Esto y aquello

Samedi 28 janvier 2012 6 28 /01 /Jan /2012 20:25

Nuestro ateísmo no es un dogma. Es un axioma. Si Dios no puede existir, y de eso estamos seguros sobre la base de la ciencia (no es que hayamos tenido una revelación sobre el particular) por lo tanto no deberían existir los Amos que, en el plano terrenal, son de origen divino. Por tanto, Amos, en cualquier terreno del acontecer humano, están de sobra. ¡Ni Dios ni Amo!

Ahora bien, esto no implica que nosotros no estemos dispuestos a trabajar con deístas o teístas en el terreno de la búsqueda de la justicia social, de la igualdad y de la libertad. Nada tienen que ver las pestañas con el culo. El tema trascendente es una asignatura a dilucidar, pero el tema inmanente es el de la vida cotidiana.

Lo mismo pasa con muchos otros temas. Hace tiempo superamos ya el antimarxismo heredado de la Guerra Fría, y vemos al marxismo como una más de nuestras utopías queridas, es decir, como otro aporte a la eterna brega por la liberación social y humana.

Con el liberalismo también tenemos otra relación. Que las sociedades abandonen el autoritarismo de todos los colores, edades y sexos impuesto por la cultura judeocristiana; para nosotros, obviamente, es preferible la posibilidad liberal antes que la autoreferencia conservadora y autoritaria. Antes que el pensamiento y el accionar autoritario optamos por las opciones liberales, libertarias y, si está a nuestro alcance, anárquicas.

Pero esto no significa que confundamos el marxismo, el liberalismo y el anarquismo.

Estos temas los hemos tenido claros desde hace tiempo; como los tiene claros muchísima gente.

El anarquismo es la conjunción del ideario socialista con la izquierda liberal, eso se sabe, no es nuevo. Pero nace, el anarquismo, en la lucha de clases, como una corriente que postula la liquidación de todo monopolio, de todo dominio, y especialmente el dominio burgués y el monopolio del poder político.

“La primera tarea del proletariado es la abolición del poder político”, decían, más o menos, los internacionalistas antiautoritarios de Saint-Imier, en 1872. Es decir, los fundadores del comunismo anárquico.

Una declaración como esa ha demostrado ser tan incierta como la de Marx y Engels que aseguraban que tras la dictadura del proletariado el Estado se extinguiría y pasaría a ser una suerte de “administración de las cosas” públicas, ni más ni menos.

Nos podemos sentar a las puertas de nuestras casas a decir: “si el Estado no es abolido, no me empato en ésa”. Es la opción del dogma como somnífero.

Podemos hacer, asimismo, lo que hicieron los anarquistas catalanes de 1936 (que no era un puñado de idealistas, sino una vanguardia de un movimiento de hondas y amplias raíces populares, urbanas y campesinas): las circunstancias nos imponen consideraciones de circunstancias. Y se aliaron con el resto de la izquierda y, sobre la base de su arraigo popular, formaron parte de los gobiernos antifascistas, aunque previamente presentaran un programa alternativo.

Mar y Engels poco, o muy poco, diseñaron una política a partir de su pensamiento. Se trataba de consideraciones sobre acontecimientos que se daban en la Europa, o sobre la Europa de su tiempo.

Mientras el mundo esté escindido en estados nacionales, y mientras la política siga siendo la actividad que es, no podemos simplemente sustituir el poder político de acuerdo a nuestros deseos, porque por muchos deseos que tengamos no es posible sustituirlo, porque está engarzado dentro del contexto del Imperio bipolar, con su Mercado global y su sistema de Estados-nación.

¿Esto quiere decir que renunciamos a nuestros postulados? No, en absoluto. Lo que significa es que buscaremos nuestros objetivos a través de sendas que ningún dogma del pasado pudo imaginarse.-

tuebke2Medium

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Vendredi 27 janvier 2012 5 27 /01 /Jan /2012 17:10

Del dogmatismo pasadista –acentuado durante la Guerra Fría- nada podemos aprender sobre el mundo contemporáneo. Al contrario, quizá terminemos siendo tontos útiles del Imperio.

Lo que está sobre la mesa del Imperio bipolar, integrado por el Mercado Global y los Estados de los países centrales, puede ser analizado desde distintos puntos de vista pero no puede ser suprimido por el idealismo de los dogmas.

Cualquiera sea la respuesta del proletariado en cualquier zona del globo terráqueo se enfrentará a esos dos polos: el Mercado Global, por un lado, y los Estados Grandes Potencias, por el otro.

Toda la lucha de clases se mueve sobre el tablero de esos jugadores, queramos o no.

Podemos leer a Kropotkin o a Engels, a Marx o a Bakunin, a Malatesta o a Lenin, pero sus textos se refieren a épocas remotas, a otros mundos, a otras experiencias. En general, todos los pensadores socialistas y/o comunistas simplemente escribieron sobre su tiempo, o actuaron de acuerdo a él. Ninguno de ellos puede ser referencia segura e inobjetable para los nuevos tiempos que corren. Ninguno.

Tenemos que inventar nosotros a partir del aquí y del ahora y sobre la base de principios universales como la libertad, la igualdad, la solidaridad, la justicia social, y todos aquellos otros que comparten por igual mujeres y hombres de cualquier latitud o meridiano, con sus cargas idiosincráticas, culturales, vivenciales.

Es así como los comunistas anarquistas buscamos una sociedad de libres e iguales, sin patronos ni peones, sin amos y sin dioses. En ese sentido nos suscribimos en la tradición del comunismo anárquico, pero que requiere ser puesta al día a nivel global, local, callejero, patriota.

