Antimemorias

Mercredi 28 avril 2010 3 28 /04 /Avr /2010 01:45
45 años de la invasión militar estadounidense a la República Dominicana
RT | América Latina | 25 Abril de 2010 | 16: 2

Este 28 de abril la República Dominicana conmemorará el 45 aniversario de la invasión militar estadounidense, dispuesta por el entonces presidente de Estados Unidos, Lyndon B. Johnson para sumarse a las fuerzas derechistas, que se resistían al movimiento de militares constitucionalistas que querían devolver al pueblo dominicano, el gobierno legítimo y democrático derrocado.

El 25 de abril de ese mismo año, un movimiento de jóvenes oficiales constitucionalistas decidió, con el apoyo de la población, reinstalar al gobierno legítimo e inició los enfrentamientos armados contra los golpistas. La gesta fue liderada por el coronel Francisco Alberto Caamaño. El pueblo dominicano resistió la invasión, convirtiéndose la guerra civil en ‘Guerra Patria‘.

Con el pretexto de que el movimiento constitucionalista era dirigido por comunistas dominicanos, y con la justificación de proteger la vida de los estadounidenses residentes en la República Dominicana, Johnson decidió enviar primeramente 400 soldados a ese país caribeño para apoyar a los aliados de la oligarquía, y embajada estadounidense y contra los esfuerzos por reponer el legítimo gobierno del presidente Juan Bosch.

Luego de unos días llegaron otros 42.420 militares más, cuando en realidad la rebelión dominicana se trataba de una acción para devolver la democracia a su pueblo, que se había expresado libremente en las urnas en diciembre de 1962, por primera vez después de casi de 32 años de la dictadura de Rafael Trujillo.

La invasión fue justificada por la OEA, que aprobó un supuesto plan de paz y dominación a los invasores, denominado ‘Fuerza Interamericana de Paz‘, integrada por agentes de varios países.

La resistencia se prolongaría hasta inicios de 1966, cuando el coronel Francisco Caamaño, en medio de una gigantesca manifestación en la plaza de la Constitución, presentó su renuncia como presidente constitucional. En una parte de su discurso dijo: "Porque me dio el pueblo el poder, al pueblo vengo a devolver lo que le pertenece. No pudimos vencer, pero tampoco pudimos ser vencidos".

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Mercredi 28 avril 2010 3 28 /04 /Avr /2010 01:42
Hace 25 años se tambaleó la Cortina de Hierro
RT | Rusia | 23 Abril de 2010 | 21: 5

Ya pasaron 25 años del momento crucial en la historia de la Unión Soviética. Entonces, todo el pueblo ruso escuchó las palabras de Mijaíl Gorbachov que insistía en que había llegado el tiempo de los cambios. Así todo el mundo aprendió el significado de la palabra rusa " Perestroika".

En los años ochenta, muchos ciudadanos soviéticos ya no estaban seguros de vivir en el mejor país del mundo y esperaban con impaciencia que su vida cambiara gracias al nuevo líder, Mijaíl Gorbachov, que tomó posesión del cargo de secretario del Partido Comunista a principios de 1985.

La nación empezó a darse cuenta de las transformaciones que estaban teniendo lugar. Los disidentes políticos fueron puestos en libertad, la religión volvió a recuperar su posición. Todo el mundo aprendió rápidamente la nueva consigna: ‘Glásnost’, que se traduce como ‘libertad de expresión’. Y la gente soviética empezó a mirar a su alrededor y ver las cosas de una manera diferente.

“Fue un periodo muy interesante, porque la gente no estaba preparada para tanta apertura y sinceridad, no estaba lista para la Glásnost”, explica Vitali Korýtich, ex redactor en jefe de la revista “Ogoniok”, uno de los medios más populares de la época. “Cuando apareció la Glasnost hubo muchos intentos de detenerla, pero de todos modos las cosas empezaron a cambiar. Luego comprendimos que no era suficiente decir la verdad, era necesario poner las palabras en práctica. Pero para hacer esto necesitábamos mucho más que palabras, necesitábamos un nuevo gobierno. El comienzo fue interesante. Pero fue sólo el comienzo.”

Sin embargo, la economía soviética simplemente no estaba preparada para los bruscos cambios. Gorbachov era socialista y estaba en contra del mercado. Solamente permitió unas pequeñas cooperativas y pequeños restaurantes, pero seguían existiendo precios fijos y desabasto de mercancías.

El politólogo Vyacheslav Níkonov dice: “La democracia sin economía de mercado no funcionó por una simple razón: cuando a las personas se les permitió hacer preguntas, lo primero que preguntaron fue ¿dónde está la comida?, ¿dónde están los productos básicos? Cuando pudieron ver la televisión, incluso la televisión occidental, vieron los comerciales occidentales y compararon las tiendas vacías en la Unión Soviética. Y su pregunta fue absolutamente evidente, ¿dónde está todo esto? Y, por supuesto, la gente culpó de todo al Partido Comunista".

La Perestroika lanzó un mecanismo que en seis años llevó al derrumbamiento de todo el país y la creación de 15 repúblicas independientes. Gorbachov presentó su  renuncia y en el escenario político aparecieron nuevas figuras más pragmáticas con una nueva ideología. Con la Perestroika terminó la historia de la URSS, la Guerra fría y, siendo exigentes, con ella culminó históricamente el Siglo XX.

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Mercredi 28 avril 2010 3 28 /04 /Avr /2010 01:38
49 años de los acontecimientos de Playa Girón
RT | América Latina | 19 Abril de 2010 | 20:46

Mañana, 20 de abril, se cumplen 49 años de la Invasión de Playa Girón, el fracasado intento estadounidense de derrocar al Gobierno de la República de Cuba. Los Estados Unidos y la CIA utilizaron emigrantes cubanos que fueron entrenados y dirigidos a su isla natal para invadirla.

El periódico estadounidense Diario Las Américas califica a esta operación como “el error gigantesco de la Casa Blanca y del Departamento de Estado”. La invasión estadounidense consolidó a los revolucionarios cubanos y les dió la seguridad en sus fuerzas, lo que permitió al Gobierno comunista del país caribeño seguir siendo fuerte hasta hoy día.

El presidente estadounidense Dwight Eisenhower ordenó el 17 de marzo de 1960 iniciar el reclutamiento de cubanos escapados a EE. UU. tras la revolución y con el objetivo de realizar una operación militar secreta. Los campamentos de entrenamiento se ubicaron no solo en EE. UU., sino que también en países centroamericanos.


El 15 de abril de 1961, las fuerzas aéreas estadounidenses bombardearon dos bases aéreas cubanas, pero, gracias a los servicios de inteligencia, los aviones militares habían sido cambiados por réplicas. Como resultado, solo dos de 24 aviones cubanos fueron destruidos en el ataque.

El 17 de abril se inició el desembarco de tropas en la Bahía de Cochinos, cerca del poblado de Playa Girón. Las tropas cubanas dirigidas personalmente por el líder de la Revolución, Fidel Castro, junto con subdivisiones de milicianos, lograron repeler con éxito el ataque. Al amanecer, la intacta aviación atacó al enemigo y hundió cuatro buques de transporte.

Debido a protestas por parte de la URSS, Washington no continuó la invasión con sus propias fuerzas armadas y la operación fracasó completamente. El presidente John Kennedy, que en aquel año reemplazó a Eisenhower en su puesto, rescató a los prisioneros  capturados por las tropas cubanas pagando 62 millones de dólares.

En la Playa Girón se abrió el museo de la operación, frente al que está instalado un avión cubano que participó en el enfrentamiento.

El 17 de abril en Cuba se celebra el Día del Miliciano.

Fotos: www.corbis.com

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Lundi 26 avril 2010 1 26 /04 /Avr /2010 17:47

Lunes, 26 de abril de 2010

Reportaje al historiador Pablo Yankelevich sobre el exilio argentino en México

“Los mexicanos llevan la solidaridad en su ADN”

¿Por qué México recibió a los exiliados argentinos? ¿Qué contradicciones internas generó esa solidaridad con su propia guerra sucia? ¿De dónde viene la tradición de asilo político? ¿Por qué México fue siempre tierra de confabulación? ¿Cómo vivió, qué produjo y qué debatió el exilio argentino en México? El historiador Pablo Yankelevich acaba de editar el libro Ráfagas de un exilio. Aquí cuenta algunos resultados de su investigación.

Por Martín Granovsky
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Doctor en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de México, el historiador argentino Pablo Yankelevich acaba de escribir un libro del que podría haber sido protagonista: Ráfagas de un exilio. Argentinos en México, 1974-1983, coeditado por Fondo de Cultura Económica y El Colegio de México. Yankelevich dejó forzadamente la Argentina y vive en México. Pero su libro no es una autobiografía sino una minuciosa investigación.

 

–¿Por qué tantos exiliados eligieron México?

–Hay una cuestión interesante. Los más grandes en edad tenían referencias de la solidaridad mexicana durante el cardenismo para con los republicanos españoles. Para ellos México como destino ya flotaba en el aire.

–Pero Lázaro Cárdenas fue presidente entre 1934 y 1949 y la Guerra Civil había terminado en 1939. ¿No había referencias más recientes?

–Sí. Ya muerto Juan Perón, en julio del ’74, el presidente Luis Echeverría visitó la Argentina en septiembre. Viajó con un enorme contingente de intelectuales mexicanos. Y su discurso fue muy en línea con el discurso tercermundista, de No Alineados. No olvidemos que ese mismo año México rompió relaciones con Chile por el golpe de Augusto Pinochet de 1973. Los primeros exiliados se fueron a México en septiembre del ’74. Sobre todo Rodolfo Puiggrós, que se empleó en el diario El Día como encargado de la sección internacional. Ya había trabajado ahí en los años ’60, durante otro exilio.

–Y en el ’74 volvía luego de ser echado como rector de la Universidad de Buenos Aires.

–Sí. Una vez que se instaló en México, las noticias que el propio Puiggrós transmitía por la prensa daban la idea de un país con enorme apertura y solidaridad, con un clima de libertades para con los extranjeros.

–Pero México estaba en plena guerra sucia. En su guerra sucia.

–Esa es una de las enormes paradojas del sistema político mexicano, que conoció sus momentos más autoritarios en los años ’60. Fue creciendo la insurgencia urbana y rural, descabezada a mediados de los ’70 a través de una guerra que nada tiene que envidiarle a la nuestra, sólo que con menores proporciones. El grueso de los argentinos llegó en 1976, justo el año en que Echeverría terminaba su mandato. Son varios rostros. Si uno le dice a un chileno que Echeverría es un genocida, el chileno pensará que está hablando con un loco. El gesto de Echeverría para con los perseguidos y las víctimas de Pinochet fue impresionante. Hasta montó un puente aéreo por donde llegaron a transitar más de mil exiliados. Y además dio instrucciones precisas para salvar vidas. Pero México también fue muy generoso con los argentinos, y eso que era una situación más complicada de entender.

