas chamuscadas con huelgas (de cerebros caídos) de hasta seis meses. Los muchachos sin clases porque los maestros llevaban tres años sin aumento de sueldo. Los pensionados muriéndose en los hospitales sin médicos ni medicina. Todo el mundo parado como una momia. Qué bello era todo. Claro, Scaletta estaba financiando la campaña electoral de los socialcristianos, entonces Ramos Allup soltó la lengua para ocultar cómo el Cartel de Medellín les pasaba dólares a su partido, y pidió que se investigara a Eduardo. Pero no se podía porque todos los jueces estaban corrompidos liberando ladrones y protegiendo “mulas”, cocaineros y magnates de la droga. Chivo Negro, profundamente indignado salió a defender a su candidato verde y gritó: “que no se olviden que CAP tiene rabo de paja, porque el narcotraficante Favio Ochoa le regaló un pura sangre. CAP es un personaje profundamente inmoral, y al c. de tu m. Henry.” En aquellos tiempos los adecos se lanzaban duros contra los verdes, aunque sean la misma gente. Henry le contestó a Óscar Yanes: “¿Cuánto estás recibiendo, Negro?”, a lo que el Chivo le replicó: “Tú eres puro caliche; tú eres un calichoso. Tú montaste un caliche con esa vaina de que Eduardo está metido en el narcotráfico, pero lo que debes hacer es explicar los nexos de CAP con el Cartel de Medellín. ¿Es que acaso tú también cogiste tu parte en lo del caballo?”

Henry le respondió: “Más será la tuya, y CAP ganó en buena lid, y será Presidente hasta que te mueras.”

Y este Chivo que nunca se devuelve, aunque recula, se le fue por la tangente: “CAP tiene que explicar su robo con lo del Sierra Nevada, y el contrabando que nos metió con un Mercedes Benz. A Pérez lo condenó el Congreso y la Comisión de Ética de AD; es un bandido y tú un desvergonzado que se arrastra como un perro.”

Aquella pelea se daba en pleno Congreso de la República, y todo el mundo sabía que Chivo Negro era un pobre y vil palangrista al servicio de la Cadena Capriles, y Ramos Allup también le sacó la madre. La verdad es que tanto COPEI como AD estaban siendo financiados con el negocio de la droga, y el país todo andaba consternado y sin poder hacer nada. Todo lo que hacía Henry era responder: “Más calichoso serás tú, Chivo Negro, porque yo siempre me he mantenido con un tono sobrio y de altura en todos los debates públicos, pero tú eres maula que come en cuatro manos lo que te pone Capriles y su mafia. Tú estás sangrando por la herida. Tú no tienes estatura para discutir conmigo. Tú toda la vida has sido un sucio y un deslenguado y por esos te mantienes en lucha política, porque eres un ramplón. Tú dices que soy un caliche, ¿y acaso no es calichísimo lo del Sierra Nevada? No seas tan bolsa y ridículo. Yo todo lo que sostuve contra Eduardo Fernández en el Congreso lo acompañé de su correspondiente prueba documental; eso nadie puede desmentirlo; es veraz y verídico; las pruebas están consignadas ante un tribunal que preside el doctor Félix Sucre. Eso nunca lo podrá desmentir COPEI. Ahora están tratando de que el tiempo borre la impresión dejada durante mi intervención en el Congreso. Cállate. No insultes. Además no fuimos nosotros los adecos, los que denunciamos los vínculos de Eduardo con el narcotráfico. No. Fueron los mismos copeyanos. Fueron Oswaldo Álvarez Paz, Rafael Caldera, Godofredo González y Pedro Pablo Aguilar. Ellos eran los que constantemente se andaban preguntando de dónde sacaba tanta plata Eduardo para su campaña. Ellos fueron los que le advirtieron a Eduardo de que se anduviera vinculando con tipos como Javier Uzcátegui Briceño. Eduardo debería explicar esa reuniones que mantuvo con algunos cubanos en Miami, que todo el mundo sabe que son narcotraficantes.”

Pero la cosa no terminó allí, en la siguiente sesión Kid Chivo Negro le cayó a piñas al diputado Homero Parra a quien acuso de andar en tratos con el narcotraficante Tony Canaves, y le gritó en pleno hemiciclo: “Tú te compraste una narcoquinta de 22 millones de bolívares.” Entonces el adeco Parra le mentó la madre.

Eso pasaba en aquellos tiempos, divinos, pulcros y transparentes. En los que no existía el odio chavista, cuando no estábamos divididos por el oscurantismo plebeyo de los bolivarianos; cuando la inseguridad nos colocaba en el primero lugar del planeta. Cuando la autoestima estaba por el suelo y Caldera decía que había que recogerla una cuchara. Cuando la frustración nos tenía cogidos por los aguacates, y en las Iglesias todo el mundo andaba feliz porque pasaban el cepillo de lo lindo por Miraflores. Qué tiempos.

jsantroz@gmas
Par Verde - Publié dans : Historia de Venezuela
Samedi 28 juin 2008 6 28 /06 /Juin /2008 18:32
Para muchos que han perdido la memoria
Cuando Venezuela era un asco
José Sant Roz - www.aporrea.org
27/06/08 - http://www.aporrea.org/actualidad/a59534.html

Hay cosas que pareciera que yo únicamente recuerdo y que el resto de los venezolanos han olvidado, o están por olvidar. Recuerdo aquella Venezuela que amanecía jugando a la lotería, que si soñaba con un número, lo anotaba y salía corriendo a comprarlo. Recuerdo que todos los programas de televisión por la mañana eran sobre brujería: el reino de los adivinos, y en el país hubo un gran revuelo porque alguien predijo que el Presidente moriría pronto. El brujo no sabía que ya estaba muerto. Recuerdo que los domingos por las tardes casi todo el mundo se dedicaba a ver las carreras de caballo. La "Gaceta Hípica" era la revista más leída de Venezuela, y los adecos se la conocían incluso antes de ser publicada. Parecía entonces que todo el mundo había nacido sólo para ser estafado, y ese sentimiento lo llevaba cada cual de tal modo afianzado, que ante cualquier acto lo primero que se planteaba era: "- ¿Me estarán engatusando?"

Pero así y todo, era muy poco lo que podía hacer para evitar la trampa.

Éramos el primer país del mundo en asuntos de escándalos y fraudes. Aquí, eso del "paquete chileno" era asunto de cada instante, y siendo la gente tan estúpida, que bailaba al son que cualquier tracalero le montara, tenía incluso los riñones de pagar centenares de dólares para viajar a Miami o Los Ángeles a ver focas y delfines que danzan por una miserable sardina, cuando aquí el show de estos animales se vivía en cada esquina: Focas que se contoneaban furiosamente, por mucho menos. Hacia donde usted dirigiera la mirada, allí había una oficina ambulante con tracaleros locuaces que vendían acciones para un club, rifas, concursos de belleza, premios, resorts, universidades y colegios privados; cruceros con prostíbulos de ñapa y mentiras tan insólitas que era necesario ser inconcebiblemente imbécil para aceptarlas. Pero entonces la idiotez parecía irremediable y caían.

Se estafaban unos a otros entre miembros de una misma familia. Se estafaba en los comicios electorales, en lo que se enseñaba en las escuelas, en la compra y venta de inmuebles o urbanizaciones, en Cajas de Ahorro, en bancos, en solicitudes de préstamos, en juramentos públicos, en hoteles y restaurantes, en comercios. Y a uno no le quedaba otra cosa que cruzarse de brazos y resignarse a esperar lo peor. Hay quienes iban de banco en banco esperando encontrar uno que le diera verdadero resguardo a sus cobres, y ante la catástrofe recurrente de las crisis financieras, al final lo aplastaba la indiferencia o la resignación, y exclamaba: "-Qué sea lo que Dios quiera", y dejaba allí sus reales para que se los robaran.

Esa era la bella Venezuela que aquí tenía esa oposición degenerada que anda todo los días tratando de hacernos regresar al pasado.

Y como no había ante quién reclamar tanto caos, inseguridad moral, las degeneraciones jurídicas de todo tipo se multiplicaban interminablemente. Todo el mundo amenazaba y pataleaba, como único recurso ante los desastres. La gente deambulaba por los bufetes, por los puestos de policía, por oficinas de gobierno, tribunales, implorando una explicación; reclamando justicia con la escéptica desolación en cada frase, en cada juicio y consideración.

Esa era Venezuela, compadre, y compare.

jsantroz@gmail.com




Par Verde - Publié dans : Historia de Venezuela
Samedi 28 juin 2008 6 28 /06 /Juin /2008 18:19
Los insurrectos de la historia ante el Bolívar resucitado
José Sant Roz - www.aporrea.org
28/06/08 - http://www.aporrea.org/actualidad/a59578.html

Los insurrectos de la historia ante el Bolívar resucitado

José Sant Roz

Para encontrar eco y suscitar adhesión en todos lo que aún viven- no en los muertos, por supuesto- es necesario apelar a las fuentes de nuestra gesta de independencia. Sentir como un quemante recuerdo que estuvimos en algún frente de lucha al lado de nuestros próceres en una y mil batallas. Que conquistamos algo que luego perdimos. Que ocurrió una traición, un engaño formidable. La esencia de nuestro ser está en el origen mismo de aquella gesta. No sólo despertaron honda conmoción las fuerzas desplegadas por un grupo de jóvenes oficiales contra un régimen oprobioso el 4 de febrero, sino también se levantaron los valores de nuestra historia. Una producción tremenda de libros, discusiones, polémicas de todo calibre inundó al país. La palabra Bolívar llegó a convertirse en un peligro, en un torrente de fuerza humana, y en la misma voz que habló en las batallas de la Independencia y que aterró a los tiranos desde California hasta el Río de la Plata; Ya el Libertador no iba a ser nunca más la estupefacta momia de los antros de palacio, de las plazas, de las efemérides. ¿Quién pudo hacer el milagro de convencer a Bolívar de que montara de nuevo su rocín y tomara la adarga bajo el brazo? Bolívar estaba petrificado en sus estatuas y en sus nichos, en sus mausoleos y retratos, aterido de soledad porque lo que se hacía delante él era divagar, mentir y traicionar a la patria. Aherrojado entre lujo decorativo de esas bacanales y de esos derroches palaciegos, infames y canallescos, él no esperaba sino la llamada del clarín de la patria.

Pero ocurrió una vileza sin nombre: unas hordas de ladrones, con David Morales Bello a la cabeza, pidieron en el Congreso de la República una decisión unánime contra Bolívar, por haber sido el instigador del crimen contra el Presidente. La orden llevaba implícita la eliminación de todas sus figuras de los entes oficiales y declarar al mundo que Bolívar no representa sino el terror político, la barbarie más brutal, la inestabilidad de las democracias, los crímenes de lesa humanidad, la censura más tiránica y totalitaria contra la prensa y una pertinaz guerra a muerte contra la paz social. Temblaban las tribus de David y asociados, exigiendo tal petición porque unos seres radicales como aquellos alzados albergaban toda la intención de aniquilarles a ellos, a los demócratas, de fusilarles en un estadio, de hacerles procesos sumariales; de saquearles sus exquisitas y maravillosas pertenencias. Las televisoras se llenaron de banqueros que pedían la cabeza de Bolívar, de los líderes de los partidos políticos que exigían una reunión urgente de la OEA para condenarle y solicitar una investigación profunda sobre las locuras de las malditas correrías que él había desatado en el continente, y que se le declarara eliminado de todos los textos de estudio por insania mental, por salvaje. Que se iniciara un proceso por pulgar la historia, por limpiarla y colocarla en el lugar en la que siempre quiso que estuvieran pensadores de la calaña de Vicente Lecuna, Guillermo Mojón, Elías Pino Iturrieta y Manuel Caballero. Fueron días de estremecedoras consultas palaciegas y por allí desfilaron cómicos como Pedro León Zapata diciendo: “¿Cómo se le ocurrido a Bolívar echarnos esa vaina? Él nunca supo lo que fue democracia. Él mandó a este país a los sablazos.” Fue así cómo Morales Bello y su banda consiguieron aquel día declarar criminales a Bolívar y a los insurgentes, y por un tris, toda aquella masa de redomados ladrones hubiesen vuelto a ejercer a plenitud otro medio siglo más de engaño sino que es que Bolívar se indigna, baja de su pedestal y dice: “Hasta, carajo. He conseguido mover las moles de estas mierdas de granito. A la calle. A la calle”.

Y fue así como se comenzó a encontrar una salida honorable para un país mil veces burlado, mil veces trampeado, mil veces frustrado.