Los comunistas anárquicos queremos liquidar la explotación del hombre por el hombre, de la mujer por el macho; queremos destruir el dominio del capital sobre el trabajo, queremos una sociedad donde prevalezca lo común sobre lo privado, y estas, a nuestro juicio, no son ni palabras bonitas ni vendrán como por milagro a realizarse en el mundo real.

En Venezuela estamos atravesando una etapa de auge de la lucha de clases porque una revolución política la ha acelerado, aún a su expensa, pero para nosotros esa revolución política, con todo y sernos simpática, es insuficiente, es decir, puede ser fácilmente revertida por el enemigo de clase.

Nosotros creemos que es necesario acelerar la revolución social, y ese aceleramiento está condicionado a muchísimos factores: organización y consciencia del proletariado de esa necesidad; componentes internacionales que podrían frustrar el salto a la revolución social o su gradual consecución; mecanismos del poder entre las clases sociales en pugna, por ejemplo, la burocracia [entendida como clase que detenta el control del Estado, es decir, el bonapartismo según los marxistas clásicos], la vieja burguesía, la burguesía pitiyanqui, etc.

Que anhelemos una revolución social más allá del frenazo de la revolución política en una “democracia abierta a todos” no quiere decir que sea cuestión de soplar y hacer botellas.

Para este propósito no tenemos aliados ni arriba ni en el exterior. Sólo abajo, entre los jefes revolucionarios populares, no todos claros en el programa partidario a seguir pero con una voluntad de resistencia, de destrucción de las injusticias y de construcciones colectivas de la igualdad libertaria.

Nos suena conocido este dilema. Así, por ejemplo, los anarquistas catalanes de 1936 eran hegemónicos en la conducción del proletariado pero fueron miopes a la hora de cosechar sus victorias. Es siempre el mismo tema, Sísifo y la roca. No queda más remedio que prepararse para escenarios posibles porque el posibilismo no es una ideología sino el resultado de la conjunción de condiciones espirituales y materiales de una clase plebeya en un punto de la geografía, del tiempo y de la historia.-

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Jeudi 26 janvier 2012 4 26 /01 /Jan /2012 21:28

En el movimiento popular hay diferentes ópticas en torno al cauce a seguir pero quizá ninguna de ellas se ha planteado las posibilidades restringidas que tenemos por delante si las condiciones geopolíticas mundiales continuaran sin modificaciones por un tiempo lo suficientemente largo como para obligar a la conciliación dentro del sistema de contradicciones que toda sociedad es.

Esto es lo que se percibe en la cúspide del chavismo cara al próximo período presidencial 2013-2019. Es evidente que se trabaja en una alianza más sólida con la burguesía nacional. Porque las condiciones internacionales la imponen por sí solas.

Sectores de esa burguesía, sin embargo, tienen puestas sus esperanzas en la hipotética derrota del chavismo en las elecciones del 7 de Octubre de 2012, y, así, obtener un gobierno mucho más maleable para sus intereses de clase, especialmente en lo que respecta en ponerle las manos encima a los bienes públicos.

La burguesía, como es su estilo histórico, juega con las dos manos. Aunque preferiría un gobierno de la derecha está preparada para renegociar con el chavismo un nuevo modus vivendi.

Y, el chavismo burocrático, que está ansioso del reconocimiento estadounidense y, por extensión, europeo, en todos los sentidos, sabe que no hay nada que guste más a la burguesía que un buen negocio, y juega a ofrecérselos a largo plazo.

No es que las cosas vayan mal con rusos y chinos, no. Ni con los brasileños, tampoco.

Es que así como se aliviaron las crispaciones con la oligarquía colombiana entregando revolucionarios y concretando negocios binacionales, asimismo sería lo ideal calmarle los ánimos a los gringos y a sus pitiyanquis criollos.

Una cosa son las utopías, las esperanzas, y otra, muy otra, las realidades concretas. La burocracia chavista ha entendido que requiere abrir una etapa de acumulación primitiva en este país, sin la cual no habrá capital nacional más allá de los pozos petroleros. Para eso está instalando los pivotes de lo que será el próximo sexenio: estabilidad, paz chavista y progreso, es decir, intensificación de la tasa de explotación; y quizá la ley del trabajo que se está tramando sea el as en la manga para ese próximo sexenio.

Visto lo visto, no tendría nada de extraño. El imperio reconocería a la burocracia chavista así como no tuvo empacho en inundar la China comunista con capitales gringos de todos los colores y sexos.

Las jacobinadas antiimperialistas pueden estar llegando a su agonía, quizá la “liberación nacional” concluya a finales de año, para beneplácito de unos y de otros. La derecha, en cambio, no garantiza esto, con ella en el gobierno los jacobinos del chavismo tendrán más trabajo y el país, con toda seguridad, si volverá ingobernable debido a la represión contra el pueblo.

Lo del socialismo, en cambio, ya es más complicado, dirá el chavismo burocrático. Seguirá la lucha de clases, no obstante, pero entonces ya no será socialismo. En esta contradicción estaremos dentro de un año, si no antes…

viviremos

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Mercredi 25 janvier 2012 3 25 /01 /Jan /2012 19:00

La única forma de defender la revolución es profundizándola, desmontar el Estado y construir una Confederación de Comunas y Empresas autogestionadas que sea una transición hacia una sociedad que no requiera ni del poder político ni de su monopolio. Es decir, que se dote de un gobierno que mande obedeciendo al poder popular.