–¿Por qué?

–Si para los argentinos era difícil comprender que un gobierno peronista matase peronistas, eso era directamente ininteligible en México. En el mundo los chilenos, luego del derrocamiento de Salvador Allende, un socialista, recibieron la inmediata solidaridad de la Internacional Socialista. La pertenencia estaba clara.

–¿Y México no necesitaba esa identidad previa?

–Hay una tradición de asilo muy internalizada en el servicio exterior mexicano. Un ejemplo para agregar una paradoja, o para entender cuán internalizada estaba esa tradición: en octubre de 1968, dos semanas después de la masacre de Tlatelolco en México, el servicio exterior dio asilo político a dirigentes estudiantiles brasileños perseguidos por el AI5. Gobernaba Gustavo Díaz Ordaz. Una vez le pregunté por su historia a un brasileño que se asiló alrededor del 20 de octubre de 1968. “Ustedes estaban locos, ¿cómo se les ocurrió?”, le dije. Y me contestó: “Sabíamos perfectamente bien lo que estaba pasando, pero la verdad es que la historia fue más larga. En Brasil lo primero que hice fue ir a la embajada de Chile. Eramos varios. El embajador nos dijo: ‘Si no se van inmediatamente llamo a la policía’. En la embajada argentina dijeron lo mismo. Entonces llegamos a la de México. El embajador nos recibió y contestó esto: ‘Sí, cómo no, pero nunca digan que son estudiantes’”. Bueno, Echeverría caminó sobre esa inercia. En el caso de Chile desplegó algo que intentó ser parecido a la experiencia de Cárdenas con España.

–¿Qué hizo?

–Además de romper relaciones, dio facilidades extraordinarias en términos normativos al exilio (no tenían que exhibir títulos académicos para el ejercicio de profesiones porque habían salido escapados). Tengamos en cuenta que el chileno era un gobierno entero saliendo al exilio, y muchos de sus seguidores. La clase política argentina se queda en la Argentina, salvo algún peronista como el dirigente sindical Casildo Herreras. En Chile salieron el Ejecutivo, la familia del presidente, senadores, diputados... Parecía una reedición del exilio republicano. La Casa de España fundada entonces terminó siendo un organismo académico prestigioso, El Colegio de México. Echeverría les creó la Casa de Chile. Además, México era visto como un país de política exterior progresista proclive a las izquierdas. Claro que hay versiones que sostienen que no era más que una mascarada, un velo, para esconder el autoritarismo interno. Pero la cosa es tan compleja que el mismo echeverrismo recupera parte de la generación del ‘68 para trabajar en sus equipos propios. México fue en un momento de su historia profundamente represor hacia la izquierda, y sobre todo la izquierda armada, pero la historia revela que por México pasaron desde el Che Guevara y Fidel hasta la guerrilla centroamericana.

–En el libro aparecen referencias de que el Estado mexicano siempre conoció los movimientos de los exiliados.

–Sí. Siempre. Incluso una parte de la llamada contraofensiva montonera salió de México. Los servicios de inteligencia sabían perfectamente bien que Mario Firmenich y otros personajotes estaban tramando ese plan. El Ministerio del Interior también lo sabía.

–¿Y cómo lo puede saber un historiador?

–Mirando los archivos de la Dirección Federal de Seguridad, que vendría a ser algo así como una policía política. Por eso en el libro puedo contar seguimientos precisos. Puiggrós tenía un informante diario que era su secretario particular. Y lo quería mucho. Hay constancia detallada de reuniones entre autoridades del Ministerio del Interior y Firmenich.

–¿La libertad en relación con el país de origen era la misma para hacer política en México?

–Ni modo. Eso es central. El chiste es que los extranjeros tienen y tenían prohibido inmiscuirse en asuntos políticos de México. Y menos operar militarmente. Hubo un grupo del ERP que lo intentó. Duró segundos. Se les ocurrió secuestrar a una señorita de familia prominente. A las horas, nomás, fueron descabezados. Y fue encarcelado el mismo Roberto Guevara, hermano del Che. El caso centroamericano es aún más evidente, por la cercanía o por fronteras. Desde los años ’20 México fue territorio de confabulaciones.

–Toleradas.

–Toleradas, sí. Llegaban muchos refugiados y muchos asilados. Pero llegaban para tratar de volver lo antes posible. Se tejieron muchas confabulaciones. La mayoría fracasó. Una de las que triunfaron fue la revolución cubana. Fidel no hubiera salido de México sin el aval del gobierno mexicano. Del ’26 al ’28 México fue la retaguardia de Sandino y luego, en los ’70, fue la retaguardia de los sandinistas.

–Volviendo al exilio argentino, el libro habla del ejercicio académico, del teatro, del periodismo. Pareciera que el exilio era obviamente argentino, y el libro documenta las discusiones sobre la Argentina y las acciones de solidaridad, pero el trabajo era con mexicanos.

–Es que la vinculación cotidiana con México se da en los ejercicios profesionales. Los espacios eran obviamente mexicanos. Y los vínculos son con mexicanos. Otro lugar de anclaje son los hijos. Los mexicanos argentinos que nacieron en México o que llegaron muy chicos. Las redes de los hijos anclaron pertenencias. Lo interesante es el encuentro. Hay una manera de entender el mundo y de comportarse en ese mundo que causó muchísimo conflicto en la vida cotidiana. Pero hubo muchísima paciencia por parte de los mexicanos, y los argentinos de a poco fueron comprendiendo que también existía otra forma de vivir la vida. Los que rompieron el ghetto ataron solidaridades muy fuertes. La vida de ghetto es mítica. Ahí hago referencias al mito de la Villa Olímpica. Había muchos argentinos, sí, pero no más de 50 o 60 familias en un exilio de centenares. Allí vivían mayoritariamente mexicanos. La vida política de ese exilio tenía que transcurrir en sociabilidades argentinas, y probablemente también las opciones afectivas. El mundo laboral fue donde se descubrió la solidaridad, que los mexicanos llevan en el ADN. Octavio Paz dice que “más que el brillo de la victoria, nos conmueve la entereza ante la adversidad”. Los mexicanos descubrieron esta sobrevivencia frente a la adversidad de la dictadura y desplegaron solidaridades inauditas: en trabajos, casas, escuelas, dando alimentos, cuidando niños, falsificando papeles para que los niños que no los tenían porque sus padres estaban desaparecidos aparecieran como mexicanos... Digo que está en el ADN porque recibieron solidaridad los argentinos, los chilenos, los españoles, los salvadoreños. El propio pueblo mexicano está construido desde la adversidad y la solidaridad. Hablo del vecino que cuidaba a los chicos, no sólo del gobierno.

–¿A pesar de los argentinos?

–Los mexicanos suelen decir que los argentinos son muy buenos tipos siempre y cuando vengan de a uno, porque en el montón suelen ser insoportables. Pero, en serio, en la cotidianidad de la vida de las personas ese estereotipo convivió con otras formas de solidaridad. Y los argentinos hicimos nuestro autoaprendizaje, que se fue dando a lo largo de los años. Es una diferencia étnica, para empezar. Por supuesto, lo peor del racismo argentino afloró en sus momentos más o menos estelares. El aprendizaje fue lento, pero quienes lo consiguieron descubrieron que hay maneras distintas y más agradables de vivir la vida.

–¿Qué aprendieron de los mexicanos?

–Los argentinos no sabemos manejar la incertidumbre, y México es un país de incertidumbres. Dicen: “¡Pos quién sabe, manito!”. Esa es una forma de vivir la vida sin demasiadas certezas o sin las cosas que los argentinos creen que son certezas. En México todo puede salir muy bien, o no, trabajando a cualquier hora o siendo muy impuntual. La gente que aprendió los dos lenguajes la pasó razonablemente bien. Si no, no se entendería la nostalgia de la pérdida de México al regreso.

–Es una nostalgia que llama la atención, por la profundidad y por el cariño que trasunta.

–La gente no se fue de turismo al exilio. El exilio de por sí es una fractura profundísima: te vas porque estás en riesgo de perder tu vida o tu libertad, o la perdieron ya familiares tuyos, y te echaron de una u otra manera. Llegás y no tenés ninguna referencia de tu vida cotidiana. Por supuesto querés regresar a la primera de cambio. Entonces, ¿por qué la nostalgia? Quizá por el descubrimiento de una cultura distinta que a la vez es propia. Eramos muy latinoamericanos, pero todos carapálidas. Están las oportunidades laborales, la solidaridad inconmensurable y está la posibilidad de hacer tuya una cultura que termina cultivando chiles en Buenos Aires o preparando y comiendo moles. Están los que nacieron así y viven un segundo exilio cuando los padres los llevan de regreso a su tierra, gente que tiene la edad de sus padres cuando se fueron para el exilio: entre 20 y 30 años. Esos son los verdaderos argenmex. Van y vienen. Son los que más vínculos mantuvieron. Su primera sociabilidad fue mexicana.

–En el libro aparece muy destacado Gregorio Selser. Fue un gran periodista y hoy casi nadie lo recuerda en la Argentina.

–En México también fue profesor universitario. Se suicidó en 1991. Yo coordinaba una colección de libros sobre problemas claves de América latina. Le habíamos pedido a Don Gregorio que preparase un libro sobre el narcotráfico en América latina. Es lo último en que estaba trabajando. La última vez que lo vi fue en su casa. Me dijo que estaba muy enfermo, y que no creía que pudiera cumplir.

–¿Y cómo fue la relación con Puiggrós?

–No tuve ninguna relación personal. Tomé algunas clases con él en la Facultad de Ciencias Políticas. Puiggrós fue un viejo extremadamente generoso. Un auténtico patriarca. Un hombre de firmísimas convicciones políticas, equivocadas o no, pero que murió en la trinchera. No desertó. México en aquellos años fue lugar de exilio de uruguayos, chilenos, bolivianos, haitianos, centroamericanos, venezolanos, etcétera. La universidad nacional aprovechó ese capital humano y apostó a crear o potenciar centros de estudios latinoamericanos. Buena parte de ese exilio fue a parar al Centro de Estudios Latinoamericanos en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Puiggrós tiene un libro bastante bueno, una América latina en la crisis de 1930. También estuvieron allí Sergio Bagú, Selser, Theotonio dos Santos, Ruy Mauro Marini. Toda la teoría de la dependencia. Los argentinos se latinoamericanizan conociendo a otros exilios. México fue un lugar de encuentro de una intelectualidad exiliada, de izquierda o de izquierda radical. Algunos de estos sectores comienzan la reflexión en torno de la democracia y de la apuesta a procesos de redemocratización. México ayudó en mucho a pensar este tipo de cosas. Se discutió mucho la experiencia chilena. También la autocrítica sobre la experiencia armada. Leer hoy la revista Lucha armada en la Argentina es una continuidad. Sergio Bufano comenzó con esto en 1978, antes de la contraofensiva montonera. Lo mismo sobre la cuestión de la universalidad de los derechos humanos. Cuando el “Toto” Héctor Schmucler escribe o pregunta si los familiares de los militares no tienen derechos humanos, hay que imaginarse hoy la que se armó...