Cuando corrió la voz de que Bolívar estaba en la calle, se generó otra ola mil veces superior a las tribus de David y sus vándalos. Comenzaron a saltar las lágrimas de cocodrilo de la prensa honesta y democrática y del más grande plañidero político de nuestra historia Rafael Caldera. Don Rafael tenía la fórmula mágica para contener a Bolívar y para volverlo a meter en el redil de sus estatuas. ¡Ocurrió el milagro! Detrás del más grande hipócrita de los "redentores" nuestros se escudaron todos los godos. Saltó al estrado del Congreso don Rafael, y con voz temblorosa comenzó, a punto de lágrimas a pedir justicia para el pueblo; entornaba los ojos y suspiraba, y ducho en toda clase de recursos retóricos y artificios patrioteros encontró los elementos necesarios para salvar a los de su clase. Lo movía en esencia, además de un pasado fuertemente comprometido con el partido gobernante, el destino de sus hijos, a los cuales, en la más alta vejez, no quería dejar, políticamente desamparados. Sus tiernos y delicados hijos, rebosantes de salud se le interponían entre dos realidades; es que jamás habían pasado trabajo, y les iba a costar un infierno labrarse una figuración propia. Había que ayudarles, darles la mano, por ese impulso natural que se hace tan patente en ciertos políticos y tan antigua como del hombre, de querer perpetuar una dinastía, un linaje, en el poder. Eran las huestes de Fernando VII que renacían. Era necesario salvar a los realistas, a sus secretos y partidas infames, a sus negocios delictuosos, a la degenerante estructura de la Doctrina Betancourt, porque allí, con toda seguridad, podían prosperar sus hijos, llegar lejos, como han llegado lejos todos nuestros eminentes farsantes. Y fue la primera derrota de Bolívar en la batalla memorable de la Puerta en el Congreso; pero se repondría, volvería una y otra vez, hasta conseguir la ofrenda de Carabobo aquel diciembre memorable de 1998.


jsantroz@gmail.com
Par Verde - Publié dans : Historia de Venezuela
Mardi 24 juin 2008 2 24 /06 /Juin /2008 22:51
Última Hora: Acaba de cobrar 400.000 Bs.F
Ojo: Pedro León Zapata tiene la hucha llena, y un lacayo nunca se muere de hambre
José Sant Roz - www.aporrea.org
24/06/08 - http://www.aporrea.org/actualidad/a59372.html

Por ahí andaban regando que Zapata se está muriendo de hambre, que está muy enfermo, que no tiene dónde caerse muerto y que el profesor Lupa andaba preocupando y hasta pidiéndole al Presidente que velara por el estado de agonía de tan insigne muerto de hambre.

Desde que Bolívar murió con una camisa prestada (que nunca devolvió, claro), en la más absoluta pobreza, unos cuantos vivarachos han querido también aparecer como unos mendigos, como unos pobres, abandonados y desahuciados seres de toda protección humana. Para información de cuanto pendejo pueda haber en este país, les aclaro que el rector de la Universidad de Los Andes, el señor Lester Rodríguez le pagó hace poco a Pedro León Zapata 400.000 bolívares fuertes por un mural que hizo para la Facultad de Arquitectura, que lleva por nombre “Otros Mundos”.

Si se está muriendo de hambre, un hombre que era la mano derecha de la marchante Sofía Imber y que el Museo de Arte Contemporáneo, durante el reinado de Sofía le llegó a comprar 486 cuadros, qué quedará para los que ganan apenas el salario mínimo. Zapata vivió y gozó de tres décadas de puntofijismo, vendiéndose a la derecha. Su odio contra el gobierno de Chávez se debe, a que en 1999 quiso que Ipostel le comprara obras suyas por un valor de 400 millones de bolívares, para una serie de estampilla. La respuesta de ese organismo fue que, de elaborar sellos con cuadros, preferirían adquirirlos de 40 artistas prometedores y ayudar a éstos en su carrera artística.

No nos joroben.

Lo mismo, inventaron de Rómulo Betancourt, que no tenía dónde caerse muerto y de que hasta una colecta hubo que hacer para comprarle la casita de Pacairigua, con piscina y todo. A Betancourt siempre le estaban regalando “detallitos cuchis” porque los adecos vivían regando que su líder máximo no tenía ni siquiera una camisa decente. Mediante una colecta de algunos pocos magnates de su partido o amigos de su partido, consiguieron, después de grandes esfuerzos, obsequiarle la quinta Pacairigua. [1] En esta recolecta se le solicitaba a los compañeros que el aporte no fuese superior a los 40 mil bolívares, como dando a entender que la gente fuese modesta en sus ofertas. Cuarenta mil bolívares entonces representaban cerca de 10 mil dólares: Más de un ojo de la cara. Se encontraba en una zona residencial de Este de Caracas, acorde con su alta y delicada condición social. Entre los contribuyentes estaba un tal Mario Mauriello, personaje que luego recuperaría con creces su generosa donación, ganando repetidas veces el “5 y 6”. El Hipódromo, al igual que las aduanas y los peajes del país eran una espantosa máquina de producir billetes para los grandes insaciables ladrones de Acción Democrática y COPEI.

La casita, en verdad, incomodaba a los amigos de alto jefe adeco, y en un principio él mismo se quejó de que era algo pequeña. Entonces se amplió un poco y se le agregó una piscina para que en ella se divirtieran él y sus nietos los fines de semana. Los altos jerarcas del CEN, para que se sintiera orgulloso, le decían: “Maestro, esto es lo poco que el pueblo le ha podido ofrendar por su inmensa y larga lucha a favor de la noble causa de los pobres.”

Mariano Picón Salas en un artículo dice que Betancourt “sale de la Presidencia de la República sin casa donde vivir, pero ganándose la admiración y el respeto de aun quienes le negaron, odiaron y ofendieron.[1]” Y uno se pregunta: ¿Tan arruinado salió que luego se dedicó a viajar por el mundo en los mejores cruceros y viviendo en mansiones, durante años? Con una décima parte de lo que gastó en esos viajes pudo haberse comprado diez señoriales palacios en el Este de Caracas, pero era tan sinvergüenza que sabía que sus amigos (ladrones) podían regalársela.

Es pues, totalmente falso que la quinta Pacairigua se levantó con una colecta que hizo AD, y con los aportes de los cacos empresariales amigos de Betancourt. Esa plata salió toda de la partida secreta de Miraflores. Se calcula que Rómulo entonces recibía únicamente por sueldos del Estado, sin contar las ayudas que le llovían de todas partes, una entrada neta de unos treinta mil dólares mensuales, que no tenía necesidad, además, de tocar. No tenía, pues, nada de pobre hombre ni de hombre pobre.

En el caso de Zapata, él además de ser un asiduo expositor en el Museo de Arte Contemporáneo conseguía cotizarse alto, vendiendo su pluma y su talento a la madre de los farsantes del diario El Nacional, mister Bobolongo. Nos cansamos de verle andar en cuatro manos por los pasillos de Miraflores en tiempos de CAP y de Lusinchi. Dijo que Betancourt era el grandioso padre de la democracia venezolana, y que elogió con mucha pasión su obra. Fue Zapata, de los que se cansó de decir que Lusinchi le quedaba grande a Venezuela. En Febrero de 1969, Domingo Fuentes le entregó a Zapata una edición de “La Fiesta del Embajador” del escrito Argenis Rodríguez, para que la ilustrara. Zapata contestó que la pinga, que lo estaban cazando, tanto los comunistas como la gente de la oligarquía, y que si se resbalaba lo jodían. Todo el peligro se encontraba en que ilustrar un libro del terrible de Argenis, era muy peligroso porque si lo ilustraba Zapata quedaba mal con los comunistas (que luego se venderían a la derecha pero que controlaban la cultura), y también quedaba mal con la oligarquía que financiaba a esa ala comunista que vivía de la cultura. Zapata le contó a Fuentes que estaba sufriendo presiones, y él necesitaba cuidar sus lochitas. Estaba claro que no le interesaban las ideas, sino sus lochas. Para Zapata los que tiene ideas son los oligarcas. Entonces los “comunistas” que controlaban la cultura le temían a los oligarcas que Argenis atacaba en “La Fiesta del Embajador”. Aquellos “comunistas” que trabajaron para el gobierno luego con Chávez se pasaron en cambote para la Coordinadora Democrática. ¿Pero cómo Zapata iba a ilustrar un libro del peligroso Argenis Rodríguez si en 1969 ya él estaba haciendo exposiciones en la sala Mendoza, era invitado de honor en los salones de los Boulton, de los Cisneros, de los Oteros, de las casas de publicidad, todos oligarcas? No quiso Pedro León Zapata ilustrar el libro “La Fiesta del Embajador” porque en ese febrero de 1969 estaba ilustrando una propaganda para el Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes, INCIBA, una dependencia del gobierno adeco. ¿Y nos van a venir ahora con que se está muriendo de hambre? De hambre sí se murió Argenis.

A la pregunta de “-¿Cree que esta situación puede ser interpretada con humor?”, como el Cantinflas cacofónico de las letras que ha sido toda su vida, responde: “El único modo desde el cual esto puede ser tolerablemente visto, es desde el punto de vista del humor porque cualquier otro punto de vista sería intolerable. Tiene que ser vista con humor porque se trata de algo sumamente serio y dramático e incluso doloroso. Es cómico, no es humorístico, porque simplemente ya se trata de una comedia”.

[1] Rómulo Betancourt, Hacia América Latina democrática e integrada, Editorial Senderos, Caracas (Venezuela), 1967, pág. 13.

Par Verde - Publié dans : Historia de Venezuela
Vendredi 20 juin 2008 5 20 /06 /Juin /2008 17:47
Aquellos científicos de PDVSA (de la IV), culpables de tantas muertes
José Sant Roz - www.aporrea.org
20/06/08 - http://www.aporrea.org/educacion/a59148.html

Les vimos rogar a Dios porque privatizaran a nuestra empresa más rentable; sus cerebros amenazaban con fugarse y algunos lo hicieron aunque luego se descubrió que materia gris no tenían. Ya no se sentían venezolanos. Consideraban que perdieron su nacionalidad, su identidad. Habían marchado tanto y caceroleado tanto, que quedaron aturdidos; chillaron tanto como marranos acosados que se volvieron irreconocibles para sí mismos; imploraron tanto por el pasado que en él se refugiaron para siempre, suspiraban por Luis Giusti, por Sosa, por Quirós Corradi.

Durante casi dos años, se negaron a trabajar; abandonaron sus oficinas, computadoras y estudios y andaban convertidos en vagos de una eterna marchadera, agitando banderitas, y autodefiniéndose meritocráticos, concentrados en la Plaza Altamira, en las afueras de Pdvsa-Chuao, participando de cuanta “gestas liberadoras” organizaban los cuadros fascistas del Carmona Estanga, del Carlos Ortega, del Juan Fernández. Estaban decididos a pasar por encima de la cabeza del diablo, pero ni por asomo servirle más a un país que odiaban por negro, por feo, por indio, por “bruto”. “Mientras Chávez sea presidente nos declararemos apátridas”, decían orgullosos.

Eso sí, cobraban sus sueldos bien resueltos, y seguían viajando representando a nuestra empresa en el mundo. Eso sí, seguían siendo “genios” con PhD, con pos-doctorados, con una producción de unos diez “papers” por año, asiduos asistentes a congresos internacionales, viajeros incansables con viáticos y prebendas cobrados en dólares. Una clase de las más privilegiadas del continente, con casas de campo, yates para veraneos, apartamentos contratados por la empresa en Miami, Madrid y Nueva York, y por lo menos tres meses de vacaciones por año con pago triple y compensaciones de toda calaña. Pero no les gustaba el gobierno de Chávez, aunque fuese éste el que más había hecho por elevar la producción y rescatar el precio justo por barril. Lo querían tumbar a como diera lugar. Urdieron los crímenes más horribles para destruir las refinerías, para provocar derrames, para impedir que se distribuyera el gas y la gasolina, para provocar incendios, para sabotear los sistemas de computación, y estimular actos de piraterías con nuestros buques petroleros. Y además celebraban estas putadas, y sus pares de los medios de comunicación, cuando ocurría una catástrofe, las titulaba a cuatro columnas “Muere quemada una familia, y el gobierno no actúa”, “Estallará el Pili León”, “Carbonizados en El Palito”, “No habrá Gas”, “Paralizado el país”, “Caen estrepitosamente las reservas”, “Sin gasolina diciembre y enero”... Esa era la gran patria democrática que cargaban y aún muchos todavía tienen en la cabeza, y para eso país les pagaba diez o veinte mil dólares mensuales.

Además, se daban el caché de decir que sin ellos no habría producción, no habría adelanto en las nuevas técnicas de procesamiento y destilización, y que nada se movería sin la participación a millón de sus deslumbrantes cerebros. Cuando los echaron con todo el cinismo del mundo se dedicaron a engañar a la gente diciendo que se estaban muriendo de hambre y que por eso se estaban dedicando a vender los cachivaches de sus casas; es decir, que se habían vuelto buhoneros, sin dejar de andar chillando por las televisoras, cargando la Virgen, y con la eterna marchadera por la cual nunca fueron a trabajar y anduvieron de vagos de esquina en esquina. Los ricos del Este, entonces hicieron colectas públicas y les compraron a algunos apartamentos, carros y les dieron a estos sufridos luchadores algún dinerito para que se dieran un descanso en el Norte o en las europas.

Qué tal el caso de ese Juan Fernández que se fue de su trabajo durante ocho meses; ocho meses en que no hizo nada porque estaba luchando contra una “dictadura”. ¡Increíble!, y le arreglaron sus prestaciones, sus bonos y pasivos laborales con una apabullante bola de billete; él mismo hizo el balance de lo que le debían y cobró el cheque viviendo en Miami. Dijo que necesitaba un descanso porque se le había torcido un tobillo y así se excusó para no estar en la “Marcha por la paz”, “El desagravio a la Virgen”, “El encuentro contra el terrorismo” el “Trancazo” y el “Firmazo”, y todos los guiones que ordenaban Ravell y mister Bobolongo.