Sin embargo, reconocemos que se trata de líneas muy gruesas, que deben desmenuzarse.

En la medida que el neoliberalismo se desploma surge ahora la necesidad de evitar por todos los medios a nuestro alcance que el capitalismo de Estado derive en totalitarismo.

Esto significa que debemos abandonar las fronteras de la revolución meramente política y adentrarnos en la revolución social y cultural permanente.

Pero tenemos dos obstáculos entre muchos. El primero de ellos que actualmente el desarrollo del Estado Comunal y del Poder Popular es bastante incipiente, aunque a nivel normativo se ha hecho mucho, pero a nivel de la realidad sigue siendo hegemónico el Estado desde arriba y, desde abajo, el endiosamiento del verticalismo benefactor. El segundo, que la revolución social debe saltarse las fronteras estatales, especialmente en lo que se refiere al occidente.

Dicho en dos platos: una revolución social venezolana que aparque el viejo trasto del Estado y organice el gobierno del Poder Popular sólo es dable si un proceso semejante cobra vida en Colombia. Y esto, de momento, no se vislumbra en el horizonte.

Una salida podría ser la configuración de una alternativa antiburocrática chavista de carácter electoral, con el objeto de empezar por las próximas elecciones municipales, al margen del PSUV aunque dentro del Polo Patriótico.

Hay que adueñarse de los municipios siguiendo la línea del municipalismo libertario abogada por el fenecido M. Bookchin. Es la única instancia manejable que podríamos usar del viejo cascarón del Estado burgués, con el fin de fortalecer el Estado Comunal, el Poder Popular, la dinamización de las Misiones y poner a los cuarteles y demás instalaciones militares al servicio de la Confederación arriba señalada.-

autogestion

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Mardi 24 janvier 2012 2 24 /01 /Jan /2012 23:12

No hay que darles importancia a los anarcoliberales, ni a los de adentro ni a los de afuera. Nos atacan desde hace tiempo y les hemos respondido en el mismo tono que han usado en nuestra contra. Se han metido con nuestros hijos como hacen los hampones. Hay que dejarlos que se coman su propia mierda.

Lo de nosotros es otra cosa. Es hacer organización anarquista. No se trata de mantener personajes como ídolos sino crear y sostener la convivencia entre iguales y libres. Eso es la Federación y es el Anarquismo. Que fulanito se dice anarquista pero es un narcisista de marca mayor que tiene para sí que el anarquismo venezolano es él, pues que se joda con su mojón, ese narcisista no puede ser anarquista.

Construir Federación es estar al lado del pueblo con el pueblo. Esto significa que los núcleos deben moverse en el ámbito de ese anarquismo sociológico sin etiquetas que desespera a burócratas y burgueses y los impulsa a aliarse.

Apostar por la revolución social desde abajo impulsada por el poder popular democrático, eso es lo nuestro. Transformar esta revolución política en una revolución social como las que se deben hacer para que realmente la sociedad se transforme de abajo a arriba.

No le hagan ni caso a los anarcoliberales, ya sea los endógenos, los eurocéntricos o los hijos de la chingada. Esa gente es liberal, no tienen nada de anarquista.

Nosotros a lo nuestro, que las últimas declaraciones de Concha Liaño, a quienes ellos han querido vender como una de los suyos, ha terminado por liquidarlos. Ellos están en la derecha. Nosotros, con Concha Liaño, en la izquierda anarquista, popular y democrática.-

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Jeudi 19 janvier 2012 4 19 /01 /Jan /2012 17:36

La “sociedad perfecta” no existirá jamás. Pero queremos construirla. Es la clave del pensamiento utópico. Como gusta decir Galeano, la utopía es como una línea en el horizonte que cuando más te le acercas más se aleja.

Todo el conjunto de resistencias contra la explotación, la injusticia y las opresiones aspira a la utopía, desde siempre.

Y, las utopías terminan siendo para cada generación sus posibilidades de realización. Cada generación aportó a la senda de la emancipación social su contribución. Cada generación sólo hace lo que puede de acuerdo a sus condiciones iniciales.

La serie de ensayos para otra forma de producción y de vida se ha producido en todas partes, en todos los continentes, pero el mercado global termina por imponerle sus leyes draconianas. La mano invisible del mercado está armada de un garrote, a veces nuclear.

Los comunistas anarquistas han sido fecundos en propiciar esos ensayos. Y, hoy en día, en muchísimas partes distintas modalidades de autogestión, de formas colectivas de producción y vida, siguen naciendo y renaciendo procurando construir otro mundo posible.

En anticapitalismo no es sólo una proclama política. Es también el abandono de la lógica metabólica del capitalismo y esto requiere de otros principios que el comercio mundial tiene cinco siglos negándolos.

A decir verdad, pareciera que no abandonaremos el modo de producción del capital hasta que no se agote, y puede ser que en este siglo nos encontremos ante esa encrucijada. Sin embargo, hay indicios de que muchas variables comienzan a ser decisivas.

No sabemos si, en efecto, como aduce cierto ecologismo, el capitalismo nos dejará un planeta arruinado para la vida misma o si regresando a la no-civilización podemos adelantarnos a ese final infeliz. Nadie sabe a ciencia cierta tal cosa; sólo hay conjeturas al respecto.

Naturalmente, sí sabemos que una guerra termonuclear hará imposible la existencia de la vida en el planeta. De eso estamos probablemente mucho más seguros que de mañana vaya a llover.