–La investigación revela que además Schmucler fue uno de los primeros en introducir el peso de la derrota política en las reflexiones y la práctica.

–Es que mientras teníamos la consigna “Con vida los llevaron, con vida los queremos”, políticamente no podías decir que estaban muertos. Cuando empiezan a aparecer los sobrevivientes de la ESMA se da una enorme discusión. Hay muchas polémicas interesantes. El grupo que de alguna manera fue heredero de la revista Pasado y Presente, que se encuentra en México con un peronismo de izquierda, es un núcleo de reflexión de temas que siguen estando vigentes. Y la revista Controversia también. No es lo mismo discutir hoy el “No matarás” que formular o prefigurar esto en medio de la dictadura, cuando no había llegado 1979 con el paso por la Argentina de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Pero hay temas que todavía se conservan en la jerga, de la agenda pública. Y en México los intelectuales participaron de la reflexión internacional sobre los modos de repensar el marxismo, lo que algunos retoman luego, ya en democracia, en la revista La Ciudad Futura o en el Club de Cultura Socialista, con implicaciones o cercanías o no con el alfonsinato. Fue muy rico. Aparecían no sólo los temas de la denuncia. También la reflexión, por ejemplo sobre el eurocomunismo, el propio exilio, sobre los de adentro y los de afuera, sobre los derechos humanos, sobre pensar o no pensar en un Nüremberg o en otra forma de juzgar a los militares. Fue muy fuerte cuando el Toto escribió desde la derrota y pidió asumir un proyecto de izquierda violentamente derrotado y ver qué hacer. Fueron muy interesantes las reflexiones de Juan Carlos Portantiero sobre la democracia y las de José “Pancho” Aricó con la revisión del marxismo desde horizontes gramscianos, pero sobre todo de un marxismo latinoamericano. La plataforma común empezaba a ser: “Perdimos, vamos a ver qué hacemos de ahora en adelante”.

–Situándonos en el 2010, ¿qué tono tiene el Bicentenario en México?

–Hay programada una enorme cantidad de eventos y monumentos. Es el Bicentenario de la revolución americana y el centenario de la Revolución Mexicana. Aquí hay otra paradoja. El partido de gobierno, el PAN, se constituye en el ‘39 en contra de la Revolución, que es tan poderosa en la mitología que no pudo ser reemplazada. De modo que el próximo 18 de abril el presidente Felipe Calderón, del PAN, conmemorará un nuevo aniversario de la muerte de Emiliano Zapata. En la mitología es tan poderosa que no ha podido ser reemplazada. La transición a la democracia amplió el panteón de héroes pero no bajó a ninguno. Cuando algunas revoluciones cayeron, cayó también parte de sus ídolos. Eso no ocurrió con la Revolución Mexicana, que sigue siendo constitutiva de la identidad, a punto que Zapata y Pancho Villa siguen cabalgando aun en un gobierno que no viene de ellos. Sí se está viendo cierta apertura a nuevos temas y nuevas reflexiones, y a revisitar procesos con otros ojos. La pluralidad que vive México, la enorme libertad de expresión, absoluta, abrió temas nuevos o temas viejos de otra manera, sin “censura historiográfica”. Hay mesas redondas sobre viejos caudillos pero aparecen temas nuevos, como la “guerra cristera”, la que libran entre 1926 y 1929 el Estado mexicano y un sector muy importante que se levanta al grito de “¡Viva Cristo rey!”.

–¿La que sirve de ambiente a Graham Greene en la novela El poder y la gloria?

–Sí, la misma. Hay una enorme pluralidad de discusión. Se habla hoy de racismo, discriminación, xenofobia, homofobia y ambigüedades en la política mexicana. La Historia se está haciendo más plural y mucho más tolerante.

–¿También más latinoamericana?

–Yo estudié América latina en México. Después los procesos de democratización en América latina marcaron el retorno de muchos profesores a sus países, o el fallecimiento de muchos otros por edad. Eso lamentablemente se cortó. En la sociedad argentina, brasileña o uruguaya hay más latinaomericanólogos académicos de los que hay actualmente en México. Los ‘90 marcan un corte brutal y una mirada más fuerte hacia Estados Unidos. América latina desapareció entre los expertos internacionalistas. Hablamos de historia contemporánea, que era la meca en los ‘70 y los ‘80. Los chilenos Luis Maira, que acaba de ser embajador en la Argentina, o Miguel Insulza, el secretario general de la OEA, daban clases de Chile. Después, la correa de transmisión no fue lo suficientemente poderosa para gestar una generación nueva de discípulos. Quizá porque los períodos fueron cortos. Los exilios argentino o uruguayo duraron ocho o nueve años. Es poco en términos académicos. México perdió el territorio del conocimiento. Y los países latinoamericanos redemocratizados ganaron, porque los colegas y profesores aplicaron su experiencia a los países de retorno. México, creo, se quedó atrás. Es una visión muy personal, pero es difícil encontrar en México un buen experto sobre, por ejemplo, Mercosur. O sobre Brasil. O sobre Honduras.-

 

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Dimanche 25 avril 2010 7 25 /04 /Avr /2010 23:53

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Dimanche 25 avril 2010 7 25 /04 /Avr /2010 21:29
Los fantasmas de la revolución/ La revolución traicionada que escribió Trotski.
Libros: "El hombre que amaba a los perros", de Leonardo Padura
Horacio Bilbao. Revista Ñ, Buenos Aires - www.aporrea.org
25/04/10 - http://www.aporrea.org/ideologia/a99469.html

Con "El hombre que amaba a los perros", de Leonardo Padura (Tusquets, 2009), el cubano Leonardo Padura (*) desanda los caminos del asesinato deTrotski. Indaga el hecho, crucial para el siglo XX, a través de la víctima y su victimario, Ramón Mercader.

La revolución traicionada escribió Trotski. Y Padura rubrica.

Agosto de 1940. Coyoacán. México. "El grito (de Trotski)... removió los cimientos de la fortaleza". Y su muerte, su eco, tan real como simbólico, desnudó las miserias del estalinismo. Ese hecho, con los grises que correspondan, es la llave de "El hombre que amaba a los perros", la novela en la que el cubano Leonardo Padura desovilla esta historia crucial, y sobre todo triste, para el sueño de la revolución socialista. El autor tiene un mirador privilegiado para narrar la tragedia. Se para en la misma isla caribeña y se calza el traje de un personaje ficticio, el escritor Iván Cárdenas Maturell, quien en 1977 conoce a un tal López, un enigmático personaje que pasea por la playa dos hermosos galgos rusos, ese hombre dispuesto a confiarle los detalles más profundos de la vida de Ramón Mercader, el verdugo de Trotski. A partir de ese nudo, son tres los personajes que motorizan el relato: Mercader, el comunista español enceguecido por la directiva soviética que lo convirtió en un soldado de la NKVD; Trotski, depositario de la furia de Stalin, que ya viejo y exiliado dará vueltas por el mundo tratando de desnudar a su enemigo, el sepulturero de la revolución; e Iván, el escritor cubano que representa a la masa, metáfora de una generación y resultado de una derrota histórica que muchos comprendieron tarde. El mismo Padura lo explicita a través de su alter ego: en su intención de entender a Mercader, tenía que entender, mostrar y conocer la magnitud de la víctima. Y todo ello sin dejar de hablar de Cuba, donde transcurre el tiempo real de esta historia, que empieza a escribirse en 1977, un año antes de la muerte de Mercader en La Habana, y termina, si es que le cabe un fin, en este siglo XXI. Va y viene Padura entre sus tres personajes centrales y repite muchos pasajes cruzando sus puntos de vista. Se nota ese esfuerzo que a veces abruma.

En el libro, Liev Davídovich Bronstein, Trotski, es sólo un ejemplo de la furia de Stalin, tal vez el más vital por haber sido un actor crucial de la revolución del 17 y por convertirse con los años en el gran teórico marxista. Pero esa furia también arrasó a figuras como Andreu Nin, el trotskista español que timoneó el POUM, a Erwin Wolf y a los mismísimos hijos de Trotski. Padura también desanda esos vínculos. Lo cuenta tan bien, a veces, que conmueve con la implosión de aquella España ensagrentada por la Guerra Civil, un país que tuvo la Revolución al alcance de la mano y que "sacrificó ese destino porque los dueños del socialismo supremo (los comunistas rusos comandados por el georgiano Stalin )", se volvieron funcionales a las falanges de Franco. ¿Qué hubiera sido de Europa con una España socialista? ¿Qué de la Unión Soviética si Trotski se hubiera impuesto a Stalin? Padura hurga sin ofrecer antídoto en un mundo lleno de mezquindades y delaciones, en el que un titiritero maneja cientos de marionetas, soldados del miedo o de la ceguera. Y nos da su visión de cómo fue que se pervirtió "la mayor utopía que alguna vez los hombres tuvimos al alcance de la mano". Antes y después del crimen, Ramón Mercader, Jacques Mornard o Jacson, algunos de sus nombres, va dando pistas de ese destino, a veces aceptando sus errores, otras veces negándolos maquinalmente.

En esa evolución de los hechos Iván, el personaje cubano, se va arrastrando hacia la escritura con dolor. Y ese dolor se siente y se transmite en las páginas de El hombre que amaba a los perros. Pasa él mismo de las bonanzas de la Cuba ochentista a las penurias del período especial, tras el fin abrupto de la URSS. Deja en claro Padura que la revolución cubana, que nació 20 años después del asesinato de Trotski, demoró en distanciarse de la manipulación y el ocultamiento de una historia que fue escrita y reescrita a merced del poder. Del mismísimo Stalin. "En Cuba era poca la gente que sabía de Trotski", dice Padura. Tampoco en España entendieron el juego de Stalin a tiempo, y ya era tarde cuando convirtieron a Mercader en el símbolo de un gran error para los comunistas españoles. Eso también lo sugiere el libro. En cuanto a Stalin, a Hitler y al final cantado de la URSS, las profecías de Trotski terminaron por cumplirse. Iván, tal vez Padura, convivió casi 30 años con esta historia lacerante.