Y la conclusión es que realmente toda esa masa de vagos con sus fulanas investigaciones y producciones, no hacían falta, pero algunos, por sus bellos currícula de terroristas, saboteadores y vagos de inmediatos fueron contratados en el Norte. Fueron a parar a la Shell, a la Exxon Mobil, a PB, y son de los programados para que ir a trabajar a Irak, a donde estos mastodontes del crimen, están volviendo luego de haber sido expulsados hace diez años por Sadam Husseín. Igualitos a la inmensa mayoría de los investigadores de la ULA, roliberios de vivos, con contactos en el exterior para que les publiquen sus bazofias (harto repetidas y de muy poco valor), y sacarles a los CDCHT, una descomunal bola de billete: vagos y politiqueros, adulantes y antipatriotas, que hace poco se desplazaron a la Nunciatura para entregarle el burdo falso título de politólogo a Nixon Moreno, acusado de violar a la agente de policía Sofía Aguilar. A esa degradación han llegado nuestras universidades (los centros de donde salieron los agentes de la vieja PDVSA) en la que nuestros investigadores ni a científicos saca-niguas llegan.


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Par Verde - Publié dans : Historia de Venezuela
Mercredi 18 juin 2008 3 18 /06 /Juin /2008 17:50
El primer palo de whisky que se echó Rafael Caldera, por culpa de Miguel Otero Silva
José Sant Roz - www.aporrea.org
18/06/08 - http://www.aporrea.org/oposicion/a59029.html

En 1953, se encuentra sorpresivamente entre nosotros un personaje harto repugnante, el presidente de la Creole Petroleum Corporation, mister Arthur Proudfit. Este señor, había llegado a Venezuela en 1945, para sustituir a mister Henry J. Linam, a quien Isaías Medina Angarita había expulsado del país por patán y muy grosero.

Mister Proudfit se movía como pez en el agua, unas veces en tratos con las Fuerzas Armadas, otras con la Iglesia y con los empresarios. Ocasionalmente, visitaba a don Diego Cisneros quien estaba prosperando inusitadamente, y quien buscaba expandir sus negocios hacia áreas del entretenimiento, con una gran idea que era hacerse con el canal de televisión, Televisa. Para todo en este mundo del capital hay que estar en muy buenas relaciones con la Iglesia. Puede decirse que mister Proudfit se tenía ganado el cielo. Se llevaba muy bien con monseñor Jesús María Pellín y sobre todo con el Nuncio apostólico del momento. Algo muy gordo se estaría buscando del gobierno cuando un día llega al conocimiento del Presidente Pérez Jiménez, que a mister Arthur Proudfit, el Sumo Pontífice, a través del Nuncio, le va a conceder la Orden San Gregorio Magno; una Orden que sólo puede otorgarla el Papa, probablemente la más alta distinción en la relación de la Iglesia con la sociedad.

A Pérez Jiménez tenía que inquietarle, que la más alta jerarquía eclesiástica mundial le estuviera haciendo un gran reconocimiento a un golpista y espía, dependiente de la CIA; al jefe de una compañía ya había tenido tratos para provocar guerras civiles, crímenes y espantosos caos en diversos países del oriente medio.

Cuando le colocaban la Orden a Arthur Proudfit, el Nuncio dijo: “Es un estímulo de muy alta valía que el Santo Padre, Vicario de Nuestro Señor Jesucristo en la Tierra. Concede a quienes sobresalen en el tráfago de la vida, por su corrección y sus virtudes[1]”.

Andaba un poco alborotado el continente por aquellos días. El dictador recibe en palacio a Milton S. Einsenhower, embajador de EE UU en Venezuela. Se le hacen a este personaje una serie de homenajes, entre ellos se le otorga en la UCV, un Doctorado Honoris Causa y es declarado Ilustre Huésped de Venezuela[2].

¿Por qué tantos movimientos inusuales? Ah, claro, se está en los preparativos de la X Conferencia Interamericana.

Al doctor Rafael Caldera, se le veía también muy agitado, mezclado con el mundo de los periodistas para ver qué de nuevo se sabía sobre la presencia de una numerosa delegación del Norte, para sancionar a la díscola Guatemala. Le era imperioso estar al tanto, igualmente, de cada uno de los movimientos del gobierno en sus fallas y en sus éxitos, en medio de las estrategias hemisféricas, sin las cuales un político avezado como él no puede vivir. Pasaba Caldera largas horas conversando con Miguel Otero Silva, quien le podía ayudar en sus afanes, como asiduo visitante que era de Miraflores; don Miguel hasta había sido condecorado por el dictador, quizá por su estrecha amistad con Laureano Vallenilla Lanz. Ya Miguel no era de ningún bando político, comunista no podía serlo porque el PCV lo había expulsado de sus filas, precisamente por aceptar esa burda condecoración[3].

A don Miguel ya eso del comunismo le importaba un comino. Él hasta le escribió unos versos al desinflado fantasma del comunismo, que para él ya no asustaba ni a los chicos: “No vales un comino, comunismo/ encogido como estás en tu nido…”; lo suyo eran los negocios y el humor. Escribía poesía humorística, noticias guasonas, ensayos mundanos y cuentos satíricos y “pecaminosos”. Caldera, era un poco ladino y remolón para estas cosas, pero le tocaba tener que cultivar un poco la amistad con ese hombre que contaba con tan buenos amiguetes en Miraflores. Además, a Laureano Vallenilla Lanz le molestaba la falsa facha de joven delicado y la pose curera de Caldera, y le conocía algunos de sus inmundos pecadillos; se evitaban, pues. Un día, entra Caldera al despacho de Miguel en El Nacional y lo encuentra catando un buen whisky escocés que le acababan de regalar. Invita a Rafael a un trago, Caldera se resiste, porque él sólo toma coca-cola. Yo no sé cómo piensas tú hacerte escritor si no tomas de lo bueno y de lo caro, chico, le espeta Miguel, y es cuando Otero Silva se transforma en todo un bardo y le lanza la mejor composición que había hecho hasta entonces: un canto a la más rica bebida que hombre alguno haya creado. Dice así: “Llegó de etiqueta negra,/ montado en caballo blanco,/ con una pea de tres filos/ y de chivas ataviado./ Abrió su inmensa bucana/ de presidente tumbado/ y así le gritó a los monjes:/ ¡tomen Old Parr, que yo pago!/ y con antiquary estilo/ pagó con un checkers falso./ Qué hombre tan rarity es ese,/ me dije con gran cuidado,/ le encuentro somenthing special/ de embassador anglicano,/ y le descubrí el ancestro/ de black and white trinitario/ al verle los chicharrones/ de escocés enrosquetados”.

Y fue así como por primera vez en su vida Caldera se echó un palo de whisky, que él cuenta: me descoyuntó.

Aquella Venezuela parecía no tener realmente problemas, sino que estaba sencillamente circundada por las maldades y las inquinas que anidaban en los oscuros corazones de unos tipos como Caldera, como Betancourt, como Villalba. Bueno, Miguel Otero hacía menos daño, hacía el papel que les corresponde a los periodistas del capitalismo, el de ser un pobre peón al servicio de los que más tienen. No hay que olvidar, que su padre, Enrique Otero Vizcarrondo, después del golpe contra Gallegos pasó a ocupar un distinguido lugar entre los más protuberantes aduladores de la nueva Junta de Gobierno. El periodismo era tan vil como siempre lo ha sido; entre las figuras entonces más descollaban en esta profesión, además de Miguel Otero, cabe mencionar a José Ramón Medina (Director del Tribunal Disciplinario de Colegio de Periodistas), Vicente Gerbasi (Secretario de Cultura y Propaganda de este mismo Colegio), José Vicente Fossi (Adjunto), el clérigo Jesús María Pellín y el potentado Juan de Guruceaga. Pérez Jiménez para mantenerlos contentos les hizo edificio que, claro, lo bendijo monseñor Pellín. Y ese era el ambiente que regularmente rondaba Caldera, quien gracias a ellos estaba bien informado.

[1] Revista Billiken, Nºs 1061, 2001, noviembre 1953.

[2] Ibidem.

[3] Esta es una información transmitida al autor de este trabajo, por el historiador y comunista J. E. Ruiz Guevara.


jrodri@ula.ve
Par Verde - Publié dans : Historia de Venezuela
Samedi 10 mai 2008 6 10 /05 /Mai /2008 17:21
Los tres grandes mosqueteros del racismo nacional: Adriani, Gallegos, Betancourt
José Sant Roz - www.aporrea.org
10/05/08 - http://www.aporrea.org/actualidad/a56700.html


 

Nunca he creído que Gómez fuera la causa

de nuestros males, sino la consecuencia del largo período

de involución hacia la barbarie…

Rómulo Gallegos

 

La decisión de López Contreras, de nombrar Ministro de Educación a Rómulo Gallegos, indirectamente, favorecía los proyecto políticos de Betancourt. Gallegos veía en su eterno alumno de literatura, a un joven audaz, estudioso y capaz de provocar con su pluma y con su verbo una revolución en Venezuela; un joven que además sabía escuchar, con un conocimiento profundo de los grandes problemas históricos y de la realidad nacional. Fue por intermedio de don Rómulo Gallegos que Betancourt conoció a Alberto Adriani, otro de los pensadores fundamentales de aquel momento.

Largas discusiones solían tener Gallegos y Betancourt en el despacho de Adriani, coincidiendo todos, de lo prioritario que era consolidar una aristocracia del pensamiento, una selecta inteligencia para así poder rescatar ciertos valores de nuestros más eminentes hombres. Era una de las maneras para poner en movimiento la fase inicial de la modernización del país. Extrañamente, en el rescate de estos valores ninguno consideró importante recurrir al ideal bolivariano. A ninguno de estos tres personajes parecía interesarle la obra de Bolívar. Acaso, si muy de cuando en cuando, y de manera vaga, como meramente formal, se referían al pensamiento del Libertador, pero algo vencido y que más bien servía para justificar tiranías como las de Gómez. Adriani era de los que pensaba que el pensamiento bolivariano chocaba con el progreso tecnológico y científico, algo que también iba a penetrar mucho entre los futuros líderes de Acción Democrática.

Los tres eran liberales de siete suelas, y coincidían en sus posiciones antibolivarianas con recios santanderistas colombianos como Germán Arciniegas y Eduardo Santos.

Para los tres, uno de los puntos esenciales que debía contemplar el nacimiento de la nueva Venezuela (que para ellos apenas estaba entrando en el siglo XX), estaba en promover una inmigración de raza blanca; igualmente consideraban indispensable, controlar e impedir por todos los medios posibles que siguieran llegando de negros de las islas vecinas. Por otro lado se hacía indispensable comenzar de inmediato un gran programa educativo para comenzar a formar técnicos, médicos, ingenieros, arquitectos y químicos. Todo lo que propendiese al desarrollo tecnológico. Para Gallegos esta era la única manera de contener a la barbarie.

Adriani, que había trabajado para Gómez, jamás había sido disciplinado en sus estudios, y su filosofía estaba fundada puramente en ideas de los liberales europeos. Con una mezcolanza de lecturas no muy bien asimiladas, quería estructurar una nueva ideología capitalista y nacionalista. Indudablemente que Adriani  con su indigestión teorética iba a ejercer una muy negativa influencia sobre Gallegos y Betancourt.

Para Adriani, por ejemplo, Juan Vicente Gómez había sido un sabio[1]. En cada reunión con sus amigos políticos hablaba del gran resurgimiento alemán, del filósofo italiano Adriano Thililger, de Vaihilinger, Einstein y Spengler. Había pasado cuatro años como funcionario de la Unión Panamericana, empapándose de la manera desarrollista como los Estados Unidos pensaban mantenernos colonizados comercialmente por todo el siglo venidero. Es decir, un perfecto peoncito de los mecanismos imperiales de Washington. Qué otro papel podía jugar Betancourt al lado de Adriani que no fuese el del ir echando las bases de una organización que nos atase de por vida a los intereses norteamericanos.

Betancourt no daba puntada sin dedal.

La admiración de Adriani por los Estados Unidos se la iba a trasmitir a Betancourt. Adriani le aseguraba que no había nada más paternal en el mundo que el gobierno gringo que estaba siempre presto en cualquier parte del mundo para proteger a sus ciudadanos de cualquier injusticia y agravios. Que Estados Unidos prepara a sus hijos admirablemente para que despilfarraran sus fortunas morales y materiales, y que esa gente del Norte nada tenía que ver con los latinoamericanos que por lo general se les veía afligidos por el complejo de inferioridad, temerosos, apesadumbrados, mirando su propia sombra[2]. Para Adriani, eso de andar escribiendo poemas incendiarios y haciendo inflamadas invocaciones a los manes de los próceres y abuelos batalladores, era puramente gastar pólvora en salvas.

Las tesis de Adriani sobre la inmigración las fundamentaba en académicos ultra-racistas como los sociólogos gringos Roos y Stoddard, y el sueco Helmer Key[3]. Este último afirmaba que sólo una numerosa inmigración blanca podía resolver las crisis endémicas en que se debaten los países del trópico y encaminarlas hacia un futuro prometedor. La horrible incultura de Adriani y Betancourt, del propio Gallegos, o sus malvados intereses no les permitía ver que precisamente por haber llegado los europeos tanto a América como a África, era por lo que estos continentes ardían en horribles conflictos y espantosas desgracias sociales y económicas. La solución entonces estaba en exterminar a todo lo que no fuera blanco. Lo habían logrado ya con los indígenas, pero conservaron a los negros porque eran la mano de obra necesaria para mantener sus negocios y riquezas; ahora que estos esclavos ya no les favorecían para sus intereses, era necesario traer más blancos para que terminaran por arrasarlos.