Lo cierto es que no hay modelos para calcar. No los hay. Nunca los hubo, a decir verdad. Tenemos que inventar nuestro propio modelo de emancipación.-

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Mardi 17 janvier 2012 2 17 /01 /Jan /2012 18:31

Seguir con la machacona dogmática pasadista según la cual todo ya ha sido dicho y hecho en el pasado olvida o pasa por alto que las ideas políticas responden mucho más a la lectura de las realidades presentes antes que a papiros encontrados por los arqueólogos del inmovilismo.

Y entendemos las ideas políticas como los carburantes del movimiento continuo por la emancipación social. Ese movimiento es continuo porque busca suprimir incluso los obstáculos que su propia marcha va levantando.

En todas las revoluciones los anarquistas siempre han estado del lado de esa emancipación continua. Y en la actualidad prefieren los avances sociales por la justicia y la igualdad para todos antes que el retorno a regímenes de privilegios consagrados.

Porque el mundo ha cambiado a pesar de la dogmática pasadista. No vamos a desmenuzar las dimensiones de ese cambio pero uno que sí debe llamarnos la atención es que muchas de las reivindicaciones sociales que enarbolaban los anarquistas decimonónicos son hoy bandera de muchos otros movimientos y partidos que luchan por los cambios sociales.

Ni siquiera en la periferia del sistema-mundo capitalista los procesos sociales son idénticos, en casi todos ellos la cultura ejerce una influencia notable y la idiosincrasia de los pueblos pone su acento decisivo.

En Venezuela estamos viviendo una revolución aunque los pasadistas se nieguen a reconocerlo. Que esa revolución culmine en una dictadura, cualquiera sea su color, es un trance que comparte con procesos semejantes a lo largo de la historia. El lugar de los anarquistas está en tratar de evitarlo.

Para ello sólo es dable inmiscuirse con el pueblo llano y pulsar sus aspiraciones; abandonar la torre de marfil de la pureza ideológica (que hace del anarquismo una religión y del ácrata un monje) para empantanarse en el campo de los saberes y de los afanes de la gente del pueblo.

Esa suerte de rol de adivinos que los anarcoliberales han adoptado es desde todo punto de vista histriónico. No sabemos cómo será el futuro. Leerlo sobre la base de lo que pasó es hasta cierto punto de vista seguir creyendo en “buenos” y “malos”, en la superstición de la ideología que deviene en teología.

Nuestra posición está clara. Estamos con el chavismo hasta que el chavismo esté con el pueblo, cuando deje de estarlo y el pueblo lo intuirá tan pronto como sea preciso, dejaremos de estar con el chavismo. Nosotros, pues, estamos con el pueblo.

Se harán todos los análisis que sean precisos, pero colectivamente dentro de la organización anarquista, y se deducirán las acciones a seguir. Cada coyuntura requerirá de nuevas ópticas. No vamos a diseñar el futuro de una puñetera vez, aunque tenemos claro que lo nuestro es el poder popular autogestionario como base de una sociedad democrática de comunismo libertario. Y todas esas cosas requieren ser redefinidas, reinterpretadas, cotidianamente, de acuerdo a las circunstancias que como movimiento nos toca y nos tocará vivir.

Porque no estamos en la idílica Comuna de París. Ni en los barrios obreros de la Barcelona catalana de 1936. Estamos en Venezuela, región de la periferia, sometida a esa condición a la que los imperios someten a la periferia.

Anarquistas, anticapitalistas y antimperialistas, con los pies sobre la tierra.-

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Samedi 14 janvier 2012 6 14 /01 /Jan /2012 20:06

El águila imperial gringa no suelta tan fácilmente su presa caribeña, venezolana, que tantos buenos negocios y beneficios le reportó durante el siglo pasado. Cuenta con una quinta columna en el país y la pondrá a funcionar a toda máquina durante este año que corre.

Lo que preparan los servicios de operaciones encubiertas seguramente ya es conocido, y si no presentido, por las mayorías venezolanas.

Conocido porque el país ya vivió durante los años pasados, concretamente entre el 2002 y 2003, y especialmente durante el sabotaje a la industria petrolera, los esfuerzos imperiales por anular la independencia del gobierno venezolano.

Presentido porque ya sabemos de lo que son capaces los oligarcas nativos, la burguesía venezolana y sus títeres políticos cuando siguen a pie juntillas los dictados imperiales.

No hay mayor cosa nueva que podamos rememorar. Al contrario, ahora más que nunca se impone la defensa de este proceso que si bien no colma del todo nuestras perspectivas ideológicas no es menos cierto que ha representado un avance significativo para las mayorías del país y abre nuevos horizontes para la emancipación social.

Negarlo es propio de ciegos o tontos útiles, que abundan, fuera y dentro de esa quinta columna a la cual hemos hecho referencia más arriba.

No se trata aquí de apoyar a un gobierno determinado, aunque no quede más remedio que hacerlo, sino a toda una serie de políticas de toda naturaleza con las cuales coincidimos y que acentúan la evolución progresiva de la sociedad venezolana.

No vamos nosotros ni a apostar por el viejo orden de la burguesía puntofijista ni a sostener posturas que pretenden ser, como la de los anarcoliberales, equidistantes de uno u otro sector, del patriota o del colonialista, cuando en resumidas cuentas juegan a favor de la restauración del capitalismo yanqui y de su orden neocolonial en América Latina.