Lo nuevo en su obra es la historia de Mercader. En una biografía ficcionada, reconstruye la trayectoria de este hombre que nunca dejó de escuchar el grito de Trotski. También es ameno y exhaustivo el relato del penoso exilio del líder e impactante ese fresco de la URSS de Stalin, capaz de crear un nuevo sistema de explotación, "otra clase de dictadura adornada con la retórica y sostenida en mentiras y miedos". La revolución traicionada escribió Trotski. Y Padura rubrica. Costará en cambio sentir la compasión que siente Iván por Ramón Mercader, moldeado para cometer uno de los crímenes más reveladores de la historia del siglo XX. Tal vez sienta él mismo el soplo de Trotski en la nuca y escriba empujado por ese influjo. Trae muchas respuestas "El hombre que amaba a los perros", aunque sea ficción. Pero trae sobre todo preguntas. Podremos pensar cómo hacer la revolución del futuro, pero la pregunta es si, alguna vez, superaremos estos odios. La revolución fue traicionada, y éstos son algunos de sus fantasmas.


* Leonardo Padura es licenciado en filología por la Universidad de La Habana. Vive en la ciudad de Mantilla desde siempre. Guionista, periodista y crítico, es autor entre otros textos, de "La novela de mi vida", sobre el poeta José María Heredia. Conocido por la serie de novelas policíacas protagonizadas por el detective Mario Conde, su obra fue traducida a varios idiomas y ganadora de varios premios.-

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Dimanche 25 avril 2010 7 25 /04 /Avr /2010 18:33

Domingo, 25 de abril de 2010

LA VIOLACION COMO MATIZ DE GENERO DEL TERRORISMO DE ESTADO

Memoria del desprecio

Uno de los casos que fundamentan la denuncia penal y el juicio político contra el camarista Luis Miret es la privación ilegítima de la libertad, tormentos y violación de Luz Faingold, entonces de 16 años. Luego de un doloroso proceso personal y familiar, relata aquellos episodios. “Miret nos despreciaba como si él fuera nazi y nosotros judíos, con un odio como nunca más vi en mi vida”. Hoy no alberga sentimientos de venganza, sino de justicia.

Por Horacio Verbitsky
Miret jura en 1976 rodeado por la plana mayor del gobierno golpista en Mendoza.

 

Aún hoy, a 35 años de la pesadilla, es una mujer joven, porque entonces era apenas una niña. La pequeña productora agropecuaria Luz Amanda Faingold Casenave cosecha uva y aceitunas en una finca de 17 hectáreas. Su esposo murió en un accidente de auto hace nueve años. Con él tuvo tres hijos, que recién hace un mes conocieron por una nota de este diario lo que había padecido su mamá. El entonces juez Luis Francisco Miret la mantuvo detenida durante tres semanas, una de ellas incomunicada, en calabozos policiales en los que fue torturada y violada a sus 16 años. La conmoción familiar fue enorme al saber que luego de su secuestro en Guaymallén había sido violada en el D2 policial, donde Miret la alojó pese a su edad. “Al principio me costó darme cuenta por qué se incluyó mi nombre en la nota. Pero luego entendí que tenía que saberse toda la verdad”. A raíz de la publicación “me puse a pensar en los delitos que se cometieron en relación a otras chicas, lo había olvidado. No había vuelto a hablar de este tema” agrega. La violación era el matiz específico de género en las torturas que sufrían todos quienes pasaban por allí. Sus padres conocían los hechos, pero no sus hermanos, bastante menores que ella, ni sus hijos. “Hoy gracias a la difusión del caso estamos más unidos, estamos mejor porque aceptamos nuestra historia, la persecución que sufrimos. Cuando salió la nota se habló de mí y vi que tenía que hablar yo”. Luego de varias semanas muy dolorosas, el núcleo familiar emergió fortalecido. La semana pasada Luz Faingold se constituyó como querellante en la causa penal contra Miret y contra el también camarista Otilio Romano, quien entonces era fiscal, y contó su historia al fiscal de derechos humanos Omar Palermo. La causa se inició por denuncia de los ex presos políticos Fernando Rule y David Blanco, y comprende hechos contenidos en los expedientes Mochi, Luna, Rabanal y Menéndez por la participación primaria de Miret y Romano en crímenes contra la humanidad, incumplimiento de deberes de funcionario público, participación en torturas y apremios ilegales y en abuso sexual agravado. La pauta reiterada era no investigar a miembros de fuerzas de seguridad denunciados por torturas, violaciones y robos y en cambio tomar como válidas las declaraciones de los detenidos contra sí mismos obtenidas bajo tortura. Al mismo tiempo, el Consejo de la Magistratura prosigue la instrucción del caso contra Miret y Romano, cuyo juicio político por estos hechos solicitaron los organismos defensores de los derechos humanos de Mendoza, con la adhesión posterior del gobierno de Celso Jaque.

 

 

Faingold aclara que se ha cruzado en la calle con Miret “y no me ha interesado vengarme. Sí me interesa que se haga justicia, por los demás. He hecho un trabajo personal para no albergar ni transmitir a mi entorno sentimientos de odio sino esperanza en la justicia, que algún día llegaría. Todo mi esfuerzo ha sido pensando en aportar un grano de arena para que nuestra sociedad comprenda que respetar los derechos humanos es la tarea más importante. Algún día las cosas van a cambiar. Me siento sana, no tengo odio, sino estaría enferma. Se sigue viviendo el gorilismo argentino, pero Mendoza está cambiando”.

 

 

Luz fue detenida en la noche del 28 al 29 de agosto de 1975 cuando acompañaba a su novio Eduardo Glogowsky. “Me encapucharon, me pegaron, hubo abusos y un simulacro de fusilamiento. Me trasladaron a la D2, yo no sabía entonces qué lugar era”. Eduardo militaba en el partido Política Obrera, Luz no tenía militancia propia. Miret ordenó la entrega de Luz a sus padres, como correspondía, pero media hora después revocó la decisión (el garantismo no le duró ni una foja: ambas decisiones constan en la que lleva el número 138 del expediente Mochi). “Me tuvieron siete días en el D2, fui torturada y violada, me gritaban y abrían la puerta constantemente. No nos daban de comer, ni agua, ni nos dejaban ir al baño”. Una noche la llevaron a un hogar de menores para “guardar un viso de normalidad”, y de allí la condujeron a declarar. “Tanto en la D2 como ante Miret sentí muchísimo miedo. Esperaba que con el juez pudiera hablar y me encontré con alguien que era igual a los milicos. Prudencio Mochi tiene razón cuando dice que recuerda a Miret como un milico más. Nos despreciaba como si él fuera nazi y nosotros judíos, con un desprecio y un trato de odio increíble, como nunca más vi en mi vida.

 

 

Tenía desprecio por las personas que éramos. No podía mirar a otro lado más que a su cara de odio. Era muy chica entonces, venía de una clase media alta, y nunca había sufrido así tanta falta de respeto, ni volví a sufrirlo en mi vida”. Un peritaje del Cuerpo Médico Forense indicó que “necesita urgente tratamiento psiquiátrico y presenta depresión, angustia y vulnerable a vivencias psicotraumáticas”, pero Miret no hizo caso. “Tampoco tuve abogado defensor. Volví a aterrorizarme, como en el D2. Mi madre golpeaba y gritaba invocando la Constitución, hasta que logró entrar y presenciar mi declaración. Fue la primera vez que la vi en una semana de incomunicación. Pero Miret la hizo callar”. El juez le preguntó por un recorte de diario pegado a una hoja de su carpeta de clases sobre el acople en órbita de una nave espacial estadounidense Apollo con una Soyuz soviética. “No lo podía creer. Le dije la verdad, que era la tarea del profesor de matemáticas y astronomía. Nunca olvidé su cara y su odio, nunca volví a sentirme tan aterrorizada”. Miret le negó la excarcelación y la retuvo otras dos semanas en el hogar de menores, hasta que la Cámara de Apelaciones la puso bajo la custodia de sus padres.

 

 

Pero tuvo que huir después de dos nuevos allanamientos en su casa, ya en 1976. El primero, a las 5 de la mañana. “Amenazaron a mi hermano, lo pusieron contra la pared, mataron al perro. Yo me escapé por los techos hasta la casa de un vecino. Cuando ocurrió el segundo allanamiento ya no estaba en mi casa. Me salvé porque alguien le dijo a mi madre que me sacara del país. Mi padre insistía para que me quedara, no podía entender que persiguieran a alguien inocente”. Miret y el juez federal Gabriel Guzzo solicitaron su extradición al Uruguay, que no la concedió pero la intimó a dejar su territorio en 24 horas. Pasó tres meses en Río de Janeiro como refugiada del ACNUR hasta que Francia le concedió la visa y se asiló en París. Diez meses después del triunfo de Alfonsín volvió al país, a pesar de que tenía todavía orden de captura. “Yo sabía que no había hecho nada. Me presenté al juzgado federal y al tiempo cerraron la causa”. Luz insiste en que se publique “algo positivo, no una cuestión de venganza personal. Estoy por el respeto a la dignidad humana, a los niños, a las mujeres, a la Tierra, hoy que justamente es el Día de la Tierra”. Por eso eligió la foto que ilustra la tapa de este diario, “con el Cordón del Plata al fondo y cerca del cauce del Río Blanco. Está buena porque refleja cuánto quiero a Mendoza, aunque sea tan conservadora”.

La suspensión

El miércoles 21 la Comisión de Interpretación y Reglamentos de la Universidad Nacional de Cuyo propuso por unanimidad la suspensión preventiva como profesor de Miret, denunciado por la Comisión de Estudiantes por los Derechos Humanos y la Ética y por el Observatorio de Derechos Humanos de Mendoza. El miércoles ese dictamen será tratado por el pleno del Consejo Superior de la Universidad, que elevará su recomendación al rector Arturo Somoza, quien ya dejó saber que a fin de año no renovará el contrato de Miret. Pero los estudiantes reclaman que sea sancionado ya mismo.