Apreciaba Adriani el asunto de la raza tal cual como se valora el negocio de la mezcla en el ganado, buscando buenos sementales o como bestias para el engorde: sujetos corpulentos, “blancos y bellos, esbeltos”. Es decir, lo entendía exactamente como los profesores y académicos gringos, como un concepto fundamentalmente ideológico. Para nada era de extrañar que el ideal de vida para Adriani fuese el que él había visto en Estados Unidos donde las condiciones de la naturaleza americana eran exuberantes y pródigas y en donde “la epopeya grandiosa de la conquista se había realizado por un milagro de energía vital[4]”. En su manera de pensar, de acuerdo con este razonamiento, coincide perfectamente con otro extraordinario racista criollo, Mario Briceño Iragorry.

Mario Briceño Iragorry, como Adriani, llamaban “románticos” a los que criticaban a los españoles por su “cruel comportamiento, cuando tal cosa no hubo durante la conquista.[5]” Justificaba don Mario, la presencia de los conquistadores en América porque para él, estaban dentro un plan cósmico. Los indios, por ejemplo, para Briceño Iragorry no merecían ningún respeto, porque “la sangre aborigen quedó diluida en una solución de fórmula atómica en la que prevalece la radical española[6]”. Dándose ínfulas de civilizado miraba con desprecio a nuestros aborígenes, y agregaba, por ejemplo, que era ridículo que a Guaicaipuro se le llamara héroe, porque “el héroe requiere una concreción de cultura social para afianzarse[7]” (¡cursi, coño!); y sigue añadiendo con alarde jurídico y retórico: “la defensa de un bohío podrá constituir un alarde de temeridad y de resistencia orgánica, pero nunca elevará al defensor a la dignidad heroica. Porque héroe, para serlo, en la acepción integral, debe obedecer en sus actos a un mandato situado más allá de las fuerzas instintivas: su marco es el desinterés y no la ferocidad[8]”.

 
 [1] Alberto Adriani , Textos escogidos, Biblioteca Ayacucho, Caracas (Venezuela), 1998, pág. 229.

 

[2] Ibidem, pág. 162.

[3] Ibidem, pág. 88.

[4]  Ibidem, pág. 19.

[5] Mario Briceño Iragorry , Tapices de Historia Patria, Impresos Urbina, Caracas (Venezuela), 1982, pág. 80.

[6] Ibidem, pág. 41.

[7] Ibidem, pág. 42.

[8] Ibidem, 111-112.

 

Par Verde - Publié dans : Historia de Venezuela
Jeudi 17 avril 2008 4 17 /04 /Avr /2008 17:47
Así mataron a Rómulo Gallegos

José Sant Roz - www.aporrea.org
17/04/08 - http://www.aporrea.org/actualidad/a55291.html

Había momentos en que mordía en

mí la amarga melancolía de la soledad.

L. Trostky

A mediados de febrero de 2008, llegue a La Habana para los actos de entrega del Premio Pensamiento Bolívar-Martí. Primera vez que iba a la isla sagrada, a la isla que tanto conocía a través de los libros, a través de la historia escrita con sangre, por tantos revolucionarios venezolanos. Una de las primeras cosas que hice fue visitar el Hotel Nacional (no para gozar ni divertirme, claro) porque me habían referido que allí se mostraban unas fotos de Rómulo Gallegos, recién llegado a La Habana, luego del golpe militar que le derrocara el 24 de noviembre de 1948. Pero ya no quedaba sino una enorme foto, donde el famoso escritor aparecía vestido de blanco, con un cigarrillo en la mano, acompañado de doña Teotiste Arocha Egui.

Después de ese Golpe Gallegos nunca más se recuperará. Nunca más volverá a la política de partidos. Habrá muerto.

Cuántos recuerdos acudieron a mi memoria: el gobierno de Gallegos cayó con una simple alocución radial de Pérez Jiménez. Como Gonzalo Barrios hubiese amenazado a los golpistas con sus sindicatos armados y las milicias de su partido, se esperó una reacción. Pero nada. Ni siquiera la base militar de Maracay, ni la Policía Municipal, ni la Seguridad Nacional[1].

El Golpe fue recibido con cierto fervor por un gran sector del pueblo venezolano, y se salió a la calle como adelantándose a las fiestas navideñas, quemándose cohetes y la gente abrazándose en las calles. Jóvito, Caldera y el PCV, apoyaron el cuartelazo, y numerosos empresarios corrieron a Miraflores para respaldar la acción. Entre los primeros que corren a asilarse están Braulio Jatar Dotti y Malavé Villalva, que incluso lo hacen antes de que se dé el Golpe.

Muchos se dejaron poner presos como corderitos.

Cuando en Miraflores ya está se armando el Golpe, y el palacio se encuentra prácticamente tomado por los conspiradores, el Presidente Gallegos, desde su casa, con su habitual parsimonia, solicita en voz alta los servicios del mayordomo Suárez. El mayordomo Suárez, cumpliendo el protocolo se dirige al Comandante José León Rangel para que se le dé la debida autorización. Rangel le dice: “- ¡Hable, Suárez, pero mucho cuidado!”. El mayordomo aclara el asunto, pero Rangel le replica: “- No, Don Rómulo. ¡No es posible! ¿Sancocho de pescao? Qué va. Ahora está mandando otra gente.”

Se va de bruces el gobierno, y toma el mando una junta militar encabezada por Carlos Delgado Chalbaud. Precisamente para ese día se encuentra en el despacho del presidente una lista escrita a mano con las audiencias del día (24 de noviembre): La encabeza Mario Briceño Iragorri. En el patio del palacio hay una serie de personas detenidas. Se oyen voces de súplica, de pronto la de don Mario que grita: “¡Laureano[2]!, ¡Laureano!, ¡por favor diles que no me detengan! ¡Yo no soy adeco! ¡Tenía una audiencia con el presidente!”

Cuando dejan en libertad a don Mario, éste llama aparte a Laureano y le dice: “¡Has podido avisarme para no hacer este papel tan ridículo!” El escritor recibe un brandy para reponerse del susto. Viendo don Mario que Laureano tiene cierto poder entre el grupo que ha derrocado a Gallegos, dice: “No te sería difícil recomendarme para un ministerio o una embajada. Podría ser buen Ministro de Relaciones Exteriores o de Educación ¿No crees tú?” Laureano, le replica: “Sí lo creo, pero si llegare a tener influencia para designar ministros, empezaría por mi propia persona.”

Don Mario sale muy aturdido diciendo solemnemente: “Es más interesante hacer la historia que escribirla.”

Ningún adeco salió a defender al pobre Gallegos que lo llevaban y traían como a un monigote; en realidad por las calles de Caracas se encontraron centenares de carnets de AD destrozados. Tanto Betancourt como Gallegos aceptaron esta tragedia personal como una natural reacción y condena por lo que ellos habían hecho contra Medina. Lo más cruel era que el hombre en quien Gallegos más había confiado, Carlos Delgado Chalbaud, era quien precisamente había servido de ejecutor de aquel mazazo.

En pocas horas cogieron presos a casi todos los miembros de la plana mayor de los adecos, no entendiéndose la magia de Betancourt para esconderse. La cárcel Modelo de Caracas quedó atestada con personajes como Leoni, Ricardo Montilla, Ruiz Pineda, Pérez Alfonzo, Prieto Figueroa, Anzola Anzola, Raúl Ramos Giménez, Alberto Carnevali, Luis Augusto Dubuc, Luis Lander; Betancourt refiere en su libro “Venezuela. Política y Petróleo” que hubo no menos de 10 mil venezolanos presos.

Toda esta gente contaba con que el Departamento de Estado reaccionase severamente contra los golpistas. Estaban seguro por la relación importante que Betancourt tenía con los personeros de Washington, pero resulta que en el negocio de la repartición nacional, ya Pérez Jiménez se les había adelantado. Nunca en América Latina, desde 1830 hasta 1998 (a excepción de Fidel Castro), nadie ha ejercido el cargo de presidente de la República sin el expreso consentimiento del State Department.

Ya para el 21 de enero de 1949, los Estados Unidos habían reconocido al gobierno de Carlos Delgado Chalbaud. Harry Truman mandó a hacer morcillas a Andrés Eloy Blanco y a Gallegos, cuando éstos en sendas cartas le solicitaban intercediese por ellos. Inmediatamente, Estados Unidos aclaró lo que le interesaba con el nuevo gobierno que era su cuota de poder y de beneficios sobre el área petrolera, el asesoramiento en el ramo militar y en lo concerniente a unas relaciones comerciales que siempre les favoreciese. Estados Unidos claramente le decía a los que detentaban el poder: Como ustedes no son producto de un proceso democrático limpio, para ser reconocidos tienen que atenerse a nuestras reglas y disposiciones en materia internacional. Así ganan ustedes y nosotros también.

Había igualmente exigencias en puertas que Pérez Jiménez no estaba dispuesto a tolerar, y he allí un estado de inestabilidad que se le iba a crear al nuevo régimen.

El gran novelista será desterrado el 23 de diciembre de 1948. Llega a La Habana en medio del jolgorio de las navidades, pero él abatido, con un dolor inmenso por su país, y trae en una carpeta una declaración que desea entregar en el aeropuerto a los periodistas. Es una declaración con la que Betancourt no ha estado de acuerdo en absoluto, pero no puede evitar que Gallegos ceda a sus ruegos. Dice entre otras cosas este insigne hombre: “… Yo acuso, sin mínimo temor de incurrir en imputación calumniosa, de haber sido animadoras de esta concitación a las Fuerzas Armadas contra los derechos del pueblo poderosas fuerzas económicas, las del capital venezolano sin sensibilidad social y, acaso también las del extranjero explotador de la riqueza de nuestro subsuelo… han sido ellas –no vacilo en denunciarlas, repito- las que han inflado la gana tradicional de poderío que alimentaban los autores del golpe militar hoy victorioso. Pero hay todavía algo más que Venezuela e Hispanoamérica entera deben saber. Aquí ha ocurrido un acto más de la tragedia que en nuestra América viene padeciendo la democracia. ¿Quién maneja esta máquina de opresión que ya se ha puesto sobre nuestro continente? ¿Qué significa la presencia, constatada por personas que me merecen fe absoluta, de un agregado militar de embajada de potencia extranjera en ajetreos de cooperador y consejero en uno de los cuarteles de Caracas mientras se estaba desarrollando la insurrección militar contra el Gobierno Constitucional y de puro y legítimo origen popular que yo presidía? No ha sido pues tal insurrección un accidente de nuestra vida política de suyo propicia a las conmociones de este género, sino un síntoma más sobre la América de nuestra lengua y de nuestro espíritu, de algún propósito prepotente de impedir que nuestros pueblos afirmen su esencial característica democrática y desarrollen libremente su riqueza para obtener su independencia económica, a fin de que no puedan decidir su propia suerte histórica como pueblos soberanos.[3]”

Cuando este documento salió al mundo, inmediatamente la Casa Blanca por boca de Harry (“el Sucio”) Truman salió a declarar que la presencia del Coronel Adams, Agregado Militar de la Embajada Norteamericana en Caracas, en el cuartel de Miraflores, en momentos en que se desarrollaba el Golpe fue producto de una mera casualidad: el Coronel Adams sólo estaba recogiendo unos pases de cortesía para una corrida de toros, y que con tal propósito se había acercado para hablar con el Mayor José León Rangel.

Toda una burda e inmunda mentira porque ya estaba escrito el reconocimiento de Estados Unidos a la Junta Militar que se haría efectiva a partir del 21 de enero de 1949.

[1] Eso de que los adecos se crecen frente al caído y se tornan unos ovejitas con quienes les enfrentan de igual a igual, se evidenció cuando dejaron solo al llamado caudillo Alfaro Ucero en momentos en que las encuestas demostraban que Hugo Chávez arrasaría en las elecciones del 6 de diciembre de 1998.

[2] Laureano Vallenilla Lanz (1967), op. cit., pág. 277.

[3] Guillermo García Ponce y Francisco Camacho Barrios, Diario de la Resistencia y la Dictadura 1948-1958, Colecciones Centauro, Caracas, Segunda edición, 1982, págs., 44-45.

jrodri@ula.ve


Par Verde - Publié dans : Historia de Venezuela
Mercredi 2 avril 2008 3 02 /04 /Avr /2008 19:07
Arturo Uslar Pietri, señor Presidente, quiso sembrar el petróleo pero para entregarlo a las compañías…

José Sant Roz - www.aporrea.org

02/04/08 - http://www.aporrea.org/actualidad/a54345.html

Los latinoamericanos deben aceptar las

virtudes económicas de la cultura

capitalista como cualidades necesarias del hombre.