Desechamos esa interpretación del anarquismo sobre la base de un neoinsurreccionalismo de psicópatas resentidos y aupamos por el anarquismo social resultado de la obra colectivizadora de los trabajadores del campo y de la ciudad, manuales e intelectuales. No vemos el anarquismo como pensamiento de cofradías intrascendentes, alejadas de las masas, siempre viéndose el ombligo; sino como obra colectiva de reconstrucción de relaciones sociales justas e igualitarias en el marco de la organización social. No somos nihilistas.

Por eso seguimos al pueblo trabajador porque del seno de la lucha de clases es que brotan las experiencias sin dioses y sin amos, y no de las ridículas directrices de unos payasos que mejor harían en trabajar en el circo imperial -lo que algún que otro ya hace- antes que seguir ensuciando la trayectoria de un pensamiento social digno de mejor causa.-

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Mercredi 11 janvier 2012 3 11 /01 /Jan /2012 18:47

La oposición escuálida apuesta por unas elecciones primarias que corren el riesgo de suspenderse ante la posibilidad de que se cuente el activismo real de sus activos. Menos de un millón de participantes en las primarias sería un desastre para el propósito opositor. Ante la opción de que el chavismo subraye la debilidad opositora crecen las apuestas por el candidato de consenso.

Chávez contará con enormes recursos para hacer campaña electoral aparte del control de las instancias gubernamentales, así que es bastante cuesta arriba que la oposición se salga con la suya.

Salvo que una rebelión masiva de la ciudadanía desbarate los planes del chavismo, pero eso está bien lejos de suceder. Al contrario, el país parece sentirse a resguardo en casi todos los terrenos.

Los jefes opositores toman sus deseos por realidades. Pero lo mismo hacen los chavistas. Lo paradójico del caso es que nadie vislumbra una tierra de nadie, es decir, un terreno en el cual se debatan ambas opciones, porque simplemente no hay masas organizadas al margen del chavismo y, en menor medida, al margen de la oposición.

El que no quiera ver esta cruda realidad no está en sus cabales. Salvo pequeños grupúsculos con mucha presencia virtual no hay nada en el horizonte que haga pensar en un movimiento autónomo de las masas. El idealismo, en este sentido, es desmentido por la historia del país y por los aconteceres de los últimos veinte años especialmente.

Nada en Venezuela se ha hecho al margen del Estado, directa o indirectamente. Hasta los sesudos analistas neoliberales de las universidades autónomas son asalariados del Estado. El Estado es, y ha sido, en Venezuela, alfa y omega de las vivencias nacionales.

Desde los tiempos más remotos ha sido así.

El discurso antiestatal en Venezuela es como ese ruido que transmite la NASA sobre los anillos de Saturno, incomprensible y enigmático.

Y esto está relacionado, no cabe duda, con el carácter del Estado nacional en la periferia del sistema mundo capitalista. Pero esta sería otra discusión. Lo cierto es que, en Venezuela, el control del Estado, especialmente tras el interregno chavista, se ha demostrado como el centro de la disputa de la lucha de clases en el país.

Porque el Estado venezolano tiene una cuenta corriente donde el petróleo exportado deposita las divisas que hacen respirar a Venezuela. Aquí ha sido parasitaria la burguesía y ha tratado de que el proletariado siga sus pasos. Ahora, sectores de la pequeña burguesía militar controlan el aparato del Estado nacional, favorecen al pueblo con el reparto de la renta petrolera y eso ha arrechado enormemente a la burguesía y a sus amos imperiales. ¿Quiénes estarían interesados en retornar al pasado de la Cuarta República sino las viudas del puntofijismo?

Ante este panorama es mejor para los jefes de la oposición el consenso que dejarse contar por el adversario. Porque el que cuenta descuenta.-

 

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Mardi 10 janvier 2012 2 10 /01 /Jan /2012 16:56

Entre Panamá y Miami la derecha venezolana teje el futuro del país apostando por una crisis terminal que no se ve por ninguna parte.

Con el apoyo descarado de los países colonialistas, los prohombres de la derecha hacen maromas para asegurar que ya el chavismo tiene los días contados.

Desde 1999 andan con el mismo tema.

No han comprendido el fenómeno chavista, y siguen creyendo que se trata de una conspiración de Fidel Castro para adueñarse de Venezuela.

Empiezan por seguir a pie juntillas los dictados del departamento de estado de Yanquilandia y recibir las ayudas financieras necesarias para desestabilizar la República.

Continúan inyectando de histeria de guerra civil a lo que en toda sociedad democrática debe ser el debate sobre los asuntos públicos.

Chávez ha golpeado a la derecha en el bolsillo, es decir, donde la burguesía tiene su corazón. La serie de medidas adoptadas por los chavistas a lo largo de esta década evidencia que la clase dominante venezolana, al menos hasta 1999, usaba al país como materia prima de sus negocios privados.

Para inyectarse ella misma osadía y ánimo sus habituales plumíferos dan por hecho la victoria electoral derechista el próximo 7 de Octubre de este año.

No hay argumentos que los convenzan de que tal evento podría no darse. Que el chavismo cuenta con una masa leal que irá a votar por la reelección presidencial, y que, incluso sectores descontentos con el chavismo actual, sufragarán por Chávez a pesar de todo.

Esos mismos plumíferos dan por hecho que los militares chavistas aceptarían la eventual victoria derechista como si las Fuerzas Armadas pudieran intentar un golpe en contra del resultado electoral, como sucedió durante el pérezjimenismo en 1952.

No les basta que el mismísimo Chávez haya declarado que de perder las elecciones de octubre entregaría la Presidencia al ganador.