Marchas militares

Dada la gravedad de las denuncias “esta comisión propone al Consejo Superior que aconseje al señor rector que disponga suspender preventivamente mediante resolución fundada y otorgarle vista en los plazos legales al doctor Luis Miret a los efectos de que pueda ejercer plenamente su derecho de defensa”, dice la resolución universitaria aprobada el miércoles de esta semana. Durante la sesión la comisión estudiantil proyectó imágenes obtenidas en archivos y bibliotecas, donde se ve a Miret cuando juró su cargo de juez federal, en 1976, junto a la plana mayor del gobierno provincial de facto. “A medida que las fotos aparecían los colores de la cara del decano de la Facultad de Derecho, Ismael Farrando, y del vicedecano Eduardo Emili tornaban de un gris parduzco a un rojo cada vez más furioso. Como correlato, vimos las caras de los otros consejeros superiores que con mucho interés, a medida que avanzaba nuestro relato, comenzaron a mostrar indignación contra Miret y afirmación por lo que pedíamos”, cuenta uno de los estudiantes. Como si no hubieran transcurrido tres décadas la Facultad de Derecho le entregó a Miret el texto de la acusación dos semanas antes de la sesión y los nombres de los miembros de la Comisión de Estudiantes y el registro de audio del Consejo Directivo de la facultad de Derecho ante el que la expusieron. El adjunto de la cátedra de Miret, José Rodríguez, asiste a todas las actividades que se realizan para denunciar el caso y toma nota de lo que dice cada uno. Hace tres años, Rodríguez organizó junto a la ahora disuelta agrupación estudiantil Derecho al Cambio la presentación en el hall central de la facultad de la banda del Liceo Militar General Espejo, que tocó marchas militares. Las autoridades de la facultad se cuadraron como en una formación militar.

Campeón del garantismo

Miret dijo al diario mendocino El Sol que era el “campeón del garantismo” y que no fue “juez del proceso, sino juez de carrera que actuó durante el proceso”. Bajo el gobierno constitucional de 19731976, Miret sólo fue defensor oficial, si bien tuvo algunas causas como juez subrogante. Recién en junio de 1976 fue designado juez. Muchos como él juraron por las actas y estatutos golpistas, porque en caso contrario hubieran perdido el cargo y corrido riesgo de secuestro. Pero algunos, como el actual juez de la Corte Suprema Raúl Zaffaroni, nunca aplicaron esos textos infralegales y, por el contrario, investigaron torturas, ordenaron libertades y concedieron opciones para salir del país. Miret y Romano no sólo los juraron, además los aplicaron con entusiasmo y se pronunciaron por la inconstitucionalidad de las normas que se les oponían. En el reportaje, Miret dijo que no recordaba haber visto detenidos con marcas de torturas ni haberse enterado de la existencia de desaparecidos. Sostuvo que todos los detenidos decían haber sido torturados “para desvirtuar la indagatoria policial”. Cuando se les permitía tomar indagatoria, los policías estaban “tentados en hacer cualquier apremio, como mínimo, un submarino, que no deja marcas, o colgarlos de las piernas por una noche y, entonces, al día siguiente, algunos cantan”, dijo con preciso conocimiento de la jerga canera. Esos apremios, “podían ser o no ciertos”, agregó. En los cuatro expedientes constan no sólo las denuncias de torturas de un gran número de detenidos, sino también los peritajes médicos que las confirman. Miret también dijo que los decretos de María Estela Martínez de Perón e Italo Luder, que ordenaban aniquilar la subversión eran secretos, por lo que recién los conoció en 1985 durante el juicio a los ex Comandantes. Tampoco eso es cierto. Los decretos 2770, 2771 y 2772/75 por los que Luder extendió a todo el país la orden que Isabel había circunscripto a Tucumán, fueron públicos, como consta en el Boletín Oficial del 4 de noviembre de 1975. Sobre la desaparición del profesor Mauricio López, Miret pensó que “se había escondido”. En una significativa admisión de su idea sobre la legalidad agregó que cuando le dijeron que “gente encapuchada” se lo llevó en un camión del Ejército pensó que “lo habrán detenido”.

 

 

Respecto de la apropiación de los hijos de detenidos desaparecidos, Miret explicó que hoy es considerada un delito contra los derechos humanos, “pero en 1976 o 1977, si nos decían que los hijos de los aprehendidos eran dados en adopción, no nos causaba el sentimiento que hoy causa”.

Defensa propia

También negó haberse excusado por amistad íntima con el general Juan Pablo Saa durante el juicio de 1987. Sin embargo, la foja 88 del expediente 49283, Romero, Daniel, contiene la excusación presentada por Miret, quien consideró que no tenía objetividad para juzgar “a mi amigo el general Juan Saa”. Invocó para ello el artículo 75, inciso 12 del Código de Procedimientos en lo Criminal que regía entonces, y que no alude a amistad sino a “amistad íntima”. Saa fue procesado pero Carlos Menem lo indultó. Pese a su amistad íntima, Miret se negó a excusarse cuando se realizaron los juicios por la verdad en 2001 y tomó la declaración de Saa en forma complaciente. Luego de sucesivas apelaciones la Corte Suprema de Justicia decidió que debía apartarse porque como él mismo había admitido no era un juez imparcial, pero ante la nulidad de las leyes de punto final y obediencia debida los juicios por la verdad se interrumpieron.

 

 

Romano y Miret engañaron a la opinión pública y a la Federación de Colegios de Abogados (FACA), que expresó “preocupación por la indebida intromisión por parte del Ejecutivo Nacional a la necesaria independencia del Poder Judicial, al solicitar la promoción de juicio político a integrantes de la Cámara Federal de Apelaciones de Mendoza”. Ni Romano ni Miret fueron denunciados por el Poder Ejecutivo Nacional, sino por las víctimas y sus defensores. El Colegio de Abogados de Mendoza pretendió que se los acusaba por haber aplicado jurisprudencia de la Cámara de Casación Penal cuando decidieron dejar en libertad a todos los represores detenidos en Mendoza.

 

 

Tampoco es así: el denominado plenario Díaz Bessone de la Cámara de Casación es del 30 de octubre de 2008, pero la Cámara mendocina comenzó a disponer esas libertades el 23 de mayo y continuó el 13 y el 18 de setiembre. A esa fecha sólo quedaban tres detenidos. La Cámara de Casación tampoco dijo que había que dejar a todos en libertad sino evaluar la situación procesal, en caso de riesgo de fuga u obstaculización del proceso. La deliberada decisión de trabar y dilatar para que no se llegue a un juicio oral es una estrategia defensista de Miret y Romano, ya que en tal debate testimoniarían quienes los acusan. En el reportaje a El Sol, Miret mencionó el caso de su ex compañero en la Cámara Federal, Carlos Pereyra González. Durante el juicio oral en San Luis quedó en evidencia la complicidad de Pereyra González con el terrorismo de Estado cuando era secretario de juzgado. A raíz de ello debió renunciar y ahora puede ser juzgado. La responsabilidad de Romano como fiscal y de Miret como juez es mucho mayor que la de un secretario, de modo que ya sabían lo que les esperaba de llegarse al juicio.

Hay que aguantar

Otilio Romano dijo al militante diario La Nación, que lo publicó en su tapa, que las acusaciones por su actuación y la de Miret durante la dictadura eran para presionarlos por la ley de medios, cuando la cronología demuestra que los organismos de derechos humanos entregaron al Consejo de la Magistratura la denuncia el 22 de marzo y la Cámara recibió la apelación por la ley audiovisual una semana después. Pero además, en el año 2003, cuando nadie pensaba en modificar la ley de radiodifusión de la dictadura, el periodista Rodrigo Sepúlveda presentó su tesis de graduación a la licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Cuyo, que incluye testimonios filmados en 2000, cuando Kirchner sólo era gobernador de Santa Cruz. Juan Carlos Yanzón y Hugo Tomini cuentan allí que los policías del D2 les bajaron la venda con la que los mantenían sin vista para que hablaran con el juez.

 

–¿Cómo está? –preguntó Miret.

–Dolorido –respondió Hugo Tomini.

–Hay que aguantar –fue el único comentario del juez.

 

Cuando denunciaron las torturas de que habían sido víctimas y las violaciones a las mujeres, Miret respondió con un gesto de indiferencia. Algunos meses después, Tomini consiguió que le dieran la opción para salir del país. Su padre fue a ver a Miret para que llenara los formalismos necesarios. “Si el presidente Videla no tiene nada contra su hijo, yo tampoco”, dijo. “Era un soldado de su general. No se ponía en juez, era uno más del escalafón”, describe Tomini. En el trabajo de Sepúlveda también se recoge el testimonio de Jaime Torrens, a quien Miret le dijo que lo iba a condenar porque “más allá de las pruebas que tenga, usted es mi enemigo”.-

 

(Entrevista: Ana F. Adelardi)

 

 

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Samedi 24 avril 2010 6 24 /04 /Avr /2010 15:44

Llamamiento a la movilización social hasta conseguir la anulación de las sentencias franquistas

 
Comisión de Memoria Libertaria de la CGT | 2010-04-22 22:52:05
 
 

Este sábado 24 de abril se ha convocado a la ciudadanía para apoyar y defender al juez Garzón por su procesamiento como instructor de la causa seguida en el Juzgado nº 5 de la Audiencia Nacional por las desapariciones y asesinatos del franquismo, procesamiento promovido por grupos falangistas y profranquistas.

 

Para CGT, lo relevante no es el procesamiento de un juez, sino que nos reiteramos en que es un procesamiento a las víctimas del franquismo y dejar un mensaje claro a toda la judicatura : EN LA ESPAÑA ACTUAL NO SE PUEDE ABRIR NI TRATAR UN PROCESO CONTRA EL FRANQUISMO.

 

 

Con la actuación final del juez Garzón al considerarse incompetente en la causa que abrió e instruyó a finales del 2008 contra el franquismo, se volvió a levantar un muro de obstáculos a las familias de las víctimas, ya que, volvía a remitir a los Juzgados Territoriales la investigación, obviando que a la mayoría de las víctimas ya se le había denegado en sus territorios el amparo judicial. Por eso, con el procesamiento de Garzón se pretende dar por cerrada la investigación y continuar sin esclarecer ni condenar tanto al régimen como a los franquistas que participaron en la desaparición y muerte de más de 150.000 personas cuyo único delito era no ser seguidores del fascismo.

 

Los trabajador@s de la CGT, familiares también de miles y miles de militantes víctimas y desaparecid@s del franquismo, seguiremos participando en las manifestaciones, denunciando y exigiendo en la calle la condena del franquismo, la búsqueda de l@s desaparecid@s en cunetas y fosas comunes, la ANULACIÓN DE LAS SENTENCIAS Y JUICIOS SUMARÍSIMOS, la revisión de procesos como el de Granado y Delgado, la derogación de la leyes de punto final aprobadas en la democracia (la Ley de Amnistía de 1977 o la Ley de Memoria Histórica de 2007).