Richard Hofstadter



Los radicales de Primero Justicia, los ultraderechistas como Alejandro Peña Esclusa, Oswaldo Álvarez Paz, Ramón Escovar Salom o el finado cardenal Rosalio Castillo Lara, con todas sus acciones, no llegaron a ser tan efectivos en sus argumentos para imponernos la dominación capitalista, como sí lo consiguió Arturo Uslar Pietri. Don Arturo no hubiese vacilado en absoluto en unirse con toda su alma a la campaña neoliberal mundial que durante todo 2007-2008 han estado promoviendo José María Aznar, Mario Vargas Llosa, Vicente Fox, Rafael Toledo, Alan García, Álvaro Uribe y el rey Juan Carlos, contra el Presidente Hugo Chávez. Es cierto que al señor Uslar le dieron el Premio Príncipe de Asturias, como también le concedieron el Premio Internacional de Periodismo Rey de España a Patricia Poleo, a Venevisión y a Luis Alfonso Fernández, por sus macabras manipulaciones mediáticas intentando derrocar a nuestro Presidente.

Recuerdo igualmente, que conocí bastante a don Arturo con quien me carteé muchas veces, correspondencias que aún conservo y que algún día daré a conocer a la opinión pública. También en ellas se verá por qué nos distanciamos.

No deja de sorprender la habilidad que tuvo este hombre para promover a todos los partidos contra nuestros más sagrados intereses, durante medio siglo. Acabó siendo el supremo oráculo de la nación y el ente moral y humano más representativo de nuestra cultura, de nuestra identidad, y un recio defensor de las compañías petroleras. Fueron éstas quienes les dieron una curul para que les defendiera desde el Senado de la República. Justificaba Uslar Pietri lo poco que nos pagaban por nuestro petróleo aduciendo que las compañías tenían que gastar mucho dinero en sus actividades de exploración; justificaba la apertura petrolera y por ende que se le diesen más concesiones para continuar con esa política de expoliación salvaje de nuestros recursos. De modo que su verdadera tesis en cuanto a hidrocarburos es: “Siembra petróleo y cosecharás buenas concesiones para tus máximos gerentes”.

Durante el gobierno de Raúl Leoni, Uslar y su grupo, desde el Congreso de la República, se opusieron ferozmente junto con todos los sectores de la oligarquía a que se modificase la Ley de Impuesto sobre la Renta, a fin de que no se pudiese pechar a las grandes empresas. Fue él la cabeza de la Junta Directiva de Seguros la Seguridad cuando la empresa comenzó a hacer aguas por la crisis financiera de 1993, y entonces corrió a pedirle auxilios al gobierno, quien prestamente se los entregó. Después le darían tribuna en todas partes para decir que el país era un desastre, un desorden, un caos por el reparto de beneficios y prebendas a los más poderosos. Fue Uslar el de la expresión: “Lusinchi es un hombre de abundante corazón”[1]. Don Arturo no fue sino un crítico de la corrupción de los dientes para afuera[2], no podían los poderosos de los partidos halagarlo porque se conmovía hasta las lágrimas. Todos los gobiernos le dieron buenos cargos y exquisitas atenciones desde que tumbaron a Rómulo Gallegos, pasando por el de Pérez Jiménez y toda la era del Puntofijismo; por supuesto, con CAP consiguió algo sustancioso: ser embajador ante la UNESCO.

Se auto-catalogó de “pendejo” pero no lo era en absoluto, como veremos.

Estaba totalmente de acuerdo Uslar con un apartheid educativo: los pobres para él, no tenían cabeza para pensar y se les debía enseñar muy restringida y particularmente lo que necesitaban para sobrevivir en su entorno. Más nada. Los pobres para él no tenían remedio y vivirían eternamente como muertos de hambre por el inevitable estado mental con que habían llegado a este mundo, exactamente la misma tesis de Mario Vargas Llosa. Uslar supera en racismo a las tesis selectivas y ultraderechistas de personajes como Laureano Vallenilla Lanz, Alberto Adriani, Mario Briceño Iragorry y Guillermo Morón, por ejemplo.

Sobre todo en el tema sobre nuestros aborígenes, Uslar Pietri mostraba un odio y un desprecio delirante por lo nuestro; en un estilo harto chocante habla de "La Guerra Santa en América" llevada a cabo por los conquistadores. Refiere que "la empresa de la conquista de América no puede verse sino como una continuación en otro escenario de la gran lucha multisecular por la Reconquista de España de manos de los infieles[3]". ¿Qué de sagrado o divino podía tener aquella matanza de indios cuando todo el mundo sabe que fue la política de terror la que se impuso para hablar de “pacificación en las Indias”?

¡Qué clase de infieles!, ¡los indios!, ¡a los que se venía no a catequizar sino a robar, mutilar y diezmar! El señor Uslar, para dar realce a su afirmación, toma las palabras de Fray Bernardino de Sahagún quien con "impresionante y simple convicción" escribió: Parece que en esos nuestros tiempos, nuestro señor Dios quiso restituir a la Iglesia lo que el demonio le ha robado en Inglaterra, Alemania y Francia, en Asía y Palestina.” Como si fuera justo y bueno que los conquistadores vinieran a esta parte, a vengar con sangre y fuego, lo que aquellos países le habían arrebatado a la piadosísima y santa Iglesia cristiana. Si esa teoría del señor Uslar Pietri es cierta, de que la conquista de América fue una extensión de la guerra contra los moros, entonces no hay ninguna duda de que aquellos españoles eran unos aberrados, unos verdaderos enfermos con ansias incontrolables de provocar muerte y desolación a donde llegaran.

En esencia aquella guerra no fue llevada a cabo sino con forajidos, sádicos, pícaros y criminales, que eran sacados de las cárceles españolas y reunidos en Sevilla, a la espera de los barcos que partirían hacia las Indias. ¿Qué tienen que ver con valores cristianos, con la lucha de Santiago frente a Mahoma, un Diego de Velázquez, los Pizarros, Lope de Aguirre, Francisco de Carvajal, los Almagros, Alvarado, Ovando, Pánfilo de Narváez, Juan de la Cosa, Colón, Cortés, Balboa, Pedrarias, Nicuesa, Valdivia, Ponce de león, Esquivel y tantos otros, casi todos muertos de manera horrible, por sus mismos paisanos y por las acciones más opuestas a los mandamientos del Señor? Añade Uslar Pietri: “vinieron no en una mera empresa de conquista sino impelidos también por un propósito superior, del cual estaban convencidos, para alcanzar un fin de carácter religioso y cultural, hacer de los indios cristianos para extender la religión[4]".

Sobre la teoría del señor Uslar, de que los españoles fueron lejos en su empresa evangelizadora hasta llegar a fundirse con la cultura de estos pueblos, y de que por ejemplo, a diferencia de la Gran Bretaña y Francia, intentaron convertir masivamente a los indios al cristianismo, debemos decir, que ello forzosamente tenía que ser así. Lo que vino a estas tierras fue gente contumaz y ociosa, que por necesidades imperiosas, por inmunda lujuria y rancia ignorancia descargaron aquí sus viles simientes. ¿Qué otra cosa podían hacer aquellos seres dejados en la Española por Colón, en su primer viaje? No nos vengan con que se procuraba una fusión cultural entre dominados y dominadores, que el encomendero y el indio, en santa paz, iban a misa y veneraban a la misma virgen y hablaban la misma lengua, y vivían bajo las mismas instituciones, en un estado idílico, dulce, como Uslar pretende presentárnoslo, con efectos cinematográficos, dignos de los culebrones para la televisión.

Eso de Guerra Santa contra los indios sólo puede caber en una cabeza estúpida, pues qué clase de herejía era la que sostenían los indios contra la religión católica, que Bartolomé de Las Casas se conmueve ante la bondad, la inocencia, "mansísimos", dóciles; gente pacífica y no dañosa o nociva, con tanta confianza y seguridad con que se acercaban a los intrusos y se ponían a su disposición, sin tomar en cuenta que éstos podían ser feroces. Con tan evidente mansedumbre, simplicidad, bondad, "cuán aparejadas estaban por Dios para poderse transplantar y transformar, de ramos de acebuche y silvestres amargos de la silva de su gentilidad, en olivas o vides dulcísimas de su carísima y preciosíma viña".

Las maldades entre los españoles, los saqueos de los conquistadores, las violaciones a las indias, la quema de caciques, las torturas y extorsiones, concusiones y raptos eran las únicas y verdaderas herejías contra las cuales valía la pena haberse realizado una Guerra Santa.

Mientras en nuestras escuelas sigamos manteniendo como dioses del pensamiento a intelectuales como Uslar Pietri, aquí seguiremos mal; esclavizados, herrados como herraban los conquistadores a nuestros indios. El hierro del servilismo en la mente con sus crímenes e imposiciones. No habremos hecho ninguna revolución hasta que definitivamente en nosotros no matemos a estos dioses.



[1] Sin que todavía se sepa si era que el corazón de Lusinchi pesaba varias arrobas.

[2] Lusinchi le hizo un homenaje en palacio que fue muy rumboso, y el tamaño de la tarjeta de invitación, medía medio metro de largo por treinta centímetros de ancho.

[3] Artículo de Arturo Uslar Pietri reproducido en el Diario La Nación, 28 de noviembre de 1991.

[4] Ibidem.

jrodri@ula.ve

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Mardi 18 mars 2008 2 18 /03 /Mars /2008 14:04
 
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Contundente derrota de la Exxon fortalece soberanía petrolera de Venezuela


 
Londres, 18, Mar. ABN.- Un tribunal británico sostuvo que no procede el pedido de la Transnacional ExxonMobil de congelar más de 12 mil millones de dólares de activos externos de Petróleos de Venezuela (Pdvsa).

'He decidido que la orden judicial' de congelamiento de fondos dictada el 24 de enero contra Pdvsa 'debe ser revocada', declaró a la corte el juez Paul Walker, encargado del caso.

'Este es el principio del fin de la campaña de acoso de ExxonMobil contra Pdvsa y Venezuela', declaró el embajador venezolano en Londres, Samuel Moncada.

Los abogados de Pdvsa también expresaron su satisfacción, mientras la abogada de ExxonMobil, Catharine Otton-Goulder, dijo que no tiene comentarios por ahora.

El juez Walker explicará su fallo en unas horas.
 
   

© ABN 2005
(07:04 AM) Venezuela gana caso congelación activos contra Exxon

 

Londres.-  Venezuela obtuvo una contundente victoria en su litigio contra el gigante estadounidense ExxonMobil ante el Tribunal de  Inglaterra y Gales, que decidió revocar el congelamiento de 12.000 millones de dólares de activos externos de Pdvsa.

"He decidido que la orden judicial" de congelamiento mundial de fondos, dictada el 24 de enero contra Pdvsa, a pedido de ExxonMobil, "debe ser revocada", declaró a la corte el juez Paul Walker, encargado del caso.

La suspensión de esa orden tiene efecto inmediato, decidió el juez al término de la audiencia sobre este caso, que empezó el 28 de febrero en el Alto Tribunal de Inglaterra y Gales, con sede en Londres.

"Este es el principio del fin de la campaña de acoso de ExxonMobil contra PDVSA y Venezuela", declaró a la AFP el embajador venezolano en Londres, Samuel  Moncada, que se dijo "muy complacido" con el veredicto del juez.

La victoria de Venezuela es tanto más contundente por el hecho de que ExxonMobil, la mayor empresa petrolera de mundo, no va a apelar el veredicto, indicó uno de los abogados de Pdvsa, Gordon Pollock.

"La corte de Inglaterra y Gales ha rechazado ser utilizada como instrumento de Exxon contra Venezuela", destacó el embajador venezolano.

El tribunal londinense había ordenado el 24 de enero la congelación de 12.000 millones de dólares de Pdvsa para "garantizar" el pago de una compensación financiera a ExxonMobil, tras la nacionalización decretada por el  gobierno del presidente Hugo Chávez en la Faja Petrolífera del Orinoco.

"La sentencia del juez es una buena noticia no sólo para Venezuela sino también para los países pequeños que manejan recursos naturales, ya que la corte dio la razón a Venezuela, al reconocer su soberanía sobre sus propios recursos", afirmó Moncada.

"Además la decisión de la corte inglesa, que rechazó el abuso de medios legales para resolver asuntos comerciales, debe ser una lección para todos", señaló el diplomático venezolano, subrayando que el veredicto significaba "una derrota de las tácticas de terrorismo judicial utilizadas por ExxonMobil".

Los abogados de Pdvsa, que reclamaron durante la audiencia que el Reino Unido no tenía jurisdicción para dictar una medida de congelación de activos contra una compañía extranjera cuando no está relacionada en nada con las partes involucradas con este caso, expresaron su satisfacción con el fallo.

"La decisión del juez en este caso va a sentar precedentes legales", destacó Pollock, que durante la audiencia argumentó además que el litigio entre Pdvsa y la petrolera estadounidense está además en proceso de arbitraje ante una corte de Nueva York, por lo que la corte inglesa estaría abusando de sus  poderes al mantener la orden de congelamiento de fondos contra una de las partes.

"Sin comentarios", declaró por su parte la abogada de Exxonmobil, Catharine Otton-Goulder, que había alegado que la orden judicial congelando los activos de Pdvsa era necesaria para garantizar una compensación financiera por la nacionalización de sus yacimientos en la Faja del Orinoco.