No. Ya se les oye susurrar que Chávez planea un fraude porque va a perder las elecciones. Como si invocando tal disparate dieran oxígeno a su electorado para prepararse ante los prolegómenos de una guerra civil, en caso de que el chavismo derrotara a la derecha.

En otras palabras: la derecha reconocerá el resultado electoral si y sólo si el Consejo Nacional Electoral reconoce su triunfo, aunque haya sido derrotada.

Así vamos rumbo al 7 de Octubre, con un ganador que no va a perder, el candidato único de la derecha, que todavía no está claro si surgirá de las primarias o del consenso, y un adversario, Chávez, que, según la derecha, es imposible que gane esas elecciones.

Todavía no se han contado los votos.-

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Lundi 9 janvier 2012 1 09 /01 /Jan /2012 21:00

Desde el siglo XIX la corriente de la economía asociativa estuvo vinculada al socialismo sin Estado. Hoy, al parecer, las cosas no son tan fáciles, porque a pesar de la experiencia de capitalismo estatal sovietizado y del sostenimiento de exitosas experiencias cooperativas la globalización es inclemente con todos aquellos experimentos que no sigan la lógica metabólica del capital porque ésta, a su vez, está indisolublemente vinculada al mercado. Así que la alternativa de un mercado no capitalista no está precisamente entre las prioridades del movimiento emancipador aunque muchos experimentos traten de abrirle camino.

Quizá esos experimentos puedan servirse de la oxigenación de las comunidades locales, ecológicamente sostenibles con ciertas formas de economía de subsistencia que puedan generar determinada plusvalía democráticamente manejable, pero globalizar tales experimentos pasa por otros obstáculos, tanto las empresas multinacionales como el sistema interestatal global.

Los ensayos de economía asociativa y alternativa sólo pueden ser exitosos a largo plazo si la crisis capitalista global afecta seriamente esa misma lógica del metabolismo del capital pero planetariamente. Y esto no se ve al final del túnel.

En efecto, lo que más se aclara es cómo las fuerzas productivas se desarrollan en zonas que hasta ayer o eran de la semiperiferia o han logrado salir mediante grandes costos de la periferia. Es decir, el capital abandona los países centrales sólo en aquellos casos en que pruebe obtener mano de obra mucho más barata y donde los costos colaterales en definitiva corran a cargo del Estado nacional.

No ha agotado, pues, el capital sus fuerzas productivas. Y, para ello, usa y abusa de la guerra con el objeto de recomenzar la acumulación con la reconstrucción. Este círculo infernal sólo puede ser contenido por formas de integración diversas, pero la economía asociativa y el desarrollo alternativo, a pesar de los ecologistas, es aquí una entre otras opciones.

Pareciera, pues, que la alternativa sigue siendo insistir en la expansión de la democracia participativa y protagónica en todas las esferas donde la desigualdad impera.

Ya sabemos que el capitalismo es esencialmente antidemocrático. Que busca restringir la democracia a una mera formalidad que permita a los amos del capital seguir gobernando incluso por encima de los gobiernos. Ya lo estamos viendo en la crisis de la periferia europea de hoy.

Insistir en la democracia como requisito de un futuro socialista implica igualmente en revitalizar la economía solidaria dentro de un mercado democrático, pero ¿es posible?.-

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Samedi 7 janvier 2012 6 07 /01 /Jan /2012 20:01

La derecha tiene sus fugas. Sería de tontos en estos tiempos que corren menospreciar a los servicios de inteligencia. Siempre los hubo e iban a lo suyo. Por muy minúscula que sea una cofradía de conspiradores siempre está bajo vigilancia. No hay pesos morales para una actuación semejante, si hasta en los Estados Unidos, cuna de la democracia americana, se ha vigilado siempre a payasos y maromeros.

La derecha vernácula se debate desde los inicios del siglo sobre los mismos despropósitos. Todo su andamiaje se desmoronó con un chavismo nacido en los cuarteles y que ha intentado establecer un Estado de Bienestar a la venezolana, lleno de baches y vericuetos ciertamente, pero tan Estado de Bienestar como el que más.

Nadie en la derecha ni desde ella ha explicado cómo fue posible que perdiera el poder tan mansamente, y cuando vino a reaccionar lo hizo mediante un golpe militar con generales y almirantes de opereta, con un Presidente efímero, y la huída despavorida de los integrantes de la corte de Pedro.

Y el regreso de Chávez en loor de multitudes y a bordo de un helicóptero de la Armada.

Y no fue reprimida la derecha por esa travesura tan tropical de buscarse unos gorilas y un títere para abolir una constitución y unos poderes constituidos de arreglo a las leyes, que era la música que le agradaba escuchar también a los estadistas del mundo porque las leyes eran hechas por ellos.

Después vino la esquizofrenia de los impotentes, todos los escuálidos se apuntaron, todos los eunucos de la corte oligárquica puntofijista desde príncipes hasta infantas: el sabotaje de PDVSA, la crisis más arrecha que ha tenido Venezuela en un siglo.

Y los chavistas los volvieron a derrotar sin represiones clásicas sino con tino, con geopolítica menuda, con pueblo apoyándolos.

Pero ahora sí, dice la derecha, los tenemos cercados  a los chavistas. Dice la derecha que ya Chávez no es popular y que las encuestas señalan que nadie quiere la reelección. Ahora sí se jodió Chávez, aseguran en el cenáculo del bunker derechista.