 

En ese mismo sentido, estamos difundiendo la campaña de recogida de firmas de apoyo a la Carta a la Ciudadanía Europea por la anulación de las sentencias franquistas que se presentará ante el Parlamento Europeo (se puede firmar en : http://memorialibertaria.org/spip.php ?article1330)

 

Para CGT, el verdadero daño se está haciendo una vez más a las víctimas del franquismo, por tanto, hagamos que sean las verdaderas protagonistas en las movilizaciones.-

 

Comisión de Memoria Libertaria de la CGT

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Samedi 24 avril 2010 6 24 /04 /Avr /2010 14:58

Putin y Chávez, contra la falsificación de la memoria de la guerra mundial

Putin y Chávez, contra la falsificación de la memoria de la guerra mundial
RT | 65 años de la Gran Victoria | 04 Abril de 2010 | 17:26

El Primer ministro de Rusia, Vladímir Putin, y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se opusieron firmemente a la revisión de los resultados de la Segunda Guerra Mundial. De este modo se manifiestan en su declaración común en relación al 65 aniversario de la Victoria ante los fascistas en la Segunda Guerra Mundial, firmado en las negociaciones que tuvieron lugar el sábado en Caracas.

Putin y Chávez denuncian todos los intentos de dar carácter heroico a los nazis y a sus cómplices y no aceptan ninguna manifestación del neonazismo. El primer ministro ruso y el presidente venezolano están seguros de que cualquier práctica que contribuya al aumento de toda forma de racismo y discriminación es inadmisible. Según se dice en la declaración, los intentos de profanación o destrucción de los monumentos de luchadores contra el fascismo, van en contra de la moral y la ética.

Vladímir Putin y Hugo Chávez expresaron su disposición a apoyar la difusión de "información objetiva para no permitir una falsificación de la historia de la Segunda Guerra Mundial que ofende a la memoria de los héroes que lucharon por la victoria ante el nazismo". Ambos dirigentes subrayan la importancia de formar en la sociedad mecanismos, "que prevengan la propaganda de la ideología de la superioridad racial y la intolerancia".

Durante su breve visita a Caracas, la capital venezolana, el primer ministro ruso, Vladímir Putin, y Hugo Chávez firmaron diversos contratos y acuerdos sobre diferentes asuntos: desde la cooperación en el sector de la energía hasta el comercio entre los dos países.

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Samedi 24 avril 2010 6 24 /04 /Avr /2010 14:52
Murió el último fiscal del juicio de Nuremberg
RT | 65 años de la Gran Victoria | 23 Abril de 2010 | 20:56

El último de los fiscales del proceso Nuremberg sobre los crímenes cometidos por los nazis, Whitney Harris murió en los Estados Unidos a la edad de 97 años.

En el proceso Harris representaba a la acusación contra Ernst Kaltenbrunner, el ex jefe de la seguridad de las Waffen-SS y el secretario de Estado del Interior de Alemania (1943-1945), Obergruppenführer de las SS y General de la Policía (1943), general de las SS (1944).



Kaltenbrunner estuvo involucrado en el exterminio de judíos en el
gueto de Varsovia en 1943 donde fue detenido el 15 de mayo de 1945 por fuerzas de EE. UU., fue juzgado en Nuremberg y condenado por crímenes de guerra.

Muchos de los cargos formulados en su contra, eran por el legado de las gestiones de Reinhard Heydrich y de crímenes contra la humanidad.

Las fotografías presentadas por el testigo Francisco Boix durante el juicio, mostraban a Kaltenbrunner visitando el campo de Mauthausen y resultaban una prueba de hasta qué punto había estado implicado directamente en algunos de los aspectos más siniestros de las políticas nazis.

Durante el juicio, fue uno de los 11  criminales de guerra, que fueron condenados a muerte.
El ‘vasallo de Himmler‘ fue condenado a morir en la horca. La sentencia se ejecutó el 16 de octubre de 1946.

Harris también investigó la actividad de la élite de los servicios secretos de Alemania. Interrogó también a uno de los principales criminales de guerra nazi de Alemania, el ministro del Reich, Rudolf Hess, quien fue sentenciado a cadena perpetua.

Hess juzgado en Nuremberg a causa de todas las decisiones que tomó y firmó en su cargo de ministro durante el régimen nazi, siendo condenado a cadena perpetua el 1 de octubre de 1946 y recluido en la prisión de Spandau, en la zona aliada de Berlín.

Whitney Harris nació en Seattle, después se trasladó a San Luis, donde estudió derecho e incluso impartió clases en la universidad de la ciudad.

Durante toda su vida luchó contra los crímenes del nazismo  y defendió la validez de los tribunales internacionales.
En 2005, publicó un poema para conmemorar a las víctimas del holocausto: ‘Mil años han pasado/¿Cuántos murieron en Auschwitz?/No importa/Fue algo insustancial en la historia de las matanzas entre hombres‘.

En sus últimos años, fue escritor y dio conferencias sobre los derechos humanos. En 1980 fundó la Colección Whitney R. Harris sobre el Tercer Reich de Alemania, en la Universidad Washington de San Luis. En su honor, esta universidad estableció el Instituto de Ley Internacional de Whitney R. Harris.

"Básicamente dedicó su vida a tratar de desarrollar un sistema de justicia internacional que juzgara crímenes de guerra contra la humanidad y genocidio", dijo su hijo, Eugene Harris.

En este año, cuando el mundo celebra el 65° aniversario de la Victoria, Eugene Harris dijo, que "la gente está olvidando. Conforme muere cada uno de estos importantes participantes, hay una enorme cantidad de conocimiento que se pierde al mismo tiempo".

El caso Nuremberg representa fue primer juicio internacional sobre los crímenes de guerra y de lesa humanidad.

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Samedi 24 avril 2010 6 24 /04 /Avr /2010 14:50
¿Pudo vencer la URSS en la Gran Guerra Patria sin ayuda de los aliados?
RT | 65 años de la Gran Victoria | 15 Abril de 2010 | 6:57

Más de la mitad de los rusos están seguros de que la Unión Soviética pudo salir victoriosa en la Gran Guerra Patria incluso sin ninguna ayuda por parte de los aliados. Una tercera parte de los rusos considera que la causa principal de la Guerra fue el Pacto Ribbentrop-Mólotov. La mayoría aplastante de los ciudadanos de Rusia están seguros de que el país que pudo aprovechar el resultado de la guerra obteniendo mayores beneficios fue Estados Unidos. Estos son los resultados del sondeo realizado por el Centro Analítico Levada, una ONG rusa de investigaciones sociológicas, en vísperas del 65 aniversario de la victoria sobre el fascismo.

Según su opinión, ¿la Unión Soviética pudo vencer en la Gran Guerra Patria sin ayuda de los aliados?


El 57% de los encuestados piensan que la Unión Soviética pudo salir victoriosa en la Gran Guerra Patria sin recibir ninguna ayuda de los aliados. Sin embargo, el porcentaje de los encuestados que desprecian el papel de los aliados en la victoria en la guerra contra el fascismo disminuyó mucho durante los últimos 13 años: en 1997 ese índice alcanzaba el 71%.  

El experto militar Alexander Golts considera esa opinión mayoritaria como el resultado de “una propaganda concreta que tuvo lugar en la época de posguerra con el fin de ocultar los medios invertidos por los aliados para abastecer al Ejército Rojo con armamentos o hechos como que el famoso mariscal alemán Erwin Rommel pasara la mitad de la guerra en África luchando contra los ingleses”.

¿Cuál fue el factor principal que permitió a Hitler desatar la Segunda Guerra Mundial?


El 41% encontraron ciertas dificultades en responder o simplemente afirmaron que no saben nada en lo referente a qué fue lo que permitió a Hitler empezar la Segunda Guerra Mundial. En el año 2005 esa cantidad alcanzaba el 49% por lo que parece que poco a poco la población va teniendo una opinión más formada al respecto. El tratado de no agresión entre el Tercer Reich y la URSS, conocido coloquialmente como Pacto Ribbentrop-Mólotov, dio el empujón a Hitler para iniciar su agresión según el punto de vista del 33% de los encuestados (en febrero de 2005 pensaban de ese modo el 26% de los rusos). Los Acuerdos de Múnich, aprobados y firmados por los jefes de gobierno de Reino Unido, Francia, Italia y Alemania con el objetivo de solucionar la crisis de los Sudetes, fue el hecho que más contribuyó al inicio de la Guerra según la opinión del 26 % de los rusos (el 24% en 2005).

El historiador ruso Nikita Petrov considera los cambios de la opinión pública como “una tendencia obviamente positiva” y piensa que se deben a que crece una generación que se somete menos a la ideología y a la propaganda. “Ellos pueden ver el mundo basándose en los hechos, de una manera imparcial. Sin embargo, el mecanismo gubernamental sigue lavando los cerebros, aunque menos en comparación con la época soviética. Por eso muchos siguen siendo prisioneros de las antiguas ideas, entre ellas la de los Acuerdos de Múnich que presuntamente hicieron de gatillo para el inicio de la Guerra en Europa, a pesar de que todos comprenden que la guerra empezó el 1 de septiembre de 1939”, comenta el historiador.

Desde el día del triunfo sobre el fascismo pasaron 65 años. Muchas publicaciones y nuevos datos sobre la guerra vieron la luz. Se hizo pública una parte considerable de los archivos, se realizaron muchas investigaciones históricas que no pudieron llevarse a cabo sin influir en los puntos de vista tanto de los rusos como de los habitantes de todo el mundo en lo referente a la Segunda Guerra Mundial, sus consecuencias y resultados.

¿Qué país consiguió sacar más beneficios del resultado de la Guerra? (Los encuestados podían elegir más de un país)


La mayoría aplastante de los ciudadanos de Rusia están seguros de que el país que pudo aprovechar el resultado de la guerra obteniendo mayores beneficios fue Estados Unidos, opinión que comparten el 47% de los encuestados. El segundo lugar lo ocupa la Unión Soviética (el 28%). Así piensan en su mayoría los rusos mayores de 55 años. En el tercer lugar se encuentra,  según los rusos, la propia derrotada: Alemania (el 24%, en un grupo en el que predominan los hombres de 40 a 54 años con estudios superiores). Les siguen Gran Bretaña, Francia, Japón y China.

El jefe del Departamento de Investigaciones Sociales y Políticas del Centro Analítico Levada, Boris Dubin, subraya que no se aprecian cambios serios o considerables en la opinión pública en lo referente a la Guerra y explica los que existen basándose en el hecho de que aquella época se aleja en el tiempo paulatinamente. "Es un choque entre la leyenda todavía potente de la Gran Guerra y la Gran Victoria y la indiferencia que crece hacia esos símbolos por parte de las nuevas generaciones. Me parece que poco a poco la importancia de la victoria en 1945 como un acontecimiento céntrico de la historia, palidece más y más", comenta Dubin.

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Samedi 24 avril 2010 6 24 /04 /Avr /2010 13:57

Sábado, 24 de abril de 2010

Gramsci y el genocidio armenio

 

Por Osvaldo Bayer
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Otro nuevo aniversario de uno de los mayores crímenes de la humanidad: el genocidio armenio cometido por Turquía.