La medida cautelar de congelamiento de activos sólo se ha hecho efectiva en un banco de Nueva York, que bloqueó una cuenta de 315 millones de dólares de una filial de Pdvsa, a petición de ExxonMobil.-

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Mercredi 12 mars 2008 3 12 /03 /Mars /2008 16:58
La Exxon de hoy brindó por la gran farsa
La nacionalización petrolera de CAP fue celebrada por WashingtonJosé Sant Roz - www.aporrea.org

12/03/08 - http://www.aporrea.org/tiburon/a52941.html

CAP, en su plan por rescatar la “soberanía nacional” puso también sobre el tapete la nacionalización del hierro, pero previamente hizo acuerdos con la “Orinoco Minning” y la “Iron Mines”, para que las casas matrices de USA (la U.S. Steel y la Beltlhem Steel) continuasen sin problemas durante diez años más dueñas de este mineral.

Entre los que redactaron la Ley petrolera de Nacionalización estuvieron los Ministros de Mina, Hacienda, Fomento y de Planificación, doctores Arturo Hernández Grisanti, Héctor Hurtado, Carmelo Lauría y Gumersindo Rodríguez.

En el caso del petróleo, Gustavo Cisneros y Henry Kissinger (como representantes de la Exxon de hoy) se pusieron de acuerdo para asesorar al gobierno e incluyera en la Ley la posibilidad de establecer empresas mixtas para la explotación de hidrocarburos.

El documento original elaborado por la Comisión, apareció reformado por CAP, quien sin consultar a nadie modificó el artículo 5 del proyecto, para que de este modo quedara admitida la posibilidad de que compañías mixtas (empresas trasnacionales) siguiesen participando en el negocio petrolero tal cual como lo venían haciendo en el pasado. Esta modificación produjo un contundente rechazo de Juan Pablo Pérez Alfonso quien la consideró indigna de un país soberano.

Después vino el debate de la opinión pública, en la que Gonzalo Barrios, presidente de AD, y Rómulo Betancourt tomaron la decisión de defender a CAP, en su decisión de modificar el artículo 5. Dice Sanín en su libro “Gracias a ti”[1]: “Todo ese cúmulo de circunstancias se reflejó el día de la promulgación de la Ley en el Palacio de Miraflores, donde no hubo júbilo, ni emoción, ni aplausos, sino una ceremonia fría y burocrática con la presencia de los puros adecos y de perezjimenistas oportunistas. Ese 29 de agostos de 1975, día del “Ejecútese”, fue un hito más en el camino de las traiciones a la soberanía y al pueblo. El epitafio podría ser esta frase de un editorial del periódico The New York Times el 2 de Septiembre de 1975: “El gobierno de Caracas se mostró prudente en la elaboración de una legislación que permite, por contraste a las compañías extranjeras seguir actuando en Venezuela”.

Claro, CAP podía inventar todo lo que quisiera, y Betancourt jamás lo criticaría públicamente, porque estaba sobreentendido que el Presidente Pérez estaba gobernando en un todo de acuerdo con Fedecámaras. Esta organización empresarial estaba entonces bajo el mando del doctor Alfredo Paúl Delfino. El presidente de Fedecámaras no se cansaba de repetir: “Respaldamos totalmente al Presidente de la República. Formaremos todos los Venezolanos un solo bloque para apoyarlo”.

Basta un solo hecho para definir la calidad de la nacionalización que se estaba llevando a cabo: los empresarios se sentían tan eufóricos con la política económica del gobierno que organizaron caravanas para apoyar a CAP, incluso se pusieron de acuerdo para hacerle un gran recibimiento cuando en uno de esos tantos viajes del Presidente al exterior, acudieron con gran alborozo a recibirlo a Maiquetía. Es decir, a CAP no se le ocurría pedir a su partido que organizara al pueblo para un recibimiento en vísperas de la promulgación de una ley tan importante, sino que todos sus contactos y acuerdos se hacían única y exclusivamente con la poderosa central empresarial.

Nadie en Fedecámaras se estaba planteando en aquella ocasión, por ejemplo, una guerra a la pobreza, un plan de pleno empleo como tampoco luchar contra el desabastecimiento, contra la especulación y los privilegios groseros de la oligarquía. Millones de dólares sin control alguno se les entregaban a los empresarios a través de los fondos de Inversiones, los Bancos del Estado, la Corporación de Fomento, la Corporación de la Mediana y Pequeña Industria. Así respondía sabiamente CAP al apoyo de los empresarios, por las presiones que estaba recibiendo del Departamento de Estado.

En aquellos días, era tal la confianza de Estados Unidos en nuestro Gobierno, que a Betancourt le llegaron informes del Presidente Gerard Ford, para que Venezuela asistiese a la conferencia de la OPEP de septiembre de 1975, en Viena con el firme propósito de  intermediar para “apaciguar” a los principales Estados miembros (Irán, Argelia, Irak, Libia y Gabón) y se fijase un muy moderado aumento en el precio de barril de petróleo.

Refiere Sanín en su libro[2]: “El 18 de septiembre de 1975, llegó de Washington el Embajador Burelli Rivas como emisario de Gerard Ford y Henry Kissinger con una carta fatídica. El señor Pérez llamó en consulta al ex Presidente Betancourt, al Canciller Escobar Salom, al ministro Valentín Hernández y al Secretario Piñerúa Ordaz; y les planteó en Miraflores la necesidad de “salvar la nacionalización petrolera y los envíos de petróleo a los EE.UU.”, con una posición conservadora, tímida y claudicante en la conferencia de la OPEP, en cuyo seno Venezuela pasó a ser el “very good fellow” del gobierno norteamericano, con menoscabo de un liderazgo que habíamos tenido desde los tiempos de Pérez Alfonso”.

Para esa época se le entregaron informes a CAP que hablaban de que un 70% de los venezolanos estaban desnutridos; que teníamos un 23% de analfabetas; con un 42% de venezolanos por debajo del tercer grado de primaria; donde el 5% de los ricos obtienen el 22% de los ingresos, y con más de 620 mil desempleados. Con la aterradora estadística de que el 72% de las viviendas del país carecían de agua y de cloacas.

Ya para entonces en la capital teníamos un millón de marginados viviendo en los cerros. Que el número de niños de la calle era de un millón ochocientos mil.

 



[1] Ediciones Vadell Hermanos, 1975.

[2] Ut supra.

 
 
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Mardi 11 mars 2008 2 11 /03 /Mars /2008 16:22
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L. B. Prieto Figueroa, su anti-comunismo y el “don oportuno del silencio”


José Sant Roz - www.aporrea.org

11/03/08 - http://www.aporrea.org/actualidad/a52860.html
Establecido Rómulo Betancourt en Nápoles, en 1964, solían visitarle con frecuencia, don Luis Beltrán Prieto Figueroa, Reinaldo Leandro Mora (quien era embajador ante la Santa Sede), Gonzalo Barrios y Jesús Ángel Paz Galárraga, entre otros. Todos precandidatos por AD, quienes sabían que el viejo zorro era el depositario de la confianza norteamericana hasta su muerte (como Juan Vicente Gómez): el único que podía certificar quién sería el sucesor de Raúl Leoni. Betancourt sentía hacia Prieto un rechazo íntimo que le costaba disimular, aunque el “Negro” le hubiese mostrado tanta fidelidad en los momentos más difíciles de la vida del partido. El pobre Prieto, para él, sencillamente carecía del don de saber aceptar órdenes y de callar ante ciertas cuestiones que para Rómulo eran extremadamente delicadas. Nadie apreciaba más el don oportuno del silencio en política que Betancourt, y por eso muchas veces debió decirle: “Ten cuidado que acabas de perder una buena oportunidad para callarte”. Pero aquello era inútil. Y lo veía muy claro Betancourt: si Prieto llegaba a la Presidencia, los humos se le irían a la cabeza, y todo un enjambre de bichos perniciosos y peligrosos comenzarían a rondarle para colocarle toda clase de trampas y seductoras ideas de cambios. El fin sería enredarle y hacerle perder el control. Entre ese enjambre veía clarito a Miguel Otero Silva (haciéndole declarar “sandeces” por El Nacional), a Jóvito Villalba (apartándolo del programa del partido), a los pro-comunistas enconchados en cualquier cueva universitaria. Que en pisando el Negro una sola de esas trampas, todas las demás se desencadenarían y el país entraría en un caos total. Por eso, después de él, Leoni con su nulidad inmensa como político resultó una continuación nada traumática para la estabilidad democrática del país. A Leoni no podría sucederle sino alguien muy audaz pero a la vez declaradamente pro-estadounidense y aferrado a su programa, como Carlos Andrés Pérez, por ejemplo; o en su defecto otro similar a Leoni, igualmente incapaz de salirse del marco que él señalase, y estaba claro que éste no podía ser sino Gonzalo Barrios. En todo caso, nunca alguien que en lo más mínimo fuese a ser visto con desconfianza por los empresarios, la Iglesia, el Alto Mando de las Fuerzas Armadas, como evidentemente resultaría en el caso del Negro Prieto si salía electo.

Prieto, por otra parte, era de una versatilidad extraña: Dirigía una revista para pedagogos, intelectuales, políticos y profesionales llamada “Política[1] con el fin de ir creando un espacio para su futura candidatura presidencial y su jefe mayor se enteraba de estas cosas, y las veía con malos ojos. Aparecía como un personaje indefinido, y a Betancourt le estremecía esa meliflua viscosidad. A veces hablaba de darle un vuelco al país, y aunque para Rómulo era pura demagogia, estas posturas molestaban a un partido que estaba siendo minado horriblemente por el negocio sucio, la mordida y el clientelismo. Prieto que había sido elegido senador (por dos períodos consecutivos) por las Isla de Margarita jamás se preocupó siquiera en resolverle el problema de un acueducto, el asfaltado de una calle o la puesta en marcha de algún alumbrado, en algún barrio. Se la pasaba encerrado en su castillo de cristal, malhumorado, repartiendo recomendaciones para sus acólitos y pidiendo colaboraciones contantes y sonantes para su revista que era exageradamente muy bien financiada por Miraflores y varios despachos oficiales. De Miraflores recibía un subsidio de 25 mil bolívares mensuales (unos 5.000 dólares para la época).

Prieto igualmente le avaló a la política Betancourt en todas sus posiciones anticomunistas: asumió total indiferencia cuando se perseguía con saña a los excluidos jóvenes del MIR, cuando se los hostigaba sin compasión para él estar a la altura del jefe máximo, y hacerle sentir cuán apegado estaba a su línea de guerra sin cuartel a los “extremistas”. Él convalidó, y esto es lo más horrible, la represión desatada durante el gobierno de Leoni: las torturas y los asesinatos, la gran cantidad de desaparecidos, y con esa indiferencia justificó las acciones fascistas de Gonzalo Barrios cuando éste era ministro de Relaciones Interiores. Dijo Prieto –léase la prensa de la época- que Barrios era un hombre incapaz de ordenar la represión o de tolerarla. Cuando se le preguntó por qué razón no había elevado su voz de protesta contra el monstruoso crimen contra el profesor Alberto Lovera, y contra los desaparecidos y los fusilados, entonces contestó: “¿Cómo lo iba a hacer siendo yo el presidente del partido?”[2]. Para Prieto, cualquiera en AD que criticara a sus propios compañeros quedaba como un tonto, y él no estaba para asumir ese papel tan ridículo.

El caos represivo en Venezuela entonces alcanzaba niveles horrendos. Se dio el caso de que un Cuerpo de las Fuerzas Armadas publicó un aviso del general José Agustín Paredes Maldonado en el que se ordenaba detener vivo o muerto a un ciudadano venezolano. Cuenta José Vicente Rangel[3] que un Fiscal del Ministerio Público se atrevió hacer una interpretación de esta barbaridad gravemente anticonstitucional, y el general Paredes Maldonado respondió: “Dígale a ese fiscalito que no me adorne el aviso en esa forma, porque lo que yo he querido decir está muy claramente dicho.”

Docenas de venezolanos se encontraban siendo juzgados por tribunales militares y en las detenciones que practicaban los efectivos del Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas, SIFA, se atribuían funciones que sólo le correspondían a la Policía Judicial. Se comenzaron a instalar en distintos lugares de Venezuela, los famosos campos anti-guerrilleros como los de Cachipo, Urica (en el Tocuyo), Cabure, Yumare, Cocollar, Isla del Burro, en los que centenares de ciudadanos eran torturados. Las cárceles se encontraban hacinadas de presos políticos y de las de Tacarigua, San Carlos y Maracaibo llegaban denuncias sobre frecuentes violaciones de los derechos humanos. En Cachipo torturaba los propios oficiales de las Fuerzas Armadas y allí mataron al pintor Juan Pedro Rojas y de allí desaparecieron a los presos Roberto Bastardo y José Pulido Núñez, entre muchos otros.

Venezuela vivía una perfecta dictadura militar gobernada por un civil que estaba creando la matriz de opinión, apoyado por Washington, de que era el hombre más democrático del continente. Lo más cruel es que hombres dentro de Acción Democrática que se consideraban cultos, pedagogos y con altas responsabilidades dentro del gobierno como Prieto Figueroa, nunca dijeron una sola palabra para criticar y condenar estos crímenes.

El caso del profesor Alberto Lovera (dirigente del PCV) no era en absoluto como para que el doctor Prieto Figueroa lo pasara por alto, mucho menos siendo presidente de su partido. A Lovera lo detuvieron el 18 de octubre de 1965, a las 6 de la tarde cerca de la Plaza de las Tres Gracias, a pocos metros de la UCV. Lo detiene una comisión de la Digepol encabezada por el “capitán” Carlos Vegas Delgado. Era entonces ministro de Relaciones Interiores el doctor Gonzalo Barrios.