Pero se disputa el pastel la lista de prohombres de nuestra oligarquía puntofijista. Como en el golpe del 11 de Abril unos quieren juzgar a Chávez por crímenes de lesa humanidad –especialmente uno de sus abanderados cuya hacienda, con piscina de agua caliente traída del Norte e instalada a sugerencia de expertos en el asunto, fue expropiada por los campesinos de la zona- e instalar una constituyente que haga otra constitución mediante la cual podamos venderle PDVSA a la Conoco Philips o a la Exxon Mobil que, da lástima, han padecido con eso de la crisis de las hipotecas basura.

Otros, al contrario, enfocan a reconquistar mediante la victoria a ese pueblo llano que sigue al Comandante, y hasta hablan como él, mimetizan a Chávez, pero ese mimetismo suena más falso que una moneda de tres bolívares.

La derecha en su laberinto. El ¿Qué hacer?  de Hamlet que no de Lenin. Con las elecciones del 7 de Octubre de 2012 ya ganadas ya se ven los prohombres de la oligarquía paseando de nuevo en sus yates por los mares de la Sexta República o con sus rústicos de tracción en las cuatro ruedas yendo y viniendo de sus haciendas, como en los viejos tiempos, cuando eran demócratas y felices.-

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Samedi 7 janvier 2012 6 07 /01 /Jan /2012 19:20

La Pasión Nihilista

Anticuada como las bolas de naftalina en los closets la pasión nihilista, no obstante, tiene sus eyaculadores profesionales.

Se trata de la pulsión de Tanatos arropada en ideologías fantasmales que odian la vida o el sempiterno follaje de la selva femenina.

La pulsión nihilista quiere pasar por anarquista pero recibe el mentís de los tiempos, los idos y los venidos, porque la época de los atentados individuales, de los ravacholes según el menú, ha pasado a mejor vida ante los afganos enloquecidos que cubren sus cuerpos de dinamita para estallarla en cualquier rincón de un zoco ya en Irak o en Damasco.

Cuando el reloj de la época, o la época de los relojes, da la hora de los Occupy o de buscar colectivamente las salidas al laberinto de los capitalismos diversos no se puede prescindir de la gente para hacer la revolución personal con una granada en la mano y su espoleta mordida por los dientes.

Esa pasión nihilista, pasión inútil donde las haya, tiene su origen en la represión sexual del cohibido o en las neuronas desarregladas del que en el fondo de su alma es más autoritario que el zar de Rusia.

Nada tiene que ver esa pasión con la pasión anarquista, la que destruye y edifica, la que propone nuevas formas de convivencia entre los sociales hombres y mujeres para la igualdad, la libertad y la fraternidad.

La pasión anarquista nunca le es ajena al animal humano, a ese animal cultural y social que deja de ser bestia cuando interactúa con los otros conservando su personalidad sin trepar ni apabullar sobre ni a sus iguales.

A lo largo de la historia, la pasión anarquista ha sido el imaginario colectivo de todas las revoluciones y de todas las evoluciones del género humano. No la pasión nihilista, que sólo ha servido para dejar muertos notables, atentados inexplicables e innecesarios y arcoiris de sangre.

El anarquismo nada tiene que ver con la pasión nihilista por mucho que se reclamen anarkos algunos de sus protagonistas. El anarquismo es libre examen y debate entre iguales; el anarquismo es organización y propuestas colectivistas para organizar la vida social; el anarquismo es cultura y libertad; justicia social y ateísmo; ni dioses ni amos, ni arribas ni abajos.

Ya decía Luigi Fabbri que la pasión nihilista no era otra cosa que el virus burgués dentro del anarquismo. Y el tiempo le ha dado la razón.-

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Vendredi 6 janvier 2012 5 06 /01 /Jan /2012 21:46

Los chavistas han tocado muchos intereses que se creían intangibles durante más de medio siglo. Esto no puede ponerlo en duda nadie, simplemente con el solo caso de RCTV sería suficiente para demostrarlo.

Esos privilegios desmoronados por el gobierno chavista han conspirado y conspiran para derribarlo por cualquier vía. Esto no quiere decir que no hayan surgido otros intereses amparados en las operaciones del gigantesco Estado venezolano. Así como que muchos intereses creados del pasado han sido simplemente ignorados siempre y cuando no hayan obstaculizado los planes chavistas.

Cualquiera que sea el caso, toda la burguesía, en todos sus sectores, hace piña para salir del chavismo porque éste husmea demasiado en el mundo de los negocios privados y eso es intolerable para una clase social dominante que a lo largo de nuestra historia siempre fue altanera y explotadora.

Los burgueses quieren un gobierno que no interrumpa el libre curso de la mano invisible del mercado que en estos tiempos que corren está enguantada de lavado de dinero y muchos otros negocios que asustarían a las abuelas.

Esto no quiere decir que el control del mercado por parte del chavismo haya sido perfecta ni nada por el estilo. Los negocios siempre tienen sus maneras para esquivar los controles.

Pero un gobierno al servicio de los negocios sería el colmo de un té frío. Y eso es lo que buscan los escuálidos, o al menos la élite de ellos, porque el resto vive en disonancia sicótica respecto a las realidades del país e incluso en burbujas bien alejadas de lo que es Venezuela desde los tiempos más lejanos, su gente, su cultura y hasta su lenguaje.