 

La muerte de miles y miles de niños, mujeres y hombres en manos de esbirros y de aquellos que se creían dueños de la vida y la muerte. Para recordar esto –como lo hacemos siempre para mantener la memoria de las injusticias y el terrorismo de Estado– reproduciremos hoy un hallazgo, un documento sobre ese genocidio, hasta hoy nunca publicado. Es un artículo sobre este tema del gran teórico político Antonio Gramsci, muerto en las cárceles de Mussolini. Uno de los pensadores más lúcidos del siglo pasado. Y más todavía, el artículo va con una presentación del escritor y periodista Emilio Corbière, quien nos dejó para siempre no hace mucho y quien fue el que hizo este verdadero hallazgo. Leamos primero a su presentador, Emilio Corbière, y luego la fundamental opinión de Antonio Gramsci:

 

“Antonio Gramsci y la cuestión Armenia”, por Emilio Corbière:

 

“Gramsci tenía 25 años cuando escribió su condena del genocidio armenio en el marco de una Europa conmovida por la guerra, pero ignorante de la terrible tragedia que vivían los armenios masacrados sin piedad por los turcos. Quien sería la mentalidad más esclarecida del marxismo occidental, político, pensador, periodista, organizador, demostró con su actitud franca ante el genocidio sus firmes convicciones humanistas.

 

“Bien pudo afirmar Benedetto Croce, en 1947, sobre el mártir antifascista Gramsci: ‘Recomendaba años atrás a los jóvenes comunistas napolitanos, armados de un catecismo filosófico escrito por Stalin, levantar los ojos a las estatuas que hay en Nápoles de Tomás de Aquino, Giordano Bruno, Tommaso Campanella, Giambattista Vigo y otros grandes pensadores nuestros y dedicarse a llevar la teoría comunista, si podían, a aquella altura y empalmarla a aquella tradición. Pero ahora les señalo no una estatua de mármol sino un hombre conocido en persona por muchos de ellos y cuyo recuerdo deberían mantener vivo por algo mejor que el vacuo sonido de su nombre: Gramsci’.

 

“De esa altura moral fue Gramsci, a quien, con acierto, Croce comparó con el Aquinante, con Bruno –también mártir– y con Vico. Es importante recordar esta página inédita del político y filósofo de izquierda, por dos razones.

 

La primera, para destacar su ferviente humanismo; la segunda, porque el genocidio armenio todavía es una llaga lacerante en la historia de la civilización de nuestro tiempo.

 

“Cuando la mayoría callaba, o era indiferente, el joven Gramsci condenó el genocidio y llamó la atención desde una modesta hoja socialista regional, llamando la atención sobre el drama que culminaría con más de un millón y medio de armenios asesinados.

 

“Pocas voces se habían levantado contra la agresión desde fines del siglo XIX. Los franceses Anatole France y Jean Jaurès habían hecho escuchar sus demandas aisladas.

 

También en el campo socialdemócrata alemán lo hicieron el judeoalemán Eduard Bernstein y la revolucionaria polaca Rosa Luxemburgo. Sin embargo, se trató de testimonios personales, aislados, sin ninguna fuerza como para llegar a la conciencia de los gobiernos y las monarquías europeas.

 

El Papa romano, los líderes religiosos, los príncipes, los gobiernos republicanos, todos callaron.

 

“Bernstein, en su escrito, denunció que la mano criminal había sido turca pero que había complicidades de grandes potencias, entre ellas, Gran Bretaña. El renacimiento cultural y sociopolítico de los armenios a finales y principios de siglo estaba acompañado por un fuerte contenido nacional y revolucionario. Aseguraba que muchas cancillerías y políticos imperialistas creyeron ver el fantasma de la revolución socialista que venían anunciando los intelectuales y militantes de esa concepción en el centro de Europa y en el Este eslavo, y que la misma se podría producir en Armenia. En 1915 el drama culminó con el genocidio, sobre el cual los armenios reclaman ahora justicia y verdad.

 

“El 11 de marzo de 1916, en el semanario socialista El Grito del Pueblo, Antonio Gramsci, descendiente de italianos y albaneses, hace un llamamiento a favor de los armenios. El periódico había aparecido dos años antes y en la misma época que escribió su nota sobre los armenios, publicó, muy joven, su célebre trabajo ‘Socialismo y cultura’.

 

Gramsci había nacido el 22 de enero de 1891, en el seno de una humilde familia de Ales, Cagliari, isla de Cerdeña. Se afilió muy joven al Partido Socialista Italiano y sus primeros trabajos políticos los editó El Grito del Pueblo.

 

Posteriormente dio vida al órgano de las Juventudes Socialistas, La Ciudad Futura, y pasó a encabezar la posición de izquierda del PSI. En 1919, desde las páginas de L’Ordine Nuovo defendió los consejos de fábrica durante el proceso revolucionario vivido en el Turín rojo. Al año siguiente, convertido en líder e ideólogo del movimiento consejista, publicó su tesis ‘Por una renovación del Partido Socialista’.

 

“En 1921 encabezó con Bordiga y Togliatti, después del Congreso de Livorno, el Partido Comunista Italiano, cuya secretaría pasó a ocupar.

 

“Político, diputado, publicista, permaneció preso en las cárceles de Mussolini desde 1926, cuando fue detenido a pesar de su inmunidad parlamentaria, hasta su muerte, ocurrida el 27 de abril de 1937. El fiscal fascista, en su alegato, había afirmado: ‘Tenemos que impedir durante veinte años que este cerebro funcione’.

 

“Pero, a pesar de su martirologio, el líder comunista logró trascender su encierro con su firme conciencia de intelectual y político revolucionario. De esa época datan sus Cuadernos de la cárcel, que desglosados en seis volúmenes reúnen sus estudios sobre: El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce, Los intelectuales y la organización de la cultura, El resorgimento, Notas sobre Maquiavelo, la política y el Estado moderno, Literatura y vida nacional y Pasado y presente.

 

“La importancia de Gramsci en el siglo XXI, especialmente para el socialismo en los países del Tercer Mundo, y, en general, para el mundo occidental, cada día se reafirma más.”

 

Una página inédita

 

A continuación, en forma íntegra, el artículo juvenil de Gramsci sobre la cuestión armenia, publicado en El Grito del Pueblo, el 11 de marzo de 1916:

 

“Es siempre la misma historia. Para que un hecho nos interese, nos toque, es necesario que se torne parte de nuestra vida interior, es necesario que no se origine lejos de nosotros, que sea de personas que conocemos, de personas que pertenezcan al círculo de nuestro espacio humano.

 

“En Padre Goriot, Balzac hace formular a Rastignac la siguiente pregunta: ‘Si cada vez que comiese una naranja, muriera un chino, ¿desistiría usted de comer naranjas?’. Y Rastignac responde más o menos lo siguiente: ‘Las naranjas están cerca de mí, yo las conozco, los chinos están tan distantes que no sé si realmente existen’.

 

“Tal vez nunca llegaremos a dar la respuesta cínica de Rastignac. Entre tanto, cuando vimos que los turcos masacraban a millones de armenios, ¿sentimos el mismo dolor agudo que experimentamos cuando somos testigos del sufrimiento y la agonía, o cuando los alemanes invadieron Bélgica? Es una gran injusticia no ser reconocido. Eso significa quedar aislado, cerrarse en el propio dolor, sin posibilidad de contar con el apoyo de afuera o de la comparación. Para una nación significa la desintegración lenta, la anulación progresiva de los lazos internacionales. Significa ser abandonado, quedar indefenso frente a los que no tienen razón, pero sí tienen espada y dicen cumplir un deber religioso a través de la destrucción del infiel. Así, en sus momentos más dramáticos, Armenia solamente recibió unas pocas expresiones verbales de conmiseración y de repudio a sus ejecutores. ‘Las masacres armenias’ se tornaron proverbiales, pero fueron apenas palabras que sonaron huecas y fallaron en configurar las imágenes de hombres de carne y hueso. Hubiera sido posible obligar a Turquía –dependiente como era de todas las naciones europeas– a no atormentar a quienes tenían como único deseo ser dejados en paz.

 

“Nada fue hecho, o por lo menos nada que produjese resultados concretos. Apenas Vico Mantegazzo citó, ocasionalmente, a Armenia, en sus prolijas divulgaciones sobre política oriental. La Primera Guerra Mundial levantó, una vez más, la Cuestión Armenia, más sin mucha convicción. Cuando Erzerum cayó en poder de los rusos la retirada de los turcos de los territorios armenios recibió en nuestra prensa menor espacio que el dedicado al aterrizaje del Zeppelin en Francia.

 

“Los armenios que están desplegados por Europa debían habernos hablado sobre su país, su historia, su literatura. Lo mismo que aconteció en Persia, ocurrió con Armenia. ¿Quién sabe que los grandes árabes (Avicena, Averroes y otros) son en verdad persas? ¿Quién sabe que casi todas las cosas que pertenecen a la civilización árabe son en realidad persas? O aún más, ¿cuántos de vosotros tenéis conciencia de que todos los esfuerzos recientes para modernizar Turquía se deben a los judíos y a los armenios?

 

“Los armenios deberían haber hecho conocer Armenia. Deberían haberla traído a la vida y a las mentes de los que la ignoran, que nada saben a su respecto y que por eso no le tienen simpatía.

 

“Alguna cosa está siendo hecha en Turín. Una revista llamada Armenia está siendo publicada, y a través de diferentes colaboradores se habla sobre el pueblo armenio: quiénes son, qué quieren, en qué se pretenden transformar.

 

“En ese proyecto, debe ser incluida la publicación de varios libros que introduzcan más persuasivamente y con mayor fuerza a la historia, la cultura, la poesía y la lengua del pueblo armenio.”

 

Hasta allí Gramsci. Siempre un adelantado. Siempre con los que sufren. Los argentinos, en los organismos internacionales, debemos luchar para que Turquía reconozca su genocidio en todos sus detalles. Nosotros, que en nuestro territorio ocurrió el nefasto método de la “desaparición de personas”, uno de los peores crímenes masivos de la historia de la humanidad, la llamada “muerte argentina”, tenemos ese deber de conciencia.-

 

 

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Vendredi 23 avril 2010 5 23 /04 /Avr /2010 13:25

 

CGT hace un llamamiento a la movilización por la anulación de las setencias franquistas

 

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Jeudi 22 avril 2010 4 22 /04 /Avr /2010 16:38

Jueves, 22 de abril de 2010

CRIMENES DE LA DICTADURA URUGUAYA

Condenan a un canciller

 

La Justicia uruguaya condenó ayer al ex canciller de facto Juan Carlos Blanco, que ejerció su cargo durante parte de la dictadura militar (1975 a 1983), a 20 años de prisión por “homicidio muy especialmente agravado” de la maestra Elena Quinteros, ocurrido en 1976, y que provocó en su momento la ruptura de relaciones con Venezuela. El juez penal Juan Carlos Fernández Lecchini hizo lugar así en forma parcial en su dictamen al pedido de la fiscal Mirtha Guianze y dispuso la condena del ex ministro de Relaciones Exteriores por su responsabilidad en el crimen.