Alberto Lovera fue de inmediatamente trasladado a la sede de la policía política, Digepol, en el Edificio “Las Brisas” donde comenzó a ser torturado. El director de la Digepol era J. J. Patiño González, quien el 23 de octubre ordena que Lovera sea llevado al Retén “Planchart”, en Puente Mohedano. Allí continúan las cruentas torturas contra este comunista, a quien en estado sumamente delicado sus verdugos deciden llevárselo al Campo anti-guerrillero de “Cachipo”, en el Estado Monagas. Al llegar a Cachipo, los jefes de este centro viendo la gravedad del detenido se niegan a recibirlo. Continúa así el macabro ruleteo, hasta que la comisión que lo lleva y trae de un lado a otro, decide devolverse a Caracas. En el camino se les muere el preso, entonces aquellos monstruos deciden depilarle el cuerpo, le destrozan la placa dental, le rebanan los dedos de las manos. Luego lo amarran con una larga y gruesa cadena de hierro que la unen a un pico a la altura del cuello y así lo lanzan al mar. El 27 de octubre un pescador encuentra flotando este cuerpo, en Lecherías, Barcelona. El ministro Barrios no asume la responsabilidad del horrible caso. Entonces la Digepol, con su director J. J. Patiño González a la cabeza inicia una campaña por prensa, radio y televisión diciendo que ese cadáver no corresponde al de Lovera y que si lo han asesinado “han sido sus propios compañeros de militancia por disensiones internas respecto a la lucha armada.”

En aquella época, Prieto Figueroa escribió en un artículo en su revista Política, en la que decía: “Betancourt es superior a Jesucristo, porque éste en su cruz de moribundo estuvo entre dos ladrones y a uno de ellos le prometió su reino. Rómulo no tiene esa clase de condescendencia. Para él, el puesto de los ladrones está en la cárcel.[4]

Por todo esto, Prieto será fuertemente enjuiciado por la historia.

"jrodri@ula.ve


[1] Hubo una edición especial de esta revista en la que se insertó una serie de pautas publicitarias con la memoria de cada uno de los institutos Autónomos y de las gobernaciones, cada uno de los cuales pagaron 8000 bolívares.

[2] “Conversaciones con Luis Beltrán Prieto”, editorial Ateneo de Caracas, Caracas, 1978, pág. 79.

[3] En su libro “Expediente Negro”, Editorial Fuentes, Caracas, 1972, págs. 32-33.

[4] “Los Adecos”, Juan Bautista Rojas, Editorial Fuentes, Caracas, 1973, pag. 180.

 
 
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Samedi 23 février 2008 6 23 /02 /Fév /2008 16:56
Betancourt ante su muerte eterna
Quién lo hubiera pensado: el poeta Cadenas llorando la muerte de Betancourt
José Sant Roz - www.aporrea.org
23/02/08 - http://www.aporrea.org/ideologia/a51620.html

La lucha del hombre contra el poder es

 la lucha de la memoria contra el olvido.

Milán Kundera.

 

El día jueves se realizó un acto para recordar los cien años del nacimiento del insigne bandido de Rómulo Betancourt. Lo realizaron en la Academia de la Historia y estuvieron los miméticos y monocordes intelectuales de la brutal genialidad venezolana: Elías Pino Iturrieta, Simón Alberto Consalvi, Octavio Lepage, Marcos Negrón, Luis Carbonel y Rafael Cadenas. La ausencia de los dirigentes del partido Acción Democrática les causó pánico. Se cansaron de preguntar por Ramos Allup, por el negro Canache Mata, por Octavio Lepage, … Escucha Rafael Cadenas: Adeco es adeco, incluso hasta más allá de la muerte, escríbelo. Con razón tu Derrota tenía un verdadero nombre: “ADECO”.

El buey incansable de Simón Alberto Consalvi señaló que con este homenaje la visión oficial de querer borrar el nombre de Betancourt de la historia se derrumba. "Todo indica que, por lo contrario, el centenario será la oportunidad para hacer un reconocimiento a su legado".

El discurso de orden titulado "El Betancourt histórico y el Betancourt historiador" fue dado por el escritor Manuel Caballero, quien balbuceó: "Cuando decimos que un personaje es histórico hablamos de aquellos cuya acción comporta tanto en su ejecución como en sus consecuencias la intervención del colectivo; que rompan una tradición y a la vez inauguren otra… Su ideología de raíces civiles y su conciencia de que el militarismo ha sido el peor de los males públicos de Venezuela; no se aviene con la persistencia de los hombres de campamento y de cuartel en el manejo de la cosa pública". Cuántas pendejadas es capaz de decir Caballero en tan poco tiempo: Betancourt dio un golpe de estado con un grupo de militares y era tan amante de los cuartelazos y de la represión militar que él a todos los altos dirigentes de izquierda les hizo juicio militar. Esa es la verdadera historia. Pero si para Manuel Caballero Lusinchi fue más grande que Bolívar (lo dijo en un artículo publicado por El Nacional en 1985), qué no podrá de decir del padre de todos los sinvergüenzas adecos, Rómulo Betancourt.

Hay que empezar, claro, con la obra magna de Rómulo Betancourt, “Venezuela, Política y Petróleo
[1]”. Vamos, de entrada, a conocer el estilo literario de un hombre que primero quiso ser poeta, luego filósofo, después novelista para finalmente acabar siendo director de un vasto partido político que se puede decir gobernó a Venezuela durante cuarenta años. Fue un partido único. Así comienza su monumental obra: “Por los años de 1870 prestaba servicios profesionales como médico… el doctor Carlos González Bona. Recorría pueblos y caminos a lomo de mula. Sobre su corpulenta humanidad, un paraguas verde le prestaba protección del sol durante el verano y de la lluvia durante el invierno.[2]

Esta obra está escrita por alguien que no se siente venezolano. Que ve los acontecimientos de lejos como si no lo tocasen a él. Va auscultando como un médico frío, indiferente, que practica una autopsia al cadáver Venezuela de esos finales del siglo XIX. Para casi todas sus referencias utiliza libros, archivos y artículos de prensa norteamericanos. 

Los antecedentes del partido Acción Democrática hay que buscarlos en las entrañas de los primeros fundadores de la Venezuela separatista que nace en la década del treinta del siglo XIX. Su armazón lleva retazos de la filosofía liberal de esa mezcolanza de ideólogos como Leocadio Guzmán (y su hijo Antonio), Miguel Peña, Ángel Quintero, Juan Vicente González y Tomás Lander. El historiador J. E. Ruiz Guevara solía decirme que el primer “super-adeco” que tuvo Venezuela fue José Antonio Páez. “Páez acabó siendo después de 1830, un perfecto adeco”, me decía. Hay que añadir que en absoluto el partido COPEI se diferenció en algo de AD, como tampoco jamás fueron políticos distintos en sus perniciosas ambiciones un Leocadio Guzmán de un Páez. AD y COPEI se entendieron siempre a las mil maravillas, y sus programas de gobierno jamás se diferenciaron en nada. El hijo político predilecto de Betancourt se llamó Rafael Caldera; el uno necesitaba del otro para construir esa gran farsa que se llamó Democracia Representativa.

Esa obra magna de Rómulo Betancourt, “Venezuela, Política y Petróleo”, debe ser leída para comprender a la Nación que recibimos en el siglo XX, seriamente desgarrada, enjuta, macilenta y pordiosera, controlada por las grandes compañías petroleras. Del inmenso conocimiento que Betancourt consigue obtener de esta desgraciada dependencia del negocio petrolero, él sólo se dedicará a buscar los métodos, no para sacar de abajo a Venezuela y hacerla respetar ante las voraces expoliaciones, sino para encontrar los engranajes que en connivencia con esas mismas compañías le permitan primero llegar al poder, para luego gobernarla con el bello e intocable manto de Democracia goda (boba) o norteamericanizada.

¿Venezuela?, ¿quién en el mundo desarrollado recordaba a finales del siglo XIX a esta nación? ¿Existía, acaso? Betancourt también se une al coro de los que llaman “mono” al ex Presidente Cipriano Castro, haciéndose eco de lo que la prensa estadounidense publica contra él. Castro merece el desprecio de la civilización occidental principalmente por las gotas de sangre negra e india que lleva en sus venas. Por eso se caricaturiza en la gran prensa a este “mico” en lo alto de una palmera buscando cocos. Con qué emoción y orgullo, Betancourt recoge en su libro las amenazas del gordito (Presidente de EE UU), el asesino Ted Roosevelt, contra Castro porque “Teddy hablaba un lenguaje que sonaba a restallar de fusta.[3]” Añade: “El propio Castro había contribuido con su conducta irresponsable, a que se le tratase con insolencia doblada de desprecio. El déspota delirante, entre vaharadas de oratoria vargasviliana…[4]” Cuando Betancourt se refiere a los abusos insultantes del “procónsul norteamericano Herbert Wolcott Bowen” agrega: “pero no toda la culpa era suya…[5]

¿Política?, sí, la política de la pertinaz guerra, esa que definió Antonio Guzmán Blanco: “Venezuela es como un cuero seco, si la pisan por un lado se levanta por el otro.” Cuando le corresponde hablar de la invasión a Venezuela del potentado Manuel Antonio Matos (financiado por los norteamericanos), Betancourt habla de “un país en armas contra un régimen odiado por el pueblo. Catorce mil hombres llegaron hasta La Victoria, a escasa horas de Caracas. Allí se estrellaron frente a las tropas del despotismo.[6]

¿Petróleo? Claro, petróleo, petróleo y más petróleo, para la Standard Oil Company, de los Rockefeller. Apenas comienza su libro Betancourt estampa esta esclarecedora frase de toda su admiración y persistente idolatría por la más estupenda familia petrolera del Norte: “… Coetáneamente, UN AUDAZ HOMBRE DE NEGOCIOS, JHON D. ROCKEFELLER, avizoraba el provenir de la mágica fuente de riqueza y echaba las bases de la que llegaría a ser la más gigantesca empresa industrial de los tiempos modernos: la Standard Oil.[7]

El interés en las universidades estadounidenses por estudiar la vida de Rómulo Betancourt fue intensa a partir de 1962, cuando él prometía definir una estratégica forma de gobierno democrático (anticomunista) que podía convivir perfectamente con la política capitalista de la Casa Blanca; un sistema igualmente capaz de combatir a las monstruosas dictaduras del continente. El historiador norteamericano Robert Alexander lo definió como el líder más importante desde Simón Bolívar, y según él constituye un ejemplo de que es posible combinar desarrollo económico, democracia política y libertad. “La democracia betancourista sería el complemento histórico de la obra de Bolívar siendo el uno “Padre de la Patria” y el otro Padre de la Democracia. Para casi todos los estudiosos norteamericanos sobre América Latina, durante la Guerra Fría, Rómulo Betancourt representó la contrafigura de Fidel Castro, como mejor aliado de Washington entre todos los países del continente[8].

[1] Editorial Seix Barral S. A., Barcelona-Caracas-México, segunda edición, 1967

 

[2] “Venezuela, Política y Petróleo”, Rómulo Betancourt, Editorial Seis Barral S. A., Barcelona-Caracas-México, segunda edición, 1967, pág. 25.

[3] Ut supra, pág. 30.

[4]  Ut supra, pág. 28.

[5] Ut supra., pág. 28.

[6] Ut supra., pág. 27.

[7] Ut supra., pág. 25.

[8] “The Venezuelan Democratic Revolution. A Profile of the Regime of Rómulo Betancourt”, Alexander, Robert J. (1964), New Jersey: Rutgers University PressNew Jersey: Rutgers University Press. Pág. 675.

jrodri@ula.ve

 
 
Par Verde - Publié dans : Historia de Venezuela
Mercredi 6 février 2008 3 06 /02 /Fév /2008 19:44
Retazos de la historia oculta
El acuerdo millonario de Betancourt con la CIA para lograr la extradición de Pérz JiménezJosé Sant Roz - www.aporrea.org
06/02/08 - http://www.aporrea.org/actualidad/a50589.html

Betancourt se sentía sofocado de alegría en su propia piel al conocer la noticia de que el 15 de agosto de 1963, Pérez Jiménez había sido entregado a nuestra policía judicial para ser trasladado Venezuela. “¡Lo logramos, carajo! ¡Lo logramos!” Resultaba realmente extraña la presteza judicial con que se había cumplido esta orden: el juez norteamericano que se ocupaba de la causa de la extradición casi inmediatamente que le llegó el expediente dictó el auto de detención. A Pérez Jiménez lo encerraron en una cárcel de Miami. El ex dictador se encontró perdido a pesar de las decenas de cartas de gobernantes y políticos importantes de Latinoamérica que trataron de interceder por su libertad. Nada se tomó en cuenta, ni el prestigio militar del gobernante, el asunto de las leyes internacionales, sus enormes esfuerzos por haber logrado la Declaración de Caracas, los principios de doctrina gringa que establece la importancia de conocer y calificar actos que se puedan considerar actos de gobiernos ejecutados por gobernantes que hayan mantenido relaciones los Estados Unidos. Mucho menos que se estaba humillando a un hombre que había recibido una de las mayores condecoraciones militares otorgadas con aprobación del Congreso estadounidense. Esa extradición negaba la secular política del asilo territorial, prácticamente símbolo de los valores de la libertad que tanto por el mundo pregonaban los Estados Unidos.