Ayer escuché a un prohombre escuálido proferir, por ejemplo, que Venezuela es el país con mayor índice de criminalidad –un ítem que la propaganda oposicionista trata de ubicar en el lugar más alto de la escala de valores de los ciudadanos- a partir del gobierno chavista, con lo cual se busca correlacionar el auge de las masas chavistas con el auge del delito. Es una manera de resaltar los valores racistas de la burguesía criolla para la cual todo afrodescendiente es un arquetipo de delincuente. Sin embargo, un estudio somero a la obra de F. Herrera Luque evidencia que ya Venezuela tenía índices altos de criminalidad ¡en 1961!

En ese entonces apenas éramos unos siete millones de habitantes. Hoy, con casi treinta millones, y con las profundas desigualdades de toda naturaleza que no han cicatrizado en la sociedad venezolana y con el auge de la exclusión social por más de un siglo, las políticas represivas sólo servirían para acentuar aún más la crisis social que este gobierno chavista recibió de herencia. Y que trata de apagar sin haberlo alcanzado. Por ahora…

Desde todo punto de vista la sociedad venezolana está urgida de una revolución cultural que sea ampliamente compartida. Esto requerirá tiempo, quizá mucho más del que se pueda suponer. Pasa por una revalorización de todos los imaginarios sociales y por una disminución mucho más radical de las desigualdades que la que viene imprimiendo el chavismo.-

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Jeudi 5 janvier 2012 4 05 /01 /Jan /2012 16:40

Crónica Paisana de hoy

Es sumamente difícil tomar partido por una de las dos vertientes que desde la izquierda han interpretado los acontecimientos del mundo árabe. Es innegable que los procesos de descolonización arrojaron tiranías apoyadas por las metrópolis imperiales. Pero también es cierto que la izquierda eurocéntrica es incapaz de analizar los desarrollos de la periferia al margen de los cartabones europeos.

Esto se puede enfocar desde el punto de vista de cómo la izquierda mundial recibió desde 1948 la creación del Estado de Israel. Ya en este hecho anidaba la semilla de la discordia que, posteriormente, escindió a esa misma izquierda entre la partidaria de los legítimos derechos de los palestinos y la que, al contrario, a la chita callando, apoya a Israel.

Pesa mucho además en este debate el examen de lo que fue el llamado socialismo real, y más después de que analistas serios han venido opinando que en ninguna circunstancia la URSS y su glacis representaron jamás una amenaza real para el imperialismo yanqui o, en general, anglosajón.

Porque si hay un pesado fardo que arrastra la izquierda como un lastre son las concepciones derivadas de la Primera Guerra Fría (1945-1991). Todas las ideologías se adecuaron a la guerra de desinformación, o de cuarta generación –como se dice ahora- que no fue otra cosa que una vasta operación de lavado de cerebro a nivel planetario. Y que, al final, esterilizaron a la misma izquierda, dándole paso a versiones neoliberales de la socialdemocracia de 1914.

Una muestra de esa intoxicación de la cual la izquierda no ha podido desembarazarse la tenemos aquí en Venezuela con la revolución bolivariana y todo el proceso que hemos vivido a lo largo de 1999 hasta el sol de hoy.

La guerra de cuarta generación contra Venezuela no ha cesado un solo día. Y prosigue. Hasta el punto de que personas que dícense de pensamiento anarquista todavía censuran a Chomsky que haya venido a Venezuela por invitación de Chávez, y seguramente, que eso es menos sabido, censurarían a socialistas chomskianos de Estados Unidos que han visitado el país y han hecho recomendaciones a diversos organismos gubernamentales.

Así que sólo podemos hablar en este tema de casos particulares y no de leyes generales de la historia. Evidentemente que la descolonización trajo dictaduras periféricas, pero esa no fue la norma general. Así como en la Alemania de la primera posguerra mundial (1919 en adelante), la República de Weimar trajo el nazismo.

En nuestro caso particular, el venezolano, hemos sido enfáticos en negar que haya aquí una dictadura o un gobierno totalitario y por eso uno se queda atónito cuando personajes que uno tenía por otra cosa repiten cual guacamayas el discurso neoliberal al uso. O hay ignorancia o hay mala fe. O las dos cosas.-

kandinsky2

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Miguel Bakunin

 

 

Carl Sagan

Así, a medida que la ciencia avanza, Dios parece tener cada vez menos que hacer. Es un gran universo, desde luego, por lo que Él, Ella o Ello, podría estar ocupado provechosamente en muchos sitios. Pero lo que evidentemente ha ocurrido es que ante nuestros propios ojos ha ido apareciendo un Dios de los vacíos; es decir, lo que no somos capaces de explicar, se lo atribuimos a Dios. Después, pasado un tiempo, lo explicamos, y entonces deja de pertenecer al reino de Dios. Los teólogos lo dejan de lado y pasa a la lista de competencias de la ciencia.

 

Carl Sagan: “La diversidad de la ciencia” [2007]



 

Stepehen Hawking

"La estirpe humana no es más que un sustrato químico en un planeta pequeño, orbitando alrededor de una estrella mediana, en los suburbios de una galaxia del centenar de miles de millones que existen"

 

Carlos Marx

“Durante el curso de su desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo cual no es más que su expresión jurídica, con las relaciones de propiedad en cuyo interior se habían movido hasta entonces. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas que eran, estas relaciones se convierten en trabas de esas fuerzas. Entonces se abre una era de revolución social” (1859)

 

 

Albert Einstein

Si una idea no parece absurda

de entrada,

pocas esperanzas

hay para ella.-

 

Groucho Marx

"El secreto de

la vida es

la honestidad y

el juego

limpio, si puedes

simular eso,

lo has conseguido."  

  

MARX, Groucho (1890-1977) 
Actor estadounidense

 

 

 

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