 

Guianze había solicitado el 27 de agosto de 2008 la condena de Blanco por el delito de “desaparición forzada”, pero el magistrado promovió un cambio en la tipificación y lo condenó como “coautor de un delito de homicidio muy especialmente agravado”. La sentencia fue notificada a la defensa y a la Fiscalía que analizaba aspectos aún polémicos sobre los crímenes perpetrados durante el proceso cívico-militar, como los plazos de prescripción de los asesinatos y su consideración como delitos de lesa humanidad.

 

Elena Quinteros fue secuestrada por fuerzas de la dictadura del interior de la Embajada de Venezuela el 28 de junio de 1976, donde intentó refugiarse. La militante anarquista había sido detenida unos días antes y aprovechó una distracción de sus captores para saltar el muro de la embajada, desde donde fue sacada por la fuerza. En su momento, el secuestro de Quinteros implicó una ruptura diplomática entre los gobiernos de Caracas y Montevideo, que se extendió hasta 1985, cuando Uruguay recuperó la democracia.

 

Blanco se encuentra en prisión desde 2006 por los asesinatos del senador uruguayo Zelmar Michelini y del presidente de la Cámara de Diputados del país, Héctor Gutiérrez Ruiz, ocurridos en mayo de 1976 en Buenos Aires.

 

Juan María Bordaberry gobernó de forma constitucional de 1972 a 1973 y de facto de 1973 a 1976. Actualmente cumple arresto domiciliario por una condena de 30 años.-

 

 

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Jeudi 22 avril 2010 4 22 /04 /Avr /2010 15:43
Vladimir Nabokov, creador de ‘Lolita’, nació en San Petersburgo hace hoy 111 años
RAFA VIDIELLA. 22.04.2010 - 09.43 h
  • Está considerado uno de los grandes escritores de la historia.
  • Su vida y obra sintetizan las bondades y penurias del siglo XX.
El escritor Vladimir Nabokov.

 

La plaza del Palacio, uno de los lugares más elegantes y hermosos de San Petersburgo, es el escenario perfecto para una majestuosa novela. Y, en efecto, algo de eso tiene: a pocas manzanas de ella, centenarias columnas y espléndidas vidrieras, luce discreta la que fuera casa de los Nabokov.

 

El padre, Vladimir Dmitrievich, es un importante periodista ruso, que hará carrera política durante los últimos años del Imperio, y morirá asesinado en Berlín a manos de presuntos extremistas en 1922. Su esposa, la bella y aristocrática Elena, le dará cinco hijos. El más pequeño de todos, Vladimir, nacerá en la tercera planta de la mansión el 22 de abril de 1899, hace hoy 111 años, y morirá en Suiza 78 años después, tras una convulsa vida y una obra tan majestuosa que le hará ser considerado uno de los grandes escritores del siglo xx.

 

Forastero eterno

 

Entre ambas fechas, Nabokov probará los más dulces y amargos cálices de la existencia. Durante su niñez, entre niñeras y lujos, aprenderá inglés, ruso y francés. En 1917, con toda la familia, huirá a Berlín escapando de la Revolución comunista. Estudiará en Inglaterra, vivirá en Francia y de nuevo correrá: esta vez a EE UU, en 1939, sorteando la II Guerra Mundial. Y con razón: su hermano Serguei, por ejemplo, morirá en un campo de concentración alemán.

 

Su hermano Serguei murió en un campo de concentración alemán

 

Cuando Nabokov llega a EE UU, pues, ya ha vivido mucho, y casi desde la cuna ha demostrado un talento excepcional. En 1916, con 17 años, publica sus primeros poemas. Poco después empieza a plantear y resolver engorrosos acertijos ajedrecísticos. Y, desde luego, empieza a interesarse por la lepidopterología: como hará durante toda su vida, cazará mariposas en el sol del verano y se refugiará del frío del invierno para ordenar y clasificar a sus presas.

 

De miserable a genial

 

"Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Mi pecado, mi alma. Lo-li-ta...". Lepidóptero. Poeta. Profesor. Traductor. Pero, sobre todo, novelista. Y, sobre todas sus novelas, Lolita. La historia de una obsesión; la de un profesor, Humbert Humbert, enamorado de una nínfula perversa de 12 años. Ahora, una de las grandes novelas del pasado siglo (aunque 'Ada o el ardor' o 'Pálido fuego' quizá hasta la superen). En su momento, un verdadero escándalo.

 

Quien publique 'Lolita' debe ser encarcelado

 

"Una obra profundamente miserable", le dijeron en New Yorker cuando pasó el borrador. "Quien la publique debe ser encarcelado", le contestaron en la editorial Viking. No. No. No. Tantos noes, que Nabokov se planteó firmarla con seudónimo: Vivian Dark Bloom, anagrama de su nombre, otra muestra de su pasión por los dobles (como el de' Desesperación'), los espejos (como el de 'La dádiva'), las máscaras, las apariencias.

 

Pero 'Lolita' se terminó publicando en 1955, en los talleres de la parisina editorial Olympia (donde también encontraron refugio obras proscritas de otros como Henry Miller o Jean Genet). No llegó a EE UU hasta dos años y medio después, y la mecha prendió. La voz de Humbert combinaba amor y sadismo, lirismo y urgencia, arrepentimiento y autojustificación. Su protagonista era monstruoso, pero también humano y, por lo tanto, querible.

 

De Lolita no hace falta decir mucho. Su solo nombre es sinónimo de muchas cosas, de muchas niñas que, a la vuelta de la esquina, pueden enloquecer a cualquiera...

 

El genio en su pedestal

 

Nabokov tardó unos seis años en escribir Lolita: como con el resto de sus novelas, lo hizo a partir de fichas de oficinista, en las que remezclaba personajes, cruzaba tramas y bosquejaba ambientes. Siempre viajaba en el asiento del copiloto (conducía su fiel esposa, Vera), nunca se separaba de su tablero magnético de ajedrez y apenas concedía entrevistas: cuando se prestaba, además, exigía que se le adelantasen las preguntas para tener las respuestas previstas.

 

Cuando se hizo millonario con 'Lolita', Nabokov regresó a Europa. Alquiló junto a Vera la habitación de un lujoso hotel en Montreaux y, escribiendo, viajando y contemplando las aguas del lago Leman, se dedicó a envejecer y repasar su vida en 'Habla, memoria'. Murió con varios libros entre manos: un ejemplar del 'Infierno' de Dante, una enciclopedia de entomología y las fichas manuscritas de su inacabada 'El original de Laura'.

 

Póstumo, a su pesar

 

Cuando murió a los 78 años, por problemas pulmonares, Nabokov dejó inconclusa 'El original de Laura', de la que llegó a escribir –a lápiz– 138 fichas. Exigió a su mujer, antes de fallecer, que las eliminase, pero Vera no lo hizo (algo parecido a lo que había ocurrido 25 años antes con manuscritos de Lolita), sino que las depositó en un banco.

 

De ahí las rescató su hijo Dmitri, que hace dos años vendió los derechos a una editorial británica que las publicó en inglés. Las críticas no fueron del todo favorables.

Tres citas obligadas para poner los sentidos a tono

Una peli. 'Lolita'. Sólo un Kubrick podría enfrentarse y estar a la altura de las letras de Nabokov. Rodada en blanco y negro, tan escandalosa como la novela y con las sublimes interpretaciones de James Mason, Shelley Winters, Sue Lyon y Peter Sellers, la película le supuso al propio Nabokov una candidatura al Oscar al mejor guión adaptado. Stanley Kubrick, 1962. Warner, 11,95  euros.

Un disco. 'La Bohéme'. Nabokov, dicen, odiaba la música y nunca aprendió a conducir. Sin embargo, su único hijo, Dmitri, intentó competir como piloto y fue cantante de ópera, llegando a cantar 'La Bohéme' con Montserrat Caballé en el Liceo barcelonés. Aunque dicha grabación no esté disponible, nunca está de más reencontrarse con esta ópera de Puccini, aquí con Caballé y el también español Placido Domingo. Giacomo Puccini, 1896. RCA, 7 1 (de segunda mano). Nueva: 147 euros.

Un libro. 'Cuentos completos'. Aunque quizá menos conocidos que algunas de sus novelas, los cuentos de Nabokov condensan su enorme talento. La melancolía, el erotismo y otros tantos temas de su obra están aquí presentes: además, se da la curiosa circunstancia de estar, a diferencia de todas sus últimas novelas (en inglés), escritos en ruso.  Vladimir Nabokov. Ed. Anagrama, 27 euros.

 

20minutos.es El primer periódico que no se vende
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Miguel Bakunin

 

 

Carl Sagan

Así, a medida que la ciencia avanza, Dios parece tener cada vez menos que hacer. Es un gran universo, desde luego, por lo que Él, Ella o Ello, podría estar ocupado provechosamente en muchos sitios. Pero lo que evidentemente ha ocurrido es que ante nuestros propios ojos ha ido apareciendo un Dios de los vacíos; es decir, lo que no somos capaces de explicar, se lo atribuimos a Dios. Después, pasado un tiempo, lo explicamos, y entonces deja de pertenecer al reino de Dios. Los teólogos lo dejan de lado y pasa a la lista de competencias de la ciencia.

 

Carl Sagan: “La diversidad de la ciencia” [2007]



 

Stepehen Hawking

"La estirpe humana no es más que un sustrato químico en un planeta pequeño, orbitando alrededor de una estrella mediana, en los suburbios de una galaxia del centenar de miles de millones que existen"

 

Carlos Marx

“Durante el curso de su desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo cual no es más que su expresión jurídica, con las relaciones de propiedad en cuyo interior se habían movido hasta entonces. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas que eran, estas relaciones se convierten en trabas de esas fuerzas. Entonces se abre una era de revolución social” (1859)

 

 

Albert Einstein

Si una idea no parece absurda

de entrada,

pocas esperanzas

hay para ella.-

 

Groucho Marx

"El secreto de

la vida es

la honestidad y

el juego

limpio, si puedes

simular eso,

lo has conseguido."  

  

MARX, Groucho (1890-1977) 
Actor estadounidense

 

 

 

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