Se estaba sentando allí el valor de la venganza política, la consagración del odio.

“El General Pérez Jiménez tenía la firme convicción de que el Gobierno de los Estados Unidos, consecuente con la tradición nacional y con los mismos orígenes históricos de la gran nación, jamás se rebajaría a ser instrumento y medida de la venganza de unos de sus Quislings[1]. Siempre fui pesimista al respecto. Conocía al espontáneo empeño que el Gobierno de los Estados Unidos puso en entregar al heorico General Cipriano castro al Presidente Juan Vicente Gómez. En Castro, la Administración americana ensayó vejámenes y torturas morales que, muchos años después, aplicaría al general Pérez Jiménez.[2]

A Pérez Jiménez lo habían encerrado humillantemente en una cárcel del condado de Dade, toda hecha de acero, con temperaturas de calor horrendo, incomunicado; se le negaban las visitas, a la señora la dejaban pasar creo que una vez por semana, etc., etc. Todo esto, ¿por que? Conseguido por Betancourt a través de sus influencias y como pago por los servicios que él le había prestado y le sigue prestando a Estados Unidos. Betancourt ha sido el presidente más entreguista en la política venezolana que han tenido los americanos[3]. Por su parte Leonardo Altuve Carrillo añade: “Vejámenes físicos y torturas morales sin precedentes en una nación como los Estados Unidos, sufrió Pérez Jiménez en la cárcel de Dade. A un ex jefe de Estado, distinguió con la más alta condecoración militar de los Estados Unidos, los carceleros empujábanle con los pies por debajo de las rejas del calabozo la malísima comida que debía consumir. En su calabozo hacinaban balandros, drogados, borrachos y criminales. La cadavérica fotografía que le tomaron en el aeropuerto de Miami cuando fue trasladado a Venezuela, y reproducida en los periódicos del mundo, conmovió multitudes y provocó rechazo y asco contra quienes, con tanta saña se cebaron en un hombre caído, que confió en la hospitalidad de un pueblo generoso en la protección sagrada del asilo.”

Pero el Departamento de Estado consideró necesario dar una explicación a sus amigos en Latinoamérica, sobre los inmundos procedimientos que le aplicaba a uno de sus aliados. Entonces dijo que el famoso prisionero de Dade en esos días se había convertido en un fomentador y protector del comunismo en Venezuela. Hizo circular el Departamento de Estado un telegrama que entre otras cosas decía: “Además hay indicios de que en los años finales de la dictadura de Pérez Jiménez, éste mimaba a los comunistas de las organizaciones obreras, la prensa y la enseñanza. Mientras que Betancourt es un enconado adversario político de los comunistas venezolanos y blanco del ataque comunista internacional.[4]

Fue una operación que nos costó más de trece millones de dólares. Solamente al escritorio de abogados de Dean Acheson, quien había sido agente de la CIA y jefe del Departamento de Estado (durante el mandato de Harry “El Sucio” Truman) se le pagaron siete millones de dólares, y unos cinco se utilizaron para los manejos de chantajes, sobornos y papeleos. En esta rebatiña, el abogado David Morales Bello recibió una buena tajada.

Dean Acheson era de los más furibundos propulsores del intervencionismo de los Estados Unidos en América Latina, y su consigna era: “Nosotros siempre debemos negociar desde una posición de fuerza.” En el contrato con su bufete se contemplaba el pago a los servicios prestados desde la Agencia Central de Inteligencia a las aspiraciones y ambiciones políticas de Betancourt desde los años cincuenta. Acheson fue el más importante arquitecto de la Doctrina Truman, y uno de los estrategas claves para el nuevo proyecto anticomunista e intervencionista del imperio en el hemisferio.

Acheson había cursado la carrera de leyes en Yale y Harvard (donde se encuentran las mayores canteras de agentes de la CIA). En 1933 ocupa el cargo de subsecretario del Tesoro, con Roosevelt. En 1945, es nombrado subsecretario de Estado. Se declara furibundo anticomunista por lo que crea un programa para ayudar económica y militarmente a países como Grecia y Turquía para frenar la expansión rusa. Con Marshall (1947-49) accede a la Secretaría de Estado, donde trabaja estrechamente con Truman quien luego le elige Secretario de Estado, desde el cual él sienta las bases de la Guerra Fría . 

Cuando, el 12 marzo de 1947, Truman se dirigió al Congreso y habló sobre la situación en Grecia, sus apreciaciones apocalípticas sobre una nueva era de intervenciones estadounidenses en el mundo, venían estratégicamente diseñadas por Acheson. Dijo Truman: “En el presente momento mundial, casi todas las naciones han de elegir formas de vida excluyentes. La elección, con demasiada frecuencia no hace libremente. Una forma de vida se basa en la voluntad de la mayoría… la segunda… se basa en la voluntad de una minoría impuesta a la fuerza sobre la mayoría. Se fundamenta en el terror y en la opresión, en el control de la prensa y de la radio, en unas elecciones amañadas y en la supresión de las libertades individuales. Pienso que la política de los Estados Unidos ha de ser apoyar los pueblos libres que se resisen a ser sometidos por minorías armadas o por presiones exteriores. Pienso que debemos ayudar a los pueblos libres a forjar sus propios destinos en la manera que ellos elijan.[5]

Después de estas palabras, Acheson se dirigió a los congresistas y les expresó: “Hemos llegado a una situación que no tiene precedentes desde la Antigüedad. Desde los tiempos de Roma y Cartago no se ha producido una polarización tal de poder en el mundo. Además, las dos grandes potencia están separadas por un insalvable abismo ideológico[6]”.

Ese era el jefe del bufete, que Betancourt había contratado para traer como un abominable mono de las nieves, a Pérez Jiménez.

Pero hay todavía mucho más, cuando la CIA en los años cincuenta, decidió convertirse en todo un Ministerio de la Cultura de los EE UU, repartiendo a diestro y siniestro dinero para comprar intelectuales en el mundo, Acheson tuvo en esto una fulgurante figuración. En América Latina los jefes supremos de este consorcio fueron como sabemos José Figueres y Rómulo Betancourt. El mecanismo de este fulano consorcio consistía en movilizar una gran red de grupos privados y amigos del Norte, con tapaderas que ostentasen los delicados y finos títulos de fundaciones filantrópicas, empresas, ciertas instituciones y sociedades civiles muy parecidas a las ONG’s que proliferan tanto hoy en día. El objetivo era defender los intereses del gobierno de Norte en el extranjero, y luchar por “los ideales de progreso y libertad” que sostienen y representan esa gran Nación. El gran gurú y financista de este poderoso consorcio era nada más y nada menos que Allen Dulles, y Acheson desde el Departamento de Estado expresó que este despacho “ve con buenos ojos la formación de este grupo. Cree que los fines de esta organización son excelentes, y aprueba esta actividad y le da su firme apoyo[7]”.

Un tercer elemento que fue clave para lograr la extradición de Pérez Jiménez resultó Arthur Schlesinger gran amigo del binomio Betancourt-Figueres y quien era el principal asesor del clan Kennedy. Es decir, que los Kennedy jugaron un papel fundamental en este negocio porque en él se movió mucho dinero. Tal fue el negocio que en el informe que envía la Embajada venezolana en Washington a nuestra Cancillería revela un estado de ansiedad por sacarle el mayor jugo a la operación: “Debo señalar –dice el informe- que debido a la urgencia con que hubo que actuar no fue posible concertar de antemano ningúna arreglo sobre condiciones financieras con el bufete Acheson. La Embajada tuvo que hacerle frente a un hecho cumplido: el que el bufete comenzara rápidamente, antes de terminar esas condiciones. Los abogados de dicho bufete han manifestado un celo e interés poco común. No cabe la menor duda de que estos señores han visto en el caso que se les ha confiado un jugoso venero.[8]

La molestia con los Kennedy se debía a los desaires de Pérez Jiménez en relación con el proyecto de apertura del Tunel Altamira-Caraballeda en el que el clan tenía especial interés en participar. Efectivamente, Pérez Jiménez descartó a un poderoso consorcio patrocinado por John Kennedy quien aspiró a obtener la exclusividad en la construcción de esta gigantesca obra. El día en que los gringos llegaron para conocer mejor los intríngulis del asunto se encontraron con que Pérez Jiménez había preferido entregársela a una compañía venezolana. Estas cosas no las perdonan los políticos estadounidenses. Encontrándose en serio aprietos Pérez Jiménez, encerrado en la cárcel de Dade, su amigo Leonardo Altuve Carrillo trató de hacer ingentes diligencias ante el señor Josef Kennedy, el jefe del clan para lograr que la extradición se anulara. En el típico estilo mafioso, este Al Capone le manifestó al señor Leonardo que lo que planteaba merecería el estudio y atención debidos pero una vez que su hijo ganara la Presidencia. Y de la manera más descarada y fina a la vez, le dijo míster Kennedy que en lo inmediato lo que Pérez Jiménez debía hacer era contribuir con algún capital para la campaña electoral de John[9].

Esta extradición de Pérez Jiménez a Venezuela, era pues además producto de un bochornoso pago a la CIA por sus servicios a Betancourt, una venganza personalísima de este jefe máximo. Pero aún más, pretendió presentarlo como un precioso “regalo democrático y de justicia” a Venezuela, aunque el pueblo realmente no lo veía así. Betancourt pudo palpar este frío horrible de la indiferencia su pueblo en contra de su enemigo del alma. El avión que traía a Marcos Pérez Jiménez, aterrizó en la base militar de Palo Negro. En Maracay nadie se molestó por recordar a Pérez Jiménez, ni le interesó saber sí realmente este hombre, como se decía, era un monstruo, un ladrón o un fauno maldito que perseguía deliciosas nenas, semidesnudas, en la Orchila, desde una motoneta. Poco después el ex dictador sería recluido en la Penitenciaría de San Juan de los Morros.

Fuera de los barrotes donde purgaba condena como un delincuente común,  nos recuerda don Leonardo Altuve Carrillo que en el otro lado a lo ancho de la patria se encontraban fuertes, intactas las maravillosa obras de ingeniería que había hecho: autopistas, puentes y canales, las inmensas represas, los teleféricos, cimentando el esplendor nacional.



[1] Se refiere a Betancourt, quisling significa quintacolumnista, traidor.

[2] “Yo fui embajador de Pérez Jiménez”, Leonardo Altuve Carrillo, Libroven SRL, Caracas, 1973, pág. 340.

[2] Ut supra, pág. 437.

[3] “Pedro Estrada Habló”, pag. 219.

[4] “Yo fui embajador de Pérez Jiménez”, Leonardo Altuve Carrillo, Libroven SRL, Caracas, 1973, pág. 441.

[5] “Harry S. Truman Memoirs: Yera of Decisions”, Doubleday, NuevaYork, 1955.

[6] “Fifteen Weeks”, Dean Acheson, citado en Joseph Jones, Viking, Nueva York, 1955.

[7] Dean Acheson, citado en G.J.A. O’Toole, “Honorable Treachery: A History of U.S. Intelligence. Espionage, and Cover Action from the American Revolution to the CIA”, Atlantic Monthly Press, Nueva York, 1991. Citado en “La CIA y la guerra fría cultural”, Frances Stonor Sauder; Editorial Debate, Madrid, 2001, págs. 185-186.

[8] “Yo fui embajador de Pérez Jiménez”, Leonardo Altuve Carrillo, Libroven SRL, Caracas, 1973, pág. 336.

[9] Ut supra, pág. 437.

 
 
Par Verde - Publié dans : Historia de Venezuela

Miguel Bakunin

 

 

Carl Sagan

Así, a medida que la ciencia avanza, Dios parece tener cada vez menos que hacer. Es un gran universo, desde luego, por lo que Él, Ella o Ello, podría estar ocupado provechosamente en muchos sitios. Pero lo que evidentemente ha ocurrido es que ante nuestros propios ojos ha ido apareciendo un Dios de los vacíos; es decir, lo que no somos capaces de explicar, se lo atribuimos a Dios. Después, pasado un tiempo, lo explicamos, y entonces deja de pertenecer al reino de Dios. Los teólogos lo dejan de lado y pasa a la lista de competencias de la ciencia.

 

Carl Sagan: “La diversidad de la ciencia” [2007]



 

Stepehen Hawking

"La estirpe humana no es más que un sustrato químico en un planeta pequeño, orbitando alrededor de una estrella mediana, en los suburbios de una galaxia del centenar de miles de millones que existen"

 

Carlos Marx

“Durante el curso de su desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo cual no es más que su expresión jurídica, con las relaciones de propiedad en cuyo interior se habían movido hasta entonces. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas que eran, estas relaciones se convierten en trabas de esas fuerzas. Entonces se abre una era de revolución social” (1859)

 

 

Albert Einstein

Si una idea no parece absurda

de entrada,

pocas esperanzas

hay para ella.-

 

Groucho Marx

"El secreto de

la vida es

la honestidad y

el juego

limpio, si puedes

simular eso,

lo has conseguido."  

  

MARX, Groucho (1890-1977) 
Actor estadounidense

 

 

 

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